Disclaimer: A huge thanks to thatwritr for her permission to do this translation. Y muchas gracias a Lilia por permitirme usar los capítulos ya traducidos, por ahora solo me adjudico el beteo.


Capítulo Veinticinco

—Lo pensaré —dice Bella al teléfono.

—Septiembre —le dice Irene—. Para tu cumpleaños. Será después de las peores lluvias del verano, pero no hará mucho calor. Extrañamos verte. ¡Los niños han crecido tanto!

—Abriremos el refugio en julio o a principios de agosto, así que tendré que ver. Tal vez no pueda irme.

—¿Por unos cuantos días? Vamos, Bella. Charlie no te ha visto desde… bueno, desde el funeral. Te extraña.

—Lo sé —dice Bella suavemente, pero antes de que pueda decir más, unos golpes leves en su ventana la interrumpen. Volteando su cabeza, siente que sus cejas escalan hasta su cabello. Edward está encaramado precariamente afuera en el pequeño alféizar de ladrillo como una ardilla gigante. Quiere reírse, pero solo le dice a Irene:

—Oye, tengo que irme. Te llamo después.

—Está bien, maguey. Y es en serio lo de septiembre. Charlie no es el único que no te ha visto desde hace mucho.

—Lo sé. Dale besos a Jake y a los niños de mi parte.

—Lo haré. Adiós, corazón.

—Adiós.

Edward toca de nuevo, una de las esquinas de su boca levantada. Lleva puestos pantalones azules de hospital.

Bella se acerca a la ventana, pero habla normalmente. Sabe que la puede escuchar.

—¿Qué haces?Hay una puerta de cristal a tres metros. ¿No puedes entrar como una persona normal?

Puede ver (en vez de oír) que suspira, pero se ha ido antes de que pueda parpadear y está en la puerta, entrando. No tiene seguro. El patio está inundado con el sol de junio y Edward destella en la luz. Aún sigue pensando que es hermoso… pero también gracioso. Vampiros felices y destellantes…

—¿Qué haces aquí? —pregunta—. Pensé que tenías que quedarte en el hospital. ¿Qué acaso la vida de residente no es equivalente a esclavitud?

Él sonríe pícaramente.

—Solo nos permiten una semana de trabajo de ochenta horas ahora; no pueden pedirnos más de eso. Se supone que estoy durmiendo. Me escabullí para venir aquí.

—Estás loco. ¿No se preguntará alguien el porqué no estás en la habitación de descanso?

—Fingir que duermes es aburrido —dice, sentándose en la orilla de la cama de Bella con las manos dobladas cómodamente entre sus rodillas. Sigue sonriéndole pícaramente sin ninguna razón aparente.

Bella se acerca a él de manera que casi se tocan las rodillas.

—¿Cómo te va?

—Sorpresivamente bien. —Y sí suena sorprendido—. No me he sentido tentado a comerme a nadie todavía.

Bella suelta una risita ante la manera tan cruda en que pone la situación en palabras, aunque sea algo mórbida.

—Alice dijo que todo estaría bien.

—Sí, pero tú sabes tan bien como yo que el futuro puede cambiar instantáneamente. Solo… —Se encoje de hombros—. Esperé que fuera más difícil. Pero claro, aún no he asistido en cirugía. Ha sido orientación tras orientación la mayor parte del tiempo.

—¿Te agrada la gente con la que trabajas?

—Lo suficiente, aunque uno de ellos es una mierdilla arrogante. —Hace una mueca—. Me gustaría decir que es un incompetente, pero no lo es. Después de mí, es probablemente el mejor nuevo residente del piso.

Sus cejas se levantan de nuevo.

—Bueno. Definitivamente tenemos una alta opinión de nosotros mismos, ¿no?

Edward bufa.

—Bella, estoy en mi tercera carrera médica y tengo una memoria fotográfica. Incluso si nunca he practicado, esperaría estar en primer lugar de la clase o habría algo muy mal conmigo.

Puesto de esa manera, ve su punto. A veces falla en añadir el factor vampiro como elemento, pero aún así no se pierde la oportunidad de fastidiarlo en juego por su actitud. Levantando sus manos, dice:

—Lo siento, doctor Masen, Residente del Shock y Asombro Médico.

Edward rueda los ojos, pero no comenta acerca de su tomada de pelo.

—Por lo menos ya conozco a los supervisores. —Hizo su trabajo de interno en Emory—. Mis compañeros no tienen esa suerte, y me han estado pidiendo información toda la semana… bueno, todos menos Chip. Él es el tipo arrogante.

—¿Su nombre es Chip?

—Charles-Clayton-Tercero-pero-llámame-Chip. —Bella resopla ante eso y él continúa—. Pretende ser amigable, pero… —le da golpecitos a su cabeza para señalar que sabe lo que el otro chico piensa en verdad—. Ha decidido el "hacerme caer", lo que es gracioso, ya que sabría de cada plan que tenga antes de que intente implementarlo. Mantendrá el año entretenido, por lo menos. Creo que parte de su problema es que siempre ha sido el joven prometedor, así que no está seguro de qué hacer conmigo.

—¿Qué edad les dijiste que tenías? —Bella debería recordar, pero no se acuerda.

—Veintiséis. No es que sea más joven que el resto de ellos, sino que el tener un doctorado a esa edad hace las cosas más difíciles. No hay muchos doctores dobles de menos de treinta años. Estoy empezando a desear haberme quedado simplemente con medicina general de nuevo, o una especialización normal que tomara otro año.

—Bueno, ya que en verdad tienes, ¿cuánto? ¿Ciento dieciséis?... tal vez deberían considerarte algo lento en tus estudios.

—Vaya, gracias.

—Tratando de mantenerte con los pies en la tierra, señor Prometedor.

Sus labios se tuercen de nuevo en una sonrisa.

—Por eso te necesito cerca. Eres buena haciendo eso.

Por un momento, la ligereza de su conversación se hunde bajo el peso de las cosas que no se dicen y su sonrisa se debilita.

—Es parte de mi trabajo —responde después de una breve pausa—. Escribir disertación, manejar un refugio de mujeres, y poner en su lugar a los vampiros sabelotodo. —El momento incómodo pasa y Edward vuelve a sonreír—. ¿Dónde estuviste hoy? —pregunta Bella—. ¿En qué hospital?

—En Grady. La próxima semana, roto al V.A., luego al hospital infantil. Creo que ese es el que espero con menos ansias. Asusto a los niños. —Hace una cara—. Aún están lo suficientemente en contacto con sus instintos como para ser sensibles al monstruo pretendiendo ser su doctor.

Impaciente, Bella aprieta sus labios. —Ya basta con eso de ser un "monstruo", ¿ok? No eres un monstruo.

—Bueno, un monstruo rehabilitado. —Hace un gesto apuntando al teléfono móvil en el buró, aparentemente listo para cambiar el tema—. ¿Con quién estabas hablando hace rato? ¿De Charlie?

—Irene, la esposa de Jake.

—Ah, ¿quieren que vayas a visitarlos?

—No he ido en más de un año, y no he visto a Charlie desde el funeral.

A pesar de que los otros aún se detienen antes de decir esa palabra, Bella ya no.

—Lo sé —dice Edward ahora—. Si es por el costo del avión… —Bella empieza a interrumpir, pero él levanta una mano—. Déjame terminar. —Ella se rinde, cerrando la boca—. No se trata de lo que puedes pagar; se trata de lo que nosotros podemos pagar. Un boleto de avión es como… como comprarte un café. E incluso si no quieres verlo así, entonces considéralo un beneficio de tu trabajo. Deberías visitar a tu papá; es importante. Está envejeciendo. Aunque si vas, deberás tener cuidado con tu aroma… lava toda tu ropa y espera por lo menos dos días para ver a Jacob Black… le dará tiempo a nuestro aroma para disiparse de tu persona.

Bella quisiera alegar acerca del boleto, pero mantiene su boca cerrada porque el que los Cullen le compren un boleto de avión a Seattle seríael equivalente a que ella le comprara la comida a un amigo. Si ella tiende a verlo como endeudarse, ellos no lo ven de esa manera. Los regalos y favores son relativos. Así que dice:

—Pensaré lo del viaje. —Está más intrigada por lo otro que dijo—. ¿A qué te refieres con que necesito darle tiempo a su aroma para disiparse? ¿Aroma de qué?

—Los vampiros tenemos un aroma distintivo. Podemos olernos los unos a los otros, y podemos oler a los licántropos también… justo como ellos pueden olernos a nosotros. Si Jacob te oliera demasiado pronto, sabría que estás tratando con vampiros de nuevo, sin importar lo que le digas. Al vivir en esta casa, todo lo que tienes huele a nosotros. Puedes lavar tu piel y cabello y ropa, pero aún tendrías que preocuparte por tus zapatos, tu silla, incluso tu maleta. Creo que dos días es suficiente para que se airee, pero debes tener más cuidado con tu maleta.

—Ah. —Piensa en las implicaciones de eso—. Dejar que Jacob sepa que estoy en contacto de nuevo contigo y tu familia… probablemente no es una buena idea… por lo menos no ahora. Después de mi último año en la preparatoria, no están entre su gente favorita.

—No, espero que no. Y tiene toda la razón en pensar así.

—Sí, bueno, no me siento con energías para pelear con él por eso. Será más fácil que Irene acepte lo que digo, pero Jacob… no lo haría. Puede ser tan terco como yo, a veces, y le gusta sobreprotegerme… más o menos como alguien que conozco. —Levanta una ceja, mirando significativamente a Edward—. Creo que es algo que hacen los hombres.

—Claro que es algo que hacemos —reconoce—. La naturaleza equipa a los hombres para ser protectores de esa manera; está en el cerebro de los machos, te guste o no. Agrégale a eso el hecho de que soy un vampiro indestructible diez veces más fuerte que tú y se vuelve peor. Pero… —dice antes de que ella explote—, claro que reconozco que tú eres una persona eminentemente capaz, Bella. Ya no trato de llevar las riendas de tu vida, ¿o sí?

—No. —Y es verdad… no lo hace. Incluso ha dejado de preocuparse por su trabajo en el refugio.

Edward se queda en la casa hasta la cena, visitando, luego se va para cenar él mismo

—Tengo que mantenerme saciado. —Antes de regresar a Atlanta. Sabe que probablemente no lo verá de nuevo hasta el fin de semana y la sorprende cómo lo extraña. No se había dado cuenta qué tan acostumbrada estaba a tenerlo cerca hasta los últimos días cuando no lo ha estado, pero se alegra de que haya decidido darse una oportunidad con esta residencia. A pesar de lo mucho que lo fastidie en juego, Edward tiene una mente brillante, y como mucha gente inteligente, se aburre fácilmente… luego se le amarga el ánimo. Necesita algo que lo mantenga ocupado y piensa que a pesar del reto de "Chip"… y su sed de sangre...ser un residente hará maravillas con él.

Por su parte, Bella debe irse a dormir temprano, ya que ella, Rose, Alice y Esme tienen un día ocupado mañana. Van a unir a varios donadores y donadores potenciales para la primer junta del consejo de la Casa McCarty, luego tendrán juntas con varios directores de agencias locales para distribuir información del refugio, la manera de contactarlos, requerimientos y limitaciones.

Toma una ducha, luego lee un poco antes de dormir. Cuando sus ojos empiezan a cerrarse, cierra el libro, apaga la luz, y se rueda para quedar bocabajo.

El sueño comienza de una forma extraña, como suelen empezar los sueños. Ella está, inexplicablemente, de regreso en una clase en la Universidad del Norte de Florida en Jacksonville. No está segura de qué clase es, y no importa. Lo que importa es que hay un examen hoy y ha olvidado traer una pluma. Estudió; no es que no haya estudiado… pero no tiene nada con qué escribir. Olvidó poner la bolsa en la parte trasera de su silla y ahora está rebuscando entre sus cosas una pluma, un lápiz… lo que sea. Llenándose de ansiedad, le pregunta a sus vecinos si le prestan una, pero ninguno tiene una extra. Luego alguien se para a un lado de la mesa en la que se sienta cerca de la puerta.

—Toma —dice una voz—. Puedes usar la mía. —Una hermosa pluma fuente Parker de imitación de perla es puesta en su mesa.

—Gracias —le dice al benefactor—. Me aseguraré de regresártela después del examen. —Levanta la mirada.

Es Edward el que está ahí ofreciéndole una pluma. No es Mark, es Edward. Incluso en el mundo nublado de sus sueños, reconoce que esto es extraño. ¿Qué hace Edward en la Universidad del Norte de Florida?

Apenas y recuerda el sueño cuando se despierta, pero puede sentir como si algo fundamental ha cambiado muy dentro de ella.