Ciao! Cómo estáis? Espero que bien, debo decir que no me esperaba que solamente una persona me mandase un review, gracias Hibari, eres un sol.
Disclamer: KHR! no me pertenece.
No es que os vaya a exigir un número específico de reviews para que suba el siguiente pero... digamos que me he sentido un poco abandonada. Y tengo otras historias que atender así que... bueno, si no tengo ningún indicio de interés por esta historia quizás deje de priorizarla.
"No es lo mismo decir Voy a matarte, que decir Sé a qué colegio va tu hijo".
Estas son las traducciones del capítulo
1. Matriarca
2. Bebé dorado
3. Diminutivo que le da Lambo a Sabina
Cuando Haru llegó a la escuela, cargando con el bazuka como si le fuese la vida en ello, lo primero que escuchó fue una exclamación ahogada de I-pin. Se mordía los labios y tenía los ojos cargados de lágrimas impotentes, las piernas estaban firmemente plantadas en el suelo, sus rodillas no temblaban como habían temblado las de Hana la noche anterior al ver a Ryohei recibiendo una paliza por parte de Lussuria.
Lambo por otro lado tenía varias heridas, la más grave una en el costado, se la agarraba mientras jadeaba pesadamente. La sangre manaba a través de su herida, a pesar de que la presionaba tan fuerte como se lo permitían su estado y la pelea.
Desde luego, esa motosierra es algo a tener en cuenta. – le dijo a Sabina sonriendo.
No es mi pasatiempo preferido herir a chicos guapos pero qué se le va a hacer. – se lamentó la muchacha con esa voz que parecía hacerse más y más suave hasta llegar a convertirse en miel y seda cuanto más la usaba. – Cielos, mi voz ya ha vuelto a su estado original. – le dijo con odio en los ojos, era como si odiase su propia voz.
¿Odias tu voz acaso? – le preguntó Lambo, la chica pisó el cable que había traído para cargar la motosierra, con el fin de renovar las baterías conectándola al circuito eléctrico.
No sabes cuánto. – le respondió, sus ojos bicolor se oscurecieron, a pesar de los focos que usaban para poder ver en esa noche tormentosa aparte de los fogonazos de luz que provocaba el circuito eléctrico. – ¿Sabes sobre la serpiente bajo la flor?
Se aplica a ti, por lo que he visto hasta ahora. – le dijo, había sido buena idea dejar que Angelo le pasase uno de los inventos de Verde, una piedra de llamas, era un proceso por el que podías condensar las llamas de un determinado elemento y almacenarlas como si fueran piedras.
Tenía que ganar tiempo para poder absorberla toda, el efecto no era inmediato ni mucho menos claro, pero si lo conseguía se volvería una cuestión de segundos volver a estar como nuevo. Sonrió mientras miraba a la rubia delante suya, parecía que se acercaba una historia de vida, perfecto, solo un poco más de presión.
No me irás a decir que quieres oír la historia de cómo llegó la serpiente hasta flor, supongo. – le contestó.
Deja de gandulear, si quieres darle un discursito sobre tu vida hazlo después de reducirlo a una pulpa sangrienta. – le ordenó Ieyasu.
Chico, yo estoy aquí para aprender, no para escuchar tus órdenes. – le devolvió en el mismo tono. Precisamente por eso Alice había llegado a adorar a la chica, amaba su lengua. – ¿Por dónde iba? Oh sí, esperaba tu respuesta.
Me encantaría preciosa. – le dijo coqueto.
Te vas a arrepentir de eso. – murmuró cerrando los ojos, apoyó la motosierra en el suelo y se apoyó en ella como si fuera un bastón. – Bien, empecemos pues la asquerosa historia de mi vida.
Mi abuela estaba enferma, pero era la matriarca de la familia y la única que reconocía el matrimonio de mis padres, un extranjero, un francés venido de nadie sabía dónde. Mi padre conoció a mi madre cuando el negocio de la familia estaba en apuros, era un chef reconocido que había tenido problemas en su anterior trabajo y mi abuela al verlo y tras hablar con él un rato, lo contrató temporalmente. Mi abuela era una mujer con gran visión de negocios, si alguien era útil o tenía potencial lo "captaba" y lo traía a casa, tras una prueba le daba un puesto de trabajo. Era una mujer amable y que rezumaba cariño por cada poro de su piel, cuando mi madre fue descubierta leyendo las cartas que le pasaba mi padre a escondidas la única que la defendió fue mi abuela. Por aquel entonces mi madre estaba comprometida con un hombre influyente que daría apoyo económico a la familia y nos ayudaría a crecer, pero se descubrió que era un miembro de las triadas chinas, al saber eso mi abuela por su honor, tan grande como su carisma, desechó el enlace.
Mi madre no podría haber estado más dichosa, quedaba libre de un matrimonio de conveniencia con un hombre demasiado autoritario para su gusto y su madre, Nǚ jiāzhǎng1, la apoyaba en su relación porque veía futuro en la persona que había escogido para pasar el resto de su vida. Entonces se casaron y me tuvieron a mí, una niña con los heterocromía y rasgos mezclados, representaba la viva mezcla de culturas de ambos. Mi abuela me llamaba Nǚ yīng jīn de2, decía que había sido enviada como una bendición de Fuxi, el dios del Cielo del Este, el primero de los cinco dioses del cielo.
Sin embargo, la vida me ha enseñado que la felicidad no es algo que merezcamos sino algo que ganamos, algo con lo que se nos bendice, algo por lo que luchamos, algo que nos encontramos. Mi abuela murió, y los conflictos empezaron, el resto de la familia no aceptó a mi padre y acabamos huyendo los tres, mi felicidad llegó a su fin en el mismo momento en el que ella partió de este mundo. Desde entonces todo fueron peleas, discusiones, mi madre estaba acostumbrada a ser tratada como un diamante entre piedras, mi padre no podía mantener ese nivel que ella tanto demandaba.
De repente un día todo empezó a mejorar, mi padre había conseguido el dinero para abrir un restaurante, que fue un gran éxito en principio. Los años pasaron y llegué a la edad de catorce años, el negocio empezó a ir cuesta abajo. Ninguno sabía por qué, todo fue de mal en peor hasta que un día unos hombres vinieron a casa, eran los subordinados del antiguo prometido de mi madre, los reconoció en seguida. Una gran discusión tuvo lugar esa noche en casa, mi madre le gritó tanto a mi padre y viceversa que pensé que llegarían a las manos, aunque esa noche cuando mi padre levantó el puño se golpeó a sí mismo, y dijo esto "A una mujer no se la debe golpear ni con el pétalo de una flor", le sangraba la boca mientras evitaba la mirada estupefacta de mi madre. Ella se puso a llorar y lo abrazó como si fuera una cuestión de vida o muerte.
A la mañana siguiente me dijeron nos iríamos, pero que ellos se adelantarían para evitar que nos capturaran a todos. Me dejaron en casa de una amiga mía para pasar el fin de semana y se fueron, no volví a verlos nunca, pero sí que tuve noticias de ellos pronto.
Unos hombres irrumpieron en casa de mi amiga y casi la matan a ella y a su familia, a mí, que no paraba de revolverme, me dejaron inconsciente y con una brecha en la cabeza del golpe, aún siento la sangre gotear lentamente por mi cara y mi pelo pegado allí por donde pasaba el fluido, es una sensación ciertamente desagradable, ¿No estás de acuerdo?
No importa, el caso es que me desperté con otras ropas y las manos atadas, pero lo peor de todo fue que estaba en una cama con sábanas blancas. Un hombre me miraba desde la butaca que estaba a la izquierda de la cama matrimonial mientras fumaba, lo que creo adivinar hoy en día, opio, en ese momento no podía importarme menos pero el olor que despedía el humo se volvió tan común para mí que acabé adivinándolo. En ese momento solo era una chica adolescente confundida y muy asustada.
Me dijo que se alegraba de que estuviera despierta y si tenía mejor la cabeza, entonces noté el vendaje y la falta de dolor que debería prometer una herida así. Me explicó con todo lujo de detalles cómo habían matado a mi madre de asfixia frente a mi padre que impotente solo podía llorar a lágrima viva y gritar como si lo estuvieran matándolo a él, "Lloró como el hijo de puta que era" me aseguró, a él lo hirieron en el estómago y lo dejaron desangrarse lentamente, lejos de mi madre y frente a los ojos del hombre que tenía delante de mí, "Se arrastró como un gusano para llegar hasta lo que debió ser mío en un principio" sonrió mientras veía como me rompía bajo el peso de la verdad y de la escena que me acompañaría en mis peores pesadillas por el resto de mis días.
Yo era el vivo símbolo de la traición de mi madre, pero no me mataría, tenía "otros planes" para mí, planes que le salieron muy rentables debo decir. Me vendió, rota y virgen a una casa de putas de Roanaprana, no sé cuánto pasé allí, creo que medio año aproximadamente. No describiré la experiencia. Escapé una noche y corrí a esconderme en el sitio más cercano que encontré, resultó ser el lugar de trabajo de mi maestra, Sawyer, la limpiadora.
Desde entonces soy su aprendiz, es increíble que todo parezca un sueño lejano ahora, un año después de salir de ese agujero de mierda. En fin, ahora voy a una psicóloga y me he vengado de ese hijo de puta. Lo asfixié y lo desmembré, quemé los restos y tiré las cenizas al volcán más cercano que encontré, espero que se esté pudriendo en el infierno ahora mismo.
El silencio era abrumador, pero lo más perturbador de todo era la sonrisa suave que adornaba su cara. El mundo de la mafia siempre había sido oscuro, pero esa historia, solo conseguía que la sangre le hirviera en las venas a todos los presentes. Ieyasu no era la excepción, los nudillos se le habían puesto blancos de apretar sus puños y temblaba de ira, las únicas que no se inmutaron era Cervello 1 y 2.
¿Te ha dado tiempo a reponerte? – preguntó la chica con la dulzura de la miel, siempre habían alabado los "dulces sonidos" que hacía. Solo fue la serpiente bajo la flor una vez, cuando fue a visitar al miembro de las triadas que la había vendido, le hizo pensar que era un servicio de agradecimiento de la casa de putas y le clavó la aguja envenenada que llevaba escondida en la manga cuando la abrazó para sentir cómo de buena era la mercancía que le habían enviado. – Bien, viene otro rayo. – le avisó y accionó la motosierra, sus heridas se curaron al segundo de decirlo.
Lambo estaba demasiado fuera de sí, no se concentraba, no era capaz de golpear a la chica, simplemente no podía.
De pronto todo se volvió oscuro. Haru le había lanzado el bazuca de los diez años y quien estaba allí ahora no era otro que Lambo adulto, con veinte años a la espalda.
Esa vaca estúpida utilizó la bazuca de los diez años… – se sorprendió Hayato, era el que menos sorprendido estaba por la historia de Sabina. Es más, podía considerarse afortunada, otras caen en las drogas o no logran escapar. Pero ahora tenían una pelea entre manos, no era momento de sentir compasión por nadie y menos del bando enemigo, la vaca estúpida era su prioridad en ese momento.
¿Q-qué es lo que va a pasar? – Tsuna reaccionó con el sonido del fuerte disparo de la bazuka. Cuando eran niños les había pasado a veces que Lambo se caía en la bazuka y llegaba el Lambo de quince años pero ahora… solo dios sabía lo que podía pasar.
Un humo rosa salió del arma de color violeta y en poco tiempo se espesó, un minuto después oían una voz madura quejarse del lío en el que seguramente su pasado yo se acababa de meter.
Reborn por su lado sonreía como el gato que se bebió la leche mientras el humo empezaba a dispersarse. Los relámpagos crepitaban alrededor del humo rosa, una extraña combinación que puso en guardia a Sabina.
¿Qué es esta abrumadora sensación? – se preguntó Viper cuyos sentidos se pusieron tan alerta como los de Sabina. – ¿Qué es lo que pasa?
¿Es un conocido vuestro? – preguntó Ryohei a media voz, Takeshi no sabía que contestarle, pero aun así dio su opinión.
Sí, pro-probablemente. – le dijo en un intento de respuesta.
Angelo le puso la mano en el hombro a I-pin, intentando transmitirle que todo iba a salir bien ahora.
Po-podría ser… ¡¿El Lambo de veinte años en el futuro?! – se preguntó Tsuna, más para sí que para nadie más.
No, es mi prima la de Cuenca, no te digo. – le contestó Angelo cortante, a veces Tsuna hacía preguntas algo estúpidas.
Cogió el anillo unido a la cadena de que se había desprendido sin querer su versión pasada, lo miró intensamente como intentando adivinar qué era.
Si esto no es un sueño, entonces pasó un largo tiempo desde que fui invocado por la bazuca de los diez años. – se dijo mientras miraba a su alrededor.
¿Es realmente la vaca estúpida? – se preguntaba Hayato, tenía un aura tan diferente que si no lo hubiera visto con su propios ojos no lo creería.
Este Lambo parece muy confiable. – comentó Tsuna, feliz de verlo en buenas condiciones.
Los encuentro de nuevo. – la voz profunda de Lambo mandó escalofríos a la espalda de I-pin, sonreía mientras sus ojos verdes saltaban de una persona a otra. – Cuánta nostalgia. Qué vista tan nostálgica.
Lambo. – Tsuna no podía evitar quedarse atrapado en los ojos del mayor, reflejaban tanto dolor, tanta pena y aun así melancolía más allá de lo que podía adivinar.
Me gustaría llorar, pero no es momento para ponerse sentimental. – se volvió y vio a Sabina, la muchacha que ahora era su compañera de viaje. – Hola Sabina, ¿Cómo estás? – preguntó educado, después de todo era su mejor amiga con quien estaba tratando.
¿Te conozco? – una pregunta contra otra, esa era su Sabina.
En el futuro sí. – le prometió con un ojo cerrado y el otro abierto, sin perder la calma en ningún momento, no era la primera ni se sería la última vez que se enfrentaría a Sabina. – Parece que mi otro yo ya ha peleado contra ti. Pero no te va a ser tan fácil conmigo.
Lo que tú digas. – le respondió la rubia. Sin perder más tiempo se lanzó a por él hombre que tenía en frente.
¡Esto es malo! ¡Cuidado con la motosierra! – le advirtió Tsuna con pánico, no era momento de preocuparse por el enemigo sino por su amigo moreno. – ¡Lambo, rápido huye!
Levi miraba a la chica sin inmutarse, su técnica era buena pero la que él había desarrollado era mucho mejor, unidireccional e imposible de evadir. Si él hubiese estado en el lugar de ella la pelea habría terminado al momento de empezar. La motosierra empezó a brillar con rayos verdes, era la llama del trueno que poseía Sabina, la transmitía al instrumento que tenía en mano y lo hacía doblemente mortal.
¡¿Por qué se queda quieto?! – a fin de cuentas la vaca estúpida sería siempre la vaca estúpida. ¡Tenía que salir de su rango de ataque o estaría perdido, pero no se le ocurría otra cosa de quedarse quieto! ¡No señor! Y, aunque moriría antes de admitirlo, le preocupaba qué le podría ocurrir a la vaca estúpida.
Muere. – susurró la de ojos heterocromáticos con una mirada mortal.
¡Lambo! – gritó Tsuna al borde de un ataque al corazón cuando no solo la motosierra tenía el doble del resplandor que hacía unos minutos sino que también los rayos había llenado el circuito. No había forma humana de sobrevivir a eso.
Ha sido golpeado por Sabina junto con el circuito eléctrico. – dijo Marmmon con el tono tranquilo de quien sabe el futuro. – El daño se habrá multiplicado varias veces. Se ha carbonizado. – dictaminó sin piedad.
Mierda, no tiene ningún lugar para correr. – señaló Hayato con los dientes apretados. Por si no era lo suficientemente malo que lo estuviese atacando una profesional.
Cielos Bina3, ¿A dónde vas? – preguntó al sentir a la chica intentar tirar del arma.
¡¿Qué?! – al dispersarse la luz creada por el ataque conjunto pudo apreciar que la motosierra no se movía, el otro la tenía atrapada entre sus palmas, haciendo presión para detenerla. La electricidad no le había afectado en lo más mínimo, la cara de estupefacción de ella solo consiguió arrancarle una sonrisa a Lambo, ¿Hacía cuánto no había visto a Sabina poner esa cara?
Observa. – le ordenó volviendo a ponerse serio. – Elettrico Reverse. – soltó la motosierra y ella de la impresión no se movía aún. De un golpe devolvió toda la electricidad al suelo y de paso rompió los cristales de las ventanas. Si Tsuna no hubiera estado tan estresado por la pelea se habría preocupado de lo que hubiera pensado Hibari.
¿Has devuelto esa gran cantidad de energía a la tierra? – se asombró la rubia, a la cual sus sentidos la traicionaron y saltó varios metros atrás, motosierra en mano.
Para mí la electricidad es como un gatito pequeño. – le respondió.
Por favor. – no pudo evitarlo, esa actitud la enervaba.
He creado el perfecto Elettrico Cuoio. – le informó, la electricidad resplandeció en sus manos como si estuviera de acuerdo con él.
¡Increíble! ¿Este es el Lambo de diez años en el futuro? – se preguntó Tsuna con alegría
Es en serio un pararrayos. – Angelo no pudo evitar comentarlo, era difícil creerlo, incluso si acababa de demostrarlo.
Mejor de lo que esperábamos. – una voz femenina irrumpió en medio de la escena. Al contrario que los demás ella si llevaba paraguas. Sieren había ido a ver la pelea.
¡Mamma! – se sorprendieron los hermanos.
¡Sieren-san! – dijo feliz el peliplateado.
Aposté a su potencial para que floreciera como el Guardián del Rayo. – les informó mientras más de uno se refugiaba bajo su paraguas.
¡Increíble! – se sorprendió Yamamoto.
¿Por qué no nos lo dijo desde el principio? – se quejó Squalo, quien había estado grabando con una cámara de video por orden de Xanxus justo al empezar la pelea.
¡Realmente no lo entiendo pero, él va a ganar! – se emocionó Ryohei.
¡Gracias al cielo! – se alegró Tsuna dejando reposar su peso en el pecho de su hermano, a quien tenía a la espalda.
¡Sí! ¡La batalla es tuya! – animó Hayato por una vez. – ¡Vamos vaca estúpida! ¡Si pierdes no te lo perdonaré! – el muchacho de veinte años no pudo evitar que un ligero rubor cubriera sus mejillas
Es un poco embarazoso que estén felices por mí. – le dijo con una sonrisa mirando hacia atrás.
¿Me podéis decir, ya de paso, porque estáis todos apiñados a mí alrededor como si fuera una mamá pájaro? – preguntó Sieren con una ceja alzada y una cara de denotaba lo absurdo que sería el cuadro si lo viera.
Tienes un paraguas. – le contestó Haru a su derecha.
"Por eso os intenté hacer llevar uno…" pensó la otra, en su lugar suspiró y se resignó a tenerlos así hasta el fin de la pelea.
Entonces fue cuando los cuernos llenos de cicatrices que estaban en el suelo llamaron la atención de Lambo, su "pasado yo" los había dejado caer mientras esquivaba a Sabina.
Esos son… – fue a cogerlos mientras Sabina lo miraba furiosa. – Cielos.
Te golpearé directamente en el corazón. – se dijo Sabina.
Usando los cuernos para desviar la motosierra, esquivó todos y cada uno de los ataques de ella. Con una patada logró mandarla a unos cuantos metros.
He estado buscándolos siempre y aquí están. – aunque no parecía alegre por haber encontrado los cuernos ciertamente. – Con ese último ataque, su caparazón se rompió, y su verdadera se ha revelado. – con un par de crujidos el caparazón se empezó a romper y cayó a trozos, revelando el "vaca estúpida" que Hayato le había escrito antes para aligerar el ambiente a su manera. – Las palabras insultantes que Gokudera escribió en ellos…
¡Acabo de escribir eso! – se sorprendió, a pesar de que parecían nuevos cuando los escribió hacía un rato ahora era como si de pronto hubiese pasado mucho tiempo por esos cuernos. No había duda de que eran los mismos cuernos pero dentro de diez años.
¿Qué significa esto? – preguntó Tsuna, la pelea se volvía cada vez más extraña.
Esos cuernos le pertenecen al Lambo de diez años en el futuro. – le dijo su padre, quien tenía un paraguas en mano, le había pedido a Sieren que se lo trajera y esta, a regañadientes, había cumplido. Los que no cabían bajo el paraguas de Sieren se pegaron a Reborn, "la venganza es dulce" se dijo Sieren con una sonrisa ladina. – El jefe de la familia Bovino me los dio. Y yo se los di a Lambo, pero pensé que se figuraría qué hacer con ellos, no que tendríamos que traer la bazuka nosotros.
Para eso estoy yo cariño. – le dijo Sieren sin borrar su sonrisa. – Conozco a ese niño como si fuera mi sobrino, sabía que no iba a ocurrírsele. – a más de uno se le pasó por la cabeza la frase de "¡Cuánta confianza!" y una gota le resbaló a I-pin por el cuello, desgraciadamente Sieren-san tenía razón.
El susodicho se había quitado y tirado los cuernos mientras tanto, parecía mirarlos con un poco de rencor incluso. Se puso los originales y no pudo evitar sonreír con deleite.
Como suponía, estos se sienten mucho mejor que los cuernos de repuesto. – cerró los ojos disfrutando por un momento más de la sensación que le daban, era como regresar a casa tras un largo viaje. – Ahora podré usar toda mi fuerza.
Sabina envolvió su motosierra con llamas del atributo del trueno, un fulgor verde iluminó sus ojos, verde y caramelo, así como el resto de su figura. Por mucho que Lambo amará a I-pin tenía que admitir que Sabina estaba hermosa, las gotas de la ligera lluvia le pegaban el pelo a la cara y parecían cristales del mismo color que su ojo encendidos por las llamas relampagueantes. Era una beldad mortal y morbosa.
¡No fallaré esta vez! – le advirtió agachándose, se puso en posición de ataque.
No pretendo esquivarlo. – le advirtió sonriente, era en momentos como ese que Takeshi se preguntaba si no eran fuerzas de la naturaleza las que peleaban, el nivel de destrucción que podían causar se le asemejaba a las de los rayos y truenos que pueden prender un árbol y desatar un infierno con un simple roce. – Set de rayo.
La sonrisa se le borró de la cara con sus últimas palabras, incluso si la chica no tenía el poder al que él estaba acostumbrado a recibir cuando practicaba con ella en su tiempo, sabía que era poderosa.
Un enorme trueno rojizo descendió de los cielos, Lambo lo recibió con los brazos abiertos, pronto sus cuernos rebosaban energía.
Toma esto, ¡Elettrico Cornuta! – todos pensaban que no iba a funcionar, si los cuernos no hacían contacto físico con el objetivo. Pero esta vez era diferente, diez años dan para mucho.
Estúpido. Ya conozco esa técnica. – los ojos de ella se entrecerraron para ver mejor a su objetivo en ese mar de luz.
Tiene una debilidad fatal. – masculló Angelo, Lambo y él solían entrenar a veces, por lo que conocía perfectamente el ataque del otro moreno.
Si no conecta no tiene efecto. – recordó Viper en voz alta.
Ese corto alcance le matará. – no era que Ieyasu estuviese especialmente contento con un muerto, ni tampoco le importaba mucho. Sin embargo, el olor a carne quemada y tener que deshacerse de un cadáver no era algo que fuera de su interés, se imaginaba que no era precisamente agradable.
Ese era mi antiguo yo. – sonrió Lambo para sí mismo.
¡¿Ha estirado el ataque eléctrico?! – incluso Tsuna se sorprendió cuando de pronto no solo los cuernos contenían electricidad sino que esta había conectado entre ambos y creaba una especie de espada.
Sabina tuvo que poner la motosierra de lado, pero al hacerlo no le quedó otra que apoyarla en su otro brazo. En un principio los guantes de material aislante la protegieron pero el agua no ayudaba que resistiesen.
Tengo mucha más experiencia que tú. Vuelve más tarde. – le aconsejó a la chica que se negaba a darse por vencida.
Lambo puso más presión sobre ella, los guantes se destrozaron y un grito agudo y agónico sobrepasó el sonido de los truenos chocando entre sí.
Sabina, retírate. Si continuo morirás. – no era que quisiera dañar a su compañera y mucho menos matarla. Pero era tozuda como ella sola. Lambo vio con un horror creciente como la piel de porcelana de ella pronto se volvía roja.
La electricidad ahora empezaba a desgarrar la ropa, preparada para soportarla hasta cierto punto y viajaba por su cuerpo sin control, marcándola.
"Tú aún no lo sabes, pero estas marcas las hiciste tú." le había dicho una vez mientras le curaba las heridas, era como si relámpagos adornaran su piel, patrones zigzagueantes de color blanco. Él la había mirado sin comprender y le había echado la culpa a los medicamentos de que su amiga dijese cosas extrañas.
Más gritos desgarraban su garganta, el pánico estaba empezando a apoderarse de los presentes.
Sabina para. – le suplicó el moreno. – No quiero hacerte más daño.
Lo que no se imaginaba es que ella no tenía en la mente otra cosa que parar, pero si dejaba de sostener la motosierra el ataque de su contrincante le daría de lleno. Hacía tiempo que había parado de dirigir sus llamas a la motosierra, todo lo que veía era un resplandor rojizo. Lo extraño fue que nunca llegó a preguntarse si iba a morir, tenía una creencia tan firme de que sobreviviría que no le cabía la menor duda de ello.
En un segundo el humo lo cubrió de los pies a la cabeza y en lugar del otro apareció Lambo, de quince años, que no sabía que estaba pasando pero parecía estar a punto de coger una pulmonía.
Le castañeaban los dientes y temblaba como si no hubiera un mañana. El rayo desapareció en mismo momento que su invocador y Sabina cayó al suelo inconsciente. De los guantes no quedaba nada, las medias que llevaba estaban llenas de agujeros por la electricidad que les había saltado al recorrer el resto del cuerpo de Sabina, el vestido tenía rotos por varios lugares, era una suerte que no se hubiera prendido fuego.
Todas las fuerzas de Sabina se habían concentrado en dos tareas, la primera sostener la motosierra y la segunda había sido usar sus llamas para evitar que el ataque afectara a sus órganos vitales y protegerse a sí misma.
Lambo no pudo evitar quitar de encima la motosierra y sostenerla entre sus brazos, fríos como el hielo, puesto que la piel de la chica estaba destrozada. Parecía tener incluso quemaduras de segundo grado en algunas zonas, necesitaban llevarla a un hospital y rápido.
Confirmado, Sabina no puede pelear más, el ganador es Lambo. – dijo Cervello 1. Y le entregó el anillo al susodicho.
Para la sorpresa de todos fue Ieyasu quien bajo de donde estaba, no sin antes ladrarle a Basil que le ayudara. Cogió a Sabina en brazos y Basil cogió la motosierra.
Puedo ser un hijo de puta, pero aunque no os lo creáis también yo tengo corazón. – les advirtió. Con la chica en brazos pasó al lado de los dos grupitos que se habían formado alrededor de Reborn y Sieren.
Esta última le tiró un paraguas a Basil, él le sonrió agradecido mientras iba tras su joven maestro. Todos le miraron marcharse como quien veía una ilusión, el capullo de Ieyasu ¿Ayudando a alguien? Mañana lloverían ranas, de eso estaban bastante seguros más de uno de los presentes.
Ahora anunciaremos la siguiente batalla. – declaró Cervello 2.
Mañana por la noche, la siguiente batalla será – empezó Cervello 1, imperturbable por el ambiente que se respiraba. – La batalla de la tormenta.
¡Yes, baby! – gritó Alice, por fin era su turno. Estaba harta de no hacer nada.
Tras eso se dispersaron, Lambo no estaba precisamente feliz por el desarrollo de las cosas, sin embargo lo hecho está hecho. Se fueron a casa en un silencio solamente interrumpido por la lluvia al caer.
Espero que os haya gustado, como bonus os dejaré una frase más: "Beautiful writing isn't about the words we use. It's about the emotions we evoke."
Ciao!
