Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia pertenece a Simone Elkeles, yo solo la adapto.
Edward
Después de la cena, cojo el teléfono móvil y llamo a Jasper y a mi madre.
– ¿Te estás ocupando de Mamá?– Le pregunto a mi hermano pequeño.
–Sí. Estoy cuidando de ella.
Los fuertes golpes en mi puerta me recuerdan que he perdido la competición de esta tarde. – ¡Es hora de GI Joe, Edward!– La voz de Seth se oye a través de la puerta.
– ¿Quién es ese?
–El niño pequeño que vive aquí. A veces me recuerda a ti.
–Es bueno, ¿eh?–, Dice Jasper, a continuación, se ríe. – ¿Cómo está Emmett?
–Emmett es buena gente. Es el mismo.
–Ma me dijo que te metiste en problemas.
–Sí, pero todo va a estar bien.
–Espero que sí. Porque ella está esperando que llegue allí el invierno. Si soy bueno, me dijo que puedo ir, también. Podemos volver a ser una familia, Edward. ¿No es genial?
Sí, sería genial si pudiéramos ser una familia otra vez. Una familia completa para Jasper es nosotros cuatro, mamá, Emmett, Jasper y yo. Nuestro papá estaba muerto antes de que Jasper pudiera hablar. Yo no quiero niños, porque nunca quiero dejar atrás a una esposa luchando para poner comida en la boca de mis hijos o que mis hijos crean que una familia está completa sin mí en la imagen.
Toc, toc, toc. Toc, toc, toc. – ¿Estás ahí?– Seth grita de nuevo, esta vez su voz entra por la parte inferior de la puerta de mi dormitorio. Puedo ver sus labios a través del pequeño espacio entre la puerta y la alfombra. Debería abrir la puerta sin previo aviso y ver al pequeño diablo pelear con sus pies.
–Va a ser grande si tú y mamá podéis venir aquí. Déjame hablar con mamá.
–No está en casa. Está trabajando, está en el trabajo.
Mi corazón da un vuelco. No quiero que trabaje, trabajando como un burro para casi no pagar. Yo subministraba a la familia cuando estaba en México. Ahora yo voy a la escuela mientras ella está trabajando como un perro. No se siente correcto.
–Dile que he llamado. ¡Que no se te olvide! –Digo, sabiendo que mi hermano pequeño se divierte tanto estando ocupado con sus amigos que es probable que olvide incluso que he llamado.
–No voy a olvidarlo. Te lo prometo.
Colgamos cuando Seth llama a la puerta de nuevo. –Para de llamar, me estás dando un dolor de cabeza–, le digo cuando abro la puerta.
Seth se levanta más rápido de lo que se lo he visto hacer a nadie antes en mi vida. Si su balanceo es una indicación, creo que acaba de conseguir un ataque de cabeza. Bien.
–Seth–, Swan dice en voz alta mientras camina hacia nosotros. –Te he dicho que no molestaras a Edward. ¿Por qué no estás en tu habitación leyendo?
–No estoy molestando a Edward–, dice con inocencia. –dijo que jugaría a GI Joe conmigo. ¿Verdad, Edward?– Me mira, con sus ojos verdes claro casi suplicando.
–Correcto –le digo a Swan. –Cinco minutos de GI Joe, y luego habré terminado de jugar al hermano mayor.
–Diez minutos–, Seth dispara de nuevo.
–Tres, –Disparo de vuelta. Dos pueden jugar a este juego, muchacho.
–No, no, no. Cinco está bien.
En su habitación, empuja una muñeca en mis manos. –¡Aquí!
–Chico, odio darte esta noticia, pero no suelo jugar con muñecas.
Se ve ofendido cuando sopla con fuerza. –GI Joe no es una muñeca. Es un marino, como lo era mi padre. –Seth saca soldados en miniatura de plástico de un cubo y los coloca alrededor de la habitación. Uno pensaría que el chico está haciendo un lío al azar, pero tengo la sensación de que es un método para su locura.
-¿No tenías un GI Joe cuando eras un niño?
Sacudo la cabeza. Yo no recuerdo haber tenido muchos juguetes... Como mucho jugábamos con palos, piedras y pelotas de fútbol. Y en los viejos tiempos, Emmett se colaba en el vestidor de mi madre, hacíamos el juego más loco metiendo piedras en el interior de sus medias. Un par de veces cortamos las piernas e hicimos tiradores. Otras veces se las llenábamos de globos de agua y nos golpeábamos el uno al otro. Emmett y yo obtuvimos nuestro campo de tiro al blanco cuando mi madre nos golpeaba un montón de veces por los incidentes, pero no importaba. Los castigos valieron la pena.
–Bueno–, dice el niño, poniéndose serio. –Los Cobras son los malos que quieren dominar el mundo. Los GI Joes necesitan de capturarlos. ¿Entendido?
–Sí. Vamos a empezar ya.
Seth pone las manos en alto. –Espera, espera, espera. No se puede ser un GI Joe a menos que tengas un nombre en código. ¿Cuál quieres que sea tu nombre en clave? El mío es Racer.
–El mío Guerrero.
Él se inclina la cabeza hacia un lado. – ¿Qué significa?
–Guerrero–.
Él asiente con aprobación. –Bueno, Guerrero, nuestra misión es conseguir que el Dr. Winky... –Seth me enfrenta con grandes ojos redondos. –El Dr. Winky es el más grande, más malo, el chico más duro en la tierra. Más malo que el Comandante Cobra.
– ¿No podemos cambiarle el nombre a algo más aterrador? Lo siento, pero Dr. Winky no suena duro en absoluto.
–Oh, no, no se le puede cambiar el nombre. De ninguna manera.
– ¿Por qué no?
–Me gusta el nombre. Dr. Winky parpadea1 todo el tiempo.
No puedo dejar de divertirme con este chico. –Bien. ¿Y qué hizo al Dr. W. para ser tan malo?
–El Dr. Winky–, Seth me corrige –. No. Dr. W.
–Lo que sea. –Levanto el GI Joe y le digo al tío de plástico, –Joe, ¿estás listo para patear el trasero del Dr. W.?– Me dirijo a Seth. –Joe dice que está listo.
Seth se anima, como si estuviera en una misión secreta. –Sígueme–, dice, arrastrándose por la habitación. –¡Vamos!– susurra en voz alta cuando se da cuenta de que no le he seguido.
Me arrastro detrás de él, fingiendo ser un niño de seis años, quien tiene paciencia para jugar a este juego.
Seth pone su mano sobre mi oído y susurra: –Creo que el Dr. Winky se esconde en el armario. Llama a las tropas.
Miro a los soldados de plástico en miniatura dispersos por toda la habitación, y luego digo: –Tropas, rodead el armario.
–No puedes ser un GI Joe con tu propia voz. Tienes que sonar como un infante de marina–, dice Seth, obviamente no está impresionado con mi papel de héroe de acción de juegos de habilidades.
–No empujes, o me voy fuera de aquí–le digo.
–Está bien, está bien. No te vayas. Puedes ser un GI Joe con tu propia voz.
Seth y yo ponemos los soldados en miniatura en torno a la puerta del armario. Mientras me dejo atrapar por el juego, me imagino que puedo condimentarlo un poco. –Joe me dijo que aquí tiene algo de información sobre el Dr. Winky.
– ¿Qué es?– Seth pregunta, totalmente dentro.
Pero ahora tengo que pensar en algo rápido. –Dr. Winky tiene una nueva arma. Si te guiña el ojo, estás muerto. Así que asegúrate de no mirarle directamente a los ojos.
– ¡Está bien!–, Dice Seth emocionado, me recuerda a mi hermano pequeño, Jasper, que se entusiasma con las cosas más pequeñas.
Pensar en Jasper me hace pensar en mi madre y como rara vez he visto su sonrisa en estos últimos años. Por mucho que sea un rebelde, haría cualquier cosa por hacerla sonreír de nuevo.
1 Al traducirlo pierde el sentido; Dr. Winky viene de wink, que es parpadear, guiñar.
Bueno pues aquí tenéis el siguiente capítulo. Espero que os haya gustado. Quiero daros las gracias a todos aquellos y aquellas que han comentado, que me han agregado a su lista de alertas y favoritos.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Un beso desde Andalucía, España.
