Buenaaaas! Siento micho, mucho, mucho no haber actualizado el domingo de la semana pasada pero no me dejaba subir el cap... no sé por qué... Y traigo alguna que otra mala noticia :(. Lo más seguro es que mañana no actualice porque todavía no he terminado el cap :( y estoy intentando hacer caps para el "Maratón Navideño" jeje. Lo siento mucho no poder actualizar mañana, pero mejor un cap a la semana que cada dos o más semanas :).

danitax-chan: no te preocupes! Si es solo contestarte y me lo he tomado con algo de humor. Y, además, seguro que más de la mitad que leen mi fic se preguntará lo mismo :). Don't worry, be happy :D.

KaItOsCaRLEt PF: a mi también me gusta mucho :D.

LaylaDeath: jaja a mi también me pasa, pero cuando los escribes se te hacen eternos xD.

yei-lin: jaja tenías seis años, habrá que hacerlo bien correteando por todos lados sin parar xDD.

memoriesofkagome: calcar no, este me lo he currado yo solita xDD. Que me ha costado mucho escribirlo jeje.

Por lo que he visto, nadie se ha percatado del mensaje del título. Y eso que lo quise poner como adelanto... Empezamos!


Capítulo 25: Osaka parte 2. oKOnomiyaki

Después, se dirigieron al Umeda Sky para ver las vistas de Osaka. Heiji le hizo un poco de guía señalando los lugares más emblemáticos de la ciudad.

- ¡Increíble! Hacía tiempo que no veía unas vistas así. -a (N) le brillaron los ojos de la emoción-.

- Jeje, ¡esto es Osaka! -anunció Heiji-.

Pasaron la mañana visitando los lugares más conocidos de Osaka y se fueron a comer a un restaurante de okonomiyaki que les había recomendado Heiji.

Entraron en el restaurante. Dentro había un grupo de cuatro personas que parecían ser compañeros de trabajo. Heiji se fue a hablar con el cocinero porque era muy amigo suyo. Los cuatro hombres estaban algo borrachos brindando con jarras de un litro llenas de cerveza. "Jeje, ¿a quién me recuerda estos?", pensó con ironía Conan.

El cocinero les ofreció una mesa para cinco personas y se acomodaron.

- ¿Qué quieren para comer? -preguntó el camarero sacando su libreta-.

- Ponga cinco okonomiyakis para hacer, por favor. -dijo Heiji adelantándose a la respuesta de los demás-.

El camarero se dirigió a la cocina. Los cinco se dieron cuenta de que el grupo de al lado pidió también okonomiyaki para comer. Enseguida les trajeron a ellos la plancha y los ingredientes para hacer los okonomiyakis.

- ¡Empecemos! -gritó Heiji- Primero los invitados, ¿de qué lo queréis?

- Yo lo quiero con queso, carne, mochi (N/a: pastelitos de arroz, para quien no lo sepa) y verduras. La salsa de okonomiyaki. -dijo Conan-.

- Ponme a mí uno igual. -dijo (N)-.

- Yo también uno igual, pero con kimchi. -le siguió Ran-.

Heiji se puso a hacer okonomiyakis a tutiplén. Ran, Conan y (N) se quedaron impactados al ver que Heiji y Kazuha se habían echado todos los ingredientes.

- Qué brutos que sois... -dijo Conan-.

Mientras se comían sus okonomiyakis, se escuchó a un hombre ahogándose y los tres detectives se pusieron en pie mirando la terrible escena. Se cayó al suelo y Heiji le tomó el pulso. Estaba muerto. Conan ordenó a Ran que llamase a la policía inmediatamente y Ran no se lo pensó dos veces. (N) acercó su cara a la del hombre fallecido y percibió un olor a almendras que salía de su boca.

- Cianuro potásico. -alcanzó decir (N) y alejó su cara de la del fallecido-.

- Tienes razón. -concluyó Heiji-.

La policía llegó al local. El inspector Otaki apareció por la puerta del restaurante.

- Vaya, Heiji. No me esperaba verte aquí con todos. -dijo sorprendido el inspector Otaki al ver también a Conan- ¿Qué es lo que ha pasado?

- Este grupo de tres hombres estaban comiendo okonomiyaki con la víctima cuando fue envenenada. -dijo (N) en su postura de pensar-.

- ¿Y tú eres...? -preguntó Otaki-.

- Me llamo (N) y soy detective, al igual que Heiji.

- Ya veo... -se aclaró el inspector- Y esto es, ¿suicidio u homicidio?

- Eso no lo sabremos hasta que analice todos los objetos para saber la procedencia del veneno. -concluyó (N)-.

- Ah, sí, es verdad.

El inspector Otaki ordenó a los forenses a analizar todos los objetos de la mesa y que cachearan a los tres compañeros que estaban con él. En ese momento Heiji se puso a hablar con Conan en voz baja mientras (N) observaba el lugar. Al cabo de un rato, un forense se acercó al inspector Otaki diciendo que tenía los resultados de la autopsia y el análisis. Heiji, Conan y (N) se acercaron rápidamente al inspector Otaki para escuchar los resultados.

- La causa de la muerte es la ingestión de cianuro potásico y en los resultados del análisis de la escena del crimen hemos encontrado restos de cianuro en la mayonesa que había en la mesa y en el okonomiyaki de la víctima. -anunció el forense-.

- ¿En el bol de mayonesa también? -preguntó sorprendido el inspector-.

- Así es. Sólo lo hemos encontrado en esos dos sitios. Además de que la mayonesa era algo extraña. -informó el forense-.

- ¿Extraña? -preguntó el inspector- ¿A qué te refieres con eso?

- Había un exceso de sal yodada en la mayonesa. -contestó el forense- Es muy raro que en una mayonesa de fábrica viniera con exceso de sal.

- Tienes razón. -empezó a pensar el inspector- ¿Alguno de vosotros sabe por qué?

- El jefe tenía deficiencia de yodo. Por eso necesitaba tomar sal con yodo constantemente. Siempre lo hace con la mayonesa. -constestó Yamada-.

- Entonces no hubo manera de controlar de que la víctima tomara el veneno... -dijo Heiji medio susurrando-.

- Ya veo… entonces, pasemos a conocer a los sospechosos. La víctima se llama Tomohisa Tanaka y vino a comer a este restaurante con sus compañeros de empresa Hikari Kimura, Aoi Yamada y Hayato Abe y el cocinero Yakumo Ito por ser quien puso la mayonesa en el bol. Empecemos con el cocinero Yamuto Ito.

- Yo tan solo puse la mayonesa en el bol. Ya sé que Tanaka venía mucho por aquí a comer, pero no tengo nada contra él.

- Ahora el señor Hikari Kimura… -dijo el inspector Otaki-.

- Yo fui quién cogió el bol de mayonesa de la barra. Me entró muchas ganas de ir al servicio y le dije a Aoi que lo llevara él a la mesa.

- Sí, él me lo dio. -continuó Yamada- Pero tan solo lo dejé en la mesa. No tuve tiempo de colocar el veneno.

- ¿Y usted, señor Abe? -prosiguió Otaki-.

- Yo le eché la mayonesa al okonomiyaki de Tanaka.

- ¿Por qué no se la echó él? -preguntó extrañado el inspector-.

- Es que… -quiso intentar decirlo Abe-.

- ¡Porque era un tacaño y un egoísta! -gritó furioso Aoi- Ese tipo se merecía morir por todo lo que ha hecho. Trabajamos en una empresa que se dedica a ofertar cruceros. Pero el granuja robaba a los clientes quedándose con su dinero para atiborrarse de alcohol en los pubs rodeados de tías tontas y los clientes se quedaban sin dinero y sin crucero.

- ¿Y por qué no hablastéis con él o haberlo denunciado a la policía? -no se lo creía el inspector-.

- Primero, hablamos con él. -continuó Hikari- Pero nos amenazó con despedirnos como le volviéramos a sacar el tema. Es lo único que tenemos para mantener a nuestras familias y no podíamos tomar ese riesgo.

- Luego fuimos a la policía. -siguió Abe- Abrieron una investigación, pero Tanaka no hacía más que poner pruebas falsas para entorpecer la investigación y al final la cerraron sin ninguna sospecha.

- Y después nos amenazó con despedirnos si volvíamos a llamar a la policía. Incluso de que no volviéramos a encontrar ningún otro trabajo.

Estaba claro. Los tres compañeros de trabajo de la víctima tenían móviles lo suficientemente fuertes como para querer matarlos y los tres habían tenido la ocasión. De repente se acerca un forense hacia ellos con un bote pequeño en sus manos.

- ¡Inspector! ¡Hemos encontrado un bote con cianuro potásico en la bandolera del señor Abe! -gritaba el forense-.

- ¿¡Cómo!? -gritaban el inspector y los tres detectives a la vez-.

Era cierto. El bote llevaba cianuro potásico y lo encontraron en la bandolera de Hayato Abe. Todas las miradas se dirigieron al sujeto en cuestión y se empezó a poner nervioso.

- ¡No puede ser! ¡Yo no lo he matado! -se desesperó Hayato- ¡Alguien ha puesto el bote en mi bandolera!

- Inspector… -prosiguió el forense- lo extraño es que no hemos encontrado huellas en el bote. Ni siquiera las de él.

Eso sí que era sospechoso. "¿Por qué guardaría el bote en su bandolera y limpiaría las huellas? No era lógico. Era más probable que alguien lo limpiara e inculpara al señor Abe.", era lo único en lo que pensaban los detectives y se fueron a buscar más pistas los tres juntos.

- ¿El señor Tanaka fue el único que se echó la mayonesa? -preguntó el inspector Otaki-.

- Así es, siempre come con mayonesa. Da igual lo que le pongas para comer, siempre con mayonesa. -contestó Kimura-.

"Entonces el asesino sabía que la víctima tomaría mayonesa...", ciertas dudas se empezaron a aclarar para los tres detectives.

- ¿Y por qué ustedes no tomaron mayonesa? -preguntó Conan en forma infantil-.

- Oh, chavalín, yo soy alérgico a la mayonesa. -se acercó el señor Abe acariciando la cabeza de Conan-.

- Yo odio la mayonesa. Me da mucha angustia. -contestó el señor Yamada-.

- A mí no me gusta la mayonesa en el okonomiyaki. Creo que está más buena y tiene más sabor sin la mayonesa. -respondió Kimura-.

Y, además, ahora sabían las razones de los compañeros de la víctima del por qué no tomaron mayonesa, todas muy previsibles. Ahora había que ponerse en marcha en la resolución del caso: del truco y del asesino.


¿Os ha gustado? Espero que sí porque me lo he currado bastante. Me gustaría leer vuestras deducciones y a ver a quien culpáis jeje. En el próximo cap la solución del caso y...

Capítulo 26: Osaka parte 3. Caso tras caso.