Capítulo XXV: Reminiscencia
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Miraba lo que debería de ser el techo de su habitación. Estaba oscuro, muy oscuro, pero si encendía la luz se develaría aún más y mañana tenía que trabajar.
Suspiró y cerró los ojos con cansancio. Estaba mareado de dar vueltas y vueltas sobre la cama, cansado de sentir las horas pasar, cansado de pensar. No quería pensar y menos por la noche. Por la noche todo se volvía caótico y tomaba una nueva perspectiva, el pasado se mezclaba con el presente y eso podía alterar su futuro. Daba miedo. Por esos momentos de razonamientos ilógicos es que ahora se encontraba en esa situación.
— Kyoko…— un susurro al aire que dejaba escapar el nombre de su preocupación.
Aunque ese no era el centro. Esa noche se había dado cuenta de algo importante que sólo intuía hasta ahora. Estaba inestable, nada fuera de control, pero podríamos decir que entre el insomnio, su nuevo aspecto y papel y a demás la noticia de Kyoko, su estado de ánimo era irritable. Le aterrorizaba la posibilidad de asustar a Kyoko con su actitud y otra cosa más, su relación con Kyoko avanzaba pero ¿podía avanzar? Lo había estado meditando durante largas horas y… había algo, algo que no se sentía bien… por fin había llegado a la conclusión. Kyoko era una persona muy honesta y pura, tal vez demasiada ingenua por eso había pasado por tantos problemas y por eso también podía superarlos, su recuerdo de Corn le había conmovido por eso… ¿podía él, un ser que ocultaba todo acerca de sí, acercarse a Kyoko? ¿tenía ese derecho?
No. Nunca lo había tenido. Pero aún así lo había hecho, había decidido darse una segunda oportunidad, gracias a ella, a su apoyo pero ¿acaso no debería ser ella también la que decidiese darle esa oportunidad?
Lo mirase por donde lo mirase era injusto para Kyoko. Él sabía todo acerca de su pasado, incluso cosas que no debería saber porque eran un secreto entre ella y "Corn", y ella… ella no sabía nada acerca de él, aunque le haya ayudado tanto, aunque haya sido su apoyo, su meta.
— Pero confesar mi pasado es lo mismo que suicidarme…— esas palabras que no quería decir, que ni siquiera quería pensar salieron de sus labios antes de que fuera consciente de ello.
¿Cómo esperar que alguien lo perdonase? Si Kyoko se llegara a enterar… lo odiaría.
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Kyoko estaba en el baño, lavándose los dientes uno a uno, embobada con su cara roja reflejada en el espejo ante ella y su mente divagando en lo mismo que los últimos días "Ren-sa…"
— ¡Ya despierta de una maldita vez! — gritó Kanae, sacándola del baño a patadas. Kyoko se quedó con la puerta en las narices y el cepillo todavía en la boca. Miró con el interrogante en la cara a Chiori quien se estaba ya tomando su café (ella empezaba el rodaje antes)
— No tiene buen despertar— excusó a su compañera con una gota de sudor en la nuca— ven enjuágate aquí.
"Si que está atontada" pensó Chiori mirando como Kyoko no se quejaba ni armaba un jaleo, llorando ni gritando algo del tipo ` ¡Moko-san no me quiere!´ si que era raro" suspiró. Llevaba así desde el fin de semana y ya estaban a miércoles, según Kotonami-san era debido a Tsuruga-san ¿eso quería decir que Kyoko-chan mantenía una relación con el actor? La curiosidad la carcomía por dentro…
— Kyoko-chan…— no hubo respuesta, la chica de cabellos anaranjados estaba friendo sardinas cómo si requiriesen de toda su atención— ¡Kyoko-chan!
— ¿Sí?
—…— "¿era su imaginación o miles de florecillas habían aparecido a su alrededor?" pensó Chiori cada vez más preocupada— te quería preguntar… mmm… tú, bueno… con Tsuruga Ren ¿Qué tipo de relación tienes?
"Wow ha cambiado a fondo de rayos, increíble que aura más poderosa" como actriz estaba asombrada, como persona… empezaba a tener un poco de miedo.
— ¿Re-relación? ¿a qué te refieres? — Preguntó Kyoko sonrojándose
— Bueno creo que pasaís mucho tiempo juntos aún cuando vuestro horario no os lo permite y os lleváis muy bien
— Eso es normal entre compañeros… ¿no? — estrujaba el delantal entre sus manos y su tono era inocente
— Depende de los sentimientos que haya por medio.
Kyoko tenía la mirada oculta por el flequillo y la cara sonrojada hasta las orejas. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Negar su relación? ¿Tenía una relación con Ren-san? "la tengo… supongo"
"— ¿Hablar? ¿De verdad crees que se necesita hablar de ser novios? Contéstame ¿Tsuruga Ren te ama? —" Ren la amaba, se lo había dicho, se lo había demostrado ¿entonces eso era una relación?
"Depende de los sentimientos que haya por medio" es lo que le acababa de decir Chiori-chan.
— No lo sé— murmuró— en realidad no sé muy bien qué tipo de relación es.
La morena la miró y decidió que estaba diciendo la verdad. Kyoko era muy buena actriz pero no sabía mentir.
— Ne, Chiori-chan ¿no se te hace tarde? — comentó Kyoko de repente. Vio como su compañera giraba a ver el reloj de la cocina y corría hacía la puerta bolso en mano.
— ¡Me voy! — gritó saliendo por la puerta
— Cuídate— dijeron a la vez Kyoko y Kanae
— Así que aún no os habéis definido…— comentó Kanae mientras se sentaba y se preparaba una tostada— ¿entonces que hicisteis el otro día que llegaste tan tarde a casa?
Kyoko empezó a transpirar como una locomotora, su cara adquirió el color del tomate maduro y sus ojos parecían espirales. La morena la miró con la boca abierta.
— No-no me digas qué…
— ¡Me tengo que ir! — gritó mientras echaba a correr hacia la puerta.
En el ascensor la sangre empezó a brotar de su nariz. "Otra vez" pensó buscando un pañuelo "soy una pervertida" ni siquiera se atrevía a mirarse en el espejo.
Había intentado no pensar en ello ¡de verdad que lo había intentado! Pero era imposible por eso no quería hablar de esa noche por que cada vez que lo hacía recordaba más fácilmente y eso era lo último que necesitaba.
De repente toda ella empezó a vibrar.
— Moshi, moshi— respondió al móvil llevándoselo rápidamente a la oreja
— Buenos días— una masculina voz le inundó el oído haciendo que un calor sofocante y el vívido recuerdo de un beso en el lóbulo le pusieran al borde de su equilibrio mental— ¿estás todavía en casa?
— S…sí— tartamudeó ella
— Bien, paso a buscarte
— ¡No! — gritó como si le fuera la vida en ello "no estoy preparada para verte"
— ¿Por qué? vas al set de Sherlock ¿no? — preguntó Ren al otro lado de la línea— hoy tenemos asignada una localización cerca de ahí, te llevo, a demás estoy ya en la esquina de tu calle.
Escuchó el teléfono colgar y su alma caerse a sus pies. "¡Esto no estaba planeado!" se despeinó y se dejó caer en una esquina del cubículo. No lo podía creer, no habían dado ni las ocho de la mañana y ya tenía ese panorama, mejor volvía a casa y se metía en la cama, nada bueno podía salir de ese día.
— Buenos días Kyoko-chan— una brillante, deslumbrante y esplendorosa sonrisa la hacía sentirse exorcizada y al punto del desmayo ¿cómo podía tener ese efecto aún si no lo estaba viendo directamente? "que persona tan increíble"
— Bu-buenos días Ren-san— saludó pasando por su lado ante la puerta abierta del copiloto. Esperó a que él rodease el coche y se sentase, quería irse de allí lo antes posible, esa era la segunda vez que sus porteros la veían con Ren y parecían más un par de vecinas alcahuetas cotorreando los cotilleos del vecindario, que trabajadores profesionales.
Ren le contestó algo. No supo qué, no importaba. Porque estaba muy cerca, demasiado. Podía oler su colonia masculina ¿acaso esa fragancia sólo la utilizaba él? Porque podía jurar que jamás en la vida había se había encontrado con ningún perfume así, o era tal vez que se había vuelto muy sensible a ese aroma en concreto. ¿Y esa voz? Estaba acostumbrada a escucharla pero… después de oírla el otro día por la radio nunca había caído en la cuenta de lo aterciopelada y agradable que resultaba al oído…
…"Oído" pronto se sonrojó al recordar la escena ¿Por qué no se le iba de la cabeza?" se fijó en esos labios que se curvaban en una sonrisa. Carnosos y suaves, esa era su apariencia "también saben bien" pensó sin pensar, por lo cual el tono rosáceo de sus mejilla se volvió escarlata.
— ¿Me estas escuchando? — preguntó el hombre mirándola por el rabillo del ojo mientras conducía— No, ya sé que no lo haces. Tengo curiosidad ¿en qué estás pensando?
— ¡Na…nada! — exclamó mientras negaba con la cabeza
Ren aparcó el coche en el estacionamiento y la miró.
— Así que por "nada" no me escuchas y te sonrojas… que interesante— sonrió el emperador de la noche
— Gra… gracias por traerme al trabajo, que tengas un buen…— intentó salir, de verdad que lo intentó pero un tirón de muñeca le obligó a cerrar la puerta que estaba abriendo y volver a entrar al coche.
Dos grandes manos aprisionaron con delicadeza ambos lados de su cara y antes de que le diese tiempo a pensar ya estaba en contacto con esos suaves y carnosos labios "sí, saben bien".
— De nada— sonrió Ren cuando se separó de ella— que tengas un bonito día.
La observó bajarse del coche dando traspiés y yéndose a paso apresurado volviendo la mirada disimuladamente de vez en cuando. Rió. Como pensaba, esto no era algo que pudiese manchar con su sangriento pasado.
Condujo hasta su localización y en menos de quince minutos ya estaba entrando en el set y saludando al reparto. Llevaba un escaso mes filmando y ya había captado la esencia de Himuro, en realidad se parecía bastante a Katsuki, a él. Himuro era un fotógrafo profesional que en la actualidad se dedicaba a la enseñanza escolar, al ser apuesto era perseguido por las colegialas y sin ningún tipo de pudor simplemente las dejaba ser. Una persona centrada en sí misma, despreocupado y hasta cierto punto irresponsable para su edad, egoísta en toda la extensión de la palabra; frío y calculador y un tanto malévolo, celoso y posesivo. Su porte siempre mostraba orgullo y arrogancia, le gustaba intimidar a los demás con su cercanía física, sabía de su hermosura y la utilizaba para su diversión personal. Extremadamente acostumbrado a que todos hicieran lo que él quisiera al instante, consciente de las consecuencias de sus actos para los demás pero sin preocupación ni culpa alguna por ellos.
Era un personaje interesante de interpretar puesto que podría pasar perfectamente por antagonista "desde luego su personalidad no es buena" pensó mientras se recolocaba las gafas, no se lograba acostumbrar a ellas.
— Ren-kuuuun, ¡ya estoy aquí!
— Yashiro-san por favor, ¿podrías entrar como una persona de tu edad? — Ese hombre a veces le sorprendía de forma poco grata.
— ¡Que cruel! ¿¡tienes la menor idea de cuánto tiempo he tenido que trabajar en esto!? — Le espetó indignado— Da igual el resultado ha merecido la pena… Ren te he conseguido la campaña de modelaje definitiva.
— Modelaje. Bien, mi favorito— murmuró con sorna.
— ¡Calla! Está dirigido por Matsumoto…
— ¡Oh! ¡Mejor todavía! — exclamó irónico el actor, disfrutando de las expresiones de fastidio de su manager.
— … y va a recrear— siguió explicando Yashiro apretando los dientes alerta a lo que dijese su cliente— la juventud de su musa favorita, la espectacular, maravillosa y mundialmente famosa Jullie Volkova.
Ren se congeló en ese instante.
— No lo puedo creer, voy a conocer a Jullie Hizuri— seguía emocionado Yashiro— Matsumoto dice que estará en la primera sesión para conocer a los modelos y en la presentación oficial ¡Mira, hasta me ha dado unas fotos! Definitivamente ella es toda una belleza.
El día estaba nublado, muy espeso y cargado pero no llovía, así que la oscuridad era permanente, si a eso se le sumaba que él mismo parecía flotar…
Tal vez por eso las palabras de Yashiro no llegaban a sus oídos pero sin embargo las llegaba a entender vagamente al mirar esas imágenes. O era tal vez que no las quería entender. No entender que ese era su punto de corte, no había retorno, por fin el pasado había decidido venir a buscarle.
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Si alguien le preguntase a Tomoko por qué se dedicaba a espantar tan descaradamente a todo aquel hombre que se acercaba a su clienta, ella contestaría con cuestiones de trabajo. Kyoko era una muchacha joven e inocente, sobre todo era una aprendiz, debía centrarse en su carrera y dejar los temas amorosos para cuando estuviese establecida. Es por eso que no le gustaba que tipos como Tsuruga Ren, Koga Hiromune, Fuwa Sho o cualquier otro fuesen a estorbar.
La miró fijamente. Desde el fino y selecto traje, hasta el recogido cabello al estilo años cincuenta. Kyoko era una actriz joven pero con mucho potencial, lo sabía. Antes de conocerla ya había posado sus ojos sobre su personaje estrella, Mio, y después vino Natsu. Podía decir que la admiraba; admiraba su trabajo y una vez la había conocido, la admiraba a ella. Le gustaba. Kyoko era de ese tipo de personas que renacen constantemente, son eternas. No importa cuántos golpes fatales reciban, de alguna forma los soportan y aprenden a vivir con el peso. Por eso y por su madurez profesional, su infantilidad fantasiosa, su apariencia simple y su mente compleja era que, realmente Mogami Kyoko le gustaba.
— Tomoko-san ¿puedo hacerte una pregunta? — Kyoko estaba sonrojada con los palillos enterrados en su arroz y la mirada suplicante dirigida hacia su manager. No sabía si en medio del jaleo del restaurante sería lo mejor pero… le había estado dando demasiadas vueltas al asunto desde esa mañana y sentía que si seguía así no podría actuar bien por lo que restaba de día.
— Claro— sonrió la mujer pelirroja.
— Mm… esto… ¿cómo debería decirlo?... ¿Alguna vez…? No ¿Cómo es estar de novios, Tomoko-san?
— …
— …
—… Estar de… novios ¿dices? — murmuró la manager un tanto extrañada, pero suponiendo de donde podrían venir las dudas— Pues veamos… supongo que depende de cada pareja, y también de cada individuo, pero a grandes rasgos es, básicamente, desear pasar mucho más tiempo de lo que pasas con la otra persona.
— ¿Más tiempo?
— Sí. Aunque estéis todo el día juntos, aunque no hagáis nada en especial. Consiste en querer más y más del otro.
"Querer más del otro. ¿Yo quiero más de Ren-san? En verdad, no sé mucho sobre él, así que siempre he considerado todo a su alrededor interesante pero eso es porque era un misterio ¿no?" razonó la muchacha mientras escarbaba entre la comida "o tal vez es querer más… también me gusta pasar tiempo con él, con Ren-san siempre se aprenden muchas cosas nuevas, aunque siempre se termina burlando de mi, pero incluso así… soy feliz con sólo poder verlo" sonrió pero esa sonrisa se resquebrajó a mitad.
— Espera, Tomoko-san— murmuró en un tono más grave de lo normal— también puedes desear eso y no ser correspondida, entonces no estás saliendo con la otra persona.
Acababa de caer en la cuenta de que ella todo eso ya lo había sentido antes por un maldito bastardo y definitivamente no había sido su novia.
— Es que debe de ser mutuo— detalló con una media sonrisa Tamura.
"¡Eso no me ayuda!" gritó interiormente la actriz.
Estaba cansada. Ya había pensado mucho y no había llegado a ninguna conclusión. Pero obviamente ¿cómo vas a solucionar tus dudas si la respuesta no depende de ti? Así que al final había almacenado su rumiación constante en un rincón de su cabeza y había proseguido con el rodaje y ahora que volvía a su casa, sentía como si su cerebro hubiese trabajado el doble ese día.
— Que problemático— suspiró dejándose caer sobre la cama y cerrando los ojos.
Le había faltado valor para preguntarle a Tomoko-san cómo era una relación de pareja así que era simplemente imposible que pudiese plantearse la posibilidad de preguntárselo a Ren.
"¿Por qué?" Esa era la pregunta que retumbaba en su cabeza entre la nebulosa del sueño "¿Por qué no puedo preguntarle sobre sus sentimientos? ¿Es vergüenza? No, eso no es. Bueno, tal vez… un poco ¿Es miedo? No, definitivamente no. ¿Por qué tener miedo de una persona que te ha declarado sus sentimientos abiertamente? Entonces… ¿Qué es?"
Los parpados pesaban y la respiración era cada vez más rítmica y pausada. Estaba tan pero tan cansada.
"¿Soy…yo? ¿Es mí miedo a reconocer mis sentimientos?" podía escuchar el latido de su corazón y los pasos de Moko-san en su habitación "Ah, así que es eso, soy yo y mi miedo. Si reconozco mis sentimientos, si los expreso en palabras, sentenciaré mi vulnerabilidad. Entiendo, ahora lo entiendo… siempre atándome yo sola"
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El ruido incesante de la ciudad no dejaba de entrar por sus oídos, pero no importaba. Su respiración agitada le hacía arder los pulmones, pero no importaba. Sus nudillos sangrantes y golpeados le quemaban, pero no importaba. Porque ahí estaba su presa, acababa de salir del callejón y había cruzado la calle y él ya estaba casi encima de ese pobre estúpido que con su banda había vuelto a buscar bronca.
Faros deslumbrando. Chirrío de neumáticos a sus espaldas un fuerte golpe y un cuerpo volando. Grito. Dolor. Sangre
Todo lo que quedó… oscuridad
El timbre lo despertó de golpe. Sudando a mares y con las pupilas dilatadas, se apresuró a apagarlo. Sus manos temblaban y su piel estaba erizada, hasta su respiración era agitada.
"Esto… no va bien" pensó consternado llevándose una mano a la cabeza, tirándose de ese rubio cabello que tanto detestaba y más en ese momento.
Se levantó y se sorprendió al ver cómo sus piernas tumbaban. ¿Tan malo había sido? Sí. Hacía años, muchos años que no tenía un sueño tan vivido.
Fue al baño, se desnudó dispuesto a meterse en la ducha, vestirse y largarse a trabajar para ser quien no era pero su imagen reflejada en el espejo le hizo darse cuenta de que no podría. Ese día Tsuruga Ren no podría interpretar a nadie.
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— ¿Dices que Ren no ha ido a trabajar? — Preguntó Lory desde su jirafa.
— Si, al parecer está enfermo y ha llamado a su manager para cancelar todos sus compromisos así que la reunión que quería con Yashiro-san puede ser hoy a primera hora— contestó Sawara.
"Ren enfermo. No va a trabajar a rastras. No hace falta que nadie le obligue a no ir ¿y a demás lo cancela por su propia cuenta?" el presidente frunció el ceño
— Llama a Yukihito-san dile que lo veré a las nueve— ordenó el jefe mientras se marchaba a su despacho marcando el número de Ren en su móvil.
"No contesta"
"— Ren, si no me coges el teléfono te enviaré a Mogami-kun" aun dejando ese mensaje en su buzón de voz no había recibido respuesta, lo que quería decir que…
El teléfono empezó a sonar.
— No hagas eso— una voz ronca, autoritaria y cansada le habló al otro lado de la línea
— Vaya, estás peor de lo que esperaba ¿qué ha ocurrido? — preguntó el presidente en tono ligero pero con una expresión seria en su cara.
—…El pasado… es algo de lo que no me puedo desprender.
— Nadie ha dicho que lo hicieras— Lory miró la imponente ciudad a sus pies a través de los amplios ventanales— el pasado es nuestro, nos pertenece, forma parte de nosotros, no se puede cambiar, ni limpiar, ni olvidar… Kuon.
Takarada cerró los ojos al oír como el actor apretaba la mandíbula con rabia intentando no gritarle.
— No olvides quien eres porque ellos no te olvidaran.
— ¿¡Entonces que estoy haciendo!? — preguntó con rabia— ¿¡que es lo que he estado haciendo todo este tiempo!?
— ¿Qué no has construido un nuevo futuro? Un nuevo `yo´
— ¡No vale nada si está basado en mentirás!
— Entonces di la verdad
— …
— Lo sabes ¿no es cierto? Sabes porque han vuelto las pesadillas aún cuando te reconciliaste con tu antiguo ser. Falta algo y ese "algo" te impide seguir adelante con lo que más deseas y amas en el mundo.
— No…— susurró con voz suplicante— La perderé
— Que poca confianza le tienes— se molestó Takarada— la enviaré a tu casa en cuanto salga del trabajo, si se lo cuentas o no… es decisión tuya. Piénsalo.
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Oscuro, oscuro, oscuro. Todo estaba demasiado negro, era como un pozo, vacio, profundo, frío. No podía salir, no sabía salir. ¿Cómo había quedado atrapado allí otra vez? Los pensamientos resonaban en su cabeza como el eco que choca contra las paredes… difuso, indefinido, repetitivo.
Hacía tanto tiempo que no se sentía tan perdido, tan solo ¿Qué hacer?
El timbre de la puerta sonó y abrió los castaños ojos. La luz de la habitación le hacía daño, pero más le dolía saber quién estaba detrás de ese sonido que se infiltraba por sus oídos.
Sentado en el sofá, todavía decidiendo que hacer, el timbre volvió a sonar junto con su voz.
Eso no era algo que pudiese ignorar ¿verdad?
Kyoko esperaba ansiosa a que Ren-san le abriese la puerta, estaba segura de que se encontraba en casa, aun así ya habían pasado varios minutos y no había señales de movimiento.
¿Por qué? ¿Por qué el presidente le pedía que se presentase allí a esas horas? ¿Por qué le daba tan mala espina todo aquel asunto si lo más probable es que sólo fuese un juego de su jefe?
La puerta se abrió y sus dudas se disiparon pero su angustia creció.
"¿Quién es… esta persona?" Parecía Tsuruga Ren, pero no lo era ¿sería acaso "él"? aquél "él" que estaba entre Tsuruga-san y Cain Heel "¿pero por qué ahora?"
— Kyoko-chan lamento que el presidente te haya hecho venir pero no es…
— ¿Qué ocurre? — interrumpió ella— ¿Qué ha pasado?
Él la miró con los ojos llenos de dolor. ¿Lo había descubierto? Había sido descubierto ¿verdad? Por supuesto que sí, ella lo estaba perforando con esa mirada llena de angustia y preocupación.
— Por favor no me mires así, no lo merezco— murmuró a punto de desquebrajarse.
— ¿Por qué?
Si todo pudiese seguir así por siempre…
—…Yo no soy quien crees. Je, no, simplemente no puedes creer nada de mí, porque no te he contado nada— tragó saliva— siempre te he mentido.
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Bien, para los observadores, estoy editando los capítulos antiguos (que siempre tiene alguna falta de ortografía, una letra de más o una de menos) y sí, estoy incorporando (por fin) el guión largo (gracias por el aviso a KaryKinomoto) ya que para cuando descubrí como se configuraba en el Word ya había empezado el fic y me parecía feo de repente empezar a utilizar uno distinto sin modificar los capítulos anteriores.
