Disclaimer Los personajes no son míos son de Stephenie Meyer, la historia si es mía.

Millones de gracias a Eve, a Vanessa, mejor conocida como mi concencia,(así como esta escrito) a Aryam y también a Marta por betear el capitulo.

Capítulo beteado por Marta Salazar, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction


Capítulo 24

La fiesta, la bendita fiesta era hoy y Tony cantaba de contento, yo me debatía entre huir junto con Edward y Tony o disfrutar de ella.

Durante la noche ideaba planes para escapar, uno más fantasioso que el otro. Era difícil pensar en Edward sin sentir que traicionaba a Alex. Al mismo tiempo Alex no había vuelto a besarme desde que Sophie se rompió el brazo, no sé por qué sentía que algo raro pasaba.

Pero era tan cobarde que no me atrevía a poner las cosas en claro.

Había decidido ir un paso a la vez, primero Edward y luego Alex. Lidiaría con la partida de Edward y luego enfrentaría a Alex; si todo lo hacía al mismo tiempo, sería desastroso para mí.

Papá y Sue estaban en casa, con Leah que como siempre estaba malhumorada. Rose y Emmett llegarían un poco tarde, Edward estaba con Tony poniéndose guapos. Esme y Carlisle estaban con Alice terminando de poner no sé qué detalles y yo encerrada en el baño intentando decidir qué ponerme.

Escuché que tocaban a la puerta, y abrí. —¡¿Qué?! —grité.

—Solo venía a decirte que Tony ya subió, y… Bella, ¿puedes vestirte, por favor? —pidió Edward—. Me distraes.

En ese momento recordé que solo estaba en bragas y una camiseta de tirantes.

—Yo… Espera. —Tomé una bata—. Listo.

Cuando terminé de hablar noté que Edward me miraba de forma extraña como encandilado*.

—Bella —susurró—, Dios, en serio haces que me olvide del resto del mundo cuando te tengo cerca, jamás pensé en ti de esta forma pero no puedo dejar de pensar en esto. —Y me besó. Y yo muy sufridamente me dejé besar y respondí el beso.

—Edward, para —le dije cuando sentí su mano sobre mi trasero acercándome a él—, no podemos. Hay muchas cosas que poner en orden primero.

—Solo prométeme algo —dijo sin soltarme y hablándome al oído, yo asentí—. No te enamores de Alex.

Me separé un poco y me quedé viéndolo. ¿Por qué me decía eso?

No me veas así, necesito hablar contigo pero ahora no es momento, lo haremos luego cuando termine la fiesta, antes de marcharme a Londres.

Lo vi cerrar los ojos, y sin soltarme me dio un beso en la frente, gruñó algo. —Tengo que ir con Tony.

Salió lo más rápido que pudo y yo me quedé como idiota parada a medio baño.

No sé si pasaron cinco minutos, dos horas o dos días cuando entró Alice.

—Bella, no puede ser que todavía no te hayas vestido. —Movía la cabeza de manera negativa—. Pues lo siento, te tocará soportar que te diga qué ponerte.

Y por primera vez no me importó.

—Necesitamos comodidad, pero que te veas linda, sexy, que Alex quede babeando y el idiota de mi hermano también. —Pasaba la ropa como si buscara algo en especial, hasta que lo encontró—. Esto, ponte este pantalón. —Me tendió un legging negro, y luego una playera de espalda nadadora que me puse sin chistar.

Me veía bien, como había dicho Alice, sexy pero cómoda.

—Solo nos faltan los zapatos. —Tenía en la mano unos flats y unas enormes zapatillas—. Mamá sexy. —Alzó las enormes zapatillas.

—Mejor mamá no se cayó en mi fiesta —le dije tomando los flats.

—Pero con estos, Alex dejaría de verle el culo a Sophie y te lo vería a ti —dijo seria—. Bella, tienes que hablar con él, no puede ser posible que enfrente de la gente se le vayan los ojos con Sophie. Mira, yo sé que Jasper es, digamos que le gusta ver mujeres guapas, pero no las mira como él; creo que deberías…

—Lo sé —hablé interrumpiéndola—, solo permíteme pasar lo de Edward y luego voy sobre lo de Alex. —Miré a Alice—. Él siempre ha estado enamorado de ella.

—Amiga —susurró y me abrazó—, no entiendo, ¿si ellos se quieren qué hace contigo?

—Estamos intentando avanzar. Los dos.

—¡Mamá! ¡Ya quiero empezar la fiesta y tú no estás! —gritó Tony.

—Ya vamos, y no grites que solo estábamos platicando.

—Pero ya es la fiesta y hay muchos regalos. Creo que todos mis abuelos me trajeron dos regalos, estoy todo emocionado. Lo único que no me gusta es que Jake está con Jane y no la suelta —dijo mientras fruncía su carita.

—Ellos son novios, y además… —Casi soltaba lo del bebé—, se quieren mucho.

—Pero yo la vi primero, yo quería que fuera mi novia.

—Tony, pero tú eres pequeño y Jane es grande, ella buscó un novio de su edad. —Intenté convencerlo, pero él me miró y me dijo:

—Pero la única niña que me gusta es Britt, ella me cae bien, pero no quiero que sea mi novia. —Caminó molesto hacia la puerta y me miró—. Ya vámonos, que van a empezar sin mí.

Subimos en el elevador y faltando dos pisos la puerta se abrió y entró Anthon.

—Hola, Isabella. Hola, amigo.

—Hola, señor con barba —le dijo Tony muy divertido—. Hoy es mi fiesta de cumpleaños, si te gusta el pastel de chocolate con helado de chocolate y hotdogs, puedes venir con nosotros.

—Gracias, pero tengo una cita, de todas maneras te deseo un feliz cumpleaños.

—Gracias, aún así puedes comprarme un regalo y dármelo en la noche o mañana —contestó Tony y yo quería que me tragara la tierra.

Anthon soltó una carcajada y miró a Tony. —No olvidaré el regalo. Lo prometo.

En ese momento llegamos a la azotea y la puerta se abrió. Anthon nos cedió el paso y caminamos hacia afuera.

—Adiós, amigo —se despidió Anthon.

—Adiós, amigo —le contestó Tony; en cuanto la puerta del elevador se cerró, me bajé al nivel de Tony.

—Tony, no debes andar pidiendo regalos.

—Pero lo invité a la fiesta primero, el otro día dijiste que primero tenía que invitarlos a la fiesta. —Sacudió su cabeza y caminó hacia Jane y Jake que estaban sentados en una tumbona. Caminé detrás de él y escuché decirles:

—Ya me dijo mi mamá que por que soy chiquito, Jake es tu novio, pero cuando sea grande vas a ser mi novia.

Jane solo soltó una gran carcajada y lo abrazó. —Claro que sí, cuando seas grande esperemos que me sigas queriendo.

—Claro que te voy a querer, es como mi mamita que siempre quiso a mi papito desde que era chiquita. Todavía lo quiere, por eso duermen juntitos. —Y como si los dioses del Olimpo se ensañaran conmigo pasó que en ese momento todos se callaron y las caras volaron de Tony a Edward y de Edward a mí.

—Tony se refiere a una vez que le pedí asilo a Bella. —Rápidamente contestó Edward.

—Y también del otro día, papá, cuando estaban llorando después de que me dormí. —Cielos, ¿por qué? Quería derretirme, desaparecer.

Alex y Sophie me miraban y yo solo quería correr.

—Es que estaba algo triste y mientras hablábamos nos quedamos dormidos pero solo eso. Tranquilos, no se espanten.

Todos se giraron hacia mí. —Eso pasó, así como dijo Edward.

Me acerqué a Alex y a Sophie, esta última casi me asesina con la mirada.

—Hola. ¿Estás molesto por lo que dijo Tony?

—No, solo me hubiera gustado que me lo hubieras comentado.

—Hola, Sophie, ¿cómo sigues de tu brazo?

—Mejor, creo que la próxima semana iré a trabajar, ya puedes ocuparte de tus asuntos. Sin distracciones.

—¡Sophie! —le llamó la atención Alex.

—Lo siento, Bella, es solo que hay algo de tensión en mi vida, pero… creo que ya se solucionó. Perdón, voy por más refresco —dijo alzando su vaso vacío y alejándose.

—Lo siento, Bella, Sophie no suele ser tan maleducada pero últimamente nadie la soporta.

—Tranquilo… —Iba a decirle que necesitaba hablar con él en los próximos días, cuando escuché a Brittany:

—Hola, Bella, mira, me dieron una corona de princesa —dijo señalando una linda corona con luces que prendían y apagaban, esa era idea de Alice. La vi acercarse con una entre manos.

—Bella, aquí tengo tu corona. —Y antes de que pudiera protestar me la puso en la cabeza.

—¡Ahora todas somos princesas! —gritó Britt muy emocionada.

En ese momento vi a mi papá ir hacia nosotros y por tercera vez en menos de diez minutos quise desaparecer.

—¿Isabella, no vas a presentarnos?

—Sí, claro. Papá, este es Alex… —¿Cómo era su apellido? Santo cielo—. Alex…

—Soy Alex Sellers, el novio de Bella, un gusto conocerlo.

—Alex Sellers, mmm. —Movió el bigote de un lado al otro—. Ven, muchacho, vamos a platicar.

Y papá lo tomó del hombro, pasaron por una cerveza y se lo llevó a un rincón.

—Tranquila, Bella, tu papá es realmente genial. Parece que va a comérselo pero no, él huele el peligro —me dijo Edward apareciendo detrás de mí.

—Ustedes dos van a tener que dar muchas explicaciones —dijo Emmett que estaba huyendo de Rose, una Rose vistiendo un mini bikini de color rosa fosforescente que solo se cubría con una camisa transparente.

—¡Osito! ¡Emmett, ¿puedes ayudarme con algo?! —le gritó Rose, con voz de niña pequeña.

—Esa mujer me quiere matar, se los juro. Ayer me esperó desnuda… —Edward y yo hicimos caras—, quería sexo. —Miró sobre su hombro—. Ahí viene, escóndanme.

—¿Qué pasa, Osito? —Se burló Edward—. ¿Por qué huyes?

Emmett nos tomó a Edward y a mí de la mano y entramos en el baño.

—Voy a dejar a Rose, ella merece un hombre completo. No la porquería de hombre que soy, ni siquiera hijos puedo darle.

La puerta del baño se abrió. Era Rose con cara de pocos amigos.

—Tú te callas y no se te ocurra moverte. —Señaló a Emmett—. Ustedes dos, no permitan que nadie baje al departamento en al menos una hora. El señor cobarde y yo iremos a tener una gran charla.

Tomó a Emmett de la oreja y se lo llevó hacia el ascensor.

—Espero que mi hermano no sea tan tonto de dejarla escapar, hasta hace unos días no la soportaba. Ahora me doy cuenta que por ser tan engreído, he perdido la oportunidad de conocer a dos grandes mujeres.

¿Dos? ¿Quién diablos era la otra?

—A ti te andaba buscando. —La voz de Esme, me sacó de mis pensamientos—. Ven, vamos a hacer juegos para los niños. Al menos salió un poco de sol, y no ha nevado. Por este lugar nos decidimos a comprar el departamento. ¿Te imaginas en verano, con Tony en la alberca? Estaba pensando, Bella, hay que meterlo a clases de natación, no podemos dejarlo sin que sepa nadar.

—En la escuela le dan clases, casi a fin de año; podemos ir a ver una clase, si quieres te digo qué día la van a hacer y vamos juntas.

—Me encantaría, Bella, en serio, es genial.

—Es una semana de clases públicas, yo tenía que escoger solo una o dos clases para ir a verlo, por el trabajo. Rose iba a otras, Emmett siempre iba a la de natación. Mi mamá también vino a otras, nunca lo dejábamos solo.

—Bella, ojalá nos hubieras dicho antes, nosotros te hubiéramos apoyado también.

No encontré qué decirle, Esme continuó: —Yo sé que estabas enojada y todo eso, creo que es mejor que disfrutemos el presente y tratemos de pasar tanto tiempo como sea posible con mi nieto mientras podamos. ¿Te parece que juguemos a las sillas?

Asentí, digamos que nunca fui una niña de fiestas, solo iba a las de Alice porque Esme me dejaba sentarme en la biblioteca a leer o platicar con ella. Dejé que Esme tomara el mando de la situación, mamá estaba de viaje con Phil, así que este era el primer año que no estaría con nosotros; aunque por lo regular, solo éramos nosotros y un pequeño pastel, nada más.

Cuando terminaron las sillas entramos a un pequeño salón donde había juegos para niños, y bueno, no tan niños.

Rose llegó poco después con los ojos rojos, nos quedamos sentadas un rato sin hablar, era así como nos comunicábamos mejor, en silencio.

—¿Puedo sentarme con ustedes? Creo que ya no estoy tan en forma —dijo Alice sentándose en la silla a un lado de mí.

—¿No será que Jasper y tú hacen demasiado ejercicio nocturno? —le contestó Rose—. Mi hermano se ve hasta ojeroso.

—Mira quién lo dice, una vez —dijo dirigiéndose a mí—, en una cena por el cumple de mamá pensaron que ya nos habíamos dormido y en la sala estaban teniendo una sesión de sexo. Pero no cualquiera. ¡Dios, Emmett estaba vestido de duende! ¿Te lo puedes imaginar?

—Fue espantoso —secundó Esme que se había acercado sin que la notáramos—. Una madre siempre ve a sus hijos como pequeños, verlo así… me dio ideas.

—¡Mamá! —gritó Alice.

—Hija, asume que tu padre y tu madre tienen vida sexual, no eres un pequeño bebé.

Esme se paró y caminó hacia donde Tony estaba jugando un juego de fútbol de mesa con otros niños.

Edward estaba con él dándole consejos de cómo girar las palancas. Emmett también, ambos se encontraban discutiendo sobre quién estaba dando el mejor consejo. De pronto, Tony ya no quiso jugar, y Emmett y Edward acapararon el juego. Con Edward jugaba Alex y con Emmett Jasper.

—Eso huele a testosterona al mil por ciento, voy a echarle porras a mi Osito que anda tristón. —Rose se paró y ya estaba vestida con un pantalón muy pegado y una blusa hermosa y transparente.

—Rose me cae cada vez mejor. Vamos, acerquémonos nosotras también, y hagámosles porras.

—Yo creo que mejor me quedo por acá.

—¿Por qué? —dijo Sophie acercándose—. ¿No sabrías a qué equipo apoyar?

—Exacto, en uno esta su novio y en otro su casi hermano —respondió Alice—. Mira niña no sé qué te pasa, si estás tan amargada porque Bella anda con Alex, pues lástima, en este momento es la oportunidad de Bella; si tú no aprovechaste en su momento ahora te toca esperar sentada a que Bella lo desocupe.

Sophie nos miró con los ojos llenos de lágrimas. —Le dices a Alex que me dolió el brazo y me tuve que ir. Se dirigió a la puerta y se fue.

—Bueno, listo, la fiesta mejora —sentenció Alice.

—¿Alice, no crees que fuiste grosera?

—No, necesitaba quién la pusiera en su lugar, y mira que la otra vez me cayó tan bien. Voy a echarle porras a Jazz. ¿Me acompañas?

Miré hacia el juego y caminé junto con Alice, nos paramos detrás del equipo de Jazz. Ni siquiera entendía qué jugaban. Tony corrió hacia mí.

—Mamita, me gusta mucho mi fiesta. —Lo tomé en los brazos y lo cargué, pesaba demasiado—. Tony, ¿has comido piedras? Ahora pesas más.

—No, mamita, no he comido piedras.

—Es un decir, corazón.

—¿Estás echando porras a papá? Va ganando por un gol.

—¿En serio? Eso es bueno.

—Es fantástico, Cam también le echa porras a papá, dice que está enojado con su papá por hacer llorar a Sophie, dice que han peleado y peleado. ¡Mira, ganaron papito y el tío Oso! —gritó lastimando mi oído.

—Corre, ve a felicitar a tu papito —dije bajándolo.

Rose tomó la cara de Emmett y le dio un gran beso, Esme y Tony besaron a Edward, Alice besaba a Jasper; y miré a Alex, me acerqué a él y le di un beso en los labios rápido y sin casi tocarlo.

Él me tomó de la cintura y me dio otro beso, bien dado. Al final le sonreí.

Tenía que aclarar esto con Alex pronto, yo lo quería mucho como amigo. Diablos, ¿por qué siempre arruinaba todo?

—Es hora del pastel —dijo Emmett.

—Tu papá es algo especial, ¿verdad? Me interrogó y quiso saber qué pensaba de que buscara mis antecedentes. Casi me dio miedo. Tengo un par de arrestos, uno por culpa de Sophie y otro cuando Samantha me acusó de llevarme a los niños.

—Cierto, Sophie —recordé—, me dijo que le dolía el brazo y tenía que irse.

Alex se preocupó. —No me avisó.

—Yo creo que más bien se enojó. Alice le dijo unas cosas.

—¡Mamá! —gritó Tony, llamándome para que fuera a partir el pastel.

—Vamos, no le hagamos esperar.

Llegué a la mesa y ya Edward estaba junto a Tony y su pastel de Transformers.

—Bella, colócate al lado de Edward —pidió Carlisle tomando la cámara.

—Anda, nena —secundó mi papá.

—Ahora los tres digan cheese —replicó Carlisle.

—Vean hacia mí —gruñó papá—. Eso de compartir al nieto no acaba de gustarme.

—Edward, abraza a Bella; Tony, párate en medio, que te den un beso en la mejilla.

—Me van a llenar de babas —replicó Tony.

—Anda, no te quejes, querías fiesta de cumpleaños con muchos regalos —le dije mientras le daba el beso, pero Tony se hizo para atrás y terminé dándole el beso a Edward.

Tony soltó la carcajada. —¡Los engañé!

Edward tomó el control y dijo: —Anda, ahora ponte para la foto. Esta foto me la voy a llevar a Londres.

Tony asintió e infló al máximo las mejillas. Edward y yo le dimos besos en sus mejillitas infladas y después procedimos a cantar Happy Birthday, ahora tocaba soplar la vela.

—¡Pide un deseo, Tony! —gritó Alice.

Tony cerró los ojos y los apretó. —Listo, ya lo pedí.

—No lo digas —le susurré—, si no, no se cumple.

—Sopla fuerte —dijo Edward. Tony sopló muy fuerte y apagó la vela a la primera.

—Bien, Coso —le dije dándole un beso.

El resto de la fiesta fue relativamente normal, acabó pronto cuando empezó a nevar y todos se fueron para sus casas.

Esme y Carlisle se iban a quedar ahí, Charlie y Sue irían a casa de Jake, Alice a casa de Jasper; y Rose iba a hablar con Emmett, según me dijo o se arreglaban o le daría un respiro, pero nunca lo dejaría.

Edward estaba poniéndole la pijama a Tony cuando entré al cuarto.

—Mamita, ponte la pijama y ven a abrir los regalos.

Sonreí y fui a ponerme la pijama, tomé una de las camisetas más viejas y un pantalón de pants más viejo que Matusalén; calzando mis pantuflas calientitas salí de la habitación.

En eso vi a Esme que entraba en la habitación de invitados.

—Vamos a abrir los regalos, ¿no nos acompañan?

Esme sonrió. —No, les dejaremos eso a ustedes como familia, es algo de ustedes. —Entró al cuarto y cerró la puerta.

Ingresé sigilosamente a la habitación de Tony, lo encontré sentado en la alfombra junto con Edward, abrazados.

—Yo también te quiero mucho, papito, voy a extrañarte; ya mañana te vas y aunque eso me hace sentirme muy, muy tristito, no voy a llorar. Voy a cuidar a mamá y a la tía Hada.

Se abrazaron y se dieron un abrazo. Edward notó mi presencia.

—Mi vuelo sale mañana a las doce del día, no quiero que vayan a despedirme. Ya es bastante difícil así. Pero dejemos lo triste a un lado y abramos los regalos.

Me sentía con el corazón apretado en un puño, mi cabeza estaba en otro mundo: me daba miles de ideas por segundo. Si nos íbamos con él, si lo escondía en el closet… Ideas cada una más disparatada que la anterior.

Me obligué a sonreír y a disfrutar de los regalos de Tony, pero sinceramente quería… Honestamente, no sabía bien ni qué quería.

Por fin Tony bostezó. Nos pidió que nos quedáramos con él hasta que se durmiera, y cuando por fin lo hizo el ambiente se llenó de tensión.

Nos miramos y nos entendimos sin palabras, había una especie de conexión mágica.

Llegamos a mi habitación y entramos, nos quedamos parados mirándonos; asumí el riesgo de acariciarle, así que extendí la mano y le toqué la cara recorriéndolo lentamente con mi dedo.

Edward me tomó por la cintura y me acercó a él, podía sentir su corazón, casi podría jurar que podía oírlo.

—Bella, yo he descubierto… —Con mi dedo toqué sus labios sin permitirle que siguiera hablando. Sabía que si razonaba, el momento perdería su magia.

Lo besé, empecé suave, lento. Y poco a poco el beso se convirtió en algo más agresivo. Sus manos recorrían mi espalda, mi trasero. Las mías no se quedaban atrás, pero quería más, quería sentir su piel; busqué la orilla de su camisa y comencé a sacarla del pantalón, toqué su pecho. Pero quería más. Le saqué la camisa intentando no despegarnos más que lo necesario para quitársela y luego quitarme la mía.

Cuando caímos en la cama no podía pensar, pero una chispa de conciencia me trajo la cara de Alex a la cabeza.

—No puedo, Edward, no puedo hacerle esto a Alex —dije con frustración, intentando calmar todo el fuego que sentía.

Edward se quedó quieto sin quitarse de encima de mí, así quería que se quedara.

—Te estoy aplastando —dijo rodando para quedar al lado mío.

—Edward. Bella —dijimos al unísono. Nos miramos—. Comienza tú, Bella.

—No, primero tú, por favor. —Todavía sentía que mi mente no estaba en su mejor momento. Necesitaba tranquilizarme.

Edward expulsó el aire bruscamente, y así, acostados uno junto al otro sintiéndonos pero sin hacer nada más empezó a hablar: —Bella, con todo esto que me está pasando… —Negó con la cabeza—, no, cuando volví a encontrarte, me di cuenta, no inmediatamente te soy sincero; primero estaba molesto, hasta que me di cuenta que todo había sido mi culpa; yo fui un hijo de puta, sin ofender a Esme, me porté como lo peor del mundo. Luego descubrí la gran mujer que eres, en serio eres una gran mujer.

Edward se apoyó en su codo y se levantó un poco. —Me di cuenta que ninguna mujer con la que salí, era como tú, a la mayoría solo le importa verse bien, o tener el mejor vestido. A ti te importa la gente, te importa a veces sobre ti misma. Sé que lo que voy a decirte puede resultarte algo… —Se quedó callado unos minutos pero a mí que lo escuchaba sin hacer sonidos me parecieron horas—, chocante o extraño. Pero me enamoré de ti. Creo que jamás había estado enamorado y tardé demasiado en darme cuenta. Creo que ni siquiera me daba cuenta, pero no podía sacarte de mi cabeza, cada vez que te veía quería abrazarte. Comencé a pelear con Victoria. Más de lo normal. Cada cosa que hacía la comparaba contigo. El último día que estuvimos juntos, me había llegado el primer aviso de que algo estaba mal en las cuentas de la editorial en Londres. Ella me dijo algo, ni siquiera lo recuerdo, y yo solo pensaba en lo mucho que deseaba que tú me abrazaras y ella solo gritaba. Al final le dije que nuestro compromiso estaba acabado, que no sentía nada por ella.

Lo miré a los ojos, y vi en ellos verdad, él continuó: —Sé que ahora tú estás con alguien, que tú ya no sientes nada por mí pero yo, solo quiero una oportunidad; sé que voy a tardar meses, quizás un año en regresar, pero solo quiero que si tú no sientes amor por Alex, me esperes; que no fuerces las cosas con él. Por favor —dijo tocando mi mejilla.

—Edward, yo nunca he dejado de sentir… amor por ti. Tú has sido el amor de mi vida. Pero también me has hecho mucho daño. Creo que necesitamos conocernos, redescubrirnos. Esta semana tengo que hablar con Alex, no se me hace ni justo ni legal.

—El nuevo abogado habló conmigo, creo que tengo muchas posibilidades de acabar con esto fácilmente, pero si no, puede que todo este asunto se complicaría un poco más de lo esperado. Lo único que le pido a la vida, a Dios, a Buda, Alá… A cualquiera que me escuche, es otra oportunidad para poder continuar, para poder amarte, para cuidar a mi hijo. Para tener más hijos. Quiero verte con una panza enorme, quiero comprar una casa con un jardín. Quiero amarte, Bella. Quiero estar contigo siempre.


GRACIAS, como siempre a todos lo que leen la historia, un beso enorme, se que no he contestado sus reviews pero juro por los elfos domésticos que tengo mucho trabajo. Pero los leo cada uno y se los agradezco desde el alma.

Un beso enorme a VanerK, jamlvg, Eli Val, JustBelieveP, Jessica Aguilar, Karina Castillo, Stefi Cullen, Sky TwiCullen, hildiux, galadrielcullen, MONIELITA CULLEN, solecitopucheta, solecitopucheta, jupy, Gatita Swan, Javiitaah Hale D' Cullen, caresme, Mickaela, Tata XOXO, jacke94, sandra32321, beakis, Elaine Haruno de Uchiha, Manligrez, Melania, Manligrez, COLIC CULLEN, any0239, devWaylandCullen, EriM, Francesa Masen, soles, CARLOTA, Stefanny93, kimberly hale, anamart05, TessCarlieCullenMellark, jolie love, Paola, Gretchen CullenMasen, yolabertay, Yeyry Cullen, Estelaa, steph leto, nydiac10, Milih, samaris, torposoplo12, ALEXANDRACAST, Bel Arcos, janalez, Caniqui, Annythings, zujeyane y riu-123.