Lentamente abrió aquella puerta, con flores de cerezo pintadas desde la base hasta el centro, sus pies descalzos hicieron contacto con aquella peluda alfombra de un tuene color azul pastel. Avanzo lentamente, en tanto sus zafiros miraban cada detalle de aquella habitación, que era decorada por diversos muñecos de peluches de diferentes tamaños y colores. Continuó avanzando, hasta llegar a la cama que se encontraba al centro de la habitación, esta era adornada con un gran felino negro de peluche. Paso su mano por la cabeza afelpada al tiempo que se sentaba, el dulce aroma a azucenas silvestres le llego a sus fosas nasales haciendo que sintieran una gran punzada en su corazón.
-Mi pequeña…- susurro mientras tomaba el felino y lo abrazaba con fuerza, aun tenía consigo el aroma de su bebé… la cual ya no estaba a su lado. Un par de lagrimas descendieron por sus mejillas, estas se perdieron en la tela del peluche, cerro sus ojos con fuerza, al tiempo que su cuerpo comenzó a temblar- primero Sasuke… y ahora tu…
Si, la vida en realidad no era justa con él ¿Por qué cuando tenía por fin algo se lo arrebataban? ¡Era realmente frustrante! No lo toleraba, era realmente injusto. Durante todo estos meses había descuidado su pequeña, se culpaba de eso, claro está. Pero justo cuando había arreglado las cosas… ¡viene y sucede esto! ¿Qué debía hacer para poder ser feliz? Si todo que tenía era cruelmente arrebatado.
Su pequeña… le había prometido que le enseñaría a patinar… esa mañana estaba tan ansioso por que terminaran las clases, para poder llevarla a una plaza y patinar todo lo que restaba del día, pero cuando llego se encontró con varias patrullas de policías frente del colegio. Algo dentro de él se había oprimido, aquella sensación agria no lo ayudaba del todo, así que no había dudado entrar y preguntar que había sucedido, pero al ver como una de las profesoras lo miraba asustada para después desviar su mirada hacia el suelo, sintió como su mundo se volvía a derrumbar, la palabras que le dijo el policía "lamento decirle que su hija fue secuestrada" las disculpas que daba la profesora mientras lloraba " de verdad lo siento señor Uzumaki… de verdad lo siento" esas simples palabras habían hecho que su corazón se detuvieran totalmente.
Había prometido cuidarla justo aquella madrugada a las dos y cinco minutos; aun podía recordar aquel aroma que correspondía a ese sito, sin mencionar el frio que talabas sus huesos. Sus manos temblaban al instante que la enfermera se le acerco y coloco entre sus brazos aquel pequeño bulto, envuelto en la pequeña cobija de color rosa. jamás creyó que con solo verla la amaría…pero así sucedió, sus pequeñas manitas delicadas, las cuales se estiraron con intento de tocarle el rostro, asiéndolo sonreír con ternura y tartamudearle un simple "hola" pero ver aquellos jades orbes mirándolo con curiosidad, había perdido todo rastro de nerviosismo, se sentía tan orgulloso de haber creado un ser tan precioso y prefecto… porque eso era "perfecta… mi pequeña princesa eres perfecta" en su interior había crecido la necesidad de protegerla, costara lo que costara, aun recordaba muy bien aquellas palabras que le susurro, mientras una lagrima recorría por su mejilla, en tanto le sonreía y le acariciaba una mejilla con su pulgar "siempre… te protegeré mi pequeña… no importa cómo, pero haré lo que esté a mi alcance para cuidarte"
Que iba a saber que después de casi seis años, su pequeña seria envuelta en un problema -el cual no sabía quién era el verdadero causante- ¿Por qué le sucedía este tipo de cosa? ¿Por qué involucraban a su pequeña? ¿Quién era tan despiadado de arrebatarle las dos personas que más le importaba en el mundo? Si, no solo bastaba con que hicieran que Sasuke desapareciera, ahora venían y se llevaban a su último rayo de luz que le quedaba por los momentos.
Ahora no los tenía, a su pequeña princesa y su amado… ¿Qué tenía que hacer para poder vivir feliz? ¡Acaso era mucho pedir tener una vida plena con las personas que amaba! Todo lo que estaba sucediendo en realidad era una cruel pesadilla, la cual era realidad… no todo se le volvía fácil, ya que también se encontraba la situación de Sasuke… el cual estaba por ahí solo, con una parte de él creciendo dentro de su vientre ¡en verdad quería matar a la persona que había obligado a su doncel a irse, quien había obligado a su hija callar, justo la misma que la había secuestrado! Tenían que hacer algo rápido… pero no tenían muchas pistas, Hinata la única sospechosa, pero había desaparecido, sabía que ella tenía algo que ver, pero todo era un rompecabezas con piezas faltantes, las cuales debían descubrir. Solo tenía que esperar ambos reportes, los de la policía y los hombres de la Familia tanto como Uchiha y Uzumaki buscaban a la pequeña, ya había pasado once horas desde que el secuestro había sido reportado, la impotencia que tenia era demasiado… todos solo le decían "deja que ellos hagan su trabajo, debes calmarte" ¿Cómo podía hacerlo? ¿Quizás en estos momentos la estuvieran torturando? O en los peores de los casos, fuera violada… No, no podría tolerar eso sería demasiado cruel… ¡demasiado vil!
Dejo caer su cuerpo en la cama aun abrazando el felino afelpado, las lágrimas aun descendían y mojaban su moreno rostro. Fijo sus zafiros en el pequeño porta retrato que estaba en la cama a un costado de la almohada… no lo había visto antes, así que estiro su brazo y lo tomo, pero al ver la fotografía, hiso que su corazón se estrujara nuevamente… ahí estaba la figura delicada de su amado Doncel - la cual aun estaba grabada en su mente- este se encontraba ahí abrazando a su pequeña rubia, la cual sonreía abiertamente y detrás de ellos se encontraba él, con una gran sonrisa en su rostro, mientras rodeaba con sus brazos la cintura del Uchiha. Recordaba ese día, la foto había sido tomada una semana antes que Sasuke desapareciera… aun que no tenía idea que Sora tenía en físico la fotografía. Sonrió melancólico mientras delineaba con su dedo índice el rostro fino del azabache, aquellos rasgos tan finos y delicados, esos ojos oscuros que siempre lo atrapaban y esos labios… dulces y apetecibles… Fue descendiendo hasta llegar al rostro de su pequeña princesa, de grande y brillantes ojos jades y mejillas sonrojadas... era tan pequeña y frágil.
-No les fallare esta vez… los encontrare a ambos… y todo volverá como debía ser….- Si, estaba por seguro que aria lo que fuera para traerlos de vuelta a casa.
Cap. 25- "Sora…"
Un leve tosido salió de sus finos e pequeños labios, su cabeza le dolía a horrores, su cuerpo le pesaba al igual que sus parpados y… a lo lejos podía oír unas voces, borrosas… pero aun estaban ahí. Lo único que se podía preguntar en esos momentos ¿Qué había sucedido? Recordaba… la promesa que le había hecho su padre de enseñarle a patinar… después el salón de clases… la llegada de la maestra suplente… Un escalofrió recorrió por todo su cuerpo, haciendo que abriera con fuerza sus ojos jades, pero para su sorpresa todo su alrededor era realmente desconocido y las personas que se encontraban con ella también lo eran. Aun que no del todo.
Conocía la situación en la que se encontraba, eso gracias a los libros que leyó en el estudio de la familia Uchiha. Aquellos libros que no eran para una pequeña de su edad pero eran tan interesantes que le gustaban, no eran como los libros que había leído de princesas y dragones… eran de persecuciones, policías y personas raptadas… en pocas palabras secuestradas… Como su condición. Su corazón empezó a bombear rápidamente y sus manos a temblar… su maestra suplente la había hecho respirar atreves de ese pañito, bañado de un contenido que era totalmente desconocido para ella, y ahora se encontraba… secuestrada. como las personas de aquellos libros. Tenía casi ya seis años, pero por dios ¡tenía derecho de tener miedo! A pesar de ser lista, tenía miedo. Miedo en que no pudiera volver a su familia, miedo a lo que pudieran hacerle, miedo a no poder ser feliz con la familia que siempre quiso, miedo a que no pudiera conocer a su primitos y a su hermanito… quería salir de ese vehículo y regresar con su rubio padre.
Sus pequeñas muñecas estaban sujetas por una resistente cuerda -por suerte las mangas de su chaleco le quedaban largas- así que no le aquedaría marcas en sus muñecas. Por lo que podía ver con sus cristalizados orbes, eran tres personas… estas se encontraban frente a ella; a la derecha frente de unas cuantas pantallas, se encontraba un hombre de cabellera verde oscura, sus ojos era un tanto rasgados con el iris oscuro, su piel era pálida que resaltaba gracia a su vestimenta oscura, este se encontraba tecleando a máxima velocidad. A su lado se encontraba otro, pero ya lo había visto… lo recordaba, se lo había topado en ida a los baños, antes de suceder todo... sus facciones eran más finas y su cabello verde un poco más claro, su piel era igual de pálida y su atuendo era oscuro como el de su hermano- claro viendo la gran parentesco eso debían ser- Y por ultimo estaba su maestra suplente, eso sí se podría decir que en realidad lo fue. Ella se encontraba discutiendo con el de cabello más claro, no entendía muy bien de que hablaban pero las palabras parecían bailar en su mente. Un par de lágrimas descendieron por sus mejillas perdiéndose en la tela de su uniforme arrugado, su cuerpo temblaba como nunca antes lo había hecho y lo único que se podía preguntarse era ¿Qué le iba a suceder? ¿Por qué tenía que sucederle estas clases de cosas? Era realmente injusto...
El leve gimoteo, llego a los oídos de la peli azul, la cual dio por terminada la discusión que tenia con su compañero y se acerco a la menor que mantenía su cabeza gacha mientras lloraba en silencio, así que no dudo en acariciarle levemente el cabello tan dorado como los mismísimos rayos solares. Esta acción hiso que la pequeña levantara su pequeño rostro, mostrando sus orbes jades llenos de angustia, miedo y sus mejillas húmedas tintadas con un leve carmín. No pudo evitar sonreír con tristeza, era una pequeña demasiado tierna, como para que tuviera su pequeño inocente rostro lleno lagrimas…
-Tranquila… no te aremos daño- le susurro intentando de calmarla. Aunque su misión era secuestrar a ala pequeña. No maltratarla o golpearla y de eso ella se encargaría que no ocurriera, ya que era una pequeña que por desgracia era pieza de los planes de una mujer completamente despiadada. – tranquila…
-Oh… despertó – dijo el de cabellera verde un tanto clara – pequeña debes calmarte… - le sugirió con una leve sonrisa tranquilizadora, al ver que la pequeña aun lloraba.
-Creí que estaría unas horas más inconsciente, es extraño…- dijo con un poco de duda para después sonreír de lado, él de cabellera verde más oscura- eres fuerte niña.
-Zet, cállate – le regaño la mujer aun acariciando la cabeza de la pequeña- ¿Sora-chan como te sientes?
-Me…me duele… la cabeza- susurro un poco más calmada, pero eso no quitaba que no tuviera miedo- ¿dónde estoy… señorita… Mayu…?
-Por ahora no puedo decirte… pero no debes preocuparte, nosotros no te aremos nada malo- le sonrió levemente- por cierto, mi nombre no es Mayu… en realidad es Konan y él es Zetsu y su hermano es Zet. – señalo a los dos peli verdes que inclinaron sus cabezas, saludando en el proceso.
-Ten, bebe un poco de agua para que se te pase el dolor- la menor tomo con un poco de dificultad la botella para sí, beber del líquido que tanto necesitaba su garganta. Muchos dicen que recibir algo que le diera un extraño era malo, pero en realidad todas las ideas que tenia sobre ellos era totalmente erradas, a pesar de tenerla secuestrada, se comportaban muy amablemente. Lo cual le resultaba curioso.
-Ahh… gracias, estaba rica - dijo con una sonrisa, se sentía aliviada de haber bebido aquella agua- ¿cuándo regresare a mi casa?- pregunto unos segundos después mientras miraba con mas curiosidad su alrededor.
-Eso si no lo sabemos niña, todo depende de la chicleada esa…- gruño Zet, mientras continuaba a teclear y a mirar sus monitores.
-¿Chi...Chicleada?- inclino su cabeza un tanto confundida.
-Habla de la mujer de cabellera rosada- suspiro el doncel- en pocas palabras tu madre…
-¿Mi madre?- los ojos jades de la pequeña se abrieron con sorpresa, ahora entendía todo… Sakura se había enterado… de que le conto parte de lo sucedido a su tío ¿pero cómo? ¿Cómo llego a enterarse de esa conversación? Ahora tenía claro que Sakura estaba cumpliendo con parte de lo dicho... - debí saberlo…
-No te preocupes, si ella nos pide que te hagamos daño no lo haremos- sonrió la mujer- puede ser que te hayamos secuestrado, pero no somos tan malos para hacerte daño.
-eso díselo a Kakuzu que piensa en el dinero- bufo el doncel- sin decir que Hidan es fanático de las torturas, recuerda la ultima misión lo que sucedió.- y como no recordarlo si era un psicópata cuando se trataba en torturas o matar a alguien. Un suspiro salió de sus labios, no importaba que lo que ordenara su nueva jefa, no le haría daño a la pequeña que tenía al frente ya que tenía un gran parecido a su ahijada. El viaje no fue muy largo, en el camino la menor pudo conocer mejor a sus secuestradores- lo cual era una escena extraña, ya que ningún secuestrador tiene contacto con su víctima, por así decirlo- pero, como decía su padre, siempre había tenido el don en poderle agradar a la gente -y vaya que lo había hecho con sus secuestradores- Llegaron a una pista de aterrizaje un tanto desolada, ahí los esperaba un avión un poco viejo, pero en buen estado con el logo de una nube roja en el ala trasera.
Sora ya había sido soltada, ha debido que ella le prometió que aria caso en todo. Se sentía más segura con ellos, que en su casa ¿Qué tal si Sakura hubiera enviado a personas realmente malas? No quería arriesgarse… a pesar de que con eso preocupara a su padre. Debía estar lejos de Londres, donde se encontraba esa mujer, porque estando ahí, era presa fácil y Sakura podía continuar manipulando a sus padres, ese era un riesgo que debía tomar. Solo tenía que ver la forma de poder solucionar las cosas… aun no sabía cómo, pero con intentarlo no cuesta nada.
La puerta trasera de la camioneta fue abierta por un hombre de cabellera blanca y piel alvina, la menor lo miro curiosamente, aquellas cadenas que colgaban de su cuello era realmente extrañas y llamativas. A su lado se encontraba otro hombre un poco mayor, no podía distinguir muy bien su rostro ya que lo tenía cubierto con una máscara oscura.
-por que la tiene desatada a la mocosa, ¡acaso no ven que puede escapar!- espeto con clara molestia el peliblanco. Pero en vez de recibir una explicación, fue empujado por la peli azul que ayudaba a la pequeña bajarse de la camioneta. - ¡oye! ¡Que te crees bastarda!
-Konan… - la mujer simplemente sonrió de lado mientras tomaba de la mano a la pequeña y se dirigían al avión en la cual partirían. Kakuzu suspiro, no podía lidiar definitivamente con esa mujer.
-hablamos con la niña, decidió cooperar ya que siente que está más segura con nosotros que cerca de Haruno- dijo el doncel que ya estaba a su lado- a pesar que sabe que ella mando a secuéstrala, Konan le prometió que no le haría daño.
-¡que se cree esa mujer para tomar decisiones por su cuenta!-grito de vuelta Hildan- ¡ella no es la jefa no debemos hacer lo que ella diga!
-por una sencilla razón… ¿recuerdas a la pequeña Taru-chan? Pues ella se parece mucho, dime Hidan crees que puedes hacer daño a alguien que tiene el parecido a alguien preciado tuyo – el albino enmudeció, mientras desviaba la vista con el ceño fruncido- eso creí… además es una pequeña de casi seis años, ella no tiene la culpa que su madre sea una bastarda sin corazón.
- ya basta, dejen de discutir- regaño el mayor – tenemos que irnos, ya alertaron a las autoridades, debemos llegar lo más pronto posible. Zet, has una identificación falsa para la niña, ya que decidió cooperar entonces será más fácil de burlar a las autoridades- el mencionado asintió para después corre hacia el avión- Hidan, guarda la camioneta y apurarte por qué pilotearas, Zet tu iras con el de copiloto. Tenemos que irnos antes que comiencen revisar todas las pistas de aterrizaje disponibles.
Los dos menores asintieron de mala gana y comenzaron a hacer lo que su líder pidió. La camioneta fue guardada en un garaje que quedaba oculto bajo tierra, por suerte no tenía nada ahí que los incriminaran ya que las computadoras, fueron ocultas antes de llegar. En el avión, tenía todo lo disponible para emergencias. Como armería, accesorios para poder cambiar de apariencia, primeros auxilios, tecnología de punta todo lo necesario para poder infiltrase en un país sin ser reconocidos. Konan se encargaba en entretener a la pequeña la cual miraba todo con suma curiosidad, a pesar de tener por fuera el aspecto viejo el avión, por dentro era sumamente moderno y fino. En el puesto de copiloto se encontraba Zetsu alistando los motores, mientras esperaba que Hildan para poder despegar, no era la primera vez que tenía que hacer eso, pero bueno debía que tolerar a su molesto compañero, vaya que sería un viaje largo y tortuoso. Por otra parte, Kakuzu el líder del grupo se encontraba alistando las armas, nunca se sabía que podría suceder, posiblemente se cruzarían con algunos policías y si llegaran a descubrí que tenían a la menor consigo, daba por seguro que tenía que acudir al plan B… matar todo lo amenazante. en la parte trasera se encontraba el gemelo de Zetsu, Zet estaba al frente de varios monitores, mientras sus dedos tecleaban a máxima velocidad, tenían que crear identificaciones falsas pero que se vieran verdaderas, para así no tener inconveniente con el aeropuerto a que iban a aterrizar en unas horas después.
El albino ya haber arreglado las cosas exteriores, se fue directo a su puesto como piloto, trono sus dedos al igual que su cuello, mientras una sonrisa surcaba su rostro, para después dar marcha al avión el cual comenzó a andar por la pista de aterrizaje. En ese instante algunas patrullas de policía llegaron pero, no fueron lo demasiado rápido, por que el avión despego de una.
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El reflector apunto al centro del escenario, donde se encontraba Kurama sentado frente a un hermoso piano de cola negro. Suspiro y cerro sus rojizos ojos, mientras paseaba sus largos dedos por las teclas, para después comenzar con una suave melodía que envolvía a todos los oyentes.
No veo la hora
De colgar mí saco en tu ropero
No veo la hora
De cantarte hasta dormir
No veo la hora
De arrullar todos tus sueños
Y des fe, pensando en ti
Los ojos de Sasuke se abrieron lentamente, mostrando su oscuro iris, único en los Uchiha. Sus mejillas estaban levemente tintadas de aquel rojo carmín, en tanto sus manos acariciaban con movimientos suaves aquel vientre abultado… donde llevaba el producto de un gran amor. Mientras sus finos labios se movían a debido que se contenía las ganas de cantar, lo cual no duro mucho… así que comenzó a seguir la letra que era cantada por el pelirojo.
No veo la hora
De contarte algún secreto
No veo la hora
De explicarte quien soy yo
Y recuperar los momentos
Que perdimos en el camino
Solos tú y yo
Las manos del pelirrojo continuaban danzando en sincronía, sacando en el proceso aquellas dulces melodías que tenía embelesado a todos espectadores. En su rostro se dibujo una sutil sonrisa que era dedicada a cierta persona la cual en ese momento lo estaba oyendo.
Tengo tanto para darte
Un beso en libertad
Una abrazo por la noche
Un cuento que te haga soñar…
Si la vida nos junto a los dos para crecer
Amor contigo, yo quiero aprender
El Uchiha sonrió de lado, sus ojos brillaban como solían hacerlo hace tiempo. Podía ver aquella ladeada sonrisa del pelirojo, aquellos ojos rasgados e intensos lo hipnotizaban y lo incitaban a cantar a su ritmo… en pocas palabras, no podía dejar de cantar junto con él, ambas voces gruesa y suave se acomplejaban perfectamente, dejando a su alrededor una gran mescla de diferentes tonalidades pero perfectas para los que la escuchaban…
Por ti puedo ser
Una tarde en tu piel
Una vida en tus ojos de miel
Por ti vuelvo a ser
Amor y fe
No veo la hora de, volverte a ver
No veo la hora de, correr bajo la lluvia
No veo la hora de, pintar tu desnudes
Sentarme a leerte un verso
Que nos una, y que descubra
Otra razón para creer
Tengo tanto para darte
Un beso en libertad
Una abrazo por la noche
Un cuento que te haga soñar
Si la vida nos junto a los dos para crecer
Amor contigo, yo quiero aprender
Por ti puedo ser
Una tarde en tu piel
Una vida en tus ojos de miel
Por ti vuelvo a ser
Amor y fé
No veo la hora de volver
No veo la hora de volver
No veo la hora de volverte a ver
Los aplausos a su espalda llamaron la atención del doncel embarazado, sonrió un poco avergonzado para después girarse por completo y mirar a su amigo oji aguamarina que continuaba aplaudiendo pausadamente con una leve sonrisa dibujada en su fino rostro. Ya había olvidado el momento que había cantado por última vez… en realidad había sido demasiado tiempo, pero no podía evitarlo ya que esa canción la había escrito para sus tres personas especiales pero esperaba que dos de ellos la pudieran oírla. Gaara se sentó a su lado con un poco de dificultad, ambos dirigieron su vista hacia la pantalla del frente donde se encontraba un par de presentadoras hablando del recientemente mostrado concierto en vivo de Kurama no Kyuubi amigo del moreno Uchiha. Aun que él kyuubi fuera una persona realmente ocupada, ese día… en el parto de Kabuto fue de gran ayuda, sin él nunca hubieran llegado a tiempo. Además estaba el hecho que era realmente agradable para ellos, ver el rostro de alguien conocido.
-esa canción es realmente hermosa…- dijo aun si quitar su vista de la pantalla donde mostraban algunas escenas donde el publico aclamaba por mas –ojala que ellos la escuchen…
-también espero eso… - bajo la mirada, eso era lo que mas quería en ese momento… de que SU Naruto y su pequeña pudieran oír… aquella canción que fue escrita especialmente para ellos.- espero que Kurama sepa lo que está haciendo, siento que es peligrosa su idea.- dudaba en la idea de su amigo, pero el había alegado que era un plan que no fallaría, que Naruto iba a escuchar esa canción y sabría que aun seguía pensando en el – a pesar que Naruto no le agradaba mucho kurama- tenía en fe que funcionaria.
-quizás… pero es lo único que tenemos hasta ahora, ade… más…- enmudeció al ver el tráiler que estaba pasando en ese instante, aquel rostro tan inconfundible para él Sabaku no… hacia que su cuerpo se estremeciera al instante - no puedo creerlo… - susurro,sus orbes aguamarina se cristalizaron, instintivamente se llevo sus manos hacia los labios, verlo ahí… hacia que su corazón se acelerara – Sai…
»Como verán, el gran actor Sai Uchiha es el Nuevo protagonista de la nueva película de Shizuku-Sempai, "El fin de los tiempos" según como se ve en el tráiler, está destinada a ser la más taquillera en este año. Como se ve, esta historia está llena de acción, romance y drama. Lo más sorprendente es que, está en la primera película en la que él actúa sin doble, en pocas palabras todas las escenas de acción, fueron realizadas por el mismo. Vaya que Uchiha-san es sorprendente cuando se lo propone.
»Estas en lo cierto Saiko-san, pero deberíamos preguntárselo a él mismo ya que se encuentra aquí mismo en el estudio- la cámara enfoco el rostro del moreno que ya se encontraba sentado frente de las dos mujeres- Uchiha-san, dinos como fue para usted actuar en la película de Shizuku-Sempai, también podía explicarnos el hecho que él protagonista tiene su mismo nombre, además nos podrías hablar un poco de la trama.
»En realidad fue un poco difícil, además que Shizuku-san es un buen amigo así que no hubo inconveniente en el trascurso de las grabaciones… la trama de la película en realidad es muy buena, mi personaje un ex agente de seguridad, de uno de los laboratorios de biogenética, está profundamente enamorado de su vecina de piso Aki, que es protagonizada por Kazuki Mio, bueno pues él decide invitarla a salir pero en plena cita es interrumpida por el horror que se suelta en las calles, los cuales eran mutaciones genéticas altamente contagiosas, así que mi personaje hace todo lo posible en llevar a un lugar seguro a "Aki" demostrándole que hará lo que sea hasta dar su vida por ella, a pesar de la circunstancia que se encuentre… y bueno con respecto del nombre, fue un favor personal que le pedí.- explico con aquella sonrisa vacía, que aun no se desaparecía de su perfecto rostro, aunque así seguía viéndose encantador delante de las mujeres presentes, las cuales lo miraban con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
»Em… U..Uchiha-san, se que todos sus fans querrán saber esto. Hace unos meses atrás lo habían visto que salía con un misterioso doncel ¿acaso él es su pareja actual? O terminaron del todo… bueno, lo que todo el mundo quiere saber en total es que, si está soltero en estos momentos... ya que eres uno de los actores más cotizados del momento.
»Tengo muy en cuenta eso, anteriormente le respondería que mi único amor son mis fans… pero debo confesar que sí, estoy interesado en ese doncel misterioso… -sonrió de lado- en realidad estoy enamorado de él y quiero aprovechar decirlo aquí para que todo el mundo se entere… que daría la vida por él, a pesar de las circunstancias en la que nos encontremos.
»awwr… sinceramente que romántico eres Uchiha-san, estoy segura que todos envidian este momentos al doncel, que recibió tan hermosas palabras…
No soporto más y le coloco pausa al programa, volteo a ver a Gaara no pudo evitar sonreír tristemente. Su amigo se encontraba limpiando las lagrimas que mojaban su tersas mejillas sonrojadas con la manga de su suéter en tanto con su otra mano acariciaba con movimientos suaves y pausados su vientre "en verdad perdóname Gaara" entendía muy bien por lo que estaba pasando y sentía que era su culpa lo que sucedía. No, en verdad si era su culpa, haberlo arrastrado a ir a un país con pocos recursos a su mano además de estar en estado de embarazo, por suerte Kabuto los había encontrado… y le tendió la mano-literalmente-. Pero en este momento le dolía ver a su amigo, sufriendo… empuño sus manos, se iba a esforzar para que todo terminara lo antes posible y kurama lo ayudaría en eso, tal como había prometido.
-Ese tonto… lo amo… - susurro el Sabaku con una sonrisa, tranquilizando un poco el moreno Uchiha.
-Así es Sai, en el momento que menos te lo esperas te sorprende- le acaricio lentamente la espalda- pronto estarás con él…
-Lo sé… - sonrió tiernamente mirando el rostro que mostraba la pantalla del frente- pronto se acabara esta locura…
-hm…- el moreno sonrió de lado, estaba seguro que las cosas se solucionarían, y ayudaría en el proceso, porque él también quería estar con su tonto rubio y su tierna pequeña- bueno, quieres seguir viendo que mas dijo el padre de tus hijos- inquirió en un tono divertido, haciendo que su amigo se sonrojara un poco. Quitaron la pausa y continuaron viendo el resto de la entrevista- lo cual fue corta-. Pasaron un rato viendo la tele, Kabuto se encontraba en reposo en la cama, en tanto era ayudado por una joven de no más de dieciocho años. Ino, así se llamaba, era hija de un florista que quedaba a la vuelta de la esquina, ella al enterarse de la situación en la que se encontraban no había dudado en ofrecerse como ayudante, y en realidad era grata su ayuda. El reloj había marcado las nueve, el llanto del pequeño Yoshino lleno todo el lugar, pero no duro mucho ya que a lo lejos pudieron oír una canción de cuna tranquilizando el pequeño, ambos donceles no pudieron evitar sonreír con ternura, lo mismo sucedería cuando nacieran sus hijos… pude ser que sea agotador, pero la gran recompensa que tendría era ver aquellos tiernos ojos viéndolos. Aun no tenía idea de cómo serian pero ya se habían hecho algunas ideas…
-sabes cuándo regresara Kurama?...- pregunto después de un rato, en el canal que estaban solamente estaban hablando de noticias locales…
-dijo que vendría para el fin de semana… -respondió, aun con la vista al frente- según su cuñado es policía, así que es confiable y con los datos que tiene kabuto, puede ser que encontremos la forma de encerrar a esa mujer.
-y de así poder regresar – concluyo Gaara con media sonrisa- podremos regresar antes que los bebés nazcan…
-exacto…- era la única esperanza que tenían por el momento "pronto estaremos juntos… los cinco. Naruto…" susurro mentalmente, mientras acariciaba con ternura su vientre "no veo a hora de volverte a ver… mi dobe, se que te sorprenderás al verme ahora… pero al igual estarás tan contento que no me dejaras solo por un segundo… "
-¡Sasuke! ¡Sasuke! – El aludido parpadeo un par de veces, estaba tan sumido en sus pensamientos que se había olvidado de la presencia de su amigo, pero cuando miro la cara de Gaara llena de preocupación, algo dentro de sí se oprimió- Sasuke mira- poso su ónix ojos en el canal que estaba puesto en pausa en menos de un segundo el oji-agua le dio reproducir, dando a continuación la peor de las noticias que podían recibir.
»En otras Noticias, se ah informado que ha sido secuestrada la menor de casi seis años, Sora Uzumaki hija del empresario Uzumaki Naruto dueño de las líneas hoteleras y turísticas a nivel mundial. Según las autoridades, sospechan que el secuestro de la pequeña tiene que ver con la desaparición del pianista Sasuke Uchiha«
-No… eso no es cierto… no puede estar pasando…- murmuro incrédulo ¡eso no podía haber sucedido!
»Fue alrededor de las nueve de la mañana, según los testimonios de algunos profesores de la pequeña. Una mujer y un doncel habían ingresado ese día como maestros suplentes, los cuales desaparecieron con la niña dejando a dos personas inconscientes, toda información de ellos fue borrada, como los datos de contrato, hasta las cámaras de seguridad. Aun no se sabe nada sobre su estado, tanto como la Familia misma Uzumaki y Uchiha han movido diversas autoridades para encontrarla.- en la misma mostraban algunas imágenes de la policía hablando con algunos miembros de dichas familias- eh por eso que en cada cadena televisiva del diversos países, se nos pidió dar dicha información para ayudar más en el caso, ya que sospechan que esta fuera de Londres, cualquiera que haya visto a esta pequeña- dijo refiriéndose a la fotografía que se encontraba a un costado de la pantalla- alerte las autoridades más cercanas…«
-Sasuke…- susurro preocupado, al ver como aquellas gruesas lagrimas mojaban sus tersas mejillas- Sa..Sasuke…- repitió, encontrándose en el mismo estado que su amigo, esa pequeña era importante también en su vida, no sabría que hacer sin sus sonrisas, sus cuentos, sus comentarios astutos pero inocentes. En conclusión no sabría que hacer sin Sora en su vida, ya que había vivido la mayor parte con ella. No quería vivir lo que le restaba sin ella.
-No... No… No… No… ¡No! maldita Sakura, ¡se que fue ella!... –grito enojado "no te basta con hacer que Gaara y yo nos separemos de Naruto y Sai… ahora… lastima a mi pequeña… alejándola se sus seres queridos…" su corazón, comenzó acelerarse al igual que su respiración- Sora… ¡ahg…!
-Sa…Sasuke… ¿te sientes bien? – lo tomo de los hombros con preocupación al ver que comenzaba a gemir de dolor- ¡Sasuke!
-Yo… ¡ahng!... duele… - cerro sus ojos al sentir como su cuerpo comenzaba a dar pequeños espasmos, eso hiso que su amigo se preocupara mas- ve por Ino… ah…ah…ah…
-solo por un momento… no te muevas- pidió un poco exaltado, el moreno asintió mientras se mordía el labio inferior.
Gaara corrió lo más que pudo, entre asustado ya que Sasuke solamente tenía seis meces y era realmente extraño que tuviera ese tipo de dolores y más de esa manera. Su mano derecha la mantenía en su pecho y con la izquierda se sujetaba el vientre, mientras sus pies cuidadosos, claro lo llevaron a la ultima habitación que quedaba al terminar el pasillo, tomo la perilla con sus mano temblorosa y ahí la encontró cerca de la cama de Kabuto mientras le daba algunos medicamentos, ambas personas presentes voltearon a ver al doncel que se encontraba entre agitado y nervioso, este solamente dijo con angustia cinco palabras "Sasuke, Sasuke se encuentra mal" eso hiso que la rubia abriera sus orbes azules con sorpresa y saliera corriendo hacia la sala donde se encontraba jadeante el Uchiha mientras se sostenía el vientre.
-tranquilo Sasuke-kun… solo respira- le dijo mientras lo ayudaba a levantarse- Gaara-kun, hay que llevarlo al hospital – le informo preocupada, al ver como los quejidos se hacían más frecuentes, el rubio asintió y corrió por las llaves y el teléfono.
-ahh… aun no es tiempo… ¡ahg!- murmuro adolorido, aun siendo guiado por a joven. Lo único que quería en esos momentos era una sola persona - ¡ahh!... Na…Naruto…
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La puerta del auto fue abierta, dejando ver el fino cuerpo de la menor de los Uchiha, parte de su oscuro cabello descendía cubriendo parte de su ojo derecho y del resto caía en cascada pos su espalda. Sus ojos ónices se podían notar cansancio en ellos, había sido largo el viaje pero por fin había llegado. Corrió hacia dentro de la casa, no tenía tiempo para ser al menos educada, en esos momentos era lo último que le importaba, no se preocupo por el equipaje por qué no llevaba nada consigo solo su pasaporte y su teléfono celular. Fue directamente a la sala, por la música que sonaba desde lo lejos le indicaba que alguien estaba ahí, el reloj ya marcaba mas de las ocho, así que le daba seguridad que alguien estaba despierto o al menos en casa.
Abrió las grandes puertas y se encontró con dos figuras muy conocidas, que en parte la tranquilizaban. Deidara tenía puesto una camisa de manga corta, holgada de un intenso azul claro, la cual le llegaba hasta la mitad de sus muslos y bajo de ella un surte oscuro que le cubría los nudillos, su cabello estaba recogido por una cola alta y su ojos izquierdo era cubierto por su característico mechón. El se encontraba sentado en un mueble de dos plazas con su piernas estiradas apoyándolas en un pequeño sillón miniatura y a su frente se encontraba Mikoto con una camisa manga larga de color lila la cual dejaba descubierto sus hombros, tenía una falda de esa que le llegan un poco mas abajo de las rodillas de un suave color melocotón y en su cuello colgaba una larga cadena con un pequeño dijen, su cabello caía con gracia en su espalda dándole un aspecto entre maternal y dulce. Ambos al oír la puerta abrirse abiertamente se dieron cuenta de la presencia agitada de Saya la cual no dudo en correr hacia donde ellos se encontraban, para después abrazar a su madre con preocupación.
-¿que han sabido sobre Sora-chan?- Mikoto bajo la vista dejando derramar algunas lagrimas para después negar- ¡Nada! ¿Aun no los han contactado?
-no querida… Y eso es lo peor, además esta el hecho que fue sacada del país… – la menor abrió con sorpresa sus ojos, y volteo a ver a Deidara que tenía su mirada gacha- no sabemos qué, es lo que le estén haciendo ahora a mi niña.
-Naruto y Itachi junto con los demás están haciendo todo lo que está a su alcance, pero… nos preocupa verdaderamente que puedan hacerle – susurro el rubio mientras se acariciaba el vientre- Naruto está realmente afectado…
-entiendo… primero mi hermano y después Sora… por lo visto alguien quiere verlo sufrir de la peor manera- los mayores estuvieron de acuerdo con lo que dijo Saya. Quien sea que fuera sabía jugar sus cartas.
La menor suspiro tristemente al tiempo que cerraba sus ojos y apoyaba su cabeza en el espaldar del mueble, pensado en que podría ayudar. Pero ella solamente era una cantante ¡que iba saber sobre secuestros y de conspiraciones! Frunció el ceño molesta consigo misma por ser tan… inservible. Después de unos segundos la suave melodía de un piano llego a sus oídos, no pudo evitar abrir sus ojos con sorpresa para después reincorporase y mirar al frente, donde se encontraba una amplia pantalla plana. Ahí se encontraba su amigo Kurama, el cual también era amigo de su hermano "esa música…."
-Kurama…. – susurro aun sorprendida, Deidara y Mikoto la miraron extrañados, ya que ese comportamiento era inusual así que fijaron la vista al frente y se encontraron con la figura varonil del Kyuubi que se encontraba tocando un piano de cola negro mientras cantaba una bella canción romántica.
-oh… cierto, conoces a Kurama-san- dijo el rubio al echar memoria- están dando el concierto en vivo, realmente es genial.
-esa melodía yo la conozco- señalo al frente-¡yo la conozco! Debí imaginármelo ¡que tonta fui!
-¿qué sucede hija?- pregunto curiosa la mayor al ver como Saya se regañaba entre balbuceos – ¿con que quieres decir que la conoces?
-Mamá, Kurama no es el de cantar ese tipo de canciones- el rubio y la morena la miraron aun sin entender- lo conozco cuando lo hace es porque alguien se lo pide y ese alguien es Sasuke- explico mientras se levantaba para sacar su celular- debí imaginármelo, Sasuke eres ingenioso…
-eso quiere decir que…
-Si, Sasuke se encuentra bien y debo imaginar que Gaara igual- busco entre sus contactos el número del pelirojo- por lo visto se encontró con kurama…
-eso no le va a gustar a Naruto-sonrió un tanto feliz el rubio, al recordar cierta conversación que tuvo acerca del cantante y también del hecho que su cuñado y medio hermano- ya que Gaara era como un hermanó para el- Saya, si estas en lo correcto estamos más cerca para encontrarlos.
-tengo que decirle a Itachi – se apresuro a decir la mayor mientras buscaba su celular, por suerte lo tenía cerca, eso por si algo sucedía.
-dile que traiga a Naruto también…-pidió mientras esperaba que su amigo contestara- vamos… vamos contesta kyuubi.
-¿Saya? Que haces llamándome a estas horas ahhh…- bostezo el pelirrojo al otro lado de la línea, haciendo sonreír a la menor.- acabo de salir del escenario ya quiero irme a dormir.
-¡nada que quiero irme a dormir Kurama no kyuubi! Tu Bastar…
-Espera tengo otra llamada, en mi otro teléfono…- le interrumpió sacándole un pequeño tic en el ojo a la Uchiha, a lo lejos se podía oír gritos de algunas personas, seguro que de algunos fanáticos que aun quedaban, pero eso no le importaba a ella así que se concentro en tratar de escuchar lo que hablaba su amigo en el otro teléfono pero lo único que alcanzo a escuchar fue un "inmediatamente iré para haya" que por alguna extraña razón hizo que se estremeciera – perdona Saya, no tengo tiempo surgió una emergencia familiar mañana te llamo.
Sin darle tiempo para replicar le colgó la llamada, dejándola entre confundida y frustrada "ya me las pagaras kyuubi" gruño mentalmente.
-¿qué te dijo?- pregunto el blondo con sus zafiros llenos de esperanza de alguna pista.
-me corto, según surgió algo y tenía que irse- explico mientras se triaba al mueble- ¿mamá ya lo llamaste?
-si, dijo que iría por Naruto. Se encuentra en la mansión Uzumaki para después venirse inmediatamente.
La menor suspiro, mientras cerraba los ojos, solo faltaba hablar con su hermano, mas cabezas son mejor que una ¿no? Bueno en este caso necesitaba las mejores cabezas de Londres y esas eran las de Naruto Itachi y Sai, a pesar que el último aun se encontraba en Japón, pero bueno aun le quedaba más personas que estaba segura que cooperarían. – ya estamos más cerca… si encontramos a Sasuke, sabremos quién esta tras el secuestro de Sora… y esa persona pagara lo que ha hecho y con intereses…
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Sus parpados pesaban y su vista estaba borrosa, no podía sentir su cuerpo. Sentía que le pesaba completamente. El pitido de la maquina que contaba los latidos de su corazón comenzaba a fastidiarle al igual que el respirador que tenia puesto en esos momentos, miro a su alrededor – eso sí, con dificultad- y solamente se encontró con aquellas paredes blancas y frías. Intento de mover sus manos pero aun no respondían… ¿cuánto había pasado…? lo último que recodaba era…. En realidad, no recordaba mucho. Solo un par de ojos oscuros, tiernos e inocentes… también recordaba una vos… fina y tierna, como la de una niña pequeña… nunca antes la había oído, pero… le agradaba…
Continuo intentando de recordar algo mas… pero su mente jugaba con él… los recuerdos eran diversos y confusos… trato de concentrase, lo cual logro con éxito. Aquellos ojos ónices pertenecían a una sola persona quien conocía desde que nació…
-… Sa…Sa..Sasuke…- una mueca se dibujo en su débil rostro. Si, esos cerios pero inocentes ojos eran de su pequeño… hijo.
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Continuará…
