Familia Parte II
Los últimos rayos del sol de la tarde iluminaban toda la calle, llena de casas muy parecidas con montones personas con rutinas idénticas que en ese momento se dedicaban a las mismas actividades de todos los días. Podían verse por las ventanas semi-abiertas a los jefes de familia, sentados frente al televisor con desgana, mientras la respectiva madre de familia se encargaba de hablarle de un montón de chismes no comprobados que a su esposo parecía no interesarle ni escuchar. Los niños jugaban en el jardín, alejados de la vista de sus padres y los más intrépidos se alejaban sigilosamente, ansiosos por unirse al excitante pero peligroso juego prohibido de corretear en medio de la calle. Harry, que había visto tantas veces ese paisaje de niño, observaba todo sintiendo una especie de extraña nostalgia y a la vez un poco de turbación; resultaba asombroso y a la vez perturbador que la misma rutina de siempre siguiera en su vecindario a pesar de que hubieran pasado ya varios años desde que fuera un niño y acabaran de pasar una guerra. Por supuesto, había leves rastros de que las cosas no eran idénticas, como que el aire seguía siendo muy frio a pesar de estar en el mes más caluroso del año o el hecho de que no todas las ventanas estaban abiertas ni todos los niños sonreían tan fácilmente. Un par de casas tenían el letrero de "En venta" mientras que otras estaban sumidas en un silencio tal que parecía que estaban vacías.
-No me gusta venir aquí sin Hermione.
Harry miró a Ron, que seguía viendo todo alrededor aprensivo y emocionado a la vez, e intento decirle con la mirada que estaba de acuerdo. Había pensado que Hermione tenía razón al querer estar con su familia y aunque lo seguía sintiendo de esa manera, también empezaba a entender a Ron en su deseo egoísta de no separarse de la chica. En esos momentos, tomado de la mano de Ginny y caminando por la misma ruta que le traía tan malos recuerdos, no concebía estar ahí sin el apoyo de su novia y su mejor amigo y tenía el incomodo sentimiento de que le faltaba una parte del equipo sin Hermione. No quería ni imaginar cómo se sentía Ron sin su novia pero podía suponer que no era nada agradable.
-Creo que debieron esperarla-comento Ginny dejando de mirar a su alrededor para fijar su mirada en ellos- me siento un poco extraña también estando aquí sin ella… quizás debieron venir solo los tres…
Ron miro a su hermana como si estuviera loca y abrió la boca para decir algo, cerrándola casi enseguida sin decir una palabra. Harry agradeció que no dijera nada impertinente; después de todo, en ese momento él necesitaba a Ginny como Ron necesitaba a Hermione pero estaba seguro de que a su mejor amigo le tomaría un rato entender eso.
-Pues estás equivocada-aseguro Harry tomándole la mano a Ginny con más fuerza y mirándola sin vacilación a los ojos- me hubiera encantado que Hermione viniera pero tú estabas incluida- se sonrojo un poco y deseo que no se notara gracias a la poca luz de la tarde- eres mi novia.
Ginny sonrió más animada y Harry sintió como le daba un fugaz beso en los labios. Detrás de ellos, Ron gruño un poco y volvió a murmurar algo sobre extrañar a Hermione que ninguno de los dos alcanzo a entender por completo. Nadie dijo nada más y los tres dieron un giro a la derecha, encaminándose rumbo a otra calle un poco menos angosta que la anterior y mucho menos llena de gente.
-Este lugar es raro-comentó Ron aún mirando todo a su alrededor como si nunca hubiera estado en una calle completamente muggle. Ginny no dijo nada pero Harry noto que también parecía curiosa y fascinada; como si al igual que su hermano jamás hubiera visto un vecindario completamente muggle.
La pequeña calle frente a ellos tenía a un par de niños jugando en la acera y corriendo por el pasto medianamente seco. Harry los reconoció a duras penas y comprobó que era el camino correcto cuando sintió como cada uno de ellos le clavaba una mirada mezcla de miedo y asombro. Ron y Ginny empezaban también a ser sujetos de atención pero ambos seguían demasiado absortos contemplando alrededor como para darse cuenta. Harry no comento nada, ni siquiera cuando pudo darse cuenta de que muchos de los que habían sido sus vecinos por años, empezaban a asomarse por las ventanas para verlos cuando los niños se encargaron de esparcir el rumor en casas propias y ajenas.
-"El delincuente ha vuelto y trae a su pandilla"-casi pudo imaginar que decían y la idea, lejos de causarle malestar, hizo que tuviera que contenerse para no soltar una carcajada. Interiormente le dio un poco de risa el asunto; en el Mundo Mágico lo veían como una especie de héroe pero el Mundo Muggle, o al menos los vecinos de sus tíos, seguían mirándolo como un bicho raro y no le quitaban la etiqueta de malhechor.
Era como si ese Mundo siguiera rechazándolo y él se dio cuenta, asombrado, de que esa idea ya no le dolía más; quizás incluso esa tarde sirviera como una especie de despedida.
-O un "Nos vemos cada Navidad"-pensó dándose cuenta de que ahora que era mayor de edad y había sobrevivido a la guerra, ya no tenía ningún tipo de lazo con el Mundo Muggle. Bueno, casi ninguno porque la carta arrugada que llevaba en la mano era la extraña prueba de que había alguien que aún quería verlo.
-¿Te sientes bien amigo?-preguntó Ron mirándolo con preocupación-aún podemos regresar…
-No, estoy bien-se apresuro a aclarar Harry-creo que ya casi llegamos.
Ginny le apretó un poco más la mano y Harry le sonrió débilmente agradeciendo su apoyo. Estaba decidido: no iba a regresar a la Madriguera sin ver a su primo. Por más extraña que sintiera que era toda la situación, Dudley no solo le había pedido que se reunieran sino que prácticamente se lo había suplicado. Aún estaba asombrado de que su primo hubiera podido encontrar una lechuza y le hubiera pedido que se quedará hasta que le diera una respuesta. Había sido imposible convencer al ave de irse sin una carta y al final Harry había garabateado un "Ok" ilegible en un pedazo de pergamino; no quería escribir ningún tipo de respuesta porque no sabía que decir y además, por lo dicho por su primo, no había tiempo de hacer una cita para verse. Tenía que ser ese mismo día. Harry estaba consciente de que hubieran tenido más tiempo de no haber sido por el hechizo anti cartas y había calculado los días que la pobre lechuza había revoloteado por ahí, intentando acercarse a él sin éxito. Por supuesto que se hubiera llevado meses, o no lo hubiera conseguido a tiempo, de no haber sido por Ron que en su desesperación por saber de Hermione había quitado el escudo contra cartas a la ventana de su habitación. La Sra. Weasley se había puesto furiosa y Kreacher se había ofendido un poco pero Harry sentía que debía agradecerle a su mejor amigo haber hecho eso. Quizás los Dursley no eran sus personas preferidas pero legalmente habían sido la única familia que había tenido de niño y sería mentira si dijera que no estaba al menos un poco preocupado por ellos. No los había recordado, era cierto, pero es que aún llevaban pocos días y su cabeza no podía procesar tanta información…
-¿Harry?-preguntó una voz extrañamente conocida, sacándolo de su ensimismamiento y haciéndolo detenerse. Ron y Ginny hicieron lo mismo a cada lado suyo aún bastante pendientes del entorno.
Harry miro el número cuatro de Privet Drive incapaz de creer que sus pies lo hubieran llevado casi por si solos a la que alguna vez fue su casa. No es que pudiera llamarla "casa" como si fuera tal porque ninguno de los significados que se le ocurrían sobre esa palabra encajaban en su vida; si hablaba de "hogar"pensaba en la Madriguera o quizás Hogwarts y si hablaba de "casa propia" solo podía venírsele a la cabeza Gridmauld Place de la que legalmente era el propietario aunque jamás le había interesado serlo.
-Pensé que no vendrías.
Dudley pareció bastante incomodo y al mismo tiempo complacido por verlo. Harry le sonrió amigablemente y levantó la mano donde tenía la carta arrugada que acababa de abrir apenas hacia poco más de una hora.
-Tu carta me llego apenas hoy-explicó-y cuando leí que te ibas mañana supe que si no venía hoy ya no podría hacerlo.
Harry vio como la expresión de Dudley se hacía más alegre y supuso que el chico ya se había resignado a que nunca obtendría una respuesta, al menos no a su primera carta. A su lado noto por primera vez que no estaba solo y Piers, Dennis, Malcolm y Gordon formaban su acostumbrada pandilla junto a él, ligeramente cambiados a como Harry los recordaba de la última vez que los había visto. Casi todos llevaban cajas en las manos y una camioneta desvencijada junto a ellos parecía ser el destino de lo que sea que hubiera en ellas.
-Creo que todo salió bien ¿no?-preguntó Dudley de nuevo, dejando la caja que cargaba y limpiándose la mano en el pantalón para acercarse a Harry- hace dos días que nos dejaron salir de ese extraño lugar donde estábamos. Papá y mamá hubieran tirado el lugar si hubieran tenido que quedarse más tiempo.
-¿Ellos están…-quiso preguntar Harry de pronto, acordándose de que sus tíos seguramente estarían en casa a esa hora. Por el rabillo del ojo miró a la ventana más cercana, esperando encontrarse ahí a la Tía Petunia mirándolo con desaprobación o al Tío Vernón gritándole a su hijo que se alejará de él.
La cara de Dudley se ensombreció y Harry sintió como una enorme piedra le caía en la espalda. La posibilidad de que algo les hubiera pasado a sus tíos lo asalto de manera tan terrible que quiso echarse a correr dentro de la casa para buscarles. No podía cargar con esa culpa, por más desprecio que sus tíos siempre hubieran querido mostrarle o aunque nunca se hubiera sentido amado por alguno de ellos. Aunque lo hubieran hecho vivir en una alacena siendo un niño indefenso y ahora supiera que eso había estado muy mal, simplemente no podía imaginarse que algo les hubiera pasado solo por estar relacionados con él.
-No están aquí-contestó Dudley mirándose los pies como si fueran lo más interesante del mundo- no quisieron estar cuando me mudara.
Harry suspiro aliviado y tuvo el impulso de decirle a Dudley que había temido que fuera algo más grave. Se contuvo porque en un segundo entendió, sin embargo, que para su primo debía ser suficientemente grave como para seguir mirando tristemente sus zapatos un par de segundos más. A su lado, Ron ahogo una expresión de risa o menosprecio y Ginny alzo las cejas evaluando si creerle o no al chico que era protagonista de las malas historias que Harry le había contado de su infancia. Harry no tuvo que ser un genio para darse cuenta de que su novia y su mejor amigo parecían estar conteniendo todo el desprecio que el antiguo Dudley les provocaba.
-Es bueno que andes de nuevo por aquí Harry.
Dudley finalmente alzo la vista de sus zapatos y miro a su pandilla como si recién recordara que estaban ahí. Harry no recordaba haber escuchado a Piers Polkiss en muchos años y de no haberlo visto mover los labios, hubiera dudado que esa voz grave y patosa fuera suya.
-Gracias-contestó Harry extrañado, sin saber que más decirle al viejo amigo de Dudley y observando la ancha y probablemente falsa sonrisa que Piers le dirigía. Fue su turno de fruncir el ceño cuando se dio cuenta de que ni él ni ningún otro de la pandilla de su primo lo miraban especialmente a él sino que repartían su tiempo entre mirar con aprensión a Ron y admirar descaradamente a Ginny.
-Quizás deberíamos pasar-comento Dudley ansioso al parecer dándose cuenta de que Harry fruncía el ceño y mirando también un poco aprensivo a Ron como si temiera que Harry pudiera ordenarle a su amigo en cualquier instante que convirtiera a todos en humanos con cola de puerco. A Harry no le costó imaginar que seguramente consideraban más poderoso a Ron que a él solo porque su mejor amigo era muy alto, suficientemente más que todos los de la pandilla de su primo.
-De acuerdo-dijo Harry y poniendo una mano sobre la espalda de Ginny, la hizo avanzar delante de él para hacerla pasar a la casa. Ginny le sonrió de nuevo con apoyo e incluso dedico una sonrisa amable a Dudley pero Harry se fijo más en que los cuatro amigos de su primo la seguían con la mirada y observaban con envidia la mano de Harry colocada en la espalda de la chica. Un brote de un sentimiento desagradable le nació desde el estómago y pensó que mandar a Ron a que les pusiera una cola de puerco a cada uno no era tan mala idea después de todo pero justo cuando iba a sugerirlo se dio cuenta de que Ron parecía haberse dado cuenta de cómo esos pervertidos miraban a su hermana. Las orejas se le pusieron un poco rojas y los ojos le centellaron de furia a tal grado que cuando entró por la puerta detrás de él, Harry sintió a los cuatro amigos de su primo e incluso al último, dar disimuladamente un paso para atrás.
La casa seguía estando bastante igual a como Harry la recordaba exceptuando el hecho de que tenía menos cosas y había un par de cajas apiladas en una esquina. Harry pudo adivinar que sus tíos estaban desempacando y apenas había podido volver a su antigua casa después de meses de estar quien sabe dónde. La sala de estar, que la Tía Petunia siempre había exigido que estuviera impecable estaba ahora imposible de usar, llena de un montón de cajas apiladas que Harry supuso eran de Dudley o de la empresa del tío Vernon. Un par de maletas que no se veían con demasiado contenido completaban el cuadro, acompañadas de un par de álbumes abiertos que dejaban ver a Dudley en distintas etapas de su infancia.
-Quizás deberíamos pasar a la cocina-comento Dudley entrando detrás de Ron pero guardando una distancia prudente- hay varias sillas ahí e incluso esta el sillón pequeño. Papá lo puso ahí momentáneamente.
Harry tuvo el deseo de saber por qué extraña razón sus Tíos aceptaban tal desorden en su intocable casa pero decidió que sería un tema para después. Un poco confundido, avanzo rumbo a la cocina de nuevo guiando a su novia y a su mejor amigo sintiendo un extraño presentimiento.
La cocina resulto estar tan pulcra como Harry había supuesto y exactamente idéntica a como la recordaba, exceptuando obviamente el sillón que estaba a un lado de la mesa. Ron y Ginny volvieron a mirar todo con ojos curiosos, de tal manera que Harry supo que su padre les había heredado al menos un poco de su fascinación por los objetos muggles. Dudley se apresuró a entrar aprovechando que Ron parecía estar ocupado en otra cosa y empezó a voltear las sillas de la mesa con sus enormes manos rosadas, intentando que éstas vieran hacia el sillón y formaban un lugar más agradable para conversar. Harry apenas iba a decir algo cuando entraron por la puerta de la cocina los amigos de su primo, tan silenciosamente que fue fácil adivinar que se habían escabullido sin permiso dentro de la casa.
-Bien, siéntense… -dijo Dudley señalando el sillón y sentándose en la silla más alejada pero que quedaba justo enfrente. Ron no necesito escucharlo dos veces y se sentó a mitad del sillón mientras Ginny lo hacía a uno de sus lados.
-Córrete para que Harry se siente-le dijo Ginny a su hermano. Ron estaba a punto de hacerlo cuando Harry lo detuvo:
-No, gracias, ustedes siéntense ahí…-dijo al mismo tiempo que tomaba la silla más cercana y la ponía junto al sillón para quedar al lado de su novia- yo ocupare una silla.
Ginny al parecer supuso que Harry tenía una buena razón para eso y dejo de empujar a su hermano. Harry agradeció que Ron se sentara en medio porque él honestamente recordaba a la perfección ese sillón; había sido ahí donde se había sentado antes de irse hacia casi un año y también era el sillón que había formado parte de la última visita de Dumbledore en su sexto año por lo que no tenía ni las más remotas ganas de verlo y mucho menos de sentarse ahí de nuevo.
-Y… -empezó Dudley nervioso-… ¿Cómo has estado?
Harry hubiera querido contestarle honestamente que estaba vivo y eso era todo un logro pero se sintió incomodo con el cuarteto de amigos de su primo aún observándolo asombrados y repartiendo su curiosidad entre Ginny y Ron.
-Bien-respondió clavando su mirada detrás de su primo, queriendo darle a entender que Piers, Dennis, Malcolm y Gordon aún estaban ahí, metiendo sus narices en algo que no era su asunto. No era que le molestara tanto que estuvieran comiéndose a Ginny con los ojos y presuponiendo que Ron era algo así como un matón contratado, de hecho resultaba casi gracioso esto último, pero era suficientemente difícil hablar con Dudley como para que ahora tuviera que omitir todo lo de la magia en consideración o por culpa del exceso de personas presentes. Después de todo, no quería quebrantar el Estatuto Internacional del Secreto y arriesgarse a ser multado o alguna otra locura que se le ocurriera al Ministerio.
Dudley tardo un par de segundos en entender porque miraba fijamente detrás de él y giro la cabeza intentando averiguarlo.
-¡Ah! ¿Siguen aquí? – dijo levantándose y dirigiéndose a sus amigos- les dije que nos veríamos más tarde…
-Pero… Big D…
-No me llames así-espeto Dudley poniéndose rojo- y es en serio lo que digo, vayan a casa de Piers y los alcanzaré en cuanto termine.
Los cuatro chicos clavaron su mirada con decepción en Dudley pero no dijeron nada y se quedaron tan quietos que Harry pudo adivinar que su primo seguía siendo el jefe. Piers y Malcom desviaron casi enseguida su mirada a Ginny, al parecer profundamente decepcionados de tener que dejar de verla y a Harry le molestó tanto que lo hicieran que dejó de pensar que no le importaba que la miraran de esa forma y quizás sus razones para querer que se fueran no eran tanto el poder hablar a solas con su primo.
-Es en serio-hablo de nuevo Dudley poniéndose en su papel de líder como Harry lo había visto pero de distinta forma- será mejor que…
¡CRASH!
Un fuerte sonido proveniente de la sala interrumpió lo que decía Dudley. Harry se puso de pie de un salto lo mismo que Ron y Ginny mientras que Dudley se quedaba estático y sus amigos parecían esconderse detrás de él.
-Iré a ver qué sucedió… -dijo Ginny dando un paso hacia adelante.
-¡No!-gritó Harry, al mismo tiempo que Ron, deteniéndola del brazo.
-Yo iré-dijo Ron empujando a su hermana hacia atrás y avanzando más. Harry lo detuvo del hombro.
-No. Nos quedaremos aquí-ordeno sacando su varita- solo estén preparados.
Su novia y su mejor amigo le hicieron caso y se quedaron donde estaban, sacando sus respectivas varitas. Dudley los miro ahora si genuinamente preocupado y los amigos de éste parecieron estar igual o peor porque no dijeron nada y parecieron esconderse detrás de su ancha espalda.
Unos ruidos considerablemente más leves se escucharon en la sala de estar hasta que estuvo bastante claro que una persona había sorteado todas las cajas.
-¿Ron? ¿Harry?-dijo la inconfundible voz de Hermione- ¿Ginny? ¿Están aquí?
Los tres mencionados bajaron sus varitas y se miraron aliviados. Harry vio como en la cara de Ron se dibujaba una ancha sonrisa que su amigo se apresuro a disimular a tiempo.
-Aquí estamos-dijo Ginny bastante fuerte, logrando que el par de amigos de Dudley volvieran a recordar mirarla. Harry vio con desagrado eso pero se distrajo cuando el par de pasos de su mejor amiga anunciaron que entraba a la cocina.
-Hola-saludo tímidamente Hermione-¿Llego en mal momento?
-Depende de a quien se lo preguntes-contestó alegremente Ginny y apenas se disponía a avanzar hacia ella cuando Harry decidió asegurarse de que Hermione fuera Hermione. Solo por si acaso.
-Espera-le dijo a su novia antes de mirar avergonzado a su mejor amiga- Lo siento Hermione pero quiero asegurarme de que seas tú.
-¡¿Qué?!-exclamó Ron mirando a Harry como si estuviera loco pero cuidando de disimular su turbación enseguida. Ginny también miro a Harry con algo de duda pero él siguió.
-Creí que no te veríamos al menos en lo que resta del día de hoy –explico Harry-y no es que no me alegre de que eso haya cambiado pero… me parece extraño. ¿Te molesta si te hago un par de preguntas?
-Para nada-contestó Hermione comprensiva pero observándose un poco incomoda- creo que yo te hubiera dicho que lo hicieras si estuviera contigo y alguien llegara de esta manera. Por cierto-agregó buscando a Dudley y encontrándolo después de unos segundos- tuve que quitar algo que obstruía tu chimenea pero volveré a ponerlo en su lugar antes de irme.
Dudley asintió con la cabeza y murmuro algo parecido a un "de acuerdo". Harry no noto nada más porque empezó a pensar que podía preguntarle a Hermione para asegurarse de que era la verdadera. Después de unos minutos de no ocurrírsele nada, con todos los ojos fijos en él, empezó a arrepentirse de su idea.
-No sé que preguntarle-le susurro a Ginny por lo bajo y ella sonrió divertida.
-Hace cinco minutos que me di cuenta-dijo su novia- déjamelo a mí. Sé que preguntarle.
-Bien- Acepto Harry y haciéndose unos milímetros hacia atrás, cedió el paso a Ginny. La pelirroja se puso más derecha y se aclaro la garganta, antes de hablar y dirigirse a Hermione.
-Está es la pregunta Hermione. ¿Qué tan lejos has llegado con Ron, físicamente hablando?
-¡¡¡Ginny!!!- exclamó Hermione poniéndose más roja que un tomate mientras Ginny se reía sin tapujos. Harry sonreía divertido y observo como Ron también se ponía muy rojo pero se controlaba con todas sus fuerzas para no responderle a su hermana enfrente de Dudley y sus amigos.
-Es ella-anunció Ginny divertida y Harry no tuvo la más mínima duda de que era cierto.
Hermione le lanzó una mirada difícil de descifrar a Ginny antes de pasar enfrente de ella para sentarse en el lado que había quedado vacío junto a Ron. Harry observo cómo sus mejores amigos se decían un "Hola" a todas luces tímido antes de sentarse. Ron, que tenía apoyado el brazo extendido en ese lado del sillón, lo quito rápido para no abrazar a su novia. A Harry le fue fácil adivinar que Ron seguía descontento porque Hermione se hubiera ido y quizás ahora también porque hubiera salido sin compañía o protección. Estuvo seguro de que lo arreglarían rápido y en menos de una hora estarían besándose por lo que no se preocupo.
-Bien… -dijo Dudley también tomando asiento. Harry y Giny hicieron lo mismo- Ya que están todos tus amigos… yo…
-¿Quién es ella?-pregunto alguien interrumpiendo a Dudley de nuevo.
Harry observo fastidiado que el que había hablado era Gordon, quién miraba a al frente como si fuera un perro hambriento viendo un pedazo de carne. Harry capto inmediatamente que no solo Ginny había perdido a uno de sus admiradores sino que lo había cedido trágicamente a Hermione. No fue el único que se dio cuenta de eso pues, por el rabillo del ojo, Harry noto como Ron adquiría un tono rojo en las orejas y se apresuraba no solo a poner su brazo sobre el respaldo detrás de Hermione sino que hacía a un lado completamente su enojo y abrazaba a su novia protectoramente.
-¡Váyanse ahora mismo!-estallo Dudley poniéndose de nuevo de pie y mirando a sus amigos como si estuvieran avergonzándolo. Harry pensó que no solo estaban avergonzándolo a él sino fastidiando a todos y poniendo a prueba especialmente su paciencia pero decidió ser amable.
-Espera Dudley, creo que tu amigo tiene razón y quizás deba presentarles a mis amigos antes de que se vayan-dijo Harry tranquilamente poniendo especial énfasis a lo último de "antes de que se vayan".
Dudley asintió como si fuera un cachorro regañado y se hizo a un lado, con sus cuatro amigos sonriendo a medias detrás de él.
-Ella es Ginny-dijo Harry tomando de la mano a su novia mientras ella sonreía amablemente- mi novia- completó para decepción y asombro de todos los chicos que estaban enfrente. Incluso Dudley puso un gesto extraño en su cara como si hubiera esperado que Harry dijera que Ginny era cualquier cosa menos eso.
-Hola-dijo Ginny como saludo en general, omitiendo las miradas que le dirigían- He oído hablar suficiente de ustedes- dijo sin dejar de sonar amable pero poniendo doble intención a sus palabras. Harry supo que no decía que era un placer conocerlos porque simplemente no lo sentía así.
-Él es Ron-siguió Harry señalando al hermano de su novia, que aún tenía las orejas rojas y abrazaba a Hermione con un brazo- es mi mejor amigo.
-Mucho gusto-dijo secamente Ron con un tono tal que quedo bastante claro que no sentía ni un poco del gusto que decía. Los cinco chicos frente a él parecieron bastante intimidados, especialmente Gordon a quien Ron parecía querer pegarle un golpe. A Harry le dio risa que Ron les diera miedo, especialmente porque su mejor amigo era la mitad de ancho que la mayoría de ellos aunque fuera un par de cabezas más alto.
-Y ella es Hermione-completo Harry señalando a la novia de su mejor amigo- mi mejor amiga…
-Y mi novia-aclaro Ron enseguida para gracia de Ginny. Hermione sonrió complacida y poniéndose roja saludo con una mano.
-Hola-dijo a todos para después fijar su mirada solamente en Dudley- Harry me ha contado algunas cosas de ti.
Dudley se puso un poco rojo y Harry supo que temía cuales fueran esas "cosas". Hermione sonrió amablemente, evaluando toda la situación en silencio.
-Y supongo que se acuerdan de mí-termino Harry- me ofendería si no ya que me usaron como saco de boxeo durante muchos años.
Harry no supo como se le había escapado esa forma de reproche pero no se arrepintió de haberlo dicho. Hermione y Ron miraron con muy mala cara a los cinco chicos frente a ellos y Ginny cambio su expresión amable a una que era bastante intimidante. Dudley bajo de nuevo la vista a sus zapatos mientras sus amigos se ponían bastante incómodos.
-Em… creo que debemos irnos-dijo Piers mirando a Dudley un momento y después a Harry- Un placer conocerlos y volver a verte Harry.
Harry abrió la boca para contestar pero el mejor amigo de su primo se escabullo a la salida antes de que pudiera hacerlo. Los otros tres amigos de Dudley lo siguieron sin decir nada, mirando a Harry, Ginny, Ron y Hermione como si temieran que en cualquier momento fueran a atacarlos.
-Los acompañare a la puerta-anunció Dudley igual de rápido levantándose antes de que Harry pudiera procesar sus palabras. De nuevo no fue difícil adivinar que no quería acompañar a sus amigos sino aliviar un poco la incomodidad que le había causado el comentario de Harry.
-Si quieres-propuso Ron a Harry cuando se hubieron quedado los cuatro solos- podríamos convertirlos en sacos de boxeo solo un rato. Sería una justa revancha.
-Creí que no sabrías que era el boxeo-comento Harry incapaz de contestar lo que su amigo había propuesto. Una parte de sí, la que era un niño pequeño sin amigos y temía la salida de la escuela por culpa de su primo y su pandilla, quería decir que sí pero solo era una pequeña parte- ¿Existe en el mundo mágico?
-No me cambies el tema-respondió Ron directamente- ¿Quieres o no?
-De todas maneras no creo que sepas cómo hacerlo-intervino Ginny- y no te ofendas Harry-dijo abrazándolo coquetamente-pero creo que tú tampoco.
-Eso es lo de menos-volvió a atacar Ron-apuesto a que Hermione sí puede ¿no es así?-completo mirando esperanzado a su novia, al parecer olvidando completamente que había estado levemente molesto o sentido con ella.
-No creo que haya sido buena idea decirle eso a tu primo-contestó Hermione omitiendo la pregunta de su novio. Harry supo que lo hacía adrede porque aunque supiera cómo, no planeaba hacerlo pero no lo aceptaba porque quería volver a hacer enojar a Ron- por lo que sé que dice la carta que te mando, él quiere arreglar las cosas contigo y con ese comentario parece que lo atacaste.
-¡Esta en su derecho!-comentó Ron ofendido y Hermione volteo a verlo como si planeara exactamente qué contestarle.
-Lo sé Ron-dijo con voz pausada- a mí también me parece horrible todo lo que Harry sufrió de niño pero creo que no es momento de vengarse. Es tiempo de perdonar y…
-… y seguir adelante-completo Ginny. Harry sintió que su novia lo abrazaba aún más y la miro a los ojos- creo que Hermione tiene razón Harry, no regresaste aquí para convertirlos en cerdos o lo que sea, aunque se lo merezcan bastante, sino para ver a tu primo antes de que empiece una nueva etapa de su vida.
-Y antes de que tú empieces también una mejor-señalo Hermione-con nosotros.
Harry miro a su novia y a su mejor amiga pensando que tenían razón. Miró después a Ron, quien se limitó a alzar los hombros y dar a entender que le parecía cierto pero menos divertido que la opción que él proponía. Harry miro la salida de la cocina, dándose cuenta de que Dudley tardaba demasiado.
-¿Cómo supiste que estábamos aquí y como sabes que decía la carta?-preguntó Ron a Hermione aprovechando el silencio.
-Tu madre me mando una lechuza-contestó Hermione contenta- al parecer creyó que Harry necesitaría a alguien que estuviera familiarizado con el mundo muggle y como Ginny y tú no han tenido mucho contacto con el… -Ron hizo una mueca ofendido y Hermione sonrió divertida, abrazándolo más- … pero me alegra estar aquí, ya los extrañaba. Me alegra también que ya no estés enojado.
-Estoy todavía un poco-aclaro Ron pero Harry creyó que mentía- no sé cómo te fuiste así del hospital. De hecho, ahora, no sé cómo mamá te dejo venir sola.
-No vine sola Ron-respondió Hermione calmada- tu padre también creyó que Harry nos necesitaría a los tres y logro que conectaran mi chimenea momentáneamente a la Red Flú.
-¡Bien hecho!-celebro Ginny- estoy sorprendida del poder que tiene mamá sobre papá y Kinsgley.
Harry escucho a Ginny reír acompañada de Ron y Hermione. Él, sin embargo, no sintió deseos de unírseles y siguió mirando la puerta de la cocina sin ver reaparecer por ella a su primo.
-Creo que iré a buscar a Dudley-anunció poniéndose de pie y temiendo que el chico se hubiera ido a raíz de su comentario- Ahora vuelvo.
Su novia y sus amigos asintieron mirándolo como si quisieran transmitirle apoyo. Harry salió de la cocina y pudo escuchar desde el pasillo a su primo y a sus amigos platicando en la puerta. Al parecer el primero tenía problema con hacerles desistir a los segundos de quedarse a escuchar a hurtadillas.
-Creí que ya te habías escapado Dudley-dijo para anunciar su presencia y los cinco chicos voltearon a verlo al mismo tiempo que se quedaban callados. No duro mucho, sin embargo, porque al verlo solo los amigos de su primo parecieron cobrar más valor del que habían tenido en la cocina.
-¡Vaya Harry!-exclamo Piers como si hubiera estado picándole la lengua por decirlo- ¡Tu novia es muy guapa! ¿No tiene hermanas?
-No, pero tiene 6 hermanos mayores por si te interesa-contestó Harry sin dar las gracias. Era oficial: no le había agradado nada que miraran a Ginny de esa manera y mucho menos le gustaban los comentarios.
-Tú amiga tampoco está mal-comento Gordon valientemente. Harry deseo que Ron lo hubiera acompañado porque seguramente Piers ya tendría morado un ojo y Gordon estaría en proceso.
Dudley pareció leerle la mente pues hizo ademanes para que se fueran pero ninguno le hizo caso.
-Y tu amigo se ve que es muy poderoso- comentó Malcolm como quien no quiere la cosa- dicen que los pelirrojos son los peores y a este se le nota en la cara. Da miedo, es increíble que sea tu amigo y más "Tu mejor amigo".
-¿Qué?-preguntó Harry empezando a sentirse molesto sin acabar de entender si habían ofendido a Ron o no.
Dudley puso cara de estar muy avergonzado y empujo a Piers para hacerlo salir junto con los otros.
El chico dijo algo como así como que tenía más preguntas y Harry frunció el ceño completamente, ya totalmente enojado por que consideraran a sus amigos y a su novia como atracciones de circo.
-Tiene cara de asesino ¿Crees que…
-¿Hace cuanto que tú y..
-Es muy guapa…
Harry apretó el puño de la mano que tenía en el bolsillo, totalmente consciente de que no debía usar magia. Dudley volvió a mirarlo como si supiera exactamente que pensaba y empujo de nuevo a sus amigos sin ningún éxito. Dennis, que hasta ese momento había estado muy callado y casi afuera, lo miro asustado.
-¡Basta!-exclamo el chico haciendo reaccionar a los otros- ¡Están haciéndolo enojar! ¡Va a lanzarnos un maleficio si no se callan!
Los tres amigos de Dudley que seguían parloteando tonterías se callaron inmediatamente y Dennis se cubrió la boca con las manos como si hubiera dicho la peor de las cosas. Harry se quedo totalmente fuera de combate con esa frase y miro a Dudley queriendo que su primo le dijera que había escuchado mal. El chico, sin embargo, pareció más avergonzado que nunca y empujo a sus amigos, haciéndolos salir finalmente sin que estos se negaran y cerrando la puerta por si se arrepentían. Harry vio como Dennis instaba a los otros a irse casi corriendo y tuvo la mala corazonada de que sabían algo que no debían.
-¿Les dijiste a tus amigos lo que soy?-preguntó abruptamente y Dudley lo miro a los ojos a duras penas.
-Dennis te vio el día que me salvaste-explico temeroso- empezó a decir que habías hecho salir una luz muy brillante y habías logrado que volviera a respirar. No sé si eso haya sido lo que paso pero sé que recuerdo algo parecido. Aún así yo intente negarlo pero cuando nos mudamos él se las arreglo para entrar a la que era tu habitación y descubrió una foto que se movía. Después dijo que vio a muchas personas extrañas y de negro rondando la casa todo el tiempo que no estuvimos. Pasaron muchas cosas aquí Harry-explico Dudley- y Dennis se dio cuenta de todas; la protección que los tuyos pusieron al vecindario salvo mucho más de lo que seguramente saben. Todos se dieron cuenta de que algo pasaba aquí y cuando me fui, Piers, Malcolm y Gordon empezaron a escuchar lo que decía Dennis. No le creyeron hasta hace poco, la foto que se movía sirvió mucho para convencerlos.
-¿Qué foto era?-pregunto Harry ansioso, imaginándose horrorizado que la pandilla de su primo tenía una foto mágica de él y sus amigos que habían estado enseñando por todos lados.
-Esta-contestó Dudley sacando una foto un poco maltratada y extendiéndosela.
Harry la tomo enseguida, dándose cuenta de que se trataba de un recorte del Diario el Profeta que tenía al menos dos años. Se podía ver una foto de él incomodo, rodeado de un montón de personas que intentaban tomarle una foto pero con una perspectiva tan mala que incluso él se reconocía a duras penas. Era una toma que ni siquiera recordaba haber visto pero que claramente era de la época en la que El Profeta lo había bautizado como "El Elegido". Estaba ligeramente sucia y Harry se imagino que seguramente había pertenecido a una edición del periódico mágico que no se había molestado en leer y solo había usado para poner debajo de la jaula de Hedwig.
-No te preocupes-le dijo Dudley como si de nuevo supiera que estaba pensando- Dennis se los mostró apenas cuando regrese, hace un par de días. Creo que temía que no se moviera realmente y lo llamaran loco. Se las quite en cuando me lo dijeron, nadie más que nosotros la vio.
-¿Ni siquiera…
-No. No soy tan estúpido como para mostrársela a mis padres, aunque te cueste creerlo.
-No quise decir eso-explico Harry pero Dudley pareció no haberlo escuchado y avanzó hacia la sala llena de cajas. Harry vio como tomaba el álbum familiar que estaba abierto y empezaba a ojearlo con tristeza.
-En la foto estás tan lejos que eres difícil de reconocer- comento Dudley aún mirando antiguas fotografías- eso me sirvió para convencer a los demás que no eras tú el que aparece rodeado de personas. Debo confesarte que sí acabe diciéndoles que era cierto que eres un mago pero no les dije que eras famoso-clavo por primera vez en un buen rato sus ojos pequeños en Harry, intentando demostrar que era sincero-y mucho menos les dije que eras un héroe. El problema fue que Dennis se puso muy necio, insistió tanto en que eras tú que Piers dijo que tomáramos una foto tuya parecida y la comparáramos. Ahí fue cuando acabe de darme cuenta.
-¿Cuenta de qué?-preguntó Harry curioso, acercándose más a su primo para escucharlo.
-De que había sido un malnacido contigo todo el tiempo. -confesó Dudley avergonzado-Busque en todos los álbumes y ¿sabes qué? No encontré ni una sola foto. No solo no una parecida sino ninguna, así como se escucha.
Harry quiso explicarle a Dudley que eso no era su culpa. Está bien que cada vez que eran niños y alguien le tomaba una foto, su primo se encargaba de destruirla pero era igual o más cierto que ninguno de sus padres había hecho el más leve intento de explicarle que eso no era correcto. Además, sus tíos ni siquiera se habían molestado en tomarle alguna foto o si lo habían hecho, seguramente las habían escondido por ahí, en un lugar suficientemente secreto como para no ser avergonzados. Harry ahora sabía que los niños magos acostumbraban tener problemas para controlar su magia cuando eran pequeños y no podía imaginarse lo terrible que eso había sido esa etapa suya para sus tíos, que odiaban esa parte de él con todas sus fuerzas.
-Al día siguiente decidí mudarme-siguió explicando Dudley y Harry se avergonzó al pensar que había perdido una parte de la conversación- porque quiero mejorar pero estoy consciente de que no puedo hacerlo aquí. Mamá se puso a llorar diciendo que era injusto que ahora que podíamos volver a casa yo quisiera irme y papá me gritó como nunca pero está decidido. Estoy pensando en que quizás consiga un trabajo a tiempo completo durante un año y después vaya a la universidad; tengo un par de opciones gracias a mi record como campeón de lucha.
-Eso suena a una buena idea- opino honestamente Harry-me alegra en serio que hayas decidido hacerlo.
-Gracias-contestó Dudley sonriendo- creo que puedo lograrlo, estoy dispuesto a ir al otro lado del país si es necesario. –se aclaró la garganta incomodo y dejó el álbum de fotos, irguiéndose para ver a Harry directamente a los ojos- por eso quería verte antes de irme. Presiento que mamá y papá no estarán aquí mucho tiempo; todo lo que paso les trae malos recuerdos, creen que el vecindario se ha vuelto una escoria y quizás quieran empezar de nuevo. Y aunque yo no tengo planeado regresar aquí más que para días Navidad o alguna de esas cosas, creo que sería difícil que nos encontráramos si no acordamos algo desde ahora.
-Quizás sea cierto-comento Harry también incomodo, reacio a creer que Dudley estuviera diciendo lo que al parecer estaba diciendo. Una parte de él empezó a gritar "Dile que no quieres verlo nunca más, ni a él ni a sus odiosos padres" pero él la silencio enseguida. Había madurado y Dudley también así que, como decían Ginny y Hermione, era momento de seguir adelante.
-¿Y tú que vas a hacer? ¿Dónde vives? No sé si ya tengas una dirección fija –siguió diciendo su primo- yo aún no pero estaba pensando en que tal vez podíamos reunirnos en el parque de aquí cerca una vez al año. Prometo no olvidarlo.
-Aún no tengo una dirección fija tampoco-respondió Harry-y no creo que lo del parque sea buena idea, tarde o temprano a alguno de los dos se nos olvidaría- Dudley pareció decepcionado y Harry supuso que estaba interpretando esa respuesta como que no quería verlo- pero tengo una idea… ¿Dónde conseguiste la lechuza con la que me mandaste la carta?
-Dennis me ayudó a conseguirla-contestó Dudley pensativo- no tengo mucha idea de donde la consiguió él pero creo que tuvo que comprarla. Bueno, prácticamente pedirla, porque yo le di el dinero.
-Pues déjame decirte que entonces compraste una lechuza mágica-dijo Harry impresionado- no sé como lo hicieron pero ya está hecho.
-¿Es por eso que no se va y lleva sentada toda la tarde en el árbol del vecino?-preguntó Dudley asombrado- ¿Cree que soy su estúpido dueño?
-ERES su dueño-lo corrigió Harry- supongo que puedo mandarte un libro de cómo cuidarla y un par de golosinas para ella de vez en cuando; Hermione y Ron pueden ayudarme con eso. Así podrás conservarla y mandarme o responder cartas con ella.
-Pero… ¿Cómo sabré a donde mandarte la carta? –preguntó Dudley casi hablando consigo mismo más que con Harry- Deberé esperar a que tú me mandes una y… ¡hey! Tú tampoco sabrás a donde enviármela… ¿Me estás tratando de ver la cara?
-Pudiste enviarme una carta ya ¿no es así?-pregunto Harry pacientemente- Solo tienes que hacer lo mismo.
-Pero entonces supuse que estabas en casa de esos Weasley… y le puse suficientes sellos postales para…
-Si conservas a la lechuza, solo tendrás que escribir mí nombre-aclaro Harry- si no, sí deberás esperar a que yo te envíe una carta y no necesito tu dirección. Créeme que sabré como encontrarte.
-No vas a hacerlo ¿no es así?- dijo Dudley incrédulo mirando a Harry acusándolo pero como si entendiera que no quisiera hacerlo- está bien, puedes decirlo derecho.
-Sí voy a hacerlo-contestó Harry sintiéndose como el incrédulo ahora, al ver que su primo parecía realmente interesado en mantener el contacto- Lo prometo, tal vez no recibas una carta de mi parte cada semana pero no pasara más de medio año sin que tengas noticias de mí y serás el primero en mi lista de navidad. Podremos reunirnos con el tiempo, sí aun quieres.
-Sí quiero- respondió Dudley- sé que crees que cambiaré de opinión pero no lo haré. Ya no soy el mismo de antes.
-No tienes que decirme eso Dudders-dijo Harry con alegría y sana burla- lo sé, se nota.
Dudley sonrió contento y puso una sonrisa boba que ocupo todo su rostro. Extendió su mano regordeta y rosada hacia Harry, como si estuviera cerrando el trato. Harry la acepto con un poco de gracia, sintiéndose raro.
-Ahora ¿quieres regresar y conocer a mis amigos unos minutos?-propuso Harry después de unos segundos.
-Sí... em… está bien- contestó Dudley poniéndose nervioso- solo antes… dime la verdad ¿el chico pelirrojo es realmente tan malo y peligroso?
Harry soltó una carcajada ruidosa.
-¿Qué clase de broma es esa?-preguntó aún riéndose- ¿De dónde sacaron esa idea absurda?
-Dennis estuvo investigando y muchos libros dicen que los magos pelirrojos son los más sangrientos y peligrosos. Yo leí en un par lo mismo.
Harry volvió a reírse.
- Sabes Dudley, ya que empezaste a leer quizás deba decirte que hay que ser selectivo. -aclaró cuando se calmo de nuevo- No leas todo lo que se te ponga enfrente ni creas todo lo que dice un libro; hay muchos charlatanes. Había escuchado eso pero de las brujas y aún así dudo que sea cierto. Aunque déjame decirte que mi novia es de cuidado si la haces enojar-Dudley se puso pálido y Harry creyó haber metido la pata- pero no es cierto, puedo asegurarte que ellos dos son inofensivos.
-¿Lo juras?
Harry volvió a tener deseos de reírse pero se controlo, con la intención de no ofender a su primo. Los dos se dirigieron a la cocina, sintiéndose raros pero un poco más alegres.
