Disclaimer: Detective Conan no me pertenece.
Capítulo 25: Las cinco personas
Los primeros rayos de sol fueron los que despertaron a Shinichi. Pero estaba tan cómodo que no quería moverse de allí. Tenía una cobija tan caliente que ni siquiera sentía frío en esa mañana que debía ser helada. Abrió sus ojos y se dio cuenta que lo que lo calentaba no era una cobija, era Ran quien seguía dormida entre sus brazos. Entonces recordó la noche anterior. Ahora tenía aún menos ganas de levantarse.
No había dormido tan bien en mucho tiempo, y lo que era aún mejor: no tuvo pesadillas. Todas las noches desde que Haibara encontró la base de la Organización de Negro, Shinichi tuvo pesadillas de una infinidad de formas diferentes en que todo podía salir mal. Solamente cuando quedó inconsciente después de la operación pudo descansar un poco pero ahora estaba completamente recuperado.
Inspiró profundamente para disfrutar de aquella fragancia a fresas que desprendía el pelo de Ran. La misma que empezó a tener desde que cumplió los trece años. Pero luego recordó que ese día atacarían el edificio A y con suerte lograrían atrapar a Esa Persona y ponerle fin a todo.
Podría levantarse con mucho cuidado e irse sin despertar a Ran pero descartó de inmediato la idea. No quería ni imaginarse como se sentiría ella si se despertara y al encontrarse sola creyera que todo lo de anoche no fue real. Era mucho mejor que Ran supiera que Shinichi estaba vivo, aún si eso implicaba que supiera que se marcharía y podría no volver.
Como tenía que irse pronto decidió despertar a Ran. Muy a su pesar, dejó de abrazarla y empezó a agitar un poco su hombro mientras la llamaba suavemente para no asustarla.
- Ran, despierta.
Ella abrió lentamente sus ojos mientras se acostumbraba la luz. Luego subió la mirada y vio a Shinichi directamente a los ojos.
- ¿Shinichi?
- Buenos días. – le dijo él sonriente.
- Entonces sí fue real.
- ¡Claro que fue real! Espero que no te olvides de anoche, porque creo que fue la mejor noche que he tenido hasta ahora.
- Dudo mucho que la pueda olvidar.
Shinichi sonrió y le dio un corto beso en la mejilla y ambos se sonrojaron. Les tomaría un tiempo acostumbrarse a todo esto. Aunque Shinichi no tenía prisa, le encantaba el rostro sonrojado de Ran.
- ¿Y qué vas a hacer ahora? – Entonces el rostro de Shinichi se volvió serio.
- Lo siento, Ran, pero tengo que irme.
- ¿Qué? ¿Por qué? No te vayas. – Las lágrimas que acumularon de nuevo en su rostro pero Shinichi la volvió a abrazar, impidiendo que salieran.
- Como ya sabes, aquel día es Tropical Land me vi involucrado con una Organización muy peligrosa. Fueron ellos los que me dieron la droga que hizo que me encogiera.
- Lo sé.
- Bueno, justo ayer finalmente conseguí el antídoto definitivo. A diferencia de los prototipos, este no es temporal.
- ¿Y cuál es el problema? Si ya regresaste a tu cuerpo, entonces quédate.
- No puedo hacer eso, Ran. Hay gente ahí fuera luchando contra la Organización, todos arriesgan sus vidas porque yo los involucré en esto. Lo menos que puedo hacer para agradecerles es estar con ellos y ayudarles.
- Pero… - Ran trató de buscar alguna excusa pero sabía que no la encontraría. Shinichi estaba decidido a irse de nuevo, y ella no lograría hacerlo cambiar de opinión. - ¿Vas a regresar?
- Por supuesto que voy a regresar, Ran. Siempre regresaré a tu lado y esta vez será mucho más rápido. Y además, cuando regrese me quedaré contigo.
Hubo unos minutos de silencio durante los cuales Ran simplemente se dejó abrazar y se quedó con Shinichi. Cuando finalmente aceptó la realidad, se sentía mucho mejor. Shinichi estaba a su lado, y aunque estaba a punto de irse regresaría a su lado.
- Entonces ve y arresta a todos los tipos malos, maniático del misterio. Aquí te estaré esperando, no olvides que aún te debo una buena paliza por todo este año y medio.
- Jajaja – se rio un tanto nervioso. – Bueno, esa es la Ran que conozco.
Ambos se levantaron y luego de cambiarse y alistarse, Shinichi estaba listo para irse. Se vieron una última vez en la entrada de la mansión Kudo.
- Bueno, Ran, será mejor que te apresures o llegarás tarde al instituto.
- Sí. Shinichi, ten cuidado.
Shinichi se acercó a ella y le dio un último beso de despedida, esta vez en los labios. Como de costumbre, se pusieron rojos como tomates y Shinichi le dijo:
- No te preocupes Ran, definitivamente volveré contigo.
Ella asintió, él la abrazó y luego cada uno se fue por su propio camino.
- ¿Hattori? – lo llamó Kudo por el celular apenas este contestó.
- Hola, Kudo. Por un momento creí que nunca llamarías y preferirías quedarte con Ran-san.
- ¿Y dejarte toda la diversión? Ni lo sueñes.
- Supongo que no podré.
- ¿Dónde estás ahora?
- Ahora mismo estoy desayunando en un restaurante cerca de la estación de policía.
- Perfecto. Espérame allí.
- De acuerdo.
Luego de unos pocos minutos de espera, Shinichi llegó al restaurante. Heiji lo saludó de lejos para que lo viera y cuando Shinichi lo notó, fue a sentarse a su lado.
- Hey, Kudo. ¿Cómo te fue anoche con Ran-san? No espera, no me lo digas. Apuesto que se la pasaron besuqueándose o algo así. – Shinichi se sonrojó… de nuevo. – Lo ves, tenía razón.
- Cállate.
- Disculpe, señor, ¿Va a ordenar algo? – lo interrumpió una mesera.
- Sí, deme un omelette de queso por favor.
- Con gusto, ¿y de beber?
- Con un vaso de agua está bien.
- Entendido. – luego de anotar la orden, la mesera se fue. Cuando Shinichi se aseguró que estuviera suficientemente lejos, dijo:
- ¿Algún cambio en la base?
- A media noche, cinco miembros de la Organización intentaron infiltrarse entre los nuestros pero fueron detectados antes que lo lograran.
- ¿Aún no ha iniciado la batalla?
- No, pero lo hará en cualquier momento. Además, deberías escuchar el plan de James-san. – Hattori se tomó unos minutos para contarle en detalle el plan.
- Ya veo, es un buen plan. No bastará para acabar con la Organización, pero al menos lograrán ganar algo de tiempo.
- Y puedo suponer que ya tienes un plan.
- Bueno, algo así. – Shinichi le contó el plan que estuvo pensando desde el interrogatorio de Vermouth a Hattori.
- Mmm… es algo difícil, pero podría funcionar. Y si funciona podríamos arrestar a Takeshi y entonces sería solo una cuestión de tiempo para obtener la victoria. Pero, ¿estás seguro que podrás hacerlo?
- No lo sé, pero vale la pena intentarlo.
- Disculpen, aquí están sus órdenes. - La misma mesera de antes puso ambos platos en la mesa y luego se fue.
- Y bien, ¿ya lo pensaste?
- ¿El qué?
- A quienes les vas a decir la verdad, por supuesto. Para tu plan serán necesarias por lo menos cinco personas. Sin contarnos a nosotros dos, hacen falta tres personas más.
- Mientras venía de camino me encargué de llamar y contarle todo a la primera persona: el comandante Marcus. Necesitamos a alguien del FBI y aunque no hemos estado mucho tiempo juntos, confío en él.
- Entiendo y ¿solo él?
- Tengo a alguien en mente pero no sé quién podría ser la quinta persona. ¿Alguna recomendación?
- No se me ocurre nadie en este momento.
- Bueno, ya se me ocurrirá alguien. Primero voy a desayunar porque tengo hambre.
Luego de terminar de comer y pagar la cuenta, los dos salieron del restaurante. Para ocultar su rostro, Shinichi se subió el gorro de su abrigo y, cómo no, se puso unos lentes falsos. Aunque no los mismo que usaba Conan, unos más rectangulares. Mantuvo su cabeza un poco baja de modo que sus ojos no se vieran por el reflejo de la luz en sus lentes. Después, ambos entraron a la estación de policía.
Shinichi permaneció en una habitación vacía mientras Hattori fue a buscar a la segunda persona: Takagi.
- Oficial Takagi. – lo llamó Hattori apenas lo encontró.
- Hattori-kun, ¿qué sucede?
- Hay algo que tengo que decirle.
- Claro, adelante.
- Pero en privado.
- … De acuerdo.
Hattori lo llevó a la habitación donde estaba Shinichi y después de cerrar la puerta tras entrar, le dijo a Takagi:
- Oficial, necesitamos su ayuda.
- ¿"Necesitamos"?
- Así es. – le respondió Shinichi a sus espaldas. Takagi se volteó al instante, reconociendo la voz. Shinichi se quitó el gorro y los anteojos y continuó: - Hattori y yo necesitamos su ayuda.
- ¿K-Kudo-kun?
- Tiempo sin vernos, oficial Takagi.
- P-pero, deberías estar muerto. En la libreta decía… A menos que en realidad no seas Conan. Pero es imposible, las huellas digitales… Es decir que nos confundimos. Pero entonces…
- Oficial Takagi. – le dijo Hattori para sacarlo de sus pensamientos. – No se equivocaron, Conan en verdad era Kudo.
- ¿Entonces por qué estás vivo? – le preguntó, aún sorprendido, a Shinichi.
- En realidad nunca morí. Como existía la posibilidad que algún miembro de la Organización me estuviera vigilando, decidí ocultarme. Pero como ya habían descubierto mi identidad, no tuve otra opción que fingir mi muerte.
- Pero el doctor…
- Logré convencerlo para que guardara el secreto. He estado los últimos días en el hospital hasta que ayer finalmente conseguí el antídoto y como puedes ver regresé a mi cuerpo. Y mis heridas también sanaron.
- ¿Y por qué no nos dijiste nada?
- En verdad, lo siento mucho. Pero de esta forma es mucho más seguro.
Hubo unos momentos de silencio hasta que Takagi suspiró y preguntó:
- Y bien, ¿para qué ocupan mi ayuda?
- Tengo un plan para capturar a Takeshi.
- ¿Qué? Espera, ¿cómo sabes su nombre?
- Digamos que no estuve descansando todo el tiempo que estuve en el hospital. De hecho, estoy al tanto de la situación y del plan de James.
Takagi pareció sorprendido al principio pero pronto cambió su expresión por una sonrisa.
- Supongo que no se puede esperar menos del detective Kudo Shinichi. ¿Y cuál es el plan?
- Bueno…
Pero Shinichi fue interrumpido por su celular. Lo sacó de su bolsillo y tras disculparse con Takagi y pedirle a Hattori que le dijera el plan mientras hablaba, contestó.
- ¿Aló?
- Kudo-kun. – le respondió una voz familiar pero un poco más grave de lo que recordaba.
- ¿Haibara? Supongo que ya tomaste una decisión.
- Sí. Tomé el antídoto. – le dijo sin rodeos.
- Vaya. Si te soy sincero, pensé que te quedarías con el cuerpo de ocho años.
- Yo también. Pero al final decidí que no y regresé a mi cuerpo original. Así que vayamos al punto ¿Necesitas mi ayuda?
- ¿Qué?
- Y yo que creí que eras inteligente. Te estoy preguntando si necesitas que te ayude con la Organización.
- Sí entendí. Lo que no entiendo es por qué querrías involucrarte de nuevo cuando tienes la oportunidad de vivir tranquila.
Después de estar tanto tiempo con Shinichi, Haibara cambió. Antes, ella huía y evitaba afrontar su destino pero al estar con Kudo se dio cuenta que huir no era solución. Por más que lo ocultara, pasaría el resto de su vida con el miedo constante de que algo malo pasara. Por eso, la única forma de llevar una verdadera vida tranquila era afrontar sus miedos. Su tiempo con Shinichi no solo le hizo darse cuenta de esto sino que también le dio el valor para tomar una decisión. Y ella decidió dejar de huir. Pero claro, esto era algo que no le iba decir. Por eso respondió:
- ¿Quieres mi ayuda sí o no?
- ¿Estás segura? Es muy peligroso y en el peor de los casos podrías… No pasará nada bueno.
- Como dije antes ya tomé una decisión así que te lo voy a preguntar una última vez. ¿Quieres mi ayuda? – Shinichi, al ver la resolución de la joven sonrió, y aunque aún estaba preocupado, le respondió:
- Sí. Ven a la estación de policía en cuanto puedas.
- Te veo en la entrada en cinco minutos.
Y colgó.
- … ese es el plan. Por eso necesitamos a una persona más para ayudarnos, pero aún no sabemos quién. ¿Tienen a alguien en mente? – le terminó de explicar Hattori a Takagi.
- Eso no será necesario. – lo interrumpió Shinichi.
- Ah, Kudo. ¿Quién te llamó? – Shinichi sonrió.
- Ya tenemos a la quinta persona. Estará aquí en cinco minutos.
- Mientras confíes en él, no tengo ningún problema.
- En realidad es "ella" y me alegra que no tengas problemas con eso. Entonces, oficial Takagi. – dirigió de nuevo su atención al policía.
- ¿Sí?
- Como ya te dijo Hattori, el plan es muy peligroso y entendería perfectamente si no quieres participar. Ahora que ya escuchaste todos los peligros en los que te vas a involucrar y posiblemente más, ¿Aun así quieres ayudarnos?
Takagi sonrió. Aún estaba feliz e impresionado por la verdad que acababa de descubrir y después de escuchar el plan de Shinichi no pudo evitar sentir que funcionaría, por más imposible que pareciera. Y si para poder detener a la Organización y evitar más muertes como la de Richard necesitaba su ayuda entonces la respuesta era bastante clara:
- Por supuesto.
Hattori, Marcus, Takagi y Haibara son los elegidos para participar en el plan de Shinichi. Ran espera una vez más el regreso de Shinichi. Pase lo que pase, esta será la batalla final. Gracias como siempre, Killua Minamoto y también olcrian por sus reviews. Gracias también a todos los que siguen leyendo El Fin que pronto terminará.
Capítulo 26: Antes de la batalla
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