Cuando llega y se abre paso a través de la gente en la estación no puede contener su gran sonrisa, termina parada en la acera observando hacia ambos lados como los grandes edificios cosquillean las nubes de ese día tan gris, el viento la golpea mientras la gente pasa caminando llenando la ciudad con su sonido tan peculiar, uno que muchos encuentran molesto pero ella no puede evitar amar. Aferra una de sus manos a las tiras de su pequeño bolso y da un fuerte suspiro, al fin ha llegado y quiere disfrutar su atmosfera…
La vibrante ciudad de Tokyo.
Saca de su bolsillo un papel donde copió la dirección sacada de internet para encontrar la agencia en cuestión, pero tiene que detenerse a preguntar indicaciones de todas formas y no tarda en estar en camino. El lugar no queda tan lejos como pensaba y decide ir caminando, toma su tiempo para seguir ojeando la ciudad con una gran sonrisa, hasta saluda algunas personas que no conoce ni remotamente y están muy ocupadas como para devolverle el saludo.
Cuando llega al edificio se para frente a la puerta, un lugar ostentoso más parecido a una oficina que a cualquier otra cosa que se imaginaba.
Resopla, su pecho se hincha con aire al comenzar a subir las escaleras para entrar al lugar, apoya una mano en la puerta y se adentra en las oficinas.
Este es el inicio de su carrera.
Capítulo 25: Internados (Mina) – El titán de Tokyo
El interior es mucho más interesante, con sus grupos de personas amuchadas en varios escritorios, dos con teléfonos para recibir llamadas mientras se ocupan de una computadora gestionando las cuestiones administrativas de la agencia. Hay algo que tienen casi todos en común y es ese aire heroico, hay muchos trajes de colores, peinados raros, algunos hasta usan su quirk libremente mientras esperan el siguiente llamado o hablan con sus compañeros de trabajo.
Mina queda maravillada por el ambiente, viendo pasar extraños que van en busca de papeles a esos escritorios acomodados y se quedan a charlar, escucha cosas tanto profesionales como no, teléfonos que suenan y un ambiente de trabajo muy libre de estrés a pesar de tener a la ciudad más grande de Japón a su cargo.
Pero ninguno es quien viene a buscar, no al menos recordando la foto que buscó de él en internet.
Del centro de la habitación alguien le mira, dos mujeres le sonríen mientras la más alta y, vestida con un simple atuendo de negocios gris, le llama para que se acerque con su dedo.
Acercándose a ellas queda maravillada, la que la llama es una mujer de pelo negro peinado en una coleta tirante detrás, anteojos puntiagudos en su rostro y una mirada muy profesional, contrastada completamente por la mujer a su lado que parece salida de un cuento de hadas. Un poco más baja que su compañera la segunda mujer tiene una mirada encantada con lo que ve, una sonrisa que transmite calidez hasta sin estar junto a ella, su largo pelo color verde esmeralda detrás atado en una larga trenza a partir de su cintura que casi toca el suelo, está vestida en una toga blanca que se apoya sobre su pálida piel como si ambas fueran de delicada seda, los bordes dorados de dicha toga brillando bajo la luz que entra por las ventanas incluso en un día nublado.
- Tu eres Mina Ashido, puedo darme cuenta con un vistazo – La mujer de traje gris asiente, sostiene en su mano derecha un anotador – Esperábamos tu llegada ansiosamente –
- Ustedes son… ¿Las dueñas del lugar?-
- Efectivamente – La mujer de los anteojos parece haber tomado el rol de la comunicadora entre ellas, asintiendo y acomodando dichos anteojos con una aguda mirada hacia Mina - Mi nombre es Akane Katsuri, yo me ocupo de la coordinación de los equipos administrativos y ella… -
De repente su voz queda cortada, la pálida y delicada mano de la mujer de pelos verdes se eleva en el aire y la hace callar.
Se inclina hacia adelante hasta que su rostro está a la misma altura que Mina, tuerce su cabeza con una sonrisa gentil, sus grandes ojos verdes se posan en los de la chica de rosa, queda hipnotizada por la gracia de esa figura. Es hermosa, la primera palabra que le viene a la mente, su piel es tan tersa a la vista y despide un aroma agradable cuando está cerca, hermosa en un sentido más maternal y objetivo, como un ángel caído del cielo aunque suene como un piropo barato.
Un dedo suave se apoya en la frente de Mina, ella no se mueve aunque se encuentra algo extrañada por el movimiento.
Cuando es tocada siente una calidez en su cabeza, como si algo más estuviera en su mente.
- Ahora me escuchas ¿No? –
Esa calidez es seguida por una voz lirica que resuena con eco, suena a su alrededor como si fuese distante pero estuviese en todos lados a la vez, la mujer de los ojos verdes vuelve a su postura derecha riéndose sin emitir ni un sonido.
- Yo soy Delphos, me encargo de regentar a los equipos de héroes –
Menciona Akane mirando a su anotador mientras toma una pluma para usarla en el mismo - No puede hablar a menos que no sea con su quirk –
- ¡Oh! Pero que tonta, olvidé decir eso… disculpa si te asusté, Ashido –
- No, no hay problema, pero sí que es… una mujer interesante ¡Y muy hermosa también! –
- Tú no escatimas en cumplidos ¿No? -Una risa resuena en su cabeza, seguida de una reverencia por parte de la heroína – Gracias, igualmente, tú también eres toda una adorable rareza –
Un grito las saca de su mutuo despliegue de elogios, la mujer de anteojos levanta la mano llamando la atención de alguien en la distancia, pide disculpas de una manera apurada y se va a ayudar a alguien sentado frente a uno de los ordenadores dejando a ambas heroínas a solas. Mina cuelga su bolso del hombro antes de sonreír a quien será su superior durante la siguiente semana.
- ¡Hubo un malentendido! Quien mandó la solicitud fue otra persona… alguien de su agencia tal vez –
La mujer niega con la cabeza – No hubo un malentendido, sígueme –
Las dos se separan de las oficinas principales y suben por unas escaleras hasta llegar al segundo piso del lugar donde cruzan una puerta doble para entrar en una especie de gimnasio, mientras tanto Delphos continúa con su explicación sobre la agencia en general.
El lugar fue fundado hace unos quince años por ella, con la ayuda de su amiga Akane quien estudió administración de empresas en el extranjero solo para volver y decidirse por una carrera para ayudar a los héroes del país, enseguida recibieron una buena subvención del gobierno dado que ella tiene historia de ser una buena heroína de soporte y estar alta en el ranking mundial, aunque no por encima del numero veinte debido a la capacidad de combate reducida que tiene. La mujer de ojos esmeralda tiene un quirk que le impide hablar, pero puede conectar personas con su mente y hablarles por allí, además de poder hacer 'canales' por los cuales pueden comunicarse varias personas entre sí gracias a ella.
Hay un pasillo al subir las escaleras, antes del mencionado gimnasio hay unas puertas cruzando el pasillo que, según Delphos, llevan a las dependencias de los héroes que deben quedarse por la noche, será donde ella dormirá junto a quien no tenga tiempo de volver a su hogar o sola, dependiendo del trabajo del día.
Mina sigue impresionada por el porte y la elegancia de esa mujer, nunca hubiese imaginado que alguien como ella sea una heroína, y que tenga un número tan alto en el ranking le intriga ¿Cómo lidia con villanos?
No ha pasado ni una hora y ya está idolatrándola, escuchando a todo lo que dice con atención.
Por fin en el gimnasio, Delphos abre la puerta y deja que Mina entre primero, el suelo del lugar recubierto por una alfombra de color azul oscuro, con un sector más acolchonado por si alguna que otra práctica sucede, hay diversos equipos para levantar pesas, correr y otros ejercicios para mantenerse en forma.
- Él fue quien envió la solicitud, se ha negado a salir en alertas desde ayer esperando aquí – Ella sonríe mirando a la única figura en el gimnasio
- ¿Él? –
- Mi esposo –
- ¿Esposo? –
La figura se levanta de su asiento cuando escucha una voz resonar en su cabeza, deja la pesa en el suelo haciendo un gran ruido metálico. Su cuerpo se levanta dos metros sobre el mismo suelo color azul, adornado con unos shorts de lo más común color verde oscuro y una camiseta de tirantes pintada al cuerpo, su cuerpo estando completamente cubierto de músculos haciendo su ya impresionante estatura aún más intimidante.
Sus ojos saltones se esconden bajo unas pronunciadas cejas color negro azabache, una de ellas se enarca al ver a las dos figuras en el gimnasio, su mueca de disgusto está rodeada de una tupida barba enrulada que ocupa todo su mentón como un velo negro que acento su expresión sin estar impresionado.
- ¿¡E-ese es tu esposo!? –
La mujer parece estar hablándole por su conexión añadiendo a Mina a la conversación.
- Hola querido, ella es –
- ¡Tú! –
El gigantesco hombre levanta uno de sus dedos apuntando directo hacia su dirección, Mina no duda ni un segundo en que está señalándola a ella.
Se hace camino hacia ellas, la chica de rosa se encoje poco a poco aumentando la masiva diferencia entre sus alturas, mientras tanto Delphos se mantiene sonriente con sus manos entrelazadas en su regazo. Pronto el mastodonte se encuentra junto a Mina, su figura enorme se cierne sobre ella, deja salir un suspiro por su nariz que saca ¿Vapor?
D-de que está echo este hombre…
Temblorosamente ella levanta su mano para saludarle - E-ehm… hola soy… -
- ¡Mina Ashido! ¡La fabulosa chica del ácido! –
La toma de la mano, la levanta como si fuera nada y comienza a agitarla en un intento burdo de un apretón de manos, ella solo cuelga sin saber bien que hacer y se ríe nerviosamente, ahora está mucho más confundida que antes. Luego de ese momento, ese apretón que casi le cuesta una mano, el hombre la deja bajar y apoya ambas manos en su propia cadera, sus anchos y fornidos brazos parecen ensancharse con solo hacerlo.
- ¡Fui yo! ¡Yo fui quien te eligió Mina Ashido! ¡Yo! ¡El titán de Tokyo! ¡Atlas! –
En su presentación levanta esos mismos brazos, flexiona para demostrar su potencia, como si eso fuera necesario, es interrumpido por un fuerte sonido de tela rompiéndose.
- Oh… mierda… eso siempre me pasa… -
Frena su introducción para buscar el lugar donde se ha roto su camisa, escuchando a su mujer reir.
- Tu espalda querido –
Al darse la vuelta las dos mujeres notan que su amplia espalda ha hecho un tajo en la tirante camiseta y deja ver su piel ligeramente tostada detrás de la tela color blanco.
- Señor… Atlas –
- ¿Hm? –
- Entonces ¿Fue usted quien me eligió para hacer las pasantías? ¿Empezaremos ahora o…? –
- ¡Por supuesto! – Su voz es como un trueno en el cielo, gruesa y llena de poder - ¡No pierdes el tiempo Ashido! ¡Eso me agrada! ¡Entonces entra a las habitaciones y cámbiate a tu traje! ¡Nos veremos aquí para comenzar con el calentamiento! ¡Luego A TRABAJAR! -
Acentúa sus últimas palabras con otra flexión, esta termina por romper y arruinar su camiseta de tirantes, él la toma con su mano y se la saca sin ningún esfuerzo dejándola como nada más que un trapo viejo blanco completamente rasgado. Con Delphos dejando el gimnasio lentamente Mina decide seguirla, buscaría un buen lugar en las habitaciones para ponerse su traje, aprovecha también para darle la espalda al enorme héroe Atlas y dejar salir esa cara e preocupación y terror…
¡¿Cómo diablos voy a seguirle el paso?!
¡Bienvenido de vuelta! Es lo que me digo a mi mismo después de una larga (muy larga) ausencia.
Lo bueno es que he aprovechado para terminar esta historia, la iré publicando cada tres o cuatro días, dependiendo de las visitas que reciban los nuevos, capítulos ¡Así que esperen capítulos publicados regularmente hasta el final!
Muchas gracias por leer y regresar, si lo han hecho, y si son nuevos pues hagan de cuenta que no han visto nada de lo de arriba. ¡No olviden dejar su review debajo!
¡Nos leemos pronto!
