So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Veinticinco: El Beso de Jacob.
Bella POV.
Los amigos de Alaska se habían marchado a los pocos días. Sin antes advertirnos que estuviéramos consientes del peligro que se acercaba. Como si no pensara en eso todos los días. Pensé y puse los ojos en blanco. Alice se había empedernido en que Edward me enseñara a bailar como la gente, ya que no quería que yo hiciera el ridículo frente a todo el instituto. Faltaban pocos días para que todo acabara y llegaran las vacaciones.
Los Cullen se habían preocupado de todo. Habían hablado con Charlie y con Renée para explicarles la situación. Tanto Esme como Carlisle les habían asegurado a mis padres que Edward dormiría al otro costado de la casa si así fuese necesario. Ellos habían aceptado felices de la vida. Bueno, Charlie no había estado tan feliz. Pero a Renée le pareció una gran idea. Charlie les había contado a todos sus amigos en Forks y en La Push sobre mis pequeñas vacaciones con Edward. Así que sabía que no todo el mundo estaba feliz con eso.
-Deja de pensar en eso.-me dijo Alice mientras elegía mi ropa para el fin de semana.
-No puedo.-susurré.
-Edward se va a enfadar.
Gruñí. No quería hacerlo enfadar, pero todo el asunto me molestaba. ¿Por qué Charlie había tenido que contarle a todos en La Push sobre mis vacaciones y después aceptar un almuerzo con ellos? Si Charlie supiera la verdad, se aterrorizaría al saber que podía estar poniendo mi vida en peligro. Bueno, quizás no. Pero aún así, me molestaba ir a ver a Jacob. Me ponía nerviosa.
-Hablando de tu hermano. ¿Dónde está?
-Preparándose.
-¿Para qué?
-Para lo que pase después de tu visita. He visto varias cosas. Pero nada es seguro todavía. Así que Edward se está preparando.
-¿Qué cosa puede ocurrir? O sea…tú no puedes ver mi futuro cuando estoy en La Push.
-Pero te puedo ver salir. Y es eso lo que molesta a Edward.
-Uf… ¿tengo que estar pendiente de algo en particular?
-No lo sé.-se encogió de hombros.- Sólo he visto que sales molesta y que deseas estar con Edward.
-Así que él tiene planeado una pequeña escapadita para después.-comenté.
-Quizás. No he podido ver nada, ya que se pasa todo el día cambiando de decisión. Creo que esto es perfecto.
-Uh, Alice…
-¿Qué? ¿No te gusta?
-Es muy lindo como para llevarlo…
-Oh, tienes razón. Como diría Rosalie, no queremos que los chuchos arruinen tu vestuario.-dijo imitando fidedignamente el tono de Rosalie.
-No lo decía por eso.-reí.- Pero suenas igualita a Rosalie.
-Lo sé. Creo que esto será mejor.
-¿Qué?-le pregunté.
-Un jeans pitillo, un strapless apretado desde la cintura hacia arriba y suelto hacia abajo, de color azul; y tu cabello tomado en una cola alta.
-¿No tengo nada más que no sea azul en mi closet?-pregunté.
Alice iba cambiando mi ropa cada cierto tiempo. Ella elegía los modelos, los colores, las tallas. Alice no me dejaba pensar cuando se trataba de ropa. Sonrió y me pasó la ropa. Bajé al baño a cambiarme y cuando estuve lista, Alice se encargó de mi cabello. Yo era la muñeca de Alice. Ella podía hacer cualquier cosa que desease con mi maquillaje, mi peinado y mi vestuario. Pero no me molestaba. Es más, me gustaba pasar rato con ella. Cuando terminó, se marchó. Después de un rato, Charlie me llamó para que nos marcháramos.
-¡Wow, Bella!-dijo sorprendido.
-¿Qué?
-Te ves hermosa.
-Oh, gracias.-dije mirando mi atuendo.- Es todo Alice. Ella siempre es la del buen gusto.
Sonrió y nos marchamos a La Push. Cuando llegamos, mi cuerpo se tensó. No quería que Charlie se diera cuenta de lo que estaba pasando. Me bajé junto a Charlie y Billy nos salió a recibir.
-¡Bienvenidos!-dijo con amabilidad.
-Hola, Billy. ¿Cómo están las cosas?
-Todo muy calmado.-dijo Billy.- Bella, te vez hermosa como siempre.
-Gracias.
-Hace tiempo que no te veía.
-He estado ocupada.-le dije.- Pero he venido después de todo.
Entramos a la casa de Billy y me alivié al ver que Jacob no estaba. Nos sentamos en uno de los sillones. Billy nos trajo algo para tomar. Charlie y él se pusieron a conversar tranquilamente y yo guardé silencio. Después de un rato escuché el motor de un auto detenerse afuera de la casa. Luego, escuché un par de risas. Eran risas femeninas y masculinas. Mi cuerpo volvió a tensarse. Billy notó mi tensión y sonrió. Jacob y un par de amigos entraron a la casa.
-Rachel, Jacob; vengan a saludar.-dijo Billy.
Del grupo de personas salieron Jacob y Rachel. La hermana de Jacob se veía sonriente y deslumbrante. Me sorprendió volverla a ver después de tanto tiempo.
-¡Bella, por Dios!-dijo Rachel sorprendida.- ¡Parece que me he perdido de mucho! Te ves hermosa.
-Gracias.-me ruboricé.- Tú también.
-Oh, no tanto como tú. ¿Es tu strapless Oscar De La Renta?
-Uh, no lo sé.
-¿No lo sabes?
-Mi cuñada me elige la ropa. No le gusta que me ponga cosas que no combinan.-reí.
-Yo quiero una cuñada así.-dijo Rachel.- ¿Escuchaste, Jacob? Más te vale buscarte una chica tal como es la cuñada de Bella.
Jacob gruñó. ¡Oh, cuando seseaba estar con Edward en este momento! Billy insistió que todos se sentaran junto a nosotros en la sala.
-Oh, no papá.-dijo Jacob.- Los chicos y yo íbamos a ir al garaje a terminar mi auto. Rachel se puede quedar acá.
-Yo me quedo.-dijo Rachel.
-Bella, ¿Por qué no vas con los chicos?-preguntó Charlie.- Así puedes aprender algo sobre mecánica para que puedas arreglar tu auto y no tengas que depender de Edward todo el tiempo.
-Mi auto no tiene arreglo.-mentí.- Tú escuchaste lo que Rosalie dijo al respecto.
-¿Qué sabe esa barbie sobre mecánica?-preguntó Quil.
-Más de lo que sabes tú.-dije molesta.- Rosalie ha desarmado y ha vuelto a poner todas las piezas de los motores de todos los autos de los Cullen. Los cuales no son pocos. Es su hobby. No conozco a nadie tan hábil en la mecánica como ella.
Los chicos quedaron boquiabiertos con lo que les había dicho. No se lo esperaban. Charlie continuó insistiendo, hasta que Jacob me pidió a regañadientes que lo acompañara. No tuve otra opción que ir con ellos. ¿Sería esto lo que llevaría a algo malo? Caminé detrás de los chicos Quileutes. Cuando entramos al cobertizo, me senté en una esquina sin hablar. Estaban Quil, Embry, Jacob y Seth. Los cuatro se pusieron a trabajar inmediatamente en el auto.
-Así que…-comenzó a decir Seth.- Te irás de vacaciones con los Cullen.
-Así es.-dije tajante.
-¿No tienes miedo?-preguntó Quil.
-¿Por qué debería tenerlo?
-Te irás de vacaciones con siete chupasangres. Es peligroso.-dijo Embry.
-Pues es menos peligroso eso a lo que…-guardé silencio.
-¿Qué?-preguntaron los cuatro.
-¿Hay algo más peligroso que irte con siete chupasangres a un lugar en el cual nadie puede rescatarte?-me preguntó Jacob.
-Eh… ¿otros vampiros que no son vegetarianos como mi familia?
Los cuatro se estremecieron al escuchar las palabras "no vegetarianos" y "mi familia". Guardamos silencio un momento, hasta que Jacob habló. Su voz sonaba grave.
-¿Pueden dejarnos solos?
Uh, presentía que el peligro se acercaba. Miré suplicante a los chicos para que se quedaran, pero no me hicieron caso. Los tres se marcharon y nos dejaron solos. Mis sensores de peligro se encendieron inmediatamente. Jacob comenzó a dar vueltas por el cobertizo. Yo me mantuve quieta, como Edward siempre me había aconsejado.
-¿Otros chupasangres no vegetarianos? ¿Qué está ocurriendo, Bella?
-Nada que ponga en peligro tu vida ni la de tu gente.
-Pero pone en peligro la tuya.
-No por mucho.-le aseguré.
-¿Por qué?
-Porque Edward me protegerá.-mentí.- La amenaza que me está rodeando no durará más de seis meses.
-Muchas cosas pueden pasar en seis meses.-dijo él.
-No me pasará nada. Los Vulturis…
-¿Quiénes?
-Ugh, la "realeza" de los vampiros.
-¿Y qué pasa con ellos?
-Están pendientes de mí, pongámoslo así.
-¿Qué? ¿Qué hiciste?
-¿Yo? Nada…aparte de enamorarme de Edward.-reí como tonta.- Pero nada grave.
-¿Por qué me mientes?
-No te miento. Es la verdad. No he hecho nada malo. Además, los Cullen no permitirán que…
-¡Basta de estupideces!-me gritó.
Guardé silencio inmediatamente. La respiración de Jacob se agitó y comenzó a estremecerse un poco. No entraría en fase frente de mí… ¿o sí? Después de un par de segundos, se calmó. Me miró y se acercó a mí. Mi cuerpo se tensó y no me moví ni un centímetro de donde estaba parada.
-¿Por qué insistes en seguir con él si pone tu vida en peligro?
-Porque yo también pongo la suya en peligro.-susurré.- Yo amo a Edward y haría cualquier cosa por él.
Me acercó más a mí. La proximidad con él me molestaba. La temperatura de su cuerpo era caliente y era una gran diferencia con el cuerpo de Edward. No me gustaba el frío, pero en este caso, amaba el frío. Y no lo cambiaría por nada en este mundo.
-No te volveré a ver después de las vacaciones, ¿cierto?
-Uh, no lo sé.
-¿No piensas volver a Forks?
-No tengo tiempo. Y no pondré a Charlie en peligro.
-¿Es por esos chupasangres reales?
-Así es. Los Vulturis están pendientes de mí.
-Así que ¿pones tu vida en peligro por salvar la de Charlie?
-Y la mía.-dije.- Si no me convierto, me matan.
-¿Qué?
-Esas son sus reglas. Y voy a acatarlas. Así podré estar con Edward…
-Cállate.-me pidió.- ¡No eres una santa, Bella! ¡No puedes ir y sacrificarte por todos lo que conoces!
-Pues lo haré. Y no hay nada que tú puedas hacer para impedirlo.
-¡Ellos no pueden morderte! Va contra el tratado que hicimos.
-No creo que tengan planeado hacerlo acá. Seré peligrosa cuando me transforme en una neófita. Y no quiero poner el peligro a todos acá.
-¿Por qué eres tan estúpida?
-¡Hey! ¿Cómo te atreves a…?
Me calló poniendo sus labios sobre los míos. ¡Oh, Dios! Me está besando…. ¡¡Oh, Dios!! Tenía los ojos abiertos como plato y no podía moverme. Sólo se me ocurrió hacer una cosa. ¡¡Edward!! Chillé en mi mente. Si él estaba atento, me escucharía. Con toda mi fuerza empujé a Jacob para que se alejara. Se alejó sonriente. Quería pegarle, pero sabía que saldría herida. Me di media vuelta y salí caminando del cobertizo.
-¡Bella!-me gritó Jacob.- ¿A dónde vas?
No entré a la casa de los Black, sino que caminé directo hacia la calle. Afuera de la casa de los Black, estaban Seth, Quil y Embry conversando. Pasé a su lado sin decirles nada. Y no trataron de detenerme. Caminé por la calle principal hasta la salida de La Push, lo cual era un largo camino. Volteé al escuchar mi nombre y noté que Jacob venía corriendo detrás de mí. Apresuré el paso. Por suerte faltaba poco. Sonreí al ver al Volvo de Edward estacionado a escasos metros de la salida de La Push. Comencé a correr hacia Edward. Él estaba apoyado en su auto, esperándome. Me abrió sus brazos al verme. Me aferré a él. Y me abrazó con cuidado.
-¿Qué haces acá, chupasangres?-le preguntó Jacob desde la entrada de La Push.
-Vine a buscar a mi novia. Ella me llamó y aquí estoy.
-¿Me escuchaste?-pregunté sorprendida.
-Sí.-sonrió.- ¿Te duelen los moretones?
-No, todo está bien.
Me besó en la frente. Miré a Jacob y noté sus celos.
-¿Qué piensas hacerle?-preguntó Jacob.
-Raptármela.-sonrió.- Dile a Charlie que la he venido a buscar y que no estaremos durante todo el fin de semana.
-¿Nos vamos?-pregunté emocionada.
-Así es. Un fin de semana alejados de todo esto.
-¡Genial!-dije.- ¿Vamos?
-¡Espera un momento!-gritó Jacob.
Los dos volteamos para mirarlo.
-¿De qué moretones estaban hablando antes?
-Eso a ti no te incumbe.-dijo Edward.
-Son moretones resultantes de todas las actividades de riesgo que hemos tenido.-solté sin pensarlo.
Edward rió bajito. Mientras que el rostro de Jacob se desfiguró.
-Te está mintiendo.-dijo Edward.- Aunque me gustaría que fueran por eso.
-¿Cómo te atreves?-gruñó Jacob.
-¿Cómo te atreves tú?-gruñó Edward.- ¿No te han enseñado a no besar a las novias de otros?
-Vamos, Edward.-le dije.- No te enfades con él. Es un crío.
-Tienes razón, Bella.-me besó en la frente.- ¿Vamos?
-Vamos.
Me abrió la puerta del asiento del copiloto y la cerró cuando yo ya estaba adentro. Lo vi rodear el auto y entrar al puesto del conductor. Nos pusimos en marcha y no pude evitar mirar por el espejo retrovisor la cara de enfado de Jacob. En ese momento, una rabia inmensa me invadió. ¿Cómo se había atrevido a besarme? Edward tomó una de mis manos.
-Tranquila.-me dijo.- Si quieres puedo retroceder y romperle uno que otro hueso.
-No, quiero estar contigo ahora.-le sonreí.- ¿Iremos con tus hermanos?
-Alice y Jasper se irán con nosotros. Emmett y Rosalie se irán en su propio auto. Prefieren tener su…espacio.
-Oh, no quiero ni imaginarme lo que harán.
Edward rió. Pasamos a su casa para buscar a sus hermanos. Alice fue la primera en salir de la casa. Salió dando saltitos de felicidad y se metió al asiento trasero. Jasper fue el siguiente en salir. Él era el que venía cargado con maletas. Edward tuvo que bajarse del auto para ayudarlo. Miré a Alice y ella me sonrió.
-¿Por cuánto tiempo nos vamos?-pregunté.
-Un día…o dos.
-¿Y por qué tanta ropa?
-Uno nunca sabe.-sonrió maliciosamente.- ¿Por qué no te vienes conmigo en el asiento trasero?
-Uh…me gustaría estar con Edward.-le dije.- Después de lo que pasó con Jacob…
-¿Qué ocurrió?-me preguntó con curiosidad.
-Me besó.
-¡Ese chucho desgraciado!
Alice y yo volteamos para ver a Rosalie parada en la entrada de la casa. Llevaba puesta una blusa con un gran escote y muy ajustada a su cuerpo, un par de jeans pitillos y tacones aguja. Caminó hacia nosotras con cara de enfado.
-No significó nada.-le dije.
-¿Quieres que lo vaya a masacrar?-me preguntó Rosalie.- Tú me das la orden y lo hago pedacitos.
-¿Por qué presiento que serías capaz de hacerlo?-arqueé una ceja.
-Porque lo es.-dijo Jasper.- A Rosalie no le cae bien ese chucho.
-Yo mejor me cambio al asiento trasero.-dije.- Y tú, Rose. ¿A dónde piensas que vas así vestida?
-¿Edward no te lo contó?-rió nerviosamente.
-No…espera un momento, ¿quiero saber?
-No.-dijo Edward.- Créeme.
-Ok, entonces no. No quiero saber.-le sonreí.
Salí del auto y me metí al asiento trasero junto a Alice. Ésta comenzó a aplaudir frenéticamente.
-¡Lo pasaremos tan bien!
Jasper se subió al asiento del copiloto y Edward al asiento del conductor. Emmett salió de la casa y metió sus maletas a la cajuela del BMW de Rosalie. Ella le lanzó las llaves de su bebé a su esposo y le guiñó un ojo. No, no quería saber. Esme y Carlisle salieron a despedirnos.
-¡No hagas cosas estúpidas!-dijo Esme.
-¡Te queremos!-le gritó Alice.
Edward se puso en marcha. Rosalie entró al BMW de un salto. Emmett prendió el auto y dejó que el motor rugiera. Luego, se puso en marcha y nos siguió. Alice se inclinó hacia adelante y le pasó a Jasper un par de CD.
-Ponlos en este orden porque…
-Porque es lo que viste.-Jasper sonrió.- Lo sé.
-¡Es por eso que te amo tanto!-Alice besó a Jasper en la nariz.- ¡Me conoces tan bien!
-Pues, no es tan difícil.-Jasper sonrió.- Es fácil saber lo que el otro piensa cuando estás tan enamorado como yo…de ti.
-Lo sé.-Alice sonrió.
Alice volvió a sentarse en el asiento y me di cuenta de que tenía una enorme y deslumbrante sonrisa de enamorada. No había ni una célula en su cuerpo que no vibrara al escuchar la voz de Jasper. Qué envidia sentía al pensar en su relación. Pero sabía que Edward y yo teníamos una relación que iba más allá de lo físico. O eso me gustaba creer. Alice se puso a conversarme sobre las últimas noticias sobre las estrellas de Hollywood. La escuché sin prestarle mucha atención. Es más, mi mirada vagaba repentinamente hacia adelante. Edward y Jasper tenían sus respectivas miradas fijas en el camino, pero sus labios se movían y no podía escuchar nada. ¿Estaban hablando a súper velocidad? Sentía tanta curiosidad por saber lo que estaban hablando. En ese momento, Jasper suspiró.
-¿Qué?-le preguntó Alice.
-Esos dos.-susurró.- ¡Los puedo sentir hasta acá!
-¿Quiénes?-pregunté.
-Rose y Emmett.-dijo Jasper.- Miren por la ventana trasera.
Alice y yo volteamos para mirar. Aún cuando Emmett estaba conduciendo el auto, estaba más concentrado en besar apasionadamente a su esposa. Quien estaba casi encima de él. Emmett tenía el torso descubierto y pude notar que Rosalie ya no llevaba sus pantalones puestos, ya que –en ese momento- los tiró al asiento trasero.
-Dios, esos dos nunca dejarán de ser tan apasionados.-replicó Alice.
Volteé para mirar hacia adelante. No quería seguir mirándolos, ya que me sentía como si estuviera viendo una película porno. Edward bufó molesto.
-Y –al parecer- nunca se les pasará.-dijo Edward.- Los dos sienten un deseo sexual incontrolable por el otro.
-¿Por qué no aceleras un poco?-le preguntó Alice.- No quiero ni que tú estés leyendo sus mentes ni que Jasper nos esté sintiendo.
-No sé si deba.-Edward me miró por el espejo retrovisor.- A Bella no le gusta que conduzca a mucha velocidad.
-Por hoy tienes mi consentimiento.
Le sonreí. Edward apretó el acelerador y el Volvo voló por la carretera. Lo miré divertida al verlo disfrutar de la velocidad y él torció sus labios para formar una sonrisa torcida. Mi corazón comenzó a latir desbocado. Jasper reaccionó riéndose y Alice me abrazó.
-¡No le hagas eso!-lo regañó Alice.
-No le hago nada.-se encogió de hombros.
-Sí, tú sabes que esa sonrisa la mata. Así que no lo hagas más.
-Pero si a mí me encanta.-dije.- No le hagas caso a tu hermana, Edward.
-Descuida, Bella. No pienso hacerle caso.
El viaje fue bastante largo. No tenía idea del lugar a donde íbamos. Nos habíamos mantenido en la misma carretera durante todo el tiempo, pero estaba muy segura que ya no estábamos en Estados Unidos. ¿A dónde me llevaban los Cullen? Y, si estábamos en otro país, ¿Por qué no habíamos pasado por una aduana o algo parecido? Traté de no preguntar, ya que sabía que era sorpresa. Mientras íbamos avanzando, el cielo se tornaba cada vez más oscuro.
Después de un rato de pensar, me aburrí. Así que apoyé mi cabeza en la ventana del auto y cerré los ojos. Al poco rato me quedé profundamente dormida, ya que estaba completamente exhausta.
Llovía incesantemente. Levanté la mirada y no vi más que el cielo cubierto de nubes oscuras.
-Bella.-susurró mi nombre con mucho cuidado.
Volteé a mirarlo. Esbozó una sonrisa al verme sonreír. No podía evitarlo. Era tan guapo, tan…mío. Su cabello estaba empapado, al igual que toda su ropa. Su camisa blanca se traslucía y me permitía ver sus hermosos y perfectos contornos. Volví a sonreír.
-¿Por qué sonríes?-me preguntó.
-Por nada.
Me avergoncé. Extendió su mano hacia mí y sus dedos tocaron mi mejilla. Cerré los ojos al sentir el contacto con su piel. Pero su piel no era helada –como siempre lo había sido-, sino que era caliente. Y provocaba una sensación placentera en mí.
-Te ves tan…hermosa.
-Gracias, Edward.
-Aún cuando extrañaré tu hermoso rubor….
-¿Qué?-pregunté mirándolo desconcertada.
-Bella –se acercó a mi oído.- Ahora eres como yo, ¿lo habías olvidado?
-¿Cómo tú?-susurré.
Tomó mi rostro entre sus manos y sonrió.
-¿No era eso lo que tanto deseabas?
-Más que cualquier cosa, Edward. Por fin, juntos.-susurré.
-Juntos, tú y yo para siempre.
Juntó nuestros labios en un apasionado beso.
Abrí los ojos lentamente después de mi hermoso sueño. No quería abrir los ojos, pero lamentablemente todo se había acabado. Me sorprendí al notar que tenía una sonrisa estúpida en mi rostro. Pero lo que más me sorprendió fue que ya no estaba apoyada contra la ventana. Sino que ahora estaba envuelta en una frazada y en unos brazos de mármol. Subí la mirada y me encontré con la hermosa sonrisa de mi novio.
-¿Estabas soñando de nuevo?-me preguntó con dulzura.
-Creo que estaba.
-Entonces…
-¿Entonces qué?
-Cuéntame, ¿Cómo fue?
-Fue tan tonto.-me ruboricé.
-Aún así…cuéntame.-sonrió, deslumbrándome.
-Fue hermoso.-susurré.
Me acerqué a Edward y él se encargó de juntar nuestros labios. Fue un beso largo, no pasional pero muy significativo.
-Ay, por favor.-susurró Jasper.- No ustedes también.
Edward y yo nos separamos sin prestarle atención a Jasper.
-¿Qué haces acá atrás?-le pregunté después de un rato.
-Alice vio que te estabas quedando dormida y decidimos cambiar de puestos. Así podría cuidar tus sueños.
-Pues resultó. No tuve pesadillas.
-Que bueno.
-¿A dónde estamos?
-Estamos llegando.-me informó Alice.
Miré por la ventana, pero no pude ver nada porque era de noche. Fruncí el ceño molesta. ¿Cuándo sería el día que mi sueño se cumpliera y pudiera ver de noche?
-No te pierdes nada.-me dijo Edward.- Son sólo bosques.
-¿Me llevan a un bosque?
-No.-dijo Jasper.- Vamos al bar favorito de las chicas.
-¿A un bar?-miré a Edward sorprendida.- ¿Me has raptado para llevarme a un bar?
-Tenía ganas de raptarte a Las Vegas, pero Alice vio que era muy peligroso.
-¿Peligroso?-fruncí el ceño.- ¿Por qué era peligroso ir a Las Vegas?
-Porque Edward y tú terminaban casándose.-me dijo Alice.- Y estoy muy segura de que te hubieses arrepentido después.
-Gracias, Alice.
-No hay de qué, Bella.
-¿Es que no te quieres casar conmigo?-Edward arqueó una ceja cuando pronunció "casar".
-Soy muy joven.-le dije.- No tengo ninguna intención en convertirme en tu esposa….por ahora.
-Traducción: me quiero casar contigo, quiero me transformes en una vampiro pero todavía no.-se burló Jasper.
-Muy buena traducción.-le dije.- ¿Me comprendes, Edward?
-Completamente.-sonrió.- Y esperaré pacientemente a que decidas casarte conmigo.
-Pero eso no quiere decir que no me transformarás, ¿verdad?
-No hablemos del tema. Quiero que disfrutes tus momentos humanos.
-Como sea.-puse los ojos en blanco.
-¡Llegamos!-anunció Alice.
Se estacionó frente a un pequeño galpón que solamente estaba iluminado por dos focos. Vi muchas motos estacionadas y me asusté. Mis ojos se abrieron de par en par cuando vi bien el bar de mala muerte al cual íbamos a entrar. Nos bajamos del auto y mi mandíbula se desencajó. ¿En qué me estaban metiendo?
-Deben estar bromeando.-dije.
-Oh, vamos Bella.-Alice sonrió.- ¡Será divertido!
En ese momento llegaron Emmett y Rosalie. Los dos estaban completamente vestidos –gracias a Dios- cuando se bajaron. Rosalie sonrió y se acomodó el cabello. Miró a Alice y las dos sonrieron maliciosamente.
-¿Estamos listos?-preguntó Emmett.
-No sé si quiera entrar…-dudé.
-¿Quieres quedarte conmigo?-me preguntó Edward.
-No sean tontos.-dijo Alice.- En cualquier momento se pondrá a llover.
-Nos quedaremos en el auto.-propuso Edward.
-¿Toda la noche?-preguntó Emmett con tono juguetón.- No sabía que tenías ese lado, Edward.
-No quiero seguir escuchándote, Emmett.-dijo Edward.- Entren y diviértanse. Y sí, Rose, se pueden quedar toda la noche si así lo desean.
-Nos vemos.-dijo Rose.
Los cuatro entraron al bar de motociclistas. Edward y yo nos quedamos en silencio por varios minutos. Pude escuchar varios aplausos y chiflidos provenientes del bar. Edward sonrió y lo miré de reojo.
-¿Qué ocurre?-le pregunté divertida.
-Nada.-sonrió.- Sólo mis hermanas en la pista de baile. Nada que no haya visto antes.
-Supongo que no debe ser gran cosa.
-No supongas eso.-rió entre dientes.- Con mis hermanas nunca es poca cosa.
Nos quedamos en silencio de nuevo. Con un poco de temor, entrelacé mis dedos con los de Edward. El bajó su mirada a nuestras manos y sonrió. Los entrelazó con más firmeza. Y luego, subió la mirada para verme a los ojos. De la nada, comenzó a llover a cántaros. Me empujó hacia él, preocupado.
-¡Te estás empapando!
-¡No me importa!-le dije.
-¿Qué?
-¡Que no me importa!-le grité alegremente.
La música del bar se escuchaba hasta afuera. Me separé de Edward –soltando nuestros dedos- y comencé a bailar alegremente bajo la lluvia. Cerré los ojos y me dejé llevar por lo que sentía. Más que bailar era dar vueltas bajo la lluvia. Después de todo, bailar era algo peligroso para alguien como yo. Después de un rato, Edward me agarró por la cintura y me detuvo.
-¿Por qué hiciste eso?-pregunté molesta.
-¡Te resfriarás!
-¡Da lo mismo, Edward!
-¿Por qué?-preguntó confundido.
-¡Tú querías que me sintiera humana! Pues, lo estoy haciendo.
-¿Bailando bajo la lluvia?
-¿No encuentras que no hay nada más humano que eso?
-¡Eres extraña!
-¡Baila conmigo!
-¿Quieres que bailemos?
-¡Por favor!
-Estás loca, Bella.
-Oh, vamos.-le rogué.- ¡Hazlo por mí!
-No…no sé cómo hacerlo. Nunca he bailado bajo de la lluvia….
-Sígueme.
Tomé sus manos y volví a moverme. Edward comenzó a moverse tímidamente. Así que lo incentivé a moverse más. Después de un rato, se estaba moviendo como yo. Me sentía tan libre cuando bailaba bajo la lluvia. Y esperaba que Edward se sintiera de la misma forma. Bailamos por lo menos una hora. Después de eso, Edward insistió en que entráramos al auto. Entramos al asiento trasero del Volvo muertos de la risa. Prendió la calefacción para que no me diera un resfriado.
-¡Wow!-dijo Edward.- ¡Nunca me había sentido tan…libre!
-Qué bueno que te hayas sentido así.
-¿Eso se siente?
-¿A qué te refieres?
-¿Tú te sientes igual?
-Sí.
-Entonces, esto es sentirse humano. Hace años que no me sentía así. Gracias, Bella.
-No hay de qué.-sonreí.
Me miró y no lo dudó dos veces. Me tumbó sobre el asiento de cuero de su Volvo y se las ingenió para que quedáramos cómodos. Comenzó a besarme el cuello, mientras sus manos me despojaban de mi ropa empapada. Solté una risita tonta cuando sentí sus manos frías sacarme la camiseta.
-¿Qué haces?-le pregunté divertida.
-No quiero que te resfríes.
-Oh.
Reí. Me encantaba cuando se ponía juguetón. Amaba esa faceta de él. Me despojó de la mayoría de mi ropa y se colocó cuidadosamente sobre mí. Nuestros rostros estaban a escasos centímetros. Podía sentir su dulce aroma pegarme de lleno en mi rostro. Me miró y me besó en los labios. Pero su beso fue corto.
-¿Bella?
-¿Mmmm?
-¿Mis besos son mejores que los de Jacob?
-Mucho mejores. No tienes nada que envidiarle.
-Si no me hubieses detenido, lo hubiese hecho papilla.
-Lo sé, Edward.-sonreí.- Pero ahora estás conmigo…aquí.-solté una risita nerviosa.- Y no quiero que pienses en otra cosa.
-Pero mañana regresaremos a la realidad.
-Pues entonces, tendremos que escapar.
-¿A dónde?
-A cualquier parte…mientras estemos juntos, da lo mismo donde.
-Charlie te castigará.
-Puede cambiar todas las cerraduras de las puertas, pero tú siempre te las ingeniarás para verme.-sonreí.- Sé que lo harás.
-Siempre está la opción de entrar por tu ventana.
-¿Ves? Siempre hay otras opciones…
Me incliné hacia él y lo besé en los labios. Cerré los ojos al sentir sus manos recorrer los costados de mi cuerpo.
-Escaparemos…-susurré.
-Y para siempre seremos tú y yo.-susurró él.
Volvió a besarme, pero esta vez con más pasión. Y en ese auto -en la mitad de la nada- nos amamos hasta el amanecer, sin descanso alguno. Nadie nos apartaría del otro. Siempre estaríamos juntos. Y escaparíamos si fuese necesario. Edward siempre estaría a mi lado. Y esa noche, me lo demostró.
º0º0º0º0º
Ya, aquí está el capítulo de esta semana. ¿Qué les ha parecido? ¿Les gustó?
Surfer Babe 69
