Ohayooooooo!!! Ya volví, un poco tarde pero volvi... Gomen nasai, pero la obra en mi casa se está alargando mas de lo debido y todavía no tengo pc en casa, así q estoy en un cyber... os prometí capitulo para marzo y aquí está. Este me salió larguito y sentimental, espero que lo disfruteis y muchas gracias por leer esta humilde historia. HONTONI ARIGATOU. Ahora disfruten con el último capitulo de esta historia


El Dueño de Mi Corazón


Capitulo 25

Nuestros protagonistas corren raudos hacia el rastro de Naraku a través del frondoso bosque, con los sentidos alerta ante cualquier peligro que pudiera presentarse. Habían dejado a Shippo con Rin y Jaken por si las moscas. Las mikos estaban concentradas sintiendo el aura maligna que desprendía el demonio; los chicos y Sango estaban expectantes; la quietud del bosque solo era interrumpida por los sonidos de lucha que provenían de más adelante. Cuando dejaron atrás la linde del bosque presenciaron una batalla entre dos demonios, bueno, mas bien uno, pues Naraku no se puede considerar demonio, ya que es un humano a quien poseyeron cientos de demonios, surgiendo un ente que se autodenominó "demonio". Desde ese día el mal se extendió por el Sengoku y hasta los demonios le temían a ese ser que decían absorbía youkais.

Naraku se encontraba a cierta distancia de su contrincante. Exactamente no luchaba, sino que enviaba a sus marionetas para que lucharan por el, como buen cobarde. Las lanzaba hacia su oponente, un youkai conocido y respetado por todos los demonios: rostro hermoso con marcas violáceas en las mejillas, ropajes regios, una espada poderosa y otra curativa en el cinto, bello y largo cabello plateado hasta la cintura y unos ojos dorados tan penetrantes que con solo mirarte te paralizan en el sitio(no se nota que me gusta vdd? xD). Si, Sesshômaru, medio hermano de Inuyasha y señor de las tierras del Oeste, se encontraba luchando con el demonio. El falso hanyou enviaba a las marionetas contra el taiyoukai, el cual las esquivaba con una facilidad humillante para Naraku, asestándoles un golpe con su látigo de energía y aterrizando majestuosamente en el suelo.

Los recién llegados observaban lo fácil que le resultaba a Sesshômaru enfrentarse a Naraku y una mirada de secreta admiración se plasmó en sus rostros al darse cuenta de que nunca estarían a su altura… Inuyasha lo miraba con rencor y odio. Kagome lo notó y decidió intervenir.

- Inuyasha

- Que

- Se lo que estás pensando y no es buena idea.

- …

- Se el odio que le tienes y todo eso, pero ahora no es momento de rencillas familiares

- Ya lo se, pero no puedo evitarlo, mas aun cuando veo como lo miráis

- Y como se supone que lo miramos?

- Como si fuerais sus fans!

- Inuyasha, sabes lo que es un fan?

- Etto… muy bien no… - el hanyou se sonrojó por la vergüenza de meter la pata.

- Pues no lo miramos como fans, sino como quien que le tiene respeto a alguien a quien no puede superar. Tenemos que olvidarnos de rencores y trabajar en equipo con quien haga falta.

- Con tal de acabar con Naraku estoy dispuesto a todo… pero y el? Lo estará?

- No tendrá más remedio que aceptar ya que el solo no puede con Naraku…

- Como lo sabes?

- Observa la pelea…

Inuyasha observó mas detenidamente y enseguida lo notó. Kagome reunió al equipo y propuso un plan que se le había ocurrido. A todos les pareció buena idea y decidieron ponerla en práctica. Entraron al campo de batalla mientras Naraku seguía enviando sus marionetas como si no se acabaran. No le quedaba mucho más que eso puesto que todos sus esbirros cayeron a manos de Inuyasha y su grupo. Una marioneta se dirigía hacía Sesshômaru y éste se puso en posición de ataque, pero no le dio tiempo ya que, delante de sus narices, la marioneta se desintegró en mil pedazos. Volvió su dorada mirada dispuesto a averiguar quien había osado interferir en su lucha, encontrándose a Kagome con el arco en la mano justo después de haber disparado una certera flecha purificadora.

- Se puede saber que hacéis vosotros aquí?

- Exactamente lo mismo que tu… - Kagome era la portavoz del grupo por su propia iniciativa

- No os atreváis a interferir, Naraku es mío…

- No te has percatado de algo? – la miko en verdad tenía valor para hablarle tan suelta al lord taiyoukai. Sesshômaru guardó silencio esperando las palabras de Kagome – Naraku no tiene ni un rasguño mientras que tu te acabarás cansando de luchar contra sus innumerables marionetas. Creo que deberías… - fue interrumpida por la poderosa voz de Sesshômaru

- El gran lord Sesshômaru no recibe consejos de nadie y menos de una asquerosa humana como tu!

Kôga gruñó molesto por las palabras del youkai. Kagome, sin embargo, no se inmutó y eso impresionó a Sesshômaru, ya que siempre que usaba ese tono de voz con alguien, ya fuera humano o youkai, pasaba una de dos: o huían aterrorizados o se arrodillaban y suplicaban por su vida. Esa humana seguía tan campante. Observaba como le ponía una mano en el hombro al youkai lobo para tranquilizarlo y le regalaba una hermosa sonrisa. Ese lobo le sonaba de algo… iba a seguir hablando cuando la voz de la miko volvió a sonar.

- Sabías que es de mala educación interrumpir a la gente cuando habla? – Sesshômaru estaba cada vez mas impresionado ¿Quién se creía esa humana para hablarle con tanta familiaridad y hasta reñirle? – respecto a lo de "asquerosa humana"… si mal no recuerdo, una "asquerosa humana" como yo os acompaña a Jaken y a ti… siempre me he preguntado que viste en esa pequeña para revivirla y dejar que te acompañe… Supongo que algo bueno se esconde en tu corazón- Sesshômaru se quedó callado ante tal afirmación – Ahora me dejarás continuar? – el lord youkai seguía callado (peligroso silencio viniendo de quien viene jejeje) – tomaré eso como un si

Y ni corta ni perezosa se fue acercando hasta Sesshômaru mientras éste estaba cada vez mas anonadado de la audacia de la muchacha. Sus compañeros, empezando por Kôga, veían con la boca abierta como Kagome se plantaba sin ningún miedo junto a Sesshômaru y se ponía a contarle el plan. Naraku, mientras tanto, se mantenía al margen, observando desconfiado la llegada del grupo y como conversaban con el youkai sin que éste se lanzara a descuartizarlos. Aprovechó el momento en que Kagome y Sesshômaru estaban conversando para lanzar una oleada de demonios contra ellos. Con lo que no contaba era con que Inuyasha no había quitado ojo del falso hanyou y, con una Herida del Viento, destrozó a los seres.

- Eso es de cobardes, bastardo

- Tsk

Naraku no podía hacer nada mientras la aguda vista de Inuyasha siguiera posada en el, así que decidió seguir observando de lejos. De repente un grito ensordecedor llenó el ambiente

- ESO NUNCA!! No me rebajaré a luchar codo con codo con humanos y mucho menos con Inuyasha!

- Pero Sesshômaru…

- He dicho que no y es que no

- Necesitamos tu fuerza, tu destreza y tu inteligencia… - el youkai la miró, desconfiado de tanto halago – se lo que estás pensando y no, no quiero convencerte con halagos – Sesshômaru abrió los ojos con sorpresa ¿Cómo sabía lo que estaba pensando? – solo quiero que comprendas que ahora no es momento de pensar en rencillas del pasado. Si no acabamos con Naraku y le arrebatamos la Perla puede destruir el Sengoku… si eso sucede no habrá futuro

- Futuro? Que quieres decir con eso?

- Yo provengo del futuro. El pozo que está en la aldea de Kaede conecta esta época con el futuro, exactamente 500 años en el futuro… si el mundo sufre algún tipo de desastre en ésta época mi tiempo se resiente… por favor Sesshômaru, ayúdanos.

El lord taiyoukai observaba el rostro de la miko. En sus ojos no lograba ver ningún rastro de maldad o mentira y el era muy bueno detectando eso en los ojos de la gente, ya que son el espejo del alma y en ellos se puede leer. Le suplicaba con la mirada y en sus ojos veía los de Rin. Con un suspiro retiró su vista de los ojos de la miko y la fijó en el causante de todos los males del Sengoku: Naraku.

- Ahh, se que me arrepentiré…

- Entonces si?

- La primera y última vez

- Muchas gracias Sesshômaru – y sin pena le dio un beso en la mejilla, tomando de sorpresa al youkai

- Qu-que es lo que haces!? – un imperceptible sonrojo se formó en sus pálidas mejillas, suerte que estaban sus marcas para disimularlo un poco.

- Dándote las gracias – le sonrió – ahora escucharás mi plan?

Sesshômaru asintió y Kagome les hizo una seña afirmativa a sus compañeros. Cuando se volvió a verlos los encontró un tanto anonadados por su comportamiento: no les entraba en la cabeza como no podía tenerle miedo y hasta darle un beso a Sesshômaru… todos estaban temiendo la reacción del youkai, pero se sorprendieron cuando no hizo nada y hasta vieron un ligero rubor en el rostro de Sesshômaru. Se acercaron un tanto temerosos, Inuyasha y Kôga un tanto mosqueados por la actitud de la miko y Kikyô ajena a todo. Cuando todos estuvieron juntos Kagome procedió a explicar el plan al lord youkai. Naraku cada vez entendía menos y su rostro lo demostraba: una mueca de absoluto desconcierto adornaba su rostro y mas aún cuando vio como todos los que estaban al margen se acercaban a Sesshômaru. Desde tan lejos no oía lo que decían pero veía como el youkai asentía, escuchando las palabras de esa molesta miko. Pensó en atacarlos a traición, pero desistió al notar una penetrante mirada dorada posada sobre el; Inuyasha no quitaba ojo a Naraku a petición de Kagome. Una vez que terminaron de hablar se dieron la vuelta y encararon al demonio.

- Naraku! Te llegó tu final!!

- Jajajaja! No me hagas reír, estúpida humana… ni juntándoos todos podríais vencerme!! – acabando de decir estas palabras lanzó a varias de sus marionetas contra el grupo.

Inuyasha, con su Herida del Viento, las destrozó en un abrir y cerrar de ojos. En el lapso entre que Naraku enviaba sus "mascotas" y el grupo las destrozaba avanzaban un paso. Naraku estaba tan concentrado que no se daba cuenta de que se estaban acercando poco a poco. Todos se extrañaban de que las marionetas con la forma del demonio no se acabaran… cuando estuvieron suficientemente cerca Sesshômaru concentró energía en su mano, haciéndola brillar con un tono verdoso. Naraku percibió este brillo y pudo esquivarlo por los pelos. Aun así el látigo lanzado por el youkai había rozado la capa del demonio, rasgándola.

- Cuando…?

- Ya te lo he dicho… Es tu final!

- No me subestiméis…

Naraku decidió ponerse serio. Se despojó de su manto, revelando su autentica forma: un monstruo formado por cientos de demonios; de la espalda le salían una especie de patas de araña, las cuales podía lanzar como si fueran tenazas para apresar a su enemigo. Sin previo aviso se lanzó contra ellos, con lo que le salía de la espalda frente a el por si pillaba a alguien poder destrozarlo. Fue directo hacia Kagome pero una Herida del Viento de Inuyasha le destrozó parte de las "patas" de araña, haciéndole retroceder. Se rodeó de demonios, ocultándose entre ellos mientras se regeneraba.

- Sango, Miroku, Kirara!

Al grito de Kagome el trío se elevó en Kirara. Sango se encargaba con su Hiraikotsu de destrozar las abejas venenosas, Kirara destrozaba a cuanto demonio se ponía al alcance de sus fauces y Miroku abría su Kazaana allá por donde no había abejas.

- Kikyô, puedes ayudarles?

La miko adulta asintió, enviando sus Shinidama Chuu hacia donde se encontraban Sango y compañía, ayudando a deshacerse de las abejas para que el monje pudiera utilizar mejor su Kazaana. Mientras, en tierra, otra batalla se desarrollaba. Inuyasha, Kôga y Sesshômaru se ocupaban de los demonios que tenían al alcance y Kagome, con la espada de Kôga acababa con todo lo que se atrevía a acercársele. Sesshômaru miró por un momento a la miko. Le parecía tan diferente de cuando la había visto anteriormente… ahora emanaba una fuerza y seguridad que no tenía antes, además de saber desenvolverse mas que bien en un combate cuerpo a cuerpo y con una espada en las manos. La lucha se desarrollaba así cuando Kikyô, viendo una brecha en el muro de demonios, decidió intervenir. Tensó su arco y disparó, eliminando a cuando demonio se interponía en la trayectoria de la flecha. Se oyó un alarido y una figura emergió de entre los demonios: Naraku. Había sido alcanzado por la flecha de la miko, destrozando parte de su cuerpo.

Los que estaban en las alturas, una vez que se deshicieron de las abejas y parte de los demonios voladores, bajaron para ayudar a sus amigos en tierra. Miroku abrió su Kazaana, succionando a la práctica totalidad de los demonios que quedaban. Con lo que no contaban es que algunos de esos demonios llevaban abejas escondidas en sus cuerpos con lo que, al ser absorbidas por el monje, hicieron su trabajo. Miroku cerró el vórtice y cayó de rodillas.

- Miroku! Que te pasa?

- Nada, Sango…

- Es como si… - Sango miraba hacia los demonios que quedaban. Ya que habían hecho algo bueno, Naraku los liberó de las abejas que aun quedaban y los absorbió, recuperando algo de poder. – Maldito!

- No te preocupes, Sango… no me voy a morir por una abeja o dos… ya me pasó antes…

- Pero…

- Solo ayúdame a levantarme - Sango pasó un brazo por la cintura del monje y lo puso en pie. Kirara se acercó y le lamió la cara a Miroku

- Jajaja Kirara me haces cosquillas! No te preocupes, estaré bien… me dejas que descanse en tu lomo? – la gata, por toda respuesta, lo cogió y lo sentó encima suyo. – Muchas gracias – y se desmayó por el efecto del veneno

- Miroku!

- Sango! Céntrate! Miroku solo esta desmayado. En cuanto terminemos con esto lo cuidaremos mejor

- Pero Inuyasha…

- Ahora no es momento… fíjate en Naraku

Sango miró hacia el demonio y abrió los ojos, aterrada. La figura de Naraku estaba creciendo y se regeneraba con una rapidez asombrosa. Entonces las dos mikos se dieron cuenta: la Perla. La Perla brillaba con fuerza en el interior de Naraku pero no la habían notado antes puesto que el aura de maldad del falso hanyou ocultaba las vibraciones que desprendía, pero al haber sido herido por la flecha de Kikyô había quedado al descubierto. Sango veía con horror como la perla estaba completa excepto por los fragmentos de Kôga y eso solo podía significar una cosa: Kohaku estaba muerto. Sin querer aceptarlo empezó a increpar a Naraku

- Bastardo! Donde está mi hermano? Donde está Kohaku?

- Lo he liberado de su sufrimiento

- No! No puede ser posible!

- Sango, tranquilízate – Kagome se acercaba a su amiga – ahora no puedes perder la cabeza.

- Kohaku… juro que destruiré a este engendro!

- Y que es lo que harás, señorita taiyiya? – Naraku sonreía con suficiencia, seguro de su victoria

- Ella no hará nada, pero nosotros si

Naraku volteó a ver a quien había hablado. Kôga estaba a su derecha y sus ojos se teñían de rojo progresivamente. Pensó en huir hacia la izquierda, ya que sabía lo que eso significaba, pero se encontró con Sesshômaru en las mismas condiciones. Ambos eran youkais completos, así que ocultaban su verdadera forma, pero siempre con indicios que los identificaran como auténticos youkais. Todos observaban asombrados como los dos iban cambiando de forma: sus rostros tomaban signos animales, su cuerpo se arqueaba hasta ponerse a cuatro patas, garras y colmillos mortales aparecían… Una neblina inundó el ambiente y, cuando se despejó dejó ver a dos poderosas criaturas: un lobo enorme de piel dorada con trazas de negro, garras y colmillos afilados y mirada aterradora a la derecha; un perro de igual dimensiones y pelaje plateado al que le faltaba una pata, pero igualmente amenazador a la izquierda.

Ambos youkai flanqueaban a Naraku, el cual observaba la escena con ojo crítico. La verdad es que la cosa se estaba poniendo fea para el falso demonio. A un grito de "AHORA!" de Kagome los dos se lanzaron sobre Naraku, pillándole desprevenido. Lo apresaron con sus garras y colmillos, inmovilizándolo. Naraku no podía soltarse, ya que por muchos demonios que formaran su cuerpo, jamás llegaría a la altura de dos poderosos youkai como eran Kôga y Sesshômaru juntos. Vio con horror como Kikyô llegaba y se posicionaba junto a Kagome. Inuyasha se puso frente a ellas y, con una sonrisa arrogante en el rostro, blandió su espada, soltando una Lluvia de Diamantes sobre el cuerpo del demonio. Naraku aullaba de dolor al ver parte de su cuerpo destrozado, pero confiaba en el poder de la Perla. Kirara, la gata mágica, se acercó hasta donde se encontraba la Perla y, de un mordisco, se la arrancó. Naraku sentía como el poder le abandonaba, dejándole indefenso. Kagome y Kikyô tensaron sus arcos e Inuyasha se dispuso a lanzar otra Lluvia de Diamantes. El hanyou fue el primero en atacar, destrozando casi del todo el cuerpo del demonio. Ya solo quedaba la cabeza y el torso así que las mikos apuntaron y dispararon. Todo se sucedió a cámara lenta: las flechas volando hacia su objetivo envueltas en un resplandor rosado, el rostro desencajado de Naraku viendo aproximarse su final, la flecha de Kagome impactando en el corazón del demonio y la de Kikyô en la frente. Una luz brillante inundó el lugar, obligando a los presentes a cerrar los ojos.

Cuando la luz se disipó y pudieron apreciar el entorno se encontraron a Kôga y Sesshômaru en sus formas "humanas" en el mismo sitio y, entre ellos, un vacío. Kagome y Kikyô se acercaron a los youkais para comprobar si de verdad había desaparecido. Sango, por su parte fue donde Miroku para ver como estaba. Cuando llegó se lo encontró sentado, apoyando la espalda en un árbol y mirándose las manos ensimismado. Ni siquiera se percató de cuando Sango se arrodilló a su lado.

- Miroku! Miroku!

- Eh?

- Que te pasa? Te sientes mal?

- Mira – y le extendió las manos. La taiyiya se quedó de piedra: ambas palmas estaban totalmente lisas, ni rastro de Kazaana.

- Miroku…

- Ya no voy a morir… Ya no voy a morir!! – y se lanzó a los brazos de Sango, riendo y llorando al mismo tiempo mientras ella solo lo recibía con cariño. – Sango… has visto a Kohaku?

- No… pero vamos a decirle a los demás la buena noticia.

Miroku y Sango se dirigieron hacia el grupo, Miroku sonriente por la desaparición de su maldición. Cuando llegaron todos tenían cara de funeral, y es que no era para menos… Inuyasha había encontrado a Kohaku entre unos arbustos y todo parecía indicar que estaba muerto. Cuando Sango llegó se lanzó a abrazar el cuerpo inerte de su hermano pequeño, sollozando con autentico dolor. Sus amigos nunca perdonarían a Naraku ni después de muerto por la crueldad cometida con su amiga. Ya que se había acostumbrado a la muerte de su familia aparece Kohaku vivo sin recordar nada de su vida anterior y, ahora que ya no lo necesitaba, no tuvo la menor compasión y le arrancó el fragmento de la Perla que lo mantenía con vida para obtener mas poder. Todos veían el sufrimiento de su amiga sin saber que hacer. Sango levantó la vista y la posó en Sesshômaru.

- Sesshômaru… se que no tengo derecho a pedirte nada mas pero… por favor, haz como con Rin, te lo ruego – la taiyiya se arrodilló frente al lord taiyoukai con lágrimas en los ojos – por favor…

- Mmm – Sesshômaru se acercó al cuerpo del niño a examinarlo. Por mas que lo intentaba no lograba ver a los enviados del otro mundo. Se volvió hacia Sango – Lo siento, no puedo hacerlo

- Nooo! Por que? Es por tu odio hacia los humanos? Hacia Kohaku por intentar matar a Rin mientras era controlado por Naraku? Por que!?

- No es por nada de eso, aunque motivos no me faltan para no querer hacerlo… cuanto hace que murió?

- Cuanto? Pues desde que Naraku le quitó el fragmento que le mantenía con vida…

- Un fragmento de la Perla le mantenía con vida?

- Si

- Cuanto hace de su muerte real?

- Pues… unos años

- Años? Entonces ahí está la cuestión. Tenseiga solo funciona con muertes recientes. Hace tiempo que el alma de este niño ya no habita este mundo. Lo siento.

Sesshômaru se dio la vuelta, haciendo ondular su melena plateada, dirigiéndose hacia el bosque. Se encontró con Rin, Shippo, Jaken y Ah-Un. La niña lo miraba como buscando heridas o algo.

- Estoy bien. Vamonos

- Hai, Sesshômaru-sama – y colgándose de su mano emprendieron camino hacia el castillo del youkai.

- Kagomeeee!!! – Shippo fue corriendo hacia el grupo y se lanzó a los brazos de la miko mas joven. – Que ha pasado con Naraku? Está muerto?

- Si, Shippo… del todo

- Yujuuu!!

- Me alegra que estés tan contento…

- Veras cuando se enteren Kara y Nui de lo que habéis hecho… seguro que se ponen muy contentos – al pequeño kitsune le hacía mucha ilusión su nueva vida con la manada de Kôga.

Todos estaban felices… todos menos Inuyasha. El bello hanyou de cabellos plateados se encontraba triste por lo que se avecinaba. Kikyô se acercó a el.

- Es hora de que cumplas tu promesa, Inuyasha

- Lo se. Voy a cumplirla porque te di mi palabra pero quiero que sepas una cosa: estoy y estaré enamorado de Kagome por siempre.

- Que es lo que tiene esa niña para que hasta el lord Sesshômaru le haga caso?

- Es pura de corazón, ayuda sin pedir nada a cambio, es guapa, amable… quieres que siga?

- No, no hace falta – la miko estaba molesta por las palabras de amor y admiración que el hanyou le dedicaba a Kagome – despídete.

Inuyasha se acercó al grupo. Todos se voltearon con sonrisas en la cara por la felicidad de haber derrotado al mal, pero en cuanto vieron la tristeza en el rostro de Inuyasha la alegría desapareció.

- Amigos, llegó mi hora. Debo cumplir la promesa que le hice a Kikyô e irme al infierno, mas aún cuando ya no hay nada que me ate a este mundo – miró a Kagome significativamente.

- Inuyasha, tu también? – Sango estaba destrozada por la muerte de su hermano y ahora era el hanyou quien se iba.

- Lo siento, Sango. Has sido lo más cercano a una amiga y hermana que he tenido. Te echaré de menos – se acercó a la taiyiya y la abrazó. Sango le correspondió el abrazo, sollozando en su pecho. – Se feliz con el irresponsable este – le dio una colleja a Miroku

- Gracias por lo que me toca, Inuyasha – Miroku se sobaba la cabeza por donde le había dado el hanyou – Te echaré de menos, amigo

- Yo también – se dieron un apretón de manos y el monje abrazó a Sango por los hombros para consolarla.

- Inuyasha, yo…

- Kagome. Espero que puedas perdonarme por todo lo que te he hecho sufrir estos años. No tenía ni idea de que estabas enamorada de mi… o lo sabía y me hacía el tonto… la cuestión es que cuando me di cuenta de mis sentimientos los tuyos ya habían cambiado… - se fue acercando a la miko hasta ponerse frente a frente – te puedo pedir un último favor?

- Dime – la miko tenía lágrimas en los ojos

- Puedo… besarte?

La propuesta sorprendió a Kagome y mosqueó a Kôga. La miko miró al lobezno y éste no tuvo mas remedio que aceptar; después de todo Kagome le había demostrado en multitud de ocasiones que estaba enamorada de el y era el último deseo de Inuyasha. Kôga asintió y observó como el hanyou agarraba a Kagome de la cintura y se acercaba lentamente a ella hasta abrazarla por completo, como hiciera una vez tras el primer enfrentamiento grave con Sesshômaru. Kagome le correspondió el abrazo, nerviosa, ya que estaba siendo estrechada por los brazos del hombre que soñó por mucho tiempo y ahora iba a probar sus labios. Inuyasha se separó de ella y fijó sus doradas orbes en las café de Kagome, para después inclinarse sobre su rostro hasta posar sus labios sobre los de la chica. Kagome se dejó llevar por los recuerdos y correspondió el beso, abrazando a Inuyasha y enterrando sus manos en el platinado cabello del hanyou. Cuando se separaron la miko tenía lágrimas surcándole las mejillas. Inuyasha, tiernamente, se las secó.

- No merezco ni una sola de tus lágrimas, Kagome. Solo tengo lo que me he buscado. Espero que seas muy feliz junto al lobo sarnoso, ya que me he dado cuenta de que os amáis de verdad

- Inuyasha…

- Adiós Kagome. Vaya donde vaya siempre te amaré.

El hanyou se dio la vuelta y se dirigió hacia donde se encontraba Kikyô, esperándole. Kagome se sentía culpable por el sufrimiento que le causaba a Inuyasha. Kôga se acercó a la miko y la abrazó, intentando confortarla. La chica se aferró a sus ropas, empapándolas con sus lágrimas. Al lobo no le gustaba para nada el dolor de Kagome por la marcha del hanyou, pero también comprendía que había sido alguien muy importante en su vida. Inuyasha se puso frente a Kikyô y ambos comenzaron a brillar. Inuyasha dirigió su triste mirada dorada hacía Kagome: quería llevarse su imagen en la retina. Una luz cegadora les obligó a cerrar los ojos y, cuando los abrieron, la miko y el hanyou habían desaparecido.

- Adiós, Inuyasha – Kagome sentía mucho la partida del hanyou, pero ahora tenía una nueva vida que estaba a punto de comenzar.

Emprendieron el camino de vuelta a la aldea de Kaede. Durante el camino nadie dijo nada, todos estaban demasiado consternados para hablar. Sango cargaba el cuerpo de su hermano para enterrarlo con su familia en su aldea. Decidieron acompañar a Sango hasta su aldea y estar con ella en estos momentos tan duros. Miroku se encargó de la tumba de Kohaku, mientras que las chicas le rendían los honores funerarios. Lo enterraron con todo el respeto que se merecía, puesto que su vida, a pesar de ser corta, fue feliz mientras estuvo con su familia. Kagome le dijo a Sango si quería quedarse allí con Miroku pero la taiyiya insistió en acompañarla hasta la aldea de Kaede. Decidieron pasar allí la noche. Kagome no podía dormir, así que salió a que le diera un poco el aire. La sorprendieron unos brazos alrededor de su cintura

- Tanto te ha afectado la partida de ese perro? - le hablaba con la cabeza apoyada en el hombro de la chica

- Tienes que entenderlo amor… durante unos años pensé que estaba enamorada de el, ha sido mi ángel guardián todo este tiempo y mi compañero… me duele ser la causante de su sufrimiento

- Tu no tienes la culpa de nada. Los sentimientos cambian y no puedes hacer nada por evitarlo… acaso tus sentimientos por mi han cambiado?

- No, eso ni pensarlo…

- Entonces no le des mas vueltas. Lo hecho, hecho está. Por cierto… ya tenemos la Perla en nuestro poder.

- Es verdad! Con lo de Inuyasha se me había olvidado

- Que piensas hacer con ella?

- Lo que te dije

- De verás te convertirás en youkai lobo?

- Por supuesto. Pero antes quiero ver a mi familia

- De acuerdo pero ahora vamos a dormir

- Está bien

Entraron a la cabaña que Sango había preparado para ellos y se acostaron. A la mañana siguiente reanudaron su camino hacía la aldea. Kagome iba junto a Sango para tratar de animarla, aunque supiera que tardaría mucho en volver a ser la misma de siempre. Cuando llegaron a la aldea fueron directos a la cabaña de la anciana miko para darle la noticia. Kaede se alegró mucho de que por fin acabaran con Naraku y le dio el pésame a Sango por su hermano. Kagome decidió ir enseguida a su época para hablar con su madre sobre su situación y Kôga decidió acompañarla. Kirara se encargó de llevar a Shippo con la manada de Kôga, acompañado por Sango y Miroku para velar por el pequeño.

Una vez en la otra época se dirigieron hacia la casa en busca de la familia de Kagome.

- Mama, estas en casa?

- Kagome, eres tu?

- Si mama, estoy aquí

- Hija, me alegro de verte –abrazando a su hija

- Yo también mama – llorando de la emoción

- Por que lloras?

- Es que no sabes lo que hemos pasado mamá…

Se dirigieron a la sala y, sentados en los sillones, Kagome y Kôga le contaron todo lo sucedido, así como las intenciones de la chica de convertirse en youkai

- Pero hija… así no podrás venir a vernos

- Si Kôga puede y yo le pido a la perla que el pozo nos permita seguir viniendo no hay problema… o vosotros podéis veniros con nosotros…

- No creo que sea buena idea… el abuelo ya está mayor para estas cosas, Sôta es un niño muy miedica y yo… tengo que cuidarles.

- Mamá…

- Tú haz lo que estimes conveniente y creas que es mejor para ti… que sea lo que Dios quiera…

Kagome se lanzó a los brazos de su madre, con lágrimas en los ojos, mientras Kôga observaba la escena

- Kagome…

- Dime amor

- No sería mejor si yo me convierto en humano y nos venimos a vivir aquí?

- Y tu manada?

- Ellos son capaces de sobrevivir sin mí

- Pero…

- No quiero ser causante de un sufrimiento por dejar de ver a tu familia así que…

- Kôga-kun – Midori interrumpió al lobo

- Dígame, Midori-sama

- No hace falta que sacrifiques tu manada por nosotras. Después de todo mi hija quiere estar a tu lado como una de tu especie. En verdad que la amas hasta el punto de sacrificar tu vida para que ella no sufra… Kagome no podía haber encontrado un hombre mejor para ella – el lobezno estaba totalmente sonrojado por los halagos de su suegra. Kagome se acercó a el

- Kôga, yo lo que deseo es estar contigo y tu manada, todos juntos. Quiero ayudarles y servirles de guía, tanto a ti como a ellos

- Kagome…

Se dieron un lindo beso mientras la madre de la chica los miraba con una sonrisa en el rostro. Después de las explicaciones y las despedidas decidieron volver al Sengoku para volver con la manada de Kôga y comunicarles la buena noticia. Una vez fuera del pozo en la época de las guerras civiles…

- Kagome, toma – Kôga se quitó los fragmentos de la Perla que tenía en sus piernas y se los dio a la miko.

La chica sacó la Perla casi completa que Kirara depositó en su mano tras la derrota de Naraku y que había guardado y la sostuvo en la palma junto con los dos fragmentos restantes. Juntó las dos palmas, albergando la Perla y los fragmentos, y cerró los ojos. Un resplandor rosado envolvió a la miko y, cuando descubrió la mano, la Perla de las Cuatro Almas estaba completa.

- Bien, llegó el momento de pedir mi deseo – Kagome cerró los ojos, con la Perla en el puño. En su mente se le apareció Midoriko, la creadora de la perla, para escuchar su deseo.

- Joven miko venida del futuro, dime cual es tu deseo

- Deseo convertirme en youkai lobo para estar junto al hombre que amo y que el pozo entre dimensiones no se cierre para poder seguir viendo a mi familia

- Es esto lo que realmente deseas?

- Si

- Está bien. Te informo que tu transformación en youkai no pone en peligro a tu bebé, solo cambia su especie: de hanyou a youkai completo

- Bebé?

- No sabías que estas embarazada?

- Primera noticia que tengo…

- Pues que sepas que tendrás un lindo o una linda youkai lobo. Espero que seas feliz.

Kôga asistía al trance en el que estaba Kagome desde que encerró la Perla en su puño. La chica comenzó a emitir un brillo azulado mientras su cuerpo experimentaba una transformación: los músculos de las piernas y los brazos se fortalecían, pero sin dejar las formas femeninas; los colmillos se acentuaban, las orejas puntiagudas sobresalían del espeso cabello azabache… cuando Kagome dejó de brillar cayó al suelo, desmayada. El lobo la cogió entre sus brazos y comprobó que la Perla había desaparecido, y con ella cualquier amenaza de aquellos que ansiaban su poder.

Los ojos de Kagome se abrieron, enfocando el rostro de su amado. El chico sonreía de verla con bien y la abrazó fuerte, siendo correspondido de inmediato.

- Kôga, podemos volver a casa

- Si. Sabes? Como humana eras muy guapa, pero es que como youkai estás irresistible

- No digas eso… - la chica estaba sonrojada, cuando de repente se acordó de las palabras de Midoriko. – Amor, tengo que darte una noticia

- Dime

- Vas a ser papá

- Que? – Kôga se quedó petrificado por la noticia

- No te agrada?

- Eh? – cuando reaccionó cogió a Kagome por la cintura y la levantó del suelo, dando vueltas loco de contento – como no me va a agradar? Soy el hombre más afortunado y feliz del mundoooo!!! - Ambos reían felices por la futura maternidad de Kagome.

Ya de regreso con la manada de Kôga los recibieron con una fiesta. Shippo les había contado como habían acabado con Naraku pero lo que no se esperaban era la noticia de que Kagome era ahora una youkai lobo y, junto con Kôga, eran los líderes de la manada. Cuando Kagome les comunicó que estaba embarazada todos estallaron en vítores, aclamando a su "jefa" mientras que Kagome se sonrojaba ante tanta devoción.

Tal y como Kagome pidió, el pozo no se cerró y pudo seguir viendo a su familia regularmente. Cuando les dio la noticia se pusieron locos de contentos, sobre todo Sôta, con la perspectiva de ser tío. La nueva vida de Kagome era tranquila y apacible con su marido y su manada, aunque de vez en cuando tenían alguna batalla que otra cuando alguien entraba en sus dominios. La ahora youkai resultó ser una fiera cuando de proteger lo suyo se trataba, aparte de una gran cazadora con unos sentidos muy agudos, no en vano había sido sacerdotisa. Los meses pasaban sin mayores contratiempos. Sango y Miroku se casaron y se establecieron en la aldea de los matademonios. Poco antes de que el hijo o hija de Kagome naciera, Sango y Miroku fueron a visitarlos con una noticia: Sango estaba embarazada. Al fin se cumplía el sueño del monje de tener descendencia y Sango podría restaurar la aldea enseñándoles a sus hijos sus habilidades como cazademonios.

Al fin llegó el día del parto. Kôga estaba fuera de la cueva, nervioso a mas no poder y preocupado por su mujer y su criatura. Había ido en busca de Kaede para que ayudara a Kagome con el alumbramiento. Las horas pasaban y nadie le decía nada; se estaba empezando a impacientar. Un grito salió de la cueva y el lobezno se alarmó. Caminaba de un lado a otro de la entrada de la cueva como un animal enjaulado. Una figura se perfilaba a contraluz. Kaede salía, sudorosa y con las manos manchadas de sangre, con lo que Kôga se temió lo peor.

- Kôga-kun, puedes pasar

- Kagome y el bebe están bien

- Perfectamente. Kagome es muy fuerte y el bebe ha heredado su fortaleza. Ambos están esperándote

- Muchas gracias

Y corriendo se internó en la cueva. Se dirigió raudo y veloz a la estancia que compartía con su esposa y la encontró recostada en el piso con un bultito acunado en sus brazos. Al ver entrar a Kôga una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro y le tendió la mano. El lobezno se la cogió y se sentó a su lado, besándole la frente.

- Mira, amor… nuestra hija

- Una niña…

- Hubieras preferido un varoncito?

- Me da igual con tal de que sea nuestro hijo – miró a la pequeña bebé que dormía placidamente en brazos de su mamá. – es tan hermosa como su madre

- Pero tiene tus ojos. Ahora no los ves porque está dormida, pero sus ojos son azules como el mar; tan hermosos como los tuyos.

- Has decidido un nombre?

- Mmm… me gusta Hikari

- Hikari… mi pequeña

Besó la frente de la bebé y luego le dio un tierno beso en los labios a Kagome. La chica siempre llevaría el recuerdo de Inuyasha en un rincón especial de su corazón pero ahora tenía dos amores a los que cuidar y una nueva vida que se veía colmada de felicidad.


Y hasta aquí mi historia... espero que les haya gustado. No soy muy buena con las batallas, espero no decepcionarles xD

-koharu-: Amiiiiix!!! Todavia no teno internet ni pc ni na de na buaaaa buaaaa snif snif... toy en un cyber para poder colgar el capi y no dejarlas con la intriga... si vieras las ganitas que tengo de hablar contigo por msn y comentar los detalles d nuestro fic conjunto... ya tengo unas cuantas ideas, pero sin pc... weno, ya te contare el caos que ha sido mi casa durante mes y medio, ya que toavia me kea pa poder tener mi pc en ksita... Arigatou por leer este fic d Inu y ya tengo pensado otro de Sessho y Kagome... mas otro de Tsubasa y dos de Bleach... cuando m da por escribir... Sayo y espero que me leas en los fics q publique xD

Inuyasha070887: Ya está aki la conti, larguita y con sentimiento... ya me diras si t gusta xD. Sayo y arigatou por leer mi historia.

nikkys-higurashi: Lo siento muxo por la tardanza, pero es que no tengo ordenador en casa y aora mismo estoy en un cyber... estoy pensando escribir un sessh/kag pero UA, no en el sengoku... Sayo y Arigatou por leer mi historia

Seishihime: Shiii salió Sesshyyyyy!! Y por la descripcion q doy t daras cuenta q lo adoro .. Como ya e puesto mas arriba toy pensando en escribir un sessh/kag y creo q t gustará xD Sayo y Arigatou por leer mi historia amix n.n

Akane-chan-yuna: Wiii ya ves q tarde pero el capi es larguito e interesante... espero que te guste y hayas disfrutado con la historia. Sayo y Arigatou por leer.

Lady of Souls: Tranquila, en cuanto tenga mi pc e internet en mi casa me leere tu fic y te dejare comentario... me da penita q termine el fic, pero toda historia tiene su final... Sayo y Arigatou por leer mi historia xD

Brenda jet aime: Gracias por tu comprension... de todas maneras me sabe mal hacerlas esperar tanto, por eso, en cuanto he podido he ido a un cyber y he colgado el capi... Sayo y Arigatou por leer mi historia

Aguescar: Siiiiii! Sesshyyyy molaaaaa!!! A mi me encantan los dos hermanitos... a cual mas wapo . El fic de Tsubasa ya está terminado, solo me falta revisarlo e ir colgando capitulos... al final me ha salido bastante largo, como unas treinta pag d word, pero lo dividire en varios capis que iré colgando cada semana... weno, ya te informare mejor cuando lo cuelgue. Sayo y Arigatou por leer mi historia

-Sesshiry- : Aki tienes tu conti, asi que no te me desesperes xD Me alegra que te haya gustado esta historia, pronto colgaré mas de distintos animes, para saber cuales son pasate por mi perfil y le exas un vistazo a las historias... Sayo y Arigatou por leer esta historia

Arziitahsama: Que bueno que te hayas animado a dejar un review, por que eso signfica mucho para nosotros, los escritores. Es signo de que llegamos a las personas y eso nos enorgullece y nos alegra. Muchas Gracias. Sayo y Arigatou por leer la historia y dejar review n.n

naome09-sesshxka: Me parece bien que te guste mi historia n.n. Estoy pensando en escribir un Sessh/Kag UA... si lo cuelgo espero tu review xD Sayo y Arigatou por leer mi historia

Bueno, esta historia llegó a su final... las voy a exar de menos y espero que me lean cuando publique mas fics de anime... os dejo una lista de fics q tengo en proceso: Amar en la Oscuridad (Seshh/Kag UA), Atarashii Kioku -nuevos recuerdos- (Shaoran/Sakura, Tsubasa Chronicles), Teatro (Ichi/Ruki, Bleach), Oportunidades (Renji/OC. Bleach)

Muchas gracias a todas las personas que me dejaron review y a las que leyeron pero no dejaron también. Se me cuidan todas y las espero en los fics que escriba MUAKS

Sabaku no Rakna