Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico.
Capitulo 49
Un año atrás…
Ranma no sabía que rumbo caminar. Había muchos árboles y no podía visualizar algún camino que lo podría sacar de ahí.
—Estupendo, no sé que camino elegir—se dijo Ranma.
Izanami venía atrás de él, sin dejar de ver el mapa que tenía.
—Leyendo esto, hace sentirme que soy Ryoga—se dijo para si misma.
Ranma se dio la vuelta para ver a la chica.
—¡¿De dónde sacaste ese mapa?! —exclamó Ranma.
—Lo llevo conmigo desde que me perdí en Nueva Zelanda—respondió Izanami sin dejar de despegar la vista del mapa.
Paso a Ranma y ahora ella iba al frente. Después de unos pasos se detuvo y se dio la vuelta para ver y acercarse a Ranma.
—¡Mira una cabaña! —señaló Izanami.
—¿Dónde?
Izanami amarró con un mecate la muñeca de él y luego con la de ella. Ranma se dio cuenta cuando ella tomó la otra muñeca y la junto con la otra mano.
—¡¿Qué te pasa?!
—Te amarró a mí para que no te pierdas—le respondió con una sonrisa.
—¡Yo no me voy a perder! Además, ¿Qué sabes tú de esto?
—Aunque no lo crees he dirigido a gente que son buenos para nada cuando les conviene por bosques desconocidos, incluso una vez un viejo enemigo me llevo a su mundo para comer escarabajos dulces de tamaño gigantesco y me dio estos mapas que son de casi todo el mundo, incluso uno de México porque próximamente iré para conocer a Speedy González
—¡Ese ratón es un dibujo animado! —le dijo.
—Eso es lo que me dice Aka… es decir una amiga y me daña psicológicamente—comenzó a llorar—. Además, somos dibujos animados y no nos quejamos, ¿Cuál es la diferencia?
—No me importa, desátame ¡Ahora! —le exigió.
—No, vámonos—dijo y camino llevándose a Ranma.
Ranma se detuvo y ella jaló y el chico cayo a la tierra.
—No me iré—decretó Ranma.
No le importo a Izanami y lo arrastró.
—Detente—le pidió Ranma
—¡Ándale! ¡Ándale! ¡Arriba! ¡Arriba! —imitó su voz.
—¡Olvídate de ese ratón!
Más adelante de ellos, apareció una persona que cayó de pie en la tierra. Lo primero que vio fue una aldea y por las voces se miraba muy alegre el lugar entre personas mayores, jóvenes, y sobre todo niños que corrían seguidos por otros. El chico sonrió, porque se encontraba en un buen lugar, pero por dentro molesto porque cayó en China y no en Japón cuando en verdad deseo ir al lugar donde se encontraba su hermana en el año de 1992. Suspiró y guardó el decadente.
—Este lugar me recuerda a la serie de Los siete pecados capitales—se dijo Raiko—. Tendré que conseguir ropa de este lugar para pasar desapercibido—pensó mirando su uniforme—. There's no time… You cant ignore how you feel inside…—se fue cantando.
A pesar de haber llegado a una taberna, Izanami no desamarró a Ranma y se sentaron en una mesa.
—¿Traes dinero? —le preguntó Izanami.
—¡No traigo dinero! —exclamó Ranma.
—Solo esta vez pagare, pero los hombres son los que deben pagar, no las mujeres—dejo en claro su descontento—. Además, no cargo con mucho dinero por lo que tendremos que buscar algún trabajo para ahorrar y poder regresar a Japón.
—Espero y sea pronto porque no creo seguirte aguantando—contestó Ranma.
—Pero si soy adorable, no lo entiendo—dijo Izanami—En fin, te traje a un lugar tranquilo para poder platicar
Un hombre paso por la mesa hasta llegar a la pared y caer al piso. Uno de los clientes se molestó que lanzó a eso hombre para desquitarse.
—Muy tranquilo, eh
—Bueno no tanto, pero es normal en las tabernas ¿no?
Izanami movió su cabeza para casi pegar su frente a la mesa, ya que otro hombre fue lanzado.
—Solo hay que estar al tanto para que no nos golpee.
Llegó una chica para tomar su pedido y ella temblaba de los nervios.
—Yo tomare su orden—habló la chica.
—Estupendo, si tienen ramen denme un plato
La chica lo apuntó y miró a Ranma.
—¿Qué querrá su esclavo?
—¡¿Cómo que esclavo?! —se enojó Ranma.
La chica brincó del susto y sus ojos se pusieron llorosos.
—¡Qué insensible eres! —lo regañó Izanami—. Lo mismo para él—le contestó a la chica.
Se fue corriendo, antes de que nuevamente le gritara.
—Ahora si, ¿cuéntame algo de tu vida? —le preguntó Izanami con una sonrisa.
—Todo lo que está pasando para ti es juego, ¿no? —le reclamó Ranma—. No me interesa platicar contigo, lo que quiero es regresar a Japón.
—No puedo hacer nada—le respondió Izanami.
La verdad era que si podían, solo que quería divertirse un rato, además de que no siempre funcionaba y no te cumplía el deseo.
—Pues hay que intentarlo… ¿cómo dices que te llamas? —le preguntó.
—Ranma
—¿Qué pensaron tus padres cuando te pusieron ese nombre?
—Más bien, ¿Qué pensaron tus padres al ponerte ese nombre? Bueno ni sé, porque no recuerdo tu nombre
Izanami gruñó.
—Ni idea sé que pensaba Usui, pobrecito—sintió lastima por él—. Tampoco te quedas atrás, tu nombre no es muy bonito y tú tampoco eres bonito, por lo menos Izanami está más bonito que el tuyo.
A unos pocos metros, Raiko que vestía como aldeano, leía un periódico local mientras tenía una cuchara en la boca y escuchaba su plática, solo que no sabía que se trataba de su hermana y padre.
—A mí me gusta Izanami—se dijo sin dejar de leer.
—Ni no me vas a contar nada de ti, yo lo haré—dijo Izanami—. Mi nombre es Izanami tengo 18 años, me gustan los dulces y soy encantadora—terminó.
Ranma se quedó serió sin dejar de ver esa sonrisa que no le daba gracia. Sirvieron sus platos de ramen.
—Bu…buen provecho—dijo la empleada con timidez y se fue.
Ranma seguía sin responder y ella no borró su sonrisa.
—Yo no veo lo encantadora—contestó Ranma—. Porque si así fuera, no me tendrías amarrado
Izanami borró su sonrisa y nuevamente movió su cabeza a la izquierda para no ser golpeada por ese hombre que lanzaron.
—¿Entonces?
—Lo único que quiero es regresar para estar con mi prometida—dijo
Izanami se reacomodó en su silla.
—Ella está en coma y quiero estar en el momento en el que ella despierte para que me golpee.
—¿Por qué?
—Siento que yo tuve la culpa de que ella se fuera—contestó regresando su tristeza de la realidad—. Lo que yo quiero es estar con Akane y formar una familia.
Raiko agrandó los ojos. Volteó discretamente y miró a una chica que se parecía a él.
—Es Nanami—dijo en su mente y sin dejar de verla—, y él…—vio la espalda de un hombre y no podía equivocarse—es mi padre.
—Por la forma en el que lo dices es porque en verdad te duele—habló Izanami—. De ser así, debería asumir las consecuencias de tus actos al igual que ella, si es que ella tiene algo de culpa.
—¿Qué me tratas de decir? Ella no tiene la culpa—la defendió.
—Tal vez, se sabrá cuando despierte, tampoco es para que te enojes, es mi opinión—aclaró Izanami.
Izanami pudo esquivar a otro hombre, pero no su plato cayendo al suelo y desperdiciando toda esa comida.
—¿Alguna vez has estado en una pelea de taberna? —preguntó Izanami.
—No
Izanami se puso de pie con mucha calma y se acercó al hombre que estaba en el suelo y lo levanto. Raiko la había seguido con la mirada y vio como la chica levantó más al hombre y se lo lanzó de regreso al hombre que lo habla lanzado anteriormente.
—Si van a comenzar con una pelea, háganlo bien—le sugirió Izanami.
Agarró un tarro de una bebida que tenía el de al lado y se lo lanzó a aquel hombre provocando su furia. Golpeó a otro hombre y este a otro, así sucesivamente y comenzó la pelea. Izanami se sentó nuevamente en su lugar evitando que las cosas que lanzaba la golpearan al igual que Ranma.
Raiko hacía lo mismo mientras platicaba con una mujer que miraba unas cartas en la mesa.
—Tu futuro se ve prometedor, pero ten mucho cuidado y protege a tu hermana
—¿Por qué? —preguntó Raiko empezando a asustarse.
—Una persona cercana a ti, un hombre, la tendrá en la mira y se aprovechara de ella de la manera más atroz para ti y para lo demás, y lo más normal para el tipo de relación que tendrán ellos dos—eso último se lo dijo para si misma
—¡No puedo permitirlo! —se levantó de su asiento sin dejar de esquivar las cosas que lanzaban—. De seguro se trata de Raku y no permitiré que toque ni un solo cabello de mi hermana después de tantos años esperándola—comenzó a llorar—Pregunta…—dejo de llorar—¿Llegare a conocer a Speedy González? Mi mamá dice que no y me maltrata psicológicamente.
Izanami y Ranma salieron del lugar completamente sucios.
—¿Cuándo me vas a desamarrar? —le preguntó Ranma—. Sabes que lo tendrás que hacer porque no estaremos sucios todo el día.
—¿Y si te escapas? —le preguntó Izanami.
—¿Prefieres que te vea desnuda a que me escape? Si piensas que escapare no lo haré porque ocupo esa cosa y solo tú sabes cómo usarlo.
—Está bien—aceptó Izanami—. Vi un río más adelante, ahí podrás bañarte y yo también lo haré, pero no te quiero cerca de ahí mientras estoy ahí.
—¿Ahora si te importa? —se preguntó Ranma no entendiendo su situación.
Durante el camino decidieron no decir absolutamente nada porque en cierta manera no había algo que decir. Izanami estaba tensa porque acababa de conocer a su padre cuando pensó que jamás llegaría a suceder. Nunca pensó en tenerlo, ni mucho menos a una madre y que al final resulto ser Akane, pero ahora entendía muchas cosas del porqué no quería estar lejos de ella o sintiera cierta paz a su lado. Ahora estando cerca de él, no tenía ese sentimiento, lo cual era un poco extraño porque había visto padres e hijos que no se conocían y rápidamente se hicieron cercanos. Era cierto, tenía horas conociéndolo, pero al menos un sentimiento, aunque sea pequeño habría sido suficiente.
Tal vez era por todo lo que Akane le contaba de él y por lo que había visto, ¿sentía odio hacía a él? Si. Tampoco lo quería en su vida, pero era necesario para que pudiera existir. Lo peor de todo es que habría otra Izanami que tomaría su lugar y pensaba que tal vez Akane querrá más a la otra, ¿Cómo será la de ella? Por lo que supo también la ha estado buscando, pero no sabía bien la historia. Ya se estaba arrepintiendo de lo que hizo, pero no se había puesto a pensar en algo. Si Akane despertara y decidiera hacer su vida con él, ¿Dónde estará ella en su vida? Tenía miedo. Lo miró de reojo, sino había una conexión con él y si ella no estuvo con el otro Ranma, quería decir que estaba muerto. Esperar a que la otra Izanami nazca y deshacerse de él para que no le quitara a Akane era perfecto, pero… no podía hacerle eso a Akane y tenía miedo.
Ranma solo veía a Izanami que caminaba enfrente de él, ¿por qué estaba haciendo esto? ¿Quién era ella? ¿Por qué se parece a él? Eran muchas preguntas que se repetía en su cabeza con respecto a ella. En esos momentos odiaba a la chica porque gracias a ella estaba separado de Akane y eso para él era horrible. Tenerla lejos por años y al fin tenerla y estar lo más cerca posible para que al final llegara esa chica desconocida que le quitaba todo eso. ¿Qué era lo que tramaba? Dudaba que solo fuera el interés del parecido porque eso sería algo absurdo y exagerado para traerlo a China, aunque según ella fuera un accidente.
Hasta ahora se puso a pensar, no dejaba de verla, pero había algo raro en ella y lo sintió cuando toco su mano a la hora de amarrarlo. Si regreso rápido su vista era porque sintió un escalofrío al tacto. Volvía a preguntarse, ¿Quién era ella? Incluso sintió miedo de querer conocerla porque temía que algo podría pasar. Atragantó, pero debía controlarse porque era absurdo que le tuviera miedo a esa chica.
—¿Te podría preguntar algo? —dijeron los dos al mismo tiempo—. Mejor no.
—Tal vez si, esa cosa puede cumplir cualquier deseo, ¿no? —preguntó Ranma
—Si
—Sabes que tengo una maldición y quisiera saber si…
—No, esta cosa no puedo cumplir la muerte, ni las maldiciones y lo digo en serio—respondió Izanami—. Cuando supe del decadente me volví loca y quería pedir muchas cosas que deseaba, solo que me lo quitaron rápidamente y me amenazaron de regresarme a la escuela militar
—¿Estuviste en una escuela militar? —preguntó con cierta burla—, Me imagino que tampoco te debieron soportar
—¡Oye no hables si no me conoces y… si! —admitió—. Pero fue porque yo me encargue de eso y tarde cinco años para lograrlo, desde niña he sido un poco inquieta
—Para secuestrarme y amarrarme creo que es más que algo inquieta—comentó
—No me hagas enojar—le advirtió
—Si no me soportas, ¿por qué me tienes aquí?
—Yo también me hago esa pregunta—contestó—. Pero no hables porque posiblemente te puede tocar una hija igual o peor que yo
—Espero y no porque creo que Akane y yo no lo soportaríamos—respondió Ranma
Esa respuesta no le gusto para nada a Izanami
—Idiota—dijo en su mente
En la noche, Izanami le aviso a Ranma que ya había terminado y el chico ya convertido en chica miraba el reflejo de la luna en el agua y no dejaba de pensar en Akane. Izanami se secaba el cabello con una toalla que había en su bolso que había alcanzo a traer antes de desaparecer del torneo.
—Oye, la blusa que me préstate me aprieta un poco de la parte de enfrente—dijo Ranma.
Izanami miró de reojo a Ranma deteniendo lo que hacía.
—No lo decía por eso—se justificó Ranma.
Izanami continuó con lo que hacía.
—Lo bueno es que trajiste tus cosas antes de venir, lo cual no entiendo porque estaba escondido justo donde desparecimos—pensó Ranma sabiendo que posiblemente no fue coincidencia.
—Fue coincidencia—respondió siguiendo concentrada en su cabello.
—¡No sé por qué presiento que no fue así! —exclamó Ranma.
—Tampoco es para que te pongas así, lo importante es que lo tenemos y ya—contestó terminando con su cabello.
Izanami observó la mirada triste de Ranma. No le afecto verlo triste, pero sabía que pensaba en ella, al igual que ella pensaba en Akane.
—¿Por qué te pareces a mí? —le preguntó Ranma.
Izanami había pensado que ya no haría esa pregunta, pero parece que será inevitable y más si se miraban en el reflejo del agua.
—No puedo responder esa pregunta, aun no puedo
—Entonces, ¿Cuándo lo podrás hacer? —siguió Ranma.
—Cuando crea que es el momento—contestó Izanami—. Quiero hacerte una pregunta, ¿alguna vez han intentado a asesinar a una persona?
Es pregunta estaba fuera de lugar para Ranma.
—Hace poco fui golpeada por alguien, pero yo fui quien comenzó porque mi mente estaba nublada, pero muy dentro no quería porque sin importar que la odie en el momento por esa mentira, no podía matar esa persona porque la quiero.
—¿Qué fue lo que te hizo?
—Me oculto algo que cambio mi vida para siempre—respondió—. Si estoy lejos de esa persona es para pensar que haré, pero dudo que esa persona me quiera tener en su vida nuevamente, ella misma me lo dijo
—Es una chica.
—Aún no sé lo que haré con mi vida, por lo que si soy molesta es porque quiero olvidar mi dolor.
Ranma miró de reojo a la chica y ella seguía viendo su reflejo.
—Si algún día pasa algo en el que este mal... mátame—le pidió.
Ranma sintió un escalofrío.
—No te conozco y yo no puedo decidir tu vida—lo negó
—Es cierto, solo quiero que se haga justicia, eso siempre lo he pedido, aunque haya personas peores que yo—contestó
De repente aparecieron muchas luciérnagas que volaban en medio del agua y era una vista hermosa y Ranma se sorprendió que aparecieran de repente, a excepción de Izanami que guardó nuevamente el decadente en su mochila.
—¿De dónde salieron? Jamás había visto algo así
—Supongo que nos dan la bienvenida—le sonrió—, Eso pienso.
—Yo también—sonrió Ranma sin dejar de ver el espectáculo.
Se quedaron observando un momento y sin dejar de ver el lago dijeron al mismo tiempo
—No me agradas y nunca me agradaras
Más atrás, arriba de un árbol Raiko se había amarrado al tronco para no caer y se había quedado dormido, perdiéndose de la belleza del lago. Había sido un día muy largo, pero sobre todo de emoción por haber encontrado a su hermana.
Ranma sonreía mientras soñaba aquel día en el que no quería a Izanami cerca de él. Ahora ella se alejaba, pero él no la quería lejos de su vida. Ahora estaba su familia y siempre estaba presente en su mente, extrañaba a Akane y sus hijos. Era la primera vez que se separaban desde su desaparición. Pero Izanami estaba más presente. Por más que quería no creer en todo lo que pasaba, cada vez se convencía de que así eran sus sentimientos. Pero ¿cómo haría para convencerla? Era difícil esta situación.
Todo este tiempo había sido una mentira, siempre lo fue. Seguía repitiéndose en su mente. El viento soplaba y esta vez muy frio, sintiendo un escalofrió. Comenzó a tener conciencia y fue abriendo los ojos con lentitud. No miró el lago, si no unos ojos azules que lo miraba con detalle. Fue cuando se dio cuenta y los abrió por completo. Izanami estaba hincada enfrente de él y lo miraba con si fuera el ser a quien más odiaba. Por favor, así era, era a quien más odiaba.
Sin embargo, recordó las palabras de la abuela, le dijo que estuviera alerta porque podía pasar, solo que esta vez sin Xiam Pu ni Mousse. Pero era eso, no había manera de que ella estuviera aquí. No era la verdadera Izanami.
—¿No vas a defenderte? —preguntó Izanami con tranquilidad, pero sin dejar de verlo de esa manera—. ¿Creías que te escaparías de mí? Dejando a todos no era la solución para mí. No quiero que respires, sí, eso es lo que quiero.
Ranma se quedó mudo, estaba tenso. Era imposible, no podía defenderse. Prometió nunca lastimarla, pero ya había roto esa promesa días anteriores. Aunque sabía que no era la verdadera Izanami, nuevamente la abuela lo hacía.
—¿Jamás pensaste en estar en una situación así? —preguntó Izanami sin moverse—. Claro que no—sonrió—. No sabes en verdad con quien te metes. No me conociste lo suficiente para saber de lo que en verdad soy capaz.
—¿Solo hablaras? —preguntó Ranma arrugando el ceño.
—No—respondió Izanami—. Pero estoy preparándome, necesito saber que debo de hacer, pero igual no me harás nada.
—No te confíes—sonrió Ranma.
—De hecho, lo digo porque no puedes mover tus piernas ni tus manos—sonrió con maldad.
Fue cuando Ranma se dio cuenta, bajó su cabeza para ver que tenía hilos rojos amarrado en su muñecas y tobillos. Intentaba quitárselo, pero sentía un dolor y ardor al hacerlo.
—Si sigues moviéndote así…—se puso de pie y caminó unos pocos metros dándole la espalda—te cortaras y entrara un veneno que puede matarte—. dijo dándose la vuelta y le sonrió con tranquilidad, pero no de las que normalmente le hacía.
Ranma dejó de moverse y agachó la cabeza. Era inútil, no podía atacarla a pesar de ser una alucinación de la abuela. Ahorita deben de estar murmurando de que esto no valía la pena. Eso hizo convencerse de que debía morir para que ella fuera feliz. Por su hija era capaz de eso y más. Volvió a mover las manos intentando quitarse los hilos sin subir la mirada. Izanami dejó de sonreír.
—Te dije que…
—Lo sé—interrumpió Ranma—. Pero si tú quieres que muera, te daré lo que quieres.
—¿Así de fácil? Que decepción me estoy llevando de ti—dijo Izanami con una mirada seria, pero serena—. Creí que eras capaz de todo.
—Sí, así es—respondió Ranma si subir la mirada—. Soy capaz de todo por protegerlos.
Izanami se quedó seria.
—Todo este tiempo fue una mentira—sonrió—. ¿Sabes cuantas veces me he estado repitiendo esa oración?
—No todo el tiempo fue una mentira—pensó Izanami
—¿No dirás nada?
—Es absurdo—contestó Izanami—. Ya me está dando flojera todo esto. Debí hacer esto desde que llegué—se quejó—Eso no es cierto—se dijo en su mente—Ayúdame
—¿Has pensado en Raiko? —preguntó Ranma.
No entendía porque le decía esto a una ilusión.
—Él también sufre, porque no está de acuerdo con esto.
—Ya veremos si así sigue siendo—susurró Izanami.
Izanami agrandó los ojos al ver que Ranma rompió los hilos y rápidamente se puso de pie.
—También… ¿has pensado en tu padre? —pregunto Ranma.
—Si
—¿También lo odias?
—No—negó Izanami haciéndose para atrás, aunque no entendía porque, sabía que no la atacaría.
Ranma levantó la cabeza con una sonrisa.
—No eres real, pero tampoco puedo seguir perdiendo el tiempo en cosas que no valen la pena.
Izanami no entendía lo que le decía. Sin embargo, él corrió hacia ella para atacarlo, pero cayeron al río. Ya sumergidos, Izanami intentaba ahorcarlo, pero él no se lo permitió. Solamente la empujaba hacia abajo porque no podía seguir viendo esto, le dolía aún más. Aunque le pidiera a la abuela que parara esto, no lo haría. Por lo que él lo terminaría. Izanami lo jaló del pie para llevarlo con ella, porque si moría, se ira con ella. Vio un resplandor, Izanami juntaba sus manos dirigiéndose hacia él. Ranma reconoció esa técnica, el huracán del tigre. No le quedo de otra, él hizo lo mismo para contrarrestar ese ataque, pero con sus dos manos, disparando dos veces. El choque hizo que fuera hacia Izanami haciendo que se abriera una pequeña cortada en la frente de lado izquierdo y la sangre se hizo presente en el agua. Izanami nado para acercarse nuevamente a Ranma. Él se hartó de esto, pero en lugar de empujarla movió su pie y la golpeó en el pecho haciendo que Izanami abriera la boca y el agua entrara en su cuerpo. Ranma nadó y sacó su cabeza tosiendo porque si llegó a tragar agua. La abuela, Xiam Pu y Mousse llegaron.
—¡Esta es la última vez que me pongan a una Izanami! —sentenció muy molesto—. No funcionara, ¡Jamás la lastimare, lo he decidido!
—¿De qué hablas muchacho? —preguntó la abuela—. No puse el incienso.
Ranma agrandó los ojos y comenzó a temblar, ¿Eso significaba…? Ranma volvió a sumergirse y buscó a Izanami. Fue cuando la encontró muy al fondo. La tomó y nadó a la superficie. Salió junto con Izanami y se sentó en el suelo con su hija en sus brazos. Estaba inconsciente y parecía muerta. Nuevamente recordó cuando la vio muerta.
—¡Izanami despierta! —gritó desesperado—. ¡Izanami! —besaba su cabello.
Ella no se movía y eso a Ranma no le gustaba. La abrazó y comenzó a llorar. La mató, ahora sabía lo que podía sentir el otro Ranma.
—¡Perdóname! —dijo hundiéndose en su cuello—. No quería lastimarte ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué no puedes quererme? ¡Yo te amo! ¡Eres mi hija! ¡Por favor despierta!
Izanami comenzó a toser y sacó el agua que tenía dentro. Ranma la miró y sonrió, estaba viva.
—¡Izanami! —tocó su mejilla y sonrió tiernamente al ver que ella la miraba.
—¡Suéltame! —gritó y se puso de pie—. Me da asco que me toques—dijo con mucho rencor y su mano en donde él la había tocado.
Ranma se quedó mudo y con la mirada perdida. Izanami miró el hilo, lo agarró y salió corriendo.
—¡Izanami! —gritó Ranma poniéndose de pie para seguirla, pero la abuela lo detuvo.
—¡Déjala! —exclamó la abuela—. No tiene caso en estos momentos.
Ranma cayó de rodillas mirando donde corrió. Se agachó y le pegó al suelo maldiciéndose por todo esto.
Más adelante, Izanami dejó de correr porque escuchó la voz de Ranma que se maldecía No entendía porque se quedó escuchando todo eso.
—Lo siento por todo esto, Ranma—susurró Izanami.
