En el jardín
Syaoran miraba a la calle que pasaba por su casa, sabía que las cosas se pondrían difíciles apenas les dijeran a todos que se habían casado en Tokio la pasada noche, pero nunca se esperó que las cosas se tornaran de esa forma, hasta ahora lo único que habían conseguido había sido preocupar a sus padres y hacerlos enfadar, pero, sobre todo, decepcionarlos. Porque él lo sabía, a pesar de que ellos no lo hubiesen dicho directamente, podía sentir sus miradas de decepción.
-Xiao Lang – Dijo su madre a sus espaldas.
-No me arrepiento de haberme casado – Se adelantó él encarándola.
-Pienso que son muy jóvenes para haber tomado una decisión como esa – Dijo Ieran firmemente.
-Pero no te parecía muy joven cuando el consejo te dijo que debía casarme con una desconocida – Respondió él duramente – Para eso si era suficientemente maduro.
-Tampoco me gustaba la idea que te casaras tan joven, pero sabes cómo son las costumbres de las familias chinas antiguas – Explicó la mujer – Casarse apenas cumples la mayoría de edad es tan normal como casarse entre primos.
-Nunca he hecho caso a esas costumbres y lo sabes – Dijo el muchacho – Por algo nunca acepté mi loco compromiso con Meiling, eso jamás iba a ocurrir.
- ¿Pero si casarte con tu hermana a los 18 años?
- ¡No es mi hermana! ¡Jamás lo ha sido! – Explotó él asombrando a su madre – Y no sabes lo difícil que fue para mí y para ella aceptar que nos queríamos, solo pensábamos en ustedes.
- ¿Y pensaron en nosotros anoche cuando se casaron? – Preguntó Ieran con seriedad.
Syaoran le sostuvo la mirada – Por primera vez en todos estos meses de relación, solo pensamos en nosotros y nuestra felicidad ¿había algo de malo en eso?
Ieran apretó los labios, no tuvo palabras para debatir aquello.
En la habitación
Fujitaka estaba frente a la puerta del cuarto de su hija, sabía que ella estaba ahí con Tomoyo y que si tocaba lo más probable era que ella no le respondería, por lo que sin más decidió simplemente abrir la puerta lentamente captando la mirada de ambas adolescentes. Y tal como lo dedujo, su hija estaba sentada en su cama limpiando sus lágrimas, él entró al recinto.
-Disculpen la interrupción – Dijo cortésmente – Tomoyo ¿podrías darnos un poco de privacidad, por favor?
-No hay problema, señor Kinomoto – Dijo para darle un abrazo a su mejor amiga – Hablaremos luego.
Y sin decir más, la chica amatista salió de la habitación cerrando la puerta detrás de ella. Fujitaka se sentó en la silla del escritorio de Sakura, de tal manera que estaba justo frente a su hija, jamás la había visto así y aquello le rompía el corazón.
-No quise decir lo que dije allá abajo – Dijo el hombre.
Sakura lo miraba seriamente – Eres la persona más abierta y menos prejuiciosa que conozco, entiendo que estés enojado porque lo que hicimos fue una completa locura, pero no puedes olvidar que mi madre hizo exactamente lo mismo a mi edad.
-Lo sé, y me siento fatal por haberlo olvidado por un momento – Dijo limpiando las lágrimas del rostro de su hija – Es solo que pasé toda la noche asustado porque estabas por ahí desaparecida y enojada conmigo.
-Lamento de verdad eso, pero no estaba dispuesta a perderlo sin haberlo intentado – Dijo ella refiriéndose a Syaoran – No estaba en mis planes casarme a los 18 años, solo ocurrió… A veces, el amor te hace hacer ese tipo de cosas.
Fujitaka sonrió nostálgico – Fue casi la misma frase que le dijo tu madre a tu abuelo cuando le dijo que nos casaríamos, ella también se negaba a no intentarlo. Te pareces más a ella de lo que pensé.
Sakura sonrió ladeadamente – Estoy feliz de que así sea, aunque no vivió lo suficiente para que yo pudiera recordarla.
-La has mantenido viva con tu espíritu todos estos años, es igual al de ella.
-Y con mi torpeza – Agregó ella dándole otra sonrisa.
Fujitaka suspiró – Entonces ¿vas a contarme cómo de todos los chicos en el mundo te fijaste en tu hermanastro?
-Papá él nunca ha sido eso para mí, siempre fue más mi amigo, alguien que siempre estaba a mi lado, creo que era algo que tenía que pasar.
Fujitaka la miró con curiosidad – No existen las casualidades, solo lo inevitable.
Sakura se sorprendió al escuchar aquello, Syaoran también se lo había dicho.
En el jardín
-Acaso ¿nuestra felicidad no es importante, madre? – Preguntó Syaoran.
-Por supuesto que lo es, Xiao Lang – Respondió Ieran.
-Entonces no entiendo porque no me apoyaste anoche cuando te dije que Sakura y yo estábamos juntos, insististe en que debía acatar las órdenes del consejo.
-Lo hice por tu bien, Xiao Lang – Contestó la mujer seriamente – No imaginas lo feliz que me sentí cuando supe que encontraste a alguien a quien amar, y que esa persona te amara de la misma manera, a pesar de que sea tu hermanastra; pero tenía órdenes, las cuales sino cumplía el único afectado serías tú.
-Si las cumplías, de todas formas, yo iba a ser el afectado.
-Syaoran – Dijo Ieran acariciando su mejilla – Tienes el mismo temperamento y actitud que tu padre, y aunque esto sea difícil, sé que él tampoco habría aceptado que los del consejo tomaran sus decisiones por él.
-Entonces ¿por qué te preocupaba tanto que yo lo hiciera?
Ieran lo miró más seriamente que nunca – Porque no fue fácil para mí y para tu padre adaptarnos a todas las decisiones que quería tomar el consejo con respecto a nuestro matrimonio. Desobedecimos al consejo una vez y casi nos cuesta caro.
Syaoran en definitiva no esperaba aquello – ¿Qué sucedió?
Ieran suspiró – Como ya te lo he dicho, eres idéntico a tu padre… No fui la chica que el consejo escogió para convertirse en la esposa del heredero Hien Li, nos casamos en una ceremonia secreta con sus padres y los míos, a espaldas del consejo. Cuando se enteraron se enojaron mucho con nosotros, tu padre estuvo a punto de dimitir en el cargo, pero su padre no lo dejó.
- ¿Cómo lograron mantenerse casados?
-Fueron meses duros luchando contra el consejo, incluso evaluamos la posibilidad de separarnos solo para que cada uno pudiera estar en paz, pero no queríamos hacerlo, estábamos tan enamorados como tú y Sakura lo están. Y solo un par de semanas después de eso me enteré de que estaba embarazada de Shiefa, todo cambió en ese entonces.
- ¿Por qué?
-Porque tu padre no tuvo hermanos, nadie más podría hacerse cargo del clan – Explicó Ieran – Además, un descendiente ya venía en camino, y Shiefa fue concebida en matrimonio, por lo que era la legítima heredera, bueno eso hasta que se enteraron de que era una niña; por muchos años pensamos que después de todo ella sería quien se haría cargo del clan, pero naciste tú, el único hijo varón de Hien.
-Nunca me habías contado por lo que tuvieron que pasar – Admitió Syaoran asombrado.
-Fueron tiempos difíciles, incluso amenazaron con mandar a Shiefa y a tus hermanas a internados en el extranjero, pero logramos salir adelante… Yo sólo trataba de evitar de que se metieran con ustedes de la forma que lo hicieron con nosotros.
-No los dejaré hacerlo, madre – Dijo firmemente – Tú y mi padre tuvieron que enfrentarlos y hacerlos entender que estarían juntos pasara lo que pasara, pienso hacer lo mismo con Sakura.
Ieran miró a su hijo con una sonrisa – Es tu persona especial, y si la amas de verdad creo que ni un consejo podrá arruinarlo, pero deben mantenerse juntos pase lo que pase.
-Te aseguro que así será.
En la habitación
- ¿De dónde sacaste esa frase?
-Un hombre sabio que conocí una vez me la dijo – Explicó Fujitaka – Así que supongo que era inevitable que tú y Syaoran se enamoraran, sin importa qué.
Sakura bajó la cabeza – Sé que no te casaste con Ieran para que luego nosotros de alguna forma arruináramos la familia, pero… – Sin embargo, fue interrumpida por su padre.
-Oh hija – Dijo el hombre con una sonrisa – Estoy feliz de que se quieran, no imaginábamos que todo pasara así, pero él es un gran chico y sé que no te va a hacer daño.
Sakura sonrió y se apresuró por abrazar a su padre – Gracias.
Él de devolvió el gesto dándole un beso en la mejilla – Siempre serás mi pequeña Sakura, aunque estés casada – Siguió mientras se separaban para quedar otra vez de frente.
-Creo que a todos nos costaras acostumbrarnos un poco eso – Admitió ella – Ni yo misma puedo creerlo aún.
-Creo que todos podemos acostumbrarnos, excepto Touya.
Ambos soltaron una risa que fue interrumpida por unos golpes en la puerta de Sakura, ella indicó que se podía pasar y al abrirse la puerta Ieran y Syaoran entraron, ambos venían más tranquilos que cuando estaban en la sala, por lo que podían suponer que también habían hablado.
- ¿Interrumpimos? – Preguntó Ieran
-No de hecho, llegaron en un buen momento – Dijo Fujitaka viendo como Syaoran se sentaba junto a Sakura, Ieran tomó la otra silla de la habitación de la chica y se sentó junto a su esposo.
-Entonces, creo que es el momento más indicado para hablarles – Syaoran y Sakura la miraron con confusión – Me refiero a hablarles como sus padres y suegros.
-Es cierto chicos, tenemos varias cosas que aclarar – Agregó Fujitaka
Syaoran y Sakura se tensaron, aquello en definitiva no lo veían venir y los había tomado por sorpresa, no tenían ni idea de lo que podrían decirles sus padres en ese momento.
-Está bien chicos, no tienen por qué asustarse – Tranquilizó Fujitaka al ver su reacción.
-Pero ahora están casados, y es una situación que no podemos ignorar – Siguió Ieran – Y como sus padres y sus suegros debemos establecer ciertos parámetros.
-No los obligaremos a separarse – Dijo Fujitaka – Pero mientras vivan aquí debemos tener reglas, empezando porque no pueden dormir juntos.
Y como era de esperarse, Sakura y Syaoran enrojecieron hasta la coronilla al escuchar aquello, pero eso no impidió a Ieran agregar algo aún más bochornoso para ellos – Todos somos adultos, sabemos que si se casaron por ende han dormido juntos, no sabemos cuántas veces y tampoco queremos saberlo, pero no vamos a tapar el sol con un dedo.
-Madre, ha quedado claro – Dijo Syaoran sintiendo como los colores subían a su cara – Nada de dormir juntos.
-Y aunque sabemos que cuando no estemos en casa o cuando lleguen a salir solos no dudaran en hacerlo, les pido que por favor usen protección – Agregó Fujitaka un poco incómodo – No los haremos separarse, pero quiero que ambos se gradúen de la universidad y consigan un gran trabajo antes de que tengan hijos.
-Oye – Dijo Sakura sonrojada – Un paso a la vez, te aseguro que aún falta mucho para eso.
-Eso espero – Dijo Fujitaka viendo a Syaoran – Sé que eres un gran chico, pero ahora también eres mi yerno, y no estuve en la boda para darte una advertencia y pedirte que la cuides y que no la lastimes nunca, te lo pido justo ahora.
Syaoran sonrió – No te preocupes, la cuidaré, y si cometo la locura de hacerle daño entonces dile a Touya que puede matarme con total confianza.
Todos los presentes rieron, sin embargo, aquellas risas por parte de Syaoran no duraron mucho tiempo ya que se puso serio nuevamente antes de soltar algo que sin duda sus padres no esperaban.
-Queremos mudarnos a Tokio, para ir a la universidad.
Ieran y Fujitaka borraron sus sonrisas antes de que la mujer volviera a hablar – ¿Quieren mudarse solos a Tokio?
-Lo estuvimos pensando mucho, incluso antes de casarnos – Respondió Sakura – Queríamos que ese fuese nuestro primer paso como pareja.
-Pensábamos decirles cuando digirieran la noticia de nuestra relación, pero todo se complicó, sin embargo, aún queremos hacerlo – Explicó Syaoran – La universidad estaría más cerca, y sabemos que tenemos que trabajar para pagar la renta, pero queremos hacerlo.
-Y queremos que ustedes nos apoyen en esta decisión antes de tomarla – Finalizó Sakura.
Ieran y Fujitaka se miraron unos momentos, se sorprendieron mucho al escucharlos hablar de esa manera, tal vez no los hubiesen tomado en consideración para decidir lo de su matrimonio, pero se sentían satisfechos de que sus hijos aún les tenían confianza para aquellas decisiones, por lo que luego de unos minutos ambos se tomaron de la mano y vieron a sus hijos con una sonrisa aprobatoria.
Sakura y Syaoran sonrieron y no dudaron en acercarse a sus padres para abrazarlos, habían sido días realmente duros para todos, y a pesar de que las cosas no salieran como esperaban y que hayan tomado decisiones precipitadas, sentían que todo, por primera vez en días, estaba en orden.
oOo
Había pasado una semana desde que Sakura y Syaoran habían viajado a Tokio para casarse, por lo que hacía una semana que habían estado acatando lo más que podían las órdenes de sus padres de no dormir juntos, cosa que les había costado más de lo que pensaban.
Estaban seguros de que hasta que no encontraran el departamento que alquilarían en Tokio tendría que abstenerse de hacer algo, no querían decepcionar a sus padres otra vez, sin embargo, se estaba tornando muy difícil para ambos contenerse.
El día que sus padres les pusieron los límites habían hablado también con las hermanas de Syaoran y con Touya, las mujeres estaban sorprendidas pero encantadas con la relación de la nueva pareja y los apoyaban completamente en que lo mejor sería que se mudaran para ir a la universidad. Sin embargo, Touya era otro asunto, ya que antes de la boda apenas y aceptaba que Syaoran y Sakura se quisieran y estuvieran juntos, pero la noticia del matrimonio de ambos no le había gustado para nada y aún se negaba a creerlo o aceptarlo, y mucho menos estaba de acuerdo en que se mudaran juntos.
Por lo que, ese día antes de volver a Tokio con Yukito no dudó en darle las miradas más duras que pudo a Syaoran. El muchacho apenas y se inmutó con aquello, y Sakura estaba segura de que con los días se le pasaría, de todas formas, estaban hablando de Touya, aquello no le gustaba, pero los quería y terminaría por aceptarlos.
El lunes por la mañana Fujitaka, Ieran, Sakura y Syaoran se encontraban terminando de desayunar, tal vez los chicos estuvieran de vacaciones mientras empezaban la universidad, pero los adultos debían ir a trabajar, por lo que antes de salir siempre les daban advertencias a Sakura y Syaoran porque se quedarían solos, ellos las acataban por su propio bien, además, aprovechaban todos los días para salir con sus amigos antes de que todos se fueran a la universidad y no se vieran hasta Navidad.
Syaoran fue el primero en levantarse de la mesa y como ya se había hecho costumbre, se dirigió a la entrada a buscar el correo. Él lo tomó y regresó a la cocina, empezó a repartir las respectivas cartas a sus destinatarios, que usualmente eran para Ieran y Fujitaka, era muy extraña la ocasión en las que él o Sakura recibían una carta, y aquel día, era una de esas inusuales situaciones.
Syaoran miró extrañado el sobre que tenía su nombre, y aunque aquello estaba más extraño de lo normal, las cosas no mejoraron cuando se dio cuenta que la carta estaba en el idioma chino.
Ninguno de los presentes se dio cuenta de lo que estaba haciendo Syaoran hasta que este levantó la vista y vio a su familia – He recibido una carta del consejo.
Todos los presentes se tensaron y fue Ieran la siguiente en hablar – ¿Qué dice?
Syaoran le sostuvo la mirada seriamente – Quieren verme – Luego de ello su vista se centró en Sakura – Quieren que vaya a Hong Kong.
oOo
N/A: Hola chicos y chicas, espero que estén de maravilla. Bueno aquí les traigo el capítulo con las tan esperadas conversaciones, me gustaría saber que tal les han parecido; y bueno, saben que siempre tengo que dejar una incógnita al final del capítulo y espero que no quieran matarme con esta jajaja.
En otras noticias, estoy trabajando en algo nuevo de SCC, no diré nada más, pero muy pronto lo publicaré así que estén al tanto;) Espero que este capítulo les haya gustado, gracias por leerme y por los comentarios. Nos vemos el lunes sin falta, un beso enorme.
PD1: Quedan pocos capítulos de esta historia.
PD2: Para mis lectores del fandom de Miraculous Ladybug, esta semana publiqué un One-Shot llamado "Little Emma", si desean pueden pasar a leerlo y decirme que tal ha quedado;) Ahora sí, bye.
