-Vale.- Contestó la morena.- ¿Quién es?- Preguntó ella.
-Mary Margaret.- Contestó Emma que había mirado por la mirilla para relajarse.
Regina colocó a Henry sobre su pecho y comenzó a darle cariñosos golpecitos en la espalda para que soltase los gases. Emma por su parte recibió a Mary Margaret y comenzó a prepararla para lo que venía.
-Mary, tenemos muchas cosas que contarte.- Dijo ella señalándole el comedor para que pasase.
-Me estas asustando, Emma Swan. Si no supiese que no te puedes quedar embarazada me asustan….- Soltó en broma la mujer tragándose las últimas letras al ver a Regina con un bebe en los brazos.- ¿Cuánto hace que no nos vemos?- Preguntó sin entender nada.
-Buenas noches, Mary.- Dijo entonces Regina levantándose del sillón con Henry en los brazos.
-Podéis explicarme, por favor.- Soltó Mary consternada.
-Vale, siéntate.- Dijo entonces Emma.
Regina se sentó en una esquina y la rubia junto a su madre al lado. Emma sabía que sería una sorpresa pero esperaba que fuese positiva.
-Mary, este es Henry.- Dijo señalando al bebe.- ¿Te acuerdas de Lily?- Preguntó viendo como su madre asentía ante sus palabras.- Murió hace unos días, estaba embarazada y este es su hijo. Yo… nosotras…
Emma se quedó estática si poder decir nada. Regina entendía el nerviosismo de su novia por lo que decidió ayudarla a explicar la situación.
-Lo que Emma quiere decir es que no quería que el niño se quedase solo, y mucho menos que acabase en un orfanato.- Dijo Regina intentando ser lo más sutil del mundo.
-Vale, eso lo entiendo.- Dijo entonces Mary Margaret que había vuelto en sí.
-nosotras estamos en proceso de adopción.- Añadió Emma una vez recuperada.
-¿Es vuestro hijo? –Preguntó de nuevo.- ¿Cómo decías que se llama?- Preguntó entonces Mary Margaret.
-Se llama Henry, como el padre de Regina.- Aseguró entonces Emma con una gran sonrisa en su cara.
-Vale, dejadme que me recupere.- Pidió Mary Margaret levantándose del sillón y pasando sus manos por su corto pelo.
-Mama, siento decírtelo así pero casi no hemos tenido tiempo de procesarlo nosotras.- Explicó Emma que se había levantado para quedarse en frente de ella.
-¿Me dejas?- Preguntó Mary mirando a Regina.
La morena asintió y se levantó para dejarle al niño en sus brazos. El bebe se acomodó en los brazos de la que ahora era su abuela y apretó su dedo fuertemente.
-Eres muy guapo.- Dijo Mary Margaret mirando al niño con una sonrisa en la cara.
-Claro que sí.- Aseguró Regina que estaba a su lado.
Emma abrazó a la morena por detrás y se quedó mirando como su madre sonreía y le hacía carantoñas al pequeño. Sabía que Henry conseguiría enamorarla sin demasiado esfuerzo. Con Mary Margaret todo había salido muy bien, suponía que le había dado tantas sorpresas, tanto negativas como positivas, que ya ni se alteraba.
El sonido del timbre fue el que interrumpió ese tranquilo y bonito momento. Esta vez fue Regina la que se dirigió a abrir mientras que Emma se sentaba con su madre en el sofá y seguían hablando.
-¡Gina!- Gritó entonces Zelena lanzándose a sus brazos con efusividad provocando que la morena pusiese sus ojos en blanco.
-Buenas noches, Zelena. ¿Por qué tanta efusividad? –Preguntó sin llegar a separarse de su hermana que la abrazaba fuertemente.
-Acabo de ver a un hombre… creó que me he enamorado.- Decía la pelirroja medio en broma medio en serio. – Estaba…. Para que te digo a ti nada si tú entiendes.- Bromeó entonces la pelirroja.
-¡Exagerada!- Espetó Regina dejándola pasar.- Además sabes que yo siempre he opinado de hombres aunque no me acostase con ninguno.- Dijo la morena.
-Hola, cuñada.- Dijo Emma levantándose del sillón con una gran sonrisa en su cara acercándose a Zelena interrumpiéndolas.
-Hola… ¿Ese bebe?- Preguntó mirando a una mujer que no conocía con un bebe en sus brazos.- ¿Es tu madre?- Preguntó señalando a la mujer.
-Así es. Mary Margeret esta es Zelena, la hermana de Regina.- Las presentó y las dos se dieron dos besos.
-Es un placer. Vaya par de hermanas guapas.- Dijo Mary con una sonrisa sincera en sus labios.
-Igualmente. ¿Tienes un hermano, Ems?- Preguntó Zelena señalando al pequeño y poniéndole el chupete que había escupido.
-Más bien tú tienes un sobrino.- Soltó Emma sin miramientos provocando que Zelena se girase y se quedase mirándolas a ambas con la boca abierta.
-¡Emma!- Espetó Regina a modo de regaño.- Sutileza…. Por dios…- La morena se acercó a su hermana.- Lena, siéntate. Tengo que explicarte.
-Sí por favor.- Mary Margaret con el niño en brazos y Emma se marcharon a la cocina para dejarles un poco de privacidad.
Regina le contó un resumen de toda la completa historia, evitando los puntos más escabrosos. La morena veía como su hermana pasaba de no entender nada a sonreír con algo de malicia.
-Te ha cazado, te ha cazado pero bien.- Bromeó su hermana abrazándola fuertemente.
-Eso parece, pero no puedo ser más feliz, Lena.- Le confesó correspondiendo a su abrazo.
-Me alegro por ti, aunque te compadezco.- Terminó haciendo que Regina se alejase de ella sin entender nada.- Todavía tienes que explicárselo a mama.- Explicó y soltó una carcajada contagiando a su hermana.
Mary y Emma se unieron a ellas y dejaron a Henry en brazos de Zelena para que conociese a su tía. Zelena no parecía muy ágil con el bebe en los brazos pero tenía que reconocer que ver el brillo en los ojos de su hermana era más que suficiente.
-Yo abro.- Saltó ahora Emma. El timbre era una constante y aunque hubiesen preferido que todos llegasen al mismo tiempo para no tener que repetir la historia eso era casi imposible.- ¡Robín!- Gritó lanzándose a sus brazos. Su amigo no había confirmado si podría venir o no pero verlo allí la alegraba enormemente.
-Hola, rubia. He traído unos pasteles.- Dijo dándole la bandeja para después entrar.
-¿Quién es?- Preguntó nerviosa Zelena a su hermana.
-Es Robín, el amigo de Emma.- Explicó en voz baja sin entender porque la pregunta.
-Simple curiosidad- Dijo en voz baja quitándole importancia.
-¿Te gusta?-La picó Regina que sabía muy bien la respuesta.- No… ¿Es el hombre del que hablabas?- Preguntó sabiendo también la respuesta.
Antes de poder contestar Emma se acercó y presentó a Zelena y Robín pues los demás ya se conocían. Emma le guiñó un ojo a la morena pues sabía que a Robín le había gustando mucho la pelirroja y se notaba que era reciproco.
-Soy una celestina genial.- Espetó Emma al oído de Regina dejando después un beso en sus labios.
-Eres una engreída.- Aseguró Regina devolviéndole en beso.
El timbre volvió a sonar y eso provocó que ambas se tensasen, no faltaba nadie más a aparte de los padres de Regina por lo que sus nervios saltaron a escena. Emma cogió fuertemente la mano de la morena y la acompañó a abrir la puerta mientras que los demás estaban en el sofá sentados jugando con Henry que a pesar de ser tan pequeño disfrutaba de estar en brazos de todos los allí presentes.
-Buenas noches.- Dijeron las dos mujeres una vez abrieron la puerta.
-Hola.- Dijeron Cora y Henry a la vez sonriendo.
-Pasad.- Dijo Emma después de saludarlos.
Los cuatro entraron en el salón y se quedaron parados durante unos segundos. Zelena miró a sus padres y se levantó segundos después para saludarlos y evitar un poco la tensión que había en el ambiente.
-Primero las presentaciones.- Dijo Zelena al ver que ni Regina ni Emma eran capaces de hablar.
-Mary Margaret la madre de Emma y este es Robín, estos son mis padres, Cora y Henry.- Dijo y todos los allí presentes se saludaron con educación.
-Es un placer conoceros. Emma me ha hablado mucho de ustedes.- Dijo Mary Margaret.
-Igualmente.- Dijo Henry y Cora simplemente sonrió.
-¿Quién este pequeño?- Preguntó entonces Cora mirando al bebe que en ese momento tenía Robín en brazos.
-Este es Henry.- Contestó él pues Emma y Regina seguían mudas.
-Vaya… te llamas como yo, que casualidad.- Dijo Henry acercándose al pequeño junto con Cora con una gran sonrisa en su cara.
-No es casualidad, papa.- Habló Regina sacando fuerzas de donde no sabía que las tenía.- Sentémonos.- Dijo la morena.
Regina y Emma se sentaron sobre la mesa central del salón mientras que Mary Margaret Robín, Zelena, Cora y Henry se sentaban sobre el gran sillón de la morena. Así ellas podían ver fijamente a los allí presentes.
-Mama, papa, este pequeño se llama Henry porque yo le puse ese nombre.- Dijo Regina cargando al bebe en sus brazos, el pequeño estaba quedándose dormido.- Emma y yo vamos a adoptarlo.- Soltó viendo como ambos abrían la boca sumamente sorprendidos.
-¿Qué?- Preguntó Cora sorprendida.- Explícate, Regina.
-Vale…- Dijo la morena mirando a Emma que sólo le sonrió dándole fuerzas.- La mejor amiga de Emma durante su infancia murió hace unos días, nos llamaron para que fuésemos a verla. Cuando llegamos nos dijeron que estaba embarazada y que el bebe había sobrevivido al accidente, primero pensamos en buscar a algún familiar que se quedase con él pero no tenía nadie capaz para ello…- La voz de Regina se entrecorto.
-Lily no había conseguido cambiar su vida como lo hice yo, aunque estoy segura de que este bebe la hubiese ayudado a hacerlo. Cuando no encontramos a nadie la asistente social nos propuso darlo en adopción y dejarlo en un orfanato pero esa no era una opción, yo… yo he…- Ahora era Emma la que no podía continuar con el relato.
-Emma sabe lo mal que se puede pasar viviendo en un orfanato, estando de casa en casa sin encontrar una familia. No podíamos permitir que eso pasase, que este precioso niño quedase desamparado, cuando lo cogimos en brazos por primera vez sólo podíamos pensar en cuidar de él y darle todo lo que se merecía…- Regina se cayó y se quedó mirando alternativamente a su madre y a su padre.
-Entonces… ¿Lo estáis adoptando?- Preguntó Henry que parecía el más entero de los dos.
-Así es, de momento tenemos la custodia temporal hasta casarnos.- Contestó sin pensarlo Regina.
-¿Casaros?- Preguntó ahora Cora que no salía de su asombro.
Emma se levantó entonces de donde estaba y se arrodilló frente a Regina que se quedó mirando profundamente a sus ojos sin saber que hacía su novia.
-Cora, sé que es precipitado, que escasamente me conoce y que puede parecer una locura pero estoy total y complemente enamorada de su hija. Quiero hacerla mi esposa, quiero que adoptemos a este pequeño y quiero que formemos una familia, todos juntos. Sí hoy estáis aquí todos es precisamente para eso, no solo voy a pedirle a esta preciosa mujer que se case conmigo sino que también voy a pediros a todos vosotros, a cada uno que forméis parte de esta familia que las dos… los tres pensamos formar. ¿Regina Mills, aceptar ser mi esposa?- Preguntó sacando un anillo que había comprado esa mañana antes de llegar al hospital.
Regina tenía los ojos embargados en lágrimas al igual que Mary Margaret. Todos los demás estaban sorprendidos por todo lo que acababan de ver y oír.
-¿Amor?- Preguntó Emma nerviosa.
-Claro que sí, cariño.- Dijo Regina tendiéndole la mano a la rubia para que colocase el anillo en su dedo.
Emma lo colocó lentamente y le dio un dulce beso en sus labios pues era consciente de que tenía cinco pares de ojos observándolas atentamente. La rubia se giró entonces hacía los allí presentes y se quedó mirándolos fijamente.
-¿Queréis formar parte de esta familia?- Preguntó Emma.
Mary Margaret fue la primera en levantarse y se acercó a abrazarlas a ambas con una gran sonrisa en sus labios.
-Claro que sí, cariño. Además ahora tengo un nieto precioso.- Dijo Mary dándole un beso cariñoso a Regina y otro a Henry que se había dormido.
La siguiente en levantarse fue Zelena que estaba entusiasmada por todo lo acontecido además de estar cautivada por los preciosos ojos que Robín tenía. Las abrazó también y les dio todo su apoyo para después darle pasó a Robín que también hizo lo mismo.
Cora y Henry seguían sentados en el sofá intentando procesar toda la información que les había llegado en tan solo unos minutos. Todos a excepción de Emma y Regina se habían alejado para dejarles un poco de privacidad a los cuatro.
-¿Mama?- Preguntó entonces Regina nerviosa por la falta de reacción de sus padres. - ¿Papa?- Dijo también la morena.
-Estoy algo impactado, cariño.- Dijo Henry mirándola fijamente.
-Lo sé, pero quiero que forméis parte de esto. Sé que es precipitado y que incluso puede ser una locura pero nosotras tampoco hemos tenido demasiado tiempo para asimilar la situación…- Explicó Regina acercándose a su padre para coger sus manos con cariño.
-Vale, eso lo entendemos pero aun tenemos que asimilar que nos hemos convertido en abuelos de un plumazo…- Dijo entonces el hombre de nuevo.
-Os dejaremos solos unos minutos.- Intervino Emma cogiendo a Regina de las manos para poder salir de allí y darles un poco de privacidad.
-¿Pero…?- Regina iba a hablar pero Emma solo le sonrió levemente y le señalo a sus padres para que los mirase, ambos hablaban en voz baja.- Vale… eres buena…- Dijo entonces la morena.
Regina y Emma entraron en la cocina donde estaban los demás bebiendo vino y charlando tranquilamente mientras que el pequeño Henry dormía plácidamente en el carro que allí había.
Mientras tanto Cora y Henry intentaban charlar sobre la nueva situación mientras que los demás estaban fuera.
-Somos abuelos, Cora.- Decía el hombre mayor mirando a su mujer.
-Este… este niño…- Cora estaba casi sin palabras intentando aceptar la situación.
-Es nuestro nieto…- Aseguró Henry que no pudo evitar una sonrisa que salió de sus labios.- Se llama como yo…- Añadió aún más contento.
-Regina se está volviendo loca.- Soltó entonces Cora sin poder entender nada.
-Regina está enamorada y eso incluye todo eso de la locura… Cora… ¿Te acuerdas de cuando nosotros nos conocimos?- Preguntó Henry con una gran sonrisa en su cara.
-Claro que lo recuerdo, pero nosotros no hicimos semejante locura.- Soltó entonces Cora
-Claro que no, nosotros simplemente nos escapamos durante una semana sin que nadie se enterase. Tú padre casi me mata cuando volvimos.- Bromeó Henry cogiendo las manos de la morena mayor.- Están enamoradas y como ambos sabemos el amor lo puede todo.- Dijo entonces Henry.- Ese pequeño no podría haber dado con mejores madres que ellas, y tendrá una familia que lo quiere y lo apoya durante toda su vida, Cora lo que ambas han hecho es precioso y a la vez arriesgado pero ambos sabemos que Regina deseaba tener hijos y creó que Emma también estaba muy entusiasmada así que sólo podemos apoyarlas y ayudarlas.
-Henry…- Cora sabía que no podía negarle nada a su marido y mucho menos viendo lo feliz que su hija estaba.
-Espera…- Dijo entonces el hombre mayor.
Henry salió rápidamente del salón y entro en la cocina para coger al niño, le daba pena despertarlo en ese momento pero sabía que era necesario para poder convencerla. Regina intentó hablar con él pero Emma la detuvo, el hombre parecía muy convencido de lo que hacía.
-Hola, pequeño.- Dijo él entrando en el salón con el niño en los brazos.- Mira a tu abuela, Cora.- Espetó entonces sentándose al lado de Cora que no pudo evitar mirar al bebe.- Ella te tiene un poco de miedo pero tú no eres peligroso… ¿A qué no?- Le preguntó con una gran sonrisa en la cara.- Cógelo, por favor.- Le pidió Henry tendiéndole al niño.
-Cielo… no creo…- Cora intentaba procesarlo todo pero sin demasiado éxito.
Henry le dejó al niño en los brazos y se levantó marchándose antes de que pudiese decirle nada. El hombre entró en la cocina y se encontró con todas las miradas sobre él.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó entonces Regina muy nerviosa.- ¿Y Henry junior?- Preguntó la morena.
-¿Henry junior? Me gusta.- Soltó Emma antes de dejar contestar a Henry.
-Lo he dejado con tu madre, es un poco dura pero en cuanto Henry junior le sonría dos veces se olvida de todo y lo acepta.- Aseguró el hombre con una gran sonrisa.- Dame un abrazo.- Henry abrió los brazos para recibir a su hija.- Tú también, Emma.- Añadió él.- Me habéis hecho el abuelo más feliz del mundo.- Soltó con una gran sonrisa apretando los brazos.
-Papa…- Regina no pudo decir nada más sus ojos se anegaron de lágrimas y todos los allí presentes sonrieron y se quedaron mirando la imagen.
-¿Puedo?- Preguntó Zelena una vez que Emma se había separado un poco.
-Claro que sí, aunque tú eres demasiado joven para darme nietos.- Le dijo más para advertirle que otra cosa.
-No te preocupes, los únicos nietos que tendrás…- Antes de terminar la frase miró involuntariamente a Robín que parecía algo sorprendido.- Al menos de momento, serán de mi hermana.- Se corrigió con una sonrisa abrazándose a su hermana y a su padre.
-¿Qué pasa aquí?- Preguntó Cora entrando con el pequeño en los brazos.
-Mama…- Dijo Regina separándose de su padre para mirarla.- ¿Lo aceptas?- Preguntó Regina notando como los demás se marchaban para dejarlas a solas.
-No hay nada que aceptar, tú vida es solo tuya y yo quiero formar parte de ella. Quizás me hubiese gustado que lo hubieses hecho de otra manera pero entiendo la situación y porque lo hiciste.- Dijo Cora sin respirar.
-No podíamos dejarlo solo, mucho menos después de todo lo que había sufrido Emma en el orfanato…- Explicó Regina.- Además una vez lo tuve en brazos sabía que estaba completamente enamorada de él.- Dijo cogiéndole una manita con cariño.
-La verdad es que es un amor de niño.- Reconoció Cora con una gran sonrisa en la cara.
-Lo sé, mama.- Dijo Regina.- Además ver los preciosos ojos Emma brillar al cogerlo me llena de felicidad. Mama, sabes que siempre he deseado tener una familia, una familia completa.- Explicó al darse cuenta de que se había explicado bien.- Emma y Henry junior completan mi vida, y todo lo que deseo, sé que no lo hicimos de la manera más ortodoxa pero es lo que deseo.
-Cuentas con mi apoyo, aunque hubiese deseado que me dijeses antes de encontrarte con un bebe en los brazos.- Dijo haciendo reír a su hija.
-Ha salido mejor de lo que pensaba, es decir, la otra idea era que acabásemos en el hospital con algún infarto…- Bromeó Regina abrazando con cuidado a su madre.- La cena esta lista.
Todos se sentaron en la mesa mientras que el niño dormía tranquilamente en su carro. La morena sirvió a todos los allí presentes y comieron tranquilamente mientras la pareja les explicaba todo lo que habían tenido que hacer hasta ese momento para poder quedarse con el niño cuanto antes.
-¿Para cuándo la boda?- Soltó entonces Zelena haciendo que la mesa se tensase.
-¡Lena!- Le regañó entonces la morena al ver la tensión que había generado alrededor.
-En unas semanas…- Contestó Emma muy convencida.- Sé que Regina se merece una gran boda pero no podemos esperar mucho para poder quedarnos con él definitivamente.- Explicó la rubia.
-Creó que Cora se puede hacer cargo de esa parte, es una gran organizadora de fiestas.- Dijo Henry acariciando la mano de la mujer.
-Yo podría ayudar.- Dijo Mary Margaret mirando a la mujer.
-Perfecto…- Soltó Regina con resignación.- Creó que deberíamos huir a las vegas para casarnos.- Aseguró haciendo que todos se riesen.
-Sabéis…- Emma se levanto de la mesa y se quedó mirando alrededor.- Esto es lo que siempre he deseado… una familia…- Explicó mirándolos a todos.- Cuando Mary Margaret me acogió me hizo sentir bien, feliz pero sólo hoy puedo decir que siento completa. Me siento feliz, tengo a una mujer que adoro y que me ama tanto como yo a ella, tengo un hijo precioso, al que todavía no me acostumbro…- Eso último lo dijo en broma.- tengo a mi madre, a mi mejor amigo. A mis suegros y a una cuñada genial. ¿Qué más podría pedir?- Preguntó entonces contestándose ella misma.- Nada, hoy, aquí, soy la mujer más feliz y completa que existe sobre la faz de la tierra.- Emma cogió la mano de Regina y la invitó a levantarse.- Quiero brindar por esto, por esta felicidad y porque esta comida se repita cada fin de semana. Ahora sois mi familia.- Terminó de decir Emma levantando su copa para bridar.
Regina soltó una lágrima que tenía contenida y los demás sonrieron felices y orgullosos brindando unos con otros.
-Te amo.- Dijo Regina al oído de la morena.- Me has dado todo lo que siempre he deseado.
-Yo también te amo.- Contestó Emma.
FIN
Siento mucho la tardanza pero he tenido muchos problemas durante esta semana y no he podido publicarlo antes. Muchas gracias por leer y comentar. Todo esto no sería posible sin vosotr s
