GRACIAS POR LEER...

Harry vio a Castle salir de la sala dejando a Kate sola. Por un momento dudó, no sabía bien si acercarse a ella o ir a preguntarle a él. Se decidió por este último.

- ¿Está bien? – le preguntó alcanzándole en la máquina de café

- Oh! Si. Supongo que si, aunque ella aún no lo sabe. Necesita asimilarlo. Atrapar a ese tío ha sido lo único que ha tenido en mente durante los últimos trece años. En este momento por su cabeza solo pasa un: "Y ahora ¿Qué?"

- No es necesario que nos ayudéis hoy, podéis volver a casa si queréis…

- No, ella quiere quedarse.

- Su idea de dimitir… ¿es por ti? –Harry no solía ser directa pero tenía sus razones

- Noo. Yo jamás le pediría eso. Al contrario, yo creo que se equivoca al hacerlo. ¿Por qué piensas eso?

- Sólo quería que me lo confirmases – Harry le cogió del brazo.

- Jamás le pediría que abandonase, ella es buena ¿sabes? Tampoco creo que sea por rabia hacía Gates, sólo tiene que darse cuenta que ahí fuera la necesitan.

- ¿Te podemos ayudar?

- No lo sé Harry – sonrío agradecido – te lo diré si es necesario. Ahora voy a llevarle este café y en unos minutos, cuando se tranquilice, volvemos con vosotros. Quiero pensar que se ha precipitado, pero es muy cabezota.

- Está bien, cuando esté preparada, nos vamos.

- Gracias Harry – ella le sonrío y soltando su brazo volvió al despacho de Gordon.

Richard la miró mientras se alejaba. No creía que ellos pudiesen ayudarle. Kate sólo puede ayudarse ella misma. Se encaminó a la sala con el café. Según se acercaba la vio en la misma posición en la que la había dejado un par de minutos antes.

- Lo siento, aquí no hay azúcar de vainilla, ni la estupenda cafetera de la 12. Tendrás que conformarte con este – le dijo él entregándole el café y rozando sus dedos adrede al hacerlo, como hacía siempre.

- Gracias – le dijo ella sonriéndole al recordar como él le había confesado que esperaba esa sonrisa cada vez que le llevaba un café.

Todavía no podía creer lo que Gates le había dicho. Todo había acabado, ahora por fin pagaría... "Vincit omnia Veritas" se dijo mientras jugueteaba con el anillo que colgaba de su cuello… Ya había acabado todo. La fastidiaba no haber sido ella quien le detuviese. Sentía una punzada de cobardía al estar a seis mil kilómetros de allí pero recordó las palabras de su padre: "Nadie nos devolverá a tu madre, y no quiero que nadie me quite a mi hija", miró a Richard, sentado en una mesita frente a ella, no la quitaba ojo y parecía preocupado. Adelantó un poco su cuerpo acercándose a él y llevó su mano hasta su hombro, acariciando con su pulgar el cuello de él.

- Me encantaría conocer Europa contigo –le dijo

- Lo haremos –contestó él mirándola fijamente

- Todo esta bien Rick, ha sido tan rápido…. Siempre pensé que lo haría yo…

- Y lo has hecho tú, el que no estés allí ahora no quiere decir que lo hayas empezado tú. En cualquier caso, sea quien sea quien lo haya hecho, pagará por lo que hizo y eso era lo que buscabas.

Ella asintió en silencio, en realidad debería ser así, pero algo en su interior le decía que había fallado, no había sido capaz de hacerlo ella. No valía como policía, no había sido capaz de resolver su propio caso personal. Sentía un vacío inexplicable. Ya no iba a luchar de la misma forma que antes, había hecho bien en decirle a Gates que no iba a volver. En cada caso, imaginaba secretamente que el culpable era el hombre que mató a su madre, y luchaba por cada uno como si fuese propio, pero eso ya no iba a suceder jamás. Miraba a Castle, incluso a él le estaba traicionando, ella no era la Nikki Heat que el imaginaba, ella era débil, insegura, ni siquiera era la ardiente y sensual detective que el describía en sus escenas subidas de tono. ¿Cuánto tiempo tardaría él en aburrirse de ella? Ya no tendría que ir a la comisaría, ya se había metido en su cama y no le hacía falta el reto de conquistarla… ¿Qué pensaría él de ella ahora? Solo quería estar con él.

- Kate – ella salió de su ensimismamiento, él la miraba preocupado por el largo silencio

- ¿Si? – dijo tímidamente

- No sé lo que estarás pensando, pero cámbialo por esto : Te amo

Ella sintió un vuelco dentro de su estómago y el vértigo que le sucedió era la sensación más maravillosa que había sentido hace tiempo. La Kate guerrera se había rendido y daba la sensación que ese retiro de la batalla, no era para coger fuerzas, si no para abandonar la etapa y dejar paso a otra Kate diferente. No sabía si eso sería lo acertado, pero estaba tan cansada de luchar… Sus ojos, ese infinito azul. Se dejó llevar sin apenas darse cuenta, sumisamente, acercando su cara a la de el para respirar por su boca, esa de la que últimamente salían las palabras más adecuadas en los momentos más precisos.

- ¿Entienden porque en Inglaterra no se permiten las relaciones en el trabajo? – Les dijo Gordon a Harry y Jimmy mirando a través de los cristales de su despacho la escenita del largo beso que Beckett y Castle mantenían.

- No – dijo tajante Jimmy sin quitar los ojos del informe que estaba leyendo

- Esto es Inglaterra, no la maldita Disneylandia de ustedes los yankies – Gordon cogió el teléfono marcando un número corto

- Jefe, no debería alterarse tanto, es malo para su corazón – le dijo Jimmy sonriendo – si es que tiene…

- ¿Qué demonios están mirando todos? – espetó Gordon al teléfono – ¡pónganse a trabajar maldita sea! – y colgó el teléfono con brusquedad – y usted Brandon, no me saque más de mis casillas, tenemos un caso que resolver y esto parece una sala de cine…

- Resolveremos su caso, se besen o no se besen, incluso yo besaré a Harry mientras lo resolvamos – le dijo mirándole para ver como su semblante cambiaba cada vez más y se ponía rojo de ira.

- Está bien – dijo Harry – hablaré con ellos.

Harry salió del despacho y se acercó a la pareja.

- Chicos, Gordon se esta impacientando, olvidé deciros que aquí somos un poco "estrictos" con las relaciones en el trabajo, tenéis revolucionado al departamento…

Richard se separó de Kate sin dejar de mirarla, no sabía que podía estar pasando por su mente, porque ella no había hecho ningún caso a las palabras de Harry y no había ningún indicio de que quisiera poner fin a ese beso. Richard no dijo nada, se limitó a imitar a Kate escondiendo su labio inferior, miró a Harry, asintió y volvió a mirar a Kate sonriéndola divertido como queriéndole decir "nos han pillado en una trastada eres mi cómplice y me encanta". La cogió de la mano y se incorporó tirando de ella

- ¿Vamos a por los malos? – le dijo y ella asintió.

Salieron de las oficinas de SI10 rumbo a la casa del joyero, habían hablado con Hunt, y él estaba allí revisando de nuevo el escenario del crimen y hablando con los vecinos. Mientras Harry conducía, Jimmy se volvió hacia el asiento trasero.

- Por cierto, tengo que hablar seriamente con vosotros dos. Lo que ha pasado antes en la oficina, no debería volver a repetirse – Kate le miró incrédula

- ¿Cómo? – le preguntó algo indignada

- Aquí el único que tiene derecho a desesperar al jefe soy yo, que sea la última vez que tomáis la iniciativa sin consultarme…

Los cuatro rieron. Jimmy tenía su propia lucha con Gordon desde que llegó a Londres y este quiso hacerle la vida imposible para que regresase a Nueva York. Mofarse de esa rigidez británica era el objetivo de Jimmy.

Cuando llegaron, Hunt tomaba notas en su libreta mientras hablaba con una mujer de mediana edad. Al verlos llegar, zanjó la conversación amablemente y cerrando la libreta se acercó a ellos con una sonrisa. Les puso al día sobre los vecinos, nadie sabía nada, nadie había visto ni oído nada. Estaban en blanco. Como el día anterior.

- ¿Has hablado con el forense? – preguntó Jimmy

- Aún no.

- Deberíamos hacerlo, aunque también me gustaría revisar las cámaras de seguridad de la Joyería y ver si podemos localizar al tipo que hizo el encargo el viernes a última hora. ¿Qué tal si nos separamos e intentamos averiguar algo antes de comer? Podíamos quedar en el mismo sitio donde comimos ayer, a eso de las ¿dos?

Richard y Kate pensaron al unísono que ya no era necesario que ellos se siguiesen custodiados y que ambos podrían ir juntos por un lado y Jimmy y Harry por otro.

- Por mi no hay problema teniente – dijo Hunt

- Bien, pues Kate y yo iremos a ver al forense, Kate – se dirigió a ella- por tu experiencia eh homicidios prefiero contar contigo para hablar con el forense, y vosotros iréis a la joyería, revisad las cámaras, no sólo de la joyería, mirad si hay en otros comercios cercanos que hayan podido grabar algo. Harry me da lo mismo si hay que saltarse permisos, cuanto antes acabemos con esto, antes podremos tener vacaciones.

Kate miró a Richard, se había acostumbrado a tenerle cerca en todos los casos y hoy precisamente no le apetecía separarse de él.

- ¿No podemos ir los tres a ver al forense? – preguntó Kate

- Aquí no existen los asesores, no me importa fastidiar a Gordon, pero creo que será bastante para el forense tener que dar cuentas a dos americanos, como para que le tengamos que explicar que Castle es un asesor en Nueva York. No le dejarían entrar, no nos serviría de nada y a ellos les podrá ayudar más.

Kate miró a Richard, él no había dicho nada, deseaba tanto como ella no separarse ni un minuto, pero entendía el razonamiento de Jimmy. Este era otro país y otra forma de trabajar muy diferente.

- Nos veremos para comer- le dijo cuando se acercó a ella dándole un beso en la mejilla.

- Nos vamos, dijo Jimmy, a las dos estaremos allí.

Jimmy y Kate se encaminaron al coche mientras Hunt se acercaba a un agente de uniforme que custodiaba la casa para indicarle que se marchaba y que le llamase si ocurría algo. Harry vio la cara de fastidio de Richard.

- No te preocupes tanto, Jimmy lo ha hecho para hablar con ella. Él sabe por lo que esta pasando.

A Richard le sorprendió lo que acababa de decirle Harry. Es decir que les habían tendido una pequeña trampa.

- ¿Crees que puede hacerle cambiar de opinión tan fácilmente?

- Puede que no, pero no pierde nada por hablar con ella ¿no? por eso te pregunté si era o no era por ti…

Hunt volvió hacia ellos y les indicó donde tenía el coche. Una vez dentro, Richard, que ya no sentía ningún tipo de rencor hacía él le preguntó

- Oye Colin – a este le sorprendió que le llamase por su nombre - ¿Qué pasó al final cuando volviste? ¿Te sancionaron por lo de la valija?

- La verdad es que no. Me dieron una dura reprimenda, pero como lo que habíamos descubierto en el consulado era más importante que mi atrevimiento, decidieron no hacerlo. Por cierto que han ido tirando del entramado y hay algún más embajadas implicadas en el asunto.

- Ah ¿si? – dijo Harry – tenéis que contarme ese caso, mi padre fue cónsul en Roma, pase mi niñez allí. Conozco a muchos de nuestros embajadores.

- Vaya – le dijo Richard – eres toda una caja de sorpresas…

- ¿Y estas tomando notas para un nuevo libro?

- Claroooo

- Ponerme al día mientras llegamos, quiero saber si conozco a alguno de los acusados.

Mientras, en el Jaguar, Jimmy mantuvo un inicial silencio. No quería hablarla. Sabía que era mejor dejar que ella meditase y así poder hacer mella en su mente cuando estuviese metida en el más profundo de sus pensamientos. Dejó pasar unos diez minutos, tras los cuales, con su habitual brusquedad le dijo

- ¿Por qué quieres abandonar? He visto tu historial, eres buena, llevas mucho en esto

- Demasiado

- ¿Demasiado? ¿Te metiste solo por un objetivo? No puedo creerlo ¿echar por la borda una vida por atrapar a un solo tipo?

- No creo que la echase por la borda, le han cogido.

- ¿Y ya esta? Ahora ¿volverás a la universidad, retomarás tus estudios y volverás a empezar?

- Bueno, esa posibilidad no me la había planteado, gracias por la idea, supongo que no tendré que repetir los dos años que estuve allí…

- ¿Y que vas a hacer? ¿Acabarla para meterte a fiscal e intentar que cumpla el máximo de condena?

A Kate las primeras preguntas no le molestaron, pero ahora la conversación estaba girando hasta un punto que empezaba a molestarla. Ella no tenía porqué darle ningún tipo de explicación. Le agradaba esa pareja, y les agradecía que hubiesen sido ellos los encargados de escoltarla, pero aún no eran tan amigos como para que la estuviese poniendo entre la espada y la pared.

- Creo que tienes la fea costumbre de meter tu nariz en temas que no son de tu incumbencia Brandon – dijo ella cortante

- Teniente Brandon – le dijo marcando mucho la palabra teniente para provocarla

- Si hablas de mi vida, no pretendas que te respete el cargo.

- Te hablo como un superior, si quiero conservar la mía necesito saber que ahí fuera puedo contar con polis como tú. Me cabrea que te rindas Beckett. Somos los guerreros, los encargados de proteger el camino, de poner orden, de restablecer la paz.

- Y como somos guerreros ¿tengo que desatender mi vida?

- Si la has desatendido es porque aún no habías aprendido lo suficiente. Hay tres reglas que debes cumplir, la primera es que la vida es un disparate y hay que tratarla como tal, un completo misterio, no merece la pena deducirla, es mejor dejarse sorprender. La segunda es que no debes perder el sentido del humor, o perderás la fuerza. Y la tercera es que debes aceptar los cambios, nada es para siempre.

- Ya. Muy bonito – le contestó irónica

- No las has cumplido. Te has dedicado a intentar llevar una vida planeada, sin humor, solo rigidez y ahora que por fin tienes un cambio, no lo aceptas y huyes.

- Te equivocas, pretendo cambiar, no huyo, cambio…

- No. No cambias, no aceptas que ha acabado y cambias ese objetivo por otro, tú huyes porque no eres capaz de cambiarlo.

Kate calló. No sabía que contestarle. Él dejo pasar unos segundos y continuó

- No tienes que ser perfecta y salir victoriosa de todo. Los guerreros somos frágiles y de ahí sale nuestro valor. No puedes rendirte en lo que te apasiona, tienes que encontrar la felicidad en lo que haces.

- Tal vez será porque no me apasiona …

- ¿Has visto tu historial? ¿Has visto tu número de casos resueltos?

- No llevo ninguna cuenta, no me interesa.

- Es cierto, elegiste ser una víctima, sin darte cuenta que podías ser cualquier otra cosa que te propusieses. Has sido la víctima de la muerte de tu madre durante años. Más víctima aún que ella. Porque ella murió, pero tu has estado todo este tiempo viviendo muerta. No tienes que empezar a vivir, ni parar de hacerlo, tan solo hazlo, sigue viviendo.

- No puedo seguir viviendo con tanta muerte a mí alrededor, no puedo con tanta tristeza.

- A mi me parece más triste que la gente no sepa vivir y cuando quiera hacerlo sea demasiado tarde. Convierte el dolor de ayer en la fuerza de hoy.

- Tengo miedo – se sinceró

- ¿De que?

- De fallar, no he sido capaz de detenerlo yo y era mi caso, el mio. Fallaré en el resto.

- Tienes que vivir el presente Kate, tienes que utilizar tu arma y destruir tu miedos, son el pasado o el futuro, pero no dejes que te marquen el presente. Solo tenemos el presente, aquí y ahora, sólo ese momento. No eres mejor que nadie, ni mejor, ni peor. Eres tú. Ahora.

Ella se tomo unos segundos.

- ¿Pensaste en abandonar?

- No hacía otra cosa… mate a mi compañero en defensa propia ¿no abandonarías tú si tu leal compañero te traicionase? ¿No tendrías miedo a que cualquiera pudiese matarte o de matar tú a cualquiera? Todos tenemos una historia Kate, todos. La tuya te ha hecho estar donde estas hoy, no la abandones ahora porque el caso se haya resuelto. Continua, sigue viviendo, acepta el cambio.

- ¿Qué te hizo continuar?

- Ya te lo dije. Ella. Volví a confiar... Y tú le tienes a él. ¿Tú crees que Ricky va a dejar que te equivoques?

- Él no va a estar en comisaria pendiente de lo que hago, Gates le echará en cuanto pueda.

- Pero le tendrás en casa ¿Qué mejor descanso del guerrero que ese?

- Bueno, eso ya se verá…

- Estas llena de miedos Kate. Tienes que romper también con ese. Su historia es el pasado, deja que te demuestre su presente.

- Lo pensaré.

- Hazlo, mi miedo era no encontrar polis decentes, no me falles Kate, te necesitamos ahí fuera.

Llegaron hasta el depósito, en silencio, Jimmy no quiso decirle nada más, había sido una larga charla. El forense les puso mil pegas, no había nada como un acento Neoyorkino en Londres para que se levantasen todo tipo de sospechas y miradas de desagrado. A Kate le hizo gracia, en Nueva York, descubrir un acento británico era gracioso pero aquí parecían leprosos. Hizo callar a Jimmy, intentando suavizar el recelo inicial, y tomó las riendas de la conversación con el forense. Este, finalmente claudicó y al ver que su interlocutora entendía perfectamente sus indicaciones e incluso hacía preguntas acertadas, se deshizo en toda clase de explicaciones sobre la muerte de las dos personas.

En otra parte de Londres, el otro equipo revisaba concienzudamente una serie de cintas de seguridad, intentando dar con la persona que según el joyero, le había hecho un encargo urgente, sin que por el momento, pudiesen localizarlo.

- Yo creo que este tipo se ha inventado lo del encargo para tener coartada, no ir a su casa, aparecer durante horas en la cinta de seguridad y mientras pagar a alguien para eliminar a su mujer y a su hija para irse con alguna amante con el dinero del seguro. ¿Por qué tendría seguro no? –preguntó Richard – y después volver a montar la joyería con todas las joyas que tendrá guardadas en algún lugar.

- No lo hemos comprobado – dijo Colin – no me pareció relevante.

- De paso podrías mirar si la mujer y la hija tenían seguro de vida – apuntó Harry.

Cuando dieron las dos de la tarde, los cinco se reunieron en el mismo restaurante del día anterior. Richard vio la cara de Kate, y notó que se había relajado por completo.

Comenzaron hablando del forense y su informe, y decidieron dejar de hablar de trabajo. Al fin y al cabo pretendían que esto fuese unas vacaciones. Harry le pregunto a Kate

- Entonces cuando resolvamos el caso ¿iréis a conocer un poco Europa no? – Kate sonrío

- Bueno, eso me ha dicho Rick, supongo que se hará cargo de lo que cueste el viaje a cuenta de ese aumento de ventas de sus libros el día que salga vuestro beso en la televisión…

- ¿Se besaron? – preguntó Colin

- Fue únicamente por no matar a alguien – aclaró Harry – claro que… tendré que decirle a mi padre que no vea ese programa…

Todos rieron, Lord Winfield podría sufrir un ataque al corazón si veía a su hija besarse con el escritor americano.

- ¿Cuánto tiempo queréis estar por Europa? – preguntó Colin a Richard

- Bueno, no lo sé – dijo él mirando a Kate – yo no tengo prisa.

- Técnicamente mis vacaciones empezarían al terminar este caso… creo que puedo disponer de 15 días ¿es poco? – preguntó

Jimmy la miró y la guiñó un ojo sonriendo. Richard captó el momento y analizó de nuevo la frase… Volvía a ser poli.