LA ÚLTIMA SOLTERA
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POV Sakura - Drabble 25: El Genjutsu de Kankurō
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Entré a mi apartamento y dejé a Naruto allí afuera, empiezo a dar vueltas en la sala, me siento terriblemente culpable, he dejado que Naruto me bese y he participado en el beso, lo peor de todo es que me ha gustado.
¡Maldita sea!, estoy más confundida que antes, pasado y presente, Naruto y Kankurō, ambos juran amarme, a ambos los quiero en cantidades diferentes, pero sé que puedo ser feliz con Kankurō si me lo propongo.
–¡Demonios!, tengo que esperar a que Naruto se vaya.
Una hora después todavía estoy nerviosa, pero sigo con mis planes, mis padres no quisieron acompañarme y yo me alegro de que así sea, no creo que hubiera podido soportar viajar a la aldea de la arena escuchando todo el sermón de mi madre.
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He viajado en una de esas maquinas voladoras y he llegado por la noche a la aldea de la arena, por las noches en el desierto hace muchísimo frio, y he olvidado traerme un abrigo, así que corro hasta la casa de Kankurō, porque mi apartamento en esta aldea lo entregue antes de viajar, ya que si me voy a casar con él viviremos juntos en su casa.
No sé como podré verlo a la cara después de haberme besado con Naruto. Pero el frio es más grande que mi vergüenza, entré a la casa usando las llaves que él mismo me obsequio, no le avise que venía así que planeo darle un buen susto y luego decirle que mis padres lo esperan en Konoha para conocerlo antes de la boda.
–Kankurō –lo llamo con voz cantarina, dios soy una hipócrita de lo peor.
No responde y no está en la sala ni en la cocina, me dirijo hacia la habitación y cuando abro la puerta está allí en la cama, pero no está dormido, ni tampoco está solo. Esto es miles de veces peor de lo que yo le hice.
–¡Aaah, Kankurō más!
Gime la maldita perra, aprieto mis puños con ganas de matarlos a ambos.
–¡Ya veo porque no podías acompañarme a casa de mis padres! –comenté con odio en mi voz.
Él salta de la cama y está desnudo, –¡Sakura!, –grita asustado y se tapa sus partes intimas con una almohada. –no es lo que parece, ¡te lo juro!, lo que estás viendo es un… un espejismo, un… genjutsu, nada de esto es real.
No sé que me enoja más, su mentira o que me tome por idiota, decido seguirle el juego.
–¿Si?, –yo hago una posición de manos y digo –¡liberar!, sigue la misma escena y Kankurō traga con dificultad.
–Sakura. –murmuró afligido, –yo no quería, ella insistió tanto, que ya no supe que hacer y me envolvió en su telaraña.
–¡¿Acaso me crees tan idiota como para creer que eres inocente?! –le grité apretando los puños, estoy súper furiosa, pero intento calmarme. La mujer se cubre con las sabanas y yo le digo con sarcasmo –descuida, sigan en lo suyo
Me siento humillada, dolida y decepciona, pero prefiero mantener mi orgullo que rebajarme a golpearlos.
–¡Sakura yo te amo!. –insiste y eso me enoja todavía más.
–¡Suéltame!, –grité propinándole un puñetazo que lo deja inconsciente y la mujer sale corriendo despavorida envuelta en una sabana.
Lo peor de todo es que mande al diablo a Naruto por este imbécil y miren con que me sale. No voy a llorar, hum… nunca más lo haré, sin embargo ya me pican los ojos y ya estoy llorando, maldita sea.
Salgo de la casa con mi maleta y camino por las calles, necesito buscar alguna posada para pasar la noche rápido porque hace mucho frio, entré a dos lugares que tenían un cartel de "se rentan habitaciones". Pero lamentablemente no había habitaciones disponibles.
–Sakura.
Me giré y vi a Shikamaru que estaba saliendo de uno de los puestos de comida, –Shikamaru. –lo saludé y hablamos un poco sobre Temari y su hijo.
Me contó que casi siempre come en la calle porque su esposa no sabe cocinar.
–¿Y que come el niño? –le pregunté sonriendo, hablar con él me distrae de mis propios problemas.
–Yo le hago sus comidas y ella se la da, no se lo digas a nadie.
Me causa tanta ternura imaginármelo haciendo eso, quisiera ver a Naruto haciendo algo parecido, creo que el frio ya me ha hecho comenzar a delirar, sacudo la cabeza y le pregunto a Shikamaru si puede dejarme pasar la noche en su casa.
–Por supuesto, Temari se alegrara de verte, es una fastidiosa cuando no tiene con quien hablar.
–Gracias.
Mi amigo no dice más y eso es lo que me agrada de él, es demasiado listo como para comprender que tengo problemas con Kankurō sin yo tener que decírselo, y lo agradezco porque sinceramente no quiero pasar la vergüenza de contar lo que me hizo.
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Estoy en casa de mi amiga Temari y le he tenido que contar lo que me hizo su hermano, prácticamente lo ha adivinado y sólo he tenido que confirmarlo.
–¿Te hizo eso?, ¡que maldito! –Se queja indignada y luego me mira con tristeza, –lo siento Sakura, yo creí que Kankurō había cambiado.
–¿A qué te refieres?. –pregunté sin comprender.
–Kankurō apenas ha tenido incluyéndote dos novias formales, pero desde que Gaara lo nombro capitán de sus ejércitos atrae mujeres como moscas, él se autoproclamaba un hombre afortunado, porque se acostaba con todas las que coqueteaban con él, eso era antes de ti. Estaba tan serio con su relación contigo que pensé que había cambiado.
Siento que la rabia se acumula en mis puños, ¿cómo pudo ocultarme un detalle del pasado de Kankurō tan importante?
–¿Por qué no me lo advertiste?. –le reclamé.
Ella suelta un suspiro.
–Es mi hermano y tú eras buena para él, me dijo que estaba enamorado de ti, yo le creí, pero Kankurō tiene un problema, creí que contigo lo superaría, no es capaz de decir que no a una mujer, él no las busca Sakura, llegan solas, yo misma he visto como se le ofrecen las muy perras.
Estoy sorprendida de su sinceridad, después de todo la familia siempre gana. Su hermano era más importante que nuestra amistad, puedo entender eso.
—Kankurō no es malo.
–¿Estas insinuando que debo perdonarlo?. –le pregunté con incredulidad.
–Perdonarlo si, pero no casarte con él.
