CAPITULO 25

(Lucia Pov)

Frote mis manos en mis ojos y me alce de la cama.

Rey me había desatado.

Puse unos de los vestidos que Sue trajo y Salí de la habitación, Rey estaba dormido en ese sofá. No hice ruido.

Todo estabas a oscuras.

Salí de la casa y camino hacia la playa.

Me senté en la arena y vi el mar.

Ya no había nadie.

La playa estabas a oscuras.

Yo veía el mar, y había luna llena, era un bonito lugar.

Muy muy bonito.

Sonreí.

No había nadie.

Me alce y quite el vestido y camine hacia el mar.

Solo en la orilla, no me metería hasta el fondo y rey nunca se enteraría.

Si, haría eso.

Sentí el agua en mi cintura y moví el agua con mis manos.

El mar estaba tranquilo.

Cerré mis ojos disfrutando.

Tendría que decirle a Rey que hiciéramos esto juntos, era muy lindo.

Mire hacia el cielo y había luna llena, la luz de la luna iluminaba el agua y un poco la arena.

Todo estaba muy tranquilo.

Me gustaba.

Pero…

-¡VETE!

Era Rey.

Mire hacia la playa y rey le gritaba a uno.

¿era Edward?

Cuando ese tipo se fue, Rey miro hacia el agua.

Mordí mi labio.

Camine despacio hasta que Salí del agua y estar frente a él.

Rey levanto su mano y me dio una cachetada. Dolía, picaba. Tape mi rostro con mis manos comenzando a llorar.

-¡ESTAS CASTIGAS E IGUAL SALE! -. Sujeto mi cabello con su mano -. ¡TE HE DICHO QUE NO TE METIERAS AL AGUA!-.

Lo sujeto con más fuerza y llore más fuerte.

(Rey Pov)

Estaba jodidamente cabreado. Edward la había visto.

ERA MIA. MIA.

Le arrancaría los ojos, si, lenta y dolorosamente. Nadie tenía derecho sobre ella. NADIE.

Camine más deprisa sujetando su cabello con mi mano con fuerza. Lucia lloraba, pero estaba tan cabreado que no le hice caso.

Entre en casa y camine hacia la habitación, con facilidad la tumbe boca abajo sobre la cama y ate sus manos al cabezal de la nueva cama.

Ahora aprendería.

Camine al armario buscando un cinturón de cuero que tenia por allí guardado. Al encontrarlo lo sujete y camine hacia ella.

Deje caer el cuero del cinturón sobre su trasero mirando cómo se marcaba. Nuevamente la azote con fuerza.

Una y otra vez. Lucia lloraba con fuerza, con todas sus ganas.

-¡DUELE! -. Grito. Y al gritar comencé a azotarla seguidamente.

Aleje mi brazo dándole con el cinturón sobre los muslos, no una, si no varias veces. Ella solo lloraba enterrando su rostro en unas de las almohadas.

Seguí a azotándola hasta que me canse.

-No volverás a salir de aquí -. Sentencie y Salí de la habitación dejándola sola.