Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de earthprincess4, yo solo la traduzco.
Canción recomendada por la autora: Everything de Lifehouse
Chicas, este es un capítulo muy triste, no por el final sino por todo lo que pasa durante el capítulo. Tengo que deciros que a mí se me cayeron las lágrimas mientras lo traduje, ya vereis por qué.
Capítulo 23
BPOV
Cuando me desperté, estaba en medio de una pradera rodeada de flores de color púrpura y lavanda. Nunca había estado aquí antes, no reconocía nada. Recordaba que James había vuelto. Recordaba a Alice y a Rosalie llevándose a Seth y a Leah. Recordaba a Edward y a Emmett entrando por la puerta para enfrentarse a James. Recordaba haber oído la pistola. Recordaba haber corrido delante de Edward para protegerlo. Si yo no lo podía proteger de otra manera, entonces iba a morir por él. Sabía que James iba a disparar una vez que vi la ira en sus ojos, más fuerte que nunca.
Miré a mi alrededor tratando de darle sentido a lo que estaba pasando y vi una figura de pie en la distancia. Empecé a caminar hacia ella, pero me detuve cuando vi que era mi madre.
Ella sonrió y comenzó a caminar hacia mí. La miré con incredulidad. Se veía exactamente igual que la recordaba, pelo corto y oscuro, ojos azules, sonrisa resplandeciente.
"Mamá", murmuré.
"Hola cariño", dijo ella dulcemente.
"¿Estoy muerta?", le pregunté incrédula.
"No", se rió. "Sólo estás soñando. ¿Te acuerdas de lo que pasó?"
Asentí con la cabeza. "Recibí un disparo, ¿no?"
"Sí, pero hay más que eso, Bella", afirmó. "Tú luchaste contra él de una manera que él no supo cómo responder. Le dijiste lo mucho que te había lastimado. No cediste y no le permitiste que se llevara a Seth y a Leah, y por eso estoy muy orgullosa de ti, has hecho algo que nadie ha sido capaz de hacer. Has roto el ciclo y por eso sé que mis tres hijos van a crecer hasta ser maravillosos y cariñosos con la gente", sonreí y me sentí llena de orgullo mientras ella hablaba.
"Es todo gracias a Edward. Él es el único que me vio de verdad y trató de ayudarnos. Le debo todo", le expliqué.
"Lo sé, y me alegro de que le tuvieras. Hizo una cosa increíble por todos vosotros. Toda su familia lo hizo", agregó. "Pero tú eres fuerte por tu propia cuenta. Ahora puedes hacer lo que quieras sin miedo a nada. Sabes que la gente adecuada confiará en ti y te amará", de pronto recordé lo que sucedió justo antes de perderme, los disparos, Edward y yo colapsando contra el suelo y Emmett dejando caer su arma al lado de nosotros. ¿Estaban ellos bien? ¿Emmett disparó a James? ¿Edward fue herido cuando se cayó conmigo?
"¿Dónde está Edward?", le pregunté en un tono de pánico. "¿Está bien?"
"Lo vas a ver pronto", respondió ella. Mi preocupación disminuyó ligeramente, pero no me pasó inadvertido que ella no dijo si estaba bien o no. Pero esto era un sueño, o eso había dicho ella.
"Bella, quiero decirte que siento mucho no haber sido lo suficientemente fuerte como para luchar por ti. Desearía que las cosas pudieran haber sido diferentes para los tres. Me gustaría poder haber estado allí para veros crecer y ver esa mujer hermosa y fuerte en la que te has convertido", dijo con voz temblorosa. Mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas mientras hablaba. "Asegúrate de recordar esto. Dile a Seth y a Leah que los amo y siempre, siempre, estaré con ellos. Asegúrate de que sepan también lo orgullosa que estoy de ellos por crecer siendo tan buena gente a pesar de la situación en la que los puse". Asentí con la cabeza, incapaz de hablar por el nudo en la garganta.
Ella vino hacia mí y me rodeó con sus brazos con mucha fuerza. A pesar de que era un sueño se sentía muy real. Ella olía igual, la sentía igual, y todo en ella era familiar. "Te amo Bella. Siempre. Asegúrate de que no importa lo que pase, serás fuerte y seguirás luchando. Tú puedes hacer cualquier cosa por tu cuenta. Nunca más necesitarás a alguien que luche por ti", se apartó para darme una sonrisa de amor y puso su mano en mi mejilla. Cuando empezó a retroceder su mano se deslizó fuera de mi mejilla y ella miró hacia atrás. Mis ojos siguieron a los suyos y me di cuenta de que Edward estaba de pie en la distancia. Una sonrisa se dibujó en mis labios y vi la comisura de sus labios subirse. Miré a mi madre y ella me sonreía con una mirada de aprobación, luego inclinó la cabeza con una señal para que fuera. Corrí a través del prado tan rápido como pude y salté en sus brazos. Él me agarró y me hizo girar. Cuando me dejó su mano subió a mi rostro y me apartó el pelo. Me miraba a los ojos fijamente, como si estuviera tratando de recordar cada detalle de mi cara.
Nos quedamos allí por una cantidad inconmensurable de tiempo, mirándonos uno a la cara del otro, sin decir una palabra. Fue un momento íntimo y bello que sólo significaba algo para nosotros.
Me di cuenta de que dio una respiración profunda. "Quiero recordar esto", dijo con una sonrisa. Le devolví la sonrisa.
Después de un rato nos sentamos sobre la hierba y me tiró en su regazo. Dijo que todavía no estaba preparado para alejarse de mí. Yo pensaba que eso era muy dulce y probablemente algo que hubiera querido que él dijera.
Si esto era real, un sueño, o mi cielo personal, siempre y cuando llegara a estar en sus brazos, no me importaba dónde estuviéramos.
"Bella, ¿recuerdas cuando estábamos hablando de cómo los sueños se entrelazan de alguna manera?", me preguntó. Asentí con la cabeza, girando ligeramente en sus brazos para poder ver su rostro. "Esta vez no es diferente. Los dos estamos soñando y estamos juntos en nuestros sueños".
"¿Estás teniendo este sueño?", le pregunté.
"Sí", dijo simplemente. "Y cuando te despiertes, Seth, Leah y Alice te esperarán".
"¿Dónde estarás tú?", le pregunté empezando a tener esa sensación de pánico, una vez más.
"En tus sueños", susurró. Yo no entendía lo que quería decir, pero no le empujaría a decir más información.
"¿Sabes cuánto te amo, no?", me preguntó mientras me daba besos en mi pelo.
"Por supuesto que sí. Yo también te amo. Y en tan sólo un par de meses vamos a graduarnos y en el otoño vamos a ir a la universidad juntos. Todo va a estar bien ahora, Edward. James se ha ido para siempre, no podrá hacernos daño y podremos ser libres". Él asintió con la cabeza, pero tenía una mirada triste en su rostro. Me preocupaba.
"Necesito que me hagas un favor", me preguntó. "Mi madre me contó una historia hace un tiempo acerca de que cuando era pequeña, una amiga de ella le contó los abusos que sufría por parte de su padre y cómo finalmente su padre terminó matándola a ella y culpando a su madre. El nombre de esa niña era Bree", mis ojos se dispararon hacia él. Eso fue lo que Edward estaba hablando cuando él mencionó su nombre y por lo que James se puso tan furioso.
"¿Tu madre conocía a la hermana de James?", le pregunté.
"Creo que es lo que pillé de lo que él dijo. Pero eso significa que fuera quien fuera su madre, es la abuela de Leah y Seth. Creo que les gustaría conocerla. Y creo que a mi madre realmente le gustaría pedirle disculpas a ella por no defender a su amiga hace tantos años. Mi madre todavía lleva mucha culpa de ello. Yo quiero que se lo digas a mi madre y la ayudes a encontrar a esa señora", dijo y yo asentí con la cabeza. Mi cabeza daba vueltas con esta nueva revelación que nunca había pasado por mi mente y que él quería que yo se lo dijera, no él mismo. ¿Si yo no sabía nada de esta información antes, cómo la sabía ahora?
Nos sentamos en el suelo por un buen rato sin decir una palabra.
Apoyé la cabeza contra su pecho caliente. "Gracias por hacerme tan feliz y salvarme de tantas maneras posibles. Gracias por ser el único que me dio esperanza", le dije. Sentí que él tomaba una respiración inestable y sus brazos se apretaban alrededor de mí.
"Gracias por dejarme hacerlo. Puedes pensar que yo soy el que hizo todo por ti, pero en realidad tú lo hiciste todo por ti misma. Yo sólo estuve allí para guiarte a través de ello", declaró. "Tú fuiste la que tomaste una posición en contra de tu peor miedo y mantuviste a todos seguros. Si no fuera por ti, cada persona que se encontraba en la casa esa noche, probablemente estaría muerta ahora mismo. Tú lo hiciste, Bella. Tú les salvaste".
"Pero aún pudo dispararme", repliqué.
Él negó con la cabeza. "Yo te moví fuera del camino. La bala sólo te rozó. Vas a estar bien, Bella", levantó mi barbilla para que mis labios se reunieran con los suyos. Su beso fue suave y simple, pero lo fue todo. Tenía mi corazón y mi alma por toda la eternidad. Yo no quería amar a nadie más que a él.
"Yo sólo he sido capaz de hacer esas cosas por ti", confesé. "Solo he sido capaz de ser fuerte y luchar porque me diste eso a mí. Tú me diste de nuevo esa parte de mí que me fue quitada por James. Tú me has cambiado hasta tal punto que me sorprendí cuando hice lo que hice".
"Estoy contento de haber podido ayudarte. Todo lo que quería era que tú pudieras ser fuerte y supieras que puedes serlo, estando yo contigo o no", dijo. "Bella, ¿confías en mí?"
Levanté la cabeza de su pecho para mirarle a los ojos. "Confío en ti más que en nadie en mi vida. Confío en ti con todo".
"¿Estás segura? ¿No tienes dudas o temores?", me preguntó. Sacudí la cabeza con vehemencia.
"Nunca más tendré alguna duda cuando se trate de ti. Sé que puedo confiar en ti con todo".
Él me dio una sonrisa de satisfacción y comenzó a ponerse de pie. Extendió la mano hacia mí y yo la tomé sin preguntar a dónde íbamos.
"Es hora de volver, Bella", anunció.
"De acuerdo". Caminamos a través de la pradera, cogidos de la mano y ni siquiera me había dado cuenta de que mi madre se había ido. Me hubiera gustado haberme acordado de ella para haberle presentado a Edward. A ella le habría gustado.
Cuando llegamos al borde de la pradera él se detuvo. Trató de soltar mi mano pero no se lo permití. Me di la vuelta para hacerle frente, tratando de entender por qué se detenía.
Él me dio una débil sonrisa. "No voy a ir contigo", dijo simplemente. Mi corazón se cayó y las lágrimas comenzaron a llenarme los ojos. Yo sabía lo que quería decir, aunque no lo dijo.
"No", lloré. "Salté delante de ti. Me defendí. Te salvé. En todos mis sueños siempre morías, pero no dejé que te hiciera daño esa vez. Te salvé, yo te salvé", yo estaba llorando histéricamente y repitiéndome una y otra vez. Nada de esto tenía sentido para mí. Se suponía que no debía ser él, se suponía que tenía que ser yo. Se suponía que yo le protegía en esta ocasión.
Él me tomó en sus brazos, sosteniéndome con fuerza contra su pecho mientras yo lloraba. "Cariño, por favor, vuelve. Seth y Leah te necesitan ahora mismo. No podrán seguir sin ti. Tienes que decirle a mi padre que nada de esto fue su culpa, tienes que asegurarte de que mi hermano no se culpe a sí mismo, es un buen policía y necesita que alguien le diga eso. Necesito que sigas adelante, no quiero que te quedes aquí conmigo. Yo quiero saber que al menos hice una cosa correcta en mi vida", reveló él.
"No, no lo voy a hacer. No voy a volver sin ti. Te necesito, Edward. No puedo seguir sin ti. Tú lo eres todo para mí. ¿Cómo me puedes hacer esto?", gemí. "Por favor, sólo quiero tomar tu lugar si no podemos estar juntos de nuevo. Se suponía que debía protegerte yo. Se suponía que debía ser yo la que muriera, no tú".
"Bella, no puedes tomar mi lugar. No funciona de esa manera y de todos modos no te permitiría hacer eso. Yo siempre estaré contigo. Necesito que confíes en mí esta última vez cuando te digo que no puedes quedarte conmigo, tienes que estar con tu familia. Me preguntaste una vez si creía en el destino. Lo hago ahora. Mi destino fue quererte y hacerte creer en ti misma de nuevo. Ahora puedes ser cualquier cosa que quieras, nunca más tendrás que vivir con miedo otra vez. Puedes seguir y ser feliz. Puedes ayudar a mi madre a aliviar la carga que ella llevó durante demasiado tiempo. Ese fue mi destino y yo no lo haría de ninguna otra manera", murmuró la última parte en mi oído. Me alejé de su pecho y me sacudí mis lágrimas con dureza.
"No, si esto es el destino, entonces yo no lo quiero. Mi destino es estar contigo", grité. "Yo no voy a dejarte. Todo esto es sólo una mala pesadilla. Me voy a despertar y todo va a desaparecer".
"Bella, escúchame", afirmó. Me di cuenta de que también había lágrimas en sus ojos. "Cuando James disparo te agarré y nos giré. La bala te rozó a ti y me golpeó a mí. Estás en quirófano en estos momentos y vas a despertar. Yo también estoy en quirófano, pero no voy a conseguirlo. Pero eso está bien, porque mi vida estuvo llena de todo lo que jamás hubiera querido. Te tuve a ti. Así que por favor, haz esto por mí y vuelve a donde perteneces. Vuelve a donde todavía te necesitan".
Negué con la cabeza fuertemente. "No voy a ir, Edward. La única manera de que vaya es si tú estás conmigo. No me puedes pedir que haga esto. Yo no puedo hacerlo". Cogí con mis puños la parte delantera de su camisa y le miré a los ojos fijamente. "Por favor, lucha por mí. Por favor, mantente vivo por mí. Puedes venir conmigo si luchas. Aún te necesito". Él me miró con dolor en los ojos. Me di cuenta de que estaba tratando de ser fuerte y no dejando que la emoción se apoderara de él, pero no lo consiguió. Había lágrimas cayendo por sus mejillas. "Por favor", le rogué una vez más. "No me hagas volver con la culpa de que no he sido lo suficientemente fuerte como para salvarte". Sabía que probablemente era una cosa cruel para decirle, pero yo necesitaba algo para retenerlo.
Él volvió la cabeza para mirar algo detrás de él. Incliné mi cabeza para mirar más allá de él, pero no vi nada. Dejó escapar un largo suspiro antes de volverse hacia mí.
"Vuelve, Bella", dijo. Empecé a mover la cabeza, pero él la agarró con las manos, sosteniéndome. Le miré con ojos suplicantes. "Vuelve y te prometo que haré todo lo posible para aguantar. Pero tienes que confiar en mí cuando digo que no puedes quedarte aquí".
"No voy a volver sin ti", afirmé.
Él me dio esa sonrisa famosa suya. "Siempre tan terca, incluso en tus sueños", dijo riéndose. Yo no creía que fuera un buen momento para estar riéndose. Le miré a los ojos y su sonrisa cayó instantáneamente. Se inclinó para presionar sus labios con los míos una vez más, soltó mi cara y envolvió sus brazos alrededor de mis hombros y presionó su mejilla contra la mía, susurrándome en mi oído. "Te lo prometo, voy a luchar tan duro como pueda por ti".
"Prométeme que vas a sobrevivir. Prométeme que cuando me despierte, estarás allí sentado esperándome", le supliqué.
Su rostro se cayó por la derrota. "No puedo prometerte eso. Todo lo que puedo ofrecerte es que lo intentaré, eso es todo lo que puedo hacer. Tú solo tienes que confiar en mí", en ese momento le di toda mi confianza. Yo sabía sin lugar a dudas que él iba a estar bien, nunca me pediría que confiara en él si él no estaba seguro. Me besó en la frente y luego se apartó de mí, dejándome completamente sola. "Te amo Bella, siempre lo haré".
"Yo también te amo, más que a nada", grité. "Confío en ti".
"Ve, yo estaré justo detrás de ti". La expresión de su rostro me hizo cuestionarme si estaba haciendo lo correcto o no, pero yo tenía que confiar en él. Si alguna vez hubo un momento para confiar en él era ahora. Me di la vuelta y comencé a caminar por la pradera, miré hacia atrás una vez y vi su cabeza caída hacia su pecho y sus manos retorciéndole el pelo. Intenté correr hacia él, pero ya era demasiado tarde, yo ya estaba empezando a despertar.
Pude oír los pitidos de las máquinas cuando empecé a despertar. Abrí los ojos y vi a Seth y a Leah de pie junto a mí con Alice y Jasper detrás de ellos.
"Hey, estás despierta", dijo Alice con alivio en su voz.
"¿Dónde está Edward?", dije con voz ronca. Mi garganta estaba llena de la anestesia. Me di cuenta de que Alice y Jasper tenían aspecto asustado.
"Leah, ¿por qué no te llevas a Seth y les dices a las enfermeras que está despierta?", sugirió Alice. Ella asintió con la cabeza y tomó la mano de Seth para llevárselo.
Una vez que se fueron, volví a preguntar dónde estaba Edward.
"Bella, no lo ha conseguido", dijo Alice lamentablemente. "Ellos han tratado de operarle, pero acabamos de escuchar de Rosalie que no ha sobrevivido. Lo siento, Bella".
"No, él ha sobrevivido. Me lo ha prometido. Ha dicho que iba a luchar", exclamé.
"Bella, ¿de qué estás hablando?", preguntó Jasper.
"En mi sueño él me ha dicho que lucharía para sobrevivir. Él me lo ha prometido", repetí.
"Bella...", dijo Alice con tristeza, pero no continuó. Ella agarró mi mano y la apretó, yo la aparté y comencé a salir de la cama. Alice y Jasper trataron de detenerme.
"No puedes salir de la cama. Acabas de salir de quirófano", gritó Alice agarrándome el brazo para detenerme. "Bella, por favor, tienes que quedarte en la cama".
"Tengo que ir con él. Tengo que verle", grité.
"Vale, vale, vamos a ver si podemos conseguir que una enfermera te ayude. No puedes caminar por tu cuenta", sugirió Alice.
"Voy a ver si puedo localizar a alguien", dijo Jasper mientras empezó a dirigirse hacia la puerta.
"Bella, por favor, trata de entenderlo. Los médicos le han operado, pero había daños en muchos sitios y él estaba demasiado débil para sobrevivir. Sus padres están de camino ahora. Emmett no ha sido capaz de decírselo todavía, ya que están todavía en el aire", explicó Alice. "Emmett está bastante molesto, nunca antes lo había visto tan triste. Rosalie está con él, tratando de consolarlo, pero no está haciendo mucho".
Me sentí mal por Emmett. Yo sabía que era probable que se culpara de todo esto, al igual que yo. Esta era mi culpa, nunca debí dejar que Edward participara, debería haber hecho más para protegerlo, debería haber hecho más para convencer a Edward para que luchara por su vida. Todo lo que sabía era que tenía que llegar a él.
Cuando la enfermera entró insistió en que me quedara en la cama, pero no había manera de que yo hiciera eso. Finalmente, después de que Alice y yo discutiéramos con ella durante unos minutos, ella me ayudó a ponerme en una silla de ruedas. Me llevó por el pasillo donde vi a Emmett encorvado en una silla, sollozando incontrolablemente. Rosalie estaba llorando y frotándole la espalda. Las lágrimas surgieron de mis propios ojos rápidamente, sentí que no podía respirar. Todo parecía como si fuera a cámara lenta.
"Bella, no deberías estar aquí", exclamó Rose.
"Tengo que estar aquí", le dije. "Tengo que verlo".
"Los médicos no han terminado", explicó Rose. Me puse de pie y aunque me sentía débil y tenía mucho dolor en mi costado, nada me alejaría de esa habitación. Me empujé hacia la puerta, rogando no caerme, cuando sentí un brazo alrededor de mí, sujetándome. Alcé la vista para ver a Emmett sosteniéndome y guiándome hacia la puerta. Entramos y la enfermera dijo que teníamos que esperar fuera, pero yo no la escuché y Emmett no me soltó. Caminamos lentamente hacia la cama en medio de la habitación y tomé la mano de Edward con la mía.
No había nada allí, no había movimiento, no había calor. Empecé a llorar cuando me di cuenta de que él se había ido. Me subí en la cama y puse mi cabeza contra su pecho. Sentí la mano de Emmett en mi espalda, tratando de consolarme, pero no sirvió de nada. Edward se había ido, me había mentido para que yo sobreviviera, se había sacrificado para que yo pudiera vivir. Mis pesadillas y mis temores por él se habían hecho realidad.
Acerqué mi mano y le acaricié el lado de su cara a la ligera, poniendo algunos mechones de su cabello hacia atrás. "Me lo prometiste, Edward", comencé. "Me prometiste que lucharías. Me dijiste que confiara en ti y lo hice. Yo nunca habría vuelto si no hubiera confiado en que me estabas diciendo la verdad. Por favor, no hagas que mi último recuerdo de ti sea mintiéndome. No me obligues a seguir sin ti. Te necesito".
"Señorita, realmente tiene que irse ahora para que pueda prepararle para moverlo", dijo la enfermera con voz irritada. Ella no me gustaba y quería que me dejara en paz. Yo no le hice caso, no iba a ir a ninguna parte hasta que yo también estuviera lista.
"Bella", Emmett me susurró con voz ronca. "Tenemos que irnos. Necesitas descansar", yo traté de ignorarlo, pero después de unos segundos sentí deslizar su mano por debajo de mí. Yo sabía que era inútil luchar contra él.
Justo cuando estaba siendo levantada, oí un susurro de una voz distorsionada. "Bella". Yo no sabía lo que era, pero me aparté de Emmett y tomé la mano de Edward. Tenía que ser él.
"Suéltame. Emmett, él está vivo. Lo he oído, ha dicho mi nombre. No está muerto", grité. Al principio la enfermera me miró como si estuviera loca y trató de decir que era sólo una reacción del cuerpo, pero yo no la creí. Él estaba vivo, yo lo sabía.
Ella finalmente accedió y llamó a los médicos. Yo me quedé a su lado sin soltar su mano, él necesitaba saber que yo estaba aquí, necesitaba saber que me aferraba a él. Emmett soportó la mayor parte de mi peso mientras veíamos cómo el doctor sacaba su estetoscopio para auscultar el pecho. La habitación estaba tranquila mientras él escuchaba. Yo no necesitaba escuchar su corazón para saber que estaba vivo, podía sentirlo dentro de mí.
Después de un segundo de escuchar su pecho, el médico salió corriendo y trajo a otros dos médicos, todos hicieron lo mismo y escucharon un latido de corazón. Cada uno de ellos le dio al otro una mirada desconcertada y conmocionada y de inmediato comenzaron a trabajar para conseguir conectarlo a los monitores de nuevo.
Otra vez trataron que me fuera, pero yo les dije que no podía. Tenía que quedarme con él para recordarle por qué tenía que vivir.
Emmett salió de la habitación temporalmente para que todos supieran que habían encontraron un latido de corazón.
Los médicos no podían explicarse cómo era que él todavía estaba vivo, le habían declarado muerto hacía más de veinte minutos. Pero de alguna manera fueron capaces de encontrar un pulso débil y lento. Además, no sabían qué tipo de daño cerebral había sufrido. Les oí hablar de cómo, incluso si lo hicieran sobrevivir, había una buena probabilidad de que nunca despertara. Yo no les creí. Él había dicho mi nombre, sabía que yo estaba aquí con él, iba a estar bien una vez se despertara.
Tenía que confiar en eso. Tenía que tener fe en él. Él iba a estar bien.
Más tarde ese mismo día, cuando apoyé la cabeza contra el borde de la cama, sin soltar su mano, escuché a alguien entrar. Eran Esme y Carlisle. Corrieron por delante de las enfermeras, llegaron hasta mí y se dirigieron a la cama. Esme estaba llorando y parecía haberlo estado durante bastante tiempo. Incluso Carlisle parecía que tenía lágrimas en los ojos.
Carlisle con el tiempo se compuso lo mejor que pudo y se puso en modo de médico. Él comenzó a divagar con el otro médico con palabras que no entendía, asegurándose de que se estaba haciendo todo lo posible. Pensó que sería mejor llevarlo por vía aérea a Seattle para poder monitorearlo y darle la mejor atención posible. Yo insistí en ir y nadie trató de hacerme cambiar de opinión. Supuse que Esme me diría que no y que ella debería ir con su hijo, pero me dio la impresión de que quizás me creyó cuando le dije que él necesitaba que yo estuviera con él para que lo superara. Él tenía que saber que yo estaba ahí con él y que no me iría a ninguna parte.
Le prepararon para subirlo al helicóptero y aunque a mí no iban a darme de alta, mi médico me dejó ir diciéndome que iba a estar bajo el cuidado de Carlisle. Alice me ayudó a vestirme de forma rápida y antes de darme cuenta estábamos en el helicóptero de camino hacia el hospital de Seattle. Carlisle estuvo con nosotros en el helicóptero para monitorearlo a lo largo del trayecto. Esme y yo estábamos seguras de que todos los demás conducirían hasta Seattle detrás de nosotros. Estábamos a la espera de que Kate y Garrett volvieran, todo el mundo había dejado numerosos mensajes en sus teléfonos, por lo que sabrían dónde estábamos una vez que se bajaran del avión.
Todo el viaje le susurré al oído que se mantuviera vivo por mí y que siguiera luchando. Le dije varias veces lo mucho que lo amaba y lo mucho que necesitaba que estuviera bien. Él no respondió de ninguna manera, pero yo sabía que estaba ahí. Sólo necesitaba tiempo.
Cuando el helicóptero aterrizó fuimos recibidos por cuatro doctores que lo llevaron a su habitación y comenzaron a hacerle lo establecido. No se me permitió estar con él mientras lo hacían, y estar sentada fuera de su habitación fue una tortura. Yo no podía moverme mucho a causa del dolor en el costado. Me estaba empezando a doler mucho y sabía que probablemente pronto necesitaría algunos calmantes para el dolor, pero no quería irme para tomarme algo.
La bala me habría pegado a mí si Edward no me hubiera agarrado y me hubiera apartado del camino. Por el contrario, apenas pasó por mi lado y después hizo clic en Edward alojándose en su riñón.
En el hospital de Forks los médicos le habían hecho una cirugía para extirparle el riñón dañado, pero empeoró cuando lo estaban cosiendo otra vez. Trataron de reanimarlo sin éxito. Se decretó su muerte y la enfermera se quedó para prepararlo y ser trasladado a la morgue. Pero como me prometió, él luchó de alguna manera.
Durante cinco días esperamos a que se despertara. Los médicos nos dieron pocas esperanzas de que fuera a ser la misma persona que era antes. La actividad cerebral que se iba mostrando cada día no se veía bien, pero aún así seguía vivo.
Yo muy rara vez me iba de su lado. Tampoco Esme o Carlisle. Manteníamos una constante vigilia a su lado.
Cuando Kate y Garrett llegaron al hospital, llevaron a Seth y a Leah a un hotel cercano y trataron de mantenerlos fuera del hospital tanto como fuera posible. Ellos entendían lo que estaba pasando, pero ninguno de nosotros pensó que sería una buena idea que lo vieran aquí, sobre todo Seth. Siempre había admirado a Edward y siempre habían estado muy unidos como para que él viera a Edward así, eso lo devastaría.
Rose y Emmett nunca se fueron demasiado lejos y yo sabía que Emmett no estaba llevando esto muy bien. Vi un lado de Rose que nunca hubiera esperado ver. Ella estaba siendo reconfortante y comprensiva, pero de todos modos Emmett estaba hecho un desastre. No sólo había matado a alguien, sino que también su hermano había estado muy cerca de morir.
Una noche, cuando Esme insistió en que bajara a la cafetería a comer algo, vi a Emmett sentado sólo en una mesa en la esquina, mirando sin rumbo a través de una ventana. Al principio pensé que probablemente debería dejarlo solo, pero parecía que necesitaba a alguien con quien hablar, así que me acerqué a él.
"Emmett, ¿estás bien?", le pregunté. No me reconoció en absoluto. No estaba segura de si me estaba ignorando a propósito o no, pero me arriesgué y me senté junto a él, esperando a ver si hablaba.
"Él me seguía a todas partes cuando éramos niños", dijo sin dejar de mirar por la ventana. "Solía volverme loco que él siempre quisiera hacer todo lo que yo hacía. Pero creo que lo que más me molestaba no era que quisiera ser como yo, era que todo lo que hacía, siempre lo hacía mejor que yo. Pero luego tuvo que ir y decir que yo era un policía mejor que James, y que tenía más valor por no querer dispararle. Nunca pensé que fuera un buen policía. Fue algo que hice para mantenerme ocupado y pagar las cuentas. Fue algo que hice para que mis padres estuvieran orgullosos de mí, aunque yo sabía que era un fracaso para ellos. James solía contarme historias acerca de algunas de las llamadas que recibió antes de mudarse a Forks. Eso me emocionaba y yo quería vivir esa vida, quería la emoción y el honor que ese tipo de carrera traía. Pero ahora, después de escuchar lo que James dijo acerca de matar a la gente, yo no quiero ser así. No quiero esa emoción que recibió él. ¿Qué pasaría si yo terminara como él?"
"Emmett, nunca podrías ser como él. Tú no mataste a James porque quisieras o porque fuera muy emocionante, lo hiciste para protegernos. Yo sé que aunque no tuviste más remedio que disparar, no querías hacerlo. Eso es lo que te hace diferente de James. Tú hiciste tu trabajo correctamente y tuviste compasión de él, aunque estaba amenazando a tu familia y tenía una pistola apuntando a tu hermano pequeño", le expliqué. "Tú eres un buen policía. Edward también lo sabe".
"¿Pero sigo siendo realmente un buen policía aunque no haya podido proteger a mi propio hermano?", él me contestó. "Si yo ni siquiera pude ver quien era James en realidad. Se supone que debo darme cuenta de esas cosas, ese es mi trabajo y he fallado en eso. Todavía hay una posibilidad de que él no pueda hacerlo. Ha estado inconsciente durante cinco días, el médico no sabe si va a despertar. Les escucho hablar a todos cuando creen que nadie puede escucharles. Ellos no le dan muchas esperanzas, Bella. Yo le he fallado".
"No, no lo has hecho. Él no quiere que te eches la culpa, me pidió que te dijera eso", confesé. Él sacudió la cabeza hacia mí y me dio una mirada burlona. Yo sabía que él se preguntaba qué estaba diciendo. "Hablé con él en mis sueños. Sé que puede sonar loco, pero él estaba allí. Me pidió que dijera ciertas cosas, pero aún no las he dicho porque quiero que él sea el que las diga. Si les dijera a todos lo que me dijo, sentiría como que estoy renunciando a él. Creo que necesitas saber que Edward nunca te vio como un fracaso, siempre te vio como alguien a quien admiraba y en quien podía confiar, no importaba con qué. Por favor, no te eches la culpa de nada de esto, él no querría eso. Y no pierdas la esperanza, él va a estar bien, Emmett. Me lo prometió. Sólo necesita tiempo". Él me miró con una mirada en blanco y la boca abierta por la incredulidad. "Tengo que volver con él ahora", me puse de pie, ejerciendo presión sobre mi lado con la palma de mi mano para aliviar el dolor, y empujé la silla antes de caminar hacia la entrada.
"Bella", gritó. Me detuve y me di la vuelta para mirarlo de frente. "Gracias". Le di una sonrisa y asentí con la cabeza antes de volver hacia los ascensores.
Cuando llegué a su habitación, Carlisle se había ido. Me imaginé que habría ido de regreso al hotel por unas horas para ducharse y descansar un poco. Eso me hizo darme cuenta de que yo no me había apartado de Edward más que unos pocos minutos y que no me había duchado en toda la semana. Me cambiaba de ropa diariamente, así como me limpiaba lo mejor que podía con una toalla, pero no me había lavado el pelo ni me había dado una buena ducha. Me sentía sucia y por primera vez comencé a preguntarme si tal vez debería limpiarme un poco, no quería parecer sucia o fea cuando él se despertara. No quería que él se disgustara por mi apariencia. Sin embargo, me preocuparía de eso más tarde. Ahora mismo sólo quería estar con él.
Esme estaba dormida en la silla de al lado, así que cogí una manta del armario y la cubrí antes de sentarme al lado de él, en el otro lado. Tomé su mano con la mía, uniendo nuestros dedos. Apoyé la cabeza en la almohada a su lado y me llevé su mano a los labios, la besé suavemente como siempre me lo hacía él a mí. Apoyé las manos entrelazadas contra mi mejilla.
"Yo no voy a dejarte ir, Edward", susurré. "Tienes que aguantar por mí, yo lo hice por ti. Ahora tú tienes que hacer lo mismo por mí. Confío en que vuelvas a mí", cerré los ojos, dejando que el agotamiento me alcanzara.
Sólo estuve dormida unos minutos cuando sentí moverse un dedo por mi mejilla. Mis ojos se abrieron de golpe rápidamente y me senté para verle. Yo no sabía si lo que había sentido había sido real o si había sido sólo mi imaginación. Vi su mano y la apreté suavemente con la esperanza de algún tipo de respuesta.
"Edward, si puedes oírme aprieta mi mano", le supliqué. Esme comenzó a revolverse en el otro lado de la cama. Esperé y esperé. No había nada.
"¿Qué pasa?", Esme preguntó.
"Creo que se ha movido. Creo que su dedo ha rozado mi mejilla cuando estaba acostada en la almohada".
"¿Ha respondido desde entonces?", me preguntó. La esperanza y el entusiasmo fueron evidentes en su voz cuando ella le agarró la otra mano. Negué con la cabeza haciéndole saber que no había habido nada.
"Edward", dijo. "Aprieta mi mano, cariño".
"Edward, sé que me puedes escuchar. Sé que estás aguantando por mí para demostrarme que no me he imaginado que hayas pasado el dedo por mi mejilla. Sé que lo has hecho. Hazlo de nuevo", le supliqué, apoyando su palma de la mano en mi mejilla. "Te amo Edward, no importa qué pase".
Esperamos unos minutos más y nada. Emmett entró en la habitación y se detuvo en la puerta cuando nos vio a las dos mirando a Edward con miradas de intención en nuestras caras.
"¿Qué pasa?", preguntó. Ninguna de las dos dijo una palabra.
"Edward, por favor. No me lo he imaginado, sé que te has movido. Hazlo de nuevo", le supliqué. Tal como lo dije, sentí el ligero movimiento de su dedo pulgar a través de mis labios. Di una respiración profunda y sentí los ojos de Esme y Emmett en mí. Las lágrimas de alegría me llenaron los ojos y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Me agaché para besarlo en la mejilla y en la frente varias veces.
"Se ha movido otra vez. Su pulgar ha rozado mis labios", les expliqué.
"Edward, aprieta mi mano ahora, por favor", pidió Esme. Emmett salió corriendo de la habitación para llamar a un médico. Cuando apareció de nuevo por la puerta arrastrando a un médico con él, Esme dejó escapar un grito emocionado. "Lo ha hecho. Me ha apretado la mano". El médico se acercó para comprobar sus signos vitales y para buscar signos de mejora. Emmett salió al pasillo para llamar a todos.
"¿Estáis seguras de que él estaba respondiendo?", el médico nos preguntó a las dos.
"Esto no ha sido un producto de nuestra imaginación, doctor", gritó Esme. "Él se ha movido. Ahora bien, si no nos cree, encuentre un médico que lo haga", ahogué una risa por su arrebato.
"No estoy diciendo que no las crea, señora. Sólo necesito saber estas cosas para que pueda documentarlo", explicó. Sentí a Edward apretar mi mano suavemente y mi atención se fue de nuevo a él.
"¿Qué ha sido eso?", pregunté. Él soltó sus dedos de los míos y levantó la mano lentamente hasta el tubo en su garganta. El doctor lo miró con los ojos muy abiertos y dejó caer el lápiz al suelo.
"Creo que quiere esa cosa fuera de su boca, doc", dijo Emmett desde detrás de él. Todos nos quedamos mirando al doctor y después de unos segundos él sacudió la cabeza, tratando de recobrar la compostura. Se acercó lentamente y comenzó a sacarle el tubo. Todos le miramos sin saber qué iba a hacer a continuación.
Ahora ya había más médicos y enfermeras en la habitación. Carlisle entró por la puerta y se unió a Esme, quien estaba al otro lado de Edward.
"Todos los demás están en la sala de espera", Carlisle nos informó. "¿De verdad ha respondido?"
"Sí. Me ha apretado la mano y hace un momento la ha levantado hacia su rostro. Él viene a nosotros, Carlisle", gritó ella.
Después de unos minutos de completo silencio por parte de todo el mundo mientras esperábamos, me di cuenta de que sus párpados comenzaban a revolotear.
"Va a abrir los ojos", dije. Todos en la sala se inclinaron un poco más cerca para tener una mejor visión.
Él abrió los ojos lentamente y buscó los míos. Cuando nuestras miradas se cruzaron, sonrió. "Ahí está mi hermosa chica", dijo en voz tan baja y ronca que apenas pude distinguirlo. Le sonreí y me reí con alivio. "Te lo dije, podías confiar en mí".
"Confié en ti. Nunca tuve ninguna duda de que vendrías de nuevo a mí", le dije. Él levantó la mano y secó una lágrima que se deslizaba por mi mejilla.
"Gracias por haber confiado en mí", susurró. Asentí con la cabeza, incapaz de decir nada a través de las lágrimas. Él cerró los ojos y llevó mi mano a su pecho, abrazándola con fuerza. Yo miré a nuestro alrededor, a toda la gente que nos observaba con incredulidad. No me importaba. En ese momento supe que Edward iba a estar bien. Él mantuvo su promesa y luchó para volver a mí.
Ainss, que bonito ha sido este final, menos mal que ya se ha arreglado todo y todos están bien :)
Nos quedan sólo 3 capítulos y el epílogo, me va a dar mucha pena que se acabe esta historia :(
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