Disclaimer: Los personajes de Naruto no son de mi propiedad sino de su respectivo creador, el mangaka Masashi Kishimoto. Solo los utilizo para adaptarlos a la historia de Olivia Kiss, Alguien que no esperas. La pareja principal es Sasuke y Hinata, sus personalidades pueden estar alteradas ya que es una adaptación, sino te gusta no lo leas, todo lo hago sin fines de lucro y por amor al Sasuhina así que si no te gusta esta pareja ¿Qué haces aquí? Solo quiero mostrar los libros que me gustaron a través de esta maravillosa pareja que me robó el corazón. Gracias a todos por leer, espero que les guste.
CAPÍTULO 25
La cara relajada de Hinata denotaba esperanza. Una sonrisa se había fijado sus labios, a pesar de que las dudas seguían atormentándola. Suspiró hondo, agobiada. ¡Maldición! ¿Qué será ese cilindro? No creo que mi forma de pensar sobre él cambie. O sí. No sé. Hotaru, la otra. Es un bobo, no te fíes.
Le vino a la mente sus ojos negros como pozos que la mataban, sus labios, su pelo, su sonrisa, Sasuke…
—¡Hinata! —Era la tercera vez que Shion la había llamado, pero ella estaba ensimismada con sus pensamientos.
—Perdona... —Sacudió la cabeza.
—¿Cómo estás?
—Estoy intentando asimilar...
—No sé qué te va a decir, pero lo que sí sé es que se ha esforzado mucho y me he reído bastante con lo del Parque Jurásico.
—Es muy tontito. —A Hinata ya le había cambiado el tono de voz a uno más suave.
—¿Pongo el otro vídeo? —preguntó Shion preparando la videollamada. Era otro engaño que no sabía si podía llevar a cabo, pero viendo lo que había trabajado Sasuke decidió que sí. Eran las doce menos un minuto, supuso que él estaría muy pendiente del teléfono.
Hinata volvió a respirar profundamente, pero esta vez un poco más relajada.
—Sí, quiero verlo. Dale a reproducir, por favor.
Shion giró el móvil. En la pantalla aparecía Sasuke con otra ropa. A Hinata le pareció que estaba muy guapo, con sus bonitos ojos brillando bajo el sol.
—Hola, Hinata. Veo que has reproducido el segundo vídeo y eso es buena señal. Aquí tengo el cilindro. No es un cilindro cualquiera, sino una cápsula del tiempo y, como tal, necesito alguien que sepa interpretar el pasado y tú eres la mejor paleontóloga que conozco.
Sasuke la dejó en el banco de un parque. Hinata se extrañó y frunció el ceño.
El lugar donde estaba él le resultaba familiar
—Shion, ¿no te suena el parque en el que está Sasuke? —Entrecerró los ojos.
—Sí... mucho... —respondió ella—. Creo que es el Red Andrews Park...
—Puede ser —respondió Hinata.
—No. —Sasuke dijo a través del móvil.
Hinata abrió los ojos muchísimo. No sabía qué estaba pasando.
—Parece que nos haya contestado el vídeo que ha mandado —dijo Hinata.
—No es el Red Andrews Park —repitió Pat—. Es el jardín botánico Myriad Botanical Gardens.
Hinata se dio cuenta de lo que pasaba.
Sasuke estaba a menos de dos minutos de donde estaba allí.
No era un vídeo, era en directo.
—¿Sasuke?
—¿Ratita? —le contestó él.
—¿Qué haces aquí?
—Pues he confiado en que querrías ver la grabación y me he arriesgado a venir a Kioto. ¿Vienes?
—No sé... —Hinata dudó.
—Valdrá la pena—le dijo con aquella sonrisa matadora.
—Está bien. —Hinata miró a su amiga que estaba encantada de ver la escena. Shion asintió rápidamente—. Espérame.
Hinata colgó y suspiró muy fuerte. Sasuke había ido allí, a su refugio. Estaba nerviosa y ansiosa. Se sentía expuesta sin la coraza de la distancia y, al mismo tiempo, sabía que aquello iba a ser determinante, que su historia no podría tener más idas y venidas eternamente, por el bien de su corazón y de los buenos momentos que habían pasado juntos.
—¡Ve con él! —le dijo Shion sonriéndole.
Hinata se dirigió al jardín botánico. Reconoció el lugar porque le encantaba sentarse a solas para ver a los patos del estanque y respirar la paz que le proporcionaban los susurros de las copas de los árboles.
A lo lejos divisó a Sasuke. Estaba inquieto mirando en todas direcciones esperando que apareciera ella hasta que, en una de las miradas, la encontró y se acercó a ella con paso firme.
—Hola, Hinata.
Se estremeció al oír su voz.
—Hola, Sasuke.
Las emociones estaban muy contenidas.
—Gracias por confiar en mí y venir.
Ella tenía un nudo en el estómago y la boca seca. Necesitaba respuestas rápido para no traicionar sus sentimientos, así que se armó de valor y fue directa al grano.
—Sasuke, necesito saber quién es Hotaru —susurró con voz temblorosa.
Contuvo el aliento mientras él la miraba.
—Hotaru es una amiga de California.
Hinata parpadeó para no llorar. Sabía bien cómo eran las amigas de Sasuke...
—Es una amiga que conocí en el programa que presenté —continuó él. Ella cada vez estaba más nerviosa. Rumió que seguro que era la otra presentadora o de otro plató. El tipo de chicas que salen en el tiempo muy sofisticadas y maquilladas con sus tacones. Reprimió las ganas que tenía de gritar—. Salíamos a hacer paddle surf... Encima compartían un deporte como nosotros... esto es una pantomima... Especuló Hinata. Una más y me voy. No puedo aguantar más.
—Qué bien —replicó.
—Yo la llevaba en la tabla...
—Sasuke, ya no si...
—...porque es parapléjica. —Hinata enmudeció—. Tiene ocho años y la quiero mucho. Le gustó tanto, que adaptamos una tabla con una silla y podía practicarlo con normalidad. Ya sabes que no tengo hermanos pequeños, pero desde el día que la conocí hasta ahora la querré. Le he hablado mucho de ti y tiene muchas ganas de conocerte.
Mira.
Sasuke le enseñó una foto de ella, dejándola totalmente sorprendida.
—Qué guapa...
Hinata miró hacia los lados intentando ver algún tipo hueco u orificio para meter la cabeza y no sacarla nunca. Sentía la mayor vergüenza que puede sentir una persona. Ahora todo encaja. La forma de escribir, el "yo también te quiero". Tonta, tonta, tonta...
Por otro lado, la vergüenza vino acompañada de un pequeño alivio. Un soplo de aire fresco que hizo que las escenas en las que había imaginado a Sasuke con Hotaru se desvanecieran.
—Y ahora, toma la cápsula del tiempo —Sasuke se la tendió.
Con cautela, Hinata cogió el cilindro azul y lo abrió. Contenía un pequeño papel manuscrito que estaba un poco arrugado.
Hola, Hinata del futuro. Espero que esta carta la leas cuando hayas acabado la carrera en la universidad. Seguro que la has sacado con la mejor nota. ¡Eres una empollona!
Te escribo porque acabo de despedirme de ti. Te vas lejos a vivir tu sueño. Ha sido uno de los momentos más difíciles que he pasado en mi vida porque te he mentido...
Ayer nos fuimos de la fiesta de los Hozuki a cenar una hamburguesa. Como te dije, te has convertido en alguien muy importante, pero no como mi hermana, sino como la persona con la que quiero estar. Cada momento que paso contigo es especial y anoche en Event Site cuando te di el beso... supe que deseaba algo más, pero no quise entorpecer tu vida y tus proyectos ni la ilusión de tus sueños como me comentaste. Por eso acabo de mentirte diciéndote que el beso de ayer no significó nada. He tenido que salir corriendo a escribirte esta carta que enterraré aquí, en Event Site el lugar donde mis sentimientos cambiaron. Aquí supe que nunca habría nadie más que tú. Estos cuatro años se me van a hacer muy largos, pero en cuanto pasen y volvamos a reencontrarnos y tú seas una paleontóloga famosa... espero poder darte esto y muchos más besos.
Te quiero, Hinata.
Hinata se dio cuenta de que estaba llorando cuando empezó a ver las letras borrosas. Apartó la vista de la carta y la alzó al frente, fijándola en Sasuke y en esos ojos ónix que la miraban suplicantes como si no existiese nadie más en el mundo.
—No me lo puedo creer... —gimió.
—Pues créetelo, ratita —le sonrió.
—Deberías habérmelo dicho.
—No quería entorpecer tus sueños.
Ella se acercó hasta él dando un paso tras otro hasta que estuvieron tan cerca que sus cuerpos se rozaban. Podía notar el pecho de Sasuke subiendo y bajando con cada respiración. Alzó una mano y recorrió con la punta de los dedos su rostro, el contorno de la mandíbula masculina, de los pómulos y los labios... esos labios...
El primer contacto con los suyos fue apenas un roce tímido que se transformó enseguida en un beso intenso y largo. Hinata le rodeó el cuello con los brazos y devoró su boca despacio y a conciencia, como había deseado durante tantos años. Sasuke jadeó cuando ella le mordisqueó el labio inferior y la abrazó contra su torso antes de esconder el rostro en su cuello. Se quedó allí unos segundos, tan solo disfrutando del aroma de su piel y de tenerla así, bajo el sol caluroso de la tarde y el susurro de los árboles.
—Cásate conmigo, Hinata.
—¿Qué? —Se echó a reír.
—Cásate conmigo —repitió.
—¿Me lo estás preguntando en serio?
Sasuke se separó de ella y sonrió feliz.
—Sí, muy en serio. Si quieres me arrodillo aquí mismo y no he comprado un anillo, pero puedo... puedo buscar la joyería más cercana y yo...
—Sasuke, sí quiero. —Lo sujetó de la barbilla.
—Joder, qué bien suenan esas dos palabras juntas.
Hinata volvió a reírse sin dejar de mirarlo.
—Así que el próximo verano volveremos a organizar juntos una boda... —bromeó.
Sasuke frunció el ceño y negó con la cabeza.
—De eso nada. Quiero que te cases conmigo hoy.
—¿Hoy? ¿Te has vuelto loco, Sasu?
—Ratita, ya sabes que sí.
—¿Pero a quién se le ocurre...?
—Vamos, tenemos una boda que celebrar.
La cogió de la mano y tiró de ella tras darle otro beso húmedo en los labios. La risa de Hinata lo acompañó mientras, juntos, dejaban atrás aquel lugar.
Hola, esta es mi primera adaptación, espero poder traer pronto los demás capítulos, pero aquí os dejo con esta divertida historia entre estos dos chicos, a mi el libro me gustó mucho, espero que a vosotros también.
