N/A Okay antes de que empiezen a leer este capitulo les quiero pedir MIL DISCUPLAS! Me salte un capitulo. NO NECESITAN LEER ESTE! Hoy al entrar a leer unos cuantos comentarios que dejaron me dio curiosidad repasar unos cuantos capitulos y me di cuenta que del 24 me brinque al 25 OOPSI LO SIENTO. REPITO MIIILLL DISCUPLAS!

Disfruten!


PDV Renesmee

El inverno ya estaba aquí y con el trae a los turistas de navidad. No era la misma cantidad de turistas que vienen con el verano, pero a los Volturi, a nosotros, eso no nos importa. La cena ya estaba en camino.

Desde donde estoy puedo escuchar como Heidi tomar el primer paso dentro del hogar de los Volturi, detrás de ella la siguen turistas segados por la belleza del lugar. Aro siendo el buen anfitrión se levanta de su trono y espera a que Heidi entre por la puerta. Félix y Demetri ya la esperan, cada uno parado a un extremo de la puerta y cerrarla en cuanto entre sin dejarles escapatoria a sus presas.

En anticipación dejo caer mi capa de mis hombros y la coloco sobre el trono de Aro. Mi capa no es el color más negro, es del mismo tono que de Jane y Alec. Los pasos de Heidi se acercan más y con ella el latido de corazones que pronto dejaran de vivir.

El grupo de turistas entran y al ver a Aro una sonrisa se forma en sus rostros como si hubieran visto a un gran rey. Cuando la última persona está dentro Félix y Demetri cierran la puerta con gran estruendo. Todo pasa tan rápido. Es una muerte instantánea, ni siquiera logran registrar lo que suceded cuando ya todo abra acabado.

Mi primera vez fue tortura, todo fue como ver una película en pausas. El grito que nunca escapo de la voz de aquella joven, el llanto que quedo atorado en el rostro de la anciana, la mirada de espanto por siempre pasmado él en rostro de aquel padre. Son imágenes que jamás podre borrar de mi mente.

La sensación de mis dientes cuando rompieron la piel de un chico que apenas y empezaba a vivir, mis manos alrededor del cuello de ese señor que se parecía tanto a Charlie, el aroma de la anciana que me atormenta hasta este momento. Y aun así aquí estoy hoy, esperando la señal de Aro para poder clavar mis dientes en mi siguiente presa. La tortura no es haberlo hecho, mi tormenta es que lo quiero volver hacer. Quiero volver a sentir la sangre caliente de mi presa corriendo por mis venas, quiero sentir como lentamente la vida se les va y me llena de poder.

Es una sensación, una gratificación que ningún animal del bosque te puede dar.

Mi primera víctima es una señora alrededor de unos veinte y tantos años. Mi primera acción es llevarla a un lugar donde sufra lo menos posible. Al instante que mi piel entra en contacto con la suya la llevo a mi lugar favorito. La Push. El cielo es un color rosado, es uno de esos pocos días que tenemos por allá, es un día soleado. El aire fresco se siente rico contra la piel, el sol poco a poco se esconde detrás del horizonte y en unos segundos se va dejando todo en la obscuridad, será la última vez que ella verá la luz del día.

Tomo al humano que esta enseguida ni siquiera tomándome el tiempo de elegir a el que más me apetezca. No volteo a ver el rostro del humano pero por el perfume permanente sé que es un varón, sigo el mismo proceso manchándome las manos de sangre hasta que no puedo más.

Si tomo a alguien más explotare de adrenalina, es como una dosis de tu droga favorita, la única diferencia es que nunca puedes tener una sobre dosis. Puedes seguir y seguir y nadie quien te detenga. Demetri termina con el último humano restante, Aro, Caius, y Marcus ya no están en la habitación.

Los cuerpos sin vida de los turistas que nunca regresaran a sus casas tapizan el suelo. Si a caso queda un hueco en el piso de mármol es invisible pues está manchado de rojo. Puedo sentir la vista pesada de alguien sobre mí. No puedo negar sentir nervios cada vez que la tengo que ver a los ojos, es como ver a una víbora sin saber si atacara o no.

Los ojos rojos de Jane se entierran en mi cabeza y aun así con mis nervios no me detengo en devolverle una mirada igual de venenosa.

― Eres patética ― dice Jane en una voz monótona.

― ¿Y qué esperabas? ― respondo un poco a la defensiva.

― Relájate ― no necesito escuchar el resto de lo que tenga que decir, es fácil de adivinar.

―Jane, son humanos ―

― Son nuestra presa ― contra dice, ―somos mejores que ellos―.

― Dudo que tu lo seas― contesto a secas, sin realmente pensar en cómo mis palabras podrían afectar mis acciones.

Ni siquiera una vez retiro mí vista de la suya, y es así como por primera vez experimento el dolor tan inmenso que Jane puede provocar. Estamos tan cercas que podemos respirar el mismo aire. El dolor comienza como un pequeño hilo que se aprieta alrededor de tu cuello asfixiándote poco a poco. Sientes como si algo apretara tu cerebro tan fuerte que sientes que va a explotar. Mis piernas debajo de mi se debilitan y caigo al suelo, un grito agonizando llenando el aire a nuestro alrededor.

― ¡Jane! ― el tono de voz de Alec llega a mi pronto, tan pronto como dejo de sentir dolor.

De hecho dejo de sentir. Punto. No hay nada, solo yo. Nada más. Alec es el remedio a Jane.

Jane sale de la habitación dejando a solo unos cuantos de nosotros atrás, Alec pronto la sigue y solo me quedo con Demetri, Félix, y Heidi. Demetri mira a Félix con asombró. Aun estoy de rodillas en el suelo tratando de recuperar mi respiración, Heidi se compone a sí misma y se arrodilla frente a mi hasta quedar a mi nivel.

― Mas vale sepas donde están tus alianzas niña― no puedo responderle pues se levanta y se va.

Tiene razón. Jane ahora duda de mí y no la culpo. Si Stefan estuviera aquí ya me hubiera roto la cabeza.

PDV Ean

Soy prisionero en casa de Edward, básicamente estoy aquí todo el día, todo la noche. Cuidando cada paso que Renesmee toma.

De primero no podía controlar lo que veía. Mire cosas que jamás debí haber visto. Carlisle y Edward discuten entre ellos que fue lo que hizo que mi talento saliera a reducir. Carlisle cree que es porque Renesmee y yo compartimos algo especial, no romántico ni nada de ese estilo, es solo que ella fue el motivo por el que me convertí en vampiro.

Edward cree que fue mi preocupación por Renesmee, a Jacob ninguna de estas teorías le gustan. No soy mucha amenaza para el, al menos no creo ser lo. Renesmee para mi es como una hermana.

La primera vez que pise la casa de Edward lo único que me golpeo fue el aroma de Renesmee, era en todo lo que podía pensar. Las imágenes de ella fue lo primero que llenaron mi mente, pero después al mezclar los aromas también pude ver el pasado de Edward y Bella.

Me atrevo a decir que fue incomodo, bueno bastante, bastante incomodo. Gracias al cielo solo Edward pudo ver lo que yo mire porque creo que si Bella hubiese visto hubiera muerto de la pena.

Poco a poco logre controlarlo, concentrándome más y más en Renesmee. Me rodee de sus cosas. De sus tantas cosas. Edward me trajo todo lo que le pertenecía a Nessie, desde el brillante más grande hasta el último par de zapatos que uso.

Jacob regreso un par de noches atrás, Sam logro traerlo a casa de vuelta. No fue hasta después de mucho esfuerzo que Jacob acepto regresar. No le creyó a Sam lo que decía, tuvo que venir el mismo para comprobar que Nessie ya no está aquí. Busco a Nessie hasta en el último rincón de Forks, pero no encontró nada.

La noche que regreso me encontró dormido sobre la cama de Nessie, me saco a empujones de su recamara. No puse mucha resistencia pues no se de lo que era capaz, Edward logro calmarlo lo suficiente para explicarle las cosas pero aun así dudo, tuve que reviví varios momentos que tal vez ni el mismo recordaba con exactitud me creyó. Jacob había crecido en un par de días, su pelo era un poco más largo, había ojeras debajo de sus ojos cafés, los años se le vinieron encima.

Sin decir nada se fue, al irse pensé saber lo que le sucedía. Jacob no podía ver tantas cosas de Nessie y saber que ella ya no estaba. Me había equivocado. Jacob se había ido solo para traer algo propio. Era una pulsera gruesa el color de la tierra.

―Nessie, la dejo sobre la mesa la última vez que estuvo en mi casa― explico Jacob al ver a Bella.

― ¿Puedo? ― pregunto estirando mi mano a él.

Lo duda por un segundo y con una respiro profundo coloca la pulsera en mi mano. Fue como un golpe de agua fría. Esta en Volterra, en un castillo en el que yo nunca había estado presente. Sabia donde estaba al ver a Aro, el líder de los Volturi, Nessie detrás de él quitándose una capa de un color casi negro. Estaban esperando algo, tal vez a alguien, se que los dos hombres parados junto a la puerta son Félix y Demetri por la descripción que me dio Edward.

Por la puerta aparecen un grupo de personas, se miraban como turistas con cámaras y mapas en sus manos, al entrar la última persona las puertas se cerraron y esas personas no tuvieron otro fin más que la muerte. Nessie se calvo en el cuello de una señora mientras su esposo miraba con terror lo que pasaba. Nessie no se dio cuenta pero Aro la miraba atento, buscaba algo.

Renesmee dejo caer el cuerpo sin vida de la mujer y siguió con el hombre sin siquiera verlo a la cara. Parecía una leona en acción. Mi propia garganta ardió al ver a Nessie encajar sus dientes en la piel de ese hombre. La escena ante mi término pronto, los cuerpos sin vida de los turistas cubrían el suelo. La tal Jane le dijo algo a Nessie, no sé qué le dice, es una falla en mi talento puedo ver pero no escuchar.

Veo como Nessie cae al suelo, la venas alrededor de sus ojos al punto de explotar, Jane la miraba atenta como la víbora que es.

La voz de Jacob me trae de nuevo a la habitación, está desesperado. Bella me mira con la poca paciencia que le queda, ella como Emmett quieren ir allá y traerla de vuelta inmediatamente.

― ¿Qué miraste? ― pregunta Jacob, sé que no es la primera vez que pregunta.

Edward está sentado a la orilla del sofá, su quijada se aprieta y relaja, su mirada es letal.

― ¿Edward? ― cautelosamente me atrevo a tomar un paso hacia el, Edward ahorita es una bomba de tiempo. ― eso fue un par de minutos. ¿Cierto? ― En Forks ya casi amanecía, con el amanecer cercas eran casi las dos o tres de la tarde en Volterra.

Sin responderme Edward se levanta bruscamente del sofá sin decir nada huyendo de la vista angustiada de todos. Tan pronto el rostro de Jacob se invade de susto, preocupación, temor, dolor, tristeza, es difícil verlo a la cara, su rostro es el rostro de un hombre que muere en vida.

― ¿Qué miraste? ― la voz de Jacob es irreconocible.

― ¿Edward? ― Bella sale detrás de Edward lanzándome una mirada antes de salir de la cabaña.

― ¿Qué miraste? ― repite Jacob.

No sé qué contestar, no sé cómo va a reaccionar cuando le diga lo que Renesmee está haciendo, lo que hizo.

― Jacob…―

― ¿Qué miraste? ― Su voz más determinada que antes.

― Jacob, Renesmee ya no es la misma de antes―.


Lo siento de espero les aiga gustado este, y el capitulo 27 ya esta listo :)