Todo por ti
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Amenaza
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El sonido de sus pisadas era inexistente.
Por más que fijaba toda su atención en ellas (las que no veía ni oía pero sabía que ahí estaban, porque él ahí estaba y no cabían dudas), era incapaz de oír nada. Cualquiera se hubiese sentido atemorizado. ¿Cómo no tenerle miedo a alguien que puede acecharte sin revelar un solo rastro de su presencia? Tampoco podía verlo. Había volteado un par de veces, incluso cuando había hecho un esfuerzo irreal para ser capaz de sólo vislumbrar su silueta mirando por sobre su hombro no había podido. Daba igual. No necesitaba verlo para saber que estaba ahí.
−¿Puedo ayudarte, Itachi?−murmuró.
No necesitaba alzar la voz, no con Itachi. Su oído era tan agudo como su mirada. Itachi podía oírlo, estuviese a sólo un paso o estuviese a metros de él. La respuesta sonó a sus espaldas, más cerca de lo que había calculado inicialmente:
−Si te dijera que sí, ¿colaborarías conmigo?
Demasiado evasivo para su gusto. Sabía que quería algo de él e Itachi lo admitía. ¿Por qué no sólo decía lo que era? Se masajeó las sienes con las yemas de los dedos. Podía simplemente decir que no tenía intenciones de colaborar, pero era absurdo teniendo en cuenta lo muy persuasivo que Uchiha podía ponerse con su Sharingan.
−Me has estado siguiendo, ¿verdad?−inquirió lentamente, saboreando cada sílaba− ¿Por qué?
La risa de Itachi, grave y sin humor, se oyó seguida de un suspiro. Tal vez lo había subestimado. Sasori no estaba necesariamente tan detrás suyo cuando a fuerza refería, sino más bien a su altura, Itachi tuvo que reconocerlo. Se lamentó por haber sido tan soberbio.
−Lo notaste−afirmó, ladeando ligeramente la cabeza con una sonrisa resignada. –Debí suponer que lo harías.
−¿Qué quieres?
−Verás, no tengo que pedirte nada de otro mundo−confesó dando un salto que lo dejó en las ramas de un árbol sólo un par de metros delante del pelirrojo, permitiéndolo verlo. –Sólo no quiero que vuelvas a darle al jefe razones para atacar la aldea de la Hoja.
Sin retroceder un solo paso, Sasori lo miró. Ni un solo parpadeo. ¿En realidad qué esperaba que hiciera? ¿De qué hablaba Itachi?
−Razones ¿dices?
−Tengo un par de preguntas que hacerte−el Uchiha casi lo interrumpió, Sasori frunció ligeramente el ceño.
−¿Qué preguntas?
A Itachi le encantaba hablar por hablar. Detestaba sus largas introducciones y sus rodeos, sus preguntas sin sentido y su sonrisa arrogante. De hecho, detestaba muchísimas cosas de Itachi. Particularmente todas las que lo hacían recordar a él mismo (como que era tan condenadamente puntual que, a la hora de acordar un encuentro con otra persona e Itachi, debía pasar unos cuantos minutos de silencio en el lugar acordado con la compañía de Itachi, no solo, sino con él, que lo miraba a través de sus largas pestañas y con los ojos rojos como la sangre).
−¿Tienes intenciones de trabajar con shinobis de Konoha para hundirnos?
¿Itachi de verdad creía que era aliado de Konoha?
−No−apretó levemente la mandíbula.
−Creo que eso es lo que el jefe piensa.
−No está en lo cierto entonces.
−Tus constantes desapariciones tienen a todos en la organización con los pelos de punta. Y no estás siendo lo suficientemente perceptivo como para notarlo, Sasori…
El pelirrojo sonrió, incapaz de disimular la extraña gracia que le hacía el comentario. Entonces todos pensaban tal y como Deidara había dicho. Incluso él, que era mil veces más perceptivo que todos.
−¿Entonces creen que voy a entregarlos?
−No lo sé. Pero si el jefe sospecha que nos estás traicionando, entonces no debería sorprenderte despertarte con un kunai atravesando tu garganta−articuló con simpleza. −Tampoco debería sorprenderte que recibiésemos órdenes de atacar la aldea.
Un kunai atravesando su garganta. Sasori tuvo que resistir el deseo de acariciársela con la yema de los dedos. Es cierto que tenía el sueño más liviano del mundo y que, de hecho, era capaz de despertarse un poquito antes de que se lo clavasen, pero también era cierto que Itachi y su ojo del infierno podían simplemente hacerlo aparecer ahí mismo, en el centro de su garganta, de un momento a otro. Clavó su mirada en él.
−Yo no soy aliado sino enemigo de la Hoja. Como todos ustedes−replicó con firmeza. −¿Qué les hace creer lo contrario?
−Podrías llamarlo una corazonada…−Itachi desvió su mirada hacia los rayos de luz que se colaban por entre las copas de los árboles− pero digamos que es algo un poco más contundente. No sólo liberaste hace tiempo a un perfecto rehén,−enfatizó con los labios apenas curvados− sino que has estado comportándote extraño el último tiempo. Te marchas sin razón y vuelves sin una sóla excusa en mente. Estamos… preocupados, Sasori.
El pelirrojo arqueó ambas cejas. ¿Preocupados había dicho? La forma socarrona en la que había pronunciado las palabras le generaba grandes dudas. Dudaba, por sobre todas las cosas, que Itachi o alguien además de Deidara se preocupase por él. De hecho, estaba bastante seguro de que poco les importaba a los demás. Después de todo, lo único por lo que podrían "apreciarlo" era por ser un gran arma, un miembro útil, alguien capaz de cortar un par de cabezas con facilidad. Con respecto a la acusación hecha, simplemente no tenían una prueba.
−No deberían abrumarse tanto, Itachi−contestó con falsa condescendencia. –Sí es cierto que he estado algo… inquieto el último tiempo, pero eso no significa nada. Me ofende que piensen que yo los traicionaría.
Uchiha chasqueó la lengua.
−Hay algo más.
−¿Algo más?
−Digamos que Kisame y yo estábamos… inquietos hace un par de semanas y decidimos dar una vuelta−lo miró con una batalla ganada en los negros ojos, Sasori lo supo automáticamente−, curiosamente te encontramos en el camino y la ruta que tomabas nos pareció… particular. De hecho, particularmente conocida. Te seguimos, espero que no te moleste. Y nos encontramos más pronto de lo que hubieras creído en Konoha. Fue algo bastante sorprendente, Sasori. No teníamos idea de qué podías hacer ahí.
Su actuación era impecable y el tono de su voz lo delataba; Itachi no dudaba ni un poco, todo estaba perfectamente claro en su mente. Es más, el pelirrojo tenía la sospecha de que sabía algo más, algo que no estaba dispuesto a decirle. Uchiha era el tipo de personas que guarda siempre un último recurso en caso de encontrarse en aprietos… tenía miedo de que el nombre de Sakura se escapase de sus labios. No sabría cómo reaccionar.
−Eso no significa nada−masculló con disgusto. –No he establecido ningún tipo de relación con los líderes de ninguna aldea y no tengo intención de hacerlo. Konoha no me interesa.
La mirada de Itachi se afiló.
−Quisiera poder creerte, Sasori. Pero tienes la mirada de un mentiroso.
Casi pudo verlo en sus ojos negros.
"Exactamente igual que la mía".
−Estás siendo absurdo, Itachi.
Antes de que parpadease, el pelirrojo leyó sus intenciones. El iris de Itachi se teñía de un inusual color similar al de la sangre; el sharingan lo obligó a tensar todos los músculos de su cuerpo. ¿Lo atacaría? ¿Realmente iniciaría una pelea entre ambos?
−Supongamos que no estás ahí para darle a la Hokage información sobre nosotros…−dijo, el tono de su voz elevándose apenas− ¿entonces por qué? No me interesa realmente, pero deberías comprender que tenemos de qué sospechar, Sasori.
Tal vez no había sido lo suficientemente discreto. Su expresión se mantuvo inmutable, pero su mente repasaba inquieta todas las veces que se marchó pensando en que nadie lo seguía. ¿Qué había pasado por alto? ¿Es que su ausencia verdaderamente había llamado tanto la atención? ¿Por qué? Su corazón comenzó a acelerarse (como el de un mentiroso). Deidara se lo había advertido.
Mantuvo la mirada lejos de los ojos rojizos.
−No nos des más motivos para dudar−su voz, particularmente grave, apenas lo intimidó. −Convence al resto de que no tienes intenciones de traicionar a nadie. No vuelvas a pisar Konoha.
Decirlo era sencillo. De hecho, Sasori hubiera estado encantado de poder acatar dicha orden con simpleza. Sin embargo, era improbable que tuviese verdaderas intenciones de cumplir al pie de la letra algo impuesto por un Uchiha. No había sido capaz de convencerse él mismo de hacerlo y no dejaría que Itachi le diese órdenes. Tan sencillo como eso.
−Lo que yo haga no es asunto tuyo.
La soberbia en el tono de su voz hizo que Itachi arquease las cejas.
Incluso antes de que pudiese percatarse de que lo haría, Sasori sintió la fría mano de Uchiha en su nuca, su rostro demasiado cerca, el codo apenas golpeando su pecho. Inspiró profundamente, procurando no mirar sus ojos. Sentía la respiración de Itachi cerca del hombro.
−Estoy dándote un consejo−sus dedos se hundían en su piel, presionando.
Parpadeó, apenas mirando de reojo su expresión, percibiendo el color del sharingan, la letalidad de su habilidad.
−Si verdaderamente hay una razón por la que vas, algo que te interesa en esa aldea, no le des razones a Pein para destruirla. Aléjate antes de que piense en matarte e ir por todos los habitantes de la Hoja−Sasori no pudo evitar notar lo blancos que se encontraban sus nudillos abajo, la forma en la que su mandíbula se apretaba al pronunciar cada palabra. −Sabes que si se siente amenazado lo hará.
Y verdaderamente lo sabía.
Pein era del tipo de contrincante que confiaba en el primer golpe. Quien da el primer golpe, es naturalmente quien gana el encuentro. Sabía perfectamente que, incluso si verdaderamente Konoha hubiera estado planeando atacarlos con su ayuda, bastaría con que Pein atacara para que el resultado de la pelea estuviese decidido. No les daría tiempo a alistarse, sólo aparecería ahí, en el medio de la aldea, con inocentes, niños y mujeres en las calles, y lo destrozaría todo. Cualquier plan estaría simplemente perdido.
−Ahórrame la molestia de ir a asesinar hombres a una aldea que no me interesa en lo absoluto.
El pequeño vestigio de lo que no quería que supiera.
Bastó oír sus palabras para que Sasori sintiese la pequeña sospecha aleteando cerca de su nuca, un recuerdo tomándolo casi por sorpresa y llevándolo a erguirse automáticamente.
¿Verdaderamente no le interesaba Konoha?
Sonaba demasiado como una mentira para él.
−Suena como si lo hiciera.
Cuando el rostro de un Uchiha de mirada profundamente negra como la de su hermano, piel casi blanca y actitud igual de prepotente, cruzó su mente, Sasori tuvo que luchar contra el deseo de sonreír.
Itachi hundió apenas con un poco más de fuerza los dedos en su piel.
−¿De qué estás hablando?
−Debería darte igual. Realmente no entiendo el problema. ¿No hemos asesinado a montones ya?−sentía el deseo de mirarlo a los ojos, pero sabía perfectamente que no debía arriesgarse. Giró apenas el rostro en su dirección. –Debería sólo ser una aldea más para ti. El asunto es que no lo es.
Itachi no respondió. En cambio, parpadeó una vez.
−¿Verdad?
−Deberías saber que provocarme no es una buena idea, Sasori.
−Estoy remarcando lo obvio entre nosotros dos... Tal vez haya algo en Konoha que me importe. Pero deberías aceptar que hay algo que también te interesa ahí.
Supuso que no podría negarlo, no cuando su sospecha había dado exactamente en su punto débil. Itachi era muy capaz de ocultarlo todo con esa mirada enigmática suya, pero estaría eternamente unido a su hogar, no importaba cuánto luchase por alejarse. A pesar de que fingiese indiferencia, su pasado estaba en esas calles de las que no podía desligarse. Su reflejo de niño lo aguardaba en la gran entrada con un incontenible deseo de sangre y venganza.
Antes de que pudiese insistir un poco más (probando tontamente su suerte), Itachi lo empujó hacia atrás, el antebrazo golpeando con firmeza su abdomen, obligándolo a retroceder.
−Puedes pensar lo que quieras. Sólo estoy advirtiéndote el camino que tomarán las cosas−el sharingan desapareció con un parpadeo. Tenía los hombros tensos y los labios apretados en una línea; parecía tranquilo, pero la ira en su voz lo delataba. Sasori sonrió internamente. Por lo menos había logrado molestarlo. –El resto es decisión tuya. No le restes importancia a lo que estás haciendo. Involucrarás a más de los que crees.
El peso cayó sobre sus hombros con crudeza. Quiso decir algo más, pero en realidad las palabras no se ordenaban en su mente. Tampoco había mucho más que decir. Las palabras del dueño del sharingan eran ciertas, pero no había tenido el tiempo suficiente para sentirse culpable por aquello.
Uchiha no volvió a mirarlo y giró sobre sus talones, desapareciendo lentamente entre los árboles hacia el Este.
Cuando Itachi se marchó, Sasori suspiró. Sentía el cuerpo pesado y una extraña molestia, el curioso deseo de partir un árbol a la mitad o meterse en una gran pelea. No hubiera sido capaz de describirlo con palabras, eran ira y enojo y frustración y angustia. La unión de todos esos sentimientos hacía estragos en su cuerpo, en su mente. Quería echarse junto a un árbol y sólo después de haberse golpeado un par de veces la frente contra el tronco dormir. Dormir profundamente. Apretando apenas los puños aceleró el paso. No había nada que pudiera hacer. No en ese momento. Sólo volver, para evitar más problemas.
No pudo evitar pensar que tal vez Itachi tendría razón. Tal vez estaban tentando a su suerte. Si Pein verdaderamente sospechaba que tenía intenciones de traicionar Akatsuki, entonces no sólo lo asesinaría a él, sino que se aseguraría de que sus enemigos no tuviesen oportunidad con su imponente ataque. Alguna aliada de la Hoja intentaría defender a sus aldeanos y los pactos entre las aldeas las atarían a correr una detrás de otra sin una sóla posibilidad de éxito. Se enfrentarían a cuerpos de ninjas insignificantes y también se encontrarían con algún que otro desafío (y no hablaba únicamente de los condenados Jinchuurikis), tal vez alguno moriría, tal vez no; de una u otra forma, la muerte de los débiles en manos de Pein sería inevitable…
¿Quería provocar eso? ¿Quería Sakura desatar semejante caos? Probablemente una vez que comprendiese todo lo que implicaba, Sakura se alejaría de él. No podía culparla. A pesar de todo, tampoco estaba seguro de poder ser él el primero en dar un paso hacia atrás.
Mientras sus pensamientos tomaban el control y su mente maquinaba distintos escenarios en los cuales la realidad lo golpeaba contra un muro, mientras pensaba en las distintas formas en las que Pein podría accionar, el sonido de un par de pisadas comenzó a inquietarlo. Estaban lejos, pero se acercaban con gran velocidad. Estaba casi seguro de que estaba en el campo visual de aquel sujeto, así que supo automáticamente que estaba siendo perseguido. ¿Por quién? No quiso girarse, darle a entender al enemigo que sabía que no estaba solo lo pondría automáticamente alerta y en posición de pelea; prefería fingir sorpresa. A pesar de todo, mientras más se reducía la distancia, más sutileza perdía. Le pareció estúpido. ¿Qué clase de novato se volvía menos sigiloso cuando se encontraba cerca? ¿Se habría ya resignado? ¿Habría notado ya que él sabía que ahí estaba?
Se giró, inquieto, repentinamente sorprendido por la brusquedad con la que aquellos pasos estaban siguiéndolo.
Entonces la vio.
Muy lejos de ser Itachi o parecerse a él en lo más mínimo, mucho más ligera y… rosa.
Estaba demasiado cerca ya. Antes de que pudiese detenerla, Sakura se echó entre sus brazos, dando un ligero saltito antes de alcanzarlo y hundir el rostro en su pecho. La recibió con sorpresa, apenas pudiendo evitar trastabillar luego del impacto. La pequeña criatura rosa se aferraba a él, hundiendo los dedos en su ropa.
−Sasori…
Sonaba como un gemido abrumado.
Sus miradas se encontraron un segundo después, cuando ella alzó el mentón. Sakura lo miró con las cejas oblicuadas, la mirada jade bañada en angustia y tristeza. No estaba segura de qué decirle, apenas había pensado en alguna forma de explicar lo sucedido. Tampoco estaba muy segura de poder contarlo todo sin largarse a llorar. Él poco y nada comprendía. No supo cómo reaccionar al brillo de sus ojos… Por un segundo, Sakura creyó que la besaría…
−¿Qué estás haciendo?
Difiriendo mucho de lo que creyó que haría, sin embargo, Sasori frunció el ceño y la tomó por los brazos, alejándola de su pecho.
−¿Qué haces aquí, Sakura?−la pregunta abandonó sus labios con más hosquedad de la que creyó que lo haría. No pensó en enmendarlo pero procuró suavizar la mirada.
−Yo…
−¿Qué?−insistió.
−Tuve que marcharme.
Apenas pudo oírlo, la voz de Sakura sonaba… simplemente no sonaba como ella. Tampoco se veía como ella. Quiso saber cómo quitarle el dolor de los ojos.
−¿De qué hablas?
−Dejé la aldea…
La confesión fue tan brutal, tan inesperada, que creyó haber oído mal. Pero estaba ahí, no podía haberse confundido. La evidencia estaba en la forma en la que su pequeño cuerpo temblaba, la forma en la que lo miraba, en su expresión.
¿Debía consolarla? ¿Debía abrazarla? ¿Cómo se supone que reaccionara?
−¿Por qué?−simplemente no tenía sentido, lo desaprobaba completamente− ¿Qué hiciste?
Su última pregunta tuvo más énfasis del que creyó que tendría. No pudo evitarlo. Comenzó a sentirse ansioso e inquieto incluso antes de saber las razones por las que lo había hecho.
Sakura dijo que amaba Konoha, que se había convertido en una kunoichi para defender Konoha, ¿podría realmente haberse marchado por su cuenta? Era irreal. ¿Entonces por qué? ¿Habría alguien descubierto que tenía una relación con él? ¿La habría la Hokage desterrado? Sabía que era su discípula, no lo haría, ¿verdad? Se supone que debería confiar en su alumna más que en nadie. Pero, ¿podría…? Todo parecía tan improbable que simplemente no lograba llegar a una conclusión. Al mismo tiempo, Sakura hipaba con timidez. Sus ojos jades ya no lo miraban.
−Yo…
¿Se habría ido por él?
−…Tuve que hacerlo.
Y a pesar de que era capaz de disimular (el rostro ladeado, el labio inferior casi sin temblar) las lágrimas se resbalaban por sus mejillas. La vehemencia con la que sus dedos se aferraban a sus antebrazos desapareció, lentamente los dejó caer. Sasori nunca la había visto tan derrotada.
−Era lo mejor…
Incluso cuando no terminaba de comprender sus razones, incluso cuando todo aparentaba estar mal, Sasori le creyó. No quiso imaginarse completamente el panorama en el que Sakura había tomado la decisión; era obvio que era doloroso para ella y por lo tanto lo era para él. Sin embargo, por alguna razón, ella estaba segura de que no tenía remedio. Su única salida era marcharse. Y lo hizo. Finalmente frente a él, a sólo unos centímetros de su cuerpo, el dolor cedía. Sasori se encargaría de que lo hiciera, así lo decidió. Después de todo, de momento, no podía hacer más que consolarla.
La miró durante unos largos segundos en los que los jades de ella se mantuvieron fijos en el suelo, en sus manos, sólo hasta que notó la intensidad de su mirada que no cedía. Sakura cambió suavemente la dirección de sus ojos y Sasori intentó decirle sin palabras lo mucho que lo sentía. Extendió su mano derecha con la palma hacia arriba apenas, invitándola a tomarla, y tan pronto como los dedos de ella acariciaron los suyos Sasori la atrajo hacia sí con delicadeza.
Consciente de lo extraña que había sido para Sakura la forma en la que había rechazado su contacto previamente, decidió disimular su sorpresa y finalmente abrazarla.
Pequeña y frágil entre sus brazos, Haruno se dejó hacer.
−Acompáñame, Sakura.
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¿Reviews?
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Sin comentarios. Sasori podría haber sido un poco más dulce pero es Sasori y no hay nada que una pobre autora pueda hacer para suavizarlo. Ni siquiera en este fic.
¡Gracias por leer!
Maraiah: ¡Hola! A pesar de que dejaste este comentario hace mucho tiempo (digamos, ehm... mi última actualización) respondo con muchas ganas. Sé que pediste una escena con algo de SasoSaku más explícito que no pude concederte, pero espero que esto sea suficiente, por lo menos algo. Naruto sufriendo por la ausencia de Sakura es inevitable y puedo asegurarte que sufro junto a él cada letra. Es tan lindo. Espero que puedas superar tu crisis. ¡Gracias!
Vanne: Lamento muchísimo la espera. Sé que pediste que no me tomara otros tres meses pero me ha sido inevitable. Perdón. Con respecto a tu pregunta, tal vez haya parecido confuso a lo largo de la historia, pero Sasori es humano de pies a cabeza. Únicamente, como suele suceder, parece más joven de lo que es. Me permití imaginármelo con veinte y un par. Espero que la continuación del fic te guste y la disfrutes, a pesar de todo el tiempo que hubo entre el último capítulo y este. ¡Gracias!
Muren: La desgraciada de mi musa está resentida por algo que desconozco y creo que se ha mudado ya. Encontraremos la manera de hacerla volver. De momento, me tranquiliza que puedas comprender lo necesario que es a veces hacer a un lado a Sasori y Sakura y disfrutes el fic igual. Me alegra leerte.
Phoenix Gremory: ¡Hola! Te agradezco mil veces cada una de las cosas lindas dichas sobre el fic. De vez en cuando las necesito. Me encanta que te hayas tomado el tiempo para mencionar tus capítulos preferidos y traerme a la mente momentos perdidos en la historia que a veces paso un poco por alto; también me interesa mucho saber cómo es que los lectores los ven. Disfruté mucho leer tu comentario. Por otro lado, prometo focalizarme un poquito más en Sakura y Sasori. Perdón por tardarme tanto. Como siempre, no tengo intenciones de dejar el fic, sólo voy a paso de tortuga. Gracias por la paciencia.
Effy: ¡Hola! Me alegra mucho que la historia te haya agradado. Muchas veces tengo miedo de sacar un poquito a los personajes de personaje (valga la redundancia) así que me relaja muchísimo oír que te parece que sus personalidades están bien cuidadas. También te agradezco los palabras bonitas para con la trama y la escritura. ¡Gracias!
Gomensai: ¡Es muy lindo saber que la historia te atrapó de la manera en la que lo hizo! Estoy feliz de que hayas encontrado tan dulces los detalles en cada personaje y capítulo. (Excepto claro en Hidan que no tiene nada lindo y podría sencillamente ser pulverizado en los próximos capítulos). Supongo que Sakura debería haber oído un poco más a Sasuke y, en lugar de ofenderse, seguir el consejo; tal vez en algún momento podamos hacerla entrar en razón. Muchas gracias por haber comentado :)
Otaku21: Estoy feliz de volver a leerte. Espero realmente nunca escribir nada que haga que, accidentalmente, me deshaga de tu persona. Sé que me tomé mucho tiempo para actualizar devuelta pero espero que este capítulo te guste.
Mikaela-san: ¡Hola! No tengo intenciones de dejar el fic, realmente no. Incluso cuando creas que me di por vencida y lo abandoné, incluso entonces... bueno, realmente no. Espero que no hayas muerto en la espera.
