Los personajes no son míos.
Brittany permaneció de pie, observando como el auto desaparecía frente a ella, una extraña sensación la invadió ante la reacción de la morena, tenía la esperanza de que, al menos, se acercara a saludarla; sin poder evitarlo, demasiadas dudas comenzaron a surgir en su mente-¿Será que..-susurro, inmediatamente negó con la cabeza ante esa posibilidad, pensando que tal vez la morena ya no estaba interesada en ella, tal vez había tardado demasiado en querer escucharla y ahora que se sentía lista, tal vez Santana ya no quería volver con ella, un miedo comenzó a invadirla sin poder evitarlo.
¿Todo bien?-la voz de Quinn hizo que despertara, haciendo que diera un pequeño salto asustada, la rubia de ojos verdes se acercó observando hacía donde la otra rubia miraba.
Si-dijo en un susurro bajando la mirada un poco triste.
¿No te agrado la visita de Maribel?-pregunto la rubia sin entender.
Brittany intento sonreír y solo negó-Imposible, a esa mujer la adoro-afirmo-Es solo que…-volvió a quedarse pensativa.
¿Hablaste con Santana?-la rubia miro a la bailarina que solo negó aún más triste, había observado sin querer la escena desde su ventana, al intentar alejar a su esposa que insistía en ver qué pasaba.
Solo me saludo y volvió al auto-dijo la rubia confundida-Ni siquiera intento acercarse-miro a la rubia que estaba a su lado como intentando que ella le diera una respuesta-¿Y si ya no quiere resolver las cosas?-pregunto asustada.
Quinn solo sonrió y negó-Esa morena se muere por ti y por él-dijo señalando su vientre-Tal vez solo tenían prisa…-se encogió de hombros-Tenía que llevar a Maribel al aeropuerto ¿cierto?-pregunto.
Si, tal vez-dijo más animada la bailarina.
Ambas volvieron a la casa, la rubia de ojos verdes era la encargada de la cena para todas las mujeres que había en su casa, a pesar de que Rachel quería ayudar, su esposa no la dejaba insistiéndole que tenía que descansar.
¡LUCY FABRAY-BERRY ALEJATE DE ESA VAJILLA!-grito apenas entro en la casa, provocando la sonrisa de la rubia.
Madre e hija caminaban por el aeropuerto, en dirección a la sala donde tendría que salir Maribel, la latina llevaba el equipaje de su madre, mientras Maribel cargaba la jaula en la que iba Lord T. llegó el momento de abordar el avión, cuando escucharon que anunciaban su salida.
Llámame cuando llegues-dijo la latina mientras abrazaba a su madre.
Si, mama-rio Maribel, le causaba ternura esa faceta de su hija, tan preocupada por ella, en realidad siempre se preocupaba por los que quería.
La morena solo rodo los ojos fastidiada pero sin poder evitar una sonrisa al imaginar a su hijo pronunciando esa sencilla palabra. Se acercó a la jaula de Lord T, el gato ni se percataba que iría de viaje, se encontraba profundamente dormido.
Te veré luego amigo-dijo mientras colaba un dedo en una de los agujeros para acariciarlo-Sí aún sigues vivo, te dejare volver para jugar con Santy-dibujo una sonrisa en su rostro, su madre solo negaba y reía, definitivamente esa nueva faceta de su hija le encantaba-¿Qué?-pregunto extrañada y frunciendo el ceño.
Eres demasiado cursi-afirmo su madre. Se volvieron a abrazar cuando escucharon la última llamada para abordar-Te veré pronto-dejo un beso en la mejilla de su hija y sonrió-Quiero ver que tan cursi y melosa llegas a ser cuando nazca mi nieto-afirmo volviendo a reír. Santana solo rodo los ojos fastidiada pero agradecía la aparición de su madre en el momento justo.
La bailarina se encontraba en su habitación, había sido un día agotador, sin embargo no podía dejar de sonreír al escuchar los gritos de Quinn y sus hijas que se encontraban jugando en el jardín. Antes de meterse en la cama se acercó al enorme pato que se encontraba sobre un pequeño sofá, lo acarició y sonrió de nuevo al imaginar a su latina cargando el enorme peluche, necesitaba verla, escucharla, volver a sentirla cerca pero sentía que la morena necesitaba dar el primer paso, volvió a la cama para leer un momento y descansar, cuando el teléfono sobre el pequeño buro a un costado, comenzó a sonar.
"Cada día estas más hermosa, te amo" S
Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro con esas cortas palabras, ese sencillo mensaje despejo en segundos las dudas que la habían asaltado al ver la actitud de Santana, tecleo rápidamente una respuesta pero se detuvo, observo de nuevo lo que había escrito y un pequeño temor volvió a invadirla, no quería apresurar las cosas y sentía la necesidad de que fuera ella quien la buscara, quien le demostrara que de verdad quería esta para siempre con ella y con su hijo, recordó la mirada de Santana esa tarde, esa mirada que siempre era única y exclusivamente para ella, ahí estaba a pesar de la distancia, sonrió y apretó el botón de enviar.
Santana entraba a su departamento, al entrar noto la calma en la que se encontraba y no le agrado, esos pocos días con su madre la habían animado, pero al verse de nuevo sola en ese enorme departamento sintió un vació que solo una persona podría volver a llenar, sonrió al recordarla de pie junto a su madre, tan hermosa como siempre pero con un brillo especial; el sonido de su teléfono la despertó y sonrió aún más cuando vio la respuesta a su mensaje.
"Gracias por el regalo, a Santiago le encantara, te extraño" B
Sintió como su corazón se aceleró, su rubia había aceptado el nombre para su hijo y esas últimas palabras le devolvían el ánimo que segundos antes había perdido en la soledad de ese departamento, la sonrisa no se borraba de su rostro mientras caminaba hacía la habitación que ocupaba como oficina, lentamente abrió la puerta y suspiro profundamente.
Necesitamos acondicionar una habitación para el bebe-la rubia vio como la cara se Santana paso de la confusión a la molestia.
Santana solo suspiro mientras rodaba los ojos-Britt es solo una habitación, podemos hablarlo después-la morena intento acercarse para besar de nuevo a la bailarina pero esta la detuvo, Santana cerro los ojos y se regañó a si misma por sus palabras, esta noche le tocaría dormir en ese sofá.
¿Solo una habitación?-dijo la rubia cruzándose de brazos y mirando fijamente a Santana-No Santana, ¡es la habitación de nuestro bebe!-Brittany comenzó a levantar el tono de su voz, mientras su ojos se llenaban de lágrimas.
No quise decir eso Britt-la morena no sabía que decir para evitar las reacciones de su novia, últimamente no sabía cómo hacerlo.
¡Pues no parece Santana!-Brittany se levantó del sofá, con sus manos trato de limpiar sus mejillas-¿Cuando quieres que lo hablemos? ¿Cuándo vaya a irse a la universidad?-fue lo último que dijo Brittany antes de irse a la habitación dando un fuerte portazo al cerrarla.
Te llevas el premio a la estupidez-susurro la morena, entro a la habitación y comenzó a ordenar todo en cajas, necesitaba esa habitación desocupada, totalmente limpia y acondicionada para su hijo, esa sería la habitación para su pequeño Santiago, tenía que tener todo listo en unos días, necesitaba hablar pronto con su rubia y para eso necesitaría la ayuda de algunas personas, unas menos desagradables que otras pero tenía que demostrarle a Brittany que estaba lista y la quería de vuelta en su hogar.
Las horas pasaron rápido, estaba tan entretenida ordenando todo para llevarlo a su consultorio que parecía que el sueño no se haría presente esa noche, por fin se detuvo en la entrada de la habitación, observo todo detenidamente y suspiro satisfecha con una sonrisa en su rostro, la primera etapa estaba hecha, esa habitación incluso parecía más grande a pesar que aún faltaba sacar unos muebles, ya tenía todo listo para preparar esa habitación, solo tenía que esperar a que trajeran las cosas de la tienda para bebes, pero era algo que no quería hacer sola, así que sonrió y cerro la habitación, en espera de su rubia para poder empezar.
Agotada se sentó en la sala, vio el reloj y se dio cuenta que ya era de madrugada, necesitaba descansar un poco para después continuar con otra parte de su plan para demostrarle a Brittany que estaba lista, a pesar del miedo, estaba preparada; con la imagen de Brittany y su sonrisa sin poder evitarlo se quedó profundamente dormida en el sofá.
La actividad en la casa Fabray-Berry había comenzado muy temprano, Rachel preparaba el desayuno mientras Quinn terminaba de arreglar a Kat, Lucy y Beth se alistaba para que su madre rubia las llevara a la escuela y después ella partiera a su agencia de autos; Brittany ayudaba a la castaña, con casi siete meses de embarazo ya se les dificultaba un poco el ser tan ágiles; la bailarina observaba como cada movimiento en esa casa era como una perfecta maquina cuyos engranes encajaban adecuadamente para su funcionamiento, esos día viviendo con ellas podía observar como Rachel y Quinn se apoyaban mutuamente y como la rubia se desvivía por sus hijas y su esposa, no entendía como la paciencia de la rubia de ojos verdes no terminaba, ni ante las más locas travesuras de sus hijas, de pie junto a la cocina observaba atentamente, Quinn llegaba con la pequeña Kat en brazos y la acomodaba en su silla, se aceraba a Rachel y dejaba un tierno beso en sus labios, enseguida la atmosfera era interrumpida por la algarabía que hacían Beth y Lucy, así el desayuno transcurrió entre risas y algunos regaños de Quinn a sus hijas y a Rachel que les seguía el juego, Brittany no podía evitar sonreír al imaginarse una casa así en algunos años, solo que en su sueño había un niño y dos niñas más, pero sobre todo una hermosa latina a su lado.
Niñas a lavarse los dientes-dijo Rachel a Beth y Lucy, la rubia bailarina despertó de sus sueños mientras la castaña y sus hijas salían de la cocina.
Brittany observo a Quinn que seguía ayudando a Kat a terminar su desayuno, la ternura con la que miraba a la pequeña y la paciencia que parecía infinita-¿Cómo lo hacen Quinn?-pregunto haciendo que la rubia la mirara un poco extrañada.
¿Cómo hacemos qué?-pregunto un poco confundida.
¿Cómo hacen que la maternidad parezca tan sencilla? ¿Cuál es el secreto?- pregunto mirando fijamente a la rubia de ojos verdes.
Sin poder evitarlo Quinn río demasiado fuerte, haciendo que la pequeña Kat también riera sin saber porque su madre reía, Brittany solo frunció el ceño haciendo que Quinn dejara de reír-Perdóname-dijo un poco apenada, se quedó pensando un momento y volvió a sonreír-No hay una fórmula secreta-miro a Kat, volvió su mirada a la rubia y solo se encogió de hombros-Yo simplemente…hago lo que mis instintos me dicen que haga-finalizo.
La bailarina no lograba entender-Pero… ¿cómo sabes que tus instintos no te están llevando por un lado equivocado?-pregunto totalmente preocupada, a veces tenía la sensación de no poder llevar a cabo esa tarea y en esos momentos entendía a Santana y sus miedos, provocándole cierto malestar al no haberla entendido totalmente, aunque sabía que la actitud de la morena no había sido la mejor, ahora la entendía.
Quinn volvió a mirar a su hija de tan solo cuatro años y suspiro-Brittany…la maternidad es algo compleja, a veces nos toca tomar decisiones que no son fáciles pero siempre son las acertadas- sonrió y se llevó una mano a su corazón-A veces solo debemos escucharlo-miro a la rubia que seguía un poco pensativa-Te diré la verdad-esto hizo que la bailarina la mirara esperando una respuesta-No todo será color de rosa, te tocara lidiar con los arranques de rabia y que te tiren la puerta en la cara o te griten que te odia-Quinn simplemente se encogió de hombros.
La cara de Brittany era de total asombro-Que fuerte, ¿A qué edad ocurre eso?-pregunto muy preocupada.
A los cinco años-dijo una Quinn muy sonriente.
La bailarina solo trago saliva y abrió sus ojos enormemente, llevo su mano a su vientre-Ay no-dijo en un susurro y muy preocupada.
Quinn volvió a reír ante la cara de Brittany-Descuida, lo harás muy bien, tú y Santana serán unas madres maravillosas-dijo suavemente mientras la tomaba de la mano para despejar cualquier duda o preocupación. Al escuchar eso Brittany no pudo evitar sonreír, ella estaba totalmente segura que su latina sería una excelente madre.
La entrada de Beth a la cocina las hizo sonreír-Mami, no encuentro mi suéter-miro fijamente a su rubia madre.
Quinn se puso de pie y tomo en brazos a Kat-Te apuesto que está debajo de tu cama-miro a la bailarina y sonrió-Siempre está debajo de su cama-afirmo para después salir de la cocina junto a sus hijas.
Brittany sonrió divertida, definitivamente esas mujeres eran unas excelentes madres, siempre al pendiente de sus tres hijas, aún se preguntaba cómo le haría ahora que serían cuatro, pero no dejaba de asombrarla el brillo que siempre tenían en sus ojos al verlas, incluso en sus travesuras, la rubia solo suspiro-Espero ser así de buena yo también-susurro mientras acariciaba su vientre.
Santana regresaba a su departamento, después de un agotador día de mudanza a su consultorio y dejar todo en orden, de asegurarse que sus muebles fueran llevados en perfecto estado, de estar al pendiente de que el cuarto de su hijo quedara perfectamente tapizado de color azul con pequeños patos y osos, de un día de compras en tiendas de bebe, ropa, accesorios, libros y de invertir tiempo en la elección de un importante regalo para la rubia; había decidido tomarse unos días para continuar con su plan, aún tenía un par de detalles que arreglar y para eso necesitaba la ayuda de dos rubias, una más desagradable que la otra pero eran necesarias.
Se sentó en el sofá, después de haberse dado un baño y con su pijama, antes de adentrarse en su lectura sobre bebes, tomo su teléfono, necesitaba darle las buenas noches a Brittany y a su pequeño Santy.
Que tengas dulces sueños, te amo y te extraño, en realidad los extraños a los dos. S
Volvió a colocar su teléfono a un lado y tomó el libro que acababa de comprar "Que esperar cuando estas esperando", estaba totalmente concentrada y sorprendida de todo lo que estaba descubriendo, en algún punto al leer sobre la importancia de atender a la futura madre y ayudar a que sus emociones se mantengan tranquilas, se regañaba a si misma al darse cuenta de cómo había hecho sentir a la rubia.
Sin poder evitarlo una enorme sonrisa se dibujó en su rostro-Ya puedes oírme-dijo en un susurro al terminar de leer los cambios y la evolución del bebe al estar en el séptimo mes de embarazo, Brittany ya estaba cerca de ese séptimo mes y su corazón se aceleró al descubrir que su pequeño Santiago ya podía escucharla, se moría de ganas por hablarle y cantarle mientras acariciaba el vientre de su rubia.
El sonido de su teléfono la saco de su sueño, frunció el ceño al ver de quien era el mensaje pero lo borro al darse cuenta que era la información que estaba esperando.
Al menos haces algo bien Fabray-susurro mientras tomaba el teléfono del departamento y comenzaba a marcar.
Brittany salía del baño, necesitaba descansar, así que sin perder más tiempo se metió en la cama, se dio cuenta que su teléfono anunciaba un mensaje y rápidamente lo tomo, su sonrisa volvió a aparecer al ver el mensaje y sobre todo quien era la dueña de esas palabras, rápidamente se dispuso a responder.
Te amo y también te extrañamos. B
Suspiro sin poder evitarlo, tomo el libro que había en su buro "Que esperar cuando estas esperando" mientras colocaba unos audífonos en su vientre con algo de música para su pequeño Santiago, una pequeña manía que había adquirido desde que leyó que ya podía escuchar y desde que su doctora le confirmo que eso relajaba al bebe.
Santana sonrió al recibir el mensaje de su bailarina, suspiro profundamente mientras se acostaba en su cama y acomodaba la alarma de su despertador con algo de molestia-¿Por qué a las 5 de la mañana?-se preguntó-Es tu culpa Santana, espero aprendas a mantener la boca cerrada-seguía reprendiéndose, pero sabía que era necesario.
Espero que la historia les este gustando, saludos.
