Bueno.. La verdad es que me pongo a pensar, meses atrás cuando actualizaba día por medio, cuando ahora estoy actualizando y me siento culpable por no hacer los resúmenes e las pruebas integradoras. Sinceramente, no me importan mucho pq no dependo mucho de ninguna, lo cual no quiere decir que por eso vaya a desaprobarlas. Si las apruebo mejor, jajajaja, pero bueno.
Confieso que creí que estaría mucho más tiempo con este fic, y la vdd es que tan solo quedan seis capítulos y el epílogo (que tengo que terminar xD) no lo puedo creer. ¿SEIS SEMANAS NADA MAS? no voy a llegar a los 200 jajajaj aunque estoy con 158 y realmente se los tengo que agradecer muchísimo porque pocas historias me gustan tanto como esta y nunca creí que tantas personas pudieran sentirse identificadas leyéndolas, un enorme GRACIAS que no alcanza.
Aclaro dudas:
Katty: Cuando Dick dice eso, me di cuenta que me exprese mal. Cuando el se refiere a sus 15 años es cuando el empezó a gustar de Kori (creo que se menciona que la persiguió por tres años declarando su amor jajaj) y por eso dice, ¿cómo se supone que un muchacho de 15 años deba expresar como amar? Ahora el tiene 18 y está manejando las cosas mejor (creo jajaja) En fin, espero aclararte la duda y me disculpo por mi mala expresión.
Ahora sí, muchísimas gracias por leer, nos vemos abajo!!
UNA PISTA: Presten atención al anciano de corbata violeta de flores amarillas y piensen en la intriga del capítulo anterior. Sh!
nos vemos abajo!
25
De Ropa y Dinero.
-No es verdad-Tara observaba a Abby desde lejos mientras hacía un cuadrado con sus manos y lo enfocaba de tal manera de que su amiga quedara en él.
Abby vestía un entalladísimo vestido en un fucsia intenso, no tenía breteles y le llegaba hasta la mitad del muslo. El modelo del vestido era fruncido y Abby no se veía muy cómoda en él.
Habían aprovechado una de sus últimas mañanas libres de Domingo para recorrer la ciudad y buscar sus vestidos de graduación. Casualmente, en ese momento estaban en un local muy concurrido por alumnas que se graduaban con la esperanza de encontrar algo que les gustara.
A Kori le habían ofrecido un vestido amarillo chillón que ella no encontraba muy agradable a la vista, pero había accedido a probárselo porque sus amigas le habían insistido. Rachel era presa de un vestido en tonos pasteles que tampoco había sido de su agrado y por la misma razón que Kori se lo estaba probando y Abby fue presa de algo aún peor: Tara, quien no paraba de recomendarle vestidos ajustados que entallaran sus curvas. Luna miraba vestidos indecisa mientras sus amigas se probaban.
-Vamos, Abby. Con esto, Víctor te come viva.-La alentó Tara.
-Por supuesto que me come viva, ¡PAREZCO UN CARAMELO GIGANTE!-Rugió Abby haciendo un intento en vano para acomodarse el vestido ya que era demasiado ajustado.
-No es cierto. Pareces un bombón de fruta-Acotó Luna divertida quitando la vista de la ropa por unos segundos.
-Es una lástima que no pueda reírme dado a que este vestido ¡NO ME DEJA RESPIRAR!-Se quejó Abby.
-Así que… ¿No te gusta?-Preguntó Tara alzando una ceja. Abby gruñó con fuerza y luego contestó en un bramido:
-¡NO!
-Entonces cámbiate, Dios…-A continuación salió Kori del probador con el vestido en amarillo chillón. Debido a su altura, el vestido con suerte le cubría el trasero y el escote era demasiado bajo para la pelirroja que no paraba de taparse el pecho.
-¿Es necesario que tú lo desapruebes para que pueda quitármelo?-Inquirió un tanto tímida, como no era usual en ella.
-Sí-Contestó Tara con firmeza.-, ese color te queda de maravilla-Exclamó sonriente.
-Sí, pero ese vestido parece del talle de una niña de cinco años. Quítatelo-Repuso Luna sabiamente.
-¡Luna!-Se quejó Tara.
-¿Qué?-Se defendió la castaña.-Es verdad, el vestido le queda muy pequeño.
-¿Y CÓMO RAYOS SE SUPONE QUE DEBE VERSE LA NOVIA DEL MÁS LINDO DEL COLEGIO?
-No lo sé… ¿Cómo si tuviese un gramo de cerebro? ¿O acaso como si fuese una ramera? Yo creo que uno debe vestirse con lo que se sienta cómodo, no como le digan los demás-Declaró Luna muy segura.-Y tú Kori no te ves ni cómoda ni segura con esa toalla de manos, así que quítatela-Kori obedeció sonriente y Tara se volvió a su amiga con expresión de enfado.
-¿Cómo pudiste hacer tal atrosidad…?
-Simple, haciéndolo.-Respondió Luna sin darle mucha importancia. Rachel salió del probador con el vestido puesto. Le llegaba hasta los tobillos y los colores la empalidecían demasiado.
-Pareces un mantel hecho por un niño marica de preescolar-Opinó Luna. Rachel soltó una carcajada y Tara la fulminó con la mirada.
-No puedes decir eso de semejante vestido-Se quejó la rubia. Luna se encogió de hombros.
-Ese vestido se ve mejor en una percha que puesto.-Jactó Luna.
Finalmente las mosqueteras decidieron retirarse derrotadas puesto que no habían encontrado nada que les gustara. Mientras caminaban por la calle, Tara recordó algo.
-¡Ya sé a donde podemos ir!
-¿A dónde podemos ir o a donde nos arrastraras en contra de nuestra voluntad?-Inquirió Rachel desanimada.
-Lo segundo-Respondió Tara. Las cuatro restantes suspiraron exhaustas de las propuestas de su amiga rubia.- ¡Anímense! Este lugar tiene de todo.
-Una pregunta Tara, ¿Acaso tú sabes que te vas a poner?-Inquirió Kori.
-En realidad no, pero de seguro algo de lo que me regaló Danielle en mi última sesión de fotos.-Respondió Tara muy feliz.
-¿y no podrías prestarnos ropa de diseñador?-Preguntó Abby.
-¿Rechazarían salir de compras con amigas con tal de ponerse una ropita de diseñador tan minúscula que quizá ni siquiera les entre?
-Si-Respondieron Kori y Rachel al unísono. Las dos mejores amigas, además de estar unidas por muchas cosas en común, compartían el odio por mirar vidrieras y probarse ropa. Ninguna de las dos podía entender como eso podía ser entretenido. A diferencia de ellas, Luna amaba probarse vestidos y elegir ropas de la vidriera al igual que Abby. Tara, como digna modelo, también le encantaba.
-Pues no, ninguna de las minúsculas ropitas de diseñador les iría a ustedes…
-OH…-Suspiraron las dos desilusionadas, pues eso significaba que debían seguir mirando.
-Eso les pasa por tener tetas y trasero-Aclaró Tara indignada.
-Ya en serio, ¿Se me ve muy grande el trasero con este jean?-Preguntó Rachel intentando mirarse su trasero enfundado en el pantalón.
-Na…No parece de quinientas toneladas, sólo parece de trescientas-Bromeó Luna.
-¡Luna!
-¿Qué? Es verdad, y Kori piensa lo mismo que yo, ¿Verdad?-Luna le dio un codazo a la pelirroja que iba, como de costumbre, ensimismada en su propio mundo.
-¿Lo qué?
-Tú sólo di que si-Le indicó Luna. Kori, rebelde sin causa, se negó a hacerle caso a su amiga respondiendo:
-No.
-Ja, ¿Lo ves? Aunque esté distraída y no tenga ni un poquitín de idea de lo que…
-¡AY POR DIOS QUE HERMOSO VESTIDO!-Gritó Abby interrumpiendo a su amiga mientras señalaba una vidriera. El vestido, en efecto, era hermoso: Negro, con flores rojas estampadas. Era de cuello alto y un bordado de lentejuelas en los bordes y llevaba una faja a la altura de la cintura, en verdad estilizaba muchísimo.
Abby arrastró a Tara de la muñeca para entrar al local. Las otras tres mosqueteras suspiraron: sería una larga mañana…
* * *
-No entiendo porque las mujeres se hacen tanto complejo con lo que se ponen en la graduación-Comentó Dick un tanto desinteresado al tiempo en el que entraban a una casa de trajes de gala bastante cara. Víctor ojeaba los trajes con delicadeza, uno por uno, examinándolos minuciosamente.
-No hay caso, Vic, todos los trajes son iguales-Repuso Robert observando a su amigo con desgano.
-No, no es cierto.-Replicó Víctor muy seguro, sin dejar de mirar los trajes.-Y volviendo a lo tuyo, Dick, es lógico. Para ellas es la noche más especial del año.
-Es el último día de clases, por supuesto que es especial: No tendremos que verles el trasero nunca más a esos idiotas que dicen ser profesores-Dijo Frank mientras se unía a Víctor mirando trajes, vagamente.
-Insisto-Dick se cruzó de brazos-para mí no es para tanto. Sí, es una noche especial, claro. Pero se destruyen entre ellas para buscar al –Dibujó comillas mientras decía:-"Vestido Perfecto", siendo que todas nuestras vidas nos enseñan que no existe la perfección.
Frank se volvió a su amigo alzando una ceja.
-¿Quién eres? ¿Albert Einstein?
-No, pero en serio. ¡Me molesta que las mujeres sean a veces tan complicadas!
-Tienes suerte de que Kori es sencilla-Repuso Robert ojeando algunos trajes.
-El ajedrez es sencillo al lado de Kori Anders-Lo contradijo Frank. Dick lo miró desafiante y cruzaron miradas muy profundas.
-No es así-Dick dio un suspiro, meditando muy bien sus palabras.-ella no es una chica cualquiera. No es ni compleja ni sencilla.
-¿Eso no la hace compleja?-Preguntó Robert intrigado.
-No-Respondió Dick.-, eso la hace una mujer.
-Que buena descripción.-Apuntó Víctor, intentando borrar la tensión que se había logrado de repente.
-Yo preferiría que las mujeres fueran desnudas a la graduación, así no habría ningún problema con la vestimenta.-Declaró Frank finalmente.
-Eso es muy impúdico de tu parte-Lo regañó Víctor fulminándolo con la mirada.- ,es una noche especial.
-Perdona, pero eso sería muy especial-Dijo Frank poniéndole especial énfasis a la última palabra.-y también sería original.
-Eso no es original. Eso es obsceno-Replicó Víctor cortante.
-¡Hey, vengan aquí!-Los llamó Garfield desde detrás de unas perchas.
Los chicos se miraron intrigados y fueron al encuentro de su amigo.
Garfield sostenía un bóxer con corazoncitos y le estiraba la cintura una y otra vez.
-¿Qué les parece si nos ponemos estos para ir a la graduación…En vez del traje?-Robert, Víctor y Dick no supieron que responder, mientras que Frank se acercó a su amigo y poniéndole la mano sobre le hombro exclamó:
-¿Ven? Él sí habla mi idioma. Él sí sabe a lo que me refiero.
-No se pondrán eso, ¿Verdad?-Preguntó Robert indignado. Al ver que no recibía respuesta, sino risas, repitió la pregunta.-No lo harán, ¿Cierto? ¿Chicos?
-Por supuesto que no, considerando que no tengo ninguna cita para el baile, debo tener la discreción de verme bien.-Respondió Frank dirigiéndose a la sección de camisas.
Los otros cuatro Merodeadores se miraron indignados, sin poder creer lo que su amigo había dicho.
-¿Qué?-Preguntó Dick acercándose a su amigo.- ¿Nadie te ha invitado?
-No es que nadie me haya invitado-Explicó Frank.-es que yo no he aceptado ninguna invitación.
-Pero… ¿Por qué?-Frank se puso a revolver las camisas con delicadeza y prolijidad haciendo un silencio que abarcó varios segundos.
-Digamos que me gustaría que mi acompañante tenga cerebro y todas las que me invitaron no tienen ese órgano, y si lo tienen no lo usan.
-Pobrecillas-Comentó Dick. Frank soltó una estruendosa carcajada.- ¿Sabías que eres un imbécil?
-Por múltiples razones, pero no entiendo porque tú me lo dices. Los dos somos imbéciles por las mismas razones.-Respondió Frank sonriente.
-Pero tú eres aún más imbécil por creer que Kori Anders podría reemplazarte-Aclaró Dick con seriedad.
-Y tú eres aún más imbécil en estar enamorado de alguien más complejo que el ajedrez-Terció Frank.
-Así que volvemos a quedar que los dos somos igual de imbéciles por distintas razones.-Declaró Dick.
-Así es-Se dieron la mano sonrientes y siguieron mirando camisas.- ¿Es obligación llevar corbata?
-Es la idea. Los padres dicen que es más elegante.
-La corbata-Se metió Víctor de repente.-es una señal de elegancia y sofisticación. Es una prenda fina que hace ver a quien la porta con mucha más clase y porte.
-Sí, y también te hace parecer un tremendo troglodita-Comentó Garfield alzando una corbata azul a rayas amarillas mientras la observaba con asco.- ¿Quién en su sano juicio podría inventar algo así? Es vomitivo.
-No es vomitivo-Replicó Frank.- ,es ridículo. Si no quieres usarla, no la uses. Pero tendrás que usar moño.
-No soy un mesero-Se quejó Garfield.-. Yo quiero ir con camisa y jean, eso sí es divertido y queda muy bien.
-Considerando tu gusto por camisas, Gar, si yo fuera tus padres te condenaría a vivir con traje.-Comentó Robert, uniéndose al grupo mientras buscaba una corbata que combinara con la camisa que había elegido.
-Gracias, menos mal que eres mi amigo.
-Vamos, Gar. Admite que eres un poco…Excéntrico con tus camisas.-Dijo Dick mientras alzaba una corbata con enormes flores amarillas y fondo violeta.- ¡Por Dios, que asco! ¿Quién podría usar esto?
-¡Oh!-Exclamó un señor bastante alto con una prominente nariz y poco cabello, mientras se acercaba a ellos. Sonreía, sus ojos celestes soltaban chispas de felicidad mientras se acercaba a Dick y le estrujaba el cuello a modo de abrazo. Dick estaba helado.- ¡Haz encontrado la corbata que he buscado durante dos años, jovencito! -Su voz era rasposa y dejaba notar que el hombre era bastante anciano.-Ahora podré hacer realidad el sueño de mi nieta: ¡llevarla a su graduación!-A Frank le entraron ganas de soltar un sarcástico "¿Y a mí qué?", pero reparó en la mirada del anciano. Le resultaba familiar.- ¡Oh, jovencito, ¿Cómo podré agradecértelo?! –Dick estaba helado. No sabía que decir ni qué hacer.
-Eh, yo…EH…Usted…Eh…-Balbuceó el muchacho. El anciano alzó una ceja y Frank tuvo un vuelco al corazón. ¡Él conocía ese gesto de una persona pero no podía recordar de quién!
-Jovencito, lamento haber forzado sus neuronas, pero quisiera saber como podría agradecerle el que haya encontrado la corbata que he estado buscando hace dos años.-Dijo el anciano pacientemente. Desgraciadamente para Dick, él todavía seguía sin saber que decir.
-Lo siento señor-Consiguió decir, sin poder desatar el nudo que se había formado en su garganta.-. No quise parece idiota frente a usted. Es sólo que no suele pasarme muy a menudo esto de que la gente me haga regalos.-El anciano sonrío ampliamente y le estrechó la mano a Dick con mucha fuerza.
-Mi nombre es Adolf Roter-Se presentó sin dejar de estrechar la mano de Dick.- y dado a que no sabes que hacer te daré un par de dólares por el favor que me has hecho, jovencito.-Metió su mano en un amplio bolsillo de su saco y después de revolver por unos segundos sacó unos billetes relucientes y se los entregó a Dick mientras sonreía.-Espero que esto pueda servir de agradecimiento.-Le dio unas palmadas en el hombro y quitándole la corbata se dirigió a la caja registradora mientras Dick miraba atontado los billetes en su mano.
-¿Cuánto te dio?-Preguntó Frank cuando Adolf estuvo lo suficientemente alejado. Dick contó los billetes mientras observaba los números inscriptos en ellos.
-Seiscientos dólares-Respondió el muchacho atónito. Los cuatros merodeadores restantes abrieron mucho la boca sorprendidos.
-¿Seiscientos dólares por una corbata de payaso?-Inquirió Robert sorprendido. Dick asintió lentamente manteniendo su boca abierta. Ninguno de ellos podía creer lo que había ocurrido.
* * *
-No puedo…-Abby tomó aire mientras intentaba hablar con el vestido puesto.-Respirar.-Jadeó intensamente y se esforzó por mostrarle a sus amigas el vestido.
-Demasiado ajustado-Dijeron las cuatro chicas al mismo tiempo, mientras observaban a Abby respirar con dificultad enfundada en un vestido amarillo furioso.
-Es curioso, porque ese color te queda bellísimo-Opinó Luna con un dedo en el mentón.
-Sí, deberías llevar algo de ese color a la graduación.-Comentó Kori sonriente.
-Vamos, Abby, quítate ese vestido y preguntemos si no tienen un talle un poco más grande-La animó Tara. Abby se metió en el probador y enseguida salió con el vestido en la mano. Las dos amigas buscaron con la mirada a una vendedora y se acercaron a una joven bastante gordita para preguntar sobre el vestido.
-Disculpe, ¿Sería posible que ustedes tengan este modelo en un talle más grande?-Preguntó Tara.-Es para mi amiga y le va un poco ajustado-Señaló a Abby con la cabeza.
La vendedora soltó una carcajada maligna mientras echaba la cabeza para atrás. Tara alzó una ceja extrañada y cruzó miradas con Abby y sus amigas.
-Si yo fuera tú niña dejaría de comer tantas papas fritas-Le espetó a Abby con crueldad. Abby no supo que decir. El labio comenzó a temblarle con brusquedad y sus ojos se pusieron vidriosos.
Tara fulminó a la vendedora con la mirada y decidió no quedarse callada.
-¿Sabe que haría yo si fuera tú? ¡Me haría una liposucción y un transplante de cerebro porque parece que te faltan unos cuantos caramelos en el frasco!-Rugió Tara mientras se golpeaba la cabeza para hacer más gráficas sus palabras.-Seguramente te faltan esos caramelos porque te los comiste. ¡Imbécil! ¿Quién te crees para tratar así a mi amiga?-La vendedora no supo que decir. Ahora era ella la que temblaba de miedo por las palabras de Tara. –No necesito que una retrasada mental me venda ropa minúscula. Eso puede hacerlo cualquiera-Y con esas palabras, tomó a Abby del brazo y giró sobre sus talones hacia la salida mientras le indicaba con un gesto de la mano a sus amigas que la siguieran.
-Tara, eso fue lo más fabuloso que has hecho en tu vida-Dijo Abby abrazándola muy fuerte.
-No, lo más fabuloso que he hecho en mi vida es lo siguiente: ¡Vamos a la Pizzería, yo invito!
Este capítulo toca un tema muy actual: los talles. Porque cualquier cerca inmunda por más delgada que sea se cree con derecho de tratarte mal porque usas un talle 6 (no se como sea en sus países, acá es grande). Todos se creen lo suficientemente bellos para eso, pero hay una noticia que darles a esas personas: Insultar no va a hacerlos más delgados. Me gusta este capítulo porque resalta el carácter de las mosqueteras y TAMBIEN el de los merodeadores. Me encanta hacerlos andar juntos por ahi! son tan adorables xD jajaja
Muchos besos a todas, GRACIAS por todos sus reviews.
No tengan miedo de hacer sugerencias o comentarios, nunca son tomados a mal y siempre serán aclarados.
Recuerden que pueden dejarme preguntas.
Espero poder actualizar la semana próxima y sino bueno, nos veremos
GRACIAS POR TODO
las qiere
Cook
