Un nuevo capitulo, ¡ojala les guste!

¡Gracias a todos los que leyeron, dejaron review y/o incluyeron esta historia en su lista de favoritas/alerta y los que me han recomendado!

Los Juegos del Hambre, sus personajes y todo lo relacionado son propiedad de Suzanne Collins.


Celos. Parte 2

Katniss' POV

¿Quién podrá ser la chica misteriosa de la que Peeta habla?

Es el único pensamiento que ha cruzado por mi cabeza toda la mañana. Me he martirizado haciendo un repaso mental de todas las chicas con las que lo he visto. Es sorprendente la atención que le he prestado a lo largo de los años y sin siquiera ser consiente de ello. Parece que mis "sentimientos" no nacieron tan repentinamente como pensaba…

Pero, por más vueltas que le doy al asunto, no doy con la chica misteriosa. Cierto, Peeta tiene muchas amigas. Supongo que es por su carácter tan amable y simpático. Sin embargo, jamás he visto algo que pudiera ser una indicación de un interés amoroso de su parte…

Esto es muy frustrante. ¿Quién podrá ser? ¿Delly Cartwright? No. No creo. Parecen llevarse bien, pero yo diría que solo es una amistad. Umm… no obstante, es con la que más tiempo pasa…

Miro hacia la mesa donde Peeta usualmente se sienta y observo a su acostumbrado grupo de amigos y amigas. Hay unas 5 chicas, incluyendo a Delly. Todas rubias y de ojos azules, hijas de comerciantes. Ninguna excesivamente bonita; lo curioso es que en el Distrito 12, la mayor parte de las chicas guapas provienen de la Veta. Hay sus excepciones, claro, pero en el grupo de las amigas de Peeta…

Mientras pienso en esto, veo a una chica acercarse a la mesa de Peeta y caigo en cuenta de quien es la chica misteriosa. ¡Claro! ¡Es tan obvio! ¿De quien más podría tratarse, sino de Ingrid Rod, la muchacha más bonita de nuestro curso?

Ingrid tiene un lustroso cabello negro azabache, cortado de manera desigual: muy corto atrás, dejando descubierta la nuca y más largo al frente, alcanzando sus hombros. Tiene unos ojos de un intenso color verde y la piel ligeramente morena. Es hija de un comerciante errante del Distrito 4 (lo cual es muy MUY inusual en Panem, pero existen unos pocos de estos comerciantes, que viajan entre los distritos) Quizás sea que se trata de una belleza exótica, pero lo cierto es que es la chica más cotizada de nuestro grupo.

Lo cual la hace una candidata lógica para ser la chica misteriosa de Peeta.

La observo sentarse junto a Peeta, mientras coloca una mano sobre su hombro y le ofrece una sonrisa. Peeta también le sonríe y le dice algo que la hace reír.

-Eh… ¿Katniss?

Volteo a ver a Madge, quien me observa con preocupación. La miro con algo de desesperación, ¿Qué no se da cuenta que estoy ocupada lanzándole miradas asesinas a Ingrid? Aunque, dadas las circunstancias, si tuviera mi arco a la mano…

-¿Si?- le pregunto a Madge, con impaciencia, cuando no me dice nada.

-No estoy segura de que crimen cometió tu vaso de jugo- me dice- pero estoy segura de que ya ha pagado por ello. ¿Quizás quieras limpiarte?

La observo confundida y no es hasta que noto que mi vaso desechable, donde hasta hace unos minutos estaba mi jugo, esta completamente destrozado y lo poco que quedaba de mi bebida escurre entre mis dedos, que caigo en cuenta de a que se refiere. Parece que he desquitado mi furia con el objeto equivocado… -Oh- murmuro, tomando una servilleta y limpiando el jugo. Madge me sonríe, comprensiva y me ayuda a limpiar.

Afortunadamente, Madge no pregunta el motivo de mi enojo y continuamos el desayuno en silencio. Eso es bueno, porque realmente no estoy lista para admitir mis sentimientos por Peeta en voz alta…

Al menos, todavía no.


Han pasado un par de horas desde el "incidente" de la cafetería y me encuentro caminando hacia el salón de Historia, sumida en mis propios pensamientos, cuando noto que alguien bloquea mi camino. Observo a la persona de pie frente a mí y aunque me parece familiar, no logro ubicarla. Se trata de una chica morena, bastante alta y algo mayor. Arqueo las cejas, preguntando silenciosamente porque no me deja pasar y ella me dice (en un tono muy amenazador, debo agregar).-Voy a decírtelo una sola vez, Eveerden. Mantente alejada de Gale.

Por fin caigo en cuenta de donde la conozco. Es la chica que estaba con Gale en el bosque. Umm… interesante. Me encojo de hombros y paso a su lado, decidida a ignorarla. Esto es bastante extraño, pero me niego a darle importancia. La escucho bufar, molesta, pero no vuelvo a mirarla.

-¿Todo esta bien?- me pregunta Madge, quien al parecer fue testigo de todo lo ocurrido- ¿Qué quería Silvana?

Ah, así que el nombre de la nueva amiga de Gale es Silvana. –Nada- respondo- solo… decirme que me alejara de su novio. O creo que esa es la idea- le digo, con una sonrisa.

-¿Gale?

-Sip.

Y eso es todo lo que decimos al respecto.


Cuando las clases terminan, observo a Peeta salir del salón, acompañado de Ingrid. Parecen estar teniendo una conversación muy entretenida, pues ambos ríen. Siento que la sangre me hierve y quiero lanzarme encima de la chica y decirle que se aleje de MI Peeta, pero me figuro que no es buena idea. Es una tontería, de hecho. Aun así…

Tan entretenida voy pensando en escenarios alternativos acerca de cómo podría alejar a Ingrid de Peeta, que a penas soy consiente de que alguien me toma del brazo y me arrastra a un salón. No es hasta que miro a los ojos de mi "secuestrador", tan grises como los míos, que caigo en cuenta de que estoy frente a frente con Gale.

Esto tiene potencial para acabar muy mal.

-¿Qué hacías el otro día en el bosque?- me pregunta. O más bien, demanda saber. Arqueo las cejas y respondo con indiferencia. -¿Qué? ¿No puedo ir al bosque?

Él gruñe, molesto. –No es eso. Es solo que… ya nunca vas a cazar. Pensé… que estabas evitándome.

-Es justo lo que estaba haciendo- respondo, tratando de mostrarme tranquila, pero estoy perdiendo la paciencia. ¿Qué no se da cuenta del lio en el que podría meterme?

-¿Y entonces…?

-No creí que me toparía contigo- confieso.

-¿No fuiste a buscarme?

Lo miro confundida, ¿Cómo demonios llego a esa conclusión?- No. ¿Por qué haría eso?

-Catnip…

-Necesitaba pensar- le digo, a modo de explicación, aunque no estoy segura de porque quiero explicarle algo. Aun así, me siento obligada a hacerlo.

-¿Sobre que?

-Mi situación- ¿Por qué estoy diciéndole esto? De todas las personas en el Distrito 12, ¿Por qué demonios le estoy contando esto a Gale? Quizás porque es mi mejor amigo… O era. Ahora ya no sé. Supongo que algún día, tal vez, podamos retomar la amistad, pero en este punto parece bastante improbable.

-¿O sea…?

Dejo que la pregunta cuelgue entre nosotros. Lo observo, deseando contarle por lo que estoy pasando, pero es una tontería. Después de todo, nuestra ultima pelea fue acerca de cómo nunca tuvimos nada y como no quiero que tengamos nada… no sería muy apropiado de mi parte decirle que estoy loca de amor por mi "dueño", ¿o si?

Finalmente Gale suspira y sin decir más, se marcha. Lo observo partir, sintiéndome mal, pero no hago ni digo nada. No tendría sentido. Además, mi situación ya es complicada; no vale la pena agregarle más drama.

A lo mejor un día hablare con Gale y arreglaremos las cosas. Quizás no. Pero por el momento…

Por el momento mejor no preocuparme. Ya habrá tiempo para eso.


El día pasa sin ningún otro incidente y por la noche, mientras me acuesto al lado de Peeta, no puedo quitarme la idea de que su chica misteriosa sea Ingrid. No creo que le sea tan indiferente como él cree… es decir, ¡el día de hoy lo tomo del brazo al menos unas 5 veces! (no es que estuviera contando, por cierto…)

Suspiro de una manera un poco dramática y él me observa con curiosidad. Le sonrío brevemente y murmuro un "buenas noches", antes de acostarme, dándole la espalda. Casi puedo sentir como continua mirándome y como si deseara decirme algo, pero permanece en silencio y al final no sé si tal vez todo sea producto de mi alborotada imaginación.

Oh, en fin… mañana será otro día.


La mañana pasa sin incidente alguno y cuando menos siento, es hora de la salida. Mientras camino por el pasillo, mi mirada se mantiene fija en Peeta, quien lleva a Ingrid colgada de su brazo. Aprieto la mandíbula con fuerza y sospecho que más tarde tendré un terrible dolor de muelas, pero no me importa. Sino lo hago, probablemente gritare de frustración. ¿Podría alguien decirle a esa mujer que se aleje de MI Peeta? ¡Ya sé que no es mío y jamás lo será, pero no puedo evitar pensar así! ¡Lo quiero! ¡Tal vez incluso lo a…!

No. Eso no. Aun no estoy lista para admitir semejante cosa y ni siquiera sé si sea verdad. Aun así, cada vez que lo veo con Ingrid… ¡es como si alguien me golpeara en el estomago!

Una vez más, el hilo de mis pensamientos hace que no note lo que ocurre a mí alrededor y por eso a penas y noto cuando Silvana aparece a mi lado y así, sin más ni más, me jala de mi trenza. El dolor es inmediato e intenso y mi primer instinto es intentar zafarme. Lo logro, con éxito moderado y me giro para quedar frente a frente con mi atacante.

-¡¿Pero que…?- comienzo, mas no puedo terminar, pues su mano va directo a impactar con mi mejilla y a penas y logro esquivarla. Cada vez me siento más confundida; ¡no sé bien como reaccionar y ni siquiera sé porque me ataca!

-¡Te lo advertí, Everdeen!- me grita y ahora supongo que de alguna forma se ha enterado de mi breve encuentro con Gale de la tarde anterior. Abro la boca para decir algo, pero una vez más me tira del cabello y lo único que sale de mis labios es un grito de dolor y de furia. ¡¿Qué demonios le pasa a esta mujer?

Me tira al suelo, valiéndose de mi confusión e inseguridad ante como reaccionar y siento un arañazo en mi mejilla. Trato de quitármela de encima, aun sin saber que hacer y siendo brevemente consiente del grupo de chicos que se han reunido a nuestro alrededor para observarnos. Silvana continua gritándome algo que no logro del todo entender (todos a nuestro alrededor también están gritando) y yo trato de levantarme. Alguien aparece detrás de Silvana y tomándola del brazo la obliga a levantarse. Casi suspiro aliviada, al notar que es Gale quien ha venido en mi salvación, pero luego pienso en los rumores que correrán después de esto y siento nauseas. ¿Podría ser esto peor?

-¡Silvana, tranquilízate!- le esta diciendo él y yo solo atino a mirarlos. No sé que hacer o que decir que pueda hacer que esta situación luzca menos… comprometedora.

-Katniss, ¿estas bien?- es Madge quien me lo pregunta, mientras me ayuda a incorporarme- vi cuando Silvana te ataco y fui a buscar a Gale de inmediato- me explica- perdona que no fuera más rápida.

-Gracias- murmuro, mientras trato de recuperarme de la sorpresa y la vergüenza. Gale voltea a verme y abre la boca para decir algo, pero la cierra de inmediato y yo noto la mano de alguien sobre mi hombro. Me giro para encontrarme con Peeta, quien también me pregunta si estoy bien y después le dirige una mirada asesina a Gale. Él parece a punto de decir algo, pero al final opta por guardar silencio y alejarse, acompañado de Silvana.

-¿Segura que estas bien?-me pregunta Peeta, acariciando mi mejilla y yo asiento. ¿Cómo puedo no estar bien cuando él esta aquí? Vaya… que patético sonó eso. –Vamos. Sera mejor irnos a casa.

Asiento de nuevo y lo sigo. El grupo que se había formado a nuestro alrededor comienza a murmurar, pero me alegra notar que Peeta los ignora. Su atención entera parece estar fija en mí y debo admitir que me agrada. Al menos ha dejado a Ingrid para venir a asegurarse de que yo estaba bien. Puedo vivir con eso.

Si, definitivamente puedo vivir con eso.


Umm… voy a dejarlo aquí por una razón. Y la razón es que, de lo contrario, tendré que interrumpir los besos y apapachos y dejarlos en suspenso por otro capitulo… jaja. Así que mejor pondremos todo mi intento de lemon en el siguiente capi. Jaja

En fin… déjenme saber que les pareció. No puedo quitarme la sensación de que este capitulo esta muy… telenovelesco. Y no estoy segura de que eso sea algo bueno…

¡Gracias por leer y hasta pronto!