Disclaimer: Estos personajes no me pertenecen y por lo tanto no gano dinero, solo la satisfacción de recibir sus comentarios, quejas o sugerencias…

Reglas.

Capitulo 25

Escucha a tus amigos.

— Lo importante Naruto, es que… sin importar que tengas que cumplir con ese Miai, aun quiero estar contigo, aunque sea en las sombras.

Naruto al principio no comprendió que estaba diciéndole, pero Kakashi no le daría ninguna oportunidad para negarse a su propuesta.

— Si tú me deseas a tu lado, podemos mentir, fingir que no somos nada, no sería la primera vez que algo como eso pasa entre un Hokage y uno de sus ninjas.

Primero los nobles, después la visita de Kankuro, creía que había sido suficiente con Sasuke, pero no, ahora Kakashi le ofrecía mantener oculta su relación, cuando eso era lo que menos deseaba.

— No, eso no.

Esa idea había nacido unos días antes, de uno de los libros de Jiraiya, los cuales muchas veces estaban basados en historia antigua, en sucesos que el mismo presencio o vivió, en una parte hablaba de concubinas, el podría ser algo parecido, no lo veía denigrante, aunque muchos si lo hacían.

— No quiero pertenecerle a nadie más, mucho menos a Sasuke, Naruto, sí no hay forma de negarnos, yo podría ser tu amante… tu concubino.

Naruto casi en ese momento sintió que su sangre comenzaba a hervir, Kakashi debía estar bromeando, estaba en un error si creía que lo dejaría en las sombras, no era una herramienta, era la persona que amaba.

— ¡No!

Respondió gritándole a Kakashi, quien suspiro molesto, Naruto debía comprender que era una forma de estar juntos si es que no encontraban la manera de negarse al Miai, aunque muy en el fondo esperaba que Gaara rectificara en su propuesta.

— Encontraremos la forma de estar juntos, Kakashi, te lo prometo.

Kakashi rodeo el cuerpo de Naruto con sus brazos, no tenía apetito, lo único que deseaba era unos momentos a solas, estar con su amado zorro de nueve colas.

— Yo te creo Naruto, pero sí no hay manera de que Gaara se retracte, no encuentro alguna otra forma de estarlo, él te ama.

Debían reconocerlo, Gaara no era una mala persona, seguramente no sabía que estaba pasado en esa aldea, lo precario de su situación actual, lo mucho que necesitaba de su amante en ese momento.

Sí había hecho esa solicitud tal vez era debido a los rumores que se esparcían en las aldeas ninja con la velocidad del viento, los que hablaban de su cercanía, tal vez de su aventura, el Hokage y el ninja copia.

— Gaara no me ama.

Pronuncio Naruto, acariciando la cabeza de Kakashi, notando que había una notoria sincronización en su propuesta, el intento de secuestro de Sasuke, la resurrección de Madara, el interés de algunos nobles por su famoso ninja copia y la visita de Kankuro, quien decidió actuar como el hermano mayor que era, velando por el bien del pelirrojo.

— Siempre lo ha hecho Naruto, tú y yo lo sabemos.

Naruto se alejo de Kakashi, dándole la espalda, no quería escuchar aquellas palabras de su koi, esperaba que le dijera lo mucho que lo amaba, lo mucho que lo necesitaba, no que Gaara estaba enamorado de su persona, eso lo hacía mucho peor.

— Kankuro vino a verme antes de ver a Sasuke en la azotea de un edificio cercano, él dice que Gaara me ama, que no ha dejado de hablar de mí en estos últimos días y que le preocupa lo que dicen acerca de nuestra relación, piensa que no es justo para él.

Kakashi no estaba preocupado por la información que Naruto le había dado, siendo su hermano y tomando en cuenta lo mucho que amaba al pelirrojo, era obvio que trataría de ayudarle a conquistar a la persona que eligió como su compañero.

Los rumores le preocupaban mucho menos, ambos eran famosos, era de esperarse que al verlos juntos, tomados de la mano, comprando una vivienda, supusieran lo mismo que la generación de Naruto creyó en esas colinas, cuando su joven alumno salvo su vida, enfrentándose al Kazekage.

Lo que le preocupaba sin embargo, era que Sasuke no se detendría ante nada, que tal vez los rumores de su Kekkei Genkai pudieran renacer, sería lo que le faltaba para finalizar con cualquier atisbo de orgullo que le quedara, todo porque esa era una de sus metas, recordaba que lo menciono cuando eran niños, algo acerca de revivir su clan.

— ¿Qué te dijo Sasuke?

Naruto guardo silencio al principio, sintiendo que Kakashi se recargaba en su hombro, sujetándolo del brazo izquierdo, tratando de llamar su atención, la cual parecía en otra parte menos él.

— Dime.

Le insto Kakashi, rodeando a Naruto, situándose enfrente de su zorro, tratando de leer la expresión de su rostro si no quería confesar lo que en realidad le dijo Sasuke a sus espaldas esa misma noche, esperando que no fueran palabras tan desagradables como lo pensaba, pero a juzgar por el dolor en su amante eran aun peores de lo que podía imaginar.

— Que siempre he sido tu segunda opción, desde que éramos niños y que eso no cambiara nunca.

De tener a Sasuke enfrente Kakashi le mostraría lo que pensaba de sus palabras, amaba a Naruto, eso estaba fuera de discusión.

Una vez más comenzó una lucha de voluntades, su entrenamiento contra sus sentimientos, un sentimiento que a veces lo hacía dudar, pero que generalmente desaparecía si lo ignoraba.

El ninja le exigía que se retirara de la contienda por el corazón de Naruto, que dejara de estorbar ante lo que sería una estupenda alianza, que cumpliera con su deber.

El que no era un ninja y que pensaba que no debía seguir las reglas si esto implicaba traicionar a tus amigos, que abandonar a tus seres queridos te convertía en algo peor que basura, ese hombre, le decía que debían pelear para defender su amor, aunque no tuviera chakra, seguía estando su intelecto.

Ese hombre por supuesto, gano la discusión, no le importaba por lo que tuviera que pasar para defender el amor de su zorro, ya fuera Gaara, Sasuke o quien fuera, no permitiría que le quitaran lo más hermoso de su vida.

Kakashi recargo su frente en la del chico de cabello rubio, un gesto que a veces utilizaban cuando estaban a solas, recuperando la atención de Naruto, quien estaba sonrojado, casi como si estuviera a punto de llorar por culpa de su enojo, recordándole cuando era un niño de ropa anaranjada.

— No eres mi segunda opción, eres mi única opción, Naruto.

Naruto quería creer aquellas palabras, su sensei jamás mentiría con algo como eso, nunca sería cruel ni se burlaría de su amor, el cual veía reflejado en su ojo visible, en sus labios descubiertos.

— Sasuke lo sabe, por eso quiere hacerte dudar, el está desesperado por alejarnos, pero no lo sé permitiremos.

Kakashi beso sus labios con delicadeza, tratando de hacerle sentir mejor, su joven amante debía creerle, juntos podrían lograr lo impensable.

— ¿Verdad?

Esas eran las palabras que necesitaba escuchar, que su sensei estaba dispuesto a pelear por su amor.

— Te lo prometo, de veras.

Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka

Iruka Umino caminaba en medio de la noche con algunos pergaminos en sus brazos, siempre se había considerado una persona sensata, con una mente analítica y de buen corazón.

Generalmente no trataba de dañar a nadie, ayudaba a los demás, aun aquellos que pensaba eran insoportables, creía que era una persona cuerda, alguien que podía diferenciar una alucinación de la realidad.

Por eso se preguntaba si estaba volviéndose loco al ver a un sujeto enorme caminando en la calle, el que se veía idéntico a Killer Bee.

— ¿Eres el Hachibi?

El hombre de piel morena se detuvo, mirándolo de pies a cabeza, estaba a punto de responderle cuando Iruka lo interrumpió, acercándose a él, mirándolo de pies a cabeza.

— ¿Qué haces aquí? ¿Naruto ya lo sabe?

Iruka llevo sus dedos a su nariz, apretando su tabique, tratando de pensar, era natural que Naruto supiera de la presencia del Hachibi en la aldea, de otra forma un grupo de Anbu estaría siguiéndolo.

— Estoy de vacaciones.

Iruka se le quedo viendo, pasaba de media noche, creía que de tener un lugar donde dormir el Hachibi estaría en ese lugar, tal vez escribiendo algunas rimas o algo parecido a eso, por lo que le comento Naruto alguna vez, este sujeto se sentía un músico.

— ¿Tienes donde dormir?

Debía estar loco al preguntarle eso al gigantesco hermano de A, pero que mas daba, no podían dejar que uno de los amigos de Naruto durmiera en la intemperie.

— No, quería seducir a un ninja de esta aldea, pero me rechazo, así que…

Iruka sonrió al escuchar esa locura creyendo que todos los ninjas estaban locos y mientras más fuerte eras, era peor tu locura.

— Déjame adivinar, el plan A era vivir con ese ninja pero no funciono y como creías que lo haría, te quedaste sin un plan B.

Killer Bee no supo en ese momento si Iruka lo estaba regañando, se estaba burlando de su apuro, o simplemente estaba señalando lo que pensaba era un hecho muy simple.

— Sígueme, esta noche dormirás en mi casa.

Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka

Esa mañana Kakashi se levanto relativamente temprano, estaba de buen humor, demasiado contento por su nuevo empleo, se preparo lo mejor que pudo y caminó en dirección de la torre del Hokage con su libro naranja a buen resguardo en su chaleco.

No sabía muy bien que era lo que tendría que hacer en la torre, pero cualquier cosa era mejor que no hacer nada en su departamento, comenzaba a sentirse como un ama de casa.

Al ingresar en la torre saludo a los presentes levantando la mano sin preocupación alguna, ingresando en la oficina donde se suponía ya lo esperaban unas dos horas antes, topándose con nada menos que Iruka Umino.

Quien estaba esperándolo con los brazos cruzados delante de su pecho, con una expresión que claramente indicaba su molestia y el regaño que recibiría por su tardanza.

— Llegas tarde, Kakashi san.

Kakashi volteo en todas direcciones, ese no era el regaño que esperaba del siempre cumplido Iruka Umino, quien le señalo una pila de papeles que debían organizar para ese fin de semana.

— Estaba perdido…

Iruka lo silencio dejando caer varios pergaminos delante suyo, Kakashi noto la cantidad de documentos apilados con una mueca de disgusto, recordándose que aquello era mejor que otro día encerrado en su departamento.

— Debes clasificar todos estos reportes, son de misiones pasadas, algunos de antes de la guerra…

Kakashi se sentó en la silla tomando el primero que vio con una ceja levantada.

— Ya sé que te encanta leer, por eso no te costara ningún trabajo.

Iruka lo veía exactamente igual que antes, con un poco de furia y desdén, esperando que de un momento a otro dijera algo que lo sacara de sus casillas, pero esta ocasión trataría de comportarse, ser amable y realizar sus tareas lo mejor que pudiera.

El instructor al ver que se comportaba de una forma silenciosa y solo se limitaba a realizar su trabajo, sonrió para sí mismo, asintiendo con aprobación, para regresar a su puesto de trabajo, enfocándose en los nuevos reportes, aquellos que Jounin como el que se encontraba a su lado escribían con poco interés, creyendo que aceptarían esa basura sin decir nada.

Algunas horas después Kakashi estaba a punto de finalizar con la mitad de los pergaminos, Iruka había sido muy especifico en cómo debía acomodarlos, algunos de ellos eran de poca importancia, misiones básicas de alumnos de la academia ninja, otras misiones clase S, algunas otras eran importantes informes de seguridad interna, aquellos los dejaba junto a Iruka, quien a su vez los llevaba a una mesa donde un par de Anbus los recogían.

Iruka se detuvo de pronto, mirándolo de pies a cabeza, ya era hora del almuerzo y creía que debían comer algo caliente, así podrían chalar un poco, había ciertas cosas que deseaba decirle al ninja de cabello plateado.

— ¿Cuál fue la razón que usaron para mandarte a los archivos?

Kakashi detuvo su lectura, aquella pregunta era interesante, Iruka era tan entrometido como todos los Chuunin, quienes decían se dedicaban a murmurar detrás de las espaldas de los Jounin.

— Estoy loco y soy un peligro para mí y para los que me rodean.

Fue su respuesta, esperando recibir una respuesta exagerada del Chuunin, quien no parecía sorprendido en lo absoluto.

— Sí, eso ya lo sé.

Kakashi supuso que debía sentirse ofendido por aquella respuesta, no era un peligro para nadie, aunque pudiera romperles el cuello con solo un movimiento de su mano.

— Pero cuál fue la verdadera razón para mandarte aquí antes de que anuncien tú puesto como secretario del Hokage, y más importante aún, porque te pusieron a mi cuidado.

Iruka no creía que Kakashi necesitara su lastima ni su compasión, jamás había sido amable con él, por lo que debía ser sincero si aquello iba a funcionar, sin contar con que debían estar preparados por si esperaban alguna clase de atentado en su contra del que no le habían dicho nada.

— Eso no lo sé, tal vez me mandaron bajo tu protección porque tú eres el único que sabe lo que paso en realidad y que no harás preguntas innecesarias.

Kakashi se cruzo de brazos, mirándolo fijamente con enojo, parecía molesto por sus preguntas, aun así las respondería por que deseaba mantener su trabajo en la torre del Hokage.

— ¿Sigues perdiendo chakra?

Kakashi asintió, muy enojado con Iruka, con Naruto y con todos los demás, comenzaba a creer que aquello no era una buena idea.

— Si veo que estas a punto de desmayarte le hablare a Sakura, a nadie más, pero no creas que solo porque estas cansado voy a ser suave contigo.

Iruka se levanto del asiento, estaba hambriento y esperaba tener comida para ambos, era la hora del almuerzo, algo que no estaba dispuesto a desperdiciar porque el ninja copia no se molesto en preparar nada.

— Mañana quiero que llegues temprano, Kakashi, porque de lo contrario pasare a recogerte a tu departamento.

Esa era la primera vez que lo trataban como en el pasado, debía estar molesto, defenderse de alguna forma, pero en realidad estaba agradecido por eso.

— Comemos a las doce por lo que te sugiero que traigas almuerzo y… como ya es la hora de la comida, deja esos documentos, te compartiré de lo que yo traje.

Kakashi llevo su mano detrás de su cabeza a punto de negarse, Iruka al notarlo coloco un plato con algo que no se veía tan mal frente a su rostro, sentándose junto a él, con una sonrisa en su rostro.

— Naruto me mataría si sabe que dejo que te quedes con hambre.

Kakashi sonrió asintiendo, Iruka noto casi inmediatamente como empezaba a relajarse, por lo que simplemente guardo silencio, sirviendo te verde frío en dos vasos.

— Gracias, Iruka.

Comento, estaba realmente agradecido al recibir el mismo trato del Chuunin de cabello castaño, ese día había sido casi normal y cuando terminara su turno, visitaría la oficina del Hokage para leer un poco del buen libro anaranjado en su sillón favorito al mismo tiempo que escuchaba como Naruto se quejaba del aburrido trabajo de escritorio de un Hokage.

Después saldrían de la torre para pasar algo de tiempo de calidad y sí tenía suerte, pasarían la noche juntos, comenzaba a gustarle su nueva rutina, era agradable saber que tenía un lugar al cual regresar, personas que se preocupaban por él, que no lo veían como el sharingan Kakashi, sino como Hatake Kakashi, el siempre impuntual ninja cuya lectura era excepcional pero nadie lo veía de ese modo.

La que no cambio durante el primer mes de embarazo, ni siquiera Sasuke había logrado destruir su aburrida pero agradable rutina, de vez en cuando lo sentía muy cerca, pero después de su último rechazo parecía que había decidido dejarlo en paz para lamer sus heridas o reagruparse para continuar con sus extrañas maneras de cortejarlo.

Su energía aunque era poca, lo mantuvo en pie todo ese tiempo y no había necesitado de su joven alumno, eso lo hacía sentir bien consigo mismo, creía que su cuerpo empezaba a normalizarse.

Ese día Sakura realizaría su primera revisión, decir que estaba nervioso era un malentendido, sentía que su corazón comenzaba a latir a mil por hora, no sabía si debía estar contento, asustado o molesto.

Naruto estaba sentado en la sala de espera, ansioso por lo que sabían o sospechaban ambos serían buenas noticias, Sasuke lo esperaba fuera de la ventana, podía sentir su chakra manando de su cuerpo, era como si quisiera recordarle que los mellizos llevaban su sangre familiar, como si pudiera olvidarlo.

Lo mejor que podía hacer era cerrar los ojos y esperar a que Sakura terminara su trabajo, quiso leer un poco, pero al ver la mirada de molestia de su médico de cabecera, prefirió guardar el libro en su chaleco.

Sakura carraspeo un poco alejándose por fin de su cuerpo, quitándose unos guantes de goma, guardando los utensilios que para sus ojos parecían aparatos de tortura pero que su alumna le explico eran simples instrumentos médicos.

— Ya termine Kakashi sensei, puedes vestirte.

Kakashi asintió, escuchando como Sakura abandonaba esa habitación para poder capturar lo que encontró en su examen médico, dejándolo a solas para que pudiera vestirse.

Por un momento miro la ventana con atención, esperando que Sasuke ingresara por ella de un momento a otro, sin embargo, no lo hizo, permitiendo que se vistiera con relativa lentitud, mucho más ansioso por las noticias que tendrían que darle.

Al salir pudo ver a Sakura sosteniendo unas notas, Naruto estaba sentado en una de las sillas, Sasuke recargado en la ventana con los brazos cruzados delante de su pecho, aparentemente había decidido participar de su primera consulta.

— Sasuke.

Kakashi suspiro, era él quien tenía la última palabra supuso, así que sentándose junto a Naruto, espero a que Sakura comenzara con su reporte médico, quien parecía muy sorprendida al ver que Sasuke podía quedarse con ellos.

— ¿Cómo sigo?

Naruto apretó los dientes pero no dijo nada, simplemente tomó una de sus manos entre las suyas, notando como Sasuke se tensaba por ese movimiento, Kakashi le sonrió por debajo de la máscara, notando los celos del joven Uchiha, aun así no se alejo de la seguridad que le ofrecía su amante.

— ¿No quieres sentarte Sasuke?

Pregunto Sakura, revisando los documentos que llevaba en el brazo, Kakashi arqueo una ceja al ver que Sasuke no le respondía desde su puesto en la pared, con sus ojos fijos en cualquier parte menos ellos.

— Por lo que puedo ver Kakashi, tu embarazo será de nueve meses por lo que como es de esperarse no hay cambios físicos visibles, tu chakra ya se encuentra mucho más estable.

Sasuke sonrió al escuchar esa noticia, parecía que su sensei comenzaba a recuperarse de su don, Naruto apretó la mano de Kakashi con afecto, quien no creía que esa fuera una noticia del todo agradable, tomando en cuenta las palabras de Karin hacia un mes.

— Pero demasiado bajo para que podamos ignorarlo.

Kakashi maldijo en silencio, notando la sonrisa de Sasuke, su alumna no podía ordenarle aceptar su energía, no era como si realizara misiones o caminar a la torre del Hokage, leer aburridos pergaminos y dormir en su oficina utilizara chakra.

— ¿Cómo te sentirías de recibir chakra una vez a la semana durante estos nueve meses?

Kakashi se negó a eso casi inmediatamente, no se sentía seguro en compañía de Sasuke y pensaba que una visita cada semana era demasiado para él, sin embargo, cabía preguntar si los mellizos necesitarían esa energía extra, ya que su chakra era lo que les daría vida.

— ¿Eso es necesario?

Pregunto, Naruto no dijo nada pero comenzó a acariciar su mano en forma de círculos, un gesto que ambos descubrieron que lo ayudaba a tranquilizarse, Sasuke parecía complacido por una noticia tan insignificante como esa.

— Me temo que sí, Kakashi sensei.

Sasuke sonrió, Kakashi necesitaba su energía y el tiempo de ser rechazado había terminado, Sakura era un medico brillante, comprendía la necesidad de mantener la energía de su sensei en los niveles normales, por lo que tendría que visitarlo cada semana o sí el tenía algo que decir, y encontraría la forma de hacerlo, mucho más seguido.

— Entonces no tengo otra opción.

Naruto rodeo los hombros de Kakashi con su brazo, él también notaba la forma en que Sasuke parecía sonreír por aquella noticia, como Sakura sin proponérselo estaba poniendo en peligro a su koi.

— No te preocupes, yo estaré presente cada una de esas ocasiones.

Kakashi asintió, ignorando a Sasuke y su repentina arrogancia, Sakura comprendía que esa decisión incomodaría a su sensei, pero prefería un sensei vivo a uno muerto, sólo sería por ocho meses más por lo que no debían preocuparse.

— Pero este es el primer mes, uno que para las mujeres pasa generalmente inadvertido.

Sakura le entrego otros dos libros a Kakashi, quien los vio como si quisieran morderlo, Naruto y Sasuke trataron de ver los nombres, pero el ninja de cabello plateado los escondió en su chaleco, creyendo que eran demasiado bochornosos.

— Comenzaras a sentir nauseas, cansancio, tal vez antojos o desagrado por ciertas comidas.

Kakashi cubrió su boca con sus mano derecha, si creía que ese mes fue complicado, este sería por mucho peor, adiós a su agradable rutina diaria.

— No debes permanecer demasiado tiempo de pie o sentado, tampoco levantar objetos pesados y nos ayudarías mucho si escribieras un diario de tus síntomas, así podremos revisarlos cada mes para ver como sigue tu embarazo.

Sus tareas no parecían demasiado complicadas pensó Kakashi, exceptuando la que tenía que ver con Sasuke, porque pensaba que aprovecharía esas ocasiones para intentar convencerlo de su amor por él y para tocarlo de formas indecorosas.

— Por lo demás, has subido de peso, algo que es muy bueno, duermes más horas y por lo general estas por mucho más saludable que en el pasado.

Eso era bueno pensó Kakashi, levantándose del asiento frente al escritorio de Sakura, escuchando como Sasuke abandonaba su puesto en la pared, por un momento creyó que le ofrecería esa transfusión en ese momento, sin embargo, simplemente se marcho.

Naruto estaba a punto de quejarse, pero se mordió la lengua, debían estar contentos por la visible mejoría de su koi, aunque suponía que Sasuke esperaba realizar su deber a solas, sin él presente, para poder aprovechar el tiempo que tendrían que estar juntos.

— ¿Algún consejo? ¿Algo que deba hacer para facilitar el proceso?

Sakura trato de pensar en algo, pero Kakashi hasta el momento había sido un paciente ejemplar, por lo que negó aquellas preguntas con un movimiento de la cabeza, rodeándolo con sus brazos, estaba orgullosa de él.

— No Kakashi sensei, has hecho todo lo que dije al pie de la letra, lo único sería lo de la energía de Sasuke.

Ambos sabían que no le gustaba esa idea en lo absoluto, pero no había nada que pudiera hacer para evitarlo, sólo esperar que Sasuke pudiera comportarse, algo que pensaba era imposible.

— En ese caso, nos retiraremos, muchas gracias Sakura chan.

Narukaka-narukaka-narukaka- narukaka-narukaka- narukaka-narukaka

Sasuke fue muy paciente todo ese mes, siguiendo a su amado Kakashi en la aldea, observando como él era un hombre de rutinas, en la mañana caminaba solo hacia su trabajo en la oficina del Hokage, al principio se había sorprendido al notar que pusieron a Iruka Umino como su guardaespaldas pero eso sólo le facilitaba la sustracción de ser necesaria, después subía algunos pisos para leer en el sillón de la oficina de Naruto, a veces sus novelas baratas, otras ocasiones un libro que parecía lo estaba incomodando demasiado, el que tenía un titulo ridículo, después salían a comer o regresaban al departamento que compartía con Sakura, a media noche estaba profundamente dormido.

Hubiera sido muy fácil ingresar en la torre del Hokage o en su departamento, pero su sensei le había solicitado privacidad, eso podía dárselo, él era un ninja muy paciente, dispuesto a cumplir sus metas, las que dejo muy claras el primer día de su entrenamiento.

Ahora su paciencia daba frutos, la energía que Kakashi guardaba con sumo cuidado estaba terminándose, haciendo necesaria su intervención, una que no siempre estaría custodiada por Naruto, las que podría utilizar para enseñarle lo mucho que lo amaba y como necesitaba de su protección a fin de cuentas.

Sin contar que podría tocar esa piel pálida, tan suave como la había imaginado, Sasuke debía admitir que deseaba tenerlo entre sus brazos otra vez, pero debía controlarse, no era buena idea forzarlo en su estado actual, no cuando podía tenerlo por su propia voluntad.

Permitiría que Naruto creyera que había ganado, que por fin se había retirado de su contienda, pero cuando tuviera pruebas de que su querido Kakashi estaba a salvo, que no necesitaba más de Sakura, lo llevaría a su fortaleza donde daría a luz a sus primeros descendientes.

Su clan volvería a nacer sin las debilidades del pasado, en una fortaleza ninja que les daría la fuerza para conquistar a las otras aldeas, él sería el patriarca de su clan, Kakashi su más preciada herramienta.