DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

CAPITULO 25

BPOV

Edward llevaba ya cuatro semanas viviendo en el que sería nuestro nuevo departamento. Yo por mi parte estaba embalando todas mis pertenencias para acabar de mudarme este fin de semana. Ya había llevado algunas cosas pero todavía me quedaban bastantes.

El viernes por la tarde Edward y yo estábamos en mi habitación organizando parte de mi armario en algunas maletas cuando él se aburrió.

- Creo que también deberíamos guardar este pantalón – dijo desabrochando el pantalón que vestía y tirando de él para quitármelo.

- Pues tal vez éste deba acompañarle – reí quitándole el suyo

- Y esta blusa – puso cara de asco – puajj – me dejó sólo con mi ropa interior

- Ni que decir de esta camisa – reí y desabotoné su camisa – y la camiseta!

Riendo me tomó de la cintura y me tumbó en la cama. Comenzamos a besarnos con pasión mientras acabábamos de deshacernos de nuestra ropa interior.

- Edward… deberíamos detenernos, cariño…

- Tengo otros planes antes que eso… - susurró dirigiendo su boca a mi sexo

- Amor… vendrá el chico del restaurant… - habíamos pedido comida china y podría llegar en cualquier momento

- Entonces deberé darme prisa… - susurró lamiendo mi clítoris y mis pliegues.

Deslizó su lengua subiendo por mi abdomen y mi pecho hasta alcanzar mi clavícula y se recostó entre mis piernas, frotando su erección contra mi húmeda cavidad.

- Házmelo, Edward… - pedí enredando mis piernas en su cintura

- Siempre, princesa… - aceptó clavándose en mí y penetrándome con suavidad

Ambos estábamos demasiado excitados, sabía que me correría muy rápido. Los gemidos roncos de Edward sólo servían para excitarme más.

Me embistió con rapidez cuando escuchamos el timbre sonar. No podíamos quedarnos así, yo no podía quedarme así.

Apreté con fuerza los ojos y removí mis caderas frotando mi clítoris contra las ingles de Edward. Fue el último tacto que hizo falta para que alcanzara un devastador orgasmo que trajo consigo el desahogo de Edward, que jadeante se derramó dentro mío.

El timbre sonó nuevamente.

- Enseguida voy… - grité por sobre el hombro de Edward que se separó de mí riendo.

Con rapidez me calcé mis bragas y cogí la camisa de Edward que fue lo que encontré más cerca.

Edward se vestía en la habitación mientras yo corría a la puerta abochornada. Tiraba hacia abajo del borde de la camisa intentando cubrir mis muslos al menos hasta las rodillas, mientras abría la puerta. Levanté la vista para encontrarme con la mirada desorbitada de Jacob clavada en mí.

- Entonces es cierto – dijo adentrándose en el salón y dirigiendo la vista a mi camisa masculina

- Jacob, qué haces aquí? – jadeé

- Hoy me encontré con Tanya. Me dijo que me habías dejado por alguien más y que me divertiría descubrirlo. Aún no entiendo qué es lo divertido de todo esto. – se volteó hacia mí mirándome furioso – Por eso dejaste de amarme, Bella? Porque te estás tirando a alguien más?

- Cálmate, Jacob, hablemos de esto con calma, por favor. – me estremecí asustada

En ese momento Edward apareció en el salón a espaldas de Jacob.

- Cariño, tienes el dinero para… - en ese momento vio a Jacob.

Con el ceño fruncido Jacob se volteó lentamente para encontrarse a Edward, descalzo, con los vaqueros desabrochados y una camiseta bastante arrugada.

Se giró hacia mí desconcertado

- Con Edward? – gruñó y me tomó de un brazo sacudiéndome – Serás zorra! Te estás tirando a mi mejor amigo! – gritó empujándome contra la pared con violencia

- Suéltala, Jacob! – gritó Edward viniendo hacia mí

Jacob se giró hacia él y tomándolo desprevenido le dio un puñetazo en el rostro que le hizo caer.

- Y tú, maldito cabrón! – gritó lanzándose sobre Edward – Puedes tirarte a la mujer que quieras de todo Seattle y decides ir a por mi novia!

- Cálmate, Jacob – pidió Edward en un susurro

- Eres un maldito cabrón! Y te decías mi mejor amigo! – gritaba mientras lo empujaba – Te pedí que cuidaras de mi novia y decidiste follártela! – volvió a empujarlo y nuevamente dirigió su puño al rostro de Edward.

Siguió golpeándolo y gritando cuando Edward volvió a tambalear y caer. Edward no hacía nada por defenderse. Fui tras él intentando separarlos.

- Basta ya, Jacob, déjalo – grité cogiendo el brazo que había tirado para atrás para tomar impulso y volver a golpear a Edward – Detente!

Con los ojos inyectados de furia, se giró hacia mí y me empujó haciéndome tambalear.

Se acercó a mí y me tomó por los antebrazos sacudiéndome.

- Zorra! Furcia! Vienes a defender a tu amante, ramera! – me gritó sacudiéndome con fuerza.

Pude ver a Edward poniéndose de pie para venir hacia nosotros cuando el puño de Jacob se estrelló en mi rostro haciéndome perder el equilibrio y caer hacia atrás.

Sólo recuerdo haber visto a Edward cogiendo a Jacob por la espalda cuando yo caí sobre la pequeña mesa de cristal del salón. Luego todo se oscureció para mí.

EPOV

Bella salió corriendo de la habitación abrochándose mi camisa. Me excitaba ver mi ropa en ella. Reí pensando en la cara del chico del delivery cuando le abriera la puerta un ángel con poca ropa y el rostro y el pelo gritando que acababa de tener sexo.

Acabé de calzarme mi pantalón y mi camiseta cuando vi la cartera de Bella sobre la mesita de noche. La cogí y salí al salón.

- Cariño, tienes el dinero para… - le pregunté sabiendo que no lo llevaba.

Al levantar la vista me encontré con que quien había tocado el timbre era Jacob. Estaba de espaldas a mí y Bella frente a él sostenía la puerta aún abierta.

Jacob se volteó al escuchar mi voz y me observó entre desconcertado y furioso.

Se volvió hacia Bella y gritó tomándola del brazo mientras la sacudía.

- Con Edward? Serás zorra! Te estás tirando a mi mejor amigo! – la empujó contra la pared violentamente y corrí hacia ellos.

- Suéltala, Jacob! – grité con furia

Jacob se giró y antes de que pudiera verlo venir me dio un puñetazo en el rostro que me hizo caer.

- Y tú, maldito cabrón! – gritó tirándose sobre mí – Puedes tirarte a la mujer que quieras de todo Seattle y decides ir a por mi novia!

No busqué devolverle los golpes, pero llevaba mis manos a las suyas para cogerlas y lograr que dejara de golpearme.

- Cálmate, Jacob – pedí con un hilo de voz.

- Eres un maldito cabrón! Y te decías mi mejor amigo! Te pedí que cuidaras de mi novia y decidiste follártela! – volvió a empujarme y nuevamente me golpeó en el rostro.

Podía sentir sangre corriendo por mi rostro. No identificaba de dónde procedía porque toda la cara me dolía por igual.

Siguió golpeándome y volví a caer.

En ese momento Bella corrió hacia nosotros.

- Basta ya, Jacob, déjalo – gritó cogiendo el brazo de Jacob y evitando que me golpeara nuevamente – Detente!

Jacob se alejó de mí y fue hacia ella antes de que pudiera detenerlo.

- Zorra! Furcia! Vienes a defender a tu amante, ramera! – gritaba y la sacudía.

Haciendo un gran esfuerzo me levanté y fui hacia él, aunque no pude evitar que Jacob la golpeara haciéndola caer sobre la mesa del salón, que se rompió en pedazos cuando Bella se estrelló contra ella.

Tomé a Jacob por la espalda para separarlo de Bella. Éste se giró y volvió a golpearme cayendo sobre mí. No podía hacer nada salvo ver a Bella sangrando inconsciente sobre los cristales de la mesa.

En ese momento sentí que alguien tiraba de Jacob quitándomelo de encima, levanté la vista para encontrarme al chico del restaurant que sostenía a Jacob por los antebrazos mientras éste continuaba gritándome.

Me levanté de un salto y corrí hacia Bella.

- Bella, cielo… - la llamé sin obtener respuesta. Tomé su muñeca y comprobé que tenía pulso aunque era muy lento. Me abalancé sobre el teléfono y marqué el 911 pidiendo una ambulancia con urgencia.

No sé en qué momento Alice y Jasper habían llegado al departamento. Jasper y el otro chico sostenían a Jacob que me gritaba como poseso.

- Edward? Qué sucedió? – Alice se acercó preocupada caminando muy lentamente sobre los cristales.

- Bella, cariño, aguanta por favor… - lloraba sobre ella sosteniendo su mano, no me atrevía a moverla

A los pocos minutos varias personas habían aparecido en el salón. Dos agentes de policía preguntaban qué había sucedido, yo no podía dejar de mirar a Bella mientras dos paramédicos la levantaban con suavidad depositándola en una camilla.

Imagino que el chico del restaurant habría explicado lo que había visto porque uno de los agentes esposó a Jacob y se lo llevó. Caminé detrás de la camilla y mientras salía le pedí a Alice que llamara a Carlisle para decirle que íbamos al hospital.

Me senté en la ambulancia acompañando a Bella mientras los médicos le daban las primeras atenciones intentando cortar la hemorragia de su cabeza. Uno de los enfermeros que estaba allí me acercó unas gasas y entonces me percaté que mi rostro continuaba sangrando.

Cuando llegamos al hospital, Carlisle y otros médicos esperaban por nosotros en la entrada de urgencias.

Intenté seguir la camilla pero mi padre me detuvo.

- Quiero ir con ella, papá – imploré sin poder evitar las lágrimas

- Tranquilo, Edward – me detuvo mientras veía cómo se la llevaban – nosotros nos ocuparemos de Bella, te prometo que me ocuparé que todo esté bien y te diré todo lo que suceda, pero deben revisarte a ti también. Cuando curen tus heridas podrás ver a Bella.

Entonces vi lo que mi padre veía. Mi rostro sangraba, mi ropa estaba manchada de sangre, mis pies descalzos aún sangraban por los cristales sobre los que había caminado sin siquiera notarlos.

Finalmente me derrumbé en llanto sobre mi padre que me acompañó a entrar al hospital, mientras Bella se perdía tras las puertas abatibles.


Hola mis niñas! Perdón por la tardanza!

Aquí les dejo un capítulo nuevo.

Ya sabéis que os regalaré un adelanto por cada review aunque con lo que he tardado no me atrevo a pedirlos...

Besitos y nos seguimos leyendo!