-Me das vergüenza, hermano -espetó Gabu, que regañaba a Taiga por la batalla perdida contra Arthur-. Todos pensábamos que la última batalla del grupo B sería entre los líderes de Shark Tooth.

El pelinegro apretaba cada vez más los puños por las palabras de su hermano menor, pero no le importaba. Había perdido contra Arthur, el pintor incompetente, como le decía el pelirrojo, no había otra explicación, aunque ni siquiera los miembros de Shark Tooth formaban un buen equipo, sólo le daban más puntos a favor a Sho y su compañía.

-Ya admití mi derrota, pero no me arrepiento -espetó Taiga-. Hice mi mejor esfuerzo.

-Nuestro objetivo era reunir los diez emblemas dorados para abrir los sellos de la puerta y gobernar la Ciudad X -recalcó Gabu-, y gracias a ti, mis planes se han arruinado.

-¿Cuándo vas a abrir los ojos, Gabu? -gruñó su hermano-. Arthur, Kyoichi Shido y Sho Yamato realizan grandes técnicas con sus bicicletas Idaten.

-Oh, ¿hablas del amigo al que traicionaste?

-¡Cállate! -escupió molesto-. ¡Tú hiciste que los traicionara!

Ese comentario enfureció al pelirrojo.

-No quiero volver a verte -gruñó Gabu-. Desde ahora en adelante, quedas expulsado del equipo Shark Tooth.

Taiga hizo una mueca de notoria molestia, pero no dijo nada, sólo dio media vuelta, obedeciendo la orden de su hermano de no volver a aparecer en ese lugar y caminó hacia la salida. Pese a su furia, la nostalgia y el alivio lo invadió al recordar a sus amigos, y se preguntó si habían estado mejor sin él. Tal vez, ahora que no formaba parte de Shark Tooth, podría enmendar sus errores.

La esperanza es lo último que se pierde.


Kakeru hizo un programa de entrenamiento para Sho, por la batalla final que se aproximaba después de la de Arthur y Koei.

El entrenamiento era un desastre. Sho estaba tan distraído por la batalla contra Kyoichi que no superaba su marca en velocidad, cosa que preocupaba a sus amigos. El niño todavía no aceptaba el que su más fuerte rival, alguien a quien admiraba mucho, haya perdido contra él, se negaba a aceptar su derrota.

Tan distraído estaba que tropezó con una piedra y se estrelló. Makoto y Kakeru corrieron a ayudarlo, pero el castaño simplemente se levantó, diciendo que no era nada, aún pensativo por la batalla pasada. Quitó el emblema de platino de su Flame Kaiser y salió corriendo, ignorando los llamados de sus amigos.

Buscó al rubio por todas partes hasta que lo encontró cerca del bosque, junto a Hitomi. La chica hablaba con él mientras éste arreglaba a Emperador Trueno. Lentamente, pero decidido, se acercó a ellos, y Hitomi fue la primera en notar su presencia, por lo que tocó el hombro de su novio y le hizo un ademán para que lo mirara. Kyoichi miró al castaño a su lado.

-¿Qué haces aquí? -preguntó, sin demostrar su extrañeza al verlo, menos al ver su expresión desilusionada.

Él tenía una hermana de su edad, por lo que sabía cómo actuar frente a él. Siempre comprensivo y darse un tiempo para escuchar lo que tenía que decir, aunque su actitud fuera molesta en ocasiones.

Mayor fue su extrañeza al ver que le tendía la mano con el emblema de Flame Kaiser en ella. Suspiró y se levantó.

-Fue la suerte la que me ayudó a ganar -se excusó el castaño. Vio cómo la mirada de su... amigo, quizás, o rival, se tornaba dura, pero se mostraba comprensivo.

-Tú ganaste la batalla, ¿me equivoco? -dijo el rubio.

-Pero tú habrías ganado esa batalla si no hubiera ocurrido ese accidente -Kyoichi negó.

-Hubiera ocurrido o no, cualquiera habría ganado, ¿no crees? -alzó una ceja-. Sho, es normal que ocurran accidentes en una batalla.

-Ibas a ganar -insistió Sho. Kyoichi volvió a negar.

-Me faltó experiencia, por eso perdí, no hay más explicación -concluyó el joven, volteando para seguir arreglando su bicicleta.

El niño bajó su mano, resignado a seguir hablando con él. Miró a Hitomi, quien le sonrió y le avisó a su novio que lo acompañaría. El rubio sólo asintió.

La platinada y el castaño comenzaron a caminar, alejándose cada vez más de Kyoichi y cruzando el bosque. Sho todavía se negaba a aceptar su victoria.

-¿Sigues creyendo que es presumido? -la voz de su acompañante lo sacó de sus pensamientos y la miró sorprendido. La chica sonrió-. Era lo que creías de él, ¿no?

Sho sonrió un poco.

-Hitomi -la llamó-, tú eres su novia, ¿él es frío contigo?

-A veces -admitió ella, encogiéndose de hombros-, pero fuera de eso, es un buen chico.

Él sonrió a medias y siguieron caminando hasta llegar donde estaban sus amigos, con la compañía de Arthur. Makoto, al ver a Hitomi, le brillaron los ojos de alegría y corrió a abrazarla, a lo que la platinada correspondió sonriente, mientras Arthur saludaba y felicitaba a Sho por su triunfo contra Kyoichi.

Arthur se quedó a comer con ellos, también invitaron a Hitomi, ésta aceptó ya que nunca pasaba tiempo con ellos, ni siquiera con su cuñada. Después de comer, le preguntaron al pintor sobre su carrera contra Koei, cuando él notó el semblante deprimido del castaño que se encontraba sentado a su lado. El niño ni siquiera había tocado su comida.

-Sho, ¿qué pasa? -preguntó Kakeru, preocupado.

-Mi triunfo de ayer fue sólo un golpe de suerte -respondió Sho.

-¿Aún piensas en eso? -preguntó Makoto.

-Obtuve la ventaja gracias a ese accidente -siguió diciendo-. Si competimos una vez más, en esa misma pista, Shido ganaría.

-Sho, él ya aceptó su derrota -dijo Hitomi-. No está desilusionado, al contrario, dijo que le daba flojera seguir compitiendo -ella y los demás rieron, menos el castaño.

-¿En serio dijo eso? -preguntó Makoto, sin parar de reír.

-No sé si lo decía de verdad o era sarcasmo -respondió la platinada, también risueña, pero luego paró-. Lo que quiero decir es que cualquiera habría ganado, o sea, tú casi atropellas a una rana, y ganaste -dijo con un tono de sarcasmo al mencionar a la rana que se cruzó durante la carrera.

-Todos sabemos que tú y el joven Shido hicieron su mejor esfuerzo durante la batalla -habló Arthur-. Sin embargo, la victoria es tuya, y deberías sentirte orgulloso por eso -Sho se quedó meditando sus palabras-. Y dime, ¿por qué viniste a la Ciudad X y decidiste participar en el Torneo Idaten?

Esa pregunta lo sorprendió; en un principio, él tenía la respuesta de por qué quería llegar hasta ahí, y eso era porque quería regresar a casa, pero ahora, parecía que las cosas habían cambiado.

En la madrugada del día de la batalla, Arthur salió a investigar la pista. Debía hacerle muchos arreglos a su bicicleta si quería que todo saliera bien, ya que era una pista complicada.

Mientras investigaba, escuchó las voces de los perros de Shark Tooth, quejándose de las órdenes que les daba Gabu mientras cavaban un agujero en medio de la pista, lo más lógico es que fuera una trampa. Se escondió detrás de unos escombros tras escuchar la voz de Koei, regañando a los perros, quienes luego de una breve advertencia, corrieron despavoridos.

El peligris notó la presencia de Arthur, con quien tuvo una breve conversación sobre la batalla, ambos confiados en que ganarían. Luego de eso, se marchó volando con su parapente.

La señorita Yuki también apareció en escena, y le deseó suerte al platinado.


El momento de la batalla llegó y los niños estaban desde las gradas viendo la batalla. Kyoichi y Hitomi también, pero estaban en la cima de las gradas. Sho aún tenía un semblante deprimido.

La pista estaba cubierta por una suave neblina, pero de igual forma se podía ver que iban a la par.

-Así que estás viendo quién será tu futuro oponente en las finales -el castaño volteó algo sorprendido a ver a Kyoichi a su lado. El rubio tenía los brazos cruzados y la mirada fija en la pantalla.

-Hermano -dijo Makoto, también sorprendida de verlo. Su hermano cruzó miradas con ella, por unos segundos.

-Síganme -ordenó, volteando y subiendo las escaleras, bajo la mirada extrañada del cuarteto, quienes se miraron.

-¿Qué será? -preguntó Kakeru. Sus amigos se encogieron de hombros mientras se levantaban.

-Bueno, él dijo que lo siguiéramos -dijo Makoto.

Un fuerte silbido llamó su atención. Elevaron la vista para posarla en el rubio, que les hizo una seña para que se apuraran, por lo que corrieron escaleras arriba hasta llegar con la pareja. Los niños recurrieron a Hitomi, pero ella sólo sonrió y dijo que ya lo sabrían.

Kyoichi los guió hasta un edificio, a un ascensor de la época de los dinosaurios. Se cercioró de que estaban todos y apretó un botón, las puertas se cerraron y el piso los elevó. El ascensor subía rápidamente, pues llegaron en un santiamén y las puertas se volvieron a abrir. El primero en dar un paso afuera fue Kyoichi, luego fueron sus acompañantes.

-Desde aquí podremos ver con más detalle la carrera -dijo-, y parece que alguien se nos adelantó -espetó con sarcasmo y molestia.

Todos voltearon hacia el punto que él miraba, para ver que cierto pelinegro de cabello en puntas, dos trenzas falsas y un traje oscuro, volteaba a verlos, al que reconocieron como Taiga Samejima. El chico cruzó miradas con los rubios, sobre todo con el de ojos esmeralda, cuya mirada era como si le lanzara dagas, lo cual le dolió.

En ese momento, la señorita Yuki salió de otro ascensor, sorprendiendo a los niños, pero al parecer, los planes de la pelirrosa era ver a todos ahí.

-Taiga, ¿qué haces aquí? -preguntó Sho, situándose a su lado junto a sus amigos.

-¿No supiste? -inquirió el pelinegro, al tiempo en que notó que ni Kyoichi ni Hitomi quisieron acercarse a él-. Me acaban de expulsar de Shark Tooth.

-¡¿QUÉ?! -inquirieron los niños, sorprendidos.

-¿No era tu hermano el jefe de ese equipo? -cuestionó Kakeru.

-Exacto, él me expulsó.

-No puedo creerlo, tu propio hermano -espetó Makoto.

-Ya no importa, ya no tengo que seguir sus estúpidas órdenes.

Dicho éso, el cuarteto, Taiga y la señorita Yuki voltearon a ver la carrera, mientras que los rubios se encontraban en un rincón hablando. No pasó ni un minuto cuando Taiga sintió que le tocaban el hombro, por lo que volteó y vio a Hitomi, quien le agarró del brazo y lo alejó del grupo. Los niños miraron expectantes la escena; Kyoichi tenía los brazos cruzados con una expresión algo molesta, apoyado contra una pared, mientras que Hitomi se acercaba a él con Taiga.

El pelinegro cruzó nuevamente miradas con el rubio, algo nervioso. No sabía cómo actuar con él después de todo lo que pasó.

-Chicos, creo que ustedes deben hablar -empezó diciendo Hitomi, soltando a Taiga.

Miró al chico frente a él, silencioso como una estatua, su mirada verde fija en él, todavía con ese brillo de decepción. Sin embargo, no había vuelta atrás, era ahora o nunca, además, conociendo a Hitomi, ella no lo dejaría ir hasta que hablaran y se reconciliaran.

Agradecía el hecho de que no eran gays ni eran pareja porque sería aún más incómodo (?).

-Una vez más tuviste razón -empezó. Al no ver expresión en el rostro de su mejor amigo, continuó-. Entiendo que estés enfadado, nunca debí decirles lo que dije, nunca les di explicaciones, y en serio lo lamento, Kyoichi -le sostuvo la mirada-. Golpéame tan fuerte como hiciste ese día, insúltame de todas las formas que sabes, me lo merezco; soy un imbécil.

-¿Y? -cuestionó el rubio, frío como siempre-. ¿Qué te hicimos?

-Lo lamento, chicos -se disculpó nuevamente-. Los días sin ustedes realmente fueron un infierno, ¿quién me va a ayudar en mis estupideces? -miró a Hitomi, quien sonrió-. Y peor, ¿quién me va a putear por esas estupideces? -Kyoichi frunció los labios-. No me acompañaron en esta estupidez, al contrario, los alejé -el rubio suspiró.

-Sin duda, el más grande idiota -espetó-. Deberían darte un premio -Taiga lo miró fijamente.

-Vamos, sé que estás aguantando la risa -sonrió. Al segundo, las comisuras de los labios finos de su amigo se elevaron, para acabar en una sonrisa con una perfecta dentadura, la cual le contagió.

-Te odio, maldito infeliz.

Taiga rió y abrazó a sus amigos, quienes correspondieron a la muestra de cariño, ante la mirada de todos los presentes, quienes sonrieron a la escena.

-Por cierto, Kyoichi -dijo el pelinegro al separarse-, ¿estás más delgado?

-No me jodas, últimamente me dicen que soy anoréxico -el rubio rodó los ojos, sacando risas a sus amigos-. Por cierto, Taiga -lo miró serio de repente-, ¿qué sabes de Miyu Aibara?

-Con que tuviste la desdicha de conocerla -alzó una ceja-. Es mi novia.

-¿Es? -inquirió Hitomi.

-No he terminado con ella -los rubios se miraron.

-Hace unos días me estuvo coqueteando y le dijo cosas a Hitomi -dijo Kyoichi, haciendo que Taiga abriera los ojos, algo sorprendido.

-Tengan cuidado con ella, sobre todo tú, Hitomi -la miró-. Si te dice algo que no sabes de Kyoichi, no le creas; él no se metería con una madre adolescente -sus amigos sintieron como si les cayera una balde de agua fría.

-¿Esa perra tiene crías? -el pelinegro asintió.

-Dieciocho años y tiene mellizos, un niño y una niña, no tienen ni un año.

El ruido del ascensor al abrirse llamó la atención de todos, quienes al voltear, reconocieron al rey de Roma. Miyu había llegado como si nada, posó la mirada en Kyoichi bajo los lentes de sol y sonrió. El rubio sintió cómo recorría su cuerpo con la mirada, y al ver que sus intenciones eran acercarse a Taiga, agarró la mano de Hitomi y se alejaron, cosa que estropeó cualquier clase de plan que tuviera la castaña contra ellos.

Se perdieron gran parte de la carrera, pero sin duda valió la pena.

Lograron ver que Koei se multiplicó, pero Arthur descubrió su secreto y con el poder de su Hammer Head, disipó los clones ninja. Un comentario de Kyoichi hizo que Sho empezara a reflexionar; recordó todo lo que habían hablado la tarde anterior durante el almuerzo con Arthur.

Dime, ¿por qué viniste a la Ciudad X y decidiste participar en el Torneo Idaten?

Pensó que quería lo mejor para los habitantes de la Ciudad X y que vivieran en paz, liberarlos de los deseos egoístas de Gabu, también quería regresar a casa, pero luego cayó en la cuenta de que había algo más.

¡Fuerte ventisca, corta todo lo que haya a tu paso! ¡Torbellino Destructor!

Koei dio vueltas en el aire con su bicicleta, formando a su vez un tornado que, tal como decía su lema, arrasaba con todo lo que había en su camino, sorprendiendo a los espectadores que estaban sobre el edificio abandonado, menos Taiga, quien por haber trabajado con él, conocía sus trucos.

-¡No podrás escapar de mi Torbellino! -exclamó Koei, burlón.

Arthur fue succionado por el Torbellino, preocupando a la señorita Yuki, pero en ese momento, comenzó a correr dentro del remolino hasta salir de él y el tornado desapareció. Koei lo observaba indignado, nuevamente quedaba en último lugar, logró alcanzarlo, pero rebasarlo resultaba complicado.

Ver esa pelea entusiasmó a Sho, quien luego recordó su batalla con Kyoichi, precisamente en el momento en que lo alcanzó antes de llegar a la meta, antes de que la ardilla se cruzara. Una mano en su hombro lo sacó de sus pensamientos, volteó y se encontró con la mirada seria de Kyoichi.

-¿Aún estás confundido? -inquirió, sorprendiendo al castaño-. Deberías estar orgulloso por tus habilidades.

El castaño sonrió sincero, por primera vez en esos días, contagiando al rubio, quien lo soltó.

-¿Sabes? -le habló al rubio-. Te enseñaré las mejores técnicas que hayas visto en mi próxima carrera -prometió. Kyoichi sonrió, confiando en que lo haría.

En la última fase de la carrera, Koei volvió a hacer su Torbellino Destructor, tratando de alcanzar a Arthur, que estaba por llegar a la meta cuando una explosión en un edificio lo derrumbó, haciendo que Koei obtuviera la ventaja hasta cruzar la línea de meta.

-¿Koei hizo eso? -inquirió Makoto.

-No, no lo creo -todos miraron a Taiga-. Fue una explosión -dijo con una notoria expresión de molestia.

Ninguno sabía qué pensar, si fue trampa o si alguien más se involucró, sólo Koei lo sabía, y es que después de cruzar la meta, se encontró con los perros de Gabu, quienes habían empezado todo, cosa que lo enfureció. Fuera trampa o no, no lo iban a considerar ya que no había atacado directamente al oponente.

Yuki fue la primera en correr hacia un ascensor, después la siguieron los niños. Los rubios iban a seguirlos, pero Miyu agarró la mano de Kyoichi, evitando que diera un solo paso, aunque él se apartó apenas lo tocó.

-¿Vas a seguir evitándome? -fingió estar ofendida.

-¿Quién te creería? -espetó Kyoichi, sorprendiéndola-. ¿Por qué me metería con una zorra madre de mellizos?

Miyu lo miró indignada, pero a él no le importó y fue con Hitomi hacia un ascensor para ir detrás de los otros. La castaña volteó a ver a Taiga.

-¿Tú le dijiste? -espetó enojada.

-Son mis mejores amigos -espetó Taiga-. Y de alguna forma u otra, se iban a enterar -la miró despectivo-. No te ilusiones, jamás se metería con una mujer que no se preocupa de sus hijos.

-¿Y qué te hace pensar que no lo puedo conquistar? -Taiga sonrió, lo que le extrañó.

-Fácil -respondió, y se acercó a su oído-. Él está enamorado de su novia -la expresión molesta de Miyu lo alegró.

Fue hacia un ascensor y desapareció, dejándola sola. La castaña apretó los puños con frustración, mordiéndose el labio inferior con fuerza, hasta que se sacó un poco sangre. Era cierto que el comentario de Taiga, que seguía siendo su novio, le dolió; realmente ella sentía cosas por Kyoichi, pero claro, el chico no le prestaba atención, además, tenía novia. De igual manera, quería a Taiga, pero el rubio se adueñaba de sus pensamientos.

-Ya verás, perra -pensó-. Tu novio será mío.


Y colorín colorado, este cap se ha acabado (?) claro, no iba a decir cuento, no es un cuento y todavía no termina, sería demasiado cruel terminarlo ahora (?) :P igual que el que no haya una segunda temporada de Idaten Jump (casi me morí cuando me enteré que la estaban haciendo y la cancelaron :'( MALDAD!)

En fin, ya que Akira-Kray quiere ver un dibujo de Hitomi... CHAN CHAN CHAAAAN (?) creo que te voy a mandar los links por mensaje, PM o como les digan :P o al menos intentaré :P es que FF está más loco que Wattpad (?) Ya, si igual lo amo, no se preocupen (?) además, no me gusta poner esa información en mi perfil ^^U

Estaba lloviendo a cántaros y teníamos un futbolito en el patio (regalo de mi papá :c), que mis hermanos tuvieron que entrar porque se estaba mojando y justo después de que lo entraron, la lluvia se suavizó :P pobres de mis hermanos, mi mamá los retó por no hacerle caso de entrarlo cuando la lluvia parara un poco xDDD no sé, quería contarlo :P

Eeeeeeen FIN (?) ¿qué creen que pueda pasar entre Kyoichi y Hitomi? ¿Terminarán, o solucionarán sus problemas? :o ¡Todo esto y más en el próximo...! creo que veo demasiada televisión :P(?) Soy mala, lo sé ^^U

Cambio y fuera, PAZ! (?)