~Only in the dark~

-¿Por qué a él?

-¿Qué?

-Tú dijiste que te eligió porque había odio en tu corazón y no eras lo suficientemente fuerte como para controlarlo.- explicó Kyoya.- Entonces, ¿por qué eligieron a Kaito?

-Ah...yo...uhm, n-no estoy seguro de que sea...bueno decirte cosas sobre él de las que no estoy seguro.- le dijo Akira dudando de sus propias palabras, la mayoría de su conocimiento de Kaito se basaba en suposiciones hechas a base de lo poco que había logrado decirle en los pasados meses, y aunque era poco, algo le decía que sabía más de él que su propio hermano; además de que pensar en Kaito desencadenaba una marea de otros pensamientos relacionados a él que terminaba dejándolo con un nudo en el estómago.

-No seas tonto, debes de saber algo.- se cruzó de brazos, intentando darse más calor del que la fogata les proveía.- El otro día, tuvimos una "charla", nunca hablamos, pero sé que ese no era mi hermano.

-La última vez que hablé con él...tampoco sentí que fuera él.- murmuró Akira, aunque él sabía que la última vez que habían hablado, él todavía se encontraba luchando contra Lucemon y lo que hizo y dijo no eran completamente sus acciones.

-¿Qué tanto lo conoces?- repuso Kyoya.- Hablas de él como si...- se tuvo que debatir entre sus palabras antes de encontrar las correctas.- Como si se hubiera abierto a ti.

Akira sonrió tristemente, estaba realmente confundido respecto a Kaito, pero sabía que el chico había cambiado desde la primera vez que se vieron, aunque las cosas parecían una montaña rusa, había estado en la cima del mundo con él y ahora sentía que estaba precipitándose al vacío.

-Era divertido hablar con él, tiene una visión de las cosas tan diferente a mí...hablar con él es como ir descubriendo un tesoro poco a poco, incluso si no hablaba de cosas muy personales, es un gran...- las palabras se atoraron antes de salir de él. ¿"Amigo"? ¿Era en serio lo que quería decir?- Chico...

-¿Qué hay del otro chico, Kiria?

-Uhm...no estoy seguro de querer hablar de esto.- le dijo el pelirrojo empezando a ponerse incómodo con el asunto, no le gustaba recordar que Kiria y Kaito estaban siendo controlados por Lucemon.

-¿Pero por qué ustedes? Es decir, quiero comprender, ¿qué hicieron?

-¿Nosotros hicimos algo?- repitió incrédulo.- No, no, no.

-¿Entonces qué?- le preguntó elevando un poco la voz por su desesperación. Escuchó a Akira gruñir un poco por eso, el pelirrojo golpeó el suelo con su palma y lo miró directo a los ojos.

-¿Quieres saber qué? Lo que tenemos en común todos los que fuimos controlados por Lucemon es que nos sentimos como basura en el mundo humano, hazte la idea de porqué tu hermano terminó controlado.

Kyoya lo miró por unos segundos, tratando de descifrar algún mensaje oculto en la mirada furiosa de Akira, nada. Apartó la vista y miró hacia los demás, estaban dormidos.

-Quiero ayudarlo.

Akira suspiró, se suponía que debía de probar que tenía control, que Lucemon ya no lo controlaba. Solo que su mente y corazón eran un revoltijo, no sabía ni cómo sentirse y su confusión le llevaba a hacer cosas extrañas.

-Yo también.


-Ve, enséñales tu nuevo poder.

-Sí, Lucemon.- el rubio se aferró a su digivice. Al fin se sentía como algo significativo en su mano.

-Quiero ir con él.- dijo Kiria inmediatamente.

-Kaito, irás con él.

-Pero yo podría.- insistió el pequeño.

-¿Para que puedas traicionarme como lo hizo Akira?- siseó Lucemon, saliendo de la densa oscuridad, mirándolo con esos ojos fríos que lograban helarle el alma.- Sé que es cuestión de tiempo para que tú también cuestiones mi poder y me dejes. Por lo menos déjame darte una prueba de mi poder.

Lucemon avanzó hacia él, con pasos lentos. Kiria sabía que debía de huir, pero había algo hipnótico y amenazante en su andar y la forma en que sus alas resplandecían que le impedía moverse un solo centímetro. Miró hacia los otros dos: nada. Como dos marionetas sin titiritero, solo aguardaban, mirando la escena ante ellos con ojos vacíos.

-Si vas a traicionarme.- comenzó el rubio, su mano se elevó gracilmente, apoyándose en la base de su cuello.- No mereces llevarte este poder.- su mano se cerró alrededor, las lágrimas de Kiria corrían por su rostro, no estaba aplicando fuerza, pero estaba aterrado. Se suponía que Lucemon estaba débil, que apenas era tangible.

-Kaito.- llamó con un hilo de voz, sus ojos azules lo miraban sin vida.- ¡Kaito!

-Ki...ria.- le tomó un par de parpadeos para que sus ojos se acostumbraran a la poca luz, ¿qué estaba pasando? ¿Por qué Lucemon atacaba a Kiria?- ¡Kiria!- exclamó, pero tampoco sabía que hacer, era Lucemon, sabía que no podía enfrentarlo.

-Ayúdame.

-Tsubasa, vete. Eres suficiente poderoso, no necesitas llevarte a ninguno de estos.

-¿T-Tsubasa?- murmuró Kaito alarmado al ver al rubio, asintió ante las órdenes de Lucemon, sin reparar siquiera en la expresión de sorpresa total del pelinegro. -Tsubasa, ¿qué haces aquí? ¿Qué sucede?- se tropezaba con sus propias palabras, ¿realmente que estaba pasando?

-Tsubasa.- ordenó Lucemon, aunque su voz no se oía ni un poco diferente podía entenderse la demanda. El rubio pulsó algunos botones de su digivice.

-Aguarda, ¡Tsubasa!- pero el chico se había ido.

-Kaito.- llamó Kiria de nuevo.

-¿P-Por qué?- murmuró el chico, apenas podía moverse, debía de hacer algo, pero no se podía obligar a hacer lo que sea.

-La realidad te asusta, Kaito.- habló Lucemon con calma, dejando de mirar a Kiria un momento.- Vuelve a dormir.- uno de sus brazos tatuados se alzó hacia él y miró las sombras moverse hacia él.

-¡No!

Le rodearon los tobillos y las muñecas, se sentía encadenado.

-Duerme.- y todo su mundo se vio atrapado en las tinieblas de nuevo.

Kiria lo miró angustiado y se obligó a moverse, golpeó la mano de Lucemon y se escurrió en su agarre.

-No acabas de hacer eso.- sonrió el angel oscuro, acercándose de nuevo hacia él.- Kaito, ve con Tsubasa, mantén tu voluntad firme.

-¿Qué? ¿Qué vas a hacerme?- le preguntó, su malvada risa perforando sus oídos.

-Si vas a irte, no te dejare llevarte el poder que yo te brindé.

-E-Es mi digispirit.- se protegió el chico, su mano volando hacia el digivice en su bolsillo.

-Fui yo quien te lo otorgó y puedo revocarlo.

-¡No!- corrió para alejarse de él, sacando el digivice, tenía que huir, no podía quitarle eso.

-Tú no lo entiendes, yo modero sus poderes.- explicó Lucemon con voz calma, avanzaba a pasos mucho más lentos que Kiria, seguro de que lo alcanzaría.- Como uno que me gustó tomar prestado de Duskmon.

Kiria pulsó los botones de su digivice, pero no tenía idea de a dónde ir.

-Conquista.

-¡No!

Los digicodes se materializaron justo a su toque, Lucemon emitió un gruñido de indignación antes de calmarse de nuevo.

-Oye, asegúrate de encontrar la localización de ese niño.

"Sí, Lucemon."


"Akira."

-¿Escucharon algo?

-¿Algo de qué?- preguntó Kyoya rápidamente.

-No lo sé...un susurro.

-¡No me asustes más! Odio este lugar.- exclamó Kotaro nervioso.

-Pero sabes que tenemos que seguir aquí.- le dijo Taichi.- Además no es tan malo~, eres un miedoso.

-Sí, lo soy, el continente oscuro no es mi lugar favorito. Necesito mi solecito, un lindo pasto, ¿es mucho pedir?

"Akira"

-Okay, en serio, eso me está asustando.- dijo de nuevo Akira.- ¿Yu?

-Hey, no estoy haciendo nada.- replicó el niño.

-¿Y si es Lucemon?- preguntó Kyoya.

-Lo tengo controlado.- le aseguró el pelirrojo.- Esto es otra cosa.- suspiró, estaba seguro que no era Lucemon, no podía sentir su maldad...

-Tu...digivice.- murmuró Hikaru. Su bolsillo resplandecía, sacó el digivice para darle una mirada, la pequeña pantalla brillaba y pronto apareció una pequeña flecha rojiza, indicándoles un camino, Akira se movió y giró sobre sí, la flecha seguía apuntando hacia el mismo lugar.- Es una brújula.

-Deberíamos de seguirla.- dijo Taichi, ganándose una mirada de incredulidad de los demás.- ¿Qué? Es la única pista que tenemos, no es como si fuera la primera vez que seguimos señales extrañas.

-Pero sí la primera vez que lo hacemos desde que sabemos que Lucemon está tras nosotros.- repuso Kyoya.

-No tienen que ir si no quieren.- interrumpió Akira.- Es mi digivice, si algo malo me pasa, no importa, pero quiero saber a dónde me lleva esto.

-Yo voy.- le dijo Taichi.

-Yo igual.- exclamó Yu emocionado, igual, ganándose una mirada de duda de los demás.- Ajém, pero si recuerdan la historia original, Takuya fue el primero en encontrar su digispirit bestia, así que voy a ver eso.

-Jamás estaría más de acuerdo con alguien.- exclamó Bokomon con los ojos brillando.

-Yu tiene un punto, si eso sucediera, Taichi sería el único que podría protegernos.- dijo Kotaro.

-Eso no es cierto.- negó Kyoya.- Nosotros también tenemos digispirits, no sean así.

-Tranquilo, eso podría llevarnos a algún lado de todas formas, ¿no?- le dijo Hikaru, sabía bien que estaba desesperado por encontrar a su hermano entonces trampa o no, podría ser que obtuvieran más información sobre Kaito.

-Sea mi digispirit o sea mi urgencia, vámonos ahora que siento que esto se está poniendo mal.- urgió el pelirrojo, sintiendo una oleada de preocupación repentina.

Así que caminaron tras de él. Taichi sintiéndose extraño por las constantes miradas que se daban ambos primos, podía sentir la preocupación y eso le alteraba más que el hecho en sí.

-¿Qué tanto más avanzaremos?- preguntó Kotaro.

-Tranquilo.- le dijo Ayame sonriendo.

-Es solo que en serio no me gusta este lugar.

El digivice de Akira señaló ahora un punto y él levantó la cabeza para buscar algo, lo que sea, en particular. El aparato cayó al suelo apenas lo vio.

-Oh por todos los Dioses, ¡Kiria!- el pelirrojo corrió hacia el pequeño cuerpo que estaba frente a él, se arrodilló y lo tomó entre sus brazos. Se aseguró que respirara, cosa que hacía, y trató de despertarlo.

-¿Qué rayos pasó?- preguntó Taichi, preocupado.- ¿Está bien?

-Esa es una muy buena pregunta.- los chicos miraron hacia la voz, y lo vieron salir de las sombras después.

-Kaito.- exhaló Kyoya apenas lo iluminó un poco los débiles rayos de luz en el lugar.

-Una muy buena pregunta hecha en un muy mal momento.- sonrió el chico antes de tomar su digivice.

-¡Kai!- gritó Akira apenas lo vio, levantó a Kiria en brazos, listo para irse de ahí.- Tú no hiciste esto, estoy seguro. Pero ve lo que Lucemon hizo.

-¿Por qué debería de tomar tus palabras en serio?

-Kaito...- Akira lo miraba suplicando, Kiria en sus brazos sin despertar, miró rápidamente hacia los demás, se veían tan preocupados.

Frunció el ceño y se recargó contra el árbol, cuál robot a punto de ser desconectado. Cuando volvió a abrir los ojos, Kyoya pudo reconocer por un segundo el verdadero brillo de los ojos de su hermano.

-Lucemon es el que está causando daño aquí. Vuelve con nosotros.- insistía Akira.- Vuelve conmigo.- susurró, inaudible para los demás, pero completamente entendible para el otro chico que estaba poniéndole completa atención. Kaito gruñó de dolor y volvió a cerrar los ojos mientras se apoyaba de lleno en el árbol, sujetando su cabeza con sus manos.

-¡D-Duskmon!

-¿Qué dijo?- exclamó Hikaru sorprendida.

-Noche de fantasmas.

-¡Ah! ¡Chicos!- gritó Kotaro mientas observaba aterrado como las sombras trepaban por sus piernas. Tomó su digivice en un intento desesperado de salvarse, pero una vez que Beetlemon apareció de entre los digicodes, sus ojos también estaban oscuros.

-Ataca.- escucharon el murmullo de los árboles.

-Llévate a tu amigo. Bokomon, Neemon, vayan con ellos. - dijo Taichi a Akira que seguía con Kiria en brazos.- Nos encargamos de esto.

-¿Seguros?- preguntó él, buscando a Kaito con la mirada, sin poder encontrarlo.

-Corre.- le dijo Hikaru tomando su digivice para digievolucionar a Kazemon, ni siquiera tocó el suelo y voló lo más alto que pudo, tratando de vislumbrar a su enemigo entre las sombras.

Akira corrió lejos de ahí, con ambos digimon siguiéndolo. Sintió a Kiria removerse en sus brazos, por lo menos era una señal.

-No podemos atacarlo.- dijo Agunimon, huyendo de los ataques de Beetlemon.

-¿Entonces qué quieres que hagamos?- le gruñó Lobomon antes de recibir un ataque por la espalda.

-¿Te olvidaste de mí, de nuevo?

-Yo no.- exclamó Kumamon.- Ventisca congelante.

Mas el guerrero del metal se deshizo del hielo en su cuerpo fácilmente.

-Diluvio infernal.- mandó Ranamon, enviando su ataque de lluvia ácida directo a Mercurymon, quien solo se cubrió con el escudo.

-Bombardero de nieve.- exclamó Kumamon mientras se aproximaba a él, con las bolas de nieve disparándose al guerrero del metal. Mercurymon colocó frente a él el otro escudo para absorber el ataque, devolviéndose una vez que el guerrero del hielo se detuvo.

-Averigüen la forma de recuperar a Beetlemon.- dijo Lobomon.- Yo me encargo de esto.

-Pero-

-¡Vayan!- les urgió el guerrero de la luz.

Kumamon y Ranamon no tuvieron más que obedecer.

-¿Qué te parece si llevamos esto a otro lugar?- agregó Mercurymon, dando la vuelta para perderse entre los árboles con Lobomon pisándole los talones.

Kazemon, en el cielo, creyó divisar algo, bastante más lejos de ellos, tan solo observando, ni siquiera la había notado y debía de ser quien Kaito había dicho era Duskmon.

-"Puedo atacarlo justo ahora y acabar con todo esto si en realidad eres tú, Tsubasa."- consideró la guerrera, volando hasta allá, estaba cerca, casi podía sentir la victoria en ella.

-Movimiento fantasmal.

Antes de que ella pudiera reconsiderarse el paradero del digimon, este ya la había atacado, lanzándola lejos de un solo golpe.

-"Tú no eres Tsubasa."


Lobomon corrió de nuevo hacia su oponente con el sable en mano, cosa que no le sirvió ya que parecía que Mercurymon conocía ya todos sus movimientos. Su escudo se iluminó y Lobomon no pudo apartarse a tiempo, el ataque dándole de lleno en el pecho, enviándolo metros más lejos. Aún así, el guerrero de la luz volvió a levantarse.

-Eres persistente.- sonrió Mercurymon.- Pero no eres bueno.

-Lo que haces no es bueno.- le respondió, sacando una segunda espada.- Tan solo quiero que regreses.- habló mientras se aproximaba corriendo de nuevo. El guerrero del metal bloqueo su golpe con uno de sus escudos.

-¿Regresar a qué? ¿A la normalidad donde tú eres el centro? ¿A la normalidad donde vas a alardear de cómo me rescataste?

-Yo no hago eso.- Lobomon rompió la cercanía y pateó tratando de separarlo del escudo, cosa que no logró.

-Espejo generoso.- el ataque golpeó de nuevo al guerrero de la luz y Mercurymon sonrió con suficiencia.- ¿Por qué no te unes a nosotros?

-¿Sabes siquiera lo que estás haciendo?

-¿Lo sabes tú? Creo que Lucemon nos dice más de lo que les han dicho a ustedes.

-¿Ah sí? ¿Te dijeron que esta corrupto? ¿Que libró una batalla con Kerpimon por tanto tiempo que ahora sus datos no pueden tomar ni siquiera una forma física?- sus dos sables se juntaron y de ellos salió un destello de energía que se dirigió al guerrero, el choque contra su escudo lo hizo retroceder un poco, pero después apuntó con el otro hacia Lobomon para devolverle el ataque. Esta vez, el guerrero lo esquivó y volvió a probar su suerte con el mismo ataque.

-¿Quién es al que le están diciendo mentiras?- sonrió Mercurymon y disparó de nuevo, Lobomon recibió el impacto y se levantó con la mayor rapidez que pudo para quedar detrás del otro guerrero, aún corriendo y con Mercurymon desorientado por su súbita acción, trató de apuntarle al otro con el cañón de su muñeca.

-Luz cegadora.- exclamó una vez miró que tenía un punto libre en el cual disparar, dando en la espalda del otro, volvió a disparar cuantas veces pudo hasta que Mercurymon saltó fuera de su alcance.

-Tormenta conquistadora.- Lobomon ni siquiera pudo ver venir la ráfaga rojiza que llegó hacia él y lo mandó a chocar contra uno de los árboles del oscuro bosque. Era sin duda mucho más fuerte que los ataques que Mercurymon, trató de espabilarse y rápidamente ubicar a su nuevo oponente.

-Lo tenía controlado.

Duskmon realmente no lo miró pero sabía que no debía hablar más.

-Iré a buscar a ambos desertores. Ellos siguen ocupados con su amigo, ¿no?- el Digimon oscuro no contestó de nuevo, si pudiera, Mercurymon hubiera usado alguno de sus ataques en él, pero reconocía que era más fuerte.

-¿Te irás así?- preguntó Lobomon levantándose.

-Descuida, él puede hacer mi trabajo.

Lobomon observó al supuesto guerrero de la oscuridad con cuidado, realmente no se había movido desde que llegó allí a atacarlo por la espalda así que decidió hacer uso de su velocidad para intentar llegar a Mercurymon. Sin embargo, nada se le escapaba a Duskmon, el segundo en que el guerrero pasó junto a él le fue suficiente para detenerlo con su espada.

Lobomon jadeó ante el corte y unos digicodes lo rodearon. Kyoya apareció en el suelo, se arrastró rápidamente lo más lejos que pudo de Duskmon que se había volteado a mirarlo.

-Kaito...

-¿Quién?- preguntó Mercurymon, dándole la espalda para marcharse a seguir con lo que le habían encargado.

-Tornado de pétalos.

El chico pudo sentir la brisa, apaciguada por el tronco del árbol en el que estaba cubierto, pero poco después pudo ver a Mercurymon caer de nuevo cerca de él. La guerrera no tardó en aparecer detrás, miró hacia Duskmon antes de dirigirse hacia Kyoya, tomarlo de los brazos y sacarlo de ahí.

-¿¡Qué estás haciendo!? ¡Devuélveme ahí! ¡Tenemos que hacer algo, Hikaru!

-Te van a lastimar si te quedas ahí.- habló Kazemon, miraron desde arriba como los chicos seguían peleando contra Beetlemon, tratando de no dañarlo demasiado.

-¡Necesitamos salvarlos! ¡No actúes como si no te importara!- seguía reclamando Kyoya. Sintió las manos de la guerrera apretarse alrededor de sus brazos.

-Por supuesto que me importa. Y sé que jamás me perdonaría si también te pasa algo a ti.

Kyoya dejó de reclamar y miró la batalla que estaba librándose bajo ellos.

-Tenemos que ayudar.

-Vamos a ayudar.- le respondió ella y se acercó hacia el suelo para dejarlo ahí.

-Nos hacía falta la ayuda, Kazemon.- exclamó Kumamon, llegando hacia ella, que lo tomó en brazos.

La guerrera voló sobre Beetlemon, cuidando que no se diera cuenta de que estaba ahí.

-Ahora.- le susurró.

-Ventisa congelante.- lanzó el guerrero del hielo, logrando congelar la parte superior del cuerpo de Beetlemon. Kazemon soltó al pequeño y voló ahora hacia el otro.

-Cariño anca.- dijo ella al golpearlo con la cadera.

Los guerreros se quedaron congelados en lo que esperaban la reacción de Beetlemon, se había quedado completamente quieto entonces no estaban seguros si el ataque de Kazemon había funcionado. Beetlemon soltó un suspiro de ensueño y unos digicodes lo rodearon antes de que Kotaro reapareciera en el suelo. Eso hizo que cambiaran a sus formas humanas de nuevo.

-¿Estás bien?- preguntó Taichi corriendo hacia él.

Kotaro estaba acostado simplemente, mirando el oscuro cielo del continente.

-Les dije que quería salir de aquí.- habló el castaño, haciendo que los demás suspiraran de alivio, por lo menos no estaba lastimado.- Tenemos que salvar a Kaito y al otro chico pronto, se siente horrible.

-¿Qué fue..?- empezó Ayame.

-Vacío.- le interrumpió.- Un tremendo vacío y oscuridad. ¿Fue Lucemon? ¿Lo vieron? ¿Está por aquí?- preguntó rápidamente.

-Fue Duskmon.- los cortó Hikaru.

-Kaito lo mencionó pero...- dijo Yu, inseguro.

-Es él.- le respondió Kyoya.- Hikaru y yo lo vimos. Es fuerte, también. Fue solo un golpe y logró hacerme perder la digievolución.

-¿Pero por qué atacarían a Kotaro?- cuestionó Ayame.- ¿Y por qué ya no están atacando?

-Akira.- reaccionó Taichi rápidamente.


Se había detenido después de correr lo más lejos que había podido con Kiria en brazos, era agotador.

-¿Está bien?- le preguntó Neemon al ver que el pequeño no se movía.

-Quiero creer que sí.- respondió el pelirrojo, mientras apartaba unos mechones de cabello de su rostro para examinarlo.- No parece lastimado. Quién sabe que cosa pudo haberle hecho Lucemon.

Escuchó el rumor de los árboles, como pisadas y miró hacia los lados en busca de la fuente del sonido.

-¿Quién está ahí?- demandó saber el chico. No obtuvo respuesta.- Kiria, despierta. Anda, te necesito consciente, amigo.- dijo moviéndolo delicadamente. Suspiró desesperado al no obtener ni siquiera un quejido de respuesta.- Debería de ir a ver que estemos seguros.- habló el chico y quitó la cabeza del niño de sus piernas para acostarlo de lleno en el suelo.

-Un minuto, ¿qué hacemos si despierta?- preguntó Bokomon.

-Hmm...¿no asustarlo mucho?- respondió el pelirrojo sacando su digivice.

-¡No sabemos tratar con niños humanos!- reclamó antes de ver a Arbormon desaparecer entre los árboles.

El guerrero de la madera buscó entre los árboles. Estaba esperando ver a Mercurymon y estaba preparándose para ello. Escuchó un crujido detrás de él y se preparó para atacar.

-Al suelo.- y de la nada, Agunimon estaba delante de él e hizo lo que dijo, el guerrero del fuego disparó y pudo ver a Mercurymon apenas cubriéndose del ataque.

Arbormon elevó una mano y las raíces del suelo se elevaron para envolver al guerrero del metal que inmediatamente forcejeó para liberarse.

-¡Salamandra ardiente!- Agunimon saltó sobre él, su puño envuelto en llamas, y golpeó directo hacia su escudo que tardó unos segundos antes de romperse cual cristal, liberando algo que los tres guerreros creyeron eran digicodes.

-¿Qué-?

Mercurymon miró su arma desvanecerse con horror. Agunimon miró confundido, no se sentían como los datos de los Digimon corruptos que había purificado, estos datos se sentían...extrañamente puros. Mercurymon golpeó con el escudo restante y envió al guerrero del fuego lejos, los digicodes siguiéndolo, reparó en que había cometido un error y forcejeó de nuevo tratando de liberarse de las raíces que lo mantenían quieto.

-¿Dónde está Duskmon?- preguntó Arbormon.

-Recuperando lo que es suyo.

-Kiria.

Miró hacia Agunimon, los digicodes que se habían liberado del escudo de Mercurymon lo rodeaban, pero el guerrero ya no se movía ni Taichi había vuelto.

-Digispirit bestia.

Ni siquiera se detuvo a ver al nuevo guerrero, cuando vio que estaba bien y reaccionando de nuevo corrió hacia donde había dejado al chico.

"¡Inútil! ¡Liberó el digispirit bestia!"

-"¿Cómo iba a saber que yo lo tenía?"

Las raíces al fin soltaron a Mercurymon y él salió de allí lo más rápido que pudo. Su misión era extraer el poder que Kiria se había llevado y no iba a fallar.

BurningGreymon se dirigió en la misma dirección, siguiéndolos por inercia.

Solo sabía que había un pequeño niño en el suelo que Bokomon y Neemon estaban intentando arrastrar fuera del caos que causaba Arbormon tratando de detener a Mercurymon y ahora Duskmon.

Kazemon voló sobre ellos, llevándose a Bokomon y Neemon en brazos.

Pero Duskmon se desvaneció de su posición en la pelea con Arbormon y golpeó a Kumamon antes de que pudiera acercarse al niño.

-¡No!- gritó el guerrero de la madera, no podía lanzar un ataque sin herir a Kiria, lo sabía.

-Luz cegadora.- el ataque de Lobomon no acertó pero logró distraerlo del niño.

Kazemon se acercó de nuevo y lo cargó, perdiéndose de allí.

"¿Qué les está tomando tanto tiempo?"

-Mirada mortal.- el guerrero de la oscuridad se levantó y los ojos de su armadura comenzaron a resplandecer, saliendo disparados de ellos rayos que impactaron en Kumamon, Lobomon y Arbormon, que cayeron al suelo perdiendo su digievolución.

Si algo sabía BurningGreymon, es que ya tenía a su objetivo. Corrió hacia el Digimon y golpeó con todas las fuerzas que tenía, golpeando solo contra uno de los árboles que estaba más adelante ya que Duskmon era más rápido que él.

-Tormenta de fuego.- las llamas empezaron a consumir al nuevo guerrero y después esa torrente fue enviada contra los otros dos Digimon corruptos. La magnitud del ataque hizo que ambos terminaran siendo golpeados, el escudo de Mercurymon no podía ni protegerlos ni absorber el ataque.

Los chicos ahora sin digievolución trataron de salir de allí antes de que todo se descontrolara más, en especial porque al darse cuenta de que Agunimon había evolucionado, tenían que recordar que uno no podía tener completo control sobre el digispirit bestia.

"Regresen antes de que pierdan su digievolución."

"Duskmon, aplástalo un poco antes"

Una vez el fuego se disipó observó a Duskmon todavía de pie, con su espada en mano.

-Golpe Brutal.- El filo dibujó una circunferencia alrededor de él, y una vez que desapareció, Duskmon se abalanzó hacía BurningGreymon, enviándolo bastantes metros más lejos.

Yu, Kyoya y Akira miraron desde detrás de unos árboles como ambos volvían a la normalidad. El menor de los Minamoto casi tuvo que cubrirle la boca a Yu cuando vieron a Tsubasa. Después, unos digicodes rodearon a ambos y desaparecieron de su vista.

Los tres se permitieron respirar de nuevo, estaban cansados y se sentían adoloridos, el ataque de Duskmon era más fuerte de lo que habían sentido hasta ahora.

-Tenemos que encontrar a Taichi.- dijo Kyoya.

-Tengo que ver a Kiria.- replicó Akira.

-Y debemos ir por Ayame y Kotaro.- les recordó Yu.

Ambos emitieron un quejido al unísono al siquiera moverse un poco en un intento de levantarse.

-Pueden estar bien 10 minutos.- exhaló Kyoya, recostándose de nuevo contra el tronco.


Guess who's back, guess who's back, guess who's back. Sí, Eminem también da inspiración (?)

Hola a todos~ los que sigan por aquí lol bueno, pues hoy traigo un nuevo capítulo, Yei.

Saben que soy un asco escribiendo peleas pero intenté hacerlo porque este drama tiene que ser más activo xD Y~~~ al fin, me decidí a poner los digispirit bestia, bueno, claro, por ahora solo Tai pero los otros obviamente que también lo conseguirán, pero con tiempo, drama y esfuerzo :v

Espero que noten un pequeño detallito antes del primer corte del cap porque va a ser algo importante pero no diré nada antes de tiempo :v

daka-mari12: Nop, es algo más complicado que eso. Y una vez que retome su conciencia, se dará cuenta que ese odio sigue ahí y jamás se va a ir porque esa persona va a estar con él para siempre. Pues los Minamoto-Kimura son una gran dupla, por ahora malvados, pero harán cosas grandes. Espero también pases a leer este capítulo, espero tu review, bye :)

Mitzuki-Kazami: Eres la pionera del ship :v pues espero que el internet se porte bonito y la escuela no te mate :'v odio hacerte sufrir, mujer, ¿qué procede si voy a sehuir así de sadista? Necesitas un abrazo, mujer :'v Kai malvado es un Kai sexy, ya actualice e hice el dibujo yo, exijo ver una versión tuya :v la frase aplica para la cordura que todos están perdiendo, okay ya me calmo. Espero no me mates :'v

Bueno, iba a publicar esto el viernes pero si son de México, sabrán lo del temblor, en realidad nada me pasó pero tuve una espantosa dosis de realidad por eso, los huracanes que vienen y...solo quiero decir que se cuiden mucho.

Los espero en el próximo capítulo :)