Nota del autor:
Llegó entonces el día en donde inicia la cuarta etapa de los diálogos, en donde se retoma el primer punto de la agenda: la política agraria.
Durante los últimos meses la universidad nacional de Colombia y varias organizaciones gremiales han organizado diferentes foros sobre desarrollo agrario sostenible en diferentes lugares del país. La mayor parte de los gremios han respaldado los foros, excepto FEDEGAN y FEDEPALMA, los cuales han rechazado unilateralmente todo acto de mediación o intervención en los diálogos que se desarrollan en la Habana. La evidente desconfianza en estos gremios se debe también a que ciertos sectores de la extrema derecha colombiana, dirigidos evidentemente por el ex presidente Uribe, han rechazado de tajo todo lo que respectara a los diálogos, agregado a ciertas "condiciones de inseguridad" que han manifestado, en especial en el sector ganadero.
Muchos puntos han sido considerablemente controversiales durante el desarrollo de los diálogos. Hasta el momento, el enrarecido ambiente político en Venezuela ha dificultado de forma considerable el desarrollo de los diálogos, es obvia la fuerte injerencia del gobierno castrista en las decisiones del alto mando venezolano, la oposición está empezando a levantarse en contra de la trapisonda anticonstitucional que han cometido los miembros del partido de gobierno y el tribunal supremo popular de Venezuela. Una democracia justa y equitativa no amordaza a la oposición, deja que opinen libremente y ponen en consideración sus ideas en un debate sano y justo (suena utópico, pero así lo considero yo). Muchas cosas pueden confluir en este momento en estos días, empeorar o mejorar la situación, solo queda entonces esperar.
Santos durante los últimos años ha bajado las tuercas del anterior terror oficialista de Uribe, permitiendo que la oposición siga desarrollándose de forma equitativa y justa. Como fiel seguidor del ideal de Santander, prefiere defenderse y debatir sus ideas a través de la prensa escrita (o en este caso del Twitter-sama) en vez de recurrir a la persecución oficial. Uribe no merece, ni merecerá el cargo que el pueblo colombiano le concedió, pues traicionó la confianza del pueblo al entregar a Colombia en bandeja de plata al paramilitarismo. Santos está intentando remediar esos errores, y es positivo para todos, pero en fin de cuentas no es suficiente. No existen presidentes perfectos, ya que Santos es un neoliberal convencido, y sabiendo como son los neoliberales… bueno, mejor no decir.
Pero retomemos entonces el punto en el que dejamos la nota: el punto sobre política agraria. Una de las políticas más contundentes hasta el momento ha sido la de restitución de tierras. La revisión de títulos de propiedad de lotes usurpados en diferentes latitudes del país, adquiridas a sangre y fuego durante los últimos 30 años ha tenido cierta connotación tanto política como estratégica para el desarrollo de los diálogos. Es un paso necesario para la reconciliación y el perdón, para la verdad histórica que tanto se necesita. Las FARC, en Hůrdal desestimaron este proceso, pues rebate su ideal de fondo de la "lucha por la tenencia de la tierra". Y obviamente, muestra evidentemente que no les conviene, pues como usurpadores también de tierras, perderían sus extensiones de terreno que usan para cultivos ilícitos o minería ilegal.
No siendo más, disfruten de la lectura. Matices leves de Cu/Can, para variar, Col/Ven, algo de lemon y alusiones a la actual situación política Venezolana.
Dedicado especialmente a Danieru-neko, recomiendo un one-shot de ella: "Vel d' Hiv", un excelente y conmovedor relato que nos muestra a Francia bajo una luz distinta y muy interesante.
Capítulo 24: De regreso al hielo quebradizo.
La Habana, 13 de enero de 2013 por la tarde.
Juan volvía de nuevo a la ronda de diálogos junto con los demás observadores que habían podido llegar a su casa de Bogotá después del largo interludio de días. Llevaba consigo las cientos de miles de propuestas que fueron recolectadas en los foros de desarrollo agrícola sostenible promovidos por la Universidad Nacional, los cuales habían dado pie a planteamientos justos y equitativos entre la población civil.
Lukas y Manuel miraban y discutían por su parte unos cuantos documentos en los que se planteaban una serie de propuestas y planteamientos que tenían los negociadores de las FARC en cuanto a la política de restitución de tierras. La tormenta sobre el fallo había amainado, aunque la tensión aún se sentía entre él y Rodrigo por el hecho de que no podía aceptar con sencillez el fallo. Y lo peor del asunto estaba en la ausencia de su hermano José, la situación clínica de Hugo Chávez, y como eso podía afectar los diálogos.
José no se encontraba en ese momento con él. Ya había partido de nuevo a La Habana con el vicepresidente Maduro, pero no podría asistir a la ronda de negociaciones. Carlos tendría que dividir su tiempo entre los diálogos y el acompañamiento al venezolano, amén de que Alfred ya también tenía intereses en estar al tanto de su proceso de paz, o mejor dicho, el ex presidente Jimmy Carter1 por "su propia cuenta" lo había decidido. No sabía de qué forma podría evitar roces naturales entre Alfred, Carlos y su propio hermano, o aun peor, los mismos negociadores de las FARC poniendo el dedo en la llaga con respecto a la excarcelación de Simón Trinidad.
―damas y caballeros, por favor abróchense sus cinturones, estamos cerca a aterrizar en el aeropuerto internacional José Martí de la ciudad de La Habana, temperatura, 32º centígrados. ―decía el capitán de la aeronave. ―Aero**** les agradece a ustedes la confianza en nuestro servicio, que tengan una excelente tarde.
El calor entonces sería sofocante.
Ya al aterrizar, descender del avión y dirigirse a la sala de recibo del aeródromo notaron que el cubano ya los esperaba, con una amplia sonrisa en su rostro, feliz de verlos a todos después de ya mucho tiempo.
―chicos, pero que alegría me da verlos! ―exclamó Cuba alegremente dando sendos abrazos de oso a los hoscos Chile y Noruega.
―lo mismo digo Carlos.
Se dirigieron entonces hacia el auto que los esperaba. E inevitablemente tuvieron que discutir con respecto a la situación de salud del presidente Chávez.
―¿entonces no sabes nada?
―todo lo que te diga es mentira, Juan ―le respondió el cubano con sinceridad― solo unos pocos saben cómo está, pero dicen que está consciente.
―te soy sincero, no sé de verdad en quien creer ―atinó a afirmar el colombiano de ojos verde esmeralda escéptico.
Posteriormente se dirigieron hacia la casa del cubano. Descansaron, se pusieron al tanto con las propuestas que habían sido recogidas en la página web ( www. Mesa de conversaciones. Com. Co (juntar espacios)) charlaron un poco, se pusieron al tanto de uno que otro chisme por ahí. Matthew había visitado a Carlos en días anteriores a los diálogos, al menos eso había sido una distracción en medio del ajetreo de los últimos días. Aunque era evidente que más de uno sospechaba que el canadiense tenía otro tipo de intenciones diferentes a las de una amistad con el cubano, se lo acallaban para evitar que a Alfred le diera un ataque y se formase la de dios es cristo.
Total, al día siguiente tendrían que iniciar de nuevo los diálogos.
14 de enero por la mañana
Se levantaron, se arreglaron, desayunaron en un absoluto silencio. Juan Pablo intuía que José se estaba alojando en casa de Carlos, pues reconocía algunos de los efectos personales de su hermano, y la constitución venezolana en el escritorio del estudio, abierta y marcada en el inciso del artículo 231.
Pero no se encontraba.
Salieron entonces los tres, hacia el palacio de convenciones. La prensa como siempre revoloteaba alrededor de la entrada, buscando declaraciones. Después de que la tensión acumulada en los días previos con declaraciones y pullas de parte y parte, se esperaba lo peor, un rompimiento grave o algo por el estilo. Nada del otro mundo, aunque evidentemente todos coincidían en afirmar que el proceso comenzaba a ralentizar.
Y eso preocupaba.
Al ingresar las naciones, todos se levantan. Juan toma entonces su asiento, al extremo superior de la mesa ovalada en donde estaban todos los negociadores sentados. Sus homólogos naciones se ubicaron en sus correspondientes lugares.
―antes de iniciar, queremos dejar en claro que el señor Enrique Santos ha violado el estatuto de confidencialidad. ―atinó a decir Rodrigo Granda.
―¿yo?, de que rayos hablan… ―inquirió Santos con algo de perplejidad.
―del hecho en que usted reveló detalles de todo lo que estamos discutiendo, en una de sus columnas. ―afirmó entonces Granda de forma seria.
―soy periodista, mi deber principal es informar.
El hielo parecía quebrarse con lentitud, como si fuera a cámara lenta. Juan parecía advertir las fracturas obvias. El ex presidente Uribe le advirtió en su visita "no ensillés la bestia antes de comprarla". Era un advenimiento espantoso de un fracaso posible, un riesgo acerado para el desarrollo de los diálogos.
―no queremos más discusiones, lo que hay que hacer es ponernos a hablar más y pelear menos señores ―cortó entonces Noruega calmando los ánimos.
Después de días y días de discusiones, habían coincidido todos en un punto: acelerar el ritmo de los diálogos. La cuarta etapa de negociaciones tenía implicaciones más delicadas que las anteriores. Podía marcar el final y conclusión de la discusión del primer punto de la hoja de ruta planteada en Hůrdal: "desarrollo agrario sostenible".
Las propuestas recogidas por todo el país durante los foros habían sido traídas a colación en aquel día. Era el momento justo, el análisis de aquellas proposiciones debía de estar carente de manipulaciones políticas de cualquier tipo. No podía permitir que esa herramienta podría ser usada como un "impulso político" de los negociadores de la guerrilla para volver a dar un nuevo aire a su "lucha revolucionaria". La idea estaba en analizar, desechar lo inviable, aceptar lo que fuera practicable, establecer un equilibrio justo para que al menos las cosas fluyeran realmente.
Pero sería difícil, lo había comprobado en días anteriores y en ese día eran más que evidentes.
Las discusiones seguían, con respecto a la tregua. Reclamos de parte y parte, en especial por las declaraciones del ministro de defensa, el señor Pinzón.
―nosotros no cometeríamos una cobardía tal de contratar a otros para que luchen por nosotros, ! LAS DECLARACIONES DEL MINISTRO PINZÓN SON UNA ENORME INFAMIA¡
―no somos responsables de lo que el Ministro de defensa declare o diga en estos instantes ―atina a decir el comisionado Botero― una cosa es el, otra el equipo negociador. Eso debe de quedar en claro.
Siguieron con la discusión. Lo que habían conseguido podía derrumbarse en cualquier instante, y peor aún con la ausencia evidente de José. La perfecta cereza del pastel había sido esa: José ausente, o al menos ausente en ese momento, pues estaba en el hospital militar de La Habana en donde obviamente se encontraba su mandatario.
Analizaron una a una sus propuestas. Naturalmente, hubieron contravenciones al respecto, era natural que discutieran. Sin embargo eran demasiadas por lo que dividieron los bloques de propuestas entre los 11 días que duraría la ronda para agilizar.
Siguieron discutiendo las conclusiones de los diálogos. Inevitablemente sale a relucir el rechazo unilateral de FEDEGAN a participar. Juan sopesa con algo de parquedad la negativa, es obvia la desconfianza natural de algunos gremios. Intentan escudarse en eso, pues pretextan que "no es necesaria la presencia de la oligarquía ganadera". Eso genera algo de molestia, pero todos tragan entero. Lacouture es el gran ausente, aunque nadie obliga al gremio ganadero a intervenir en los foros. Nunca, ni siquiera en los procesos de San Vicente del Caguán habían decidido establecer mecanismos de participación ciudadana, un arma de doble filo que mal manejada podía afectar el desarrollo del proceso, "voltear la tortilla" y darle alientos a la guerrilla para poder proseguir con su lucha armada inútil.
Ya estaban cerca de terminar aquella ronda del día, en la cual se empezaban a entrever varias fracturas en ambos cuerpos negociadores. Las cosas parecían entonces ralentizarse, los diálogos eran cada vez más tensos, encausar de nuevo la discusión más allá del consabido cliché retórico era difícil, inclusive tedioso en algún momento. Y era cada vez más extraño que tuvieran puntos en los que pudiesen coincidir: acelerar las negociaciones había sido uno, un paso a fin de cuentas positivo para que todo fuera fluido. Humberto de la Calle lo había dicho horas atrás, solicitando a los negociadores de la contraparte "dejar a un lado la retórica". Algo difícil, dada la insistencia de fondo en sostenerse en la consabida retórica pseudofilosófica de Iván Márquez, que había mostrado tan a la perfección en Hůrdal.
Y pasar de los hechos a las acciones era difícil. Tal vez, demasiado difícil.
Leyeron de forma rutinaria el acta, todos se pusieron de acuerdo. Firmaron, aunque el gran ausente en ese momento era José. Juan estaba preocupado, pues durante todo el día no lo había visto. Era evidente que tendría otros asuntos que finiquitar, dado que la mayor parte de la planta de gobierno chavista estaba en la ciudad "rindiéndole cuentas" al enfermo mandatario venezolano.
Pero sin embargo, recordaba las palabras de su presidente antes de que partiese:
"recuerda Juan Pablo, evita todo contacto con José porque en este momento no conviene. No le hables, no lo determines, no lo mires, ni lo busques. El en este momento está en un momento muy difícil que no es conveniente para los intereses del proceso. No podemos permitir en un momento como este que las conversaciones empiecen a tener un tinte político"
Difícil. Eso lo haría ver como un insensible infeliz que solo piensa en sus intereses.
Al salir, naturalmente por la puerta principal la prensa vuelve y se acerca rápidamente alrededor de las naciones buscando declaración alguna. Responde unas cuantas preguntas, pero desatiende las respuestas que respectan a su hermano y a la situación que está pasando.
Atender órdenes a veces era demasiado difícil en ese instante. Tal vez muy difícil para él.
Al llegar a la casa, se encuentran con José. Notan la insalvable distancia entre los dos, Juan no es cercano, no lo abraza. Es como si tuviera a un perfecto desconocido en frente suyo, al cual mira con un nivel de cierta indiferencia. José lo nota, y sabe que Juan lo que está haciendo es obedecer órdenes, a pesar de aquella indiferencia y mutismo fríos nota el acerado dolor y ansias que lo carcome. No puede hacer nada, pero es duro para el saber que su hermano se está distanciando de él, de los sucesos que se desarrollaron el 10.
―No lo saludaste ―atina a decir Lukas.
―¿Qué decías?
―que no saludaste a José.
Solo atina a sonreír tristemente.
No comparten cuarto, ni siquiera cuartos contiguos. Durante la noche Juan intenta resistir a la tentación de meterse a hurtadillas a la habitación de su hermano, como había hecho en pasadas ocasiones, en tiempos anteriores tal vez más felices para ambos cuando estaban bajo cargo de Antonio durante la colonia, y aun después de la colonia, durante la primer década de la república Gran Colombiana. Para evitar también otros problemas al respecto, asegura la puerta y la ventana de su habitación.
Y sin embargo, hacer eso era como violentar algo tan privado y tan de ellos, vulnerado por la vil política y la tergiversación constitucional.
Pero es inevitable esa soledad tan fría en aquella habitación. José, también sabe y es consciente que Juan no se colará entre sus sabanas como lo había hecho tantas ocasiones, acariciando con sus encallecidos dedos su piel, sintiendo el contacto exquisito de sus cuerpos. No, será una noche fría y carente de toda emoción.
Ahora puede decir que aparte de su propia voluntad de decidir, el chavismo también le ha arrebatado aquellos momentos tan íntimos con su propio hermano.
Abre entonces la ventana, sale al balcón de su cuarto. Juan Pablo siente la brisa nocturna, el fresco sereno de la noche que alivia el sofocante calor que siente. Está desnudo, pues el calor es insoportable en todo sentido, y así lo demuestran algunas cuantas rojizas quemaduras de primer grado2.
La luz de la luna ilumina el mar. Los matices dorados de la ciudad contrastan con la oscuridad del mar y el brillo plateado de la luna. El relajante sonido del mar también era un aliciente a su dilema interno. Teme por su hermano, la preocupación lo carcome con intensidad, desea acompañarlo pero sabe que no puede. Ordenes son ordenes, y por más dolorosas que sean tiene que acatarlas.
Carlos ronca. Y sabe que no hay remedio con eso, por lo que sale hacia la sala así como está, dirigiéndose hacia el estudio. Camina a tientas, toma un libro de la biblioteca, se dirige al balcón de la sala, y así, sin nada de nada se sienta en la sala del balcón principal de la casa, disponiéndose a leer bajo la luz de la luna "el siglo de las luces" de Alejo Carpentier3.
Lee en silencio, sintiendo el fresco alivio de la brisa en su cuerpo. Impasible, intenta reflexionar todos aquellos acontecimientos que los llevaron allí. Y peor aún, la insalvable y cruel distancia que siempre se interponía entre ellos, impidiéndoles estar juntos. Cuanto no desearía que su vida fuese distinta, libre todas las crueles cargas y responsabilidades, libre de sus ataduras para estar con José por siempre.
Pero no se puede. Solo tendrá que conformarse con la clandestinidad de sus encuentros casuales, haciendo caso omiso a los enfrentamientos políticos y tensiones evidentes.
José se levanta también insomne, aunque está vestido de una forma un poco más decente también lo sofoca el calor. Usa una playera sin mangas y una pantaloneta corta. Nota que la puerta corrediza del balcón de la sala está abierta. Silenciosamente se dirige hacia el balcón exterior, quiere sorprender a Juan Pablo y distraerse un poco.
―¿leyendo a altas horas de la noche?
Juan sobresaltado se estremeces al ver a su hermano a sus espaldas, avergonzado se cubre con el libro.
―me asustaste, creí que eras o Luke, o Carlos
―o quizás Manuel. ―posteriormente atinó a sonreír― y no te cubras, te he visto cientos de veces así como estás.
No había secretos entre ambos. Podían pelearse, podían odiarse, podían incluso estar al borde de matarse entre sí, pero insondablemente estaban unidos el uno al otro con fuerza. Ligados eternamente, una eterna historia en común que nadie puede negar. Y que América latina conoce a la perfección4.
Se sentó en la otra silla. Juan estaba algo avergonzado, no sabía si era por la situación, o tal vez por no poder decirle a José todo lo que en ese momento siente, la frustración que le invade.
―yo… siento que debo disculparme por…
―no te preocupes. ―respondió el venezolano de cabello castaño― no es la primera vez que me quitas el saludo, ni será la última.
―debes de considerarme un tonto, o un insensible por dejarte en un momento como este ―exclamó el colombiano algo apenado.
―la verdad, si eres un bastardo insensible, pero te entiendo. ―le soltó el venezolano con sinceridad― tú no eres el único que tiene problemas, y lo menos que puedes hacer es pensar en los tuyos.
Un pensamiento sincero, aunque con algo de reproche.
―no sé qué hacer en estos momentos. ―dijo entonces José desesperado― mi gente está dividida. Mi gobierno es el más corrupto de Latinoamérica, los alimentos comienzan a escasear y mi gente sufre por eso. Estoy al borde de la anarquía y temo por lo que pueda pasar en futuros días…
―yo… quisiera acompañarte pero sabes que no puedo ―responde Juan con algo de sutil timidez― tu sabes, mi maldita posición política me lo impide.
―y crees que con Octavio, Matías y Rodrigo estoy acompañado, ¿no?... más de lo mismo. ―afirmó José con hastío― me hundo, y no puedo evitarlo. Cada vez que intento alzar cabeza, la tengo que agachar.
―tú no eres así. ―le responde el de ojos verde esmeralda y cabello azabache― antes eras más aguerrido, más rebelde… le dabas siempre al viejo Toño lata. Recuerdo que siempre te gustaba cabalgar libre por el llano, lanza en ristre en contra de lo que se te atravesara… aun te recuerdo con tu enorme lanza en el pantano de Vargas, cabalgando junto con Rooke y Rendón a la vanguardia5.
Venezuela sonrió al recordar fugazmente aquellas épocas.
―de ese llanero no queda nada ―afirmó el de ojos color miel de forma triste― ahora la mitad de mi pueblo es de borregos chavistas.
No sabe qué hacer. José está al borde de la desesperación, está confundido, se siente impotente en esos instantes, las recomendaciones de su presidente llegan a su mente, recordándolas tan frescas como si se las dijeran en ese momento al oído.
"evita todo contacto con José porque en este momento no conviene. No le hables, no lo determines, no lo mires, ni lo busques"
Pero el destino siempre tiene planes distintos.
La noche fresca de luna, los rayos de luna que iluminaban la playa solitaria, el balcón, José notó que la desnudez de Juan se realzaba con la luz nocturna, la palidez de alabastro de su piel, las trazas de lino amarillento que envolvían sus brazos y piernas. Lo necesitaba desesperadamente, necesitaba a alguien de verdad sincero para él, que lo conociera perfectamente, que no estuviera imbuido de la falsedad rancia del socialismo chavista, alguien que no participase de aquella farsa vil que orquestaban los Castro desde La Habana.
José se acerca hacia Juan. Las miradas se cruzan, la respiración se agita, no siente el frio de días pasados, el frio de desilusión cruel, sino que hay calor en él. Una calidez reconfortante que necesita con desesperación, un abrazo, una caricia, alguien de verdad en quien confiar.
―no es correcto lo que estamos haciendo… ―atina a decir Juan Pablo perplejo y sonrojado, no sabe si es el calor o la excitación evidente.
―te necesito, sabes que te necesito con desesperación en estos momentos, ―las lágrimas le brotaban de sus ojos color miel ― no sabes lo confundido y solo que estoy en estos instantes.
―no puedo, sabes que quiero estar contigo pero no puedo... ―insiste Juan mientras José lo abraza. La tensión y excitación entre ambos era obvia ― sabes que te quiero, pero es como aceptar que es legal lo que Maduro hizo…
―tu gobierno no se ha pronunciado a favor ―respondió Venezuela.
―ni siquiera en contra. ―atinó a decir Colombia― cuestión de prudencia.
Era obvia la desesperación. La ansiedad. Habían pasado ya dos meses desde la última vez.
―deja a un lado tu maldita posición política ―insistió desesperado José ― te necesito.
―Pero…
Lo acalló con un desesperado beso, mientras el llanto fluía de sus ojos. Juan no supo cómo reaccionar, si dejarse llevar o hacer a un lado a su hermano de forma abrupta. Sentía una enorme culpa por dejarlo siempre a su suerte, mientras él le ayudaba en medio de aquel tensionante ambiente de los diálogos. Siempre era lo mismo. Era como regresar a aquel tiempo de tensiones, odios y rencores durante la era Uribe. El distanciamiento entre él y sus propios hermanos. La inminente advertencia de una guerra entre los tres.
El libro había caído al piso. Y simplemente Juan Pablo Márquez Botero, representación física de la república de Colombia se dejó llevar, desvistiendo a su hermano en medio de caricias y besos ansiosos, mientras José buscaba aunque sea en ese momento una compañía sincera en medio de su terrible soledad.
1 En recientes días el ex presidente y premio nobel de paz Jimmy Carter ha decidido visitar como "observador independiente" el proceso de paz de la Habana.
2 Los quemones rojizos de primer grado son los incendios forestales de la fuerte temporada veraniega que estamos padeciendo aquí en mi país. Como quien dice, al Mariscal Verano se le está yendo la mano con Colombia.
3 Carpentier es un autor excelente, en especial porque con " el siglo de las luces" muestra con un detallismo minucioso y exquisito, casi fantasioso e irreal el advenimiento de los ideales de la Francia revolucionaria en las colonias de ultramar, en especial en Santo Domingo y La Habana. Incluso García Márquez cita algunos personajes de Carpentier en cien años de soledad.
4 El Col/Ven (sea hétero, sea YURI, o sea YAOI) se considera canon básico en el fandom Latin Hetalia por los lazos tan fuertes que tienen Colombia y Venezuela, la historia en común durante los primeros años de la independencia, la disolución de la república de la gran Colombia, e incluso durante todo el siglo XIX y XX. Si Himaruya se decide agregar al canon a Colombia y a Venezuela no puede pasar por alto toda esa historia en común. Se puede decir que el Col/Ven es como "un Fr/Uk a la latinoamericana" pues puede decirse que se quieren al mismo nivel que se detestan.
5 Juan Pablo alude a la batalla del pantano de Vargas del 25 de julio de 1819, en contra de las fuerzas auxiliares de José María Barreiro. El cuerpo de lanceros venezolanos comandados por Juan José Rendón, y los voluntarios británicos de James Rooke fueron decisivos para la derrota de los auxiliares españoles.
