25

La manzana dorada


La princesa saltó una baldosa, después la otra y así hasta que llegó a la pared en donde se dio vuelta de un salto y siguió con su juego. Pisar todas las baldosas sin tocar los bordes de pared a pared, juego que realizaba repetidas veces hasta que la gravedad la cansaba y daba por terminada su sesión de entrenamiento. Nappa la miró de reojo cuando el sonido de sus pisadas se hacía más intenso y dio unos golpes más hacia la nada para pasar el rato. Bra cumplía diariamente con el entrenamiento que Trunks le imponía pero rara vez el rey podía presenciar sus ejercicios y la chica se lo pasaba jugando para evadir su deber como princesa guerrera.

—Nappa—comenzó la chica mientras daba un último salto a la baldosa que besaba el nacimiento de la pared. —¿Es verdad que existen mundos con más de un sol?

—Así es, princesa, los hay con más de una luna también—respondió dando otro golpe más al aire. —¿Podría mostrarme el movimiento que le enseñé la semana pasada?

—Oh, está bien—exclamó Bra mientras se ponía en posición delante del calvo. Nappa no se molestó en ponerse en posición de pelea porque la chica no era muy aplicada al momento de pelear y sus demostraciones eran sólo eso, demostraciones. El antiguo general de Vegeta jamás le había visto dar un golpe real. —Me gustaría ver eso alguna vez, ¿crees que Trunks me dejaría visitar las colonias?

—Las piernas más separadas, princesa. Su puño no está bien, si llega a dar un golpe se fracturará la mano. Así, está bien.—Nappa no parecía estar escuchándola pero Bra obedeció en silencio e incluso permitió que el veterano le alterara la posición de sus hombros para una mejor postura. Cuando Nappa asintió levemente, la princesa comenzó dando un golpe torpe y se escuchó una risa desde los pasillos superiores que daban a las otras salas de entrenamiento, las de elite y clase media. Bra miró hacia arriba con despreocupación y uno de los soldados la saludó con una mano, la princesa sonrió ampliamente y correspondió el saludo. Los soldados no reían con burla, sino que con ternura. Ella era torpe para pelear pero demasiado deseada como para tomar en cuenta el primer punto. Nappa frunció el ceño y se dio vuelta hacia los pasillos para mirar feo a los intrusos hasta que se retiraran. Así lo hicieron pero no sin antes despedirse de la princesa con galantería. —El rey Trunks está demasiado ocupado, princesa, cuando lo deje de estar seguro que la llevará a las colonias.

—Eso lo vengo escuchando hace muchos años—se quejó la princesa cuando Nappa miraba su posición con desgano, bajándole un brazo, subiendo otro.

—En su momento, cuando sea reina, podrá ver lo que usted quiera—explicó Nappa sin prestarle mucha atención. A veces, Bra pensaba que a Nappa no le interesaba nada de lo que ella le podría decir y que estaba más concentrado en hacer lo que le habían mandado que ser su confidente. Él era el guardia de su padre, consejero de su hermano pero nada de ella, simplemente era quien le enseñaba un par de movimientos defensivos.

—No puedo esperar a que eso pase—y por primera vez, Nappa le dedicó una mirada curiosa pero no por eso positiva. Bra era inocente y demasiado joven como para entender realmente qué era lo que tenía que pasar para que ella fuera reina: su hermano debía morir y eso Nappa no parecía tragárselo viniendo de la chica consentida de Trunks.

—Cuidado con lo que desea, princesa—dijo de pronto el corpulento, sin siquiera mirarla y Bra se que le quedó mirando como hipnotizada. Antes de que pudiera caer en cuenta de lo terrible que había dicho, Nappa se permitió salvarla de su sufrimiento y continuó hablando. —Hay un lugar céntrico, un planeta verde llamado Qeledis—dijo el veterano mientras le ajustaba los guantes de goma que a Bra le quedaban muy grandes. —Hay quienes dicen que Qeledis es el lugar en donde se cumplen los deseos, pero sólo los qeledinos saben a quién se le deben cumplir y a quienes no.

—¿Y cómo los qeledinos saben a quién deben cumplirle los deseos? —preguntó la chica mientras Nappa le ajustaba el segundo guante. El soldado que le sacaba casi tres cabezas de altura, negó con la cabeza.

—Junto a tu padre, llegamos a Qeledis después de que escuchamos historias de pigmeos que se presentaban ante ti con dos preguntas. Una era para saber tu deseo y la otra para saber si lo merecías—curvó una sonrisa con burla en cuanto terminó con los guantes de la princesa. La goma se deslizaba como un mantel suelto desde sus muñecas hasta sus antebrazos. —Cuando pisamos la tierra podrida de los qeledinos, no encontramos nada. La gente suele inventar cosas, princesa, no le haga caso. Los malnacidos son los que suelen hablar primero y ciertamente, los que lo hacen más bonito, pero son los que menos tienen que ofrecerle.

—Pero cómo puedes saber que los qeledianos no existen, a lo mejor ellos vieron que querían conquistarlos y no se molestaron en aparecer—protestó la princesa, negada a creer que la conclusión de Nappa fuera verdadera. —Quizás no eran merecedores de sus deseos.

—Muy probablemente—afirmó con un tanto burlón pero Bra no pudo más que sonreír, después le dio un golpe juguetón en uno de sus brazos musculosos.

—Espero que no sea otra mentira más, Trunks ya no espera escucharme para ponerse a reir. Dice que todo lo que me cuentas es para hacerlo—explicó la pequeña princesa con un poco de vergüenza por la credibilidad con la que contaba y que no dejaba de creer hasta que se los estaba diciendo a su madre y hermano, cuando sus palabras sonaban estúpidas dichas pero no pensadas.

Una comitiva entró ruidosa a la cámara en la que se encontraban y Bra se dio vuelta con extrañeza, en tanto, Nappa fruncía el ceño y se adelantaba unos pasos para escudar a la princesa con su cuerpo. Los intrusos se formaron en tres filas y el más cercano a la pareja dio un paso hacia delante. Todos iban con cascos dejando a la vista sólo sus ojos.

—Nadie debe interrumpir un entrenamiento de la princesa—protestó el calvo con un tono formal pero no menos rudo. El oficial al mando sonrió con vanidad y a Nappa le pareció que había estado mirando el supuesto entrenamiento de Bra antes de entrar, por lo que sabía, no estaban entrenando. —Es una orden del rey.

—Ha sido el rey quién me ha mandado—respondió el soldado con insolencia y Nappa entrecerró los ojos con recelo. Bra retrocedió un paso con nerviosismo pensando en cómo eran las historias de su hermano con respecto a la muerte de su padre. Muerto en una revuelta, luchando solo contra todo un ejército. ¿Vendrían a matarla a ella también?

—Mi hermano jamás mandaría extranjeros a buscarme—espetó la princesa mientras se asomaba desde detrás de Nappa y el corpulento general se apartó un poco de Bra para mirarla mejor.

—Pero yo no soy un extranjero, princesa—el soldado se quitó el casco con sólo una mano y descubrió a un soldado de ojos y pelo negros. Bra se sobresaltó, el que fuera moreno no era indicador de que fuera un saiyan, la cola lo era y él no la tenía. El soldado se percató de su mirada furtiva hacia su cintura y la princesa se sintió muy avergonzada. —Bueno, no del todo extranjero. Soy híbrido, como usted, princesa. Soy Gohan, hijo de Goku y nieto de Bardock, estoy seguro de que eso no le impedirá ir conmigo, Su Alteza. El rey nos está esperando.—Gohan le extendió un brazo y Bra sonrió ante su galantería, era un verdadero caballero, como esos que salían en los cuentos que ella solía escuchar de la boca de sus sirvientas de muchos mundos destruidos. Sin que Nappa pudiera evitarlo, Bra se colgó del brazo de Gohan y lo miró con fascinación mientras era guiada a la salida.

—¿Desde cuándo estás en el ejército?—preguntó la chica con curiosidad, preocupada de sonar demasiado entrometida. El aludido se sonrió mientras miraba al frente.

—No soy parte del ejército, princesa. Sólo he venido a darle mis respetos al rey, soy miembro de la federación pero eso no me hace menos saiyan—explicó él y le dedicó una mirada amable. Bra sonrió tontamente y tuvo que dejar de encararlo para que no diera cuenta de su sonrisa juguetona. Goten no se parecía a su hermano, siempre parecía estar molestándola o a ella le molestaban todo lo que Goten hacía. No lo sabía realmente. —Tu hermano ha sugerido que nos conozcamos, dice que tienes muchas preguntas sobre el extranjero y yo he vivido la mayor parte de mi vida fuera de Vegeta.

Caminaron del brazo por los pasillos, Gohan era alto y vestía su armadura junto a una larga capa blanca azulada, la capa federada. Bra se preguntó si esa era la razón por la que Trunks lo había mandado para buscarla, quizás Gohan era el soldado al que ella estaba prometida y se sonrojó por ese pensamiento. Imaginó que el hermano de Goten sería un marido cuidadoso y protector, tal como esperaba sería su marido, príncipe de Vegeta y heredero de Trunks. Pero Gohan era federado, además de híbrido, y Trunks no iría a correr ese riesgo. Bra ansió saber el nombre de la persona que su hermano tendría en mente, si es que lo tenía en mente…

—Me gustaría mucho, Gohan—dijo cortésmente ella y se sorprendió de sí misma al verse sin ninguna pregunta a mano, estaba ensimismada con el guerrero federado.

La princesa miró hacia atrás en cuanto sintió que la marcha de los soldados que acompañaban a Gohan se detenía y supo que habían llegado al destino en el que Trunks los esperaba. Nappa no tardó en llegar hasta ella, él cerraba la marcha de la comitiva, y gruñó al dedicarle una mirada a Gohan. El aludido ni siquiera se molestó en mirarlo de vuelta y abrió la puerta de la sala. Dejó que pasara primero la princesa y cuando Nappa hizo el ademán por hacerlo también, Gohan se coló antes. Con sólo una mirada le dio a entender que no podía hacerlo y terminó por cerrar la puerta en su nariz.

Bra se sorprendió cuando vio a Trunks acompañado por una chica también federada, era morena y no tenía cola pero sus ojos eran azules. Gohan dio dos pasos adelante y se dio la mano con Goten, quien terminó por dale un abrazo amistoso, Bra imaginó que no se veía por demasiado tiempo.

—Me alegra que ya hayas conocido a Gohan, hermanita—dijo Trunks en cuanto ella se acercó a él, sin saber que hacer. —Ella es Videl, federada de la Tierra. Todos somos hermanos de tierra. —Bra abrió los ojos y se dedicó a mirar a la terrícola mejor, ella jamás había visto la Tierra y a veces se olvidaba que era hija de dos mundos, asumiendo sólo al planeta Vegeta como su tierra. —Ellos han venido a colaborar con nosotros con el asunto de las colonias.

—Hemos venido a reclamar el derecho sobre la Tierra, Su Alteza—corrigió la federada y a Bra le pareció que era un tanto brava para dirigirse al rey de reyes. Gohan intervino por ella aun cuando Trunks no pareció importarle su tono.

—Freezer está haciendo las cosas difíciles. Aunque la Tierra ya no tiene recursos que extraer, las bases federadas no dejan de funcionar—dijo el hermano de Goten con seriedad. —Ahora están sacando esclavos desde la Tierra.

—Él sólo está tratando de provocar a Trunks, no debemos reaccionar todavía—expuso el hijo menor de Goku de la misma manera que su hermano y Videl apartó la mirada con disgusto. La princesa se sintió fuera de lugar y se preguntó porqué Gohan y Videl eran federados si querían traicionar a Freezer.

—Estoy seguro de que podremos arreglar esto más tarde—interrumpió el rey y miró a sus invitados. —Ustedes deben estar cansados, siéntanse libres de pedir lo que necesiten.

—¡Sólo quiero mi planeta!—exclamó la chica con coletas, se notaba que llevaba alterada mucho tiempo y Bra estaba urgida por irse, no entendía porqué Trunks la había mandado a llamar. El rey le dedicó una mirada seria, la misma que le había heredado Vegeta, pero Videl no pareció darse por vencida.

—Y yo estoy haciendo todo lo que está a mi alcance—dijo Trunks, sosteniéndole los ojos azules de la chica con los suyos. No pasó mucho tiempo antes de que Videl se retirara echa una furia y Gohan la siguiera con la mirada hasta la puerta, después miró a Trunks con curiosidad. El joven rey se dio la vuelta con los puños cerrados, estrujádolos hasta enterrárse las uñas a través de la goma de sus guantes.

—Perdónela, Su Alteza. Durante años ha esperado este momento—se disculpó el primogénito de Goku mientras amansaba un poco la cabeza. El aludido se forzó a curvar una sonrisa amable.

—Todos lo hemos esperado pero me temo que seguiremos haciéndolo. Goten habló con la verdad, no podemos caer en las provocaciones de Freezer. Todavía no es el momento—expresó el rey de reyes con gentileza. —Ve por ella, Gohan, te veré por la noche.

El federado curvó una sonrisa antes de dar una pronunciada reverencia y caminar hacia la salida, la princesa lo vio caminar con torpeza hacia la salida como si estuviera conteniendo sus ganas de salir con rapidez y cuando estuvo afuera, Gohan se echó a correr. Bra tardó unos momentos antes de comprender que él amaba a Videl y se sintió tonta al pensar que Trunks quería desposarla con él.

—¿Querías verme, Trunks? —preguntó cabizbaja la princesa y los hombres la miraron como si hubiesen olvidado de que Bra estaba ahí.

—Así es—respondió el rey con una sonrisa cansada. —Ahora estás lo suficientemente grande como para tomar partido en los asuntos del planeta, Bra. Debes estar presente para familiarizarte con el trono y sus obligaciones—explicó después pero a Bra no quiso darse por convencida del todo.

—Oh—Bra no supo qué decir y luego de un momento en silencio, se apresuró en decir—¿Puedo irme ya?—Por alguna razón, Goten siempre se reía de ella y Bra frunció el ceño con enojo mientras hacía de sus manos dos puños.

—¿Ansiosa de volver a tu entrenamiento, princesa?—con las cejas alzadas y los brazos cruzados, Goten le preguntó con burla al tiempo que encorvaba la espalda para perder altura, y así, mirar a Bra desde sus diminutas dimensiones. La princesa pateó el suelo una vez con rabia y pidió ayuda a su hermano mayor pero él sólo sonreía. Siempre sonreía cuando el hermano de Gohan le hablaba así.

—¡Eso no es asunto tuyo!—exclamó fuera de sus casillas y miró al rey con insistencia.—¡Trunks!—una risa juguetona del guardia real la hizo enfurecer más.

—En cuanto dejes de enfadarte, Goten dejará de molestarte—replicó el rey con tranquilidad pero su pequeña hermana lo vio en su contra y se dio la vuelta para salir junto a Nappa. A sus espaldas, Goten comenzó a reír otra vez a carcajadas.—Bra, regresa—pidió Trunks divertido y la princesa quiso llorar de frustración, negada a volver donde el par que se burlaba de ella.—Madre está encerrada en su laboratorio desde hace dos días y me temo que no saldrá en un par más, esperaba que tú me acompañaras en el trono esta la noche… Si te interesa, claro—y así fue como su hermano salió de su lista negra, la chica se dio giró sobre sus talones y los vio sonriendo ampliamente. Odiaba cómo la hacían arrepentirse de un momento a otro, les sonrió tímidamente y Goten le levantó las cejas en un gesto casi coqueto. Goten siempre la hacía enfadar, había tomado esa mala costumbre desde que a ella le había salido cintura.


Cuando llegué al punto exacto en donde el sujeto me dejó tres días antes, me giré en todas las direcciones y sólo vi tropas desordenadas de soldados que iban y venían, unos irían al palacio a ver a los arrodillados arrodillarse una vez más, con más regalos al rey y más tonterías inútiles, otros más patriotas irían a otro lugar, lejos del palacio. Muchos habían cambiado las viejas costumbres y una generación de híbridos salió oculta entre las sombras. Fruncí el ceño, por mucho que me acercara al lugar indicado al sujeto no podría reconocerlo en ese mar de gente, nunca le había visto el rostro. Apreté los puños con indignación, cómo había sido tan estúpido como para dejar pasar la oportunidad de mi vida...

—Con que te atreviste a venir—dijo el recién aparecido y me giré sobre mis talones para encarar a Desconocido. Por un momento quise arrancarle la maldita capucha de la cara antes de rendirme ante sus promesas irreales, por supuesto que no lo hice y me aguanté las ganas de pedirle explicaciones. Pegué mi mentón a la garganta para mirarlo como si estuviera contenido y estrujé mis puños antes de contestar.

—¿Lo dudaste por un momento? —Pregunté con la voz brusca y Desconocido sonrió con sus labios de gusano.—¿Por qué yo?

—¿Y por qué no?—Desconocido sonrió con vanidad.—Quién más que tú lo desea con tanta pasión, mi querido Radditz—dijo mientras rebuscaba entre la manga de su capa y de ella salía una fruta dorada, tan brillante que no pensé que fuera real. La manzana destelló como una estrella cuando Desconocido la giró en su mano para mostrándomela tentadoramente. —Yo puedo darte el poder que te mereces, Radditz. Tan sólo con un bocado de esta manzana duplicarás tu poder de pelea, imagínate lo que haría comérsela entera…—Tuve la tentación de reírme y por un momento pensé que se trataba de una broma pero cuando vi al gusano de la boca de Desconocido, tan inerte y apretado, me sentí terriblemente confundido.

—Suponiendo que la manzana no es un truco, ¿qué ganarías haciendo este trato contigo?—quise darme una oportunidad y Desconocido volvió a sonreír, más confiado, y escondió a la manzana dorada detrás de un puño. Me sentí angustiado al no ver a la fruta, era mi única salida y me la estaban arrebatando.

—No es necesario que lo sepas ahora, Radditz, pero te aseguro que ganarás mucho más de lo que vales—esas palabras fueron suficientes para mí y Desconocido me extendió la fruta con gusto.

Devoré la manzana dorada casi con desesperación, salpicando su jugo dulzón por mis mejillas y chorreando por entre los dedos y derramando el zumo hasta los codos como dedos largos y dulces. Sin darme cuenta de lo rápido que había sido, miré mis manos vacías y luego a Desconocido observándome con repugnancia. Cuando no me vi diferente, me sentí defraudado y extendí mi puño hasta el sujeto que no paraba de sonreír. Nunca llegué a tocarlo porque un dolor me acalambró el estómago y caí de rodillas al suelo. No pasó mucho tiempo para que me retorciera por el sufrimiento que hacía arder los pulmones, la barriga y el pecho, una saliva espesa y dulce me corrió por los labios hasta el mentón y me pregunté si Desconocido me había envenenado. Grité palabras torpes mientras me estremecía en el suelo y Desconocido se hincó a mi lado y cubrió mi frente febril con una de sus palmas, era frío y me quemaba.

—No luches más, Radditz—me susurró al oído al tiempo que lo miraba con mis ojos desorbitados. —Es el precio del poder. El camino hacia él es duro y doloroso pero la manzana te llevará por un atajo. Claro que ella no te liberará del dolor…—Desconocido se rió con la boca cerrada y me fue imposible no pensar que estaba disfrutándolo.

—¿Quién eres?—entre muchos quejidos pude formular la pregunta pero él no quiso responderme. En cambio, se incorporó del suelo y sonrió, mirándome desde las alturas.

—Eso no es importante—expresó con misticismo y mis extremidades convulsionaron una vez, dándome a entender de que había recuperado su movilidad. Me apoyé con una mano y me levanté del suelo con lentitud tortuosa, en cuanto lo vi alejarse. —Acompáñame, Radditz.

Quise replicar, decirle que en mi condición no podía caminar pero entre más me quejaba, Desconocido más se alejaba y me incorporé como pude para alcanzar las paredes y apoyarme en ellas y no caer de nuevo. Los pulmones ardían al respirar, el estómago se contraía hasta el mínimo al hablar y mis ojos se cocinaban en sus propias lágrimas a causa de la fiebre que sentía. No me sentía para nada fuerte, al contrario, sentía que la muerte venía hacia mí.

Desconocido siguió caminando calle abajo, desde donde se veía el palacio como un castillo pequeño sumergido en el fondo de una cuenca y entonces supe a dónde nos dirigíamos.


—¿Estás seguro de lo que viste?—preguntó Bardock con la mirada perdida en un punto en el horizonte y los brazos entrelazados en un nudo sobre el pecho. Tomma no hizo más que asentir con una cara muy seria y los dos no volvieron a hablar en un tiempo. El pasillo estaba oscuro y era iluminado con luces artificiales demasiado blancas para ser cómodas.

—Estoy seguro de ello. Si Radditz se involucra con él significa que…

—No significa nada—cortó mi padre mientras se daba la vuelta hasta quedar mirando una ventana. —Por años he tenido los ojos puestos en Radditz y sé que él jamás cometería una tontería como aquella—afirmó mientras su compañero ponía los ojos en blanco. —No lo he visto en mis visiones.

—Radditz te tiene odio, amigo mío. Todos lo saben—dijo Tomma, gesticulando con sus manos. —El odio lo llevará a cometer tonterías…Y tú eres el verdugo del rey, si llega a hacer una estupidez, hermano, serás tú quien deberá hacerlo pagar.

—Eso no será necesario—dijo mi padre mientras se estremecía sin piedad. Nunca había ensoñado alguna desgracia de mí, salvo la visión con la princesa, su predicción para mi futuro no era para nada peligrosa y aseguraba que sin gloria pasaría mis días finales. Él no entendía que eso yo no lo iba a permitir, nadie olvidaría que el gran soldado Bardock tenía como primogénito al Radditz, un desgraciado que terminaría sus días con aplausos y buenas palabras.

—Eso no tienes cómo asegurarlo, amigo mío. Radditz es peligroso, siempre lo ha sido—insistió Tomma y mi padre le dio una mirada fugaz.—Desde que las has hecho de verdugo para el rey has ganado muchos enemigos, Bardock, no me sorprendería que uno de ellos esté engatusando a Radditz para llegar a ti.

—¿De verdad piensas que Radditz es tan estúpido como para caer en esas trampas?—Bardock supo que algo de cierto tenían las palabras de Tomma pero como padre, debía dudar. Siempre había fallado cuando se trataba de mí pero nunca habría pensado que mis andanzas terminarían por matarme.

Tomma sólo lo miró serio, sin el valor de responder lo obvio y Bardock frunció el ceño con enfado. El ir a amenazarme jamás había servido y no se le ocurría otra cosa más que dejarme actuar. El verdugo del rey abrió la boca para replicar pero unas pisadas lejadas los alertaron, había llegado el momento de trabajar y Tomma se alejó unos pasos en cuanto vio llegar a la princesa del brazo del rey. Ambos soldados amansaron la cabeza en cuanto llegaron a ellos y saludaron a Trunks casi al unisono.

—Se ve muy linda hoy, princesa—saludó Tomma con una sonrisa amable mientras levantaba un poco la vista y Bra sonrió ampliamente, ningún soldado se perdía la oportunidad de halagarla y ganarse su visto bueno, quién sabía, quizás salía el ganador del concurso por la princesa.

Bra llevaba un vestido de la tela acuática de Taas, al ser la nueva vasalla la invitada de honor, con el pelo tomado al estilo alienígena. Su collar sacando brillos azulinos siempre iba colgado a su cuello.

—Eres muy amable…—replicó la princesa sin saber cómo se llamaba el soldado que le había hecho un cumplido. Y Tomma se dio a conocer como Tomma, capitán de su escuadrón, batallón de…

—Es hora de que te vayas, Tomma—interrumpió Bardock con una sonrisa piadosa y el rey rompió en una risa, estaba acostumbrado a que su hermana se llevara todos los cumplidos de sus hombres, sedientos de un poco del amor para nada romántico de Bra. Pero la princesa era una niña y confundía completamente el interés que le tenían los hombres con el enamoramiento.

El trío se alejó por el pasillo, dejando a Tomma mirándolos con una sonrisa y los ojos contraídos. Cuando se retiró por el pasillo, negó sutilmente con la cabeza.

—Esa princesa será mía—bromeó consigo mismo sabiendo que Trunks jamás se la daría a él.

Cuando entraron a la sala del trono, Bra se maravilló con el escenario foráneo que había creado el ejército de sirvientes de Taas. Habían puesto braceros en toda la sala para atraer al calor y los humos perfumados flotaban en el aire como una nube fragante y los soldados de su hermano se habían formado desordenadamente por todo el palacio para ver los nuevos regalos que el señor de Taas había guardado para el final. Algunas sirvientes taaserianas se mezclaron con las sirvientes del palacio y revoloteaban por la sala con comida, bebida alcohólica y regalos. En el camino al trono con Trunks, una taaseriana se les acercó y le ofreció a la princesa una bandeja llena de joyas doradas y esmeraldas, y Bra sacó unas piedras doradas para el cabello. Cuando la misma taaseriana se la ofreció al rey, éste negó con la cabeza amablemente y siguieron con su recorrido.

Muchas soldadas saiyan se les cruzaron por delante y Bra se preguntó porqué Trunks nunca les prestaba atención siendo que ellas se encontraban perdidamente enamoradas de él pero al contrario de lo que pensaba ella, Trunks sabía que era por su título de rey y nada más.

El rey ayudó a su hermana a subir las escaleras del trono y después las subió de un salto. Trunks esperó a que Bra se sentara en el trono de su madre y luego la imitó. El señor de Taas se le acercó con sumisión y las manos entrelazadas en un gesto de ansiedad, el rey de reyes le sonrió con gentileza.

—Espero que al rey de reyes le gusten mis regalos, mis sirvientas han trabajado duro para traer Taas a su trono—dijo el rey vasallo mientras amansaba la cabeza con obediencia, Trunks asintió una vez con la cabeza.

—Mi hermana ha sido la más impresionada, señor de Taas—aseguró el rey y Bra sonrió ampliamente, el vasallo la observó por el rabillo del ojo con una sonrisa en sus labios.

—Mi adorada Taas es cientos de veces más impresionante, princesa, se lo aseguro. Quizás, cuando los tiempos sean mejores, la princesa esté dispuesta a pasar una temporada en Taas. Sería un honor. —El arrodillado hizo una reverencia grácil pero Trunks frunció el ceño con recelo, no sería una sorpresa que engañaran a Bra para que se quedara en Taas y tuvieran lo que el rey del planeta vasallo realmente quería, enlazar Taas con Vegeta.

—El honor sería mío—sonrió la princesa ensimismada y el señor vasallo sonrió más ampliamente. Trunks miró por sobre su hombro y buscó a Bardock detrás de su trono.

—Bardock, dónde están los federados—cuestionó el rey con la voz tensa y Bra se sonrojó violentamente, ¿estaría su amor invitado a la sesión?

—Goten está con ellos, no tardarán en llegar en llegar, Su Alteza—y Trunks asintió sin dejar su mirada huraña, todos querían algo de ellos pero él no se los daría tan fácilmente.


Tardé un poco en llegar al palacio y Desconocido se me perdió de la vista un millar de veces pero siempre se las arreglaba para aparecer detrás de mí, aquello me descolocaba pero seguía caminando para mi pesar. Si llegaba a detenerme la manzana me mataría, de eso estaba seguro y me agarraba el costado para mitigar mi dolor, sudaba a mares y mis pupilas bailaban descontroladamente en mis ojos, mareado por el dulzor venenoso de la fruta de poder.

Desconocido pasó desapercibido cuando cruzamos medio palacio, los muchos asistentes de muchos planetas arrodillados deambulaban por todas partes y las ropas de mi guía eran similares a las de muchos de los visitantes forasteros, arrugué la nariz. Quizás Desconocido venía de las colonias del sur, Fesvos, Kanatyr o incluso la lejana Taas. Dejé mi costado descubierto y al hacerlo se me entrecerraron los ojos por el dolor, sólo alcancé a estirar mi brazo en un intento por descubrir a Desconocido cuando cruzamos el umbral de la sala de trono y me vi interrumpido. Me apoyé sobre una pared antes de que mis piernas se me hicieran agua por la impresión, jamás había visto la sala del trono tan rebosante tanto de soldados saiyan como de sirvientes de las colonias y el olor perfumado del aire me dio una arcada. Mis sentidos se habían intensificado hasta el punto de ser molestosos, el aire me daba nauseas, la piel se me erizaba con un roce y los oídos retumbaban con cada sonido fuerte.

—Hay un último regalo que quiero darte, Radditz—Desconocido se había parado a un lado y no me había percatado, lo miré con asombro, otro regalo me iría a matar. De pronto sentí mucha hambre y de algún modo sabía que la causante era la manzana dorada. —Durante mucho tiempo, Freezer ha buscado hasta el cansancio el amuleto que encomendó encontrar al antiguo rey de Vegeta. El cristal azul, seguro que has escuchado de él—asentí más mareado que antes. —Mis investigaciones me han llevado a la princesa, ¿ves ese collar que lleva? Algo me dice que Vegeta destruyó al cristal y lo dejó a la vista de todos. El muy astuto sabía que los hombres de Freezer buscarían en todas partes el amuleto pero jamás verían algo que tienen al frente. Ese amuleto será tuyo, Radditz, ése es mi último regalo para ti. Con la fuerza que te proporcionó mi manzana y la longevidad que promete el collar de a princesa, serás invencible y mi parte del trato contigo estará completo.

Miré a la princesa con tanta detención como mi fiebre me lo permitía. Ella reía mientras el rey le hablaba de algo que supongo era gracioso y las taaserianas se les acercaban de vez en cuando para ofrecerles más regalos y comida. Aparté mi vista cuando me sofocó una apnea y miré a Desconocido con impaciencia.

—¿Pretendes que la mate por un maldito collar?—dije mientras me acariciaba el costado que más me daba problemas, un millar de agujas invisibles se me enterraban cada vez que respiraba y cerré un ojo con dolor. Desconocido se rió con burla.

—¿Cuándo aprenderás a usar tu cabeza?—me sentí ofendido pero la manzana y sus síntomas me mantuvieron a raya. —La princesa es una tonta y completamente enamoradiza. Todo el mundo lo sabe. Engáñala, hazla sentirse importante y te dará el collar sin protestar. Toma ventaja de la credulidad de la princesa, Radditz. —Esta vez fui yo el que se puso a reír hasta que el dolor me calló con una punzada en el estómago.

—¿La princesa interesada en mí?—me acaricié el estómago en cuanto la aguja me dejó de mutilar, Desconocido me miró sin gracia. —Podría ser su padre. Y si lo hiciera, el rey Trunks me descuartizaría por intentarlo, todos lo saben.

—Aun no lo comprendes, Radditz—por primera vez su voz me dio escalofríos y me pareció que Desconocido no podía ser un simple forastero de las colonias. Una de sus manos se asomó por debajo de su capa y la miré con desconcierto mientras subía lentamente hasta quedar a la altura de mi pecho. Cuando apretó sus dedos en un puño el dolor más fiero que había sentido desde que me había comido la manzana casi me llevó al suelo y mis ojos se desorbitaron con desconcierto. Lo miré sorprendido. —Tu vida me pertenece y harás lo que yo te diga, consigue ese collar o estás muerto.


Una comitiva cruzó el umbral precedida por el híbrido Goten, desgarró a la multitud a su paso. Los federados de la Tierra iban uniformados y cerrando la marcha iba una muchacha que Trunks pensó sería su sirvienta. El rey se levantó del trono cuando estuvieron cerca y los esperó en las escaleras mientras daba una mirada furtiva hacia su hermana para que ésta se levantara a recibir a sus invitados. Bra tardó en contestar su llamado y se levantó del trono de su madre cuando los federados se formaban frente a Trunks. Videl no parecía mostrarse arrepentida por lo ocurrido antes y su mirada huraña no se le quitaba con nada, sólo cuando liberaran a su amada Tierra ella podría sonreír. Gohan reverenció al rey con educación y con una mano extendida invitó a la chica que traían con ellos diera un paso al frente. La rubia apenas alzó la mirada, era tímida, y Trunks la miró largos momentos antes de atreverse a preguntar.

—Lo siento, creo que no hemos tenido la oportunidad de conocernos—comenzó el rey de reyes con cortesía y Gohan sonrió, Bra no podía creer lo caballeroso que podía llegar a ser el hermano mayor de Goten. El guardia de Trunks subió las escaleras despreocupadamente, Trunks frunció el ceño cuando lo vio sonreír burlonamente hacia él.

—He cambiado mucho desde la última vez que nos vimos, Alteza—afirmó quedamente la chica de pelos rubios y canicas negras de pupilas. Iba vestida con trajes alienígenas, Trunks pudo decir que no era de ninguna colonia puesto que no estaba en el armario de su hermana. Llevaba un traje de telas livianas y tan delicadas como ella, de tonos que se fundían entre un morado claro hasta un azul profundo, en donde se salpicaban tintes dorados como si se tratara de luciérnagas.—Soy Marron, hija de Número 18 y…—recitó con timidez y se detuvo al momento de dar a conocer a su padre, Trunks simplemente lo atribuyó a sus nervios. Se remojó los labios casi con miedo. —Y Brolly.

Goten se sorprendió ante tal declaración pero guardó silencio, si había un motivo por el cual Marron negara a Krillin no sería más que por protección. Marron había vivido junto a su madre y el hijo loco de Paragus en un planeta lejano cuando tuvo que dejar el planeta Vegeta y nunca supo noticias de las rubias hasta que Gohan había vuelto al planeta. Goten miró a su hermano con detención y lo descubrió serio, sólo ellos sabían a quién le correspondía la paternidad de Marron, bueno, y también su tío desaparecido, el androide Número 17.

Trunks rió con nerviosismo, la chica la recordaba fea y la que se plantaba frente a él no tenía nada de feo. Sus años en el extranjero le habían sentado bien, alargando y afilando sus formas, pero manteniéndola tan tímida e inocente como cuando era pequeña. Bra salió del ensimismamiento antes que el rey y bajó las escaleras para tomarle las manos.

—¡Oh, Marron!—exclamó la princesa mientras la tiraba para sí. —Ven, debes acompañarme. —Marron no pudo contener una sonrisa al haberse esfumado toda su tensión y se permitió observar al rey de reyes una vez más, el niño que habitaba en sus sueños ya había muerto y un adulto fornido, imponente y guapo había tomado su lugar. Trunks buscó su mirada oscura antes de que Bra la hiciera esfumarse de su vista a donde una taaseriana ofrecía su pedrería a los soldados.

—Vive en un planeta alejado junto a su madre, cuando supo que venía no pude negarme a traerla conmigo. Es triste vivir sin amigos—dijo Gohan mientras Marron se alejaba y Trunks apenas se percató de que le hablaban. —Espero que no le moleste. Según recuerdo, ella y la princesa se llevaban bien.

—¿Quién?—preguntó un tanto turbado el rey pero sólo Goten pareció darse cuenta de aquello y soltó una risa, susurrándole en el oído el nombre de la rubia híbrida. —Ah. No me molesta, en lo absoluto. Marron puede quedarse todo el tiempo que quiera. Por favor, sean bienvenidos.

Goten rió por última vez y bajó las escaleras dando pequeños saltos, rodeó los hombros de una taaseriana y le sacó un bocado de la bandeja al tiempo que la sirvienta se volteaba a verlo. Gohan sonrió al comprobar que la timidez que paralizaba al chico ya no estaba. Una taaseriana llegó con comida y Videl cogió un bocado con el ceño fruncido, Trunks se preguntó si esa chica alguna vez sonreía y se dirigió al trono. Sus invitados se subieron a la plataforma y esperaron junto a él, las risas de las guerreras saiyan se sentían a lo lejos y la música tribal del señor de Taas se escuchaba de fondo.

—Quiero hablar con la reina—demandó sutilmente Videl y Trunks la miró con desgano. —Seguramente ella me escuchará con más atención al ser una terrícola.

—Lo lamento, pero mi madre además de reina, es científico jefe del laboratorio de ciencias aplicadas del planeta. En estos momentos se encuentra haciendo un estudio que le ha quitado el sueño, es por eso que mi hermana ocupa su lugar ahora—le respondió con sinceridad y se sorprendió al ver que la cara de Videl se podía descomponer más de lo que le había visto. —Pero ten seguro que puedes hablar conmigo de lo que quieras, Videl, mis intereses con la Tierra son los mismos que los tuyos. Quiero ver a mis ascendientes libres tanto como tú.

—Espero que así sea—culminó la terrícola tosca con una mirada penetrante. Trunks no alcanzó a responderle algo porque Gohan habló enseguida.

—Pensamos que sería prudente sabotear la trata de esclavos desde la Tierra de una manera sigilosa, al menos como una medida cautelar—comenzó el hermano mayor de Goten pero Trunks simplemente negó con la cabeza, Videl estrujó su pobre ceño una vez más.

—Eso haría mucho ruido, Freezer comenzaría a sospechar y no podemos arriesgarnos a eso. Aun no estamos listos para montar una guerra—Trunks se incorporó en su trono, derecho se veía más alto. —Bardock, arregla que todos los esclavos de la Tierra sean comprados por nosotros. En cuanto estén aquí, serán libertos y trabajarán para mí. Cuando estemos listos serán repatriados.

—Sí, señor. —Bardock parecía casi una estatua cuando se paraba detrás de su trono. Videl por primera vez sonrió sinceramente y miró a Gohan con satisfacción con un ceño plano. En tanto, el federado amansó la cabeza con gratitud. Para Trunks planear esos movimientos no era difícil porque tenía el ingenio de su madre y se dio la libertad de buscar con el rabillo de su ojo a la rubia, perdida entre la multitud.


En un abrir y cerrar de mis ojos, Desconocido se había ido sin dejar rastro de su presencia. Estaba solo y jadeante, doblado sobre mi cuerpo porque mi dolor se mitigaba de esa manera. Una taaseriana se me acercó con una sonrisa a ofrecerme comida pero su cara se descompuso al momento de girarme hacia ella, debía verme demasiado mal como para hacerla retroceder y cuando me incorporé, le saqué dos cabezas de altura. Terminé por asustarla cuando mi sombra oscureció sus colores y salió corriendo lejos de mí mientras pegaba un grito y lanzaba en el aire su bandeja. La maldije en silencio puesto pensé que el rey me iría a castigar sólo por asustarla. Levanté la mirada y me propuse a mirar a todos lados para comprobar cuánto daño había hecho ese simple grito y me estremecí cuando comprendí que todas las cabezas se habían volteado a mirarme. A lo lejos, el rey se levantaba del trono con el ceño fruncido y mi padre daba unos pasos adelante para calcular mis movimientos. La zorra taaseriana me había jodido.

Una punzada de dolor me hizo cerrar un ojo y tomarme el costado con desesperación, di dos pasos y caí sobre mis rodillas tan pesadamente que tricé las baldosas que me atajaron. Mi mano logró detener mi golpe de mi cabeza contra el suelo y me sentí humillado. Apreté mis puños mientras mi pecho se violentaba con un quejido de rabia, gruñendo y maldiciendo.

—¿Te encuentras bien? —una voz dulce apareció en las alturas y la miré por el rabillo de mi ojo. La princesa se estremeció un poco al ver mi expresión violenta y su acompañante rubia pareció reconocer mi expresión y tomó a la chica de pelos lilas del hombro para alejarla de ahí. Mi sobrino menor se acercó con zancadas grandes hasta ellas y las escudó con su cuerpo. Su mirada seria me hizo reír con ironía.

—¿Qué es lo que pretendes, tío?—preguntó Goten con desconfianza, tanto el rey como mi padre se limitaban a ver desde el trono pero no tenía dudas de que si intentaba algo saltarían a matarme. —¿Qué le hiciste a esa taaseriana?

—Sólo la miré, no es mi culpa que tema mi cara—expresé mientras intentaba levantarme, aun de rodillas. Entre la multitud, Desconocido me miraba fijamente bajo la capucha y sonreía mientras levantaba una mano y había un puño con ella. Sorprendido, esperé quieto hasta que mi cuerpo respondió a su gesto y mis órganos se contrajeron contra ellos mismos hasta hacerme caer. Contuve un grito mientras de la comisura de mis labios brotaba sangre tibia. Tanto Bra como la hija de androide me miraron horrorizadas y la rubia gritó al tiempo que cerraba los ojos. Bra se alejó un paso.

—Tienes que ayudarlo, se está muriendo—ordenó con miedo la chiquilla y Goten apretó la mandíbula sin saber qué hacer. Desconocido siguió estrujando su puño sin piedad y por un momento creí que moriría de dolor. Bardock llegó invitado por mi dolor justo cuando comencé a toser más sangre. —¡Bardock! A la enfermería, ahora.


Nota de la Autora: Sé que les dije a algunos que actualizaría el domingo y que han pasado tres días de eso pero escribí el doble de lo que hago normalmente :D Me encanta escribir a Radditz, me da un poco de tristeza él pero le haré un gran final, ¡ya verán! ¿Quién será Desconocido? ¡Hagan sus apuestas! ¿Qué querrá de Radditz?

Y apareció Marron, se dieron cuenta que yo soy partidaria del MarronxTrunks en lugar del PanxTrunks? De hecho ni siquiera le di una oportunidad de nacer a la pobre jaja aun no siento a Videl ni a Gohan listos para ser padres xD Trunks quedó loco por Marron :P Y tengo que aprender a anotar todo lo que quiero decir en la nota de autora porque al momento de escribirla, se me olvida todo lo que tenía contenido jaja

Espero con todo mi corazón que no hayan errores, ahora que word no me corrige el documento por ser demasiado largo(escribo todo en un solo documento), me es difícil encontrar los errores que aparecen mágicamente cuando lo leo después de subido xD Me da flojera escribir en documentos distintos, me da un pseudo pánico escénico comenzar en uno en blanco y me quedo pegada mirándolo sin hacer absolutamente nada.

Gracias a los comentarios de Yukkoame, zairadbz, JazminM, Prl16, asaia16, Sybilla's Song y la personita que entró como anónimo :P

Muchos besos, abrazos y demases, RP.