Capítulo 25
Cuando terminó de arreglarse salió de su cuarto dejando a sus dos amigas desconcertadas sin entender bien que era lo que ella iba a hacer. Pero ella no tenía tiempo para explicaciones lo que quería era hablar con George lo antes posible.
Llegó a la puerta de la biblioteca y tocó, el hombre moreno del otro lado le dio el pase
George necesito hablar contigo – dijo de forma precipitada, estaba muy nerviosa
Dime Candy – sabía perfectamente que algo tenía que ver con Albert y con su viaje – ¿por qué no te sientas? – indicó una silla frente al escritorio
George no quiero sentarme, esto es importante y corre prisa
Bien pues dime
Quiero salir a Florida en el primer tren que haya – declaró esperando la mirada de sorpresa de George pero para sorpresa de ella él parecía esperarlo
Entiendo el próximo tren sale en dos horas, tendríamos que salir en media hora para así tener el tiempo suficiente de llegar comprar el boleto y que suba al tren
También necesito saber donde esta Albert y como llegar ahí
Yo te daré todos los datos no te preocupes
¿no me vas a preguntar por qué quiero ir a Florida?
Creo que puedo imaginarlo además tienes prisa por llegar, si te parece bien me encantaría escuchar tu historia cuando regreses
¿Mi historia?
Si estoy seguro que tendrás mucho que contar a tu vuelta y yo estaré encantado de escucharte
¡Oh George! – en ese momento entendió que él sabía lo que ella sentía por Albert quizás desde antes de que ella lo descubriera ¿pero él sabría también lo que sentía Albert? Quizás si pero le daba mucha vergüenza preguntar además por lealtad jamás se lo diría
Apresúrate Candy tienes que tener tu equipaje listo en veinte minutos
Gracias George – fue lo último que dijo antes de salir corriendo hasta su cuarto para preparar todo
Cuando subió a su cuarto se encontró a sus dos amigas aun ahí. Entró al cambiador y sacó una maleta, la posó sobre la cama y fue metiendo ropa.
¿Vas a ir a florida? – preguntó Patty
Si, haré lo que este de mi mano para conseguir mi felicidad
Haces muy bien – la felicitó Annie
De pronto una inseguridad la asaltó – ¿y si él no me ama como yo a él?
Entonces haz todo lo que puedas por que te ame, lo que sea Candy. En la guerra y en el amor todo se vale – aseguró vehemente la morena
¡!Annie¿A que te refieres? – inquirió ruborizada la rubia
A lo que sea Candy ¿es que no lo amas¿No harías lo que fuera por que te amara?
Pero Annie yo nunca creí que tu pensaras así
Cuando uno ama es capaz de todo sobretodo si es amor de verdad, ¿por qué iba a estar mal luchar por el amor?
Tienes razón Annie haré lo que sea porque él me ame tanto como yo a él
Si es que no lo hace ya – completó Patty con una sonrisa
Ella metió las ultimas cosas y cerro la maleta – seguro se me olvidan muchas cosas pero no importa allá veré que hago
¿Y que harás con Anthony y Terry? – preguntó la castaña al tiempo que buscaba una chaqueta y se la daba a la chica – en el tren puede refrescar son muchos días de viaje
Gracias Patty. No puedo hacer nada ahora, tengo que irme ya en una hora y media sale el tren. Hablaré con ellos a mi vuelta. Si ellos les preguntan díganles que tuve que viajar con Albert por un problema que él tenia
Esta bien Candy, eso haremos – aseguró la morena levantándose a darle un abrazo de despedida – que tengas mucha suerte y vuelvas del brazo del amor de tu vida
Patty hizo lo mismo – que encuentres la felicidad que tanto te mereces
Gracias chicas, nos veremos pronto
Salió rápidamente del cuarto rumbo a la entrada donde ya George la esperaba con el coche encendido. Por fortuna no se había encontrado a nadie mas así no había tenido que dar ninguna explicación. Llegaron a tiempo a la estación y compraron los billetes de tren, después de despedirse de George abordó el tren.
Tenía por delante cuatro días de viaje, cuatro días para encontrarse con el amor de su vida y cuatro días para pensar que decirle…
Era ya la hora de la comida en la mansión Andrew, Patty y Annie entraron en el comedor y se sentaron. Ya estaban ahí Archie, Terry, Anthony y Lynn
Creo que ya estamos todos – indicó Annie, de alguna forma tenía que sacar el tema
¿No comerán con nosotros ni el tío ni Candy? – inquirió Anthony
No, Anthony ellos salieron de viaje hoy por la mañana a Florida – respondió Patty
¿A florida¿A qué fueron a florida? – preguntó Terry contrariado¿cómo se podía ir así cuando estaban en medio de todo eso?
Albert tenia un problema allá y Candy fue para ayudarlo, no sabemos mas que eso – contestó ahora Annie
Entiendo ¿se sabe cuando volverán? – preguntó Archie
No, no se sabe nada pero ellos avisaran de su regreso – respondió la joven a su novio
Los dos hombres que disputaban el amor de la rubia estaban contrariados esperaban que ya ella tuviera una respuesta, a los dos les había parecido mucho mas tranquila la noche anterior. Pero por lo visto tendrían que esperar a que volviera
Después de la comida salió al jardín, necesitaba despejarse. No entendía que pasaba con su pecosa ¿Cómo se podía ir sin darle una explicación¿Qué estaba pasando con ella¿Acaso les estaba huyendo?
Veo que tu también necesitabas tomar aire – habló Lynn encontrándose con él
Lynn ahora no estoy de humor – cada día esa chica le caía mejor y no quería desatar su mal humor con ella
Sus buenas razones tendría para irse Terry, además no es fácil saber que es lo que uno siente en medio de una batalla campal por conquistarte – dijo no importándole el humor del joven
¿tu sabes lo que esta pasando? – preguntó sorprendido , él nunca le había contado nada
Si Candy me lo contó y además es evidente
Yo le pedí matrimonio, yo le di mi amor y ella dijo que tenia que pensarlo – habló mirando al horizonte, estaba profundamente dolido
¿Y no prefieres que lo piense ahora a que se arrepienta cuando estén casados?
Yo lo que quiero es que me ame como antes, sin dudas
Todo cambia Terry hasta el amor, se puede hacer más fuerte o más débil…
¿Crees que ya no me ama? – inquirió inseguro, no sabía porque le estaba dejando ver a Lynn sus inseguridades pero necesitaba hablarlo con alguien
Terry eso no puedo respondértelo yo, solo serian apreciaciones mías yo no puedo saber lo que hay en su corazón – respondió sentándose al pie de un árbol, gesto que el imitó
Ella me amaba tanto… - tenía los ojos llenos de lágrimas, algo le decía que la estaba perdiendo. Lynn no dijo nada solo puso su mano sobre la suya y le dio un pequeño apretón, no hablaron mas ¿Qué mas se podría decir? Simplemente estuvieron ahí por un largo rato
Su viaje había sido largo, estaba cansado y muy triste. Siempre que se alejaba de ella se sentía como si le faltara la mitad de si mismo, las ganas de vivir. Pero lo peor era que sabía que cuando volviera sería para entregarla a otro hombre y perderla para siempre. Decidido a no pensar mas en eso por el momento tomó un carruaje que lo llevara a la casa que George había alquilado para su viaje, no quería ir a la mansión Andrew quería un espacio tranquilo a la horilla del mar.
Ella dentro de su vagón privado miraba por la ventanilla del tren, solo faltaban horas para verlo. En su mente daba mil vueltas a lo que le diría, a lo que haría pero sabía que al final se dejaría llevar y haría lo que el momento indicara.
Las horas que faltaban pasaron rápidas ahora iba en un carruaje rumbo a la dirección que le había dado George, si los cálculos no le fallaban él ya llevaría unas horas allí. El carruaje se detuvo y el chofer le indicó que esa era la dirección, le pagó y descendió del auto.
Frente a ella había una hermosa casa blanca, no era muy grande pero era hermosa, las ventanas eran cuadradas con los bordes blancos y tenía macetas con flores en cada una de ellas. Se acercó a la puerta y tocó, las piernas la temblaban ¿le abriría un sirviente o le abriría él? Pasaron segundos que le parecieron horas y nadie respondió a la puerta cosa que le pareció muy rara, quizás él no estaba.
Miró a un costado de la casa y pudo ver que podía rodearla. Caminó por ese estrecho pedazo de jardín y no pudo notar en que momento el césped había cambiado a suave arena. Al llegar a la parte de atrás de la casa se encontró con un gran porche donde había una hamaca, un columpio para dos personas, una mesa y cuatro sillas además de una puerta que comunicaba con el interior de la casa, la cual se encontraba abierta…
Entro a través de ella, el corazón le palpitaba a mil por hora, seguramente él estaba dentro. Recorrió el piso de abajo de la casa sin apenas apreciar la belleza del lugar ya que lo único que quería era verle. Subió al segundo piso, entró en cada cuarto y no lo encontró. Decidió un poco desilusionada salir de nuevo a ver si él estaba fuera.
Al salir de nuevo al porche miró hacía el mar y ahí estaba él. Por un momento dejo de respirar, ahí estaba de pie de espaldas a ella mirando al mar. El rojo del atardecer iluminaba sus cabellos y realzaba su espalda desnuda. Sus pantalones blancos hacían el perfecto contraste con la escena. Ahí estaba el hombre que amaba con toda su alma, tomó aire y comenzó a caminar hacia donde él estaba…
El buscaba la serenidad que tanto necesitaba en ese paisaje, el oleaje del mar lo ayudaba a pensar, la suavidad de la arena en sus pies descalzos lo relajaba pero la melancolía lo invadía al ver el precioso espectáculo del atardecer extender su mano y no encontrar la de ella, o ¿si? Tenía que estar alucinando, al extender su mano para encontrar la de ella allí estaba. Temeroso giró la cabeza para comprobar si se estaba volviendo loco, pero no estaba loco ahí estaba ella mirando hacia el atardecer y tomada de su mano ¿qué hacía ella ahí¿Como era que ella parecía haber aparecido tan solo con desearlo?
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Al parecer se comunican mentalmente y aparecen en el momento justo…
Espero les haya gustado el capítulo
