En mi defensa solo quiero decir que me tomé un tiempo simplemente para hacer algo que me gusta más que escribir: leer. He leído de las cosas mas awesome en este mundo durante estos casi dos meses. Y después de esta temporada de lectura he venido con las pilas recagadas.
Anyway, no los aburro, mil gracias por sus reviews y favoritos, enserio un día me mataran con tanta dulzura, sé que el capitulo anterior era bastante dulce por lo que tan tan está volviendo el drama.
SPOILER: la historia está próxima a terminar, quizá unos cuatro capítulos más y tomará un giro MUY inesperado, además desde ya les digo que tendremos secuela.
El punto de vista es Isabella.
Baby please promise me.
Terminé de organizar mis cosas en más tiempo de lo que esperaba, realmente me hubiese tardado menos si lo hubiese hecho a velocidad vampírica pero quería hacer las cosas con calma. Realmente no desempaqué todas las cosas como le había prometido a Damon, algunas se quedaron en mi maleta mirándome de lejos.
Elena y Stefan se habían ido hacía ya una hora, dejándonos a Damon, Alaric y a mí en la casa. Los pasos de Damon resonaron por la casa.
"Pensé que estabas conversando con Rick," dije al escucharlo entrar al cuarto. Me senté al borde de la cama.
"Estaba," se cruzó de brazos en la puerta, "mañana temprano seguiré presionando para que me diga dónde está la estaca."
"¿Estás consciente de que para poder sacarle la información debes sacar su otro lado?" asintió, "¿y que ese lado no saldrá fácilmente?"
"Lo sé," suspiró. Se arregostó al marco de la puerta cruzándose de brazos. Una pose que lo hacía ver absoluta y completamente sensual si me preguntaban. Aunque, ¿cuándo él no se veía así?
"Vi a Klaus hoy," confesé. La expresión de Damon cambió visiblemente pero se mantuvo sereno.
"¿Ah, sí? ¿En qué momento?" inquirió.
"Antes de hablar con Stefan," enarcó una ceja y me miró intensamente indicándome que continuara con el relato. No le había comentado nada cuando llegué para evitar la tensión que se sentía cuando hablábamos de Klaus, "solo nos saludamos y conversamos un par de minutos, eso fue todo."
"¿Solo un par de minutos?" enarqué una ceja esta vez.
"¿Dudas de mí?" Damon soltó un suspiro y relajo la tensa postura que había adquirido cuando mencione el nombre de Klaus.
"Lo siento, soy un pésimo novio, tú lo sabes," se acercó a mi lentamente con una sonrisa casi imperceptible, "tenme un poco de paciencia, ¿sí?" pidió. Sus ojos azules se veían más oscuros y me hipnotizaron por completo. Suspiré rindiéndome. Él iba a acabar con mi control, definitivamente.
"Tú eres el manipulador, tú y tus estúpidos deslumbrantes ojos azules," hice un puchero y me crucé de brazos. Rio suavemente y besó mi coronilla. Rodeé su cintura con mi brazos mientras el pasaba los suyos por mi cuello que se estaba cansando de mirar hacia arriba, "tú no eres un pésimo novio pero tampoco eres perfecto Damon, es por eso que te amo, porque eres real, eres tú, además te ves adorable celoso," rodó los ojos divertido.
"Te amo," inclinó su cabeza dándome un casto beso en los labios para luego liberarse de mi agarre, "voy a tomar una ducha, ¿me acompañas?" su sonrisa era pícara y sus ojos brillaban.
"No es necesario que lo preguntes dos veces."
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La mañana llegó rápido. Damon había bajado temprano a seguir presionando a Alaric, dejándome sola en la cama. Me tome mi tiempo para levantarme y arreglarme. Mi teléfono sonó cuando estaba terminando de calzarme las sandalias.
"Hola Stefan," saludé amablemente.
"Hola Bella, ¿Damon está contigo?" preguntó inmediatamente.
"No exactamente, ¿por qué?"
"No me contesta," mi mirada viajó por el cuarto encontrando el celular de Damon en una butaca.
"Yo tengo su celular, ¿qué sucede?"
"Ya encontramos a Jeremy," contó, comencé a caminar al sótano.
"Eso es bueno."
"Sí pero hay un par de cosas que también encontramos," fruncí el ceño.
"¿A qué te refieres?"
"Bueno, Kol casi me mata con un bate y Rose se le apareció a Jeremy," estaba totalmente confundida. Sabía que Kol estaba vigilando a Jeremy, pero ¿Rose? ¿Quién era ella?
"Stefan, ¿quién es Rose?" pregunté curiosa.
"Olvidé que no sabías, pídele a Damon que te explique y por favor que me llame, necesito hablar con él urgente, hablamos luego Bella," con eso Stefan colgó sin darme chance de decirle alguna otra cosa. Suspiré y guarde el teléfono en mi bolsillo y continué mi camino.
"Damon, no creo que un alter ego salga a punta de lectura y whisky," la voz de Alaric vibraba en el lugar.
"Yo tampoco creo eso pero le prometí a Elena no infligirte dolor para sacarte respuestas," respondió Damon. Me acerqué hasta la celda y la abrí.
"¿Cómo van?" pregunté entrando.
"Dime que tienes un plan, Damon se está poniendo aburrido," saludó Rick, Damon rodó los ojos.
"¿Quién entiende a las víctimas de hoy? Cuando uno las trata bien se quejan y cuando no, también," les sonreí. Damon me guiño un ojo.
"Por favor, ¿viniste con un plan?" preguntó nuevamente Alaric.
"Créeme, no quisieras escuchar mi plan, contiene muchos golpes y sangre," Rick comenzó a dar vueltas por el lugar.
"Quizá así es mejor, golpéame," pidió deteniéndose frente a mí. Todo atisbo de broma había desaparecido de su rostro. Su sonrisa se desvaneció y sus ojos me miraban suplicantes. La culpa, el dolor y el desespero brillaban en ellos. Estaba hablando enserio.
"Rick," Damon advirtió.
"No Damon, llevo aquí horas, mi alter ego no saldrá porque me esté volviendo loco, saldrá si se siente amenazado y que mejor forma que un vampiro golpeándome," su mirada viajaba de Damon a mí como buscando algún atisbo de aprobación en nuestros rostros. Golpearlo hasta que nos dijera dónde estaba la estaca era inhumano y honestamente no iba con nuestro estilo, bueno solo un poco pero era Alaric de quien estábamos hablando, simplemente no podíamos molerlo a golpes.
Por otro lado su argumento era totalmente cierto y a esta altura no encontraba ninguna otra alternativa y el tiempo realmente se estaba acabando.
"Rick no creo que sea buena idea," volvió a advertir Damon, sin embargo la mirada de Alaric estaba fija en mí.
"Golpéame," insistió, "vamos Bella, tú sabes que lo que dije es cierto, esa es la única forma de encontrar esa estaca, adelante, golpéame," miré a Damon.
"Isabella, se lo prometí a Elena," dijo visiblemente preocupado, quizá viendo en mi rostro como la idea estaba tomando fuerza y volviéndose una posible realidad.
"Pero yo no," desvié mi mirada y me centré en Alaric, "escucha Rick, no quiero hacer esto, ¡Dios sabe que no quiero! Pero si es necesario lo haré," advertí, "te dolerá."
"Lo sé."
"No, no creo que lo sepas," me acerqué a él, "una vez que comience a golpearte no pararé hasta que me digas dónde está la estaca, en mi naturaleza no está el detenerme, una vez comienzo algo lo termino y eso pude significar que te mate, ¿estás seguro de que quieres correr ese riesgo?" la duda había inundado sus ojos. Sabía que mi voz tenía un hilo amenazante y que mis palabras estaban teñidas de dureza. Supongo que eran consecuencias de ser parte Original.
"Isabella…"
"Él lo ha pedido Damon, déjalo que decida," dije interrumpiéndolo. Damon nunca había visto este lado de mí y estaba claramente sorprendido. Yo me sorprendí de mi misma la primera vez que había tomado una actitud de vampiro sin humanidad, y es que cuando uno anda con Klaus aprende varios trucos de tortura y adoptaba ciertas actitudes sádicas.
"Adelante," Alaric dijo en un hilo de voz que aunque débil era decidida. No dude. Me moví tan rápido que ninguno en esa habitación estuvo preparado para lo siguiente. Tomé a Rick por el cuello estrellándolo contra la pared. Mi actitud había cambiado. Lo sentía. Podía sentir como mi humanidad tendía de un hilo, a veces lo hacía pero jamás dejaba llegara muy lejos. Estaba perfectamente consciente de lo que estaba haciendo y sabía que no iba a perder los estribos, eso de desactivar mi humanidad por momentos era una habilidad que había adquirido y la que me había tomado mucha práctica.
"Habla," siseé. Dejé que se levantara para luego volver a tomarlo por el cuello apretando con fuerza, cortándole la respiración, "¿dónde está la estaca?" susurré en su oído.
"No sé," su voz salió entrecortada. Ladeé la cabeza y lo solté para luego tomar por sus mejillas tan duro que casi estaba segura de que podía dejarle una marca de por vida.
"Hagamos lo siguiente," lo obligue a mirarme a los ojos, "te daré tres oportunidades," sonreí, sabía que me veía como una desquiciada, "si a la tercera no me dices dónde está, comenzaré a desprenderte los dedos, uno por uno, ¿trato?" sangré comenzó a salir de su boca, liberé un poco mi agarre de sus mejillas y lo aventé contra la cama. Damon estaba lo más lejos posible de nosotros y podía sentir como en cualquier momento podía saltar sobre mí para defender a su amigo. Alaric tosió, "¿dónde está la estaca?"
"¿Eso… eso es lo mejor que tienes?" dijo provocándome. Reí. Lo más probable era que mi risa hubiese sido más que burlona, escalofriante. Al menos para mis oídos se escuchaba así.
"No, pero es lo que recibirás por ahora," Rick se levantó e intentó atacarme. Error brutal pues terminó en el suelo con dureza y con mi pie en su garganta, "tu primera oportunidad acaba de pasar," comencé a presionar, "¿dónde está?"
"Golpeas muy suave," se las manejó para decir a pesar de que aun mi pie lo sofocaba.
"Esta es tu tercera y última oportunidad Alaric," lo tomé por la camisa y lo levante. Mire fijamente sus ojos. Su boca tenía un hilo de sangre y su cabeza tenía un ligero corte, "¿dónde está esa estaca?"
"No lo sé."
"Respuesta equivocada," lo abofeteé.
"Isabella," Damon tomó mi brazo antes de que estampara nuevamente la mejilla de Alaric, "creo que es suficiente," me solté de su agarre y lo mire intensamente.
"Aun no me dice dónde está," le recordé.
"No creo que debas arrancarle los dedos," Alaric rio. Pero no fue su risa. Era… era diferente. Los vellos de mi brazo se erizaron. Nuestras miradas fueron a parar en el antiguo profesor de historia.
"Valla, valla, Damon Salvatore preocupándose por alguien que no sea él mismo, algo digno de ver," Alaric recobró la compostura. Sus ojos tenían un brillo peligroso y su porte había cambiado.
"¿Dónde está?" le preguntó Damon al alter ego.
"Y se supone que ustedes son vampiros inteligentes y aún no han descubierto dónde está, realmente me decepciona, son una patética excusa de vampiros," volví a tomarlo por el cuello y lo pegué a la pared.
"Bueno, esta excusa patética de vampiro te golpeará tan fuerte que tu corazón te saldrá por la boca," Alaric rio secamente, "habla."
"¿Siguen sin saber? ¡Pero si es tan fácil su locación!" la sangre comenzaba a hervirme, no era del tipo de persona paciente, y el hecho de que él estaba tomando la situación como un juego me hacía querer decapitarlo. Tuve que recobrar toda mi paciencia restante y recordarme que a pesar de que estaba hablando con el lado oscuro de Rick, él seguí siendo… él.
"Hombre, yo te recomendaría hablar, ella no es una persona paciente," le recomendó Damon quizá fijándose en mi expresión.
"Escucha buffy-Alaric, tú realmente no quieres saber a qué extremos puedo llegar por sacar una información," sus ojos se endurecieron y dudaron, "voy perdiendo la paciencia."
"¿Cuál es el único lugar en todo Mystic Falls al que un vampiro no puede entrar?" miré a Damon y algo pareció iluminarse en sus ojos. Él sabía dónde estaba. Confirmé que Alaric tuviera puesto su anillo y sin pensarlo dos veces partí su cuello. Su cuerpo calló inerte contra el piso.
"No era necesario hacer eso Isabella," cargó el cuerpo de Alaric y lo puso en la cama.
"Despertará en un par de horas, y sí, era necesario," Damon se cruzó de brazos y me miró fija e intensamente. Sus ojos azules se veían fríos pero también sorprendidos. No había rastro de emoción en su rostro, suspiré, "escucha Damon, él pidió eso y yo cumplí con advertirle de mis alcances, por otro lado, recuerda que su lado caza vampiros es peligroso, debía matarlo, por lo menos así vuelve a su estado normal, ¿no es cierto?"
"No siempre, en todo caso, creo firmemente en que no era necesario, Elena me hizo prometerle que no lo mataría, que ni si quiera lo tocaría," su rostro seguía inescrutable. Llené mis pulmones de aire y suspiré. Me tomaba un tiempo volver a encender mi humanidad completamente.
"Tú se lo prometiste a ella, no yo," respondí amargamente, "además sabes que fue necesario, tú simplemente te rehúsas a aceptarlo porque tu cabeza sigue repitiendo la imagen de Alaric como tu amigo siendo golpeado a muerte por mí, sé que lo quieres y que te importa mucho pero en este momento," continué, señalando a Alaric, "él es nuestro peor enemigo, ni si quiera por Nick debemos preocuparnos ahora, un caza vampiros con las habilidades de Alaric y su infinito y profundo odio por la raza vampírica es un peligro inminente, así que sí, era necesario y lo volvería hacer," sabía que había sonado cortante, fría y sin emociones, no era mi intención, en parte era producto de haber apagado mi humanidad y otra parte producto de apenas haber encendido mi humanidad. Estaba un poco desequilibrada mental y emocionalmente y por más que amara a Damon en este momento necesitaba estar sola.
"Isabella…" los ojos de Damon se habían suavizado un poco.
"Stefan llamó, necesita hablar contigo urgente, algo sobre Kol casi matándolo y una tal Rose apareciéndoles," dije interrumpiéndole, "es mejor que lo llames ahora," Damon se mantuvo en silencio por unos segundos que me parecieron eternos.
"Tú y yo hablaremos luego," asentí y desaparecí de allí. ¿Mala idea dejar solo a tu novio vampiro con un cazador de vampiros que resulta ser muy amigo de él? Sí, muy mala idea pero Damon podía defenderse perfectamente por sí solo y ambos necesitábamos un tiempo a solas. Él para asimilar el hecho de que su novia había torturado a su mejor amigo y yo para encender mi humanidad completamente. Comenzaba a sentirme culpable de la forma que había maltratado a Alaric y como le había respondido a Damon pero sonreí, eso significaba que estaba volviendo a ser yo. Si la culpabilidad me estaba embargando eso quería decir que mis emociones volvían.
A Anabel le molestaba el hecho de que apagara mi humanidad, ella insistía en que un día no se me iba a hacer tan fácil volverla a encender y realmente tenía razón pero para mí era un mecanismo de defensa. Sin embargo me dejaba exhausta. Caminé un rato sin rumbo fijo, tratando de relajarme. El pensar en Damon y mis padres me ayudaba a poco a poco recobrar mi lado humano.
"Lo siento," se disculpó un chico cuando me tropezó. Lo miré y le sonreí. Gracias a Dios Mystic Falls era un pueblo cuyas calles tenían muchos escondrijos y callejones, pareciese que hubiese sido hecho para que los vampiros pudiéramos vivir sin problemas.
"Tranquilo," me acerqué a él y lo miré fijamente, "no vas a gritar, te quedaras inmóvil y cuando termine olvidarás lo que pasó, ¿entendido?"
"Entendido," susurró en trance. Lo lleve hasta un callejón y cuando me cercioré de que nadie iba a verme, lo mordí. La sangre corrió por mi garganta refrescándola. Cada músculo de mi cuerpo había ganado más fuerza y me sentía llena de vida. Me detuve y dejé ir al muchacho. Volvía a ser yo.
El día se había ido muy rápido. Comencé a caminar de vuelta a la casa Salvatore, no tenía prisa, sabía que Damon no iba a hacer algo estúpido, bueno esperaba que no lo hiciera. Abrí la puerta de la casa y supe que algo iba mal. Mis ojos recorrieron el lugar con ansias y lo primero que vi fue su cuerpo tirado en las escaleras, mi corazón se detuvo y me tomó un segundo reaccionar y moverme hasta donde estaba.
"Damon," susurré delicadamente y moviéndolo un poco. Estaba vivo, mi corazón volvió a latir tranquilo. Poco a poco comenzó a recobrar el conocimiento. Se sentó en las escaleras sobando su cabeza repetidamente, "¿qué pasó?"
"Rebekah, eso fue lo que pasó," fruncí el ceño, suspiró, "llegó y se llevó a Rick, ¿por qué siempre debo terminar siendo golpeado por esa rubia?" preguntó quizá más para sí. Reí.
"Siempre estás en el lugar equivocado," torció la boca, "¿sabes a dónde se lo llevó?"
"Tengo una idea, pero como pudo llevárselo allí pudo llevárselo a cualquier parte."
"Tengo un mal presentimiento de todo esto," susurré.
"Dímelo a mí," estuvimos en silencio por un par de minutos.
"¿Hablaste con Stefan?" pregunté, asintió.
"Sí y con respecto a Rose, ella está muerta, lo que se les apareció fue el fantasma de Rose, aunque bueno, no exactamente a ellos, más bien a Jeremy," Damon comenzó a contarme sobre Rose y cómo Jeremy podía ver a los muertos.
"Justo cuando uno piensa que el mundo sobrenatural no puede ponerse más extraño," murmuré, "fue un lindo gesto lo que hiciste por Rose," se encogió de hombros, él no mostraba darle importancia pero yo sabía que si lo hacía, "si algún día debo morir, prométeme que me darás un sueño como el de ella, así sea por un par de segundos," Damon me miró con precaución en sus ojos.
"Tú no vas a morir, ¿por qué dices eso?"
"Uno nunca sabe, solo prométemelo, ¿sí?" suspiró.
"Isabella…"
"Prométemelo Damon,"
"Lo prometo," se acercó a mí y me besó, "te daré un sueño mucho mejor," le sonreí.
"Gracias," lo besé, "Damon, con respecto a lo del sótano" susurré sobre sus labios. Se separó de mí. Su cabello negro estaba desordenado y hacía un bello contraste con el mar de sus ojos.
"Con respecto a eso, y ya que lo mencionas y dañas el momento," rodé los ojos divertida, "¿tienes la delicadeza de explicarme qué sucedió allá?" suspiré con una sonrisa. En parte por sus palabras, en parte por la explicación.
"Verás, no sé si es un don o una maldición, quizá una habilidad adquirida, realmente no estoy segura pero yo puedo apagar mi humanidad sin muchas consecuencias," frunció el ceño pero estaba claramente interesado en lo que estaba diciendo, "yo diría que puedo mantenerme a raya, ni la apago completamente pero no está encendida para nada, eso fue lo que pasó allá abajo," expliqué.
"¿Es decir que mientras torturabas a Alaric tu humanidad estaba casi que apagada?" asentí, "no me gusta para nada," me encogí de hombros.
"De no haberla apagado no hubiera podido, uhm… torturar a Alaric y no hubiésemos sabido dónde estaba la estaca, además, no culpemos a mi humanidad, culpemos a Klaus, pasar tiempo con él viéndolo, bueno ser él, influye mucho," volví a encogerme de hombros.
"Eso puedo notarlo," sonrió aunque esa sonrisa no llegó a sus ojos, "es tu turno de prometerme algo," lo miré expectante, "promete que no apagarás tu humanidad a menos que sea totalmente necesario, la Isabella que estaba allá abajo no la reconocí, no es de la que me enamoré," le sonreí sinceramente.
"Tranquilo, no lo haré," acaricie su mejilla y golpeé ligeramente su muslo incitándolo a levantarse, "por cierto, ¿dónde está la estaca?"
"En una cueva, donde curiosamente no pueden entrar vampiros, por lo que vamos a necesitar un humano, aunque lo más probable es que ya Rebekah haya puesto sus manos sobre ella por lo que creo será mejor esperar a Stefan," asentí comprendiendo.
Mire por la ventana, la tarde estaba comenzando a caer y el sol estaba tiñendo el cielo de anaranjados y rojos. Había algo en el ambiente que me hacía sentir intranquila, no estaba segura si era el hecho de que Jeremy, Stefan y Elena podían estar enfrentando miles de peligros solos o que estábamos en peligro con buffy-Alaric suelto por allí junto con una loca maniática original. No estaba segura de qué era pero definitivamente me sentía inquieta.
"Esperemos entonces," caminamos en silencio hasta la habitación, a medida que íbamos subiendo las escaleras me comenzaba a sentir mareada. Los colores se me iban de repente y la vista se me nublaba. Cuando alcancé a llegar a nuestra habitación no podía caminar, tuve que apoyarme del marco de la puerta. Mis rodillas me fallaron y caí de bruces al suelo. O al menos eso iba a pasar pero Damon me cargó de inmediato.
"Cariño, ¿estás bien? ¿Isabella? ¿Me estás escuchando?" podía oír su voz como un susurro lejano en la habitación. Me depositó en la cama con delicadeza, "¿Isabella?" lo último que alcancé a ver fueron sus ojos azules llenos de preocupación y luego mis ojos se cerraron bruscamente sumergiéndome en una profunda oscuridad.
Σοφία.
