La fuerza del Imperio
Capitulo 25
Hércules y Bruto llegaron al centro de Roma a la hora punta. Ambos estaban hablando en el tablinium en casa de su madre, cuando Publio se reunió con ellos momentos después. Hércules ya les había informado de sus sospechas sobre la conspiración en la curia y ellos habían hecho lo propio con las pesquisas que habían realizado.
– ¿Cómo ha muerto?– preguntó Hércules a Bruto, que acababa de darle la nueva de la muerte del legionario Postumio, uno de los militares que había acompañado a Lucius Quintus a la casa del senador Yolao cuando ocurrieron los asesinatos.
– Fue arrollado por una cuadriga cuando salía de una taberna.
– ¿Y de Triciptin que sabes?– era junto con el centurión Lucius, el único que sabía lo que había ocurrido realmente la noche de los asesinatos.
– Se le considera un desertor del ejército– le respondió Publio.
Hércules lo miró con atención.
– ¿Te llevaría mucho tiempo encontrarlo?– le preguntó con las pupilas clavadas en los oscuros ojos del hombre.
– Si está fuera de Roma, sí– admitió Publio sin vacilar.– Sin embargo– añadió – debería preocuparle la seguridad del senador Gelio Tito. Estoy convencido de que será una pieza clave en este asunto conspiratorio– concluyó un instante después.
Hércules sospechaba que había más de un cómplice.
– ¿Cómo está el senador Yolao?
– Irreconocible– le respondió Bruto– entre los Galos parece uno de ellos.
– ¿Pudiste hablar con él sin levantar sospechas?
Bruto afirmó con un gesto. Hércules sintió un alivio.
– Sabe que lo retiene en Gallia por un motivo importante. Es consiente de ello.
– Cuando te lo indique, necesitaré que lo traigas a Roma. El emperador querrá interrogarlo y Yolao tendrá que dar muchas explicaciones sobre lo que ocurrió aquella noche.
– Así lo haré, señor.– le respondió firme.
– ¡Hércules!– la voz de Meg llegó clara y desolada.
Los tres hombres alzaron la cabeza. Alcemena, Galena y Meg estaban en el umbral. ¿ Por qué motivo ningún sirviente había anunciado la llegada de las féminas?¿Cuánto habrían podido escuchar? Meg tenía el rostro serio y pálido, y supo que había oído todo lo referente a su hermano.
La vio darse media vuelta para marcharse en silencio. Su madre y su tía no la imitaron, seguían sin decidirse a entrar del todo en el tablinum.
– Disculpa, hijo, nuestra interrupción, pero ignorábamos que estabas en la villa.
Hércules lanzó un suspiro profundo.
– Acabaré en un momento– le anunció a su madre con voz severa– y me reuniré con vosotras.
Hércules sentía la urgencia necesidad de hablar con Meg, pero tenía que tomar decisiones importantes y no podía posponerlas.
...
Meg cerró los ojos para controlar la acedía que sentía en la garganta y la presión sobre las sienes. Hércules conocía donde estaba su hermano y no se lo había dicho. Se sentía llena de ira y decepcionada. Le había ocultado información valiosa para ella demasiadas veces. " No confía en mi…"Estaba muy dolida por que ella si había abierto su corazón. ¿ Por qué me mentiste, Hércules?
Durante buena parte del día, Meg se mantuvo lejos de la villa y de Hércules.
Cuando empezó a oscurecer, Meg regresó a la villa. Al llegar, Hércules se había marchado otra vez…
Estaba cansada muchas emociones ese día, se quedo recostada en el tablinum, y se quedo profundamente dormida.
La despertó un murmullo quedo no muy lejos donde se encontraba, estaba postrada en uno de los asientos frente a pergaminos y diversos artículos que había utilizado su padre cuando todavía vivía.
Tras la fina tela que tapaba el hueco que daba acceso directamente al atrio, percibió la voz de Mesalina seguida de la de Hércules.
El corazón se le aceleró, el pulso le latió en las sienes y la mente se le hizo una madeja de lana. ¿ Por qué motivo Mesalina se había reunido con Hércules de madrugada?¿Qué le ocultaban ambos?
Caminó despacio y deslizó un poco la tela hacia un lado y miro a la pareja que estaba muy junta.
Ella tenía la mano en el antebrazo de él, y Hércules había inclinado la cabeza para escucharla mejor. Contempló estupefacta el gesto afirmativo que le hacía Hércules y la sonrisa femenina al ser consciente de la complacencia masculina. Mesalina se marchó un instante después y Hércules se quedó de pie en el atrio sin dar un paso hacia ningún lagar.
El roce de unos pies le hizo girarse un tercio, y cuando vio inmóvil frente a él a Meg, su rostro mostró la sorpresa que sentía. Contempló atónito que en la mano llevaba una espada.
– ¿Haces en mi ausencia guardia en la villa?– le pregunto Hércules con un tono burlón que los labios de Meg se apretaron hasta reducirse a una línea fina.
– Te crees muy gracioso– la respuesta la había ofrecido con la mandíbula tensa– ¿Que pasa Hércules, no me dices lo de mi hermano y mi hermana y ahora te pones a coquetear con Mesalina en mis espaldas? – Hércules se quedo mirando sin entender– ¿Por qué?– le preguntó ella con un hilo de voz.
– No es momento ni lugar para mantener este tipo de conversación– le respondió él, que se sentía más confundido que enojado al verla tan enfurecida.
– ¿por qué, Hércules?– inquirió de nuevo.
– ¿Qué piensas, que he mantenido relaciones con una criada?
– No se Hércules… dímelo tu, que me guardas tantos secretos– le reprocho ella.
Él suspiro y comenzó a caminar directamente hacia sus aposentos. El atrio no era el lugar adecuado para mantener una discusión por celos.
– ¡No me vulvas a darme la espalda, HÉRCULES!– le espetó Meg con voz furiosa.
– Estoy cansado y no tengo deseos de mantener una discusión absurda en un lugar inapropiado– le recriminó él con una mirada que ardía de contención.
– Hoy no te permitiré que me ignores, ni que me dejes con la palabra en la boca. Necesito respuestas.– le dijo en tono cortante por el despecho.
– Te comportas como una niña– la acusó él.
– ¿Como dices?, que conveniente para ti acusarme de que me comporto como una niña para evitar darme explicaciones por tus acciones.
Hércules decidió continuar hasta sus dependencias. Ella se sintió profundamente ofendida de que la ignorara de forma tan cruel. Con el filo de la espada que aun tenia en la mano, rozo la piel del brazo de Hércules y hacerle una pequeña señal.
Hércules se detuvo de golpe y se giró de nuevo hacia ella. Meg le había provocada apenas un rasguño, pero obtuvo la completa atención de él.
– Te lo advertí que no me dieras la espalda.– dijo Meg enfurecida, notaba como la espada temblaba por culpa de su pulso.
– No me has preguntado de qué forma estoy tratando de salvar la vida de tu hermano. Tampoco sobre las pesquisas que hago para encontrar al hijo de tu hermana. Sin embargo, te has mantenido despierta para provocarme con una estúpida escena de celos.
La palabras masculinas la martirizaron.
– Como narices voy a preguntarte, si eres el primero en ocultármelo, y resulta que me entero por casualidad. Me hiere que busques en otra persona lo que yo estado dándote. Y cuando viste que me abría, decides esto… engañarme. –Hércules se resistía a entrar en el juego de celos.– Una vez me diste una lección importante, hoy pienso devolverte el favor.
Hércules no intuyó el ataque que ella inició. Pero esquivó con soltura y sin desenvainar su arma los diversos intentos que hacía Meg de darle.
– Que pretendes, Meg– le reprochó con voz que se tornaba dura como el granito. Meg no acertó ni un golpe. Él los esquivaba con suma facilidad.
Con un gestó rápido con su capa azul, trabó la espada que ella sostenía y de un tirón la atrajo hacia él. Meg quedó pegada al cuerpo masculino, jadeando por el esfuerzo infructuoso que había realizado. – Si fueses un hombre ahora mismo estarías inconsciente en el suelo.
Meg no pestañeó ni apartó la mirada. Ambos entrecruzaban alientos de tan cerca que mantenían las bocas.
– Si fuese un hombre– le respondió con los ojos llenos de lágrimas– no sentiría este amor por ti.
Las palabras de Meg lo desarmaron.
– No te he dado motivos para que dudes de mi fidelidad– le confeso él.
Hércules la sujetó con fuerza en torno a su cuerpo. En ese momento ambas bocas se fundieron en un beso profundo y abrasador. Ninguno pedía más de lo que daba, todo lo contrario. Se ofrecían mutuamente de forma sincera y completa.
Holaaa chicos, se que este capitulo es corto, pero espero que lo disfrutéis.
Gracias, ella123456 me alegra que te guste la historia : P espero con entusiasmó tu próximo capitulo, me encanta Hades y Perséfone ; )
Saludo a todos mis lectores.
