Albert la llevó de luna de miel a Cozumel, tenían una residencia en una zona exclusiva, tenían playa privada.

-¡Albert esto es hermoso! ¿Veremos delfines?

-Si amor, aquí si veremos delfines

-Quiero ir a la playa

-Acabamos de llegar, debemos descansar un poco

-¡Quiero ir a esa casita!

-Es una palapa, está bien ponte tu traje de baño para que vayamos.

Candy salió con su bikini Albert la vio deseoso.

-¡Atrápame!-dijo Candy

Candy salió a toda velocidad de la casa, Albert iba atrás de ella pero era muy veloz cual gacela, ambos se reían, Albert fingió que le dolía el estómago ella se detuvopara auxiliarlo y el aprovechó para atraparla.

-¡Tramposo! ¡Así no juego!

Albert la cargó y la llevó hacia la playa, ella se soltó y nadó hacia lo profundo, él estaba un poco asustado y trató de alcanzarla pues temía que las olas la arrastraran mar adentro, la jaló cerca de la orilla, miró a todos lados vio que no había nadie que los mirara y la empezó acariciar, le hizo a un lado el bikini y con el miembro erecto la penetró-¡Albert! sí quiero más–gemía Candy–Él se vació completamente en ella.

Después de eso se acostaron en la sombra de la palapa, él se quedó dormido.

Después de dos horas se despertó y no la vio cerca, él fue corriendo dentro de la casa y le preguntó a los empleados:

-¿Han visto a mi esposa?

-No señor Andrew, no la hemos visto

- Agarren las cuatrimotos y ayúdenme a buscarla por la orilla de la playa y en las residencias de los vecinos.

Tenían 3 cuatrimotos una usó Albert quién llegó a la playa de un hotel, y ahí estaba Candy en la alberca jugando con unos niños.

-¡Albert! ven a jugar-Lo invitó Candy sonriente

-¡Salte por favor! y vámonos ya-Le ordenó molesto

Candy lo vio enojado y se salió de la alberca.

-¡Súbete a la cuatrimoto ahora mismo!

Ella le obedeció, él también se subió y arrancó.

-¡Nunca me vuelvas hacer esto! ¡Me preocupé por ti! Pensé que algo malo te había pasado-la iba reprendiendo en el camino.

Al llegar a la casa, ella se bajó rápido y fue a llorar a la habitación.

El entró a las tres horas Candy estaba en posición fetal, el se le acercó para darle un beso.

-¡Perdóname Candy! no debí gritarte.

-¿De qué te voy a perdonar? ¡Vamos a comer que tengo hambre!

-¡Primero báñate! Tienes que quitarte la arena de encima

Él se metió con ella al sanitario y ahí la volvió a tomar en el jacuzzi

Después de eso Albert no se despegaba ni un momento de ella, pasaron dos semanas de intensa pasión amándose una y otra vez.

Pasaron los meses y llegó el día de la audiencia en Londres para reclamar la guardia y custodia del bebé de Candy.

El Juez familiar dijo:

-Sólo se le hará la prueba del ADN al Señor Josué Campbell para descartar si es el padre o no del bebé registrado con su nombre, cuya madre fue la ahora extinta Candice White.

El Abogado de Albert refutó: Lo correcto sería que El señor William también se realice la prueba.

El juez contestó: en caso de salir negativo el parentesco entre el señor Josué Campbell y el niño en cuestión entonces tomaremos la muestra del Señor Andrew.

Llegaron los del Laboratorio y tomaron ahí mismo la muestra del bebé y de Josué Campbell.

-Dentro de un mes se darán los resultados y daré mi resolución del caso- indicó el juez.

Todo ese mes Albert se la pasó en Londres con Candy, la tenían escondida pues sabían que Campbell era influyente y podría hacer cualquier cosa en contra de ellos.

Por fin el momento esperado había llegado.

Le pasaron un sobre cerrado al juez donde estaban los resultados, este los leyó y dijo en voz audible:

-Las pruebas de ADN para comprobar el parentesco entre el Señor Josué Campbell y el bebé han resultado positivas, tanto el niño como Josué Campbell comparten el mismo ADN.

Albert al escuchar el resultado se quedó impactado y al mismo tiempo se decepcionó

-Lo siento mucho Señor William-lo animó el abogado.

Le dieron copia de los resultados y vieron que era un laboratorio prestigioso del cual no se podía desconfiar.

Josué Campbell miró a Albert con una sonrisa malvada y pensó: Claro que teníamos que compartir el mismo ADN si soy su tío.

Albert salió de la sala y fue a buscar a Candy, en el camino iba pensando: No importa si se acostó con él, ahora es mi esposa, yo la arrojé a sus brazos con mi fría actitud, tendremos nuestros propios hijos, me olvidaré de este momento tan desagradable Candy y yo seremos felices.