¿Resumen?
Rukia fue secuestrada por la mafia y su padre ha decidido dejarla a su suerte, o al menos es eso lo que creen todos en el Clan y la misma Rukia, lo cierto es que Byakuya ha pedido ayuda de parte de Yoruichi Shihouiun y Urahara Kisuke para rescatarla.
Por otro lado, Nozomi se ha hecho pasar por Rukia ante Aizen Sosuke y ello le ha costado la vida. Ahora, Ichigo y Rukia viajan a Venecia en una misión donde deben intimidar a un hombre que no quiere negociar con Aizen. Todos los planes cambian cuando Ichigo recibe una llamada de Inoue desesperada por su ayuda, ella está presa en el Clan Las Noches y Aizen no planea hacer nada para salvarla. Ambos chicos deciden conocer el misterio que guarda en realidad Ósteh Floro y al final terminan enterándose del misterio que guardan ellos mismos... ¿Acaso Ichigo y Rukia comparten una hermana en común?
¿Qué pasará de ahora en más?
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– Ichigo, siento mucho no poder decirte todo esto en la cara…
– Señor Ósteh, ¿qué sucede? Son las tres de la madrugada– respondió somnoliento del otro lado de la línea.
– Chico, escúchame. Sólo tengo una cosa más que decirte, sólo una más.
– ¿De qué habla? ¿Por qué se oye preocupado?– preguntó alarmado al sentir el pequeño temblor en la voz del hombre.
– Nada, nada, no hagas caso este pobre vejete, ja, ja– un segundo de silencio volvió el ambiente tenso y aún más preocupante–. Ichigo, tus padres te amaban tanto o más que a sus propias vidas. Recuerdo que Masaki no podía ocultar su felicidad al enterarse de su embarazo. Por supuesto que lloró recordando a esa pequeña niña que podría estar cuidando de ti como tu hermana, ella aun no sabía de su paradero, pero aun así era inmensamente feliz al saber que tú nacerías fruto del amor que se profesaba con tu padre.
– Señor Ósteh… ¿Por qué… me dice todo esto?– preguntó intentado tragarse el llanto que quería salir desde lo profundo de su corazón.
– Niño…– Floro miró la carta que tenía en mano una última vez para luego lanzarla al fuego junto a todas las demás cartas que alguna vez había recibido de sus queridos amigos. Las lágrimas no paraban de salir de sus ojos esmeraldas y la alegría que sentía estaba en guerra con los sentimientos de temor y tristeza de saber que ya no los volvería a ver jamás y que debería dejar al pequeño Kurosaki al acecho de su tío–. Tus padres… ellos están…
La llamada se cortó y esa fue la última vez que Ichigo escuchó al Señor Ósteh, jamás supo lo que debía decirle de sus padres pero fue lo que menos cobró importancia luego de saber, al día siguiente, que él había sido asesinado en su casa junto a su esposa y dos hijos. A pesar de que se lo quiso ocultar a Rukia el mayor tiempo posible hasta encontrar las palabras exactas con las que decírselo ella se enteró durante el almuerzo cuando en las noticias se mostraban las imágenes del allanamiento que hacían en la casa del hombre; ¿si había llorado? Tuvieron que retrasar el horario de salida al aeropuerto debido a que la pequeña pelinegra no salía de su habitación, ni siquiera Rangiku había logrado hacer que le abriera la puerta, al final Madarame utilizó la misma técnica que los días anteriores y derribó la puerta como si nada, Ichigo entró y la convenció, vaya a saber Dios con qué palabras, de que era hora de irse.
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Al llegar nuevamente al aeropuerto de Jiyunrinan todos fueron en busca de sus maletas, era hora de volver al Clan… después de todo, el malentendido acerca del asesinato del hombre les daba la excusa perfecta para mentir sobre que la misión estaba completa. Estaba todo… o casi todo.
Rukia e Ichigo habían desaparecido.
Lo siento, Toshiro. Prometo que pronto estaré de vuelta a por ti.
R.K
– Ellos no volverán– reveló Toshiro sintiendo las inquisidoras miradas de sus compañeros–. Ambos se han ido y dudo que sepamos a dónde. Es mejor ir pensando la excusa que le daremos a Aizen acerca del porqué su sobrino no ha vuelto al Clan con nosotros.
– No puede ser… Mataré a ese infeliz– susurró Kaien para escucharse sólo él. Se despeinó el cabello intentando pensar el posible paradero de esos dos, sabía que se dirigirían tarde o temprano a buscar a Inoue Orihime.
– Rukia…– susurró preocupada Matsumoto.
– ¿En serio lo hicieron?– preguntó Momo sin poder creérselo–. Pero… ¿por qué?
– No lo sé Momo, tampoco yo puedo entenderlos.
– Ichigo recibió una llamada hace unos días atrás, Orihime está secuestrada en el Clan de Las Noches. Probablemente han desaparecido para ir a por ella luego por su cuenta, Ichigo ya me había dicho que podría ser demasiado peligroso pero no creí ni por un segundo que intentara hacerlo por sí solo… o arrastrando a Rukia– apretó los puños con impotencia pero los relajó al instante.
– ¿Pero qué es lo que harán mientras tanto? Ni siquiera nosotros sabemos mucho acerca del Clan Las Noches. No sabemos dónde se ubican o cómo contactarlos, ¿qué es lo que piensan hacer?– preguntó Matsumoto visiblemente alterada.
– Oh no…– Hinamori comenzó a buscar en su mochila con desesperación, al no encontrar nada la arrojó lejos de ella y abrió su maleta buscando en su interior pero… nada, su libreta no estaba–. Malditos bastardos, los mataré en cuanto tenga la oportunidad– sentenció golpeando con fuerza su maleta. Los muy astutos se habían llevado la libreta en donde anotaba todo tipo de información acerca de sus misiones y contrabandistas que conocían en el camino. Ella ya sabía acerca de Las Noches, al menos lo suficiente como para que esos dos idiotas siguieran las pistas hasta llegar al paradero del Clan.
– ¿Qué sucede, Momo?– preguntó Toshiro acercándose a ella.
– Escúchenme bien y no se atrevan a preguntar nada– los amenazó con su voz firme y segura–. Ésta será una misión en encubierta y en la que yo estaré a cargo, el Señor Aizen no deberá saber nada de esto, ¿entienden lo que digo?– todos los presentes asintieron igual de serios–. Le diremos al Señor que su sobrino ha muerto durante el atentado a la familia del hombre. Ellos nos tendieron una emboscada y por seguridad propia hemos tenido que asesinar a Floro Ósteh también, sin embargo no hemos podido evitar la pérdida de Ichigo. Una vez listo todo, esperarán por nuevas órdenes mías, nadie sabrá más que nosotros de esto. Tendré que hacer algunas llamadas a viejos amigos y cuando yo lo disponga entraremos en acción, serviremos como apoyo de esos dos idiotas…
– Quieres decir que…
– Quiero decir, Madarame idiota, que iremos nosotros también a Las Noches– la sonrisa enigmática de Hinamori no alertó a ninguno, y es que estaban todos tan conmocionados por la nueva e improvisada misión a cargo de la que, supuestamente, era la mano derecha del Señor que ni tiempo de pensar tuvieron.
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– ¡HOGAR, DULCE HOGAR!– se escuchó el grito por todo el penhouse–. Siéntanse como en su casa, amigos, sólo yo vivo aquí y nadie podrá molestarlos.
Rukia e Ichigo no salían de su asombro aun cuando la escucharon decir esas palabras, era enorme y endemoniadamente lujoso, casi sentían que hasta la respiración costaba fortuna. Dejaron sus maletas a un lado del elevador y siguieron explorando el hogar de la modelo con la mirada. Era inevitable no toparse con fotos suyas cada dos segundos, pues estaban dispersas en cada rincón del lugar, aun así no era molesto, ella era realmente muy bonita.
– Creo que este ingrato no nos ha presentado, yo soy…
– Nelliel Tu Odelschwanck. Sé quién eres con sólo verte– respondió Rukia con una sonrisa cordial–. Yo te admiraba mucho hasta hace un tiempo.
– ¿"aba"? ¿Qué es eso de "aba"? ¿Ya no me admiras?– preguntó contrayendo su cara en una mueca de susto.
– No es lo que quise decir. Ya luego comencé con algunos que otros problemas personales y… bueno…
– Sé que estás con este cabeza-hueca no por voluntad propia, tranquila.
– Entonces comprenderás que no he tenido tiempo de pensar en nada más…
– Claro, entiendo– le regaló una sonrisa sincera–. Bueno, al parecer soy un año mayor que tú pero eso no nos impedirá llevarnos de maravilla. Tú dormirás conmigo e Ichigo en la habitación de invitados. Claro, a menos que quieran dormir juntos, por mí no hay problemas. Las paredes de este penhouse son muy gruesas así que los sonidos no escapan de la misma habitación– comentó con naturalidad. Los dos aludidos se sonrojaron tanto que el pelo de Renji no era nada en comparación a sus lindos rostros.
– ¡No somos pareja! – gritaron al unísono.
– Claro, díganmelo cuando no estén sincronizados con sus acciones, tal vez entonces les crea. En fin, Rukia, tú te vienes conmigo. Dondochakka te dirá dónde queda tu cuarto, Ichigo.
Rukia tomó sus cosas y se fue detrás de Nell dejando completamente solo a Ichigo.
– ¿Y quién demonios es Dondochakka?
– Soy yo, Señorito– Ichigo se giró para encontrarse con la cara de un hombretón muy cerca de la suya.
Bien, no lo habían dejado completamente solo… sino con un hombre de gigantes proporciones que se le acercaba acosadoramente.
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Nell había salido de su casa hacia su trabajo, pues tenía una tarde bastante atareada con las sesiones de fotos que Pesche le había organizado, y a pesar de haber insistido a esos dos en que la acompañaran se rehusaron con igual insistencia, así que al final se fue sola.
– Rukia, deberías dejar de darle tantas vueltas al asunto, ¿no lo crees?
– Han matado al Señor Ósteh y tú… ¿me pides que me calme? Es un poco ilógico.
– ¿Qué más podíamos hacer? No lo sabíamos.
– Pero ahora lo sabemos. Creo que sé también quién estuvo detrás de todo eso– Ichigo la miró con resignación, sí, él también lo sabía–. Aizen nos ha dado una advertencia, él sabe que el Señor Ósteh te ha contado algo que no debería, que conocía a tus padres y la historia que envuelve a tu familia, él sabe que yo sigo viva– confesó sin pizca de miedo en sus palabras.
– Ya lo sé, ¿bien?, no es necesario que me lo recuerdes, sólo… es complicado. Toda esta situación es tan repentina que siento como que es hasta irreal.
– ¿Y tú qué crees? Mi sangre posiblemente es la llave directa al escondite de las Sagradas Escrituras, y qué decir sobre el gran poderío que ello podría conllevar a tu desquiciado tío. Creo que es un poquito irreal– le respondió sarcásticamente.
– Cierra la boca– sentenció enojado por su actitud.
– ¿Puedo… preguntarte otra cosa? – indagó tímidamente y sin atreverse a mirarlo.
– Lo harás aunque te diga que no.
– ¿Qué ha pasado con esa tal Senna Harugasaki? – preguntó en un susurro. A decir verdad le daba algo de vergüenza.
– ¿Senna…?– la recordó sin mucho esfuerzo. Había olvidado por completo decirle que él volvería ese mismo día a Jiyunrinan–. ¡Demonios!– de un salto salió disparado hacia la mesa de la habitación para tomar su móvil y sacarle la batería–. Espero que sea suficiente para…
"Señorita Odelschwanck, una persona ha llegado aquí preguntando por usted. ¿Qué quiere que haga con ella?" fue lo que se escuchó desde el intercomunicador que conectaba directamente con la recepción.
– Demonios… no.
– ¿Qué ocurre?
– No quieres saberlo– sin embargo la pelinegra esperaba por otra respuesta de su parte–. Senna me ha seguido hasta aquí.
– ¡¿Qué?! ¿Le has dicho dónde estaríamos? ¡Ni siquiera me has dejado despedirme de Toshiro y tuve que dejarle un pedazo de papel para disculparme! ¿Y tú te tomas la libertad de decirle a esa nuestro paradero?– protestó Rukia más que molesta.
– Primero, no es esa, su nombre es Senna…
– ¡Como sea! – gritó ofuscada.
–…y segundo, no le he dicho a nadie, enana. Es largo de explicar, luego te lo contaré, por lo pronto necesitamos deshacernos de ella.
– No es una mala idea– comentó con una media sonrisa, interpretando mal la sugerencia del chico.
– No me refiero a eso, yo…
– Ya lo dijiste, ahora no te quejes.
Rukia se dirigió hasta el aparato que esperaba por una respuesta y carraspeando un poco antes de hablar tocó el botón que le permitiría ser escuchada por el recepcionista.
– Discúlpeme con esa persona y dígale que puede marcharse sin intentar volver– le respondió con un tono de voz fingido, similar al de la verdadera Nell.
"¿Está segura de que quiere que haga eso, Señorita Odelschwanck?" trató de convencerla la voz del otro lado del aparato.
– ¿Por qué no habría de estarlo? Saca a esa persona de aquí, Bob.
– ¿Bob?– preguntó Ichigo con incredulidad.
"Ahh… como usted ordene, Señorita Odelschwanck. Y mi nombre es Bawa, otra vez." Se resignó a responderle el hombre.
– Tsk, créeme, amigo, es mejor Bob– Ichigo no sabía si esa enana hablaba en serio o en broma pero no preguntaría, de por sí era una escena bastante… estúpida.
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– No… no… Rukia… vete, sal de aquí… Rukia…– se movía de un lado al otro, tratando de destaparse y así por fin tener un poco de aire. Estaba completamente sudada, su ropa se pegaba a su piel y su cabello estaba casi empapado de su sudor. Estaba teniendo una pesadilla–. ¡RUKIA!– Gritó por fin abriendo los ojos y así recuperándose de a poco del susto–. Un… sueño…– susurró reconociendo las paredes de su habitación.
Al instante, varias imágenes comenzaron a suceder por su cabeza, desde el primer encuentro con su padre hasta el día en que conoció a Rukia Kuchiki. Reconoció con horror el momento en el que Aizen la apuntó con su arma, el momento en el que la vio con asco y repulsión, cuando apretó el gatillo y ella cayó pesadamente al frío suelo.
"Adiós… y gracias."
Su respiración se tornó agitada, el miedo invadió cada poro de su cuerpo y se sintió más que helada, estando sola en ese lugar se sentía desprotegida y completamente expuesta al maldito que osó matarla ya una vez. No sabía qué hacer, a quién acudir, cómo escapar de ese infierno que ahora la volvía a perseguir. Estaba aterrada.
– U-Uryuu… por favor, ven… necesito decirte algo– suplicó Nozomi a través del teléfono.
– Mmh… ¿Qué ocurre? Son las tres de la madrugada– respondió el pelinegro con la voz ronca de quien no acaba de despabilarse.
– Creo que… he recordado varias cosas que pueden ser de utilidad. ¿Qué… qué ha pasado con Ichigo y Rukia?– si Uryu estaba aún dormido cuando recibió la llamada, ahora todo rastro de sueño había desaparecido con las últimas palabras de la chica.
– Voy para allá.
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– Entonces… ¿dices que lo recuerdas… todo?– Nozomi asintió y sorbió otro poco de su café–. Increíble– fue lo único que atinó a decir–. Y… ¿qué piensas hacer?
– No lo sé– admitió casi inaudible–. Debo ayudarlos, Rukia debe estar pasándola mal…
– No creo que sea tan así. ¿Sabes? Las ideas estúpidas de Ichigo no son suficientes para convencer a nadie.
– ¿A qué te refieres?
– ¿En qué cabeza cabe que con una simple amenaza la rehén se quede tranquila y sin más ideas de huir? Admito que retenerla con la idea de poner en peligro a su amigo fue astuta en su momento pero dudo que no se hayan dado cuenta de que pudieron haber escapado inmediatamente y sin problemas en cuanto los demás bajaron la guardia y comenzaron a confiar en ellos.
– ¿Y entonces?
– Es que…– suspiro– Creo que Rukia tiene otro motivo por el cual ha decidido quedarse en el Clan– Nozomi lo miró incrédula–. Además, parecen llevarse perfectamente con el idiota de Ichigo, de eso no hay dudas– Nozomi comenzó a reír comprendiendo la situación–. ¡Admítelo, es cierto!
– No es posible…– paró de reír súbitamente y frunció el ceño–. Aunque no es tan descabellada idea. A decir verdad, ella me dijo que ya no quería tener ningún tipo de relación con Byakuya Kuchiki, de seguro ha pensado que quedarse en el Clan era una mejor opción que vagar a la deriva– reflexionó rememorando aquella noche en la que ambas trataban de huir de Aizen–. Desearía poder ayudarla como sea.
– Nozomi…
– Tal vez debería hablar con su padre, si lo hago tal vez él cambie de parecer y…
– Nozomi no creo…
– Es perfecto, Uryuu, sólo iré con el Señor Kuchiki para ver qué es lo que él piensa acerca de todo esto. Así podré conocerlo mejor y tal vez entonces pueda encontrar una ayuda para salvarla y hundir a Aizen Sosuke.
– N-no, Nozomi, no deberías…– su celular comenzó a sonar anunciando la entrada de una llamada–. Demonios, ¡¿Es que no pensaban dejarme dormir esta noche?!– reclamó hastiado al saber de quién se trataba.
– Pues, ya son las siete de la mañana, ¿qué más esperabas? – comentó Nozomi inocentemente.
– Cierra la boca.
– Claro, Ichigo.
– ¿Qué sucede, Ichigo?– preguntó de mal humor dirigiendo una mirada cómplice a la chica para que se callara.
– Hablando del Rey de Roma– susurró por lo bajo.
– Pues parece que más que despertarte te he arruinado el momento, ¿Eh, Ishida? – Contestó del otro lado con tonó picaresco–. ¿Prefieres que llame luego así terminas con lo que estabas haciendo?
– Cierra la boca imbécil, no estoy de humor para tus estupideces. ¿Qué quieres? ¿Ya han vuelto de la misión?
– Sí, escúchame bien, Ishida, no volveremos al Clan…
– ¿Quiénes? ¿Por qué no lo harán? – preguntó alarmado.
– ¡Escúchame, maldición! Rukia y yo estamos quedando en lo de una amiga, he recibido la llamada de Inoue hace unos días, está en peligro, está secuestrada por el Clan Las Noches, mi tío la llevó allí. Iremos a salvarla pero para eso mi tío no tiene que saberlo, además necesito alejar a Rukia de él, nada de lo que fuimos a hacer en Venecia era real, mi tío sólo me quería fuera de su juego por un tiempo, sabe que Rukia está viva, que está oculta entre los civiles del Clan y si la encuentra entonces será el fin, necesito…
– Espera, espera… ¿De qué demonios me estás hablando? ¿Qué tanto ha pasado en Venecia que yo no sé? ¿Cómo es que nada de lo que iban a hacer en Venecia era real? ¿Tu tío te quiere fuera del juego? ¿Cuál juego? ¡¿Y cómo es que Orihime está secuestrada por Las Noches?!
– ¡Demonios, Ishida! ¿Hace cuánto que no hablamos? ¿Toda una vida, quizás? – le gritó encolerizado–. Escúchame, te veré en dos horas donde siempre. Te contaré todo de una sola vez y necesitaré de tu ayuda.
– Como siempre.
– ¡Sólo cállate y ven!
– Seguro.
– Uryuu, iré a ver al Señor Kuchiki– anunció Nozomi cerrando la laptop que estaba sobre la mesa.
– ¿Qué? ¿Si quiera sabes dónde vive?
– Bueno, Google te facilita la vida, y ni qué decir de Wikipedia si se trata de biografías. ¿Sabías que el Señor Kuchiki tuvo un cachorro a los diez y que éste murió atropellado por un auto a las pocas semanas de tenerlo? Pobre hombre– se colocó su abrigo y salió del departamento siendo seguido de Ishida.
– Espera, Nozomi, ¿Qué harás? Estás loca, ¿siquiera sabes lo que le dirás a ese hombre? No puedes abrir la boca así como así, recuerda que Ichigo y yo aún estamos involucrados en todo esto, hay gente que no debería ser tocada por esto tampoco, piensa lo que harás.
– Uryuu, no dejaré a Rukia, ¿entiendes? No la abandonaré, además creo que ha habido algo más allí como para que el Señor Kuchiki tomara esa decisión. Tranquilo, no te meteré en problemas, tampoco a Ichigo, Orihime y Rukia. Lo prometo– le dedicó una sonrisa de confianza y siguió su camino–. Y no me sigas, debo hacer esto sola. Además, creo que Ichigo te estará esperando en "donde siempre". Nos veremos luego.
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– Dime Yukio, ¿qué tal todo en Venecia?
– No ha habido mayores problemas, Señor, pero…
– ¿Qué ha ocurrido?
– El Señor Ósteh ha muerto esta madrugada luego de un atentado contra su familia. Sospechamos profundamente de Aizen Sosuke pero aún no tenemos pruebas directas que lo inculpen, ha sido un homicidio múltiple perfecto, no han dejado rastro.
– Killer's Moon.
– Posiblemente.
– ¿Quiénes han muerto?
– Toda la familia.
– Dios mío, Floro– susurró un tercero cerrando con fuerza sus ojos–. Masaki no lo soportará.
– A veces se necesitan de sacrificios para salvar a una persona.
– Sabía que no debía haberle mandado esa carta.
– Isshin, no fue tu culpa. Lo más seguro es que haya estado marcado desde el comienzo. Aizen sabe lo que hace.
– Sí pero… ¿por qué enviar a Ichigo con alguien que le arruinaría los planes? Sabía que Floro estaba al tanto de la historia de los Kurosaki y los Shirayuki, lo más probable sea que Ichigo esté enterado de su situación.
– Es que posiblemente ese sea su plan. Aizen es demasiado peligroso y ambos sabemos lo que es capaz de hacer– Isshin miró preocupado a su compañero y endureció su mirada–. Bien, Yukio, tú y tu equipo deben prepararse para una nueva e importante misión. Has que llamen a Riruka, tengo una nueva misión para ella también.
– Como usted ordene, Señor– dicho lo último, se retiró del salón.
– ¿Riruka? ¿Qué pasa con ella?
– En sus informes me ha dicho que Kuchiki está en búsqueda de Rukia…
– Nunca me lo habías dicho.
– Lo creí innecesario hasta que no supiera qué hacer con ello. De todos modos, creo que ya es tiempo de que Riruka hable por nosotros.
– Tal vez tengas razón.
– Isshin, Aizen ha comenzado a moverse en el juego, creo que llegó la hora de empezar nosotros también– el aludido suspiró largo y tendido, apretó sus dientes y por fin asintió con la cabeza. Ginjo tenía razón.
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Yoruichi miraba la carta una y otra vez sin podérselo creer, ¿cómo demonios había dejado escapar semejante detalle en un documento como el que tenía en manos? Definitivamente debería rehacer el recurso de investigaciones porque se estaba oxidando hasta en los procedimientos más sencillos.
– Oh, Byakuya, justo a ti te iba a buscar.
– ¿Qué quieres?
– Necesito que observes un pequeño gran detalle– señaló en la carta la fecha de envío, junio del dos mil siete–. Es de hace ocho años atrás.
– Imposible… ¿Cómo…?– Byakuya tomó la carta con ambas manos sin poder creerse lo que sus ojos leían. Él era un hombre correcto, muy pocas veces las cosas se tornaban sorpresivas para su persona, sin embargo debía admitir que dicha revelación lo había dejado atónito–. ¿Por qué esta carta tardaría ocho años en llegar a mis manos? Es completamente absurdo.
– Yo tampoco lo sé. Investigaremos, Byakuya, no te preocupes, sólo quería hacerte saber la noticia– lo tranquilizó doblando la carta y guardándola nuevamente en el bolsillo de su blazer–. Por otro lado… ¿has visto a Soi y a Kisuke? Los he perdido de vista hace un rato y no los encuentro por ningún lado.
– Creo que ellos también han decidido escapar de ti. No los culpo, si por mi fuera tomaría el primer avión a la otra punta del mundo– comentó completamente indiferente sin despegar la vista de su libro.
– Pues tienes la puerta abierta y el dinero suficiente para hacerlo– le respondió ofendida–. Si quieres te ayudo con las maletas.
– Eso debería decirlo yo. Recuerda que esta es mi casa, Shihouin.
– Estoy aquí por trabajo, en cuanto me pagues con gusto me largaré de aquí, primo.
– Nadie dijo que te pagaría, te has metido en este caso tú sola, lidia con ello.
– No quieres que muestre públicamente la foto que tengo de ti durmiendo con el señor Embajador de Algas de pequeño.
– Eso fue cuando tenía diez, no intentes amenazarme con estupideces.
– Mmh, la foto que yo guardo muestra claramente a un pequeño Byakuya de… ¿Quince años? ¿O era de dieciséis, tal vez?– Byakuya cerró su libro con brusquedad y se alejó de la habitación para salir al patio trasero, lejos de la maldita gata–. ¡Oh, vamos! ¿Te has enojado por eso? Sigues siendo un niño muy sensible, pequeño Byakuya– lo acusó mientras lo seguía por detrás–. Recuerdo cuando mi tía se casó con tu tío hace muchísimos años, realmente estabas furioso, ¿será que desde entonces no me aceptas, querido primo?
– No somos primos, no lo volveré a repetir. Y deja de seguirme, por favor.
– Sí que lo somos, somos primos políticos pero primos al fin– siguió insistiendo acercándose más a él.
– No, no somos nada. Sólo termina tu trabajo y vete para no volver. Tu sola presencia me pone nervioso y eso no es bueno para mi salud– le reprochó sin siquiera voltearse a verla.
– Ohh, así que ¿yo te pongo nervioso? Qué gentil manera de decir que te agrado, primito.
– Créeme que para nada es agrado.
– Mmh… juguemos a un juego…
– No.
– ¿Me llamo Yoruichi?– Byakuya ahora sí se volteó a verla con una ceja levantada–. Responde, ¿Mi nombre es Yoruichi?
– Sí.
– De la familia Shihouin.
– Sí.
– ¿Tengo veintinueve años?
– ¿Cuál es el truco? ¿A qué quieres llegar?
– ¡Contesta!
– Sí.
– ¿Mi color favorito es el amarillo?
– Sí.
– Kisuke es mi mejor amigo y mano derecha.
– Sí– respondió visiblemente molesto.
– Soy una molestia para ti y tus fastidiosos asuntos.
– Oh sí.
– Y yo te agrado.
– Sí– momento de silencio. Recapacitó lo que había respondido.
Tres, dos… uno.
– No.
– ¿Lo has grabado, Kisuke?
– Por supuesto que lo he grabado, jefa querida, ¿acaso duda de mi increíble percepción para captar momentos sublimes? Esto quedará para la historia.
– Deja el circo, Kisuke, lo usaremos la semana entrante con los nuevos del cuartel. Lo titularemos "Como despistar y engañar a tu presa, parte uno"
– ¿Parte uno, Señorita?– Preguntó Tessai reviendo la grabación hecha minutos atrás.
– ¿Acaso crees que será el único material de enseñanza?– preguntó casi como ofendiéndose. Byakuya masajeó el puente de su nariz inhalando y exhalando con lentitud, antes de que sus nervios se canalizaran de una manera más… peligrosa–. En fin, ¿Dónde está Soi Fong? Necesito pedirle un favor.
– ¡TÍA, TÍA!– como si hubiera sido invocada por las palabras de la mujer, Soi apareció jadeante luego de tanto correr, llegó hasta donde su tía y el idiota de Urahara y se tomó unos segundos para recomponerse–. No… tienes-idea de… lo que he descubierto…– tomó una gran bocanada de aire y por fin recuperó la compostura–. Necesitamos hablar de ello urgentemente.
– ¿Qué puede ser tan importante que tiene así de preocupada?
– Aizen ha comenzado el juego, Ósteh Floro ha muerto esta madrugada junto a toda su familia y… respecto a la mujer, Inoue Orihime, ella está presa en el Clan Las Noches.
– Demonios, ¿ya has logrado conseguir esa información?– preguntó Urahara tan asombrado como quien va a la playa por primera vez.
– Bueno, no es difícil darse cuenta de que Aizen estuvo detrás de lo del homicidio– respondió algo apenada esforzándose por suprimir una sonrisa de alago–, sólo he investigado acerca de sus movimientos un poco, tal parece que es como tú lo has predicho, Killer's Moon han sido los causantes de todo. Respecto a Inoue Orihime, ha sido más complicado pero he sabido que hace dos meses ha viajado junto a Aizen a América, durante la vuelta se sabe que Aizen volvió a Jiyunrinan, pero la señorita Inoue ha tomado un rumbo diferente hacia la ciudad de Karakura. Seguí el rastro para por fin dar con el paradero de Las Noches, en un vecindario abandonado donde secretamente funciona su central de actividades. Ha estado secuestrada allí durante todo este tiempo, pues no he recibido ningún otro movimiento de la mujer.
– Pero… ¿Por qué estaría de rehén en un lugar así?– preguntó Byakuya algo preocupado–. Además, se supone que es la mano derecha de Aizen, ¿no es así? ¿Por qué él no ha intentado nada para salvarla?
– Byakuya…– comenzó a hablar Yoruichi como quien trata de explicar algo importante a su hijo– no sé cómo decírtelo pero… he estado pensando bastante acerca de lo de la carta desde ayer, y con lo que acaba de informarnos Soi es probable que Aizen ya esté enterado acerca de Inoue Orihime también. Si sabe que jamás ha matado a Rukia, que en lugar de ella ha asesinado a esa chica, Nozomi Kujo, entonces no dudo que haya enviado a su sobrino, Ichigo Kurosaki, junto con ella para que se encuentren a propósito con Ósteh Floro y así se enteren de sus orígenes, de esta manera comenzarán a sospechar de Aizen y buscarán a Inoue por sí mismos. Si lo que busca él es hacer realidad lo que cuenta esa antigua leyenda entonces es una emboscada para llevarla fácilmente hasta los laboratorios de Szayel Aporro Granz, el científico más reconocido mundialmente por estar loco…
– Desde que se ha descubierto su afán por drenar sangre humana para sus diversos experimentos– acotó Urahara sin ápice de bromista.
– Exacto. Él trabaja directamente para Las Noches, puede ser que Aizen los esté utilizando para ello.
– Aun así, ¿Por qué Rukia iría a salvar a una mujer que apenas debe conocer?
– Porque no será por voluntad propia– le respondió Soi esta vez–. Por mi investigación he sabido que Ichigo Kurosaki y Orihime Inoue son buenos amigos, si él se enterara de que ella está en peligro entonces no dudaría en salvarla. Si las cosas suceden así, sería inevitable para él arrastrar a Rukia Kuchiki a ello, Kurosaki ha sido el de la decisión de encubrirla dentro del Clan así que creerá conveniente llevarla para no dejarla fuera de vista y que así escapara.
– Y, como por arte de magia, la verdadera presa de la mafia iría solita hacia sus garras– finalizó Yoruichi omitiendo la sonrisa triunfal que podría mostrar en ese instante, la situación no lo ameritaba.
– De esa forma las estarían llevando al matadero a ambas. Podríamos evitarlo, ¿verdad? – Yoruichi no sabía cómo mostrarse ante semejante situación, ¿Byakuya Kuchiki se demostraba preocupado por dos mujeres que no servían para su conveniencia?
– Ahh… veremos qué hacer para sacarlas del peligro. No te preocupes, primo, las rescataremos, a ambas– apoyó su mano en el hombro del pelinegro y le regaló una sonrisa reconfortante, pues de seguro la necesitaría.
– Señor Kuchiki, siento mucho molestarlos pero…– dudó unos segundos antes de continuar, sin embargo al ver que todos los presentes esperaban su comunicado prosiguió– Una mujer llamada Nozomi Kujo dice que necesita hablar con usted de inmediato.
– ¿Nozomi… Kujo?– preguntaron los cuatro al unísono.
La sorpresa no se hizo esperar, los rostros de los cuatro presentes estaban completamente descompuestos, ¿Acaso Nozomi Kujo no estaba muerta? ¿No había sido ella la encargada de hacerse pasar por Rukia cuando ésta iba a verse con Aizen Sosuke?
Mejor ver para creer, ¿verdad?
Yoruichi, Kisuke, Soi y Byakuya casi corrieron hasta la puerta de la mansión. Sus ojos no lo podían creer y su mente asimilar, la mujer que habían creído muerta estaba frente a ellos como si nada nunca hubiera sucedido. Cabello verde, algo más largo de lo que la foto mostraba pero el mismo al fin; ojos violetas e inexpresivos, complexión delgada y ligeramente más alta que Rukia. Era ella, Nozomi Kujo.
– G-gracias Riruka. Ya te puedes retirar– la aludida miró sorprendida a la dueña de esa voz y luego se dirigió a su Señor. Byakuya asintió sin más y ella se retiró a cualquier otro lugar de la casa.
– Buen día, Señor Kuchiki– realizó una perfecta reverencia que demostraba el respeto que le tenía. Byakuya correspondió con el mismo gesto y la invitó a sentarse para estar más cómodos–. Siento mucho haber venido sin invitación y sin anunciarme antes pero realmente necesitaba hablar con usted sin perder más tiempo– dio una rápida y sutil mirada a todos los presentes antes de continuar–. ¿Cree usted que podamos hablar a solas un momento?
– Oh, no te preocupes, cariño, somos investigadores especializados en el caso de Rukia Kuchiki– Nozomi abrió los ojos impactada por la revelación. Se paró nuevamente dando dos pasos hacia atrás–. Porque es eso de lo que vienes a hablar ¿cierto?
– ¿Qué tanto saben acerca de Rukia?– preguntó desconfiada alertando a los demás.
– Tranquila, te explicaremos en cuanto tú nos expliques lo que sabes, podría ser importante– Nozomi frunció el ceño sin querer ceder–. Ahora mismo puede ser que Rukia esté en peligro– explicó Yoruichi tratando de tranquilizarla–, creemos que podría estar yendo hacia una emboscada.
– ¡¿Qué?! N-no… no puede ser… Ichigo dijo que la cuidaría, yo lo vi, cómo la protegió esa noche cuando… me mataron– explicó nerviosa y entrando en desesperación. Yoruichi y Soi la tomaron por ambos brazos y la obligaron a volver a su asiento, de inmediato pidieron a Riruka que trajera un vaso con agua–. Ichigo la aferraba a sí para evitar que ella corriera hacia mí, él la protegió desde el primer momento. Y si… y si Rukia está en peligro significa que Ichigo también lo está… Y-yo debo ayudarlos, por favor díganme cómo ayudarlos…– suplicó aferrándose al brazo de la pelinegra.
– Tranquilízate, aquí estamos para eso– le dijo Yoruichi consiguiendo su atención–. Estamos al tanto de sus movimientos y la salvaremos cuanto antes pero para ello necesitamos de tu aporte, ¿podrás hacerlo? – Nozomi asintió por fin calmándose y tomando del vaso que Riruka le había traído–. Perfecto. Pues entonces dinos, ¿Qué es lo que sabes?
– Bueno…
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ooOoo
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– Kurosaki, juro por el idiota de mi padre que no te perdonaré el no haberme contactado antes– reclamó visiblemente molesto.
– Déjate de estupideces, Ishida, sabes que no lo he hecho adrede. Aun así necesito tu ayuda, no sé, lo que puedas averiguar te lo agradeceré pero necesito algo de información acerca del paradero de Inoue– sacó de su bolso una libreta negra pequeña–. Aquí dice que Las Noches se encuentra en la ciudad de Karakura, en uno de los vecindarios abandonados hacia el oeste, pero he buscado en la red y son decenas de vecindarios. No es una zona muy poblada por allí.
– ¿De dónde has sacado eso? ¿Qué no es de Hinamori?
– Sí pero no importa, ¡Concéntrate en esto, Ishida!
– Seguro, sólo pensaba las mil maneras en las que Hinamori te hará sufrir por tocar sus cosas.
– Luego lidiaré con ello.
– Su temperamento no es el mejor cuando se trata de sus bitácoras.
– Lo sé.
– Y querrá hacerte llorar hasta navidad del dos mil veinte por…
– ¡Ya entendí, Ishida! Un problema por vez ¿quieres?– el aludido trató de esconder una sonrisa burlista mientras levantaba ambas manos en son de paz–. Gracias. Maldición, parece que disfrutas verme nervioso.
– Apuesta por ello– Ichigo bufó y sorbió otro poco de su café. Ishida rió por lo bajo y suspiró para volver a su seriedad habitual–. En fin, creo que podré serte de ayuda fácilmente esta vez. He estado investigando a mi padre los últimos días, recaudando información acerca de sus inversiones y demás acciones. Adivina qué he encontrado– Ichigo asintió instándolo a seguir–. Mi padre ha estado teniendo varios negocios no sólo con Aizen Sosuke, sino también con Louisenbairn Baraggan.
– ¿Qué?– preguntó con total asombro.
– Como lo escuchas. Si bien Aizen le ha sido de mucha ayuda respecto a las distintas drogas que el hospital necesita para sus pacientes diarios y especiales, también Las Noches ha contribuido prestando sus laboratorios y científicos para llevar a cabo diversos experimentos requeridos para la prueba de nuevos medicamentos y drogas de cura para distintas epidemias. ¿Has escuchado hablar alguna vez de Szayel Aporro Granz?– Ichigo negó–. Es un científico que el mundo ha considerado como loco al percatarse de su obsesión con el drenaje de sangre humana para diversos experimentos, lo cierto es que ha participado en varias investigaciones del Hospital de mi padre para el descubrimiento de la cura contra la lepra. ¿Adivinas cuál ha sido la medicina que han estado tomando los pacientes con lepra todo este tiempo?
– Sangre humana.
– Bingo. Szayel Aporro Granz utiliza los cadáveres de varios hombres negros provenientes de África que se le otorgan misteriosamente todos los meses y de esa manera mi padre obtiene grandes cantidades en litros de sangre modificada para su consumo, ya sabes, de esa manera nadie se daría cuenta de que está ingiriendo sangre, sería antiético y hasta antiestético. No pude averiguar mucho más porque mi padre ya estaba de vuelta en casa así que lo último que puedo decirte es la dirección exacta del escondite del Clan– tomó una servilleta de papel y anotó en ella antes de dársela a Ichigo–. Sólo prométeme que hagas lo que hagas me dejarás ayudar, también quiero salvar a Inoue y conociéndote a ti lo más probable es que entres en acción sin siquiera tener un plan.
– No te preocupes, necesitaré toda la ayuda posible con esto. Sólo… evita hablarle a Hinamori de nosotros, de Rukia y de mí, has como que tú no sabías nada del tema, ¿bien?
– Cómo quieras.
– Debo irme, Rukia amenazó con arrojar mis cosas por la ventana si no llegaba antes que Nell– tomó sus cosas y se apresuró a salir del local luego de dejar unos cuantos yenes sobre la mesa.
Ishida se recostó contra el respaldo de su asiento y se permitió mirar más allá del gran ventanal que ofrecía una bella vista de la zona central de Jiyunrinan. Las cosas se complicaban cada vez más para su amigo y, por más idiota que pareciera al sentir que debía ayudarlo hasta el final, él se consideraba también involucrado en el gran peligro de sus vidas. A partir de ahora ya nada sería tan fácil como lo habían tenido hasta el momento, Aizen sabía, lo sabía todo, de su traición, de los orígenes de Rukia y hasta los de Ichigo, de lo que Ichigo había estado haciendo en Venecia; lo más probable sería creer que uno de ellos no saldría bien parado de ésta, y aunque tratara y tratara profusamente de negarlo… sentía que el gato con suerte no sería él…
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Y a los casi dos meses, Kia Kuchiki resucitó de entre los muertos y subió la bendita continuación de ERM. Está sentada frente a la computadora luchando por cómo disculparse con quienes esperaban por ERM, desde allí ha de ver a los contentos y a los frustrados. Cree en el Espítiru Santo (Sí, espítiru), la resurrección de la inspiración, el perdón de semejante pecado, el IchiRuki...
Amén :3
Sí, claro...ustedes me bajarán de esa nube rosa de un sólo sopetón con sus antorchas y lanzas... Y un "lo siento" no será suficiente para disculparme ¿verdad?. Pero bueno, he prometido una y mil veces que jamás abandonaré este fic, así que no lo haré.
¿Qué dicen? ¿Les gustó? He tenido que releer (Sí, otra vez) el fic para hacer un mega resumen y por fin ir hilando el final. Ustedes siéntanse libres de juzgar cómo ha quedado esto. A propósito, hay varias cosas que están mal redactadas, así que en la semana lo corregiré... tranquilos, no lo notarán, son cosas de capítulos anteriores...
Ok, Nos leemos entonces! Bye! O.-/
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HinaHitsugaya: ¿Aun te alegro el día? (*carita de Gato con Botas*) Espero no haber hundido tu gusto por esta historia, espero que el resumen te haya orientado también! :D
marylu Rguez: Hola! Sí... es frustrante cuando sientes que nada sale de acuerdo al plan y para colmar las cosas no hay nadie que esté en tu defensa... Como lo has dicho perfectamente, Ulquiorra y Nell serán piezas importante... aunque cada uno a su manera, en distintos ámbitos, ya lo verás! (PD: Preguntaste por mis estudios, lo siento... no he quedado en la facultad de medicina este año pero aun me sigo preparando, volveré a intentar y lo lograré! Fighting! :3 Gracias por preguntar)
andrea-barboza-3363: Hola! Muchas gracias por comentar y siento mucho haberte decepcionado y no haber continuado rápido con la historia... espero que aun sientas ganas de leer el fic... ¿te ha sido de ayuda el resumen?
dragondefuego: Jajaja Lo siento! Pero aquí está la conti, dime qué te pareció? ¿Ha valido la pena la espera? Ya la próxima no dejaré pasar mucho tiempo, el resumen está casi listo y sólo tengo que escribir!
