Este episodio final se lo dedico con cariño a una de mis amigas lectoras a Teresa Gonzalez, gracias por tu apoyo, siempre es de verdad un gusto saber que me regalas un poco de tu tiempo para leer estas cosas raras que salen de mi corazón, por esa razón espero hacerte sentir especial con este tierno final.
Capítulo 24 final: Contigo hasta el fin del mundo
.
Una vez ahí, Souichi bajó con el aparatoso arreglo floral y su hijo le deseó suerte.
— Buena suerte papá. Que logres actuar como haría una jovencita enamorada.
— ¡Por dios quieres callarte!
Las risas en el auto se escucharon alto y fuerte, de esa manera ingresó en el edificio ansioso, con alcohol en las venas para darle valor pero no el suficiente para hacerlo perder la razón. Y por supuesto que con cada paso, no se creía ni él mismo, lo que tenía pensado hacer; un plan trazado por su hijo que ni Isogai se hubiera atrevido a proponerle por no salir lastimado.
De esa forma, con un traje pulcramente planchado, un arreglo floral llamativo y enorme, entró Souichi hasta la recepción pidiendo que le hablaran a su marido. Aguardó unos minutos y al verlo aparecer por el ascensor, se levantó como se suponía y corrió hasta sus brazos, sintiéndose como un completo imbécil al hacerlo. Aunque pensó también en que la recepción estaba llena y muchas personas estaban saliendo.
— ¡SEMPAI! — Exclamó Morinaga, casi siendo empujado, el cual venía acompañado por jefes y algunos de sus subordinados.
De pronto, respiró profundo, ignoró a todos los que lo vieron acercarse con el regalo y lo besó así de improviso. No únicamente eso, sino que lo atrapó como un pulpo metiendo su lengua aparatosamente, ante los ojos atónitos de todos los que lo conocían de algunas reuniones en las que lo había llevado.
Al soltarlo, sintió la turbación de su marido que se quedó completamente mudo ante los hechos y tomó el arreglo floral entre sus manos completamente rojo. Tatsumi entonces sonrió sintiendo más valor todavía, al obtener tan apabullada reacción, asiendo la mano que le había quedado libre a Tetsuhiro y la besó como si se tratase de su princesa, con una leve reverencia tal cual le había enseñado Johan.
— ¿Me acompañas a cenar? — Expresó con la confianza del mundo que le daban las reacciones más increíbles que jamás había visto en un estupefacto Tetsuhiro.
— Yo… creo que nos vamos, nos vemos luego. — Dijo Morinaga llevándose de la mano a su esposo que estaba a punto de volcarse de la risa.
Al llegar a su auto, en el estacionamiento preguntó:
— ¿Por qué has hecho eso Souichi? Estaban mis jefes, mis asistentes y… y…bueno tú no eres así.
— ¿No siempre dices que no soy espontaneo?
— Bueno es que no pensé que harías algo así. ¿Otra vez Isogai te aconsejó?
— ¡Claro que no! Tiene mucho tiempo que no hablamos. ¿Te molesta todo esto?
— Pues no. Algo así jamás me molestaría, al contrario me encanta.
— De acuerdo vamos a cenar.
Sabía de hecho que otra parte donde su marido solía abusar era en lo sexual, siempre obligándolo a hacer cosas indebidas en lugares prohibidos. Con eso en la cabeza, al entrar al auto lo atacó con besos mientras sus manos fueron directo a los pantalones del chico de cabellos azules que intentó apartarlo.
Morinaga por su parte, tenía entendido que todos sus conocidos, pasaban por sus autos muy cerca de donde ellos estaban estacionados. Pero no logró conseguir un poco de espacio hasta que estaba completamente sumiso, duro y la saliva caliente de Souichi entraba por su garganta. Abrió un par de veces los ojos para mirar al exterior con dificultad, mientras era asaltado en el auto y todos pasaban a sus lados mirando a otro lado al ver a Souichi subido sobre él.
Boquiabierto, excitado y sumiso en el asiento, respiró un par de veces muy hondo cuando Tatsumi bajó hasta acomodarse en su asiento y se puso el cinturón de seguridad. El aliento volvió y por supuesto la vergüenza de que todo el mundo había visto una escena bastante exhibicionista de parte suya y de su compañero.
— ¿Qué ha sido esto Souichi?
— ¿Ya dejé de ser tu sempai?
— Yo… es que… no lo entiendo. ¿Esto es para hacerme enfadar?
— ¿Enfadar? ¿De alguna manera te he hecho enfadar o molestado?
— No, sólo es que este lugar no era propicio para esto.
— De modo que mi laboratorio te parece un buen lugar, ¿pero en el estacionamiento de tu trabajo no?
— ¿Así que todo esto es venganza? ¿Alguna prueba? Déjame decirte que nada de esto es algo que me haría renegar de todo lo que yo te he pedido.
— Quién ha dicho algo de eso, yo sólo estaba correspondiendo las atenciones de mi novio.
Morinaga se encogió de hombros pensando en que no habría forma de hacerlo sentir que esas cosas pudieran estar mal, a pesar de que su cabeza supuso todo lo que le dirían el siguiente día en su empleo. Intentó calmar al monstruo entre sus piernas y arrancó el auto llevándolos a donde Souichi le indicó.
Camino al lugar, el hombre de cabellos rubios burlonamente miró por la ventana a causa de observar que la erección en su pareja no cejaba de ninguna manera. Nuevamente al estacionarse, mirando que ya se había calmado Tetsuhiro, decidió volver a besuquearse con él, toquetearlo hasta ponerlo duro y bajarse del automóvil antes de obtener el mismo suplicio.
La respiración acelerada con una dureza en sus pantalones lo hicieron salir con dificultad del vehículo. Se paró recargado en él y respiró un par de veces todavía imaginando las manos que tocaron sobre su ropa.
— ¿Qué esperas? La reservación aguarda por nosotros. — Insistió para molestar a Tetsuhiro.
— ¿No puede esperar a que todo esté bien? Deme un par de minutos.
— Sólo usa el saco doblado en tu brazo frente a ti y nadie podrá notarlo.
Morinaga tenía excitación extra por aquellas caricias atrevidas y el que sólo tuviera un orgasmo la noche anterior, ya que debido días de austeridad únicamente con dos de ellos podría controlarse aquella tarde. Caminó un tanto encorvado e incómodo hasta llegar a la recepción y una vez les indicaron a donde pasar, Souichi vio el momento perfecto para tocar el trasero de su esposo tal como le había dicho su hijo, como un acto de total invasión a la privacidad. Se resistió pero luego recordó escenas donde había sido obligado a realizar cosas fuera de lugar, sin olvidar que sería algo memorable por la reacción que obtendría. Se deslizó hasta su lado y lo tocó de una forma totalmente evidente y casi grosera pues apretó con la mano.
— ¡Pero qué! — Exclamó Morinaga sonrojado, más de lo que jamás había estado.
Souichi ahogó una risa y al acomodarle la silla a su marido se fue al baño a reír a todo pulmón. En toda su vida jamás había reído como un loco, sólo esa vez que aguantando la vergüenza, había tocado uno de los glúteos de su esposo frente a un grupo de personas en el restaurante.
Al regresar, le causó gracia el gesto de Morinaga entre sorpresa y sonrojo, de manera que sonrió casi burlonamente pero ese gesto le resultó hermoso y encantador a su amado. La cena se fue con Souichi comiendo con felicidad, hasta que Morinaga se levantó al sanitario, entonces lo siguió y una vez dentro, luego de que usaran los mingitorios, se lavaron las manos mientras Morinaga tenía una mala sensación de tenerlo a su lado así en silencio. Una vez secó sus manos atrapó a Morinaga que se disponía a salir.
— ¿Dónde crees que vas? Tengo ganas de hacer algo distinto. Vamos a hacerlo aquí.
Tetsuhiro sonrió travieso y respondió:
— Por supuesto.
— He tenido ganas de hacerte gemir Tetsuhiro.
— ¿Ha… hacerme… gemir?
— No te preocupes seré gentil.
— Creo que deberíamos esperar a llegar a casa.
— No seas miedoso, no tardaré, estoy bastante excitado por los días de espera y tú tampoco lo harás por tus reacciones en el auto.
— No sempai, disculpe pero creo que debo irme a la mesa, pensarán que nos vamos sin pagar.
— Miedoso…
— No es miedo, es que usted es un tanto… nada.
— ¿Soy qué?
— Usted es un poco brusco cuando lo hace.
— ¿Yo soy brusco? Tú solías dejarme exhausto. Además te gusta. — Souichi se sonrojó luego de sus palabras y agachó la mirada, aun y todo lo que había hecho, decir una cosa de ese estilo era sin duda, demasiado hasta para su juego.
Tetsuhiro comenzó a reír y luego de un beso corto le dijo:
— Sabes algo sempai… tengo muchas ganas de llevarte a la cama y cuando lo hagamos no me importa si tú eres el de arriba.
— Sucio pervertido. ¿Esa es forma de decirlo a tu cita?
— Tienes razón, vamos a continuar con la cena, pues nos falta el postre. — le guiñó un ojo luego de la oración y Souichi ni siquiera se preguntó si tenía dobles intensiones. Suspiró y caminó hasta la mesa, donde se relajaron para seguir hablando como buenos amigos.
La cena había terminado y la noche apenas había caído, además de que Souichi tenía planes para seguir divirtiéndose y molestando a su esposo. Por esa razón partieron a un bar, ahora si con la finalidad de embriagarse un poco.
Pero la velada no acababa a pesar de muchos besos indiscretos, puesto que con cada copa que bebió Souichi se desinhibió y provocó que al poco rato, Tetsuhiro lo separara de su cuerpo y dijera acaloradamente:
— De acuerdo, tú ganas sempai, lo entiendo. No sabía que podía ser tan asfixiante y me has demostrado que tu paciencia es más grande que la mía.
El alcoholizado Tatsumi respondió con enfado y tomando la camisa del hombre que decía esas absurdas palabras. Con mucho enfado le dijo:
— ¿Asfixiante? ¿Te parezco asfixiante idiota? Hoy dormirás en el sofá y me voy a casa. — Sus ojos medio abiertos, medio cerrados y caminando casi tambaleándose se fue al sanitario, al tiempo que Morinaga pagó la cuenta. Esperó por él hasta que lo vio salir.
— ¡Espere sempai! — Le dijo mientras lo agarró del brazo.
— Suéltame no quiero hablarte más.
Caminaron un par de pasos lejos del ruido y al salir, Tetsuhiro lo detuvo en seco:
— No sempai, si le dije que era asfixiante me refería a mí. Todas sus acciones me han demostrado la forma en la que yo suelo invadir su espacio personal y creo que he sido un fastidio.
— Pero eso quiere decir que yo lo he sido el día de hoy. — Los ojos vidriosos del alcoholizado Tatsumi miraron con enfado a su esposo.
— Le aseguro que he pasado la mejor cita de toda mi vida, espero que lo repita, no importa si agarra mi trasero. Le confieso que eso si me avergonzó, y lo del estacionamiento… ahora que lo recuerdo tengo una idea de donde terminar nuestra cita.
— ¿A si? Pensé que iríamos a casa a descansar.
En el oído, como un breve susurro, las palabras de Morinaga llegaron hasta el hombre que lo acompañaba:
— Sempai… Souichi Tatsumi… yo quiero hacerle el amor. Desde que lo he mirado, no ha hecho más que incitarme y me muero por descubrir lo que puede decirme de su corazón al tenerlo completa y suavemente para mí esta noche.
El sonrojo llegó a Souichi que respondió en un beso a su compañero que se encontraba próximo. Lo tomó nuevamente entre sus labios y Tetsuhiro ya no podía más con sus pensamientos.
— ¡A dónde crees qué! — Exclamó cuando el auto entró directamente a un hotel en el centro de Nagoya.
— Esta noche será nuestra sempai, la primera vez que lo haré mío y no pretendo que se contenga, quiero escucharlo, por eso lo he traído a este lugar distante, en donde nadie nos conoce, ni nos juzgarán.
— ¿Y Johan?
— Le mandaré un mensaje para decirle que lo veremos mañana.
— Como quieras. — respondió en un gruñido que era para cubrir la poca vergüenza que le quedaba, luego de abiertamente entrar a un hotel, con la finalidad de tener sexo sin sentir que fuera malo.
Caminó de su mano a la recepción donde les dieron una llave y estacionaron el auto en el garaje que tenía aquel cuarto que habían pagado para toda la noche. Morinaga dejó a su sempai sentado en el auto, mientras fue a comprar algunas cosas para pasarlo bien y así finalmente volvió para encontrarlo en la entrada de la habitación aguardando por él.
— ¿Entonces qué cosas compraste esta vez? En esa bolsa no creo que quepa algún extraño traje de conejo de playboy.
— No… es mucho peor, y si comprara ese disfraz, lo usarías tú. — Una suave risa acompañó a su comentario y luego continuó: — Sólo son condones y lubricante.
— ¿Así que condones?
— Bueno pensé hacerlo así para variar, además quizá te haga sentir que estás con otra persona.
Souichi se sonrojó ante el comentario de Morinaga, pero le pareció interesante la propuesta, ya que el pervertido de su marido jamás se había tomado la delicadeza de hacer algo así. Y el hecho de imaginarse a otra persona le intrigó, únicamente supuso que sería extraño el tacto pero no como si pudiera hacerlo con alguien distinto.
Entraron a aquél lugar con esa sensación rara que infundía la habitación, un lugar ajeno a su hogar al que por tantos años estaban acostumbrados. Souichi aclaró la garganta para dar una respiración profunda, recordando todas las veces que antes habían estado a solas en lugares así. Mucho más ahora que estaban pretendiendo conocerse.
Entró nuevamente a orinar, a razón de que demasiadas bebidas lo tenían liberando los líquidos de su cuerpo presurosamente.
Mientras tanto, Tetsuhiro en la habitación se sintió extraño, nervioso, ansioso y tenía tanto tiempo que su pareja no lo besaba con tanta pasión y locura, que casi era como la primera vez en su cabeza. Un hombre que había conocido nuevamente, al que había besado otra vez por vez primera y del que se había vuelto a enamorar con una pasión alocada que hacía vibrar su corazón. Pero sobre todo estaba más que listo y ansioso de llegar lejos en todo.
No sabía si desnudarse o aguardar para hacerlo con calma, todo parecía tan nuevo que se sentó en la orilla de la cama escuchando el agua corriendo por el lavamanos. Lo miró salir con su sonrojo alcoholizado y la mirada salvaje suspirando.
— ¿Y ahora que sucede contigo?
— Nada, ¿por qué lo pregunta sempai?
Caminó hasta él, se sentó a su lado en la cama y respondió:
— Estamos en un hotel y sigues vestido. Además no me has atacado al salir del baño. Y la cara que tienes me dice que algo te tiene tenso.
— Sólo pensaba que es nuestra primera vez dentro del juego sempai.
— ¿Entonces te portarías raro si así fuera? ¿No quieres hacerlo?
Morinaga sonrió aproximando su rostro al de Tatsumi para luego responder antes de intentar besarlo:
— No es eso… sucede que ha sido tan mágico. Toda la semana ha sido maravillosa y no quisiera que volviéramos a la rutina.
— Pero la rutina también es buena porque nos da seguridad. Sé que puedo llegar a casa todos los días para verte o levantarme con tu compañía encimosa. Y cuando quieras podemos jugar otra vez, aunque creía que era una pérdida de tiempo, la he pasado muy bien. Hoy he reído como jamás.
Una sonrisa se hizo presente en Tetsuhiro que finalmente lo besó y parecía desesperado puesto que lo volcó a la cama abriendo su camisa y entre besos retiró los pantalones. Desde luego no era el único deseoso de todo, ya que Souichi mientras fue acariciado masajeó el pene en los pantalones de su esposo que parecía resoplar asfixiado y erecto. Se levantó a desnudarse con fuego en su piel.
— Creo que fueron buena idea los condones o me correría al entrar en ti.
Souichi se retiraba sus ropas también cuando Tetsuhiro se acercó con el condón:
— ¿Me lo puedes poner? Me excita pensar en verte hacerlo.
— ¡Cómo crees! Para empezar nunca he puesto uno ni a mí.
— Es muy simple, te mostraré.
Tatsumi pasó nerviosamente saliva con lo extraño que era el espectáculo de verlo colocarse aquello.
Lo recostó y los murmullos se hicieron sonoros, el amor se hizo ruidoso y acompasado. Libres de presiones, como para gemir y dejarse llevar hasta que Morinaga se corrió una vez y la siguiente no planeó ponerse nada pues Souichi le agradaba sentirlo más suave al tacto, en esa zona que lo recibió hasta saciar la pasión que habían guardado uno al otro.
No había interrupciones, ni ruidos que no pudieran ser sacados, el final perfecto de un romance nuevo y viejo que perduraba por el tiempo. No había algo mejor que levantarse para estar completamente relajado, mirar al ser amado y salir del lugar como cómplices de una pasión libre.
.
.
Cuando Johan terminó la universidad, su desempeño en los deportes le había dado la facultad para crecer en ese ámbito. Un pequeño equipo le dio un contrato y ahora con una carrera universitaria en biología, no se imaginó desempeñándose como sus padres en ese campo. Por el contrario, se sentía profundamente atraído por continuar en el deporte, gracias a su esfuerzo y su energía le dieron la oportunidad de cumplir sus sueños.
Como siempre se le facilitó hacerse amigo de medio mundo y aguantó estoicamente la novatada pesada que le hicieron, pues ahora formaba parte de un nuevo equipo con amigables compañeros, al menos la mayoría de ellos.
El entrenamiento fue todavía más rudo en la liga profesional y llegar a un departamento vacío en una ciudad distinta, parecía mermar su ánimo.
Mudarse fue indispensable al ingresar al equipo, tenía que habitar cerca de su trabajo y extrañaba sobremanera a sus queridos padres consentidores. Y en sus días de descanso corría a casa con tal de contarles todas sus experiencias. El par de hombres fascinados con lo que les decía, aguardaban por él entusiasmados y felices de salir a su lado a convivir los tres juntos.
El resto de la semana, Morinaga y Tatsumi se la vivían en sus rutinas, seguían siendo una pareja estable que se divertían ahora en cualquier momento que les resultara conveniente y en el lugar que fuera. A pesar de todo, extrañaban demasiado al hombre que se había convertido su hijo, el que los sonsacaba para irse todos a algún bar en donde los tres parecían buenos amigos.
A seis meses de haberse marchado, una extraña angustia lo hizo correr a casa un lunes por la tarde en su día libre, con tal de hablar con su padre Tetsuhiro. Lo encontró en casa preparando la cena, mientras Souichi terminaba algunas cosas en su computadora sentado en la biblioteca que tenían.
— Sí papá no sé… no estoy seguro…
— No puedes llegar y decir que te gusta un chico, sin que yo te cuestione. Explícalo desde el inicio. Es que no es posible, siempre te gustaron las mujeres ¿no?
— Papá no lo digas tan fuerte, es raro y no es que no me gusten… no sé cómo decirlo.
— Dime primero quién es y por qué dices que te gusta.
— Cuando llegué al equipo todos fueron agradables, y resulta que al presentarse conmigo, se me hizo bastante familiar uno de ellos. Un tal Lewis que me miró igual que yo a él, pensando en que nos conocíamos de alguna parte. Pero no dijimos nada hasta que nos encontramos en una de las fiestas bebiendo en la misma mesa. Entonces supe que él era mi gran amigo del orfanato y que había llegado hasta el mismo equipo de futbol. Fue extraño, ya que hablamos de cosas viejas y de cómo habían resultado nuestras vidas. Salimos como amigos durante varias noches hasta que en mi auto me dio un beso y yo me enfadé. Lewis se apartó de mí, dejó de hablarme con confianza, excepto para las cosas del equipo. Y ahora que lo he visto salir con unos tipos que van por él y he sentido mucho enfado.
— Un segundo… ¿Lo conocías del orfanato?
— ¡Papá! Presta atención, te digo que sentí celos de ver a un chico salir con otros. No hay otra explicación, hice una escena de celos pues pasé en medio de ellos y los empujé.
— Es lógico enfadarse de que un buen amigo te cambie por otros amigos, no necesariamente quiere decir que te gusta.
— No papá, resulta que luego del beso he estado mirándolo a discreción en los vestidores.
— Bueno y ¿qué sientes al verlo? ¿Te excita?
— No lo sé. Es que no sé si es por verlo con esos tipos, que he tratado de que me guste. Yo jamás he mirado a los hombres. He tenido sólo novias y sexo hetero. Nunca me imaginaría hacerle… Por eso tenía que preguntarte.
— Sólo estás confundido, no debes ilusionar a un chico gay con algo que no podrás darle. Aun y si lo intentas, creo sería cruel para él, no hay certeza de que sea un capricho tuyo o que en verdad te guste.
— Gracias papá, sabía que podía contar contigo y un buen consejo.
Souichi había escuchado aquello desde fuera de la cocina y se quedó en silencio recordando a cierto asistente que le había vuelto su mundo de cabeza. Todo había comenzado por un beso y luego se hizo extraño cuando el sexo se volvió habitual. Finalmente sus celos le hicieron notar, no podría alejarse de Morinaga Tetsuhiro. Sabía de hecho que era un terrible error decirle a su hijo que no debería explorar esa parte. ¿Pero cómo podría expresar algo de ese estilo? Jamás se había atrevido a decir ni una sola vez, la forma en la que ellos se habían vuelto una pareja.
Tatsumi caminó pensativo nuevamente hasta su habitación y se sentó reflexionando de su pasado. Las cosas que habían transcurrido y cómo era posible que él hubiera terminado en una relación homosexual, con tal de ponerse en el lugar de su hijo. Pero él no era Johan, jamás había estado con otra persona que no fuera su amante esposo y nunca tuvo una forma de comparar una relación con alguien más, aunque no requirió aquello, ya que se sintió bastante a gusto en la que tenía.
La pregunta en el aire… ¿Sí lo hubiera dejado marcharse a Fukuoka luego de su primer encuentro, nada de lo que tienen existiría? Y por supuesto que Souichi tenía la respuesta, algo que no había comprendido años atrás, ahora era tan evidente. En aquél entonces él tenía sentimientos por Morinaga y por esa simple razón no lo dejó marcharse. Al descubrir aquello, sólo había una cosa importante, si su hijo tenía la oportunidad de amar a alguien que correspondiera sus sentimientos, en realidad debería intentarlo, ya que las relaciones con mujeres no le habían resultado y todo el tiempo terminaba solo y herido. Por más que le incomodara hablar de sus sentimientos, creyó prudente compartir con Johan la historia de su vida, al lado del tipo encimoso que era su marido. No porque quisiera que se volviera gay, sino para que pudiera abrir su corazón al amor, algo que a Tatsumi le había costado demasiado tiempo lograr. Ahora su problema era encontrar un momento sin Tetsuhiro, que siempre parecía aparecerse sin avisar cuando encontró tiempo a solas con su hijo. Y fue justo ahí que se le ocurrió que pedirle de favor a Tomoe que lo entretuviera y se lo llevara un rato a su casa con el pretexto de aprender una de sus recetas.
Como era de esperarse no se negó, partiendo a la casa de su cuñado, mientras Souichi le dijo que no debía preocuparse por ellos.
Una vez partió, Johan pensó en ir a descansar en su vieja habitación, la cual todavía no modificaban los aprensivos padres. Souichi entró con él y con un suspiro comenzó a decir:
— Nunca te conté cómo sucedieron las cosas con tu padre… y bueno… — Se sentó a su lado en la cama un tanto nervioso.
— No te preocupes, él me contó.
— Te contó una versión infantil de lo nuestro, no podía decirte todo… pero ahora creo que necesito decirte muchas cosas.
— ¿Así que nos escuchó en la cocina charlando de mi problema?
Volvió a suspirar con pesadez y respondió con un sonrojo:
— Si…
— No se preocupe padre, sólo estaba confundido.
— Tetsu… él… debió decirte algunas cosas. Creo que el problema es que han analizado la situación fríamente.
— ¿Papá, no siempre dices que es bueno analizar las situaciones de esa manera?
— Pero no cuando se tratan de sentimientos. Cuando lo conocí yo quería estar solo, no me interesaban las relaciones y creía ser heterosexual, aunque yo nunca había tenido alguna novia.
— Eso sí que es una revelación, pensé que ambos eran gays.
— Ese es el detalle Johan, no se trata de ser o no ser gay, sino de sentir algo por una persona, dejarse llevar por el amor… algo que yo, desde luego no sabía hacer.
— ¿Y si creías ser heterosexual que sucedió con papá?
— Resulta que nos hicimos buenos amigos, yo no tenía ninguno, él era el único que podía aguantar mi mal carácter.
— No exageres padre.
— El mal genio que tengo, no se compara con aquellos días. Y sólo mi asistente Morinaga, era capaz de tranquilizarme con sus atenciones, las charlas y su compañía. Resultó que teníamos muchas cosas en común, por lo que sin darme cuenta me enamoré de él.
— Entonces se declaró y vivieron felices por siempre.
— No fue así. Cuatro años después de conocernos, él me dijo sus sentimientos en un momento crucial, cuando descubrí que tu tío Tomoe estaba saliendo con Kurokawa y por supuesto que no iba a aceptar que yo sentía algo. Lo negué con todas mis fuerzas, el problema es que tu padre dijo que se marcharía y simplemente no pude con eso. Lo detuve y le pregunté sobre algo que él quisiera de mí, para olvidar todo y quedarse.
— No tienes que contarme todo papá, entiendo. Te pidió sexo y luego vivieron felices por siempre.
— Definitivamente no. Me pidió un beso y luego se quedó a pesar de que yo dije que me había dado asco.
— ¿Entonces papá se quedó con una promesa vacía?
— Justamente y esa es la razón para que Tetsuhiro te dijera que lo mejor es alejarte del chico que mencionaste, para no herirlo como él fue lastimado por mí.
— ¿Pero cómo se volvieron una pareja?
— Las cosas empeoraron antes de mejorar, pues pasó un largo año en el que seguimos siendo amigos y un día me bebí un frasco que guardaba en el ropero. Él había ido por más bebidas y yo hurgué en sus cosas. Ese día él y yo…
— ¿Tuvieron sexo?
— Si… El problema fue que al siguiente día evadí mi responsabilidad y lo culpé de todo. Mis palabras lo hicieron escapar, hasta que lo confronté cuando llegó luego de quince días de ausencia y de todas formas, no admití ningún sentimiento, sólo le pedí quedarse.
— ¿Papá se quedó por una promesa vacía otra vez?
— Eso y que yo cedí a hacerlo de vez en cuando.
—Bueno…pero debió haber algo que mejorara las cosas entre ustedes.
— De hecho no… empeoró todavía más, teníamos una relación extraña, donde Tetsu se exponía completamente, con sus sentimientos siempre claros sobre mí y yo renegué los míos todo el tiempo. Cada vez que algo me hacía sentir extraño fui malo con él y le dije cosas muy feas. Cierto día se cansó y comenzó a salir con alguien más.
— ¿Y descubriste que lo amabas?
— No, sin embargo me dolió demasiado verlos juntos que me alejé y él me siguió a los pocos minutos. Me dijo que no quería a otra persona sólo a mí y que por esa razón se marcharía de Japón, que su intento de salir con alguien más no tenía objeto. Y ahí todavía no supe que lo amaba pero no quería verlo partir. La tía Matsuda y Kanako me hicieron entenderlo, Afortunadamente todo salió bien.
— ¿Y ahora si vivieron felices por siempre?
— No hay tal cosa, créeme que fue un camino duro hasta lo que somos hoy. Aunque es verdad y nunca fui tan feliz como lo soy con tu padre a mi lado. Claro que quiero que sea por siempre pero las cosas no funcionan así y hay que esforzarse por lograrlo todos los días.
— ¿Será que toda esta historia se refiere a que debería intentarlo con Lewis?
— Yo no podría decirte, lo único que sí sé, es que los sentimientos no están atenidos por el género, sino por lo que nos hace sentir la persona.
— Creo que estoy más confundido ahora.
— De eso se trata, que intentes averiguar lo que sucede en tu cabeza y si eres capaz de sentir algo por un chico, deberías dejarte llevar. No olvides que tampoco debes ilusionarlo si no sientes nada.
— ¿Y cómo voy a saberlo?
— Creo que deberías abrir tu mente y salir en un plan distinto. Además no hay otra forma para descubrirlo mejor, que le permitas besarte. Si al besarlo no sientes nada entonces es que no hay atracción y sin atracción jamás podrían ser una pareja. Y debes ser totalmente honesto para no herirlo. Si es el caso que te guste el beso, entonces inténtalo y sé feliz. ¿Aunque la primera vez que se besaron que ocurrió?
— Habíamos bebido mucho y entramos a mi departamento pues nos quedaríamos juntos. En la puerta mientras abría me tomó desprevenido y me besó. Lo empujé y lo corrí de mi casa.
— ¿Y qué sentiste?
— En realidad no recuerdo, de verdad que habíamos bebido demasiado y llegamos en taxi.
— Pues ahora sabes qué debes hacer. Inténtalo y así sabrás.
— Gracias papá, me alegra que usted comprendiera sus sentimientos por papá Mori. Ustedes estaban hechos el uno para el otro.
Luego de la charla, Souichi salió de la habitación de su hijo para pensar en todo lo que había salido de sus memorias y su corazón. Sintió algo de culpa y nostalgia que lo hizo suspirar un par de veces.
Al llegar Tetsuhiro de la casa de Tomoe, Souichi no pudo evitar ponerse cariñoso, puesto que sintió el peso de sus viejas acciones y trató de resarcir aquello con besos. Al hombre de cabello azul le resultaron tan dulces los actos, que se dejó mimar hasta quedarse dormidos.
Muy temprano por la mañana, su hijo salió directo a su casa y se despidió de ellos, mostrándose un tanto emocionado. Souichi se rió un poco de imaginarse que quizá su hijo de verdad tenía demasiada química con el chico del que hablaba.
Por dos semanas no habían sido visitados por su Johan, sólo un par de llamadas cortas que les explicaban su preparación para el torneo. Entonces ese fin de semana, su hijo parecía totalmente un manojo de nervios. Los abrazó al llegar y se comportó distinto, muy extraño y hablaba como un perico de demasiadas cosas, sin mencionar una sola vez a Lewis pero lo corroía la noticia que tenía que darles.
— ¿Podríamos beber unas cervezas? — Preguntó Johan y sus padres sabían que algo tenía que contarles, puesto que su actitud les sugería su necesidad de tranquilizarse un poco.
Compraron algunas cosas en la tienda y se sentaron todos en el comedor. Luego de beber un par de tragos, Johan sonrió nerviosamente y comenzó a decir:
— ¿Recuerdan el asunto con Lewis?
Souichi y Tetsuhiro se miraron el uno al otro, dándose cuenta que no habían hablado de aquello. Entonces Johan continuó:
— Sucede que intenté lo que papá Sou dijo.
— ¿Y qué le dijiste? ¿Por qué no estaba enterado de esto? — Refunfuñó Morinaga.
— Por qué no lo explicas tú Johan… — respondió nerviosamente Tatsumi.
— Me dijo que lo besara.
— ¡Le dijiste qué!
— ¿No crees que debemos escuchar todo antes de que termines regañándome?
— Así es papa Mori, porque resulta que me gustó. Papá Sou sólo dijo que debería abrir mi corazón y descubrir si cabían sentimientos por Lewis.
— Eso sí que es una sorpresa. — Expresó Morinaga.
— Pero… ¿Entonces que necesitas preguntar ahora? — Detuvo todo Souichi pensativo.
— Resulta que luego del beso, hemos estado saliendo y él… pues ha estado muy cariñoso, así que ahora tengo miedo de descubrir lo que viene. No sé cómo es que se sabe quién va a… ya saben. Además de que no sé cómo se procede en esa situación.
Los esposos se miraron el uno al otro y se sonrojaron.
— Bueno, Lewis es tú pareja y debe saber cómo se hace, seguro que te dice todo lo que hay que saber, él es gay y debe tener experiencia.
— Lo imagino… y por eso tengo miedo… Sólo quiero saber si duele o si se siente bien, o que cosas puedo hacer que le gusten.
— No creo que tengas problema si eres paciente y haces todo muy lento, ya sea que tú lo recibas o él a ti. Si van lento no habrá dolor y nunca olvides darle muchos besos. Además, las cosas que tú sabes que se sienten bien en ti, en él también se sentirán de la misma forma. Y supongo que nunca has experimentado con las sensaciones que hay dentro de ti, así que deberías leer sobre ello y probar tú mismo. No olvides usar lubricante y todo irá bien. — Expresó Tetsuhiro de forma natural.
Tanto Souichi como Johan, al escuchar esas cosas se sonrojaron, pues hizo ver todo de una forma demasiado simple.
— Creo que no me necesitan para hablar de eso y subiré a leer. — Comentó Tatsumi intentado escapar.
— No te vayas papá Sou, creo que papá Mori lo ha dicho todo.
Tetsuhiro con muchas dudas cuestionó:
— Todavía no puedo creer que te gustara un chico y ¿en qué momento hablaron ustedes dos?
— Ese día que fuiste a darle clases de cocina a tío Tomoe, papá Sou me contó la historia completa de cómo se conocieron.
— ¿Así que eso fue? Y por eso habías estado tan amoroso Sou.
— No digas esas cosas delante de nuestro hijo.
— No creo que puedan sorprenderlo, además si le contaste del afrodisíaco, creo que has dicho más que yo.
Tatsumi intentó reclamar algo pero fue interrumpido con un pequeño beso en los labios. Johan comenzó a reír a todo pulmón, no había otra cosa más grata en el mundo que observar a sus padres ser tan felices, sobre todo después de conocer la historia completa de ellos.
— Los quiero mucho padres, siempre han sido un gran apoyo y toda la vida he buscado encontrar una relación tan estable como la suya.
Tetsuhiro sonrió y respondió ante el comentario:
— Te lo he dicho desde hace mucho, si las cosas no han funcionado es porque esas chicas no eran para ti y no necesariamente tenías que hacerte gay.
— Pero yo no soy gay. — Respondió Johan.
Tetsuhiro negó un par de veces con la cabeza y respiró profundamente para reclamar:
— Ustedes me matarán con sus clasificaciones, si se sale con alguien de su propio género entonces se es homosexual. Si se sale con alguien de género distinto, entonces se es heterosexual.
— No es así papá, investigué algunas cosas… y en realidad no importa pues Lewis me gusta y lo quiero.
La tarde se fue amena y tranquila, con charlas largas, con anécdotas y las dudas de Johan. Cuando la visita de su hijo finalizó, le pidieron que se los presentara en su siguiente oportunidad, con tal de conocer al chico que traía enamorado y loco al que siempre sería su pequeño.
Curiosamente el tiempo se marchó algunas semanas sin que las noticias de su hijo llegaran, no había llamado, ni tampoco los había visitado y por supuesto que ellos no pretendían molestarlo. Mucho menos a razón del que el torneo de futbol americano estaba cerca de la gran final y el equipo donde su hijo era reserva, estaba entre los favoritos a clasificar para el evento.
Una vez que había finalizado el torneo, Johan nerviosamente les llamó para informarles que los visitaría y traería consigo a Lewis. Pero específicamente le suplicó a Morinaga que no hiciera preguntas sobre su relación, ni mucho menos lo trataran distinto a un buen amigo, ya que Lewis no quería una relación tan formal como para ser presentado de esa forma y por supuesto, él mismo se sentía un tanto extraño respecto a todo.
Más que nada, Tetsuhiro al recibir aquella llamada, durante la mañana en su empleo, se sintió un tanto confundido y preocupado por el destino de su hijo. Como casi todos los días partió luego de su trabajo, a asistir a su querido esposo en la universidad, con tal de contarle las nuevas que venían el fin de semana. Aguardó pacientemente a que el trabajo del día concluyera y como todos los días, se marcharon juntos del lugar. En el auto, de inmediato comenzó la conversación por parte del hombre de cabellos azules que pensativo dijo:
— Johan me llamó.
— Debe ser porque viene mañana con el tipo ese que es su…
— ¿Lo sabías? No pareces preocupado.
— ¿Por qué lo estaría? Era de esperarse, dijo que le gustó y que harían aquello.
— El problema no es ese, sino que dijo que lo presentará como a su amigo.
— Supongo que te lo aclaró porque eres demasiado entrometido e incomodarías a los chicos. A mi no me dijo nada de eso. Así que relájate, no está rechazando a Johan, sólo desean privacidad. Si me hubieras presentado a tus padres y fueran como el mío, te hubiera dicho justo eso. ¿Recuerdas esa vez que pedí la bendición de papá? Todavía me pregunto cómo supo lo nuestro…
— De todas formas no deberías ser tan confiado, recuerda que el chico con el que Johan sale era gay desde el inicio y es raro que un chico así no quiera gritar a los cuatro vientos de su relación.
— No todos son como tú y algunas personas les gusta su privacidad. Así que relájate que me haces enfadar porque pareces una madre preocupada y aprensiva.
— Creí que me entenderías, parece que no te importa que a Johan le rompan el corazón.
— Tranquilo Tetsuhiro que estás pasando mi límite. — Un suspiro pesado y continuo: — Creo que es un hombre adulto que sabe lo que hace y ya le han roto el corazón, así que sabrá cuidarse. De todas formas nos tiene a nosotros si algo sale mal.
— Pero no lo entiendes, yo he pasado por cosas así e intento ayudarlo.
— ¿Qué intentas decir? ¿Vas a sacar tu rencor pasado y dirás que sigues herido por lo que pasó hace años? ¿No se supone que hemos pasado muchas cosas?
— Sólo quiero que nuestro hijo no tenga que sufrir lo mismo que yo, si puedo ayudarle.
— ¡Noticias! Él no se quedará suplicando por un poco de afecto. Creo que él si tiene orgullo.
— Yo sólo espero que no se topara con un tirano insensible y sin corazón.
— ¡Te has pasado! ¡Retráctate!
— ¡Y tú también! Qué quieres que diga… ¿que lamento haber estado tan enamorado como para suplicar por tu afecto?
— De acuerdo, olvídalo, en realidad no me importa porque soy insensible y sin corazón. Así que no quiero seguir escuchando tus lloriqueos de problemas inexistentes. Más te vale comportarte delante de Johan, no quiero que sepa que eres un loco aprensivo… aunque creo que ya debe saberlo por lo que te dijo en la llamada.
— Si a ti no te lo dijo, debe ser porque en realidad nunca te tiene la suficiente confianza.
— Mejor no vuelvas a decirme nada, que si sigues, mañana no podré estar presente con tal de no ver tu estúpido rostro.
El resto del camino en silencio hasta su casa y a pesar de dormir en la misma cama parecían un par de extraños. Ninguno pretendió solucionar las cosas y callaron sus problemas. La mañana siguiente, cada uno hizo sus deberes por separado y mientras que Souichi hizo las compras, Tetsuhiro preparó la comida.
El momento tan esperado llegó y Tetsuhiro abrió la puerta ansioso, con Souichi igual de nervioso en la sala. Todo por conocer al chico que se ganaba el corazón de su hijo.
Al abrir, de inmediato quedó boquiabierto por mirar a alguien que no se imaginaba. Un joven más alto que su hijo, corpulento, de piel oscura y bastante serio.
— Buenas tardes, soy Lewis Harper.
Lo observó buscando el estereotipo que solía conocer, algún ademán, delicadeza en su andar o en su mirar, aunque sólo pudo ver a un tipo rudo que no parecía ni un poco gay.
— ¿Papá Mori? ¿Nos dejarás pasar?
— Por supuesto, disculpe mi lapsus. Mi nombre es Morinaga Tetsuhiro y es un gusto conocer al buen amigo de Johan.
— De acuerdo señor, entiendo que seguro le dijo que no lo mencionara y sé que tiene cientos de preguntas, ¿pero podríamos pasar con tal de no hacer esto más incómodo?
— Si adelante, por favor.
El par de chicos ingresaron, entre tanto, Morinaga seguía pensando varias veces que Lewis no parecía ser lo que imaginó. Souichi lo saludo amablemente y con mirada tranquila los invitó a pasar al comedor mientras Tetsuhiro fue por la comida.
A pesar de que Tatsumi rehusaba ir tras su esposo, fue a la cocina a ayudarlo a llevar la comida. De inmediato cuando Morinaga lo vio entrar se abrazó de él diciendo:
— Sou… el no parece ser gay ¿Y si está jugando con Johan?
La voz chillona junto con el gesto de ternura, lo hizo sonreír un poco, olvidando su discusión de la noche pasada.
— Tranquilízate Tetsuhiro, recuerda que las cosas no son lo que parecen. ¿A caso yo te parecía gay de alguna forma cuando me conociste? Y si él dice que es feliz no tienes que cuestionarlo.
— Lamento lo que dije ayer, es verdad, yo no tenía ni un poco de orgullo y me arrepiento de lo que sucedió, tu necesitabas tiempo para entender qué era el amor. Debí darte espacio.
— Yo lamento haber sido un tirano sin corazón, si no hubieras estado ahí, seguramente viviría solo en Japón y no sería feliz.
— A veces eras duro conmigo, pero creo que siempre has tenido ese dulce corazón que tanto amo. Siempre te preocupaste de mí y sacrificaste tu orgullo con tal de pedirme quedarme a tu lado. Luego tú mismo me pediste que nos hiciéramos novios y esposos. Gracias amor.
— Tu, eres tú el que logró todo esto, yo estoy agradecido con la vida por haberme topado contigo.
— Vamos… dime Amorinaga, me gusta que me digas algo lindo.
— No… cómo crees, me siento ridículo.
Se aproximó hasta su cuello y comenzó a chupetear hasta pedirlo en su oído.
— Anda sempai, dime Amorinaga.
— … Amorinaga…
Un par de besos con fuerza fueron dados hasta que Johan aclaró la garganta y les dijo:
— ¡Los sabía! Ya sé que se quieren, ¿pero podrían pasar cinco minutos sin besarse? Lewis está un poco impaciente.
— Vamos Sou-corazón.
— ¡Rayos no digas eso!
— ¿Padres? Yo les ayudo a llevar la comida a la sala. — En un gesto de fastidio, Johan les ayudó a poner todo en la mesa con Lewis que jugaba con su celular.
— Lamentamos la tardanza. — Sonrió Morinaga.
Durante la comida, Tetsuhiro pensó una y otra vez en hacer preguntas, se moría de ganas por decir todo lo que su cabeza tenía. Y lo carcomieron sus dudas hasta que dijo la primera:
— ¿Y cómo se conocieron?
— Ya te lo había dicho padre, él venía del mismo orfanato que yo.
— ¿Les gusta estar juntos? — Cuestionó nuevamente el preocupado padre.
Souichi respondió interrumpiendo las palabras de su compañero:
— Si no fuera así, creo que no habrían venido.
— ¿Por qué no pregunta lo que en realidad quiere saber, señor Morinaga? — La mirada directa de Lewis intimidó a Tetsuhiro. Entonces Souichi, bajo la mesa tomó la mano de su esposo y con mirada arrogante preguntó:
— Yo lo diré de una vez. ¿Se quieren?
— Su hijo es una persona maravillosa, es fácil enamorarse de alguien así.
— ¿Me amas? No lo puedo creer, no lo habías dicho a pesar de que vivimos juntos.
De inmediato Johan parecía querer besarlo y Lewis lo detuvo al observar a sus suegros que se miraron nerviosamente uno al otro.
— No creo que tus padres les guste ver algo así, ni aunque fuéramos una pareja heterosexual.
— Descuida, este par son tan empalagosos que hace un rato estaban besuqueándose en la cocina. No creo que les moleste.
Tatsumi recargó la cabeza en la mesa como para desaparecer, hasta que sus pensamientos se interrumpieron con la voz profunda de Lewis:
— Pero a mí me es incómodo hacerlo.
Souichi levantó la mirada y suspiró, con agrado miró al novio de su hijo diciendo:
— Gracias al cielo que usted Lewis, es una persona sensata.
— Alguien debe serlo o las cosas serían muy raras. Veo que usted me entiende, me alegro.
— Así es, sin duda mi esposo ha hecho de Johan un empalagoso. Aunque dudo que le sea malo, al contrario, parece que es la cualidad que adora de él. ¿Verdad?
— Justo como es el señor Morinaga para usted, supongo por esa forma tan impulsiva que tiene de ser.
— Lewis, papá Sou, ¿podrían dejar de hablar de nosotros como si no estuviéramos?
Tetsuhiro entonces le dijo a Lewis:
— Descuida, tienen razón. Sólo estaba preocupado por Johan, es que usted Lewis, no parece.
— ¿No parezco gay? Usted no debería juzgar un libro por su cubierta. Debía traer la bandera arcoíris para demostrarle mi afecto por su hijo. — Expresó riendo Lewis y luego dijo: — Descuide, es porque tenemos una imagen que cuidar, somos figuras públicas. Entonces supongo… lo que quiere saber es que me atrae Johan y eso es un hecho. Es realmente lindo y sexy. Podría enumerar sus cualidades, pero sería interminable e incómodo hacerlo.
Luego de aquello, se percataron que las cosas entre su hijo y Lewis eran más que buenas, si bien no se dieron un solo beso frente de ellos, escucharon algunas risas en la habitación a la hora de dormir. Souichi suspiró un tanto incómodo al pasar por ahí y recriminó a su marido, una vez entró a la cama con él:
— Creo que debieron quedarse en habitaciones separadas.
— No creo que Lewis haga algo con nuestro hijo. Él es discreto como tú. Descuida, relájate un poco mi amor.
— ¡No me digas así!
— Dame un beso e iré a dormir. Dime Amorinaga otra vez… anda.
— ¡Cómo crees!
— Hazme soñar contigo.
Lo besó profunda y tranquilamente hasta que al separar sus bocas, Souichi parecía totalmente encantado, con el mirar verde de su esposo.
— Amorinaga… — Dijo en un susurro.
— Jamás podría cansarme de ti. Te amo…
.
La relación de su hijo había rendido frutos, de algo que había iniciado de forma tan curiosa, jamás imaginaron podría tornarse en una cosa sólida y duradera. Años después, Johan y Lewis habían unido sus vidas en una ceremonia legal privada, a la cual sólo invitaron a Souichi y Tetsuhiro, ya que Lewis jamás les había dicho a sus padres adoptivos sobre sus preferencias. Pero lo más importante de todo esto, es que un tiempo después, decidieron pagar un útero de alquiler y gracias a eso nació la pequeña Natasha a la que los abuelos llamaban Naty. Souichi y Tetsuhiro se desvivían en visitar cada vez que podían, a la nueva familia, llenos de regalos y encantados de mirar el amor de los suyos crecer. Todo en sus vidas parecía salir de maravilla.
Esa tarde de visita en el hogar de su hijo Johan, la pequeña Naty, tenía ya cumplidos los cuatro años y estaba realmente emocionada por entrar al jardín de niños. Sus padres habían aguardado por meterla a la escuela, a razón de sus viajes, pues de esa forma podían irse los tres sin tener inconvenientes. El problema que surgió fue una gira de exhibición, en la que tendrían que jugar partidos por muchos países de Latinoamérica, razón por la que agradecieron tener al par de abuelos consentidores. Johan no pretendía abusar de sus padres, pero tampoco podía llevarse a la niña y enseñarle a no respetar su escuela si le tocaba entrar en unas semanas.
Se aproximó a su padre Souichi mientras estaba sentado observando a Tetsuhiro cargar a Naty y decirle palabras melosas. Todos aquellos que escuchaban al hombre de cabello azulado hablar con la pequeña, sabían que sin duda era su adoración:
— Mi pequeña Naty ¿Quién es la niña más linda que hay? — Dijo a la niña de cabello negro, levemente ondulado y la piel bronceada, puesto que sin dudar el esperma que había ganado la competencia genética era el de Lewis. Aunque la joven que la había concebido era sumamente blanca, por lo cual tenía genes mezclados.
La niña se rió cuando Tetsuhiro la levantó entre sus brazos y giró con ella.
— ¿Papá Sou? — Preguntó Johan.
— ¿Qué sucede Johan?
— Naty debe entrar a la escuela en dos semanas y Lewis y yo debemos salir por casi un mes. Me gustaría saber si ustedes la pueden cuidar ese tiempo y que se quede un mes en una escuela con ustedes y luego la transferimos de vuelta aquí.
— ¿Eso es posible?... No creo que a Tetsu le importe cuidar a Naty, ni a mí por supuesto. Ella es una niña bien educada.
— Si papá, preguntamos en la escuela donde la inscribimos y explicamos nuestro problema de trabajo. La escuela nos permitió ese trámite. Yo quería preguntarte antes de decirle a papá Mori, ya sé que él no dudará, sólo tenía dudas de molestarte.
— No es molestia, para eso están los padres, además tener a mi nieta más tiempo sin duda será interesante.
Al terminar su charla, le preguntaron a Tetsuhiro y accedió sin dudar un solo segundo, junto con la pequeña que se emocionó en ir a casa de sus abuelos a ser mimada.
Les pidieron buscar escuelas y averiguar si era posible inscribirla, cosa que resultó simple. Tetsuhiro pidió sus vacaciones que le correspondían de casi todo el año, con tal de sumar el tiempo necesario, el cual dedicaría totalmente al cuidado de Naty.
Todo estaba preparado, con la habitación que solía ser de Johan, pintada en un rosa pastel, unicornios dibujados y un sinfín de juguetes nuevos aguardaron por la llegada de Naty.
La trajeron con un par de maletas y se despidió de sus padres con lágrimas sin estar enfadada de quedarse lejos de su casa, porque adoraba a sus abuelos. La niña estaba feliz de poder pasar tanto tiempo, en compañía de los que concedían cada uno de sus caprichos.
Souichi en un inicio le molestó que no fuera consultado en la decisión de Tetsuhiro para pedir todas sus vacaciones juntas. Por supuesto que lo supo cuando lo escuchó decírselo a Johan al despedirse; pero no dijo nada, se limitó a creer que era bueno no tener que lidiar con las labores de la casa, si su marido se encargaba de todo, tal cual hacía al tener tiempo libre extra. Lo miró darle dulces en la cena en vez de comida, por exigencia de Naty y guardó sus comentarios, suponiendo que la pequeña necesitaba adaptarse y sentirse a gusto sin sus padres.
Por la mañana se despidió de Morinaga que tenía todo listo del desayuno, la ropa planchada y los platillos favoritos de su linda nieta. Se marchó sintiendo que su esposo de cabellos azules parecía ser de esas amas de casa, de las películas viejas, pues le dio un beso en el pórtico y se rió camino a su empleo.
Tetsuhiro despertó a Naty una vez se despidió de su compañero y la metió a la ducha para arreglarla con un par de coletas y su reluciente uniforme. Le entregó un pequeño reloj que sería su pacto para volver por ella, ya que en la entrada, la pequeña sintió miedo de que no regresara a recogerla.
Con la promesa también de helado y un beso en la frente, Naty ingresó tranquila, aun escuchando a sus compañeros llorar. Morinaga volvió a casa a leer un poco y a realizar el aseo extrañando su empleo, aunque el día pasó rápido. Algunas horas después, pasó por la pequeña y la llevó por su helado, además de subirla a varias veces a unos cochecitos mecánicos en el centro comercial. Se divirtió tomando fotos de la niña, y todas se encontraban en las redes sociales, donde Johan y Lewis podrían verlas en sus descansos.
Con ojos tiernos, Naty pidió a su abuelo todo cuanto quiso, sin que el hombre rehusara ninguno de sus deseos. Y al volver a casa, la llevó al parque cercano con la diminuta bicicleta rosada con rueditas entrenadoras, a verla dar vueltas. Ahí hubo también más comida chatarra, la cual hizo que al intentar comer algo de los platillos de su abuelo, sólo diera un par de bocados quedando dormida. La depositó en su habitación y le puso su pijama escuchando la puerta, puesto que Souichi arribaba de su trabajo. Un centenar de fotografías le fueron mostradas, en las que juntos hacían muchas cosas. Había incluso un video con Naty cantando su primera canción del jardín de niños.
A Tatsumi le parecía adorable su nieta y el instinto paternal de su marido, era a pesar de ser demasiado dulce, también tierno ante sus ojos. Unas horas después de que cenaron juntos, Naty se levantó justamente a la hora en que debían dormir y el consentidor de Tetsuhiro, bajó a mirar un rato el televisor con tal de esperar a que la pequeña durmiera.
Por la mañana, Souichi se levantó con un diminuto pie que empujaba su espalda y observó a Naty durmiendo en medio de ellos. Le hizo gracia aquello y se levantó a arreglarse. A causa de que Tetsuhiro no había dormido bien, tuvo que levantarlo para que llevara a su nieta a la escuela y con un pequeño beso se despidió.
Para el hombre de cabellera rubia, la rutina era fundamental para estar tranquilo y ahora que ya no tenía de asistente a su esposo por las tardes, el trabajo comenzó a acumularse, los chicos que lo asistían, jamás estaban a la altura de su compañero. Los experimentos se hicieron un poco más dificultosos y salir tarde se convirtió en algo frecuente. Dejó de haber intimidad, a razón de que la pequeña se rehusaba a dormir en su habitación y sin importar aquello no había forma, ya que ella solía interrumpirlos cada vez que la ocasión pareció propicia.
Tampoco las cosas eran tan buenas para Morinaga, resultó que comenzó a aburrirse de la rutina al cabo de dos semanas de dedicarse a cuidar de su nieta, necesitaba desafíos y los mimos de su adorado amante esposo. Pero lo notaba un poco más tiránico que de costumbre y remiso a tener aproximaciones tiernas. A pesar de eso, disfrutaba sobremanera el cuidar de Naty y por supuesto que la pequeña se sentía en el paraíso con sus abuelos, extrañaba un poco a sus padres teniendo ese pretexto para chantajearlos demasiadas veces.
El problema surgió justo ahí, a tres semanas de que todo parecía ser frustrante, un enfurruñado Souichi no podía dormir adecuadamente sin que su compañero le hiciera el amor, había tenido que masturbarse un par de veces en la ducha, al igual que su pareja y no había un momento de intimidad con una niña demandante y adorable. Habían olvidado nuevamente ser una pareja y ahora eran un par de dedicados padres. Tetsuhiro intentó un par de veces entregar arrumacos, sin embargo la pequeña se aproximó hasta ellos curiosa y los incomodó. Souichi contaba los días para que todo terminase y su hijo al lado de Lewis volvieran por su amada nieta que sin duda extrañaría, pero al fin podría tener intimidad.
Esa tarde al regresar del laboratorio, escuchó de casualidad una conversación telefónica de Tetsuhiro con Johan:
— Descuida Johan, todo ha ido de maravilla, ella está bien. A nosotros nos encantaría que ella se quedara todo el ciclo escolar, al fin que pueden venir cada que quieran y así podrán dedicarse al torneo que viene… Y sabes que si lo hacen yo pienso pedir mi jubilación, con tal de darle la atención necesaria.
Esas palabras en Tetsuhiro fueron el acabose, con enfado caminó a la cocina y perdió el apetito, su marido se había pasado con todo eso, no iba a soportar que no fuera atendido como los años pasados, sin tenerlo por horas para charlar o para salir a donde quisieran. No obstante, como todas las veces, su orgullo lo hizo guardarse su enfado y sólo representar frialdad.
El siguiente día que era sábado por la mañana, recibieron la visita de alguien inesperado. El timbre sonó mientras Souichi leía en la sala y Tetsuhiro bañaba a Naty.
— ¿Sou puedes abrir la puerta? — gritó desde el baño.
Enfadado se levantó y con ojos estupefactos miró al hombre en la puerta.
— ¿Y tú qué haces aquí? Creí que habías muerto años atrás.
— Vaya Souichi-kun, sigues siendo un comediante y a juzgar por ese gesto, creo que has estado en abstinencia. — Respondió Isogai.
— Muy gracioso. ¿Y bien qué es lo que quieres?
— ¿No me harás pasar? He venido de muy lejos sólo para visitarlos.
— Seguro estás de negocios y ya has estado con Tomoe y Kurokawa. Pero pasa, creo que será interesante tener una charla más madura que hablar de osos de peluche.
Al sentarse en la sala Isogai preguntó:
— ¿No me ofrecerás una bebida?
— Excelente idea, creo que debería ponerme una borrachera.
De la repisa de licores, bajó algunas botellas y con los jugos del refrigerador prepararon un par de bebidas. Tetsuhiro apareció con la pequeña envuelta en una toalla y se asomó, miró las copas y negó con la cabeza.
— Hola Isogai. — Dijo con un gesto un tanto enfadoso, ya que todavía le molestaba su presencia y mucho más por verlo al lado de su marido bebiendo.
Taichirou intentó responder al saludo, observando al hombre subir con la niña sin escuchar su contestación.
— Tomoe me platicó que cuidaban a la bebé de su hijo, pero no sabía que es una niña tan grande. Los años se van volando, mi hija Aki se mudó con un chico y ahora te entiendo cuando cuidabas de Tomoe, a veces siento ganas de matarlo.
Souichi soltó una risotada, no había algo más hilarante que Isogai teniendo celos de su hija.
— Te puedo ayudar a enterrar el cuerpo. — Respondió siguiendo la broma.
— Y … veo que tienen problemas ¿es por su nieta?
— Claro que no, ella es una niña encantadora, deja que la vista como princesa, bajarán y te la presento.
— Esa mirada que te dio me da mala espina.
— Es porque es un controlador, no debemos beber con la niña en casa… ni nada… Pero qué importa, él que se la lleve a jugar y tendré una tarde de adultos. Deberíamos ir con Tomoe, seguro ahí podremos relajarnos sin el amo de casa.
— Veo que hay ciertas fricciones.
Antes de que comenzara a contarle sus problemas, observaron bajar a Morinaga.
— ¿Souichi podríamos hablar en privado?
— Descuida que ya sé y sólo fue una copa. Creo que nos iremos a casa de Tomoe.
— Por nosotros no se detengan que saldremos al parque de diversiones. Sólo que limpien lo que dejen sucio en casa, no tengo porque limpiar… — Se detuvo al tener los ojos incómodos de Isogai. De inmediato Souichi respondió con fastidio:
— No ensuciaremos, regresaré tarde, me iré a casa de Tomoe.
— Como gustes, iré por Naty y nos vamos.
Aguardaron en la sala para presentarle a su nieta y al bajar, la niña abrazó a Souichi, luego miró a Isogai que la saludo y le hizo un puchero corriendo a abrazar a su abuelo Tetsuhiro.
La puerta se escuchó con un golpe seco, denotando la salida del hombre de cabellos azules. Isogai burlonamente le dijo:
— Si no fuera porque son gays, pensaría que Naty es su nieta biológica. Hizo la misma cara que Morinaga.
— Lo sé, es que se la viven todo el día juntos y ha malcriado a nuestra nieta.
— Y ya no le presta atención a su esposo.
— No es eso…
— Deberías relajarte y disfrutar a tu nieta, seguro que sus padres volverán por ella, la llevarán a casa y todo volverá a la normalidad.
— Ese es el problema, ayer lo escuché decir que pretende jubilarse y que Naty se quede a vivir todo el ciclo escolar. Temo que pedirá que nos mudemos cerca de ellos y que sea el niñero… No lo sé… los padres estamos para apoyar a nuestros hijos, sin embargo creo que Naty es responsabilidad de Johan y su pareja.
— ¿Hablaste con tu hijo y qué te dijo respecto a eso?
— No he hablado con él, sólo escuché a Tetsu en una conversación telefónica… — Aclaró la garganta, pues sintió un extraño nudo en ella y continuó: — Creo que será mejor nos vayamos con Tomoe.
— Es lo que intenté decirte, ellos salieron, por eso me tienes aquí en sábado por la mañana.
— Salgamos, en realidad no me importa, sólo quiero beber y perderme.
— A esta hora no creo que encontremos bares abiertos, pero me puedes mostrar la ciudad, me gustaría visitar algún museo o galería y por supuesto por la tarde nos vamos al karaoke.
— Sigues estando loco Isogai, no entraré a un karaoke, aunque lo de los museos es buena idea, tiene meses que no salgo con el idiota. Menos ahora con la mocosa a la que adoro por supuesto, por eso no me quejo.
La mañana y la tarde se fueron al lado del fastidioso de Isogai que no dudo en jugarle bromas y contarle su vida. También conforme las horas transcurrieron, escuchó las historias del tirano que sonrió un par de veces al hablar de su familia.
Por la noche, con demasiadas copas comenzaron las quejas interminables, perdiendo las inhibiciones le narró a detalle que no había sexo, ni caricias, ni nada que pudiera hacerlo sentir enamorado. Lloriqueó en el hombro de Isogai que procuró no burlarse.
Tarde, muy tarde, demasiado tarde, arribaron tambaleándose hasta la casa y se metieron apenas sin caer. Morinaga bajó por el ruido que hicieron y con enfado vio a Taichirou recostarse en el sofá. Tatsumi caminó agarrado de los muebles procurando no hacer ruido hasta toparse con la mirada enfadada.
— ¡Qué clase de ejemplo eres para Naty llegando a estas horas!
— Ella no me necesita, te tiene a ti.
— ¡Y quién dijo que ese tipo podía quedarse a dormir en nuestra casa!
— Tú lo has dicho, es nuestra casa, así que Isogai se queda. Porque mañana saldremos también.
Tetsuhiro enfadado subió hasta la habitación, azotó la puerta.
Souichi exhausto, subió las escaleras y temiendo que estuviera cerrada su habitación, prefirió quedarse en el cuarto rosado de la pequeña. Mucho más, sintió vergüenza del alcohol que salía de cada uno de sus poros.
La mañana llegó y ninguno de los tipos que habían bebido se levantaron, aun y con Morinaga haciendo los quehaceres, usando la aspiradora y abriendo ventanas. Cuando lograron levantarse, la resaca que traían, los hizo sentirse agotados y sin Tetsuhiro ni Naty en casa.
Afortunadamente para ellos, Taichirou llamó a Tomoe y los invitó a pasar el rato en su hogar con Kurokawa. De esa forma, el día voló curando su resaca con las amables atenciones de Tomoe. El enfado que traía Souichi hizo que por la noche nuevamente volvieran a beber, de esa manera, un tambaleante Souichi fue devuelto por Kurokawa e Isogai hasta su puerta. Por segunda vez, un enfadado Tetsuhiro se guardó sus comentarios.
La mañana del lunes llegó pesada, totalmente enfadosa para un Souichi con resaca y clases que impartir. Marchó con unas aspirinas y un par de cafés hasta la universidad. Suspiró un muchas veces, al recordar el disgusto en la mirada de su esposo y pensó que las cosas no eran para nada agradables de esa forma.
Cuando suponía que las cosas estaban poniéndose cada vez más difíciles, Isogai llamó a media tarde:
— Souichi-kun, listo para el karaoke.
— ¡Estás demente!
— Bueno, no perdía nada con intentarlo. ¿Pero qué crees?
Con un ruido pesado respondió:
— ¿Qué?
— Saldré temprano hoy y tengo una solución a tus problemas maritales.
— No tengo problemas de esa índole.
— ¿Luego de todo lo que lloraste y nos contaste?
— ¡En qué jodido momento yo…!
— Es mucho lo que dices cuando te pierdes en el alcohol.
.
Por otra parte, en casa, Morinaga seguía con sus actividades que se habían vuelto comunes y por la noche esperaba tener una charla larga con su marido que le mandó algunos mensajes diciendo que cenaría con Tomoe. Respiró profundo y pensó ir a reclamar directo a casa de su cuñado, hasta que nuevamente fue atrapado por la dulzura de su nieta, con la que jugó al café en las tacitas diminutas y algunos osos como compañía. Como no había dormido bien los anteriores días, se quedó dormido al lado de Naty en la habitación de la pequeña, al leerle un libro de cuentos.
La luz matutina lo despertó esa mañana, sintió el calor de Naty a su lado y observó la manta que los cubría. La casa vacía, no estaba la mochila de su esposo y el baño estaba tibio denotando que Tatsumi se había duchado poco tiempo antes. Con el tiempo justo, realizó sus actividades normales, tenía una extraña pesadez en su corazón que indicaba debía hablar urgentemente con su pareja, de modo que decidió llevar a Naty una vez la recogió del jardín de niños, a la universidad donde laboraba, con tal de encontrarse con él.
Lo que jamás esperó, fue que al llegar, el laboratorio estaba cerrado, preguntó al superior de Souichi que le informó, se había marchado poco después de impartir sus clases. Sin duda sintió que algo andaba muy mal y por supuesto que el nombre de Isogai rebotó en su cabeza indicando que algo malo podría estar sucediendo entre ellos. Intentó convencerse de que nada pasaba, quizá un poco de karaoke, sin embargo con enfado renegó haciendo a Naty preocuparse:
— ¿Abue Mori estás enfermo?
— No es nada pequeña.
Los ojos tiernos de la niña lo hicieron cargarla y de inmediato le dio un beso en la mejilla.
— No estés triste abue, yo te quiero, mucho, mucho.
— También yo a ti, mi princesa.
Quería marcar su teléfono, sin embargo prefirió respirar profundo y mandar un mensaje:
«¿Vendrás a cenar?»
Pocos minutos después respondió:
«No puedo, tengo mucho trabajo»
Tenía que darle de comer a Naty, en cuanto lo hizo, la llevó cargada y casi durmiendo en su hombro, a ver a su cuñado Tomoe. Tocó la puerta dando una respiración profunda, antes de liberar sus celos y angustias con alguien que quizá no sabía lo que sucedía.
— ¡Hola Morinaga! El otro día me dio vergüenza llevar a mi hermano en ese estado, quería que se quedara pero insistió en volver y de todas formas te hizo enfadar seguramente.
— Me gustaría saber si sabes en dónde está Sou.
— ¿Dónde?... Lo siento, no tengo idea. Sólo lo vi el domingo con Isogai. Pero pasen por favor, ¿la niña ya está durmiendo en tu hombro verdad?
— ¿Así que sólo lo viste el domingo? ¿Y el sábado y lunes no?
— Lo lamento pero no. ¿Qué ha pasado?
Muchas más dudas a su corazón, cosas que cada vez le hacían suponer y conjeturar demasiados líos en su cabeza.
— Gracias Tomoe, después te explico, tengo que irme.
De inmediato comprendió Tomoe, por los ojos tristes y la mirada un tanto perdida, que alguna cosa acontecía, que podría traerle problemas a su hermano. Aunque estaba completamente seguro que nada ocurría con Isogai, ya que los había visto pelear la tarde del domingo, sin olvidar las quejas de falta de atención que tanto lloró su alcoholizado hermano.
Tetsuhiro volvió a casa pesando que debía llamarlo, confrontar sus dudas, pero la distancia marcada en ambos por esas tres semanas, le impidieron hacer lo que normalmente hubiera hecho. Dentro de sí los arrebatos, tantos pensamientos negativos que atiborraron su corazón, haciendo que unas lágrimas corrieran por su resentido y afligido rostro. Recostó a su amada nieta y se fue a llorar lejos de ella, no iba a callar, tenía que hablarlo y descubrir si se estaban burlando de él en su cara. Se sentó en la sala intentado llamar al celular que estaba fuera del área de servicio.
Las horas se hicieron pesadas hasta que escuchó la puerta. Un nudo en el estómago de Morinaga lo hizo sentir ansiedad, náuseas y mucho más mirar los ojos miel inquietos, nerviosos y además su cabello mojado con ropa que no le pertenecía.
— ¿Dónde estabas? — Preguntó sin decir nada más, de la forma más fría, denotando aquella pena que corroía su alma.
— Me quedé trabajando hasta tarde, ya te lo dije.
— Y porque tu cabello está húmedo y esa ropa no es tuya.
— Un ácido saltó y tuve que usar la regadera de emergencia. Uno de los asistentes me prestó ropa.
— Pero fui a tu laboratorio luego de recoger a Naty.
— Pues volví más tarde, salí a comer temprano. ¿Ya no confías en mí?
La discusión y las palabras de Tetsuhiro exaltado, despertaron a la niña que bajó de inmediato y les dijo desde las escaleras:
— ¿Todo está bien?
— Si mi nena, no te asustes. Tu abuelo y yo hablaremos después.
Souichi subió a darse una ducha, mientras su esposo se quedó en la habitación de la niña. Estaba realmente enfadado pero no tenía pruebas de que estuviera ocurriendo algo fuera de lo normal, a razón de que las justificaciones aparentemente explicaban a la perfección sus dudas.
Por la mañana fingió desinterés, a pesar de eso, tenía un plan trazado, seguir a Souichi luego de dejar a la niña en la escuela. De esa forma, cuando la pequeña entró a la escuela, fingió una sonrisa que desapareció al marcharse del jardín de niños.
Estacionó el automóvil en una calle aledaña para no ser descubierto por su marido si necesitara seguirlo, pero curiosamente al llegar a la entrada, lo vio salir en su auto al lado de Isogai como copiloto. Había sido el acabose, usó inmediatamente el celular y al marcar estaba apagado. Como agua fría sobre su cuerpo se sintió impotente, ya no tenía forma de seguirlo. De pronto su celular sonó y contestó sin mirar la persona, desafortunadamente era Johan.
— ¿Papá?
— Hola Johan, ¿podemos hablar en otro momento?
— Estamos en el aeropuerto y vamos en camino a casa, a qué hora sale Naty para poder verla otra vez.
— ¿Sale?
— Si papá. ¿A qué hora sale mi pequeña hija Natasha del jardín de niños?
— En unas horas más.
— Te escuchas raro papá.
— No es nada, los veo en casa, voy de regreso.
Ahora no sólo estaba enfadado, sino también sumamente triste, lloró algunos minutos pensando en lo que preguntaría, en las cosas que diría y la frustración comprimió su pecho en soledad.
Intentó con todas sus fuerzas recomponerse, no pensaba dar espectáculo, ni mucho menos contar sus problemas a Johan, quería guardarlos hasta escuchar las explicaciones de Souichi.
Utilizó su cara sonriente que intentaba pretender que todo estaba bien, aunque su hijo notó el ambiente depresivo que emanaba de su padre. Johan no preguntó nada con tal de no avergonzarlo delante de Lewis, pensó esperar a que pudieran charlar a solas. A pesar de sus buenas intenciones, Johan olvidó todo en cuanto miró la dulce sonrisa de su pequeña y la tuvo entre sus brazos, preguntando todo lo que pudo sobre su estadía con sus abuelos.
Tetsuhiro estaba con los nervios de punta, procuró distraerse, limpiar, cocinar, prestar atención a lo que su hijo con Lewis decían, pero cada palabra parecía ser vacía y acartonada, sólo pensó demasiadas veces en lo que haría y diría a su esposo en cuanto pudiera verlo.
Sus ruegos no tardaron mucho tiempo en tener respuesta, puesto que entrada la tarde, Souichi llegó al lado de Isogai. Cuando los escuchó casi corrió hasta ellos:
— ¡Qué haces con este tipo en nuestra casa!
— Tranquilízate Tetsuhiro, tenía que hablar contigo de algo importante y no podía esperar.
— ¡Lo sabía! Vienes a dejarme.
Lo que no comprendió Morinaga, es que las cosas no se parecían ni un poco a lo que él suponía…
El lunes luego de la llamada de Isogai, se vieron en un café, en el cual le mostró algunas ideas para que pudieran salir de sus rutinas e incluso de sus vidas. Esa misma tarde, lo llevó al puerto a mirar botes que estaban en venta. A pesar de ir en auto, tardaban en llegar dos horas de camino, de manera que al volver se había hecho bastante tarde. Arribó a su hogar, mirando a Tetsuhiro profundamente dormido al lado de su nieta. Sintió la ternura manar de las personas que tanto amaba, pensando en que ese viaje quizá podría no ser tan buena idea. Les colocó una manta y con un suave beso en los labios a su amado y se preguntó, más aún si accedería a viajar con él, en vez de quedarse de niñero.
Su despertador sonó muy temprano, con tal de prácticamente volar al laboratorio para adelantar el trabajo, demasiados botes que ver y precios que comparar con tal de elegir algo que estuviera en sus posibilidades, sin olvidar que estuviera en buen estado. Nuevamente, luego de medio día partió al lado de Isogai que volvió a acompañarlo, ya que sus negocios en América no le quitaban más que la mañana.
Caminaron horas y horas revisando un sinfín de botes, sin que uno sólo convenciera al tirano totalmente. De pronto, al intentar brincar al puerto desde uno de los botes que visitaban, Souichi resbaló y cayó al agua helada, con todo y su celular que dejó de prender. El dueño del bote se sintió un tanto responsable, por lo que le prestó algunas prendas para que se cambiara. No se imaginó que el cabio de ropa, su cabello mojado o la descompostura de su celular podrían traerle desconfianza a Tetsuhiro.
Esa noche al regresar, en la sala un enfadado hombre esperaba por él, le causó un poco de gracia que ahora que no pretendía llamar su atención, la tenía por medio de sus celos y decidió guardar el secreto hasta conseguir la sorpresa, mintiendo un poco.
La tarde siguiente finalmente consiguió lo que buscaba, un buen bote que necesitaba reparaciones menores, amplio, en donde cabía una cama, un lugar para sus libros, con una pequeña cocina y a un precio razonable. Suspiró pensando en que antes de comprar algo tan llamativo, debería consultarlo con la persona que era su compañero, mucho más al recordar la mirada enfadada de la noche anterior, de manera que marcharon a casa pidiendo al dueño del bote que no vendiera hasta esperarlos algunas horas.
Al llegar, el recibimiento más irracional de parte de Morinaga que se notaba totalmente fuera de sí. Intentó calmarlo:
— Tranquilízate Tetsuhiro, tenía que hablar contigo de algo importante y no podía esperar.
— ¡Lo sabía! Vienes a dejarme.
Miró sus bellos ojos verdes que denotaban la angustia, tenían rastros de que había llorado y sintió pesar.
— Por favor, cálmate que me obligas a… — Dijo empezando la oración en tono fuerte descendiendo hasta hacerlo bajito.
— ¿A hacer qué?
Souichi sonrió un poco, se aproximó con la mirada fiera y unió sus labios con Tetsuhiro empujándolo y con molestia le dijo:
— ¿Qué crees que haces?
— Permíteme explicar.
— No hay nada que explicar, no quiero escuchar nada, no me interesa saber, además tenemos visitas.
Entonces tomó sus manos para tranquilizarlo y luego lo miró manera suplicante, no quería ver más de su enfado, no quería causarle más sufrimiento, pues adoraba su forma de ser.
— Tranquilo, confía en mí y te suplico que escuches lo que tengo que decir.
— De acuerdo, sólo suéltame.
Todos habían callado al ver aquella escena tan extraña y se limitaron a seguirlos hasta la sala. Morinaga estaba un poco impactado ante las acciones de su esposo, nunca lo había visto suplicar por algo de esa forma tan dulce. Sintió el amor que provenía de esa persona especial y sus dudas volaron aun sin la explicación que tanto estaba ansiando escuchar. Isogai sacó unas fotos del bote cuando Souichi comenzó a revelar:
— Isogai y yo, hemos visitado el puerto para comprar un bote. Tengo pensado pedir un año sabático en la universidad y quería saber si te gustaría acompañarme a viajar por el mundo. Escuché que pensabas jubilarte, así que quizás podría interesarte salir a conocer el mundo conmigo. Y después cuando regresemos me gustaría que te unieras a mí en el laboratorio. Quiero pasar más tiempo contigo, estos días me he dado cuenta que te necesito tanto.
Había lágrimas, la emoción era tal que lo abrazó lloroso en su hombro. Suspiró profundo, no sabía contener todas esas emociones que lo azoraron y la tranquilidad tan ansiada llegó con los brazos que lo sujetaron con fuerza.
— Tenía miedo, pensé que te marcharías.
— Lamento haber guardado el secreto, sólo quería que fuera una sorpresa y que no me detuvieras hasta que consiguiera algo que valiera la pena. Nunca quise hacerte sufrir.
— ¿Y por qué tu cabello venía mojado ayer?
Isogai comenzó a reír diciendo:
— Se cayó al agua cuando salíamos de un bote. Y todavía no me imagino la razón para que supusieras que estábamos teniendo una aventura, se los he dicho, no soy gay, estoy casado y tengo una hija.
— Basta Isogai, mejor guarda silencio. — respondió Souichi mientras tenía muy sujeto a su amado.
— ¿Entonces papá Mori pensó que tenías una aventura con este tipo?
— ¿Qué podía pensar? Los vi salir juntos y su celular estaba apagado. — Respondió Morinaga sin soltarlo, con tal de que no vieran su rostro enrojecido por las lágrimas.
— Caí al agua con todo y el celular. Lo dejé en la cajuela con la ropa húmeda que por cierto no he sacado.
Afortunadamente para todos, Naty estaba durmiendo en los instantes de aquella discusión.
— No quiero apresurarlos, pero debemos llamar al señor Taylor para confirmar la compra o nos ganaran. — Insistió Isogai.
— ¿Tetsu… A…Morinaga? ¿Vendrás conmigo de viaje? — Insistió de manera tierna Souichi.
— No me lo perdería, ¿te lo dije no? Me iré contigo hasta el fin del mundo.
Un beso había curado los pesares, se miraron con tranquilidad ignorando a todos, de pronto la voz de Isogai interrumpió el ambiente:
— Esto me recuerda a su boda. Se veían tan felices.
Johan que sintió tristeza de que sus padres pudieran marcharse por demasiado tiempo, al escuchar a Isogai hablar de la boda que él no había podido ver, puesto que aún no era adoptado en esos días, decidió que era indispensable hacer algo al respecto. Mucho más puesto que la gira por Latinoamérica les había dejado ganancias redituables:
— No pueden irse así papás ¿qué tal si organizamos una renovación de sus votos? Yo no pude estar en su boda, así que quiero hacer una fiesta para ustedes de despedida. Invitamos a toda la familia y celebramos con ustedes.
— No puedes hacer un evento así nada más y pensar que todos podrán venir dejando sus ocupaciones. — respondió Tatsumi.
— ¿Y por qué no? Es algo especial, mis padres tienen vienti… y algo años de casados.
— Veintitrés. — respondió Tetsuhiro. — Y estoy de acuerdo, me gustaría celebrar con todos antes de marcharnos.
La celebración se planeó un mes después de ese día, compraron el bote y repararon las imperfecciones. Fue algo pesado, demasiados trámites, llevar comida, ropa y muchas cosas indispensables. Tetsuhiro estaba realmente emocionado de salir a un viaje al lado de esa persona que tanto amaba, jamás hubiera imaginado que su vida daría un giro tan sorprendente.
Su hijo que decidió pagar la renovación de los votos con una fiesta en un pequeño salón, rodeados por toda la familia y amigos, se encargó al lado de Lewis de organizar el evento. Invitó a toda la familia Tatsumi y además a los amigos que sus padres tenían en el trabajo y por supuesto a los que habitaban en Japón como Hiroto y su novio.
El tiempo voló prácticamente con la organización de cada detalle, nada podía faltar, o estar imperfecto. Había flores, había una decoración sobria y una iglesia protestante que realizaba ese tipo de ceremonias.
Souichi y Tetsuhiro tampoco la tenían fácil, discutiendo por el nombre del bote, por la decoración que usaron y planearon metódicamente los gastos de gasolina reparaciones y alimentos que gastarían en el tiempo que utilizaran para viajar. Además de todo se dedicaron a leer a detalle el funcionamiento mecánico, eléctrico de la navegación y cartografía para no perderse. Fue un reto aprender tantas cosas nuevas pero el nuevo desafío los hizo mucho más unidos, había risas, había mimos y cosas que cultivar.
El día de la despedida llegó, acordaron que partirían a cierta hora durante la fiesta de despedida, estaban ansiosos de que llegara su nueva luna de miel.
Nuevamente se sintieron felices de departir al lado de Soujin y la tía Matsuda que a pesar de su edad avanzada, todavía se les podía ver radiantes y alegres de acompañarlos. Kanako llegó con su esposo. Tomoe con Kurokawa y su hijo universitario que habían adoptado años atrás. Isogai de la misma forma, se tomó un tiempo con tal de presentarles a su esposa, la cual gustosa saludó a esa familia de la que tanto le había hablado su marido. También estaba Hiroto y por supuesto Johan, Lewis y la pequeña Naty que caminó con los anillos hasta el altar.
Las preguntas del ministro, y los nuevos votos con promesas que resultaban ser sólidas pues perduraba el amor que años atrás se habían jurado frente a dios.
— Souichi, más ahora que nunca puedo decirte que no cambiaría nuestra vida. Hemos vivido tantos sueños, tantos juramentos que se han cumplido y por lo cual estoy seguro que jamás se terminará el amor que siento por ti, al contrario, creo que se alzará en la inmensidad para hacerte compañía, para cuidarte y velar por ti, porque siempre he estado seguro que eres esa persona que sin importar lo que suceda, no olvidaré de ningún modo.
— Tetsuhiro ahora que han transcurrido estos años, sabes que quiero seguir este camino que mostraste aquella vez, que descubrí que te necesitaba más que a cualquier otra cosa. Sé que has dicho que te irías conmigo hasta el fin del mundo, pero sucede, que yo lo haría por ti de la misma forma. Y finalmente quiero comprobar la hipótesis de que nuestra felicidad es como la asíntota vertical, en la función que tiende al infinito, aunque de todas formas estoy seguro, gastaré cada segundo en demostrarlo.
No había novios más felices, ni familia más agradecida por las bendiciones, sólo una pequeña enfadada, no quería ver a sus abuelos partir. Se había escondido bajo una de las mesas cuando miró a su abuelo Souichi besar apasionadamente a su abuelo Tetsuhiro, mucho más por los te quiero y los te amo. El par de hombres descubrieron su escondite y se metieron a charlar con ella:
— ¡Largo! No quiero verlos, ya no me quieren…
— Mi pequeña Naty, sabes que no nos vamos por mucho tiempo y te llamaremos todos los días. — Dijo Tetsuhiro.
— Pero no es lo mismo, ¿Qué haré cuando mis papás me castiguen?
— Tendrás que portarte bien, aunque podemos arreglarlo hablando con ellos. Tus nos llamas cada vez que lo necesites y te ayudaremos. — Respondió Souichi.
— ¿No decías que la mimamos demasiado? — Comentó sonriente Morinaga.
— Para eso estamos los abuelos ¿verdad Naty?
— Sí.
La niña se abrazó de ellos y Tatsumi le preguntó:
— Qué les parece si salimos de debajo de la mesa porque los demás pensarán que se nos ha ido un tornillo.
— ¿Qué dices Naty? — Cuestionó el abuelo de cabello negro azulado.
— Está bien…
La fiesta continuó mientras a cierta hora y no muy tarde, partieron el par de amantes a su segunda luna de miel. Desde luego que no iban solos, sino que ahí estaban Johan, Lewis y Naty para despedirlos esa noche, en la bahía. La niña comenzó a llorar diciendo en el hombro de Johan:
— No quiero que se vayan mis abuelitos.
Tetsuhiro la cargó y se abrazó al par de abuelos que estaban tomados de las manos.
— Pero no nos vamos, recuerda que estamos en tu corazón. — Dijo Tetsuhiro.
— Además de que vamos a pensar en ti, no nos olvidaremos de tu linda sonrisa y traeremos muchos regalos.
La pequeña volvió a los brazos de Lewis y continuó llorando con los hombres enamorados que sintieron bastante difícil la despedida. No había pasado mucho tiempo sin estar cerca de su hijo y familia, a pesar de eso, también se sentían emocionados de viajar juntos.
De esa forma, el amor los acompañó al desplegar las velas y salir a surcar los mares, con olas suaves por la bahía hasta salir a la aventura. Miraron juntos en la distancia alejarse la tierra. El curso se fijó a su destino, mientras aprovecharon para descansar.
Tetsuhiro había estado ansioso de tenerlo entre sus brazos y se apresuró a llevarlo hasta la cama. Souichi se dejó llevar, conocía lo sensual que podía ser entregarse totalmente a ese hombre que lo tomó entre sus brazos, subiéndolo a la cama. Como un animal en celo besó su cuello, bajó desabotonando su camisa y llegó hasta los pantalones apresuradamente. Jugueteó con él, lo llevó a los límites sin dejarlo venirse. La lengua traviesa de Morinaga lamía y succionaba, después sus dedos en el lugar justo.
El corazón de ambos bombeando a todas partes, la suave piel que se pegó con el sudor y el cosquilleo de unirse tan placenteramente. El amor en las manos de Souichi que se sujetaron con fuerza de la espalda de su amante apasionado y los suspiros callados entre los besos.
La sensación sacudió los cuerpos una y otra vez, el ritmo de Souichi apretó a Tetsuhiro invitándolo a terminar. No había dudas, sabían que esa parte de su relación nunca había sido solo sexo, hacían el amor, se comían a besos, entregaban hasta la más profunda de sus emociones.
Cuando la lengua de Morinaga salió de la boca de su amado, la bocanada de aire hizo que contuviera el fuego de su interior que estaba por salir. Cerró sus ojos inmerso en las sensaciones y se distrajo un poco lamiendo el cuello que miró al descubierto. Recuperó la respiración y continuó moviendo la cadera. Cada embestida como una lenta tortura de placer que intentó contener pero el bombeo de su corazón que atiborraba su cabeza, lo invitó cada vez más, a dejarse llevar al orgasmo.
Se volvieron a besar, así, suave y dulce, con la saliva ardiente que se combinó en ambas bocas y los ojos cristalinos miel que se abrieron como para hipnotizar a su amado.
Los movimientos de la cadera de Morinaga se hicieron profundos y apresurados. Todo parecía perfecto, el murmullo de sus gemidos, las respuestas ansiosas y cálidas que se frotaban encontrando cada vez más delectación. Sin olvidar los corazones que susurraron los te amo.
Se separaron un instante sus labios para respirar profundamente, Tetsuhiro subió las piernas de Souichi hasta sus hombros con tal de tocar cada punto sensible de su interior, el cual respondió con espasmos acompasados que succionaron suplicando por el orgasmo que no tardó en liberarse.
Finalmente las respiraciones erráticas salieron agitando el pecho de los enamorados y una pregunta en la cabeza del hombre más inseguro del mundo, de un chico que sentía que la felicidad tan grande que había conseguido desde que su sempai se había quedado con él, podría terminar un día. La duda salió así, mientras abrazado a su amante esposo, en una cama en medio del océano, totalmente solos, sin que nadie pudiera saber lo que decían o gritaban placenteramente, surgió:
— Dime algo Souichi, todos estos años juntos, ¿te arrepientes de algo?
El hombre de cabellos rubios no lo pensó ni un momento, tenía «la respuesta» ante la duda de su compañero de vida:
— Si, de dos cosas… — Un latido preocupado surgió en Morinaga que lo miró con el corazón en la mano, listo para sentir que se rompía. — De no haberte conocido antes y de no comprender mis sentimientos por ti mucho antes, pude haberte ahorrado mucho sufrimiento ¿no crees?
Aquella respuesta enterneció a Tetsuhiro que suspiró sonoramente y respondió:
— Por un momento pensé que sería algo malo. Sin embargo, dices cosas tan lindas que casi te desconozco.
— Acostúmbrate que aquí nadie nos ve y además me has habituado a ser un meloso empalagoso como tú. A menos que quieras que te golpee y lo haré con gusto.
— Te amo tanto Tatsumi Souichi.
— Y yo te amo Morinaga Tetsuhiro…
Nada podría mermar el momento perfecto, la vida siguió tantos años, con las cosas que llenan la existencia de sueños y de deseos que les permitieron disfrutar la relación que jamás pudo extinguir la poderosa llama de la pasión. Ni el amor perdió el brillo que había surgido a partir de una amistad y que luego se volvió tan grande que no consintieron a ninguna cosa separar sus corazones. Había sido de verdad tan enorme su afecto, que todos aquellos que los rodeaban sabían que si alguna persona podría estar hecha completamente para otro ser en el universo, para complementarse, para unirse perfectamente en armonía, eran sin duda ese par de hombres que no podían permanecer separados.
FIN
.
.
.
La nota al final de la historia… que más podría decir, primero lamento si fue empalagoso pero como saben, el finalizar esta larga travesía, me pone sentimental.
Primeramente celebro mi cumpleaños número treinta y tres con este final, así que tomaré personal cada uno de sus comentarios como regalos por esa celebración, así que de antemano agradezco todos y cada uno.
Volvamos a los agradecimientos, los quiero mucho lectores, saben que en realidad al saber que alguien lee esas cosas que escribes, te renueva, te anima a seguir porque de alguna forma es como compartirte a ti mismo, llevarles ese amor que eres capaz de sentir y de regalar, junto con el fuego que posee mi pervertida imaginación.
Las despedidas son complicadas y por esa razón me despedí de Souichi y Tetsuhiro de la forma en la que yo los veía divirtiéndose por el mundo, conociendo ciudades nuevas, comiendo en lugares extravagantes y durmiendo juntos hasta el final de sus días.
Comento esas partes que fueron sin duda épicas por lo locas que estuvieron, al inicio un Souichi que se declara con flores, un Isogai que se toma afrodisíaco con ellos en esa escena en su auto. Sé que la declaración de amor aquí no fue tan llamativa como en otras de mis historias, sin embargo es porque era mi primera vez imaginándolos y de todas formas es encantador mi tierno sempai cuando se da cuenta de su afecto. Respecto a Ukear a Morinaga, sólo puedo decir que creo que una pareja debe saber dar y recibir, si ambos son iguales, el sexo debe cambiar de rol algunas veces.
Saben que yo amé el intento de Souichi por reconquistar a su Morinaga. Además no podría olvidar lo mucho que maduró su relación conforme avanzaron los episodios. Me reí tanto con los enredos, ver a mi Morinaga vestido de mujer es adorable. Luego se apresuró todo hasta su boda en la que casi podía verlos en el altar siendo felices con su familia y no terminó ahí porque todavía aguardaba por ellos el ser padres. Sin duda una de mis partes favoritas fue la del afrodisíaco que hizo Johan beber a su papi Mori, o dónde se pone el traje de piel y lo asalta en la cocina. En fin… que puedo decir yo misma he crecido al lado de ellos en las aventuras que se volvieron más complejas en la narración y sin esta historia ninguna de las otras sería posible.
Además de todo lo anterior agradezco a Gaby, siempre estuvo ahí desde que nos hicimos amigas aquella vez en el episodio de Deseos del corazón. Me siento afortunada de tenerte como amiga porque somos afines, aunque nuestras ideas no siempre son idénticas, tenemos armonía a la hora de guiar a los personajes. Y todas esas veces que me has sorprendido diciendo lo mismo que yo pensaba. Tampoco me olvido de todos los sensuales dibujos, muchas gracias puesto que tu trabajo le dio difusión al mío.
Ahora sigo con todos ustedes mis bellas amigas lectoras, a las que dedicaré una historia o episodio a cada una de ustedes, aunque voy algo lenta con aquello, les prometo que las haré sentir tan especiales como ustedes lo hacen conmigo cuando me dicen que les gusta lo que yo hago.
A la familia tirana… Saben que las quiero Natsuki, Mila, Fran, Julie, Andy, Rita, Nashely.
.
Me voy feliz a seguir con lo que viene, no sin antes decirles a todos los que han dejado comentario o los que he molestado etiquetando en mis publicaciones ¡Muchas gracias!
Mari-chan, Fanatla, Kary Map, Zusuky, Hana Taiki, Chanel, Carla Neko, Santoangel248, Yuki Shinonome, Soushi-chan (Lore Perez), hanakei, SesshomaruSama (Angela Ramos), Anna, Tiranita sensei, Kayitt, Gisesanito, Kayita, Reyna Hudson, Sawa (Stefa daza), lizbeeth, Girl from Brasil, jeanine Aedo, izisangelical24, yeni amane, Rovi, Aikawa Sutcliff, Phie, Reimadarame, NatyMontalvoTzuc,
NeckitaBlack8, Valen58, Lianmw23, JackEscobar236, AlessaGonzalez9, karentatsumi, J-Nikiforov_Ackerman, FranciscaEspinoza9,
aLittle_sixth_gun, nadeshiko05, MidasabuChan, AllisonAriana6, SandraLuzUribeDurn, Marirosita9, Rosa2490, PigeonSteele, -ShittyChicken-, PuccaLopez, ariana_casanova_, KellyUniverse, x_V_e_r_o_x, CindyGT, Natsuki_M_T, TatsumiKanako, SallyChan18, ArianaSNK2000, Akiomi Angela, Lucero, Yushki lee, Zaida Valeria, Laura Ramires, Lidia Yosh, Alexandra Díaz, Elena Segura, Leyvi Luz, Ines Carbajal, Angélica Lumbrera, Rasec Draco, Litzie Guerrero, HP Metamorfosis, Janet Arredondo, Valeria Calderon, Adriana Yukumi, Sofia Gomez, Lizette Chac, Quyen Diem, Inés Fernández, Astrid Ortega, Vero Fanny, Jessi Hernández, Ana Carrera, Diana Maribel, Gabriela Leon, Kiara Alexis, Karo Isa Madrid, Teresa Gonzalez, Hikari Takamaru, Ika Marci, Yesenia Hernandez, Hazumi Mei, Prik Calleros. Vesania Licantropia, Brianda Salazar, Brenda Moreno, Evolet Mank, Ylellany García, Shizuku Kanata, Milagros Andrea, Hikaru Shidou, Michelle Méndez, Francisca Espinoza, Fujoshi Novata, Citlali Lazcano, Prisci Tronix, Maria Camila Moreno Hincapie, Lynn Bridget, La Pianista, Emilia Lara, Ai Shiteru, Angie CE, Alondra Luevano, Gemma Minguillón, Yazmin Riso, MyuMiku Kun, Leo Tatsumi, Leia Mikan, Luz Islas, Jessica Ximenez, Andy Cruz, Yumiko Amane La Galletah, Emmy Minory Kuriyama, V Andrés Díaz Mejías, Lisbeth Lopez Vega, Kattia Slz, Annabel Paci, Mitsuko Sakurai, Martita Gonzalez, Juanita Gpe, Kawaii Yaoi, Magda Alvarez Surco, Arizbeth Gonzalez, Dalila Tapia, Jessica Mprw, Emilia Tatsumi Morinaga, Nancy Gutierrez, Jhely Linet. Juliet Dorta Kary Vela Maryann Andrea Sepulveda Sotelo Milagros Andrea Julieta perez
