WOW, ESTE FIC YA SOBREPASÓ LAS 10 MIL VISITAS, DE VERDAD GRACIAS A TODOS POR EL APOYO, ME LLENA DE ORGULLO VER QUE MI TRABAJO LE GUSTA A TANTA GENTE, AHORA LOS DEJO CON EL SIGUIENTE CAPITULO:
"¡Elsa, Elsa!" el simpático muñeco de nieve corría por los pasillos llamando a la reina
"¿Qué pasa amiguito? ¿Por qué vienes corriendo?" dijo la reina tomándolo de las manos
"Quiero impresionar a Susi para gustarle, ¿puedes hacer algo por mí?"
"Claro Olaf, lo que quieras"
"Pues en ese caso…bss…bss"
Se acerca a su oído y le dice su plan en secreto, la reina no puede más que sonreír de las ocurrencias del muñequito.
Mientras Susanne está en su cuarto de hielo, que la reina le proporcionó a su gusto, leyendo un libro sobre caballeros que salvan a damiselas en peligro y con cada romántico momento que lee suelta un suspiro como deseando ser ella la damisela.
Cuando en eso escucha en su puerta la risa de Olaf y de inmediato guarda el libro, no quiere que nadie en el castillo conozca esa faceta suya tan sensible.
El muñeco entra en el cuarto y ella finge como que ni siquiera ha notado su presencia.
"Hola Susi"
"Es Susanne y… oh…"
Ver un muñeco de nieve tan musculoso en su puerta la deja sin palabras.
"¿Te gusta? He estado ejercitándome"
Comienza a lucir sus músculos para impresionar a la muñequita, pero por estar de presumido la nieve que la reina le había puesto para que se viera de ese modo, comienza a caerse para dejar ver sus enclenques bracitos de ramas y su figura redonda.
"Oh no" Exclama decepcionado el muñeco de nieve.
Y entonces muy avergonzado se alejó del lugar dejando a la muñequita muy sonrojada y riéndose de sus tiernas ocurrencias para llamar su atención.
"Tengo el presentimiento de que en este castillo nunca me voy a aburrir" piensa la muñequita mientras toma nuevamente su libro "y quién sabe, quizás haya oportunidad de vivir grandes aventuras como las de mis libros"
Mientras tanto en Baybiron Liv llora desconsoladamente en su habitación y ha roto su compromiso con Hans, lo cual ha preocupado a los miembros de su familia, por esto la reina decide ir a hablar con ella y toca en su puerta.
"Váyanse, no quiero ver a nadie" contesta llorosa y malhumorada la princesa
"¿Ni siquiera a tu madre?"
Entonces la puerta se abre y la princesa abraza a su madre y llora con más ganas.
"Ya, ya, ¿Por qué no te calmas un poquito y me cuentas lo que paso?" dice la reina dulcemente mientras le limpia las lágrimas con su pañuelo
"Es Hans, me ha decepcionado por completo, me ha roto el corazón. Ya jamás volveré a amar a alguien de ese modo, no quiero resultar lastimada otra vez"
"¿Pero qué dices? ¿Qué fue lo que pasó? Yo los veía muy felices juntos"
"Hans ya le había entregado su corazón a otra chica, hasta tiene un hijo con ella"
"Oh mi amor, lo siento mucho, parecía que él realmente te amaba, fue por eso que le otorgamos tu mano"
"No digo que no me ame, si lo hace, fue por eso que quiso ser sincero conmigo y me lo contó todo"
"Quizás las cosas no funcionaron con esa otra persona, ¿te dijo quién fue?"
"Si, la reina de las nieves"
"Eso sí que es inesperado, dadas las circunstancias que ocurrieron después entre ellos, ya sabes, él intento matarla y apoderarse de su reino"
"Si, lo sé, él me dijo que en realidad no hubo ningún tipo de romance entre ellos, que solo fue una locura, pero yo no le creo, ¿debería hacerlo?"
"Creo que eso es algo que deberías decidir tú misma"
"No sé qué hacer. La verdad no me sorprende en lo más mínimo que las cosas no funcionaran entre ellos, es decir la reina es peligrosa y misteriosa, no confía en nadie"
"Hans es un buen hombre que nos salvó a todos, no importa lo que haya hecho en el pasado, él te ama y por ti va ser cada día mejor. Yo lo sé, lo veo en sus ojos. A veces, las personas toman malas decisiones si están enojadas, tristes o angustiadas, seguramente eso fue lo que pasó con Hans en ese entonces, además ya pagó su castigo por lo sucedido en Arendelle."
En cuanto su madre sale la joven princesa se queda pensando en todo lo que ella y Hans pasaron juntos, los buenos momentos que vivió a su lado. Fue ella quien le devolvió sentido a su vacía vida.
"El amor es tan complicado" piensa la princesa mientras abraza uno de los cojines de su cama "no debería serlo, solamente tendría que ser dicha y felicidad. Pero ahora ya no sé qué hacer, mi corazón me pide una cosa y mi cabeza otra. ¿A quién debería escuchar?"
Mientras tanto Hans llega a la sala del trono para despedirse de los reyes antes de comenzar su viaje.
"Muchas gracias por su hospitalidad majestades" dice el sureño mientras se inclina ante los gobernantes "pero ya debo volver a casa"
"Te debemos la vida, no tienes nada que agradecer" contesta el monarca
"En verdad lamento que las cosas terminen de este modo Hans" dice tristemente la reina "me hubiera gustado que pudiéramos llamarte hijo"
"No hay nada por qué deban sentirse mal majestad" contesta el pelirrojo "la culpa de todo fue mía y de nadie más"
"Que tengas un buen viaje príncipe de las islas del sur" dice el rey mientras alza su cetro
De inmediato el joven se pone de rodillas ante él.
"Y llévate contigo el título de Caballero de Baybiron" dice el rey mientras lo toma de los hombros "vuelve cuando quieras, serás bienvenido por siempre"
"Gracias majestades" dice el príncipe con lágrimas en los ojos
Hans sale de la presencia de los reyes y se reúne con sus hombres, los cuales ya tienen el barco listo para zarpar. Antes de subir, el príncipe hecha un último vistazo al lugar en donde sus sueños estuvieron a punto de hacerse realidad. Luego muy triste sube al barco y da las indicaciones para volver a su reino.
Desde la ventana de su cuarto Liv observa como el barco comienza a alejarse del puerto.
"¿Vas a dejarlo ir así nomás?" Piensa la princesa para sus adentros "No tengo opción, él me hizo mucho daño. Aunque también me hizo vivir momentos maravillosos. Mejor olvida todo lo que te hizo enojar y ve por él antes de que sea tarde"
E impulsada por un sentimiento indescriptible la princesa llama a su yegua de un silbido, luego sale por la ventana y baja por una enredadera hasta llegar a su montura.
Entonces ambas salen disparadas y avanzan por la costa siguiendo al barco que va con rumbo a las islas del sur. Al notar a la joven que los sigue el general rápido avisa a su almirante.
"Señor, venga conmigo, tiene que ver esto"
Hans avanza con él hasta la orilla del barco y sonríe al ver a la princesa que lo persigue.
"Hans lamento lo de ayer, ¿tú crees que pudiéramos olvidar todo eso y empezar de nuevo?"
"No quiero hacerte sufrir de nuevo, lo mejor será que me vaya"
"¿Y tú crees que de ese modo no vas a hacerme sufrir más?"
"¿Qué quieres decir?"
"Que te amo y si no regresas vas a ocasionar que me muera de tristeza y no creo que quieras eso"
"Mejor vaya con ella señor" interrumpe su general "este es su hogar, su vida y su futuro están aquí, no los abandone"
"Señores, supongo que esta es la despedida" dice Hans dirigiéndose a su tropa "espero verlos a todos en mi boda"
"Será todo un honor señor" dice su capitán
"Felicidades" dice uno de sus tenientes
Y entonces Hans corre hasta el final del barco y salta al mar, luego nada de regreso al puerto y es recibido por su princesa, quien salta también al agua para darle un fuerte abrazo y un beso en los labios.
Luego empapados los dos salen del agua y se encuentran a los reyes quienes acaban de llegar al puerto y los observan muy felices.
"Y entonces Señor, ¿Cómo iban los preparativos para la boda?" dice el joven almirante escurriendo agua
"Enviaré las invitaciones de inmediato" contesta el monarca
"Bienvenido a la familia hijo" agrega la reina
Y ambos jóvenes se abrazan nuevamente muy felices. Todo lo que pasaron ha valido la pena.
Mientras de vuelta en Arendelle, unos días despué es de noche y cae una fuerte tormenta. A la reina no le gustan las tormentas, le producen cierto temor, ya que no puede evitar recordar el hecho de que sus padres murieron a causa de una en altamar, siendo este el peor día de su vida. La rubia trata de conciliar el sueño cuando distingue una pequeña figura parada justo al lado de su cama, es Andy, a la luz de la luna su cabello parece blanco y sus ojos reflejan temor.
"¿Andy? ¿Qué pasa cielo? ¿Tienes miedo?"
Andy no responde, sólo mueve su cabeza negativamente, cuando el sonido de un relámpago que cayó cerca lo hace saltar a los brazos de su madre.
"Está bien Andy, es sólo una tormenta, no hay por qué tener miedo" dijo la reina mientras le acariciaba el cabello.
Pero Andy lejos de calmarse sólo la abrazaba temeroso con los ojos cerrados.
"Quisiera ser valiente como tú mami, tú no le tienes miedo a nada"
"Andy, aún eres muy pequeño, es natural tener miedo, muchas cosas son desconocidas para ti. Estoy segura de que en el futuro serás un apuesto y valiente príncipe del cual me sentiré muy orgullosa. Pero ¿sabes una cosa Andy? yo también siento miedo"
"¿Tú? Pero tú eres la reina"
"Sí pero también los reyes sienten miedo, de hecho también me dan miedo las tormentas"
"¿Y por qué no te asustas como yo?"
"Porque tengo que superar mis miedos para ayudarte, debo ser valiente por los dos"
"¿Y siempre vas a estar conmigo para cuidarme?"
"Esa es una promesa que no puedo hacerte, pero debes saber que aunque no esté a tu lado en persona, yo siempre voy a cuidarte…. Oh mira la tormenta terminó, puedes volver a tu habitación"
Andy le dio un beso a su mamá y se dirigió a su cama, donde durmió tranquilo el resto de la noche.
Al día siguiente la rubia se encontraba en su oficina revisando la correspondencia cuando una carta llamó su atención.
Muy Estimada Reina Elsa:
Me complace informarle que el Príncipe Hans no murió como durante un tiempo todos temimos, por el contrario, salvó mi reino y a mi familia, es un héroe y me enorgullecería mucho contar con su presencia en la boda del príncipe Hans de las Islas del sur con mi hija menor, la Princesa Liv de Baybiron.
Rey Ivar de Baybiron.
"¿Hans va a casarse?"
ESPERO QUE ESTE CAPITULO LES GUSTARA, AL PARECER HANS YA CAMBIÓ Y ESTÁ LISTO PARA EMPEZAR DE CERO. LOS ESPERO MAÑANA PARA SABER QUE OCURRIRÁ.
