Chicas! Aquí el siguiente capítulo, x fin el tan esperado reencuentro! Espero q les guste y nos hagan merecedoras d muchos reviews!
Recuerden que nada nos pertenece :)
Trabajó hasta las dos de la mañana. Sólo quedaba un pendiente en su agenda antes de irse a dormir, y aunque sabía que había cierta dosis de malicia por haber esperado hasta la madrugada para resolverlo, tomó el teléfono y llamo a Garrett a Los Ángeles.
El teléfono dio cinco timbrazos, y la voz soñolienta de su amigo le produjo a Jasper una considerable satisfacción.
-Oye, ¿te desperté?
-¿Qué? ¿Jasper? ¿Dónde estás?
-En San Francisco, ¿te acuerdas?
-¿Eh? No… Bueno, más o menos. Son las dos de la mañana.
Jasper alcanzó a oír otra voz, un tanto apagada y definitivamente femenina.
-Felicidades, Garrett. ¿Es la morena del club nocturno?
-¿Eh…? Ah, sí.
-Bueno, bueno, no es momento de hacerte preguntas. Voy a estar fuera por lo menos una semana más. Cuida mis flores mientras no estoy.
-Claro. Oye, dame algún número donde pueda… ¡Ah!
El sonido distante de una risa femenina consiguió que Jasper arqueara una ceja.
-Después. Si dejas morir mis flores, te retorceré el pescuezo.
Por toda respuesta oyó una inhalación profunda y varios susurros. Mirando al cielo, Jasper colgó y soltó una larga carcajada.
A Jasper le sorprendió recordarlo todo tan bien, con tanto detalle, con tal claridad. Había conducido por aquella carretera una vez, pero apenas tenía dieciocho años. No debería ser como volver a casa después de un viaje, como despertar de un sueño. Obtuvo información, estudió fotografías, pero comprendía que no podían prepararlo para este bosque profundo y silencioso donde gobernaban los imponentes árboles.
Llegó al albergue alrededor de las tres de la tarde. Recorrió el mismo sendero desigual, atisbando primero asomos de piedra y madera, los techos como de cuento de hadas, el destello de los vidrios del albergue. Después distinguió una construcción más pequeña de piedra y madera anidada entre los árboles. El letrero de madera sobre a puerta anunciaba CENTRO NATURALISTA DE RIVER´S END. Había una vereda para peatones que conducía de allí al albergue. Las flores silvestres parecían crecer como al descuido, pero su ojo de jardinero descubrió la intervención humana en su equilibrio. Alice lo había diseñado tan bien que todo parecía haber brotado allí.
Jasper estacionó el automóvil. Se echó la mochila a la espalda, sacó su maleta y entró en el albergue. No observó ningún cambio drástico en el vestíbulo. El procedimiento de registro fue eficiente y cordial, y Jasper le aseguró al empleado que podía llevar su equipaje él mismo.
Había decidido pedir una suite. Tenía un cómodo sillón movible y un escritorio grande y resistente. Las acuarelas de la flora local eran bellas y de buena calidad, y el teléfono le serviría para su módem. Dejó la maleta al pie de la cama, que imitaba el estilo de principios del siglo XIX. Entró en el baño y pensó en tomar una ducha, después de todo, llevaba desde las seis de la mañana en el automóvil.
Se desnudó y jugueteó con los controles de la ducha. "Buena decisión, Whitlock", pensó cuando el agua caliente le cayó en la cabeza. Y después de tomar una cerveza en el bar del vestíbulo, echaría un vistazo por el lugar.
Quería ir al Centro, encontrar a Alice. Sólo mirarla un momento, pero lo haría por la mañana.
Jasper se secó y se puso unos pantalones vaqueros. Alguien llamó enérgicamente a la puerta. Tomó una camisa y la llevaba en la mano cuando fue a abrir.
La reconoció de inmediato. Sin duda había cambiado.
Tenía el rostro más anguloso. La boca era más firme. De no haber tenido que lidiar con una ridícula e inesperada sensación de placer habría caído en cuenta de que Alice no le sonrió en señal de bienvenida.
El cabello de Alice se había oscurecido hasta un tono que le recordó el de una noche sumamente oscura. Y lo llevaba aún más recortado. No obstante, le quedaba mejor así. El cabello corto y recto habría sugerido a un duendecillo. La mujer de pie en el umbral, de constitución baja pero atlética, evocaba en absoluto la imagen de un hada.
Jasper no pudo evitar una sonrisa boba.
-¡Hola!
-Cortesía del albergue River´s End –dijo ella por toda respuesta al tiempo que le tendía una fuente de barro con fruta.
-Ah, gracias.
Alice entró en la habitación de dos zancadas, ante lo que él retrocedió automáticamente.
-Se necesita desfachatez para venir aquí así, a hurtadillas.
De acuerdo, aceptó él; no sería una reunión amistosa.
-Tienes toda la razón. No sé que me pasó por la cabeza al hacer reservaciones y registrarme de ese modo.
-Te dije que no te acercarás a mí.
-Y vaya que lo cumplí –el destello en la mirada de Alice hizo que Jasper entrecerrara los ojos-. Ahora, podemos sentarnos y discutir esto como adultos razonables, o podemos quedarnos como estamos y lanzarnos gruñidos uno al otro.
-Jasper, no tengo nada que discutir contigo. Por favor, vete y déjanos en paz.
-No lo haré –Jasper se sentó-. No iré a ningún lado, Alice. Será mejor que hables conmigo.
-Tengo derecho a proteger mi intimidad.
-Claro que sí. No tienes que contarme nada que no quieras. Podemos empezar con todo lo que has hecho durante los últimos seis años.
¡Que tipo más pedante y pagado de si mismo!, pensó Alice. Le irritaba que conservara el mismo aspecto: el cabello con mechones aclarados por el Sol, los labios carnosos.
-Si fueras la mitad de hombre que es tu padre, respetarías la memoria de mi madre.
El comentario irónico dio en el blanco.
-Ya alguna vez me comparaste con mi padre –protestó-. No vuelvas a hacerlo.
-Seguro que es por el dinero. Te pagarán mucho dinero por ese libro, ¿verdad? Después aparecerás en todos los programas de entrevistas televisivas y fanfarronearas sobre tus profundas y certeras deducciones de por qué mi padre descuartizó a mi madre.
-Y, ¿no quieres saber por qué? –inquirió en voz baja.
-Ya sé bien por qué, y eso no cambia nada. Vete de aquí, Jasper. Regresa a California a escribir sobre la tragedia de alguien más.
-Ally –la llamó cuando se dirigía hacia la puerta-. No me iré. No esta vez.
Alice no se detuvo ni miró atrás; simplemente golpeó la puerta con la fuerza necesaria para hacer que los cuadros se estremecieran en los muros.
Y bien? Q les ha parecido? Creo q Alice no está dispuesta a ser un poco más amistosa y parece ser q Garrett es el más afortunado hasta ahora en esto dl amor no creen? :)
Reviews?
