Padres al poder
*Jane, dónde está tu hermana?* -preguntó Hermione a su hija.
-No lo sé ni me interesa. –dijo mientras leía un libro.
*Y qué son esas cosas? Pelearon?* -intervino Draco.
-Con los Gryffindor en general. Son unos tontos.
*Disculpa?* -Hermione no se podía creer que haya dicho eso. *Piensa mejor lo que vas a decir. Qué fue lo que pasó con ustedes?*
-Ay ya… no pasó nada. Déjenme en paz, quiero leer.
*Estos adolescentes y sus hormonas…* -Hermione miró a Draco como diciendo tienes algo más para decirle. *Jane, cariño, estás castigada.* -dijo el rubio con los puños apretados. Otras veces había castigado a Scorpius porque él era más atrevido y sus travesuras a menudo son más fuertes que eso, pero castigar a su hija… a su único descendiente de Slytherin.
-Qué?! Y por qué?!
*Por romper los zapatos de tu hermana. No tendrás dinero por un mes.*
-Pero ella empezó! Es su culpa por ser una insufrible!
*No me importa quien haya empezado, tú te pasaste de la raya.*
-Argh! Te odio. –dejó su libro en el sillón y se fue de ahí, dejando a un Draco muy dolido. Cruzaba los pasillos sin mirar al frente.
-Hola Jane! –le saludó Lorcan.
-Ahora no. –dijo con los ojos rojos. El Ravenclaw no se haría el engañado con esas palabras. La tomó de la muñeca y la detuvo. Con las manos en su rostro la miró. Un gesto típico que adoptó de Luna. Quizás sea por eso que nadie se resiste a mirar esos estelares ojos.
-Jane, qué te pasa? –volvió a preguntar. Ella quería apartar su mirada. Lorcan no se lo permitió, así que cerró sus párpados para no verlo. En eso una lágrima se resbaló desde sus pestañas hasta sus mejillas. Un nudo se le hizo en la garganta, le costaba respirar, por qué con él tenía que ser débil? Se enojó aún más.
-Ya te dije que ahora no! A caso eres idiota o te haces?! Quítate de mi camino. –sus palabras estaban inyectadas de un veneno que solo una serpiente podría lanzar. Lo empujó y se alejó de él lo más que pudo. Las demás personas que pasaban por ahí se quedaron mirando y hablaban sobre los malos, antipáticos y odiosos que podían ser los Slytherin´s.
-No hablen así de ella! Jane no es como los demás!... yo se que ella es diferente. –esto último lo dijo en un susurro casi inaudible. Miró por donde ella se había ido y se fue ala dirección contraria.
La rubia corrió arrepentida de haberle hablado mal a su amigo. Estaba furiosa. Pero todo hubiese sido mejor si no la hubiese castigado, todo era culpa de una persona. Se tropezó con alguien mientras corría.
-Tú de nuevo? Te has dedicado a molestarme el día de hoy? –dijo la rubia desde el suelo.
-No me hables así. Tú has tenido la culpa.
-Claro que no! Ella es una insufrible. –el rostro de Jane estaba empapado en lágrimas. –En casa no se puede hacer nada divertido. Si no reclama la odiosa de Cissy, lo hace mamá. Contigo y Scorpius podía divertirme y ser yo misma… pero me han olvidado.
-De qué hablas? –preguntó el rubio confundido.
-Tú de que hablas?
-De que tropezaste conmigo.
-Ah… -sin previo aviso, la chica se echó a llorar.
-Qué tienes? Te duele algo?
-Puro medimago. –sonrió amargamente. –No, no tengo nada.
-Nadie llora por nada. –no recibió respuesta. –Tiene que ver con lo que me dijiste hace un rato?
-A ti que te importa?
-No mucho, pero tengo tiempo.
-Vaya! Eso es nuevo. –volvió a llorar. La insensibilidad de su joven padre le sorprendía.
-Quieres dejar de llorar. Un Malfoy nunca llora. Debes de tener un poco más de vergüenza.
-Y tú un poco más de sensibilidad! –no sabía por qué se había detenido allí. Era obvio que el rubio no iba a ayudarla, él era la causa de sus problemas mejor dicho. Pero aun así no encontraba fuerzas para moverse.
-Con eso no se compra nada… -ella pensó en esas palabras. Ella tampoco podría comprar nada por su castigo, pero eso realmente no le importaba. No era tan vanidosa como todos pensaban, eso se lo dejaba a Cissy. Pero entonces, por qué se sentía mal? –Dime que te pasa?
-No lo sé. Al principio pensé que era porque estaba castigada y no me ibas a dar dinero por un mes, cuando en realidad no me importa. Pero luego apareció Lorcan y…
-Él te hizo llorar? Mataré a ese Nott. –Jane sonrió. Su padre, aunque no era tan maduro, se preocupaba por ella.
-No. Él solo quería saber cómo estaba. En fin, luego apareces y me enojé y recordé que yo no me enojo contigo nunca, siempre nos la pasábamos genial. Y estoy aún más molesta porque no sé qué pasa conmigo.
-Para tu suerte, yo soy un experto entendiendo a las mujeres.
-A si? Mamá no opina lo mismo.
-Lo que pasa es que tu madre es una rata, por ende, nadie la entiende. –ambos rieron.
-Y tú eres un hurón.
-Peor todavía, menos nos entendemos! –lo que antes era llanto, ahora son sonrisas. Draco se alegró, tal vez no sería tan malo en esto de la paternidad. –Yo creo que no hay ningún problema contigo. Estás creciendo, solo eso. A tu edad, es muy normal que te confundas de esa manera. Resolveré tu encrucijada, ok? –ella asintió con la cabeza y prestó atención. –Alguna vez te había castigado? –Jane negó. –Entonces, te sentiste culpable. Porque cuando te castigan es porque hiciste algo mal.
-Si, me pasé de la raya.
-Te llevas bien con ese tal Lorcan?
-A veces es exasperante, no me deja sola. Pero sí, nos llevamos bien. Aunque no esta vez. Le grité muy feo papá… -se recostó de él queriendo ocultar su rostro. Draco se sintió incómodo aun así en su corazón algo se creó. Fue como una pequeña parte que hizo la diferencia. Acarició los rubios cabellos de su hija. Por primera vez había aceptado que eso era. No era una broma, ni algo anormal y mucho menos algo que quisiera cambiar. Era su hija.
-Tal vez, quería estar sola pero no querías que él se preocupara y con el calor del momento lo trataste mal. Descuida, si él es tu amigo lo entenderá. Y con respecto a nuestra familia… tal vez no sea la mejor. Pero te prometo que yo siempre estaré ahí para ti. Aunque a veces tenga que castigarte, siempre serás mi pequeña cómplice. –Jane lo abrazó. Eso era todo lo que quería oír desde hace tiempo.
James caminaba con su nuevo grupo de amigos. Según el, eran geniales.
-Hola hermano. Tengo mucho tiempo sin verte. Cómo estás? –Albus lo separó para hablarle.
-James, no dejes que te toque. –le advirtió uno de sus "amigos". El pelinegro le hizo caso y se apartó de su hermano.
-Ahora sigues órdenes de cualquiera? –le preguntó el pelirrojo.
-Mucho cuidado con lo que dices gentuza. –le advirtió otro Slytherin.
-Déjenlo, no vale la pena. –dijo James.
-Y tú que?!...
James y Albus estaban insultándose en los pasillos mientras que Lily llegó para intervenir, pero no le quedó de otra que unirse a la pelea. Al igual que con otros hermanos, su relación se volvió más tensa. Pero los hermanos Potter eran los más afectados, eran personas de mucho carácter y no soportaban perder. Sus padres estaban dando clases y al igual que Ted, quien se había empeñado en hacer a Hufflepuff en la mejor casa de Hogwarts.
-Apestas todo el lugar, serpiente de pantano.
-Mira quien habla animal con pulgas.
-No digan esas cosas par de inútiles. A caso tienen 5 años? –Lily ya no sabía que hacer. Sus padres se enteraban, los iban a matar.
-Yo me voy antes de que me contagien de su repugnancia. Es una pérdida de tiempo discutir con traidores como ustedes. Me dan pena, no tienen remedio.
-Así es mi Jamibubu. –le apoyó la Slytherin que le había puesto el apodo. Lo tomó del brazo y se recostó de él.
-Te crees mejor que nosotros, James? –preguntó una voz muy familiar.
-Cissy yo…
-Te crees mejor que nosotros porque andas con gente muy "pura" y adinerada?
-Es que…
-Es que nada James Potter. No tienes derecho a creerte mejor que nosotros. Te digo algo? Para ellos solo eres un pedazo de basura, solo te utilizan, luego, cuando consigan lo que quieran, serás inservible. –la rubia salió corriendo James iba a ir tras ella pero la otra muchacha se lo impidió.
-Vas a ir tras ella de nuevo? Te arrastrarás como perro faldero? Qué no entiendes que esa mocosa solo te trae dolor? Ella es una Gryffindor, nunca se fijará en ti. Los leones solo sirven para hacernos quedar mal. Recuerdas…? –los ojos de James se volvieron inexpresivos.
-Si. Vámonos. –James se fue seguido de sus dos amigos y la otra chica, dejando a sus hermanos con la boca abierta. Podían entender que fuese indiferente con ellos, pero con Cissy?
La rubia llegó hasta un árbol no muy distante. Esperaba a James. Sabía que si huía, él la seguiría. Pero no lo veía por ninguna parte.
En cambio, les había pedido a sus amigos que lo dejaran solo. Fue a la torre de astronomía y desde allí puedo verla. Sentada, bajo el árbol, se veía hermosa como siempre.
Flash back
En un segundo, todo el mundo mágico estaba al tanto del nacimiento del nuevo Potter. Esta vez, un varón.
Harry veía a su hijo quien no dejaba de llorar por nada del mundo. Su llanto era estridente y desgarrador. Ginny estaba durmiendo, se había esforzado mucho.
Hermione llegó con Lily, Scorpius y Ted. Draco estaba dentro revisando a James. Estaba sorprendido por la fuerza de sus gritos. Su área no era la pediatría, pero Harry le pidió su opinión ya que estaba preocupado.
*Y si le duele algo?* -preguntó el padre.
*No, no tiene señales de dolor.* -responde Draco.
*Eso es lo que todos me han dicho. Pero es obvio que algo tiene!* -Harry estaba asustado. Y si estaba siendo torturado y moría? Draco que leía su mente contestó.
*Si fuese una maldición o algo parecido, yo me hubiese dado cuenta.* -dijo con orgullo. Esa sí era su área de especialidad, estaba orgulloso de eso.
*Tal vez solo tiene problemas para dormir. Puedo? –Hermione pidió permiso para ir a revisarlo. Harry con gusto se lo concedió. La castaña lo cargó, lo meció y le habló. Al cabo de unos minutos dejó de llorar y atrapó con sus manos esos suaves risos. Quedó fascinado con ellos. Luego de media hora se cansó y se durmió.
*No sé en qué momento te volviste tan buena con los niños.* -dijo Harry.
*Bueno, tengo muchos libros, sobrinos y más en camino.*
En sus primeros años de vida, James añoraba a su tía Hermione. Le encantaban sus visitas, la esperaba en la puerta y no se separaba de ella. Incluso, hasta la celaba. En más de una ocasión Ginny tuvo que intervenir. Era un pequeño muy astuto y encontraba la manera de engatusar a sus padres solo por ir a ver a su querida tía. También fue adoptando las actitudes de su tío Draco.
A sus tres años, la barriga de Hermione se hacía más grande. Ella le explicó que tendría dos hijas. Él se enojó, no quería compartirla con más nadie. Ya tenía muchos primos!
Las cosas se fueron poniendo peor. No podía jugar con su tía para no lastimar a la bebés. Cuando salían iban a la tienda a comprar ropa de niña. Se alejó de ella porque sentía que estorbaba.
Una tarde, Hermione empezó a sentirse mal. James se preocupó muchísimo. Fueron a San Mungo y allí se puso a llorar. Sus padres le explicaron que todo iba a salir bien, solo le sacarían a las bebés de la panza.
Luego, los dejaron pasar. Draco cargaba a un bebé en una manta amarilla.
-Mira James. Ella es tu primita. Se llama Jane. –le presentó a una bebé rosadita con poco cabello.
-Su nombre es parecido al mío! Serás una chica genial igual que yo. –los presentes rieron. Se dirigió a la camilla donde estaba su tía y escaló hasta llegar a ella.
-James…
-Déjalo Harry. James, ella es Cissy. –le presentó Hermione.
-Waaaaaaao. Es hermosa.
-Es igual a su hermana mi cielo, son gemelas. –le dijo su madre.
-No. –con una manita le acarició la cabecita a Cissy. –Su cabello es diferente. Es como el de tía Hermione. –efectivamente, Cissy tenía el cabello un poco ondulado. Era más pequeña que Jane. –Prometo cuidar a todos mis primos mucho mucho. A ti más que a cualquiera. –le dijo James a la recién llegada.
-Y eso por qué? –le preguntó su padre
-Porque Cissy es la que más se parece a tía Hermione. Por eso fue hecha solo para mí.
Fin del flash back
-Qué está esperando? –se preguntó James. –Me hará ir a buscarla? –ya era tarde, comenzaba a hacer frío. Cissy estaba temblando. Vio que su padre se acercaba a ella. Por fin! Alguien razonaría con ella.
*Oye linda, qué haces aquí? No te vi en clases.* -le dijo Harry.
-Estoy esperando a alguien.
*Desde esta tarde?*
-Si
*Lamento decirte esto, pero tal vez ese alguien no venga.* -ella pensó que podría ser cierto. *Vamos, te congelarás aquí afuera.* -Harry le prestó su abrigo y entraron al colegio. James respiró profundo y se sentó en el piso.
*Arrepentido?* -le preguntó Draco a su ahijado sentándose a su lado.
-No. Por qué lo preguntas?
*Bueno, no te estás portando muy bien con los demás.*
-Mis hermanos ya le fueron con el cuento?
*A mí nadie me ha dicho nada. Yo lo sé por experiencia propia.*
-No creo…
*Hay más en una serpiente que solo maldad.*
-Ok. Tal vez si sabe.
*Por qué estas actuando diferente?*
-No estoy diferente.
*James, no quiero tener que leer tu mente.*
-Ahora me amenaza?
*No. Solo te advierto.*
-De qué?
*No quiero que te vayas por un mal camino.*
-A usted que le importa.
*Vaya! La palabrita se ha vuelto una respuesta muy común en Slytherin… es por mi hija?*
-Me llevo muy bien Jane.
*Me refiero a la que fue hecha para ti.*
-No creí que fuese capaz de admitirlo! Oh Dios! Esto va en serio! –se alegró James.
*Si. No sabes cuento me dolió decirlo. Pero eso no significa nada.*
-Eso solo será cuando le diga lo que siento?
*Exacto.*
-Ok… -suspiró –Desde que tengo memoria, estoy enamorado de Cissy.
*Puede ser que le tengas demasiado cariño.*
-No. Eso ya lo pensé. No lo digo solo por la atracción sexual… -Draco le golpeó la cabeza. –Auch!
*Eso no tenías que decírmelo. Estás hablando de mi princesita.
-Lo siento. Me dio mucha confianza. En fin, he intentado estar con las chicas más lindas, con las más inteligentes, con las más jóvenes, pero ninguna se le compara. Pero lo más impresionante es que ella se pone malditamente celosa y usted lo sabe.
*Si. Lo siento, sacó eso de mí.*
-Pero me evita! No me quiere ver, luego me grita por no verla, me empuja, me golpea y yo sigo tras ella como si fuese una diosa. SOY EL IMBÉCIL MÁS GRANDE DEL MUNDO!
*La amas.*
-Si.
*Pero te destruye.*
-Cissy, ella… lee todos los libros que encuentra, sabe sobre cualquier tema. Pero no puede entender que yo la amo.
*Y por qué siempre tiene que ser ella la que entienda? Por qué no puedes tú entender sus razones?*
-Cómo cuáles?
*En primer lugar, se los ha criado como primos. En segundo lugar, ella tiene 14 y tú 17. Es una gran diferencia. No ha salido con nadie más, no ha hecho sus comparaciones. Debes dejarle libertad de que explore. Y estar preparado para lo inesperado.*
-Como qué?
*Que encuentre su verdadero amor y ese no seas tú.* -una lágrima resbaló del chico. Era una cruel verdad. Pero la amaba y haría todo para verla feliz.
-Una serpiente ataca para no ser lastimada. Pero qué pasa cuando no tienes fuerzas para atacar?
*Si te da buena espina, te rindes y ves que pasa luego.*
-Ya si me perdí.
*Quiero decir que sigas a tu corazón.*
-De acuerdo. –James se paró y fue a dar una vuelta.
*Qué tal te fue?* -preguntó Harry entrando al lugar.
*Ese chico está perdido. Hablamos de muchas cosas. Espero que pueda interpretarlas de la manera correcta.* -responde Draco. *Y Cissy?*
*Advertida y libre de resfriado.*
*Estaba incómoda?* -preguntó.
*Bastante.* -rió Harry. *No todos los días escuchas a tú tío diciéndote que su hijo pudiese tenerle cierto deseo.*
*En serio?* -Draco reía junto a él.
*Si… también le dije que podría perderlo.*
*Ella lo esperaba a él?*
*Si.* -afirmó Harry.
*Entonces es probable que ella sienta lo mismo. Pero estará tremendamente enojada porque James no fue a verla.*
*Descuida, ya le bajé los humos.*
*Y quién dijo que los padres no podían resolver crisis emocionales?* -se enorgulleció Draco.
*Con to' y to' somos geniales.* -se dieron la mano y con un abrazo de macho masculino, se fueron con la frente en alto.
