Aomine no podía creer lo que sucedía. Todo era surrealista. Nada de eso podía estar pasando, era imposible. Debía ser un sueño. Pero su pecho dolía demasiado en esos momentos para serlo, además que sus manos no podían dejar de temblar.

Una multitud rodeaba a Kise en esos minutos. Aomine no podía acercarse a él. No se lo permitían. A pesar de ser alto y de contextura gruesa, él era un estudiante de preparatoria aún. Un menor de edad. Su uniforme lo delataba.

- Apártate chico- le dijo un hombre que estaba entre la multitud. – Esto es cosa de adultos.

- ¡Ud. no entiende! ¡Es mi amigo!- ¡Él venía conmigo!- le gritó

- ¿No es el modelo?- comentó una mujer que se encontraba entre la gente que lo rodeaba..

- ¡Sí es él!- gritó una joven que se encontraba junto a ella.

Junto a Kise se encontraba una mujer de unos 25 años. Le estaba tomando los signos vitales. Al escuchar a Aomine, ella lo llamó:

- Disculpa, ¿Dices que eres su amigo?

- Sí – le respondió Aomine entre sollozos ahogados.

- ¿Tienes como contactar a sus padres? – le preguntó

- No- respondió él- Viven fuera de esta prefectura.

- Ya llamé una ambulancia. Soy enfermera del hospital nº 7. Vienen por él, pero necesitaremos que alguien de la autorización de ingreso.

- Su manager está a su cargo. Lo puedo contactar a él…

- ¿Manager? – le preguntó ella

- Sí, es modelo – le respondió a ella

- Entiendo. Llámalo de inmediato, necesito que se vaya directo al hospital. Y en lo posible que contacte a su familia.

- ¿Cómo está?- le preguntó él desesperado.

- Es difícil contestar eso. - Ahora está inconciente. Necesito que lo trasladen de inmediato al hospital. Necesita realizarse varios exámenes. De seguro tiene un tec cerrado. Y vaya a saber qué cosas más – dijo ella mirando las escaleras pensativa. – Cayó desde muy alto.

- ¿Pero estará bien?- le preguntó desesperado.

- ¡No lo sé!- ¡Lo siento! - ¡Por favor apúrate y llama a quien tengas que llamar!

Aomine buscó entre las cosas de Kise y sacó su celular. Habían varias llamadas perdidas de su manager, lo cual le facilitó la tarea de llamarlo. No alcanzó a sonar una vez cuando su manager le contestó:

-¡Dios Ryouta!- ¡Te he llamado cientos de veces!- ¡Vuelve de inmediato al set! ¿Quieres?- le gritó

- No soy …no soy .… S-s-soy yo, Aomine- respondió con voz temblorosa y entre cortada.

- ¿Aomine-kun? ¿Pasó algo?- preguntó el manager de Kise preocupado. Aomine no podía estar hablando así por nada. Tuvo un mal presentimiento de inmediato.

- Ryouta cayó…. viene… ambulancia en camino…. al Hospital- dijo sin poder hilar bien la frase.

La enfermera que aun se encontraba a su lado, se apiadó de él y cogió el teléfono:

- ¿Hablo con el tutor del chico?

- Sí- contestó el manager

- Habla con Nanako Tomomochi, soy enfermera del hospital nº 7, iba camino a tomar el tren para llegar al hospital y me encontré con este joven en el suelo, luego de caer escaleras abajo cerca de la estación. Cayó desde mucha altura. Hasta el momento se encuentra estable, pero inconsciente. Llamé a la ambulancia y viene en camino. Favor le pido podamos encontrarnos allá a la brevedad, ya que deberá firmar los papales de ingreso y el consentimiento para que los médicos puedan tratarlo con tranquilidad. Ya que el joven que lo acompañaba me indicó que sus padres no se encuentran en la ciudad y el joven es menor de edad.

- Así es, yo estoy a su cargo- le dijo él estupefacto – Voy saliendo para allá de inmediato- Dígame, ¿él está bien?

- No lo sé, fue un gran caída- al menos treinta escalones abajo.

- ¡Dios mío! ¡Gracias! voy saliendo para allá – dijo cortando la comunicación visiblemente angustiado.

No pasaron ni dos minutos, cuando la ambulancia llegó. Lo subieron de inmediato. Los paramédicos se movieron rápidamente. En segundos y Kise ya estaba sobre la camilla, totalmente inmovilizado.

- ¿Puedo ir?- preguntó Aomine angustiado

- Sí claro, te necesitamos… deberás decirnos lo que sepas de él.

Pero Aomine no tuvo tiempo de decir nada ya que Kise se descompensó. Su presión bajó drásticamente y los paramédicos necesitaron colocarle oxígeno e inyectarle algo que Aomine no supo que era. También tomaron unas muestras de sangre.

- La muestra de sangre salió muy baja- le dijo uno de ellos a la enfermera, mostrándole los resultados que arrojó el aparato donde habían echado la sangre.

-¡Qué extraño!- No deberían tener estos indicadores, se ve un chico sano - comentó ella.

- Sí, pero está con anemia - Parece que no se ha estado alimentando bien- contestó el paramédico.

- Tome registro de esto para informar al doctor ¿Alguien sabe quien está de turno?- preguntó ella.

- Está el doctor Midorima … seguramente él lo verá. No hay muchos pacientes – contestó el paramédico.

- Ok, lo llamaré mientras- dijo la enfermera sacando su celular.

- ¿El doctor Midorima?- preguntó sorprendido Aomine

- Sí ¿Lo conoces?- le preguntó uno de los paramédicos

- Sí- contestó Aomine desesperado sacando su celular. Comenzando a llamar a su compañero.

- ¿Aomine?- le contestó a modo de saludo el peliverde.

- ¡Favor llama a tu padre!- le gritó Aomine desesperado. -¡Ryouta sufrió un accidente!- ¡Vamos en la ambulancia hacia el hospital donde está de turno!

- ¿Qué dices? ¿Qué le pasó a Kise?- gritó Midorima reaccionando de inmediato.

- Cayó … escaleras abajo… eran muy altas, frente a la estación, está inconsciente ahora….

- Ok, llamaré a mi padre. – Te llamaré de vuelta - le dijo Midorima antes de cortar la comunicación.

Midorima comenzó a llamar a su padre en forma desesperada. Lo llamó por lo menos unas 20 veces. Su padre, que había dejado su teléfono olvidado, apenas lo cogió y vio la cantidad de llamadas perdidas, se sobresaltó. Su hijo rara vez lo llamaba. Menos cuando él estaba en el trabajo. Lo llamó de inmediato:

- Shintaro, ¿Qué pasó? ¿Tu madre? ¿Tu hermana? ¿Te sucedió algo a ti?

- No papá, todos estamos bien…. pero un buen amigo mío se accidentó. Va en la ambulancia. Favor atiéndelo tú. Sus padres no están en la ciudad. Es mi amigo de Teiko, va inconsciente…- dijo un tanto exaltado.

- Está bien- ¿Su nombre?

- Kise Ryouta

- ¿El chico rubio que es modelo? ¿El del artículo?- le preguntó sorprendido.

- Sí papá, el mismo. Por favor ayúdalo – le dijo angustiado.

- Haré todo lo que esté en mis manos hijo, te lo prometo- le dijo tratando de tranquilizarlo. Su hijo jamás lo había llamado para pedirle ayuda, menos de esa manera. ¿Sabes qué le sucedió?

- Me dijeron que cayó por unas escaleras… que eran altas y que está inconsciente. –No sé nada más – dijo casi en un susurro. Midorima comenzó a imaginarse lo sucedido y temió lo peor para su compañero.

- Está bien hijo. Aquí llega la ambulancia, lo veré yo mismo. Pediré los equipos de inmediato…

- ¿Puedes llamarme apenas sepas algo?- le preguntó casi con un hilo de voz

- Claro hijo, te llamaré apenas pueda. Cuando tenga algo de claridad con respecto a su diagnóstico - le dijo en forma cariñosa

- Por favor papá….

Su padre estaba muy sorprendido. Su hijo Shintaro no era muy sociable. No sabía que pudiera apreciar tanto a su compañero de Teiko. Al único amigo que le había conocido era a Takao, y aún así solía mostrarse frío e indiferente con él. Notarlo así de alterado, le sorprendió, pero se sintió feliz.

- Al parecer mi hijo si es un tsundere después de todo… tal cual como siempre le dice su amigo Takao- pensó sonriendo.

Midorima quedó a la espera de la llamada de su padre. Mientras escribió en el chat del grupo, lo que había sucedido:

Mirorima: Aomine me acaba de avisar que Kise sufrió un accidente. Cayó escaleras abajo cerca de la estación de trenes y está inconsciente. La ambulancia va llegando al hospital donde trabaja mi padre. Él lo recibirá.

Kuroko: ¿Aomine –kun estás bien? ¿Qué sucedió?

Akashi: ¿Pero está bien? ¿Sabes algo más Shintaro?

Midorima: No, nada más…

Murasakibara: ¡Pobre Se-chin! - ¿Pero estará bien? ¿Verdad?

Aomine: Acaba de entrar a urgencias. Lo recibió el padre de Midorima. Tuvimos suerte, ya que cuando cayó iba pasando por ahí una enfermera del hospital. Le brindó los primeros auxilios y llamó a la ambulancia. Los paramédicos dijeron que su estaba con anemia. Se descompensó en el trayecto. Tuvieron que inyectarle algo y colocarle oxígeno. ¡Todo esto es culpa mía!

Kuroko: Aomine –kun ¿Por qué dices eso?

Aomine: porque peleamos. Kise y yo forcejeamos en la escalera, y él al soltarse cayó violentamente.

Todos quedaron helados.

Akashi: ahora no es momento de buscar culpables Daiki. – Tienes que estar ahí para él. ¿Sus padres saben?

Aomine: No sé, yo llamé a su manager. Aún no ha llegado. Debe firmar los papeles de ingreso como su tutor.

Midorima: No te preocupes por eso, mi padre de seguro se encargará de ese tema.

Kuroko: ¿Con quien estás allá?

Aomine: Solo, no he llamado a nadie. No quiero llamar a mi familia aún.

Kuroko: voy saliendo para allá Aomine, nos vemos en un rato.

Midorima: Yo también voy.

Aomine: Ok, gracias.

Murasakibara: yo no podré ir, pero por favor manténganme informados respecto de su condición.

Kuroko: Sí, nosotros les estaremos informando.

Akashi: sí, por favor – Shintaro apenas tu padre sepa algo, por favor llámame.

Midorima: Sí apenas sepa, les avisaré. De todas formas, iremos de inmediato.

A los 30 minutos ya todos se encontraban en el hospital, incluso el manager de Kise quien se estaba encargando de todos los trámites administrativos. Estaban a la espera del informe médico.

Ya había pasado una hora, y aún no sabían nada. De pronto salió el padre de Midorima, quien se sorprendió de que su hijo ya estuviera ahí, junto a sus ex compañeros de Teiko.

- ¿Y papá? ¿Cómo está?- le preguntó Shintaro preocupado

- Tiene varias contusiones en el cuerpo y está con un tec cerrado. Presenta pérdida de conciencia. Tiene varias fracturas leves, pero nos preocupa que tiene 3 costillas rotas, y una de ellas, está a milímetros de perforar un pulmón. Vamos a tener que operarlo de inmediato. Lo están preparando. Entraremos a pabellón en los próximos minutos. Si bien no es mi especialidad, asistiré en la cirugía. También me preocupan sus niveles sanguíneos. -¿Alguien sabe si se ha estado alimentando bien este joven o tiene algún desorden alimenticio por su profesión?

- No, no sufre nada de eso- le contestó su manager. –Pero estas últimas dos semanas, no se ha estado alimentando bien. Ha tenido mucho trabajo. Lo he visto tomar muchas bebidas energéticas y comer cosas livianas. Pero él siempre había comido bien. Es un chico sano.

- ¿Ha estado bajo mucho stress este joven? – preguntó el doctor tomando apuntes.

- Sí, lleva mucho tiempo bajo mucha presión- le respondió el manager.

- Ya veo- comentó él

- Doctor, estamos listos- le dijo una enfermera que venía en su búsqueda.

- Si, voy. Nos vemos más tarde – les dijo a los chicos, yéndose con la enfermera.

Midorima se apresuró y llamó a Akashi. Este se encontraba cenando junto a su padre. La llamada lo descompuso.
- ¿Tendrán que operarlo ahora? – le preguntó visiblemente afectado. - ¡Diablos! ¿Cómo pasó esto? – Ryouta no estará bien con esto. Estaba en plena campaña publicitaria, más que no podrá jugar en los campeonatos de este año.

Hablaron un par de minutos más y luego cortaron. El padre de Akashi miraba fijamente a su hijo. Quien había perdido todo el apetito.

-¿Qué pasó? – le preguntó preocupado

- Un amigo de Teiko tuvo un accidente delicado. Lo van a operar de emergencias ahora. Parece que una costilla rota puso en riesgo uno de sus pulmones. Se quedará sin poder jugar. Además que su carrera como modelo se verá afectada.

- ¿Te refieres a tu compañero que salió en la revista esa? ... ¿En aquella que leías en la terraza? – preguntó Masaomi haciéndole creer a su hijo que él no la había leído. Asashi lo miró medio divertido por un segundo.

- Sí, el mismo- le respondió Akashi

- ¡Oh que lástima! – comentó su padre.

Seijuro ya no podía seguir comiendo. De repente sintió la imperiosa necesidad de viajar hasta Tokio. Se sentía demasiado impotente de estar allá lejos de todo y de todos. Seguramente su presencia no sería necesaria, pero le gustaría estar con los demás. Apoyar a Ryouta y a Aomine. Sin dudas, Kuroko también estaría muy afectado.

Su padre lo observaba detenidamente. No tenía claro que era lo que sentía su hijo al respecto. Le dolía conocerlo tan poco. Pero sin lugar a dudas estaba preocupado, había retirando el plato de su vista. Al parecer el olor le había desagradado.

- Padre, solicito tu permiso para viajar a Tokio ahora mismo – le dijo de repente Akashi haciendo que Masaomi despertara de su ensoñación.

- ¿Quieres viajar a Tokio, ahora?- le preguntó sorprendido

- Sí. Sé que tengo clases, pero te prometo que mis notas no decaerán- le dijo algo solemne y formal para gusto de Masaomi, pero Akashi sabía que para su padre era inconcebible que él faltara a clases o que bajara sus notas. Masaomi volvió a sentirse mal. En verdad, había sido demasiado estricto con su hijo.

Su padre lo miró atentamente. Seijuro se veía preocupado. Pero aun cuando le preocupaba su hijo, la verdad era, que Masaomi de alguna manera se sentía en deuda con Kise Ryouta. Ya que gracias a su artículo, él y su hijo se habían podido acercar. Y si las cosas estaban iguales o peores con sus padres, lo más probable era que ese chico, se encontrara absolutamente solo.

- Si quieres ir, vamos. Te acompañaré - le dijo parándose de repente de la mesa.

- ¿Hablas en serio? – le preguntó asombrado

- Claro que sí. Llamaré a mi secretario para que nos busque pasajes de inmediato. Lo más rápido será en avión. El Nozomi (tren bala más rápido) ya debe haber salido y en auto son más de 5 horas.

- ¿Y las clases?- le preguntó sorprendido -¿En serio no te importa que falte?

- Hay cosas más importantes que la escuela hijo. Además no creo que unos días de inasistencia te perjudiquen mucho ¿Verdad?

- No, por supuesto que no, te prometo que mis notas no bajarán – le dijo sorprendido.

- Seijuro- le dijo su padre colocando su mano en su hombro. – No importa, eso no importa ¿Ok?. – Vamos, ve a arreglar tus cosas, yo me encargaré de todo. Llamaré también a la ama de llaves de nuestra casa de Tokio para que nos estén esperando.

Akashi no podía dar crédito a las palabras de su padre. Estaba realmente sorprendido. Pero no dijo nada. Solo obedeció. Fue corriendo a arreglar su equipaje. Estaba feliz de que su padre hubiera accedido a que el viajara y faltara a clases, pero estaba aún más feliz porque su padre iría con él. Su presencia, sin dudas, sería muy útil en caso de necesitar ayuda.