El aire fresco de la noche peinaba rebeldemente su cabello, el cielo estrellado, que en gran parte era tapado por majestuosos arboles solo dejaban pasar una débil luz para ver lo suficiente. Esa noche no se veía la luna, al parecer estaba tímida y no dejaba caer ninguna gota de luz para aclarar más el lugar. Para la suerte de él, la fogata aún permanecía prendida, seguía con algunas llamas danzantes que brindaban apoyo a su visión. Había sido un largo día, y aunque a él no le gustara admitirlo estaba cansado y su cuerpo le daba las gracias por haberse detenido para descansar por la noche.

El Ulular de un cercano Búho se hacía escuchar en el lugar, el azabache con el ceño levemente fruncido, miró a donde creía que provenía el molesto sonido y sigilosamente lanzó una pequeña piedra sin mucha fuerza en la oscuridad. A los segundos después, de entre las ramas de los arboles unas gruesas alas de un búho viejo se hicieron ver por unos instantes, ya que el ave salió volando a toda prisa del lugar dejando caer varias hojas a su paso. Al fin, después de eso el bosque estaba relativamente en silencio, salvo por el canto de los grillos, aunque aquel sonido era soportable para Uchiha. Ya habían pasado un par de horas que se había dejado caer sobre una manta, de hecho se preguntaba cómo es que el fuego seguía prendido si eran cerca de las 4 am, pero aquello era lo que menos le preocupaba. Se sentía un poco extraño, había estado varios días en Konoha, que volver a lo rural se le hacía un tanto ajeno. Se le llegó a olvidar lo cruda que puede ser una noche en el bosque, e inconscientemente extrañó, por cortos segundos, la cama en la que dormía en la aldea.

Sasuke suspiro pesadamente y se envolvió con la manta que tenía encima de él, no había querido meterse en el saco de dormir ya que hace mucho tiempo que no usaba algo así, por eso, solo tomó una manta y ahora la usaba para espantar el frio que comenzaba a invadirle el cuerpo

La fogata después de unos minutos se apagó sin avisar, y ahora el lugar solo era alumbrado débilmente por las cenizas que quedaban, el frio se hizo notar más y el azabache se preguntó si ella estaría bien con la baja temperatura que se instalaba en el sector. Vio al frente de él, cruzando la extinta fuente de calor y agudizó la mirada, la cabellera rosa de la chica permanecía tranquila y por lo que pudo notar, su rostro estaba sereno. Sakura estaba profundamente dormida. Con solo ver lo cómoda que ella parecía le dieron ganas de meterse en el saco que tenía al lado, pero desecho la idea de inmediato, sabiendo que se hartaría de él a los minutos de estar adentro. No le gustaba sentirse prisionero de algo, y el saco de dormir le daba esa sensación, así que prefirió dejar de pensar en eso y volvió a dirigir su mirada a la chica que yacía dormida. Seguía encontrando increíble lo que estaba sucediendo, hace menos de dos días él había vuelto a salir de Konoha para seguir con su viaje de redención, pero las cosas no salieron como lo tenía planeado, ya que no se esperaba la fuerte actitud de la chica exigiéndole que le dijera en aquel momento que significaba ella para él. Aun no salía de su mente los jades ojos de la pelirrosa llenos de determinación, Sasuke sabía que si en aquel instante él hubiera mentido, ella no le hubiese creído… Dijo la verdad, aquella verdad que tenía mucho tiempo metida en la mente. Sinceramente al decirlo se sintió un tanto aliviado, pero cuando vio la sorpresa en las caras de sus amigos y del Hokage, se arrepintió de inmediato de haberlo dicho. ¿Qué le había ocurrido en aquel momento?, Había hablado tan libremente sin preocuparse de que los demás estuviesen allí. No podía entender que fue lo que le provoco Sakura para que soltara sus pensamientos sin pudor. Sintiéndose enojado consigo mismo, el pelinegro soltó un pesado suspiro que sonó en el lugar. ¿Qué era lo que ahora estaba haciendo?, Después de su confesión tan repentina en la entrada de Konoha, Sakura se había puesto completamente feliz pero, sin dejar su determinación de lado, le dijo que quería acompañarlo en su viaje. Aquella petición había sido una completa sorpresa para él, que no logró ocultarlo y lo plasmo en su rostro. El pelinegro se negó de inmediato volviéndole a decir que él hacia este viaje por sus pecados, ella no tenía nada que hacer junto a él, pero al ver lo decidida que la pelirrosa estaba no fue capaz de seguir hablando, ya que ella le advirtió que si él se iba sin su compañía nuevamente, Sakura renunciaría a él por completo. En aquel momento un silencio se había formado en el lugar, y el azabache pensó en la amenaza que ella le dio y no entendió porque le afecto tanto, cuando logró despejar su mente pudo ver como Naruto sonreía y como Kakashi dejaba descansar sus hombros, ¿Acaso ellos le leían la mente?... No fue capaz de negarse y le dijo a Sakura que podía viajar con él, ya que sabía que ella no se iba a rendir hasta que él aceptara. Y así fue como los dos (después de los consejos y advertencias del Hokage y de los gritos de despedida de Naruto) salieron juntos de la aldea sin haberlo planeado. Hasta parecía que, lo que le dijo días atrás a la pelirrosa en su departamento, jamás hubiera ocurrido.

Sasuke cerró los ojos para descansar un poco, sabía que le quedaba un par de horas para poder dormir pero había algo que no lo dejaba relajarse. Volvió a abrir sus ojos y entre los mechones que le caían en su visión, miró para el escaso cielo que se dejaba ver. ¿Qué sucedería de ahora en adelante?, ¿Estaba bien que él viajara con Sakura? Ella no le molestaba en absoluto, la pelirrosa había crecido de buena manera y ya no era una niña que necesitaba que la cuidasen como antes. De hecho, en los pocos días de viaje que llevaban juntos, su compañía era grata, y le ayudaba mucho en varias cosas. Ahora no sentía la necesidad de tener su otra mano. Pero a pesar de eso, seguía preguntándose si estaba bien lo que hacía. No quería volver a hacerle daño a alguien como antes y desconfiaba de sí mismo. Aun creía que no era capaz de estar con alguien. Aunque hace un tiempo atrás lo había pensado, pero de inmediato se dio cuenta que no era posible, aun debía descubrir más del mundo y de las personas, tenía que aprender muchas cosas sobre los sentimientos y emociones, aquellos que por mucho tiempo estuvieron dormidos dentro de él, ya que solo el odio y la sed de venganza estaban en su interior. Temía volver a hacerle daño a ella.

Preguntándose cuanto tiempo permaneció sin dormir, decidió al fin dejar su mente en blanco y descansar aunque sea un poco, al amanecer comenzaría otro cansador día, pero al pensar que al despertar no estaría solo, su rostro se suavizo y discretamente bajo su manta, sonrió.

(…)

Cuando comenzó a sentir los débiles rayos matutinos sobre su rostro, abrió los ojos calmadamente, el olor a tierra húmeda inundo sus fosas nasales dejándolo más relajado. Observó a su alrededor y se percató que Sakura ya no estaba donde dormía, ni siquiera el saco que ella usaba estaba en el lugar. Se levantó sintiendo un poco acalambradas las piernas y comenzó a estudiar su entorno. Al escuchar unos ligeros pasos acercarse a su lugar se giró a la dirección del ruido y pudo ver como Sakura, ya arreglada salía entre los árboles.

—Oh, Sasuke-kun, buenos días. —Lo saludo ella al verlo y sonreía muy feliz. —¡Mira lo que logre conseguir! —Dijo con emoción mientras le mostraba dos peces recién capturados. Ahora que se daba cuenta, ella tenía el cabello mojado y su piel brillaba, al parecer se había aseado en el rio y aprovecho de atrapar el desayuno.

—No deberías meterte al agua tan temprano, podrías enfermar. —Dijo el azabache omitiendo el saludo de buenos días y acercándose a ella. —Prenderé fuego. —Le hizo saber a la chica y se dio media vuelta para entrar en el bosque, tenía que encontrar algo de leña y también aprovecharía a asearse un poco.

Después de lavarse y de encontrar lo que buscaba, el azabache volvió donde Sakura, y vio que ella tenía listos los pescados para el fuego. Al fin iba a poder comer pescado sin espinas ya que cuando él viajaba solo tenía que conformarse con pescar y comérselo sin limpiarlo, por el simple motivo de que no quería permanecer en un lugar mucho tiempo y que también aquello de limpiar su presa le costaba bastante… una sola mano no era muy ventajosa en la naturaleza. Se acomodaron nuevamente en el suelo y con su Jutsu de fuego logró encender fácilmente las ramas. Al hacer aquello recordó cuando estaba en el equipo siete dando los exámenes chunin, había hecho lo mismo, aunque la diferencia de ahora era que Naruto estaba junto a ellos en aquella época.

—Sasuke-kun. —Lo llamó la pelirrosa algo titubeante, Sasuke al ver su semblante dubitativo dejo de pensar en el pasado y se centró en ella. — Estamos cerca del país del viento —Comenzó a hablar la chica—, y pensaba si podíamos pasar a la aldea de la arena para ver cómo va el proyecto que implemente en ella. —Finalizó la pelirrosa mientras juntaba los dedos.

El azabache no dijo nada por unos segundos y pensó en lo que ella le pidió, la verdad aun no tenía muy claro a donde dirigirse, así que no encontró mala idea pasar la noche allí. Además, aunque no quisiera debía ir a ese lugar.

—Nos pondremos en marcha después de comer. —Dijo Sasuke girando los pescados en el fuego. —También tengo algo que hacer en esa aldea.

La pelirrosa lo miró curiosa pero al ver que él le tendía un pescado ya listo, sus preguntas se borraron de su mente y cogió su desayuno con una sonrisa. El pescado del pelinegro se demoró unos minutos más en cocerse pero no le molesto esperar, ya que lo cálido del fuego le daba una agradable sensación a sus partes del cuerpo entumecidas por el frio de la mañana.

Cerca de las nueve de la mañana, aunque ellos no sabían exactamente la hora, empezaron nuevamente a caminar. Las cosas, que no eran muchas las que llevaban las guardaron en sus bolsos y sin ningún apuro siguieron el camino que dibujaban los árboles en el suelo. Había sido agradable poder comer algo caliente después de la fría noche, el cuerpo del pelinegro ya había recuperado todo su calor, se preguntó si su acompañante se sentiría igual e iba a preguntarle, pero al verla tan radiante caminando junto a él no dijo nada, solo con ver su semblante ya sabía que se encontraba bien. ¿Cómo le era posible estar tan feliz junto a él?, no lo entendía.

—¿Qué lugares te faltaron por recorrer en tu viaje, Sasuke-kun? —Preguntó ella de repente y muchas imágenes de pueblos y lugares pasaron por la mente del Uchiha.

—Varios. —Dijo tranquilamente mientras se apartaba unos mechones de cabello de los ojos —Dos años no son suficientes para ver todo el mundo. Además aún siguen habiendo países ocultos que están desconformes con la alianza ninja y no se puede entrar en ellos, pero por ahora no son un gran problema. —Finalizó y cerca de ellos paso un conejo negro dando rápidos brinquitos, para luego volver a esconderse en los matorrales.

—Hmm, había escuchado sobre aquel tema de Tsunade-sama, es una pena que aun existan varias personas en contra de esta alianza. —Dijo la muchacha muy pensativa. —Según se ve esta paz es lo mejor que se ha podido ver en el mundo.

El azabache asintió y dirigió su vista al frente, lo que decía Sakura era verdad, lo mejor que le pudo haber pasado al mundo fue la alianza, ahora se podía entrar en varias partes en las cuales antes de la guerra jamás logro entrar y según había logrado apreciar en su viaje —estando solo— los comerciantes eran unas de las personas que más lo disfrutaban, ya que podían vender los productos de sus tierras en otros lugares que no tenían aquellos productos y ganaban un montón de dinero, también logró apreciar como familias se juntaban luego de mucho tiempo, ya que en los países que vivían eran enemigos con los otros donde tenían a sus familiares. Con la gran alianza de los países más fuertes, muchas cosas lograron cambiar después de muchos años.

Cerca del anochecer llegaron a Sunagakure, el clima era aún más caluroso ya que el verano tocaba sus puertas, Sasuke no quiso ni imaginarse lo que era vivir en un lugar así, escaso de vegetación y con el sol pegándote todo el día en la cabeza. Al entrar en la aldea, Sakura le dijo que fueran directamente con el Kazekage, Uchiha no tuvo ningún inconveniente y se dejó guiar por ella. El azabache no conocía demasiado la aldea, jamás había estado en ella más de un día y eso fue en su viaje en solitario antes de volver a Konoha, pero no se había dejado ver por mucha gente. Por el camino, Sakura le contó sobre el proyecto que tenía en la aldea junto con Ino, el pelinegro escuchaba atentó mientras veía a la gente y las casas del lugar. Al llegar a la torre, la pelirrosa le dijo al guardia que venían a ver al Kazekage. El sujeto quedo mirando extrañado y desconfiado a Sasuke, iba a negarse a dejarlos pasar, pero para la suerte de ellos una rubia conocida llegó a su lado.

—Creo que el Kazekage se molestara si no dejas pasar a estos dos. —Dijo Temari relajada y el guardia al verla se puso rígido y se movió a un lado dando disculpas. El Uchiha observo a la hermana del líder de la Aldea y por unos segundos no la reconoció.

—Al fin pasas por aquí Uchiha. —Le dice Temari y sus ojos se desvían a la pelirrosa. —Es agradable volver a verte, Sakura. —La saludó y les hizo una señal para que la siguieran adentro de la torre.

Los tres entraron y las dos chicas entablaron conversación de inmediato, Sasuke por su parte se mantenía en silencio mientras las seguía. Cuando llegaron a la oficina del Kazekage, Temari golpeo con sus nudillos la puerta y desde adentro se escuchó una tranquila voz, pero respetable de Gaara permitiéndoles la entrada.

—Gaara, tienes visitas. —Dio su hermana entrando primero y los demás detrás de ella.

El Kazekage miró curioso y al verlos sonrió.

—Sakura… Sasuke Uchiha —Inquirió con templanza al ver al azabache en su despacho. Un silencio se formó y el dueño del rinnegan vio como Sakura se empezaba a mover intranquila.

—Kazekage-sama, ¿Cómo estás? —Preguntó Sakura y el pelinegro sintió que dijo aquello para sacar la tensión del lugar.

—Muy bien ¿y ustedes? —Contestó Gaara de inmediato, dejando los papeles que tenía en sus manos.

—Bien, venimos de paso con Sasuke-kun. —Dijo Sakura con una sonrisa. —Eh… bueno también para ver cómo va el proyecto de la clínica mental para niños aquí.

Temari dirigió su mirada a su hermano con complicidad y luego sonrió.

—Si quieres te puedo mostrar que tal va todo. —Dijo la rubia llamando la atención de Sakura.

—Puedes ir con ella, Sakura. —Le dijo el Kazekage tranquilamente—Y anticipadamente te agradezco por todo lo que has hecho aquí, nos has ayudado demasiado.

El azabache pudo observar discretamente como Sakura se sonrojaba levemente por las palabras de alago de Gaara, mientras asentía muy cohibida. Se le hacía algo extraño verla de aquella forma cuando era otra persona la que lo provocaba, y no … ¿él?. Al percatarse de lo que pensaba, desvió su mirada a algún lugar de la oficina con una extraña sensación, ¿Qué rayos había sido eso?

—Y me gustaría poder hablar un poco contigo, Sasuke Uchiha. —Continuó Gaara con tranquilidad, pero ahora su voz tenía un leve tinte más de gravedad. Sasuke, asintió mirándolo directamente a los ojos.

—Nos vemos después, Sasuke-kun. —Escucho a Sakura antes de que se marchara con Temari.

Cuando en la oficina quedaron solo los dos, la ausencia de sonido fue aumentando, los dos eran personas de pocas palabras, pero Sasuke sabía que el que tenía que empezar a conversar era él. Y con ese pensamiento después de largos segundos el Kazekage hizo sonar su garganta y se dispuso a conversar.

—Ha pasado un tiempo desde que nos vemos. —Dijo Gaara cruzando los dedos. —Aunque hace un tiempo se pudo ver a un impostor tuyo por aquí provocando desastres.

—Eso era por lo que vine aquí. También tuve una conversación con Kakashi sobre aquel tema. —Confesó el azabache acercándose un poco más a la dirección de Gaara.

—Entonces estarás enterado de todo. —Afirmó el Kazekage y Uchiha asintió. —La verdad, ahora las cosas se han complicado un poco. Nuestros ninjas especializados en búsqueda y cacería aun no logran encontrar a los sujetos que lograron escapar con las dosis de las drogas restantes. —La voz de Gaara se endureció más al decir aquello, Sasuke, sabiendo lo que él le iba a pedir (ya que Kakashi se lo pidió anteriormente), permaneció sereno en su lugar. —Tememos que caigan en peores manos, como en las aldeas que están aisladas con el pacto de paz.

—Entiendo, Kakashi me dio la misión de encontrarlos y eliminar las dosis restantes. —Dijo Sasuke queriendo resumir las palabras del Kazekage.

—Me imaginó que ahora estas cumpliendo esta misión. —Gaara permaneció en silencio por unos instantes. —Te quiero dar las ubicaciones donde se vieron por última vez los ex ANBU que lograron escapar de nuestros perseguidores. Quizás tú encuentres pistas sobres ellos, que al parecer desaparecieron de la faz de la tierra.

El Kazekage sacó un pergamino blando envuelto por una cinta verde de un cajón de su escritorio. Se lo tendió al Uchiha y este lo tomó y lo quedo observando sin abrirlo.

—Ahora, debes tenernos informados en todo momento de tus avances, y como creo que sabes, este tema no ha salido al conocimiento de las demás aldeas aparte de Konoha y la mía. Así que tienes que ser lo más discreto posible. —Aconsejó el líder de la aldea finalizando sus instrucciones.

Nuevamente el ambiente estuvo un poco tenso hasta que el Uchiha, sintiéndose un poco hastiado por las ordenes de Gaara —las mismas que había obtenido de Kakashi—, hizo un gesto de despedida para poder marcharse.

—Es preferible que hagas esta misión en solitario. —Habló Gaara deteniendo los pasos del azabache. — Kakashi me informo que venias junto a Sakura, pero es mejor que vayas tu solo. La misión es peligrosa y lo mejor es arriesgar a pocas personas

El azabache apretó levemente la mandíbula y se giró la cabeza lo justo para poder verlo con su rinnegan.

—Sakura viene conmigo. —Dijo con la voz más grave de lo normal. Gaara se sorprendió por aquella reacción pero después sonrió sin hacerlo notar. —Ella no es alguien débil, sabrá arreglárselas. —Finalizó y sin decir más siguió sus pasos hasta llegar a la puerta.

—Tengan un buen viaje, esta noche pueden quedarse aquí. —Escucho al pelirrojo y en completo silencio salió de su oficina.

No entendía por qué razón después de escuchar a Gaara, se sentía de mal humor. ¿Ir en solitario?, ahora que lo pensaba más claramente… ¿Estaba bien ir con ella?, él sabía que Sakura ahora era una persona completamente capacitada para una misión así, pero ¿Por qué comenzaba ahora a dudar? Sintiéndose irritado caminó entre la gente de la aldea de la arena y con la mirada buscaba a su compañera de viaje. ¿Por qué no dijeron dónde iban?, se preguntó al no encontrarla por ningún lugar, después de minutos caminando se detuvo frente a una clínica aparentemente nueva donde entraba y salía gente, una corazonada le dijo que allí se encontraba ella y no queriendo interrumpir lo que ella pudiera estar haciendo pensó en buscar un lugar para pasar la noche, ya era tarde y no era buena idea salir de la aldea para seguir su camino. Cuando se disponía a hacer lo que tenía en mente una voz muy conocida para él lo detuvo.

—¿Sasuke-kun? —La pelirrosa salía del nuevo edificio y al verlo su rostro quedo perplejo, pero a los segundos se le ilumino los ojos y se acercó a él. —¿Qué haces por aquí? —Preguntó mostrando sus blancos dientes, se veía más contenta que antes.

—Hmp, solo iba a buscar un lugar para que pasemos la noche. —Contestó el muchacho calmándose, estaba tratando de ocultar lo irritado que se sentía, no quería que ella le preguntara nada por ahora, ya que ni siquiera sabía que le pasaba.

—¿Terminaste de hablar con Gaara-kun? —Volvió a hablar ella con las manos juntas en su espalda. Sasuke asintió y en ese instante una fresca brisa paso entre los dos. Uchiha pensó que ya se estaba poniendo helado, y en el desierto las noches eran mucho más heladas que en el bosque.

—Busquemos un lugar para descansar, tengo que decirte algo Sakura. —Dijo Sasuke y sin esperar la respuesta de ella comenzó a caminar por la calle. Sakura a los segundos se colocó a su lado. Él la miro de reojo vio que su expresión había cambiado, al parecer él había sido muy tosco en decir lo último, pero seguía sintiéndose intranquilo, y deseaba estar en un lugar sin mucha gente. Lo que iba a conversar con ella era algo importante y no quería que nadie los interrumpiera o escuchara su conversación.

—Sasuke-kun… ¿Sucede algo malo?, parece que algo te esta molestando. —Dijo ella mientras caminaban, su voz sonó dudosa y el azabache no dijo nada. ¿Tan fácil era saber lo que le sucedía?, pensó extrañado y notando que ella estaba muy intranquila y perdida prefirió clamarla un poco.

—Hablaremos a solas, no te preocupes, ya te informare todo. —Dijo y vio que el rostro de ella se endurecía más, al parecer las palabras que eligió para tranquilizarla un poco no sirvieron, al contrario, lograron preocuparla mucho más. Sasuke no sabiendo que más decir, suspiro y se ordenó no volver a hablar sobre el tema hasta el momento indicado.

Cuando el azabache logró visualizar a la distancia la pequeña posada que buscaba —en la cual había alojado una vez, antes de volver a Konoha—, se sintió un poco más relajado. Entró junto a su compañera al lugar y una señora de mediana edad al verlos entrar sonrió.

—Vaya jovencito, es una sorpresa volver a verlo aquí. —Dijo la señora con amabilidad. Sakura miró curiosa la situación pero él no queriendo alargar más el trámite decidió hablar, pero la señora le ganó.—Y ahora vienes con una jovencita muy linda. —Mencionó a Sakura regalándole una sonrisa—supongo que van a querer una habitación, las parejas necesitan intimidad. —Finalizó buscando una llave en los cajones.

Sasuke vio como Sakura se sonrojaba hasta la frente por el comentario de la señora y empezaba a mover inquietamente los dedos de las manos. Para él también había sido una sorpresa lo dicho por la señora, pero no queriendo dar un mal entendido y alargando la situación, habló.

—Queremos dos cuartos. —Dijo el muchacho sorprendiendo a la señora. —Solo serán por esta noche. —Aclaró sin muchos ánimos.

—Oh, ya veo… no son pareja. —murmuró la señora con algo de desilusión.

—N-No…—Dijo Sakura bajando la mirada y el azabache sintió algo de culpa, aunque no sabía exactamente por qué.

—De acuerdo, aquí tienen sus habitaciones. —La señora, aun sonriendo les entrego a ambos sus llaves. Los chicos hicieron todo el papeleo para registrarse y para por fin poder marcharse a su respectiva recamara. Cuando cada uno estaba frente a su puerta, Sasuke observo a Sakura, quien habría su puerta completamente metida en su pensamientos, por unos segundos Sasuke se preguntó en que estaría pensando la chica, pero al recordar el pergamino que estaba en su bolso caminó hasta la pelirrosa llamando la atención de ella.

—Entremos a tu habitación, te explicare todo. —Dijo Uchiha con tranquilidad, tensando por completo a Sakura.

Una vez dentro, pudo contemplar una simple habitación con una sola cama individual y uno que otro mueble. Había una puerta a su derecha que parecía ser el baño y al frente de él un ventanal que te dejaba ir al exterior para encontrarse con una terraza. Sakura prendió las luces después de averiguar dónde estaban y a continuación ambos se sentaron en una mesa redonda que estaba cerca del ventanal. El azabache sin querer ponerla más nerviosa, sacó de su bolso el pergamino y lo colocó en la mesa. La chica de ojos jades elevó una ceja sin comprender nada, por su mente pasaban muchas cosas pero no decía nada.

—En este pergamino salen las ubicaciones donde tengo que ir en este viaje. —Comenzó a explicarle el pelinegro con voz tranquila, aunque interiormente estaba algo ansioso por saber cómo reaccionaría ella.

—¿Por qué tienes que ir a esos lugares? —Preguntó ella no aguantado más el misterio que guardaba el pelinegro.

—Son las posibles ubicaciones de ex AMBUS, tengo que encontrarlos y capturarlos. —Dijo el azabache abriendo el pergamino que ni siquiera él había visto antes.

Los dos se quedaron mirando el papel abierto y estuvieron callados por unos instantes, Sasuke observó que los objetivos estaban muy dispersos en el mundo, pero que con una buena estrategia los podría atrapar sin problemas. Aunque le llevaría más tiempo del cual tenía planeado.

—Estos son los ex ninjas de Konoha que lograron escapar con una droga peligrosa, después de que la aldea encarcelara a su líder. —Explicó él llamando la atención de la muchacha. —Según la información que me dieron, son 5 sujetos en distintos países… aquí…aquí…—Indico cada X en el mapa con su dedo índice— No es probable que estén en el lugar, ya que solo fueron vistos pero es la información más confiable que hay por el momento.

—Sobre la droga… ¿Hablas de la droga del nueve colas y…—Sakura se quedó en silencio pensativa, pero volvió a hablar sin despegar los ojos del azabache. —del Sharingan?

Sasuke vio como aquellas palabras le costaban salir de la boca de la pelirrosa, un tinte de tristeza y preocupación apareció en su rostro y la ansiedad del chico aumento más, en aquel momento se convenció que lo que le dijo Gaara antes de marcharse era lo más correcto que hacer.

—¿Sasuke-kun, te refieres a esas drogas? —Volvió a preguntar ella sacando al azabache de sus pensamientos. El chico asintió seriamente. —Pe-Pero es imposible, Kakashi-Sensei dijo que todos los implicados en eso fueron apresados, y las drogas destruidas—Dijo sin creérselo y mostrando algo de enfado, pero no dirigida a él, sino que a sus recuerdos.

—Eso creían haber hecho, pero según sus informantes varias dosis de esas drogas se han visto en manos de algunos malhechores. Los AMBUS que lograron escapar de los ninjas de Konoha, se están haciendo millonarios con su mercancía—Dijo Sasuke cerrando los ojos por unos instantes. —Kakashi al enterarse que me iba de nuevo de la aldea me pidió esta misión, ya que los ninjas encargados de capturarlos han salido muy lastimados o simplemente no han logrado encontrarlos.

—Al fin y al cabo son ex AMBU…—Murmuró ella con el ceño fruncido y muy pensativa.

—Sakura, necesito ir a esta misión, sinceramente no sé cuánto tiempo me demore en cumplirla, al principio pensé que solo iba a ser un par de meses, pero ahora al ver cómo están dispersos en el mapa… creo que me llevara más de lo previsto. —Dijo poniendo la voz más grave que antes, su semblante no transmitía ninguna emoción y hablaba sin titubear, la chica pelirrosa lo escuchaba ya imaginándose lo que le diría. — Es mejor que vuelvas a la aldea, no quiero que por mí estés alejada de todos, adema…—Sakura se levantó de su asiento dejando en el aire las siguientes palabras del Uchiha.

—No volveré… ¡No volveré a la aldea sin ti Sasuke-kun!, sé que esta es un misión larga pero aun así no me arrepiento de venir contigo. —Dijo casi gritando y dejando sorprendido al azabache—Hemos estados solo unos días juntos pero te juro que han sido los días más felices de mi vida, después de tanto tiempo al fin estoy junto a ti, y no quiero que… por una misión de esta magnitud me tenga que separar de nuevo de ti.

—Sakura…—El pelinegro se levantó de su asiento y quedo frente a ella— No…—Pero arrastró sus palabras en su boca, los ojos de la muchacha lo hicieron dudar ya que se veían completamente convencidos. Supo al instante que ella no iba a cambiar de opinión. —Esta será una misión peligrosa. —Dijo él apretando en un puño su mano.

—Sasuke-kun, ya no soy la niña de antes, ahora soy fuerte, me puedo defender yo misma. —Le recordó ella con firmeza.

—Lo sé…—Apretó su mandíbula y sabía que si no decía lo que sentía esto jamás se iba a aclarar— Solo no quiero que te pase nada.

—Sasuke-kun…— Sakura tragó con dificultad al escucharlo.

—Sé que eres fuerte, pero a pesar de eso no quiero ponerte en riesgo con esta misión. Este no es tu asunto Sakura. —Dijo toscamente, tratando de que ella cambiara de opinión.

—Sasuke-kun, yo misma me encargue de Kido, que era el líder y creador de aquellas drogas. Me escape de su guarida cuando me secuestraron con el objetivo de que fueras a Konoha para experimentar con tus ojos pero antes de que pasara algo más lo derrote—dijo ella más decidida que nunca. —No digas que no es asunto mío Sasuke-kun, porque lo es, las drogas que están por el mundo son del nueve colas, en otras palabras de Naruto y la otra es la del Sharingan, que eres tú… se trata de mi mejor amigo y de ti…de la persona que amo… así que no me vuelvas a decir que no es mi asunto.

Sasuke se quedó observando a la muchacha. ¿Había escapado sola de la guarida de aquel bastardo? Aquello no se lo había dicho Kakashi cuando le habló de aquel día, solo sabía que Sakura había sido secuestrada por un impostor de él y al enterarse había ido a Konoha sin dudarlo para rescatarla, pero cuando estaba terminando de apresar en su Genjutsu al último AMBU traidor de una guarida que encontró, se percató que ella junto a Naruto, Kakashi y otras personas se acercaban por el aire. De inmediato se marchó del lugar y entre unos árboles a la distancia observó a los recién llegados. No le importo ver a los demás, sus ojos solo buscaron el cabello rosa de ella, y cuando la encontró verificó si se encontraba bien, y al obtener su respuesta se volvió a marchar más relajado. En aquel momento pensó que Naruto la había encontrado y rescatado pero por alguna razón desconocida para él se sentía frustrado. Pero ahora, al enterarse que nada fue como lo había pensado, se sintió tonto por haber pensado en eso en el pasado. Sakura era alguien fuerte, lo había demostrado en la guerra ninja. Tenía que haber pensado mejor en aquel momento. Ella ya no era la chica de 12 años.

—Sasuke-kun, quiero ir contigo. —Dijo Sakura alejándolo de sus recuerdos.

Sasuke chasqueo la lengua pensando en que hacer. Sabía que ella tenía una voluntad de hierro que él no sería capaz de romper.

—De acuerdo—Dijo bajando los hombros y observándola fijamente. — Nos marcharemos al amanecer, será mejor que descanses bien. Nos espera un viaje duro.

Los ojos de la muchacha se volvieron a iluminar como minutos atrás, la sonrisa apareció en su rostro y Sasuke tuvo que desviar su mirada para no quedarse pegado viéndola. Ella tenía algo que lo dejaba embobado, así que prefirió sacar su mirada de ella.

—Lo sé. —Afirmó la pelirrosa.

El azabache tomó el mapa de la mesa y con agilidad lo volvió a envolver. Se dirigió a la salida de la habitación pero antes de llegar a la puerta sintió un tirón en su ropa. Giró levemente la cabeza sobre su hombro y vio como Sakura lo sujetaba del extremo de su poncho con las mejillas levemente sonrojadas. ¿Qué le sucedía?

—Sasuke-kun… quería saber si tu…hmm, bueno…

—¿Qué sucede Sakura? —Preguntó el azabache extrañado.

—Puede ser algo tarde, pero quería saber si quisieras cortarte el cabello. —Dijo ella tomando aire y mirándolo con esperanza. El azabache alzó una ceja ya que no se esperaba a aquella propuesta. — Sé que es extraño, pero he notado que siempre estas corriéndote el cabello del rostro y pensaba que te molestaba… así que, ¿Te gustaría que te arreglara el cabello?

—No es necesario, el turbante que llevo me ayuda con ello. —Respondió él dándose la vuelta por completo para estar nuevamente frente a ella.

—Hmm, sí, pero aun así…—Ella se mordió el labio, se veía nerviosa y al parecer le importaba mucho lo que le pedía. — Si no quieres está bien, que tengas una buena noche. Sasuke-kun.

El azabache al ver como sus expresiones se apagaban, suspiró y él se llevó su mano a sus mechones rebeldes que le tapaban la vista.

—Está bien Sakura. —Dijo finalmente.

—¿De verdad? —Preguntó más animada. Él solo asintió.

La pelirrosa lo hizo sentarse en una silla al medio de la habitación. Sasuke se sacó el turbante de la cabeza y su poncho fue remplazado por una sábana blanca que la chica encontró en uno de los muebles. El azabache sintió como un cepillo comenzaba a desenredar sus cabellos y los dedos de la chica acariciaban suavemente sus mechones más largos. Por unos segundos se sintió muy relajado y cerró los ojos sin preocuparse, su cuerpo se relajó por completo y cuando escucho que Sakura comenzaba a tararear una desconocida canción para él, el sueño lo invadió. Encontraba increíble la forma en que se lograba relajar junto a ella. En todo el proceso no dijo nada y cuando escucho la tijera en su cabello no se preocupó en absoluto, sentía plena confianza en ella, sabía que a nadie más le dejaría acercarse a él a tal magnitud como le permitía a ella. Por unos segundos, en el cual no se percató, sintió como algo cálido crecía en su pecho.

(…)

Sus ojos se movían para todos lados frente al espejo del baño. Su cabello estaba más corto y ya no le molestaba su visión. Aún tenía unos mechones largos pero al menos ya no tenía su cabello hasta los hombros. Sakura había hecho un buen trabajo y ahora al ponerse el turbante en su cabeza no tuvo que apartar su cabello para dejarle ver. Ya eran las 6 de la mañana y él había estado despierto desde las 4 am por culpa de una pesadilla que le provoco dolor en sus ojos. No lograba recordar muy bien que era lo que aparecía en aquella pesadilla pero aquello no lo dejo volver a conciliar el sueño, además el dolor no lo dejaba tranquilo, pensó en ir a ver a Sakura en la habitación de al lado, pero no quiso despertarla, además no le gustaba mostrarse débil ante nadie. Al darse cuenta que no podría dormir nuevamente, se sentó en su cama y se quedó pensando en todas las cosas que habían pasado últimamente y con paciencia, esperaba que el dolor se le calamara. Ahora viendo que ya el sol comenzaba a aparecer lentamente en la aldea de la Arena, el pelinegro tomó sus cosas y se preguntó si Sakura se había despertado. Le había dicho antes de marcharse de su habitación que se irían a las 6 de la mañana, para así llegar a la siguiente aldea al anochecer, pero a pesar de eso tenía esa duda. Según recordaba, cada vez que el equipo 7 iba a de misión, Sakura y Naruto eran los últimos en levantarse.

Abrió la puerta con la llave de la habitación en la mano, y se sorprendió al ver a su compañera también saliendo de su habitación y cerrando la puerta. Ella al igual que él lo quedo mirando sorprendida pero de inmediato sonrió.

—Buenos días, Sasuke-kun. —Lo saludó radiante, pero él noto unas leves ojeras bajo sus jades ojos.

—Te ves cansada. —Dijo él al cabo de cerrar la puerta y acercarse a ella.

—Oh… esto, es que no logre dormir muy bien. La verdad no sabría decirte si logre dormir algo. —Confesó ella desviando su mirada y él quedo perplejo al saber que ella tampoco había logrado dormir… al parecer los dos estaban algo nerviosos por lo que vendría en el futuro.

—Ya veo, vamos a entregar esto para irnos. —Dijo él dándose la vuelta omitiendo sus pensamientos.

Ya estando fuera de la aldea de la Arena, el pelinegro junto con Sakura continuaron su camino sin muchas interrupciones, solo las necesarias, como comer y descansar un poco. El azabache en todo el recorrido siempre estaba alerta de cualquier cosa que se pudiera presentar, pero también, a la vez observaba a Sakura discretamente, se preocupaba por ella, por si estaba bien, cansada o hambrienta. Él estaba acostumbrado a caminar y correr muchas horas seguidas, pero no sabía —a pesar de que ella fuera un ninja— y no estaba seguro de que ella le siguiera el ritmo, aunque a pesar de su preocupación, la pelirrosa jamás mostro señales de molestia o de cansancio, siempre estaba hablándole con una sonrisa o permanecía en silencio junto a él con un aura tranquila. El azabache jamás había sentido aquello en su viaje anterior, y sentía que si ahora ella se iba se sentiría un tanto extraño.

—Ya es hora—Dijo ella deteniéndose de repente en el camino, el pelinegro se detuvo unos pasos más delante de ella y la quedo mirando extrañado, el lugar donde estaban ya no era arena, ahora estaban entrando nuevamente a un bosque un poco más grande del que están el día anterior —Debes tomarte tu medicamento. —Sakura sacó de su bolso un frasco con un líquido que él ya conocía a la perfección. —¿Cómo te has sentido con esto?, ¿Notas alguna mejoría? —Preguntó ella y el azabache le iba a responder cuando sintió algo acercarse rápidamente hacia ellos. Sin pensarlo dos veces se acercó con toda su velocidad a Sakura y la tomo de la cintura para sacarla de lugar y retroceder con ella unos pasos. En el acto, el frasco que ella llevaba en las manos se rompió en el suelo esparciendo el medicamento por todo el suelo.

—¿Sasuke-kun? —La escuchó nombrarlo sorprendida aun manteniéndola junto a él, pero no la miró ya que sus ojos estaba analizando todos los rincones del bosque. Aquel kunai que estaba unos pasos más adelante de ellos, enterrado en la tierra, había estado muy cerca. ¿Cómo no se dio cuenta que alguien estaba cerca?

—Vaya, vaya, vaya—Una voz rasposa y burlesca salió de entre los árboles y a los segundos un hombre de unos 30 años y dos persona más, un hombre y una mujer (gemelos) de unos 20 años se pusieron al lado del sujeto con mirada fiera. —Somos afortunados de encontrar a una pareja de enamorados en este lugar. —prosiguió el hombre mayor de forma burlona. —Pero ustedes no lo son, hasta aquí llega su viaje. —Finalizó con una molesta sonrisa.

El azabache soltó lentamente a Sakura y la miró, ella tenía la mirada endurecida y apretaba los puños preparándose para una pelea. Sasuke volvió a observar a los presentes y suspiró, ya se estaba oscureciendo y llegaban ellos para atrasar más su llegada a la siguiente aldea.

—¿Qué quieren? —Preguntó el pelinegro perdiendo de apoco la paciencia.

—Denme todas sus pertenencias ahora mismo. No aceptamos un no. —Dijo el hombre mayor con sonrisa perversa y con aires de superioridad.

—Es mejor que se marchen—Les advirtió Uchiha irritado.

En ese momento la chica que estaba con los dos hombres se acercó al mayor y le susurro algo a su oído. Sasuke no alcanzo a escuchar pero al ver sus labios supo de inmediato que fue lo que le dijo.

—¿Su ojo, eh? —El robusto hombre que recibía el mensaje observo con avaricia al pelinegro y su sonrisa se ensancho mucho más. —Tienes una peculiar mirada muchacho. Si no te resistes, te prometo que no te dolerá demasiado la extracción de tu ojo.

—Tsk…—Sasuke chasqueó la lengua, ya llevaban unos minutos desperdiciados hablando con ellos.

—Solo trata de acercarte a él y te arrepentirás. —Dijo Sakura llamando la atención del azabache. Ella tenía los puños juntos y ahora estaba con guantes y su expresión estaba tan seria que no la reconoció por unos segundos, pero volvió a mirar a su oponente, no quería descuidarse nuevamente.

—Hablas con mucha confianza niña, cuando termine con él, tú conocerás lo que es realmente un hom…—Antes de poder terminar de hablar, Sasuke lo golpeó detrás de la cabeza dejándolo por completo inconsciente. Los otros muchachos se sorprendieron por la rapidez del pelinegro y quisieron escapar, pero un puñetazo de Sakura mando a volar entre los arboles a la chica, junto con su típico grito "Shānnarō". El único que quedaba iba a aprovechar para atacar la abertura de la pelirrosa después de dar el golpe, pero antes de poder tocarla sintió el miedo más grande que había vivido en su vida, el Uchiha estaba frente de él mirándolo con sus peculiares ojos y encerrándolo en un Genjutsu del cual no saldría en varias horas. Cuando todos sus oponentes estaban inconscientes en el suelo, el azabache se giró para ver a Sakura. Ella estaba con los hombros relajados y respiraba algo agitada. No se sorprendía, él se había movido tan rápido para acallar al repugnante hombre y sabía que Sakura tuvo que reaccionar muy rápido para llegar donde la mujer y propinarle un golpe antes de que ella actuara.

—Sasuke-kun, ¿Estas bien? —Preguntó ella dejando perplejo al azabache. Él iba a preguntarle lo mismo a ella pero se le había adelantado.

—Lo estoy, ¿Y tú? —Preguntó él acercándose a ella.

—Estoy bien, aunque tu movimiento fue repentino. —Respondió ella ladeando la cabeza. — ahora estoy algo molesta, estos idiotas provocaron que se me callera tu medicamento. —Dijo mirando a la dirección del frasco roto.

—Hmp…—Asintió el muchacho— ¿Tienes más? —preguntó relajando su cuerpo.

Sakura negó apenada, luego se cruzó de brazos.

—Tendré que buscar más plantas para hacer más dosis, esperó encontrarlas pronto, ya que tu tratamiento es muy serio.

—Entiendo, podemos ir buscando en el camino. —Dijo él y ella asintió más enérgica.

—¿Qué haremos con estos tipos? —Quiso saber la pelirrosa observando a las personas en el suelo.

—Los ataremos, en algún momento alguien los encontrara.

—Claro. —Asintió ella y luego se pusieron manos a la obra. Sakura fue a buscar el cuerpo de la chica que seguía incrustada en un árbol con un hilo de sangre corriendo por su mentón. El pelinegro se encargó primero del tipo mayor, lo dio vuelta con el pie y ató sus manos sin dificultad dejándolo muy apretado, despreciaba a aquel tipo, no le hubiera pegado demasiado fuerte si solo se hubiese dirigido a él, pero cuando colocó sus asquerosos ojos, llenos de lujuria en la pelirrosa no aguantó y ni se midió cuando lo golpeó. No se hubiera sorprendido que muriera pero al parecer no era un ladrón normal, él junto a los otros dos eran ninjas renegados, y por eso sobrevivirían al golpe…aunque eran una basura para los ojos del chico. Cuando terminaron de atarlos a todos juntos, Sakura sacudió sus manos y guardo sus guantes negros en su bolsa ninja. Aún tenían tiempo para llegar a la siguiente aldea y si empezaban a retomar sus pasos ahora era mucho mejor.

—Sakura, vamos. —Dijo él con un tono más suave y con el asentimiento de ella siguieron recorriendo el camino.

Cuando habían pasado dos horas más caminado, el azabache empezó a sentir una ligera molestia en sus ojos, comenzó a pestañear más seguido y llevó su mano para apretarlos un poco. "Ahora no…" pensaba mientras veía que su visión se empezaba a oscurecer.

—¿Sasuke-kun, que te pasa? —Escuchó a Sakura a su lado preocupada, ella puso una de sus manos en su pecho para detener su caminar. —¿Estas bien?

—No es nada…—Arrastró sus palabras sintiéndose ligeramente más pesado.

—Es mejor que descansemos un poco. —Sugirió ella y él no queriendo hablar más se dejó llevar por ella.

Sakura con cuidado llevó al Uchiha fuera del caminó, se metieron entre los árboles y cuando vio un buen lugar para descansar hizo que el pelinegro se recostara un momento en el suelo. Él, con los ojos cerrados puso su espalda en el césped y su cabeza reposó en las piernas de la muchacha, a los segundos sintió el cálido chacra de Sakura en su cabeza. Ella estuvo tratándolo por unos minutos y él al sentir que el dolor se calmaba de apoco, abrió los ojos para toparse con los preocupados iris de ella, mirándolo desde arriba con el cabello en su dirección.

—¿Te sientes mejor? —Preguntó ella en un susurro.

—Ya lo estoy—Afirmó él suavemente. —Gracias.

—Hum, no es nada Sasuke-kun—Sonrió ella con las mejillas algo sonrojadas. — Lo haría siem…—Sakura se quedó sin palabras y aire al sentir como el azabache colocaba su mano en la mejilla derecha de ella. El pelinegro miraba a la chica con una leve sonrisa y juraba para él mismo, que jamás había visto algo tan lindo, ya que el cielo oscuro estaba estrellado y ella junto a su cabello y sus ojos jades combinaban perfectamente con el imponente cielo. Las mejillas de la pelirrosa se tornaron aún más escarlatas y sus ojos brillaban como la luz, aquella luz que él temía apagar, aquella luz que él quería alcanzar… todo era tan contradictorio, pero en aquel momento no quería pensar. Bajó todas sus defensas y la sonrisa que se marcaba en sus labios era completamente genuina.

—Sasuke-kun…—Susurró con la voz confusa.

—¿Por qué haces todo esto? —preguntó él sin ser dueño de sus palabras, la vista le pesaba de nuevo y el sueño le invadía la cabeza. Siempre tenia aquella duda en su mente, a pesar de que la miraba demasiado para descubrir esa respuesta, no lograba entender nada.

—Porque te amo. —Escuchó responder a la muchacha suavemente.

—Gracias…Sakura…— Susurró el azabache cerrando nuevamente los ojos y dejándose llevar por la cálida energía de ella.

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Esperó que les guste el capítulo, estuve varios días escribiéndolo. Este especial tiene 3500 palabras más que un capítulo normal y me gustó mucho escribirlo para ustedes. Como siempre, esperó sus comentarios y votitos, saben que los amo y no pido nada más.

Avisare que estaré desaparecida por un tiempo con esta historia, se vienen muchas cosas que tengo que hacer pero volveré por Octubre. No desesperen que definitivamente terminare este fic, no lo abandonare.

Me despido, y ojala les haya gustado como describí al pelinegro (juro que me es muy complicado escribir de él) hice lo que más pude para mantenerme fiel a su personalidad.

Sin saber que más decirle, aparte de gracias por estar aquí, me despido.

Bye!