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Estoy emocionada, hoy es mi primera clase con Sango.
Ella se comprometió a enseñarme a cocinar.
No puedo evitar sentir que acabo
de conocer a una gran persona y amiga. Aunque a eso
solo el tiempo lo dirá…
Kagome
Domingo al mediodía…
Kagome: - Hace mucho que no almorzábamos todos juntos.
Inuyasha: - Cierto.
(Silencio, incómodo)
Myoga: - Esto es un poco deprimente, que acaso no tienen nada de qué hablar.
Kouga: - Yo no.
Inuyasha: - Yo tampoco. Nada que quiera decir en frente de "ciertas" personas.
Kouga: (Se puso de pie y golpeó la mesa con ambas manos) - ¡Si tienes algo que decir, mejor dilo claro!
Inuyasha: (Haciendo lo mismo) – Te sentiste identificado sarnoso. Lo siento. (Dijo con ironía, mientras se reía)
Kagome: - ¡BASTA! No empiecen otra vez. ¿Qué no se pueden llevar bien ni un minuto?
Kouga: - Tshh.
Inuyasha: - Fehh.
Kagome: (Ambos volvieron a sus lugares) - Muy bien, así está mejor. Yo si tengo algo para decir, por si a alguien le interesa. Hoy Sango vendrá a casa, recuerdan que quedó en enseñarme a cocinar. Dijo que llegaría al atardecer. Asique la cena de esta noche será especialmente preparada por mí. ¿Qué les parece? (Dijo entusiasmada).
(Más SILENCIO)
Kagome: - Hmm, Que crueles. Ninguno me tiene confianza. (Dijo desanimada).
Kouga: - Sé que la cocina no es tu fuerte, preciosa. Por eso te ayudaré en lo que necesites. (Dijo tomando sus manos).
Inuyasha: - Deja de llamarla así. Das lástima y ya suéltala.
Kagome: - Muchas gracias, Kouga. Pero…
Inuyasha: - ¡¿Qué?! ¿Le agradeces?
Kagome: - Etto yo…
Inuyasha: - Si él te ayuda yo también.
Kagome: - No, pero... yo no…
Inuyasha: - Escuchaste, sarnocito.
Kouga: - ¡Cállate bestia! (La soltó).
Inuyasha: - ¡No, tú cállate!
Kouga: - ¡No, tú cállate!
Inuyasha: - ¡TÚ CÁLLATE!
Kouga: - ¡NO, TÚ CÁLLATE!
Kagome: - Ya no los soporto más. Gracias por la comida Myoga. Si me buscan estaré en el jardín.
Myoga: - Está bien, cuídate niña.
Kagome: (Asintió con la cabeza y se fue).
Kouga/Inuyasha: - ¿!Kagome¡? (Gritaron sin darse cuenta que se había ido).
Myoga: - Emmm, ella ya se fue.
En el Jardín…
Kagome: (Hablando sola) – Esos 2, parecen perro y gato, se la pasan peleando todo el tiempo.
Siguió caminando sin rumbo fijo por el jardín hasta escuchó ruidos de entre los arbustos, su corazón se detuvo por un instante. Aunque era de día y estaba cerca de la casa, eso no bastaba para quitarle el miedo. Comenzó a acercarse para saber que eran pero…
Inuyasha: - ¡Kagome! (Gritó desde atrás de ella).
Kagome: - ¡Ahhh! (Gritó aterrada y volteó a ver).
Inuyasha: - ¿Qué haces? (Preguntó curioso).
Kagome: - ¡Me asustaste, Idiota!
Inuyasha: - ¿Pero qué haces? (Insistió).
Kagome: - Nada, por un momento creí haber… Olvídalo, no es nada. Mejor vamos adentro.
Inuyasha: - Como quieras. (Se fueron).
(…): (De entre los arbustos) - Te dijo que te quedaras quieto e hicieras silencio, casi hechas todo a perder. ¡Qué crees que hubiera pasado si esa mocosa nos veía! El jefe no acepta errores.
(…): - Eso ya lo sé. No volverá a pasar, Jakotsu.
Jakotsu: - ¡Que así sea! No quiero que esto se repita, Mukotsu.
Mukotsu: - Ya te entendí… Pero cuánto tiempo más tendremos que estar aquí sin hacer nada.
Jakotsu: - Oíste al jefe, por el momento solo quiere que la vigilemos.
Se escuchó el timbre de la casa y la azabache bajó las escaleras como alma que se lleva el diablo hacia la puerta. La emoción la superaba. Abrió la puerta de un parpadeo, asustando a Sango. Que se encontraba del otro lado.
Kagome: - ¡Sango! Llegaste, te estaba esperando.
Sango: - Si, lo siento, se me hizo un poco tarde. Pero ya estoy aquí, vamos directo al grano y no perdamos tiempo. ¿De acuerdo? (Dijo sonriente).
Kagome: - Claro. (La dejó pasar y se fueron directo a la cocina).
Tanto Kouga como Inuyasha estaban allí, parados cual estatua.
Sango: - Parece que tendremos compañía, esta tarde.
Kagome: - Eso parece.
Sango: - Sin embargo…
Kouga/Inuyasha: - ¡¿Ehh?!
Sango: - Si se quedan lo único que lograran será distraer a Kagome. Por eso, por favor váyanse.
Kouga/Inuyasha: - ¿¡Que!?
Kagome: - Creo que Sango tiene razón.
Inuyasha: - JÁ, No me iré de aquí hasta que él se vaya. (Se cruzó de brazos).
Kouga: - Yo tampoco pienso irme a ningún lado.
Sango: - Dije que ambos se irán. (Dijo con un aura negra que la rodeó por completo).
Inuyasha: - Y-yo… (Temblando).
Kouga: - Eso da miedo. (Dijo asustado).
Sango: - Si quieren, los acompaño hasta la salida. (Dijo sonriente malévolamente).
Kouga/Inuyasha: - Noo, noo. (Dijeron al mismo tiempo).
Inuyasha: - Ya nos vamos.
Kouga: - Sí, no queremos molestar.
Sango: - Así está mejor. (Ambos se fueron de la cocina).
Kagome: - Que poder Sango. (Dijo orgullosa de su amiga).
Sango: - Si puedo lidiar con Mikoru, nada es imposible.
Kagome: - Jajaja.
Sango: - Manos a la obra.
Inuyasha: - (Espiando desde la puerta de la cocina) – ¿No crees que llevan mucho tiempo allí metidas? No puedo ver mucho desde aquí.
Kouga: (Detrás de Inuyasha) - Kagome es una amateur en la cocina, no es de extrañarse que se tome su tiempo.
Inuyasha: (Dejó de ver por la puerta y se dio vuelta hacia donde estaba Kouga) – Pareces conocerla mucho. (Dijo indiferente).
Kouga: - Claro, zopenco. ¿Celoso? (Dijo sonriendo).
Inuyasha: - JÁ, ya la perdiste, resígnate. No importa lo mucho que la conozcas, no tienes oportunidad.
Kouga: - ¡Ni tú! Tu hermano se te adelantó. Podría decir que estamos iguales.
(Al mismo tiempo en la cocina)
Kagome: -Está bien, creo que ya están listos, Sango.
Sango: - Antes de servirlos, sazónalos un poco más.
Kagome: -De acuerdo…(Momentos después) - ¡Listo! Iré a poner la mesa. (Abrió la puerta de la cocina que daba al comedor pero se encontró con Inuyasha y Kouga) – ¿Que hacen aquí?
Inuyasha: - Nada. Yo solo... estaba, estaba…
Kouga: - Yo vine a buscar un vaso con agua. (Mintió y entró en la cocina).
Inuyasha: *Maldito, astuto*
Kagome: - ¿Me estabas espiando?
Inuyasha: - No, bueno algo así, yo solo…
Kagome: -Estabas preocupado, que tierno. (Dijo conmovida).
Inuyasha: - ¡Sí, eso!
Kagome: - ¿Por qué mejor no me ayudas a poner la mesa?
Inuyasha: - Claro.
Todos estaban sentados en la mesa a excepción de Sango que se había ido a su casa porque tenía cosas que hacer y de Myoga que no se sentía del todo bien por lo que se fue a dormir temprano.
Kagome: - ¿Y Bien?
Inuyasha: - ¿Qué es esto? (Dijo algo aterrado, mientras veía el plato en frente de él).
Kagome: - Son camarones con crema de coco. Solo que durante su cocción se desarmaron un poco (Dijo tímida) – Adelante, pruébenlos.
Kouga: - No seré el primero. (Dijo negando con la cabeza).
Kagome: - Que desconsiderado. Y tu Inuyasha que dices…
Inuyasha: - Ehhhhh…yoooo… (Miró a Kagome que se veía desilusionada) - Está bien. Los probaré. (Tragó saliva).
Kouga: - Que valiente.
Kagome: - Cállate.
Con su tenedor pinchó algo que aparentaba ser un camarón. Lo llegó despacio hasta su boca. Tanto Kouga como Kagome, miraban esperando la opinión del peliplateado.
Hasta que al fin dio el primer mordisco.
Kagome: - ¿Y cómo está?
Inuyasha: - Deli…cioso. (Dijo feliz, mientras pinchaba otro camarón).
Kagome/Kouga: - ¡¿De verdad?! (Dijeron sorprendidos).
Kouga: (Se llevó uno a la boca con rapidez) – Quien lo diría. Si están muy buenos.
Kagome: - Ohhh, me alegra que les gusten. (Dijo feliz).
Kagome: - ¿Ya te vas a dormir Kouga?
Kouga: - Si estoy lleno. Realmente la cena estuvo deliciosa.
Kagome: (Sonrió) - Que duermas bien. Nos vemos mañana.
Kouga: - Hasta mañana. (Se fue a su cuarto).
Inuyasha: - Felicidades por tu progreso.
Kagome: - ¡Gracias! (Dijo sonriendo).
Inuyasha: - ¿Y, estás lista?
Kagome: - ¿Lista, para qué?
Inuyasha: - Tonta… Mañana es tu primer día como mi secretaria.
Kagome: - Tienes razón. (Dijo sorprendida).
Inuyasha: - ¿Ya lo habías olvidado?
Kagome: - Pfff Claro que NO. Jajaja.
Inuyasha: - Si, si como digas. (Apretó sus mejillas).
Kagome: - Nos vemos mañana, Inu.
Inuyasha: - Que descanses. (Cada uno se fue a su habitación).
La azabache hizo tiempo para darse un baño, aún no desaparecía la felicidad de sentir que había podido cocinar, y que además tuviera buen sabor.
Salió del baño envuelta con una toalla, cuando de la nada escuchó su teléfono. Quién sería a esta hora, ya era tarde. Tomó el teléfono y atendió.
Kagome: - ¿Hola?
(…): - Hola, Kagome… ¿te desperté?
Kagome: - ¿Sesshomaru? No, no me despertaste. (Preocupada) – ¿Estás bien?
Sesshomaru: - Si, es solo que necesitaba…necesitaba oír tu vos. Hace días que no hemos hablado, es como si estuvieras evitándome. Ja ja. (Rió incómodo).
Kagome: - No sé qué decir.
Sesshomaru: - Ya veo… (Suspiró). Dime algo, cualquier cosa, solo háblame no quiero dormirme.
Kagome: - Sessh, Suenas algo raro, ¿Estás bien? (Insistió).
Sesshomaru: - Creo que estoy algo ebrio ja ja ja.
Kagome: - ¿Crees? ¿Cómo que crees? (Dijo preocupada).
Sesshomaru: - No te preocupes, ya estoy por llegar a casa.
Kagome: - ¿Por llegar? No me digas que estás conduciendo y con el celular.
Sesshomaru: - Algo así.
Kagome: - ¡Detente!
Sesshomaru: - ¿Qué?
Kagome: - ¡Detente, ahora!
Sesshomaru: - ¿Por qué haría algo como eso?
Kagome: - Por favor… Detente y dime dónde estás.
Sesshomaru: (Suspiró) – Está bien, me detendré. (Estacionó el auto) – ¿Feliz?
Kagome: - ¿Dónde estás? (Preguntó mientras se vestía deprisa).
Sesshomaru: - No lo sé, cerca de un parque.(Dijo viendo por la ventana).
Kagome: - Algo más especificó...
Sesshomaru: - Y una heladería, "Heladería Hiyori"
Kagome: - Ya sé dónde estás. NO te muevas de allí.
Sesshomaru: - Como… quieras. (Bostezando).
Se detuvo en frente de la heladería y allí vio el auto. Pudo verlo a través de la ventana de su auto. Estaba dormido, pero a salvo. Eso tranquilizó a la azabache, golpeó el vidrio para despertarlo.
Kagome: - ¿Sessh?
Sesshomaru: (Abrió los ojos con rapidez) – ¿Kagome? (Dijo asustado).
Kagome: - Ábreme, está frio aquí afuera. (Dijo sonriendo con tristeza).
Sesshomaru: - Si, disculpa. (Sacó el seguro del auto y la dejó subir).
Kagome: (Se sentó del lado del acompañante) - Que frio hace allí afuera. (Dijo mientras se frotaba las manos para calentarse).
Sesshomaru: - ¿Qué haces aquí? (Dijo sin voltear a verla).
Kagome: - No podía dejarte conducir así. Mira si algo malo te pasaba.
Sesshomaru: - No debería interesarte, no es tu vida.
Kagome: - No digas eso. Me preocupo por ti. Eres como mi familia y yo cuido a mi familia.
Sesshomaru: - Ya veo. ¿Entonces no lo haces por ninguna otra razón en particular?
Kagome: - ¿Qué quieres decir?
Sesshomaru: (Se acercó a ella acorralándola contra el asiento) – Sabes perfectamente a lo que me refiero. (La cabeza empezó a darle vueltas)
Kagome: (Tocó su frente con la de él) – Creo que tienes fiebre.
Sesshomaru: - Hmm. (Se acomodó otra vez en su asiento) – Me rindo.
Kagome: - ¿Te rindes?
Sesshomaru: - Sí, me rindo. Ya no puedo más. Me estoy volviendo loco, Kagome.
Kagome: - De que hablas…
Sesshomaru: - Si no quieres estar conmigo, no te obligaré.
Kagome: - Sessh, yo…
Sesshomaru: - Prefiero que las cosas vuelvan a ser las de antes, si es posible...
Kagome: - Claro que lo es. (Dijo viéndolo con ternura) – Sessh, cuando dijiste que me amabas y que querías estar conmigo sentí una gran felicidad pero a la vez temor, sabía que no podría corresponder tus sentimientos, pero tenía miedo de que si te lo decía me odiaras. (Una que otra lágrima se deslizó hasta su barbilla, humedeciéndole la cara).
Sesshomaru: - Oye escúchame bien… Yo jamás podría odiarte. (Acarició su cabeza) - A partir de ahora me dejaras cuidar de ti sin ningún compromiso, ¿de acuerdo? (Dio sonriendo levemente).
Kagome: (Asintió con la cabeza, mientras secaba sus lágrimas con el puño de su sweater).
Sesshomaru: - No llores.
Kagome: - Lo siento, ya no lloraré. (Dijo tratando de forzar una sonrisa).
Sesshomaru: - ¿Y ahora qué?
Kagome: - ¿Ehh?
Sesshomaru: - Obviamente, no pienso ir diciendo por ahí que terminamos, eso no es lo mío. También tengo mi orgullo, sabes.
Kagome: (Rió con dulzura) – Está bien no tienes que decirle nada a nadie. A partir de ahora todo volverá a la normalidad como si nada nunca hubiese pasado, si alguien pregunta diremos la verdad, que ya no estamos saliendo, pero mientras tanto no tenemos que ir ventilando nuestros asuntos. ¿Te parece bien? (Dijo sonriendo).
Sesshomaru: - Claro. Pero no dejaré de amarte, escuchaste.
Kagome: - Pero, Sessh.
Sesshomaru: - No me haré a un lado tan fácilmente, no le dejaré el camino libre al incompetente de Inuyasha. (Dijo con sueño).
Kagome: - Dices tonterías. El amor de Inuyasha le pertenece a otra mujer y ya me resigné a esa idea, lo único que espero de él es un poco de aprecio y cariño.
Ustedes son mi familia y será mejor que deje de confundir las cosas entre nosotros. Siento que a partir de ahora todo irá mucho mejor. Me oyes.
Sesshomaru: (Estaba dormido).
Kagome: - Idiota como te atreves a dormirte mientras te hablo. (Suspiró) – ¿Qué haremos ahora? No puedo dejarte aquí toda la noche.
Bajó del auto y se dirigió hacia el lado del conductor. Abrió la puerta de atrás y luego trató de llevar a Sesshomaru como pudo, cruzó el brazo del peliplata por su cuello y lo recostó en la parte de atrás del auto.
Kagome: - Como pesas. (Dijo tratando de cerrar la puerta).
Sesshomaru: - Mmmmmmm. (Estaba completamente dormido).
Kagome: - Iremos a tu casa, Jaken me ayudará a llevarte hasta tu cuarto. (Hablaba en voz alta, pero sola ya que el otro no la oía).
Se subió al auto de Sesshomaru y condujo hasta su casa, sabía que luego tendría que volver por su auto, no podía dejarlo ahí abandonado.
Kagome: (Mientras conducía) – Hubiera sido fantástico que llegará a amarte Seshh. Pero sabes una cosa, nunca tengo suerte con las relaciones, ninguna me ha durado mucho. (Suspiró melancólica) - No quiero ser una mujer que deja detrás de ella una lista de hombres buenos con el corazón roto.
Sesshomaru: - Mmmmmm. (Decía entre sueños)
Kagome: - Es un alivio que me comprendas, jajajaja. (Rió).
Siguió conduciendo hasta llegar a la casa de Sesshomaru, una vez allí buscó a Jakén y entre los 2 lograron recostar al peliplata en su cama.
Kagome: - Estoy cansada. (Dijo estirando los brazos).
Jaken: - Son las 3 de la mañana, es lógico.
Kagome: - Si, supongo.
Jaken: - Pero, muchas gracias por traer al amo Sesshomaru sano y salvo a casa. Estuve llamandolo toda la noche pero no atendía el teléfono. Es obvio que estuvo bebiendo.
Kagome: - Ya no te preocupes Jaken, como dijiste, ahora se encuentra bien.
Jaken: - Si, Gracias.
Kagome: - Ya, ya, no me agradezcas. (Dijo sonriendo) – Ohhh…Aún tengo que ir por mi auto, quedó estacionado en el parque. (Dijo lamentándose).
Jaken: - Ve por el mañana, te mojaras si sales ahora, está lloviendo.
Kagome: - ¿¡Lloviendo!? Lo que me faltaba. (Dijo molesta).
Jaken: - Insisto, quédate Kagome.
Kagome: - Tal vez solo un momento hasta que pare la lluvia. (Dijo dudosa mientras se sentaba sobre la cama).
Jaken: - Es suficiente para mí, traeré unas mantas.
Kagome: - Está bien.
Jaken: - Ya regreso. (Se fue de la habitación).
Kagome: - Bien Sessh, creo que alguien se levantará con resaca por la mañana. (Dijo corriéndole el cabello del rostro).
Ya no pudo alejarse, el otro la abrazó cintura haciéndola caer junto a él en la cama.
Kagome: - Oye Sessh, podrías soltarme, ¡oye, despierta! (Dijo tratando de zafarse de él).
Sesshomaru: - Mmmmmmm. (La acercó más a él).
Kagome: (Suspiró) - Me rindo… (Se quedó inmóvil viendo el cielo raso).
Cuando Jaken volvió con las mantas, Kagome ya estaba dormida. El sueño la había vencido. Asique la cubrió bien y la dejó dormir.
Lo único que se podía oír eran los relámpagos y la lluvia cayendo con fuerza. Sin duda esta sería una noche agitada.
En la mansión…
Unas horas después de que comenzara a llover, la térmica de la casa explotó dejándolos sin luz.
Inuyasha escuchó el sonido y se levantó. No tardó mucho en darse cuenta de que no había luz en la casa. Bajó hasta el sótano y reparó el problema en cosa de minutos. Ya estaba acostumbrado a esto.
Los truenos no dejaban de atormentar con su sonido y de a momentos el cielo nocturno quedaba completamente iluminado por los rayos.
Antes de volver a su habitación el peliplateado quiso comprobar con sus propios ojos que su nueva inquilina estuviese bien. Asique entró despacio a la habitación de la azabache, pero vaya sorpresa se llevó al no verla allí. La cama estaba armada, como si nunca se hubiese acostado a dormir. Abrió con brusquedad la puerta y encendió la luz para ver mejor. Sus sospechas se confirmaban, "Ella No estaba".
Comenzó a llamarla por su nombre, pensando que tal vez se estaba rondando por la casa. Sin embargo no recibió respuesta. Lo único que logró fue despertar a Kouga y todo su mal humor.
Kouga: - Que diablos sucede contigo. Son la 4 de la mañana. (Le gritó desde la puerta de su cuarto).
Inuyasha: - Kagome…
Kouga: - ¿Qué?
Inuyasha: - Kagome… ella no está. Desapareció.
Kouga: - Como va a desaparecer, no seas idiota. Debe estar durmiendo.
Inuyasha: - Te digo que no está.
Kouga: - Y llámala a su celular. (Dijo restándole importancia).
Inuyasha: - Sí, tienes razón. (La llamó pero le daba la casilla de mensajes) – No atiende. Iré a buscarla. (Dijo mientras se ponía un abrigo).
Kouga: - ¿Donde piensas buscarla si no sabes dónde está? (Puse un semblante serio) – Kagome es una mujer grande, sabe lo que hace. Será mejor que te tranquilices, ya volverá. (Dijo regresando a su habitación).
Inuyasha: - ¿Cómo puedes estar tan seguro?
Kouga: - ¡Porque la conozco! Por eso será mejor que la dejes en paz. Kagome es de esas mujeres que cuando se sienten acorraladas huyen. Si no quieres que se vaya, dale su libertad. (Entró en su cuarto y cerró la puerta).
Inuyasha: - Tonterías, y si le pasó algo… (Volvió a llamarla, pero nada) – Llamaré a Sesshomaru, espero que conteste. (Marcó el número).
En la habitación de Sesshomaru…
El teléfono sobre la mesa de luz empezó a sonar, haciendo que la azabache se despertara.
Kagome: - Sessh tu teléfono. (Dijo media dormida mientras lo sacudía para tratar de despertarlo).
Fue inútil, el otro siguió durmiendo, y parecía que no despertaría en un buen rato. Asique decidió que atendería y luego le daría el recado a Sesshomaru. Estiró el brazo y agarró el teléfono.
Kagome: - Ho…la. (Dijo confundida por el sueño).
Inuyasha: - ¿Sesshomaru? (Dijo sorprendido al escuchar la voz de una mujer y dirigió su atención a la pantalla del teléfono para comprobar que había marcado bien el número).
Kagome: - No. Él no puede atenderlo en este momento. (Dijo con sueño, mientras sus ojos se cerraban).
Inuyasha: *¡Esa voz!* (Pensó) - ¿¡Kagome!?
