XXV. ALTERNATIVAS

Estaba en un lugar desértico, ella traía puesto un vestido blanco con bordados dorados, como el que usaba la princesa Serenity, por alguna razón sentía temor y corría incansablemente. De pronto, vio en el horizonte a sus amigos, pero ellos lucían molestos, ella empezó a sentirse desdichada mientras se acercaba...

- Sophie, ¿ya te levantaste?

- Mmmm

- Ya es tarde, será mejor que te levantes.

Sophie despertó con la voz de Darien detrás de la puerta, abrió los ojos, pero no pudo evitar percibir el perfume de quien antes había sido su novio en su habitación, tocó sus labios e intentó recordar cómo llegó a su casa, ante el esfuerzo un dolor de cabeza insoportable la embargó, se bañó y vistió algo más cómodo. Sí que se había divertido con sus amigos. ¿En qué estado habría llegado a casa? Seguro Darien la había llevado, "que verguenza", fue lo primero que pensó. Debe pensar que suelo salir a estos lugares y sin mencionar la bebida.

Mientras se secaba el cabello vio el reloj, era la 1 de la tarde. No cabía duda que seguía siendo irresponsable, debía apurarse para regresar a Japón, no podía darse el lujo de perder tanto tiempo. Darien la llamó tras su puerta indicándole que el desayuno estaba listo. Sí que podía acostumbrarse a que la mimaran tanto.

- Buenos días Darien ¿qué tal te pareció la salida de ayer?- se acercó para darle un beso en la mejilla. Él le respondió el saludo pero parecía esperar algo más.

- Divertida

- No me mientas, no te veías tan ameno, gracias por acompañarme por cierto, y encima haces el desayuno ¡qué suerte tengo!

- ¿Hasta qué hora crees que nos quedamos ayer? - el pelinegro la interrumpió.

- ¿2? - el pelinegro negó - ¿3?

- Hasta más de las 4.

- Wauu, la verdad es que no recuerdo bien, creo que nunca debí acceder a beber tanto.

- Era tu despedida en el trabajo, seguro que solo querían divertirse.

El príncipe de la tierra estaba decepcionado, ayer se habían besado pero aparentemente ella no recordaba nada, no es que no le sorprendiera, se veía muy cansada en ese momento, a pesar de ello tenía la esperanza de que volverían a estar juntos. Sophie continuó desayunando como si nada hubiese sucedido, notó distante a Darien pero no lo culpó puesto que de seguro se aburrió el día anterior. Todo el resto del día se lo pasaron ordenando las cajas y conversando.

En la noche decidieron salir a cenar afuera y terminaron en una tratoría cercana. Mientras caminaban Sophie sintió cierta familiaridad en salir los dos juntos. Ahora desayunaban juntos, conversaban siempre, salían a divertirse; él estaba mucho más enfocado en ella, parecía interesarle todo lo que hacía. Tal vez era un acto de caballerosidad, después de todo estaba era su huesped, también podía tratarse que quisiera solo protegerla. Trató de ignorar esos pensamientos que la albergaban.

Ya en la tratoría, se sentaron en una mesa frente a frente e hicieron su pedido. Un par de copas de vino llegaron a la mesa junto con sus pedidos. Sophie no lo había notado antes pero el ambiente era muy romántico, habían velas al rededor y varias parejas estaban sentadas en las demás mesas. Sophie levantó la vista y al ver la tierna mirada azul del joven, lo recordó todo, no podía fingir que no se habían besado, eso no era lo correcto, aunque tampoco lo fue besarlo cuando estaba en su habitación, su sonrojo fue evidente - Darien yo lo siento, acabo de recordarlo, no debí hacerlo...

- ¿Te refieres a lo que sucedió anoche? - la rubia asintió, pero Darien solo se acercó a ella tomando sus manos - Pues como yo lo veo tenemos dos alternativas.

- ¿y cuáles son? - Sophie no retiró sus manos, se sentía segura estando con él.

- La primera es olvidarlo, continuar con nuestra amistad tal y cómo estaba - Darien hablaba de una forma muy familiar, era dulce pero a la vez estaba seguro de lo que estaba diciendo.

- ¿y cuál es la otra? - Sophie miraba hacia abajo, estaba nerviosa.

- La segunda es que seas sincera conmigo y me digas qué sientes o qué no sientes - Sophie levantó la mirada y se encontró con una mirada que demostraba amor, amor que no sabía si realmente ella podía corresponder, o si él solo estaba enamorada del recuerdo de quien antes fue.

- Yo...

- Te prometo que nada cambiará si eliges la primera - Darien acarició su mejilla, sabía que estaba presionándola, pero debía arriesgarse.

- Darien...

De pronto, se escuchó una explosión en la cocina, las personas salieron despavoridas, mientras otro ser rodeado de fuego aparecía. Este se veía más maquiavélico que el anterior, era parecido a un humano pero sus extremidades largas que emanaban fuego y humo, ambos se transformaron y desafiaron al monstruo. Mientras las personas salían despavoridas, ellos esquivaban ataques del ser, Sailor Moon no era tan rápida así que Tuxedo Mask tuvo que soportar un par de ataques en su defensa. Sailor Moon intentó un primer ataque con su báculo, pero nuevamente nada ocurrió. Su inseguridad era cada vez más evidente, por instantes perdía la concentración y su transformación era cada vez más débil.

De otro lado, Tuxedo Mask estaba pensando en alguna idea útil para no tener que hacer que Sailor Moon continúe agotándose. Ya que sus rosa no tendrían efecto las tiró al techo causando que el cemento ya desgastado por los ataques del enemigo caiga encima del monstruo. Éste estaba herido, así que aprovecharon su distracción para atacar. Ambos pusieron su mano sobre el báculo invocando todo el poder que les restaba y pudieron vencer al monstruo. Al igual que en la oportunidad anterior, Sophie se desmayó.

Tenía puesto un vestido blanco y largo, corría desesperadamente de algo, estaba en un desierto. Su destino parecía un grupo de personas, eran las Sailors que se veían a lo lejos. Al llegar quiso acercarse pero ellas se alejaron.

- Fuera de aquí, no te queremos - Sailor Saturn le gritó

- Hotaru, por favor perdóname

- Vete, nosotros queremos a la princesa Serenity no a tí- Sailor Mercury la miraba con desprecio.

- Pero yo...

- Tú solo eres un remedo de lo que alguna vez fue ella - ahora era Yaten quien hablaba, a su lado Seiya y Taiki también la observaban con desdén.

- Seiya ¿qué sucede? - se acercó intentando abrazarlo, pero él la tiró a la arena.

- Déjame en paz, tú jamás podrás ser mi bombón.

- ¿Por qué me hacen esto? - ahora lloraba ante el repudio de todos, pero sabía que aún quedaba una persona- Darien

Él se apareció con sus vestimentas del príncipe Endimion.

- Yo jamás amaría a alguien como tú.

- No lo comprendo ¿porqué me dicen eso?, no se vayan, ¡noooo! - mientras lloraba todos se fueron alejándose, dejándola sola y desconsolada.

- ¡Sophie! Despierta - Darien la tomó de los hombros, ella solo sollozaba y gritaba que no se fueran. Finalmente después de un rato despertó. Al abrir los ojos vio a Darien aún con sus ojos llenos de lágrimas.

- No me dejen por favor, otra vez no - su abrazo era fuerte, desesperado

- Estoy aquí, no me iré. Es solo una pesadilla.

- Se sintió muy real - al fin soltó el abrazo pero no su mano.

En una habitación oscura en Nueva York

- Mist ¿cómo sigue nuestro plan? - Frest se dirigía a una mujer vestida de gris, su aspecto era humano, salvo por el humo que emanaba de su cuerpo. Sus ojos y cabello eran grises.

- Muy bien amo, ella cada vez siente más inseguridad, no tardará mucho en dejar de luchar

- Rápido, Caos está por despertar y quiero que todas las amenazas estén neutralizadas

- Por supuesto, no lo decepcionaré

Notas del autor: Siento mucho haber demorado tanto en actualizar, esta semana ha sido complicada. Pero aquí les tengo otro capítulo.

Por favor no se olviden de dejar sus comentarios, simplemente me encantan.