Capitulo 24
POV Ana
Hoy el día ha sido maravilloso, ha salido todo muy bien, fuera de uno que otro tropiezo de la fiesta. Mi príncipe ha salido vestido y arreglado con el traje de oso que su tía Mia le regaló, en realidad se ve muy cómico con él puesto… pero también es la cosa más dulce de este mundo.
Cuando bajé a la sala con él y sus abuelos y tío lo vieron, en seguida soltaron en risas, pero Grace estaba maravillada.
— ¡Eres un bebé, hermoso! ¿Lo sabias? — Dice Grace extendiéndole los brazos para cargarlo. Teddy ni corto ni perezoso se lanza a los brazos de su abuela. Él la adora, solo no le simpatiza cuando tiene su bata de médico, pero de resto la idolatra.
— ¿De quién fue la idea de ponerlo como el Oso Yogui? — Pregunta Elliot. — ¿Sabes que podrías causarle un trauma a ese niño cuando crezca por eso, Anastasia?
— No seas tonto, Elliot. Teddy es un bebé. Ni siquiera se acordará. —Dice su madre. —Además me parece que se ve fantástico en ese traje.
— A mí me pareció que esta hermoso, y el traje es muy abrigador y a Teddy parece gustarle… Mia también está de acuerdo conmigo.
— ¿Fue Mia quien se lo compró?... Lo sabía… — Espeta Elliot. — Anastasia, el único que usa las estupideces que Mia regala es papá… Todavía usa ese estúpido delantal que dice: "Licencia para Asar" en las parrillada de los domingos.
— Pero a mí me pareció tierno… — Le digo. — Le compre uno así para recibirlo, pero no tuve la oportunidad de ponérselo. Creo que fue un regalo tierno… Ella sabía que yo moría por verlo en ese trajecito de oso.
— Y está realmente muy lindo, Anastasia. — Dice Carrick. — ¡Quiero una foto de él con ese traje para ponerla en mi cartera!
— ¡Lo vez!... Tal vez no lo recordará pero jamás dejarán que lo olviden. —Dice Elliot. — Incluyéndome…
— ¡Elliot Grey!... ¡Ya basta! — Dice Grace quien pone a mi niño en el sofá. — ¡Quiero ver cuando tus hijos se disfracen en sus cumpleaños, y te regalen cosas "Tontas" si sigues teniendo la misma aptitud!
Elliot enmudece ante la mención de niños.
— Creo que los niños no están programados en un futuro cercano, madre. —Dice con tal seriedad. Que parece mi adorado Christian cuando lo dice.
— ¿Por qué no? —Le digo. — Pronto se casaran y quiero que Teddy tenga con quien jugar, no es justo que sea él solo.
Se hace un silencio por varios minutos… en la sala.
— Te prometo que no será él solo… Simplemente que ahora no hay planes de bebé… tú y Christian se nos adelantaron en el tema y la verdad no creo que Kate tenga ganas de eso.
Me quedo mirándolos a ambos fijamente… Pero si se la pasan copulando como conejos a cualquier descuido, sé eso y ellos saben que sé. Así que en tanto nos reímos, dejamos a Ray, Grace y Carrick alejados de nuestra broma no tan secreta.
Luego Kate se me acerca para decirme:
— Solo practicamos. Mucho. Pero aun no estamos listos… Nos estamos cuidando.
—Yo también me estaba cuidando cuando salí embarazada, Kate. Y ya vez, tuve un embarazo complicado y casi mi bebé muere en el parto. — Le digo entristecida.
— Eso no pasará, lo prometo… ¡Elliot y yo solo queremos tiempo para nosotros solos! —Me dice Kate. — Además, eres Hermosa ¡De seguro hay alguien allí que espera por ti!
— Eso es muy improbable, Kate. —Le digo rápidamente. —Alguien ya esperaba por mi… no creo que eso se vuelva a repetir…
Secretamente siento envidia de Kate y Elliot. Ellos aún pueden profesar su amor ante todos sin ningún tipo de obstáculos, yo por el contrario cada vez que veo a mi Teddy recuerdo cada vez más a Christian. Fantaseo en pensar lo que hubiere sido nuestra vida juntos… como una familia.
— ¡Eres joven, Ana! No te niegues al amor… —Dice Kate. — ¡Mira a José! Vendrá con su novia, la última vez que hable con él lo encontré muy emocionado por ella.
— ¡Y todo queda en familia!... —Le digo riéndome a Kate.
— ¿De qué hablas? — Pregunta Kate con curiosidad. Y Elliot no se le queda atrás.
— La novia de José… es mi prima. Sobrina de Ray.
— ¡Nunca me hablaste de eso! — Dice Kate.
— Ray, me acaba de decir… Hace más un menos un par de años que vinieron desde Irlanda a buscarlo. Yo aún no la conozco, solo la vi una vez en Montesano cuando fue a buscar a Ray por unos muebles.
— ¡Vaya! Eso sí que es una verdadera sorpresa. — Dice Elliot.
— Bueno… me temo que la fiesta ya empezó. ¡Vayamos a ella para que este precioso oso juegue y disfrute de todo lo que tía Mía preparó para él!
Elliot toma a Teddy en sus brazos para hacerle cosquillas, lo que a Teddy le encanta.
— Bueno ya que tienes que usar ese tonto traje de Oso, amigo. ¡Vamos a ensuciarlo tanto que no lo puedas volver a usar! — Le dice Elliot.
— No tan rápido, Elliot. Espera a que José tome llegue y tome algunas fotos, ya oíste a tu padre, quiere una foto de él con ese traje. — Le dice Grace. — Y yo también quiero una… Se vería estupenda al lado de la foto que de su padre.
—Lo vez amiguito… ¡Nunca dejaran que lo olvides! —Dice Elliot riendo y llevándose a mi bebé. Teddy se ríe con su tío, asumo que por las caras de tonto que le pone cada vez que habla con él.
En la fiesta veo revolotear a un montón de niños por todos los juegos que se han instalado en el jardín. Me acerco a verlos, son todos unos niños hermosos, y se ve que algunos poseen falta de cariño, sobre todo los más pequeños, veo alguno con los rostros entristecido, aun cuando hay mucho por lo que divertirse.
— Hola pequeña, ¿Cómo te llamas? —Le digo a una niña a la que me acerco. Ella parece muy callada y muy cauta en todo lo que pasa a su alrededor. Ella me mira. — ¿No te gustaría jugar con los otros niños?... — Ella asiente con la cabeza y extiendo mi mano para llevarla.
Resulto ser que era una niña muy tímida, la acerco a Sophie, la hija de Taylor y juntas se suben a la cama elástica y empiezan a rebotar. Su cara cambia de expresión rápidamente. Siento unas manos detrás de mí en mis hombros es Grace.
— ¡Casi todos estos niños están carentes de afecto! Sus padres están en centros de rehabilitación, todo amparado por la organización y el estado de Washington también nos ha ayudado mucho, aunque la mayor parte de los ingresos de la organización son dados gracias a la recolección del capital en la gala de beneficencia, y otras cosas que también tiene que ver con caridad. Es por eso que nos esmeramos tanto en las galas de beneficencia para la organización. Es allí donde escudriñamos en los bolsillos de la gente "Elite de la sociedad de Seattle". Eso ayuda para la manutención de estos niños y su cuidados, así como los para los centros de rehabilitación para sus padres, psicólogos y terapeutas… Aunque algunos nos brindan apoyo desinteresadamente.
— ¡¿Flynn?! — Le pregunto sin pensar. Aun veo a la pequeña intentando desinhibirse y compartir con los niños, Sophie le está haciendo de mucha ayuda. Grace asiente.
— Fue un verdadero alivio que para nosotros que decidiera emigrar a Estados Unidos… Aunque creo que más bien lo hizo por su esposa. — Me dice. — Christian tuvo muchos problemas emocionales a lo largo de toda su vida. Recurrimos cientos de terapeutas y ninguno logro dar con lo que necesitaba… Cuando desapareció de casa, luego de que tuvo una gran discusión con Carrick por que había dejado la escuela… sentí que el corazón se me saldría por la boca.
Grace observa a mi hijo, quien está muy entretenido con los pequeños coches y su tío Elliot y sus nuevos amigos para mirar hacia otro lado. Mientras nos sentamos en la mesa junto con Kate. Ray y Carrick se encuentran muy entretenidos en una esquina observando también a su nieto y sacando fotos en sus teléfonos.
— Elliot, será un gran padre. — Dice Grace. Kate la mira y parece que la órbita de sus ojos se le va a salir. — Christian también lo hubiese sido a su manera.
— ¡Estoy segura de que si Grace! — Le digo. — Christian era riguroso, aunque también muy cariñoso y siempre te tuvo a ti a Carrick como buenos ejemplos…
Kate de la mesa con la excusa de buscar a Ethan quien lleva una conversación muy amena con Mia, creo que desde que llegó. Quiero que Grace deje de pensar en Christian, se lo mucho que esto la entristece, por lo menos por hoy, en el cumpleaños de su hijo, ella tiene que estar contenta.
— ¿Cuéntame mas acerca de Afrontarlo juntos? — Le digo. Pero creo que la pregunta tiene el efecto contrario al deseado. Vuelve a explicarme que fundo esta fundación junto con Carrick, para ayudar a los padres adictos con sus problemas y reinsertarlos, buscando mejorar la vida de los padres e hijos. Todo eso para hacerle entender a Christian lo mucho que lo amaban, y como una promesa de que ellos no permitirían que otro niño pasara las penalidades que el padeció.
— Con el paso de los años, la organización también se involucró con adolescentes adictos a las drogas y al alcohol, ayudando a los pares a ayudar a sus hijos. —Me dice. Es evidente que cada detalle, cada motivo de esta organización, está pensado en Christian.
— ¿Quien se encarga de la recaudación de fondos en la actualidad? — Pregunto. Grace me mira y sospecho que no me va a gustar la respuesta.
— ¡Elena Lincoln! —Dice. — Sé que no te gusta, Ana. Pero Elena ha tenido un papel protagónico en estos eventos a lo largo de los años. Ella sabe qué hacer y para que todo eso pueda ser un éxito, y como ya sabrás, Ni Carrick ni yo hemos tenido la suficiente energía como para hacerlo en todo este tiempo. Mia nos ha ayudado un par de años, pero tampoco ha tenido ha estado de ánimos. Hasta hoy que logró hacer una organización estupenda para el cumpleaños de Teddy.
— No tienes por qué darme ese tipo de explicaciones, Grace, es simplemente que no soporto ni la mención de esa mujer. — Le digo. Tengo ganas de decirle la verdad. Decirle "Grace, Elena Lincoln, abusó sexualmente de Christian durante su adolescencia"… juro que estoy a punto de decírselo cuando me dice algo que yo no hubiese creído nunca.
— Elena fue un apoyo para mí cuando Christian… —Ella enmudece por un momento y empieza a rodar lágrimas en sus mejillas.
— ¿Christian qué, Grace? —Le pregunto, secándole las lágrimas cariñosamente con mis manos. Ella ve hacia los lados, y visualiza donde están su esposo y sus hijos.
— ¡Christian, trató de suicidarse! — Dice al fin, sentí como una bomba explota en mi corazón al oírla. Me quedo con ella para escuchar una explicación. — Escapó de casa de sus abuelos al oírme hablando de una situación que lo relacionaba… Creo que dije que estaba cansada de eso algo… no lo recuerdo bien, pero él lo escucho todo y lo malinterpretó. Pensó que yo no lo quería y salió corriendo. Carrick lo encontró al otro día con muy mal aspecto, estaba tomado y con un mal aspecto, y antes de eso ya estaba enfermo… Carrick cree y Elliot siempre creyeron que no lo sabía. Christian lo tenía todo planeado para suicidarse y que pareciera un accidente… casi lo logra, ¿sabes? Estuvo en terapia intensiva los primeros días.
Estoy en shock, ante esta nueva pieza de información de mi amado. No estoy segura de que hacer ni que decirle.
— ¿Cómo te enteraste de eso, Grace? — Le digo en voz baja.
— Christian estuvo hospitalizado, por una semana. Yo me quedaba con él por las noches y entre la fiebre y el delirio me lo confesó, suplicando que lo personase. — Me dice. —A partir de ese momento, no me separé de mi bebé hasta que estuvo mejor. Y aun así siempre estuve muy al pendiente de él… y Carrick también hizo lo mismo… Hasta la estúpida discusión en la que se fue de casa.
— ¿Cómo que lo tenían vigilado, Grace? — No creo que se hallan ido a vivir a Cambridge junto con él.
— Carrick y Elliot no sabe que sé. Creo que Christian conscientemente tampoco lo sabía. Fue un trato entre ellos en ocultarlo de mí. Después de eso Carrick lo tenía muy bien vigilado en la escuela. Elena se ofreció en darle trabajo en una recolección de escombros que se hacía en su casa por alguna remodelación que hizo. Ella también fue mi paño de lágrimas en ese momento, cuando no podía decirle a nadie más lo que sabía. — Me dice, evidentemente, la pedófila aprovecho, el momento en que mi pobre Christian estaba más vulnerable, para poner sus garras encima de él. Siento una rabia incontenible, pero en estos momentos debo reconfortar a Grace y no atosigarla con más verdades que la lastimarían profundamente. — Cuando fue a la universidad, Carrick recibía informes de la escuela, de sus entrenador de remo y del terapeuta que lo atendía por lo menos una vez por semana. Decía que lo hacía para estar más en conexión con su hijo, pero yo sabía la verdad y estaba bien con eso.
— ¡Tranquilízate, Grace! Eso ya pasó… no hay nada que puedas hacer ahora para revertir lo que ocurrió. — Le digo. Pero es más para mí que para ella, porque lo que deseo ahora mismo es poner mis manos en torno a su cuello, y recuerdo que un día como hoy, casi lo logro… si Grace no hubiese llegado antes… — Además, hoy es el cumpleaños de Teddy, Grace. ¡Tú nieto! El hijo de Christian… Christian no nos dejó solas, Grace. Ese pequeño pillo es la prueba de que el siempre estará con nosotras. —Le digo. Es lo que me he repetido día con día cada vez que me levanto y me miro en el espejo, cada vez que miro a Teddy… cada vez que lo extraño.
Grace asiente a mis palabras y sonríe. Ambas vemos al lugar de juegos en donde Elliot tiene una entretenida jornada de diversión, junto con su sobrino y los niños más pequeños… mientras que los otros más grandes prefieren la cama elástica y los juegos de niños grandes… en eso veo a la mujer, la trabajadora social haciendo fotografías. Instintivamente me levanto para acercarme a ella.
— ¿Qué está haciendo? — Le pregunto con sequedad.
— Estaba tomando fotos de los niños… jugando. — Me dice. —Me dijeron que podría ser de mucha ayuda para darle promoción a la fundación.
— ¡Pensé que las fotos estaban reservadas solo a la familia! — Le digo. Y enseguida visualizo a Taylor que no se encuentra muy lejos del lugar.
— ¿Sucede algo, Ana? — Pregunta Taylor. Carrick se acerca a mí.
— Si, esta… señora estaba tomando fotos de mi hijo… pensé que habían sido claro de que solo a la familia se le permitiría.
— Discúlpeme, señora… Solo tomaba algunas fotos del nieto de los Grey, ya le dije que es para hacer promoción a la organización…
— ¡MI HIJO! Es el nieto de los Grey — Enfatizo molesta.
— Lo lamento, yo no quise molestarla… es solo que no pensé que fuese usted — Dice la mujer. Que conforme para el tiempo siento que me simpatiza menos aun.
— Por favor, entréguele el teléfono a Taylor. — Dice Carrick. — Se le devolverá en cuanto termine la fiesta y todos se retiren.
La mujer de mala gana hace lo que Carrick le pide y Taylor y él se van con el teléfono en las manos Taylor. En eso se nos acerca Elliot con mi bebé.
— ¡Creo que alguien necesita un cambio de pañal, Ana! — Me dice. — Lo haría, pero la mierda y yo no nos llevamos bien.
Y en ese momento Elliot Grey aligera mi estado de tensión, como solo él sabe hacerlo. Tomo a mi niño en mis brazos para dirigirme a la habitación para cambiarlo.
— Nuevamente, pido disculpas Señora….
— Steele. —Le respondo con una sequedad que hasta a mí me asusta.
— Señora Steele, como ofrenda de paz deje que yo cambie al niño, será un placer hacerlo. — Me dice. Me encantaría restregarle la mierda de Teddy en su rostro, pero no hay manera que deje que toque a mi bebé.
— No la he visto preocupada por las necesidades de los otros niños. — De hecho era cierto. Vi a la otra trabajadora social llevar algunos niños en fila al baño un par de veces… pero esta mujer, solo observaba el entorno. —Entiendo que mis suegros han sido muy generosos con ustedes dos por traer a estos niños a la fiesta y atenderlos. ¡Así que le pido que haga el trabajo por el que se le paga! — No me importa si soy grosera. Ella me ve y sé que trata de ocultar su furia, pero no me importa. No dejare que esta bruja disfrazada de cordero toque a mi bebé. Y rápidamente entro en la casa con mi niño en brazos para ser cambiado.
Una vez que lo hago me dirijo donde se están Carrick, Taylor y seguramente mi Padre. Cuando los veo en el despacho frente al computador todos levantan la cabeza para mirarme.
—Sé que no soy quien para darte ordenes, Taylor. Pero quiero que investigues cuanto antes quien es esa mujer… ¡No la quiero cerca de mi hijo! — Le digo.
— No se preocupe, Ana. Ya estoy en ello.
