Solo les pido una cosa, mantengan la mente abierta a todo, no esperen nada de nadie... mucho menos de mi, para así no defraudarse. No quiero que lleguen aquí con esperanzas de que pase algo, y que luego no suceda nada en absoluto. Créanme, lo he visto miles de veces, y cada vez duele como la anterior, aún cuando lo esperamos de todos modos. Este es un Fic sobre Sasuke Uchiha, lo que pase en su vida amorosa que no las desespere, es un consejo a las fans de Sasusaku. Quizás encuentres un hermoso amor eterno entre ellos, uno epico, o quizás no. Las cosas no pasan siempre como lo planeamos, y aunque haya planeado el que Sakura se quede con Sasuke, cosa que admito desde ya, quizás pasen algunas cosas en el camino que los hagan cambiar para siempre, y que los separen... sin vuelta atrás.
Después de recuperarme me detuve en una tienda para comprar algunas cosas, ya era de noche y las calles se iban desocupando poco a poco.
Al acercarme al auto comenzó lo que mi mente había bloqueado por un tiempo.
- Hola - Dijo a mi espalda - ¿Cómo estas, pequeño Uchiha?
Me quede rígido, mientras esa voz resonaba en mi cabeza observe a mi alrededor implorando que fuera solo mi imaginación.
- ¿Ya te has olvidado de mí?
Me voltee rápido y lo mire salir desde la oscuridad, como una sombra.
- ¿Qué haces aquí?
- Dije que volvería y he cumplido, he visto que has continuado con tu vida a la normalidad, me alegro...
- ¡Dime de una vez que es lo que quieres! - Grite eufórico, ya no había nadie en las calles… solo yo, él y sus hombres de negro.
- La razón por la que vine en primer lugar es para decirte - Suspiro - No sé qué están tramando pequeño Uchiha pero no me gusta para nada lo que han hecho.
Me quede quieto y me acerque un poco a él pero sus hombres sacaron sus armas y me apuntaron.
- ¡¿A qué te refieres?, no entiendo! - Le grite desde mi lugar.
- No grites pequeño Uchiha, no querrás despertar a los vecinos - Dijo con ironía - No vale de nada hacerse el desentendido.
- Dime, ¿Qué se supone que hemos hecho? - Me miro dubitativo y luego entre risas dijo...
- El primer error que han cometido: El bocón de tu hermano mayor ha hablado…
Un escalofrió recorrió mi espalda, mis piernas se sintieron débiles y mi corazón dio un golpe ausentándose.
Él había hablado, me lo había dicho a mi… las consecuencias eran claras por hablar demás… ¿Lo matarían?
- Ya lo hemos descartado - Dijo con indiferencia y moviendo la mano para quitarle importancia.
- ¿Descartado? ¿Qué has hecho que? ¿Tú lo has…?
- No lo hemos matado – Aclaro enseguida - eso sería muy desastroso para su pequeña familia… - Sonrió de la peor forma posible - Solo digo que ya no nos sirve… solo quedas tú.
- ¿Yo? - Mi voz se quebró.
- Sí. Eso dije, solo quedas tu para cumplir con nuestro propósito.
No le dije nada, continúe escuchando en silencio.
- Mira pequeño Uchiha, las reglas habían sido muy claras. Traigo algo para ti, espero que esto te motive a guardar silencio. Y sobre tu hermano… bueno, no ha sido de mucha ayuda pero estoy seguro que tú tienes todas las intenciones de que no le pase nada. Cooperaras.
Miro a nuestro alrededor y un hombre se acercó a él para entregarle un sobre, este sonrió y luego le ordeno que me lo entregara.
- Eso es para ti, luego lo ves. Ahora el segundo error que han cometido y el más inquietante… ¿Qué pretende tu familia al reunirse?
- ¿Al reunirse? - Le pregunte confundido mientras otro hombre alto de anteojos oscuros me entregaba el sobre y luego se alejaba.
- Así es, no nos gusta para nada eso, si pretenden algo… si has dicho algo... ¡Lo pagaran muy caro! - su semblante cambió - Pero veo que no te has enterado aun… puedo darme cuenta. Solo te diré que no me gustan las visitas…
Lo mire aún más confundido y este comenzó a alejarse y los otros hombres se quedaban parados ahí como estatuas, observándome.
- Pequeño Uchiha - Dijo de una forma educada - No quiero hacer esto pero… debo enseñarte a comportarte.
Se subió a su Hammer y luego se fue… lo observe mientras los hombres se acercaron lentamente hacia mí.
No podía ver sus ojos pero estaba seguro que pertenecían a los hombres más sanguinarios que había visto, ese era su trabajo, matar, golpear y enseñar modales a los que se negaban a cooperar.
Debía luchar, ni siquiera tal lógica pareció ayudarme cuando me vi pateado, arrastrado, golpeado en las costillas, pegado y triturado con fierros… de la clase que rompe huesos.
Al principio creí que tenía posibilidad. Tres de los siete hombres en mejor forma cayeron por mis ataques certeros y veloces. Pero aquí venia otro enorme, a todas luces bien entrenado, verlo tan cerca hizo que dudara un poco en si lo derrotaría. El grandote cayó con una patada en la cara, pero no permaneció en el suelo; se levantó y se aferró a mi pierna permitiendo que los otros tres me inmovilizaran. Sentí un enorme desaliento cuando mis piernas cedieron y caí.
- ¡Malditos bastardos! – Les grite entre una bocanada de sangre que salto cuando uno me dio un puñetazo en la boca.
No serbia de nada, mientras peleaba todavía intentando arrastrar conmigo a tantos como podía, lo comprendí. Y a continuación todo se tornó irreal y confuso; irreal como en un sentido de una pesadilla febril. Tenía el cuerpo apaleado y al mismo tiempo que me concentraba en respirar uno me pegaba una patada en la espalda. Sentía cada vez más como si estuviese en una pesadilla en la que solo me podía mover en cámara lenta y, al mismo tiempo, algo en mi cerebro me susurraba que descansara, que me limitara a descansar… y todo terminaría.
Levante mi cabeza y vi a uno posicionarse frente a mí con una sonrisa de satisfacción, lo escupí y recibí una violenta patada en el pecho como respuesta.
Perdí el conocimiento por un instante al golpear mi cabeza contra el asfalto y luego, lentamente, regreso el dolor.
- No te mueras niño, esto es solo una lección – Me dijo uno mientras me agarraba de la cabeza para mirarme de cerca.
En aquel momento hubo un silencio, ya no se escuchaban sus risas.
Me quede muy quieto, preguntándome que podría haber detenido su frenética golpiza.
Alguien doblaba en la calle, el rugido del motor de una motocicleta interrumpía sus concentraciones y ahora se acercaba más y más.
Se detuvo de golpe y se bajó, ¿Naruto?, no… él no podía ser, él estaba molesto conmigo… entonces ¿Quién era?, se movió como una sombra negra, porque eso era, iba todo de negro.
Por un momento, el hombre permaneció inmóvil. No dijo nada. Lo observe lo mejor que pude a pesar de las dificultades pero no logre distinguir su rostro, aun llevaba su casco. Era... ¿esbelta?, era una mujer… se sacó su casco y su larga cabellera cayó sobre sus hombros.
- ¿Quién eres tu mocosa? ¡Lárgate de aquí! - Le grito el grandote que sostenía mi cabeza.
Los seis hombres se dirigieron hacia ella, uno la agarro del hombro pero está en un movimiento ágil se apartó y lo golpeo en el estómago, cayó al suelo y se retorció de dolor. Ahí comenzaba su final, ahora la golpearían sin compasión.
En un salto boto a uno de una patada, otro le lanzo un puñetazo y esta mientras se daba la vuelta le tomo el puño y lo lanzo hacia abajo golpeándolo con la rodilla.
Parecía una bailarina de ballet en medio de una melodía fatal, tan ágil que sus pies no tocaban el suelo cuando se volteaba y saltaba. Dejo a los seis en el suelo y ahora se dirigía hacia mí, en busca del grandote que me sostenía.
- Mantén tus manos fuera de él - Le dijo al hombre mientras se acercaba y éste me soltaba y se levantaba para golpearla.
- ¿Quieres morir mocosa? - Escuche las voces claramente, la de él era ronca y fría y la de ella era suave, fina, calmada y con un acento extranjero.
Descubrí que me relajaba un poco, ahí en el suelo… no logre comprender quien sería capaz de hacer justicia por si sola contra seis hombres totalmente sanguinarios, quien sería capaz de golpear uno a uno y ahora intentar protegerme a mí, a un total desconocido. Sentí un pequeño alivio inundado de una fatal preocupación, hasta que el grandote tomo mi cabeza alzándola y elevando su puño para golpearme.
- Te dije que mantuvieras tus sucias manos alejadas de él, Maudit - Sus finas manos tomaron un puñado de su cabello y echo su cabeza hacia atrás, lo golpeo en la garganta y luego el grandote cayó al suelo inconsciente, quizás sin respirar.
Ella había hablado en… ¿Francés?, cuando conseguí volver a alzar la cabeza, débilmente la vi y ella me sonrió, ella era…
- Je m'excuse, je suis impoli… aun no me he presentado - Se disculpó mientras limpiaba mis ojos con sus manos frías.
- ¿Tu?
Se quedó en silencio mientras sus oscuros ojos me observaban y luego sonreía…
- Hablando del diablo… - Le dije un poco confundido, quizás era solo un sueño.
- Me halagas, Mon Cher. ¿Lo ves? Me ruborizo.
Limpio mi rostro y luego abrió mi camisa, sentí sus manos frías en mi pecho mientras revisaba mis heridas. Se sacó su chaqueta de cuero y luego… ¿Se estaba quitando la ropa?, desvié la mirada, ella cubrió mis heridas con tiras de tela, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, la observe desde ahí… sus ojos grises con destellos violeta y blanco ahora parecían negros, su cabello caía por su lado derecho ocultándole un poco el rostro. Su cabello negro como la noche. Una vez se puso su chaqueta la mire confundido y ella me sonrió.
- No me has dicho que haces aquí, ¿Cómo es que dejaste a esos hombres tirados en la calle y aun no se mueven? ¿Están inconscientes? - Le pregunte asustado, ella solo miro a nuestro alrededor y luego dijo despreocupada…
- No iba a tener piedad con él, salaud qui aime embêter, dejarlos inconscientes es poco.
Me tomo por los brazos y me ayudo a incorporarme, quede a un lado del auto mientras ella dijo algo como ir a buscar algunas cosas importantes para... no logre escucharla muy bien, mis oídos comenzaban a fallar y mi cabeza era aplastada por algún tipo de fuerza invisible. Ella se alejó y doblo en la esquina, ¿Cómo es posible que nadie haya visto nada?, mire a los hombres en el suelo… aún no se movían. Después de unos pocos minutos ella apareció con unas bolsas dejándolas a mi lado.
- ¿Qué es eso?
- Son cosas para ti, toma… limpia la sangre de tu rostro y manos.
Me entrego unas botellas de agua y una toalla de manos.
Observaba cada movimiento que hacía, y luego desviaba la mirada cuando ella me miraba de vuelta.
Saque toda la sangre visible, ella después me paso una camisa negra indicándome que la cambiara por la mía, lo hice.
- Te ves mucho mejor.
La mire sin decir nada y luego ella se dirigió hacia el grandote que comenzaba a reincorporarse.
- ¿Qu-Quien eres tú? – Le dijo desde el suelo.
- ¡No hables! – lo golpeo en la cabeza y luego este no hizo ningún otro ruido.
Estaba muy confundido, no podía entender cómo es que ella aparecía de pronto aquí, y al tiempo después golpeaba a siete hombres.
No podía dejar de mirarla, su piel era como la porcelana bajo la luna, suave, impecable, perfecta y casi transparente.
Su cabello era largo y caía en formas de olas hasta sus codos mientras se lo acomodaba desordenadamente a un lado, sus ojos estaban en mí ahora, negros
por la noche.
- Deberíamos ir a tu casa, ya he dejado mis cosas ahí, Chiyo-basama me ha recibido, ni tu padre ni Itachi están aún. Vamos.
Me tomo de la mano y me llevo hasta su moto…
- Espera, necesito despejar mi mente… - Retrocedí y tome mi cabeza con aprensión - ¿Cómo es que tu…? ¿Iremos en tu moto? - Dije atontado, aun me dolían las piernas y el pecho así que me quede quieto. Ella me miro y luego con una sonrisa me dijo…
- ¿Tienes miedo?
- ¡Claro que no! - Le respondí a la defensiva.
- Entonces… - Me tomo la mano y la apretó con fuerza, otra corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, pero no quite la mano.
- Toma mi casco - Me dijo extendiéndolo y subiendo a la moto.
- Claro que no, tu póntelo - Le dije molesto.
- No seas Pathétique, si no lo haces... por los golpes que has recibido y la velocidad en la que iremos puede que te desmayes, seria trágico - Frunció el ceño e hizo una mueca de disgusto.
Me subí detrás de ella sin decir nada, debía tomarla por la cintura pero eso no lo haría...
- Sasuke, si no te sujetas de mi…
La tome por la cintura, me avergoncé un poco, después la rodee completamente y sentí como su cuerpo esbelto debajo de mis brazos daba una sacudida, se había estremecido.
- ¿Estas bien? - Le pregunte confundido.
Ella encendió la moto, me puse el casco, aferre con fuerza el sobre que me había entregado el desconocido y luego dejamos atrás a los otros inconscientes y a mi auto.
Sentía el viento en mis brazos pero el calor de Corinne me abrazaba, desde sus auriculares podía escuchar el trasfondo de una canción, One de Metallica. Esta era una situación extraña. Hace diez años que no la veía y de pronto aparecía desde la oscuridad para golpear a siete tipos. Ahora entiendo porque Itachi había dicho que estaba cambiada, no solo físicamente… había algo en ella que la hacía parecer diferente.
Redujo la velocidad y vi mi casa a través del casco.
Al estar en la entrada Corinne se enderezo y luego me dijo…
- Sasuke, ya puedes soltarme - Aun la tenía rodeada por la cintura, me sentí un idiota.
- Oh, lo siento.
Me baje y luego le entregue el casco.
- Tienes un buen aspecto, considerando la situación…
Paso su mano con suavidad por mi cabello y lo acomodo, después me ordeno un poco y sonrió
- No tienes marcas en la cara, no hay cicatrices, pero tu pecho y tus piernas… podrías tener alguna contusión grabe. Quizás podría llevarte a algún hospital...
- No, no pueden saber que… - Corinne me interrumpió.
- Que estas siendo amenazado para que… ¿No te lo han dicho, verdad?
Quede pasmado, ¿Ella lo sabía?, ¿Que ocurría en todo este misterio?, su aparición repentina no estaba justificada aun… tenía que saberlo todo.
- ¿Cómo sabes eso? - Le exigí saber, estaba molesto, me acerque a ella pero esta se alejó un poco…
- Aunque no tengamos la misma sangre… tenemos el mismo apellido. Ellos han llegado a mí y me han amenazado al igual que a ti… ¿Feliz?, ya lo sabes.
Se alejó molesta y toco al timbre, Itachi abrió la puerta rápidamente y se quedó quieto al ver a tal personaje frente a él.
- ¿Corinne? - Mi padre apareció detrás de él y Chiyo-basama abrió la puerta completamente.
- Hola - Les dijo, supuse que estaba sonriendo porque Itachi sonrió ampliamente y luego la invito a pasar.
Fuimos hacia la sala de estar, vi sus cosas ahí, muchas maletas y algunas guitarras, ¿Ella se quedaría?
- Oh, Corinne… has llegado, no creí que tan pronto.
Mi padre la abrazo y la alzo del suelo dando una vuelta con ella en brazos.
- Il y a longtemps… Los extrañaba demasiado, comunicarme con ustedes por teléfono no era suficiente, necesitaba verlos - Le respondió y luego lo beso en la mejilla.
Itachi la miraba consternado, estaba tan sorprendido de verla así… estaba sumamente cambiada, era un poco más baja que yo y estaba vestida toda de negro haciendo que su piel de porcelana resaltara aún más. Su cabello negro como la noche caía en formas de ola alrededor de su cara resaltando ahora sus ojos que se veían grises, eran unos auténticos ojos de lobo. Te miraban peligrosamente mientras te sonreía, siempre así, confundiéndote.
- Corinne, te ves muy hermosa… - Le dijo Itachi un poco avergonzado.
- Merci, lo mismo para ti Itachi - Le sonrió y este se avergonzó aún más.
- Tienes mucho que contarnos querida, y dime… ¿Cómo has estado?, ¿Y tú Tutor no ha venido contigo? - Corinne lo miro un poco inquisitiva y luego se sentó en el sofá.
- Él tiene su familia y bueno… no quería molestar aún más. Me vine de Francia para estar con ustedes… por un tiempo, y estoy segura de que él está feliz por mi decisión.
Mi corazón se detuvo por unos segundos, ¿Se volvería a ir?, apenas llegaba y ya…
- Aun sigues abandonando a la gente que quieres, después de todo no has cambiado demasiado… - Le dije desde el otro extremo, había estado apartado de su conversación, solo la había observado. Ahora ella deposito sus ojos sobre mí…
- Bueno… lo de un tiempo es solo si ustedes quieren que me vaya, pero debo admitir que estoy aquí por Itachi - sonrió de medio lado - Por su petición de casamiento, ¿lo recuerdas?
Itachi palideció y mi padre soltó una autentica carcajada. Itachi no podía estar más consternado, ya que mi padre no dejaba de darle golpecitos en la espalda.
- ¿Recuerdas Itachi que años atrás le dijiste a Corinne que se casarían, una vez que ella cumpliera su mayoría de edad? - Le dijo mi padre entre risas.
- Oh, como se te ocurre padre - Itachi ya se desmayaba, y Corinne hizo una mueca.
- ¿Qué sucede Itachi? - le pregunto -. ¿No te parezco bonita?
- No es eso Corinne -. Itachi se rindió - Eres hermosa, sin duda alguna. Cualquier hombre en esta nefasta tierra querría casarse contigo, me incluyo, pero somos primos… – declaro, y esta vez mi padre hizo justicia por Itachi, para que no le diera un infarto a causa de la broma.
- Solo bromeamos, no te vayas a desmayar – le dijo, y Corinne sonrió ampliamente añadiendo:
- No te preocupes, querido…
- ¿Pueden dejar las bromas? - Suplique, molesto.
- Sasuke, ¿quieres me vaya? - Me pregunto Corinne, y se levantó delicadamente del sofá. Mi padre e Itachi me observaron molestos pero Corinne le quito importancia agregando… - Tendrás que cambiarte de habitación Sasuke, recuerda que la tuya es la que siempre he querido - Dijo en bromas, Itachi y mi padre cambiaron la expresión y se echaron a reír nuevamente, Corinne me observo inquisitivamente mientras Itachi la abrazaba, yo solo desvié la mirada.
- Oh, querida… tus puños, ¿Qué te ha sucedido? - Corinne observo despreocupada sus manos y luego mi padre fue por algunas cosas para curarla. Tenía pequeñas heridas en sus nudillos que no dejaban de sangrar. La evidencia de todos los puñetazos que había dado.
- ¿Haz estado frustrada y has hecho berrinches golpeando paredes? - Le pregunte con ironía.
- Ce n'est pas drôle, aunque es eso… o he tenido que defender a unos cuantos niños débiles - Me miro y luego le sonrió a Itachi que le tomaba las manos y le quitaba la sangre con un pañuelo de seda - Eres muy amable Itachi.
- Si, como no - Dije mientras subía a mi habitación.
Entre despacio analizando cada cosa que había sucedido, todo esto resultaba como un mal sueño. Todo esto resultaba como una prueba a la cual tenía que superar de alguna u otra forma, una prueba que determinaría si caería o no.
Tome despacio mi celular y marque al único número al que podía llamar.
- ¿Hola? - Dijo una voz cordial y cantarina.
- ¿Tenten? - Escuche como se removía y se acomodaba para hablar mejor.
- Oh, Sasuke… ¿Qué sucede? - Me pregunto preocupada.
- Veras… hay algo que debes saber - Le dije con pesar.
- ¿Sobre qué?
- Corinne - Le dije cortante, esto sería difícil pero debía decirle que ella estaba aquí, y había vuelto para no irse durante quizás mucho tiempo.
- ¿Has sabido algo?, dime… Sasuke, dime - Grito con desesperación.
- Ella está aquí.
Hubo un silencio y en eso alguien toco mi puerta.
- Espera Tenten… no colgare pero espera.
Me levante a abrir la puerta y ahí estaba ella, observándome y sonriendo.
- ¿Puedo hablar contigo? - Me dijo mientras observaba hacia dentro de mi habitación.
- ¿Qué quieres? - Le pregunte un poco molesto.
- Sasuke, relájate… solo quiero charlar contigo y... traje algo para ti - Me dijo mientras mostraba dos recipientes de cremas para: Cicatrices, cardenales e inflamación. La mire sin ningún tipo de expresión, esta hizo un puchero... asomaba lentamente su labio inferior de un rojo pálido, lo asomaba delicadamente y mostraba unos ojos vidriosos. Era una manipuladora.
- Adelante - Me dirigí a la cama y tome el celular.
- ¿Sasuke? ¿Qué sucede? - Me pregunto Tenten en un susurro, sospechaba que no estaba solo.
- Ella está aquí - Le dije mirando a Corinne mientras se sentaba en la cama y miraba la habitación sonriendo.
- Je me plais ici – Me dijo mientras se tiraba hacia atrás y rodaba para quedar boca abajo, parecía relajada, ¿De verdad era Corinne?
- Sasuke, por favor pásamela, hace mucho que no hablo con ella… - Me suplico, mire a Corinne y le pregunte…
- Corinne, ¿Recuerdas a Tenten? - Le pregunte quitándole esperanzas mientras Tenten escuchaba, no creía que Corinne la recordara, quizás era tan fría que no le importaba nadie más. Esta se levantó lentamente con los brazos en frente, formaba una posición felina, sus ojos de lobo brillaron y sus dientes blancos como perlas se asomaron en una sonrisa cursiva… por un momento creí que se lanzaría sobre mí, me atacaría y solo escucharía su rugido como advertencia, pero al contrario… sonrió y luego me arrebato el celular contestando…
- ¿Tenten?, ¿Eres tú? - Pregunto dudando.
- ¿Corinne? - Grito Tenten desde el otro lado.
- Oh, Tenten… ma vie… - Me miro y sonrió placenteramente, puse los ojos en blanco y me dio un golpe en el hombro. Maldición, eso dolió.
- Corinne… ¿Cuándo has llegado?, quiero verte… iré ahora mismo. Tenemos que hablar… - Le dijo Tenten impaciente, mire a Corinne asustado, lo más probable es que Tenten viniera aunque fuera caminando.
- Oh, Magnifique, yo también quiero hablar contigo querida, pero será mañana, ¿Esta bien? - Se lanzó hacia atrás y estiro su brazo desocupado a un lado, sin querer roso mi mano y en un acto de reflejo la quite… ella pareció no darse cuenta.
- Esta bien, mañana vas por mí al Internado ¿Te parece?, Sasuke puede decirte donde queda… Oh, a propósito… ¿Cómo se ha comportado Sasuke? - Esta sin mirarme le respondió…
- «Est très charmante - Dijo con una voz suave y baja. Tenten no le entendería así que volvería a preguntar…
- ¿Eh?, yo no sé francés Corinne… no seas mala - Se quejó y Corinne sonrió.
- Ha sido muy encantador… - Le tradujo.
- Corinne… tienes tan linda voz, es muy seductora - Le dijo Tenten entre risas - Mañana nos vemos, debo irme… pero no lo olvides, mañana sin falta.
- Adiós, nos vemos mañana.
Le corto y luego me tendió el celular, sin mirarme y aun vuelta hacia arriba en la cama.
La mire detenidamente, aun estando ahí se mostraba ausente. Observe con cuidado su rostro delicado y sus ojos con pestañas espesas que ahora estaban cerrados en forma de luna.
No mostraba huella alguna de haber peleado, lo que me hizo preguntar nuevamente por qué siete tipos no habían tenido oportunidad alguna contra ella. Mire alrededor de sus manos que estaban con las palmas hacia abajo, sus nudillos estaba heridos, hacían que sus manos se vieran irónicamente rudas.
Respiro fuertemente, como si estuviera nerviosa… le observe su cuello mientras su pecho se levantaba lentamente por la respiración, su cuello delgado mostraba un color pálido, era porcelana al igual que su rostro, y ahí estaba eso… vi el dorado pendiente resplandeciendo sobre su delicada piel.
- Sasuke - Dijo en un susurro sin abrir los ojos - Tienes que ver tus heridas, pueden que estén muy mal...
- ¡Estoy bien! - Le dije molesto - No tienes por qué preocuparte...
- Esto te ayudara... - Se levantó y me mostro las cremas - Te serán de gran ayuda.
No necesitaba cremas ni curaciones de ella. Me levante y sentí una gran punzada en el lado derecho que me hizo poner la peor expresión de dolor, la sentí justo en el lugar de mis costillas.
Fue un dolor insoportable.
- Creo que si necesitas ayuda. Si te quejas, si intentas volver a decir que no es necesario... sentirás un dolor aún más grande - Puso una mirada amenazante y luego se levantó de la cama quedando frente a mí.
- ¿Te la quitas tu... o lo hago yo? - sonrió complaciente.
- ¿Ah? - Le pregunte un poco confundido.
- Necesito que te quites la camisa para... - Luego levanto las cremas y sonrió.
- ¿Me pondrás eso?
- Pues claro...
Me quite la camisa de mala gana, no deberíamos estar en esa situación... yo sin camisa y ella...
- ¡Ahora túmbate en la cama! - Me exigió, lo hice.
- ¿Segura que es necesario todo esto?
- Oh Sasuke, tienes toda esta parte de un morado horrible - Toco la parte de mis costillas - Pero mañana ya estarás mucho mejor, este aceite es un buen principio.
Se puso de rodillas sobre la cama, justo a mi lado y luego empezó a dar un suave masaje sobre el cardenal.
- La flor de ciruelo siempre resulta. Adormece la piel y los sentidos del dolor, y proporciona la base perfecta para otros aceites.
No le respondí nada, estaba haciendo efecto el aceite y ya se adormecía la piel... la mire por momentos y luego solo me detuve a mirar el techo.
Ella sabía dónde estaban las lesiones, con sus manos calentaba los aceites a una temperatura adecuada.
- Si te lastimo o pongo mucha presión me avisas, suelo ser un poco bruta - Dijo en broma.
- Estoy bien... pero Corinne, ¿Cómo es que supiste donde estaba? - Cerré los ojos esperando su respuesta, esta se tensó un poco y luego siguió aplicando el aceite.
- Chiyo-basama me dijo que manejabas un Audi R8. En este pueblucho no fue difícil encontrar un automóvil así.
- ¿Desde cuándo has recibido amenazas, Corinne? ¿Sabes quiénes son? ¿Qué es lo que quieren? Me senté de golpe dejando su rostro cerca, esta abrió los ojos de par en par y luego los entrecerró sin moverse, dejando que sintiera mi cálido aliento mientras hablaba.
- No hace mucho, solo sé que algo quieren de tu familia. El Apellido Uchiha guarda unos cuantos secretos y un poder que ellos quieren obtener, no sé quiénes son... pero saben mucho sobre nosotros, y eso nos deja en desventaja - frunció el ceño - Claramente.
- ¿Y tú estás aquí para o por qué?
- Para ayudar...
- ¿Ayudar?
- ¡Ayudar!
- ¿Sigues teniendo algún contacto con ellos? - Le pregunte sin guardar distancia, era una batalla de miradas de la cual ella no saldría vencedora, en cada movimiento, en cada gesto que hiciera me diría lo falso de sus palabras.
- Ninguno. Yo no estoy enterada de nada sobre ustedes y tampoco sé lo que significa el Apellido Uchiha para ellos...
- ¿Qué quieres obtener de todo esto Corinne?
- Ya te lo he dicho, te quiero ayudar...
- No te iras, ¿Cierto?
- A menos que me lo pidas...
Sus ojos color gris mostraron la mayor cantidad de violetas que había visto en todas las tonalidades, sabía que llevábamos mirándonos mucho tiempo, pero por cada segundo que transcurría su mirada detonaba un nuevo color.
Con un siseo, entrecerrando los ojos, agarre su barbilla. Espere un paso atrás instintivo como el que habría efectuado cualquiera. Pero no hubo ningún movimiento hacia atrás, sino que en su lugar hubo algo parecido al salto de una llama ansiosa en aquellos enormes ojos gris-violeta. Los labios de Corinne se abrieron involuntariamente.
Supe que era involuntario. Supe lo que significaba cuando la mirada fue primero a mis labios antes de alzarse hasta mis ojos.
No puedo besarla. No puedo.
Ella entrecerró los ojos y luego sonrió.
- ¿No dirás que debo irme? – Indico en voz baja.
- Aun no - le dije con sinceridad.
Pestañeo lentamente mientras me quitaba la mano con suavidad de su barbilla, entrelazo sus dedos con los míos y luego deslizo su mano a un lado. Abrió sus ojos bajo sus espesas pestañas...
- Espero que seas sincero - Se levantó perezosamente.
- Lo soy - Le dije y ella se marchó, sin mirarme.
Tan súbitamente como había aparecido ahora desaparecía entre las sombras.
Era como una especie de chiste malo. Sentí la tentación de besarla, sólo rozar mis labios con los de ella, efectuar un rose diminuto, para comparar una falsa necesidad con una autentica confusión, para asegurarme de que la mercancía auténtica no estaba allí dentro de algún modo. Mi mente se detuvo en mitad del pensamiento.
Había efectuado el primer paso y ella había accedido, de eso no cabía la menor duda.
De improviso se abrió paso en mis pensamientos, Sakura.
Busque sobre mi cama el sobre color mostaza para despejar mi mente, lo abrí con cuidado y tome en su interior algo que parecían hojas, lo saque y entonces lo vi.
Eran fotografías que habían capturado los momentos precisos en que yo y Sakura estábamos juntos a afueras de su casa, algunas en el Internado, tomadas desde un ángulo lejano pero al igual de certeras. Sakura sonreía en algunas fotos, también habían fotografías de su padre, y del mío en el Hospital, de Itachi en la Universidad, de Corinne en Francia. Esos hombres dejaban un claro mensaje de "Te estamos observando, siempre". También había una nota…
Hay cosas que se extrañan y se valoran solo cuando ya no las tienes, no tientes al destino.
Una punzante sensación me invadió en el pecho, ¿Qué significaba eso?
A la mañana siguiente desperté antes de lo normal, había algo extraño en el ambiente, no solo en eso, había algo extraño en mí. Mi cuerpo se sentía normal, había sido apaleado y arrastrado pero solo sentía olor a ciruelas. No quise verme al espejo, pero sabía que tenía cardenales por todo el pecho, brazos y espalda.
Prepare mis cosas, me duche y me vestí, al bajar y estar cerca de la cocina la oí.
- ¿Cómo pretendes que lo sepa Itachi? – Se escuchaba un poco molesta – Nunca he sido buena para adivinar y descubrir acertijos.
- Corinne, esfuérzate – Le pidió Itachi entre risas.
Ingrese a la cocina sin prestar atención a su conversación más de lo que se pudiera oír sin querer, me acerque a la mesa y tome una taza de café. Ella se levantó y se acercó a la entrada para saludar a mi padre.
- Hola querida ¿tan temprano?, no creo que Itachi te haya ido a molestar – Le dijo mi padre mientras miraba a Itachi molesto, este solo levanto los hombros y Corinne respondió por él…
- Oh, no. Es solo que el cambio de horario me tiene mortificada.
Me voltee para verla mientras tomaba mi café de pie, tenía unos delgados Skinny negros con decoraciones de cuero, su chaqueta de cuero entallada con acolchado en los hombros y cierre de cremallera, sus botas tenían un estilo militar. Me acerque a la mesa y la salude…
- Hola Corinne.
Lentamente, Corinne se volvió para mirarme. Con los cabellos negros cayéndole de cualquier manera por encima de sus hombros; con las facciones perfectamente cinceladas; con la boca arrogante y sensual, ahora sus ojos eran de un gris claro...
- Hola Sasuke – Me dijo mientras se sentaba al otro extremo de la mesa y nuestros ojos se cruzaban.
- Itachi, podrías prestarme tu auto para ir a clases… el mío… - Pero este me interrumpió y mi padre me miro confundido.
- ¿Qué le sucedió al tuyo?
- Bueno… es que – Mire a Corinne mientras esta sonreía y luego Itachi dijo…
- Pero el tuyo se ve en perfectas condiciones, está en la entrada... incluso Chiyo armo escándalo por el césped, le debes una explicación.
No dije nada, ya sabía lo que había sucedido. Mientras dormía Corinne había ido en su búsqueda, quizás para verificar que le había sucedido a los hombres después de que nos habíamos ido, no le preguntaría nada, no le preguntaría como había logrado encenderlo sin tener las llaves ni la contraseña. Ella tenía muchas cosas que responder, pero no ahora.
- Corinne, ¿Ya lo has adivinado? - Le pregunto Itachi entusiasmado.
- No lo he hecho - Le dijo molesta y poniendo sus codos en la mesa mientras pasaba sus finos dedos por el negro cabello.
- ¿Qué cosa Itachi? - Le pregunto mi padre.
- Cosas que han cambiado aquí… cosas interesantes - Le respondió mientras me miraba de forma burlona y luego reía como un tonto.
Itachi dejo de reír y luego me miro confundido, mi padre soltó una risa que me hizo aclarar mi mente. Sabía que llevaba mirándola demasiado tiempo.
- ¿Me lo dirás o tendré que preguntarle yo? - Le dijo Corinne mientras me observaba entrecerrando los ojos.
- ¿Qué cosa? - Le pregunte.
- Itachi ha dicho que tienes algo interesante que contar - Se puso de pie y se quitó la chaqueta, llevaba puesto un top negro al igual que todo su atuendo. Ahora su silueta se podía observar a la perfección. Un cuerpo delgado y esbelto. Una tez suave, impecable, perfecta y transparente que dejaba relucir el dorado pendiente resplandeciendo sobre su delicada piel, el pendiente que le hacía recordar aquella navidad hace diez años.
- No dirá nada - Le dijo mi padre a Itachi. Corinne pareció comprenderlo así que se acercó a Itachi y le dio un golpecito en el hombro.
- Ya no preguntare nada respecto al acertijo - Le dijo en un susurro y este sonrió añadiendo:
- Solo me pregunto si te gustara el rosado…
- Me voy, Adiós - Me puse de pie y Corinne se cruzó en mi camino dejando sus grises ojos frente a mí.
- Sasuke, ¿A qué hora puedo ir por Tenten?
Me pregunto y le di las indicaciones mientras me alejaba... debía ir por Sakura, ya se me había hecho tarde.
Sasuke Uchiha
