Theodore, siguió a su reina por los pasillos. Veía como ella cotoneaba las caderas y seducía con sus pasos seguros y confiados. Hermione tenía cierto glamour que desprendía tan solo por agitar un poco su pelo. Hermione traía el don o un hechizo de seducción y perdición carnal que ningún hombre podía ignorar.

Entraron en la habitación "especial" y vio que Lucius estaba llevando algunos pergaminos y libros hacia donde estaba ella.

—Su majestad —se inclinó— aquí está la estrategia para nuestra próxima conquista —dijo solemnemente

Hermione sonrió.

—Lucius querido, gracias por ser tan eficaz en unos momentos Nott lo revisara y te dará a conocer lo que necesito. Puedes retirarte

Lucius asintió y lo miro de reojo. La puerta se cerró y Hermione le sonrió con una sonrisa maliciosa.

—Theo, quiero que planees como complacerme según tú tus estrategias. ¿Estamos?

Theo sintió que la sangre se le subió a la cabeza y parte se fue hacia su miembro.

—mi primer paso será...

No supo que lo llevo hacer lo que estaba haciendo solo era sus instintos de carnales se manifestaron. La tomo del pelo mientras le devoraba la boca. La mano libre fue hacia su pecho y empezó a masajearlo.

La respuesta de Hermione fue gemir mientras seguía correspondiendo el beso. Theo con hechizo evanesco desapareció la ropa. Hermione estaba desnuda y con un cuerpo deseoso por su toque.

Se acercaron más a la cama y la acostó mientras empezaba a lamer y mordisquear la piel de su reina. Succiono un poco de sus pechos y ella jadeo. Su otra mano la acariciaba mientras viajaba en la parte intima de su reina. Deslizo un dedo en la parte de su punto de placer y ella se retorció.

—Theo… —musitó su reina mientras lo veía con una sonrisa lujuriosa.

Él se acomodó en sus piernas y deslizo su miembro al interior de su bella reina; ella jadeo de sorpresa y su respiración era entrecortada mientras tenía los ojos cerrados.

Theo empezó a moverse a un ritmo acelerado pero placentero para su reina ya que empezaba a gemir.

—oh dios… mío —dijo mientras la besaba con posesión.

Fue la noche más larga que tuvieron ya que él se encargó que su reina dijera a cada rato su nombre. También el hecho que en pleno apogeo de placer el cortó la piel de su reina en la parte del hombro y probó la sangre mientras hacia un ritual que hacían los Nott para que sus mujeres no les caiga la maldición de sangre.