Si lo se, he tardado mucho, lo siento, no me odien :(

La buena noticia es que tengo vacaciones, lo cual significa tiempo libre para escribir. Prometo actualizar seguido.

Presento mis disculpas nuevamente y espero que disfruten el capitulo :)


- ¿Te sientes mal? –

- Claro que sí, no esperaba que me dijera todo eso –

- Pues te aseguro que ella se siente peor – reprochó Alex

- ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Qué me lanzara a sus brazos así como así? – contestó nerviosa Regina

- No, pero al menos podías haberle dicho algo, no dejarla tirada después de que dijera que está enamorada de ti –

- ¿Crees que la lastimé? – preguntó temerosa la morena

- No sabría decirlo, Elise es una persona compleja ¿Cómo hubieras reaccionado tú? Al fin y al cabo las dos son casi iguales –

- No lo sé – mintió – me sentiría mal, pero no lo demostraría – se puso en el lugar de Elise y decidió expresarlo todo – actuara como si nada hubiera pasado, mi orgullo me impediría derrumbarme por algo tan simple como un sentimiento, al fin y al cabo me dijera que no nací para amar, dejaría de lado mis sentimientos y solo me concentraría en lo que mejor se me da. Después me reiría de mi misma, por pensar que podría estar con alguien, encontrar alguien que me haga feliz, más aun así también sintiera rabia, por mostrarme débil ante una persona. Finalmente volviera a mis antiguos hábitos, soledad y tristeza, sabiendo que una vez más se me fue negada la oportunidad de ser feliz –

- ¡Dios mío! No puedes permitir que eso pase – exclamó alarmada Alex, si lo que Regina decía era cierto y Elise seguía los mismo pasos a raíz de un rechazo, las consecuencias seria entristecedoras, más aun después de haber visto como la rubia cambiaba poco a poco, gracias a la morena de la cual estaba enamorada – eso es muy triste –

- Lo sé, pero eso es lo que personas como nosotras estamos acostumbradas hacer –

- Regina, seré muy sincera contigo – tomó un tiempo para ordenar sus ideas – sé que después de todo lo que pasó con Emma, volver a enamorarte es lo último que se te pasa por la cabeza, lo entiendo. Pero por tu forma de actuar frente a Elise, a veces pienso que un poco de cariño si le tienes, y no me refiero al cariño que se tiene por una amiga – Regina escuchaba atentamente – puede que me equivoque pero eso es lo que pienso. Elise es una gran mujer y ambas se complementan perfectamente, se comprenden, no me sorprendería que sentimientos empiecen a aflorar entre ustedes dos. ¿Y si ella es tu segunda oportunidad? –

- Mi segunda oportunidad era Emma – interrumpió con tristeza

- Bueno, si Elise es tu tercera, cuarta, o yo que sé. Quiero decir que si ella es una oportunidad para ser feliz, no la dejes escapar, no pierdes nada con intentarlo –

- No quiero sufrir de nuevo –

- Lo sé, pero seamos sinceras el sufrimiento es parte de nuestras vidas – Regina asintió – además apostaría lo que sea a que Elise, no te hará sufrir –

- Con ella es todo o nada – repitió lo que una vez le dijo la rubia – eso me dijo Elise –

- ¿Ves? Ahí lo tienes, ella no se anda con rodeos, si Elise te dice que está enamorada de ti, pues lo está y punto, ella no duda, solo espera que tú también le correspondas –

- ¿No se te ha pasado por la mente que a lo mejor yo no siento nada por ella? –

Claro que Alex había pensado en eso, más veces de lo que le gustaría admitir, y siempre llegaba a la misma conclusión, si Regina no sintiera nada por Elise, no hubieran celos, no hubiera posesividad. No existiera la preocupación por ella, sobreprotección. Si la morena no sintiera nada no hubiera tenido reparo alguno por decírselo a la cara aquella noche, en lugar de eso había huido, porque tenía miedo, era algo natural, fue su mecanismo de defensa. Incluso ahora, si Regina no sintiera nada, no tenía por qué estar nerviosa por no saber que decirle a su jefa cuando volviera a verla.

- Si ese es el caso, entonces no veo por qué no puedas decírselo y zanjar el tema de una vez por todas –

- No quiero hacerle daño, no puedo – ahí estaba nuevamente la preocupación

- Si no la quieres tarde o temprano lo harás, así que es mejor acelerar las cosas y causarle un solo dolor –

- No es tan fácil –

- Regina, tienes que tomar una decisión tarde o temprano, de hecho temprano ya que el lunes trabajamos y por más que quieras no vas a poder evitarla todo el día, eres su asistente – la morena cerró fuertemente los ojos pues sabía que su amiga tenía razón, el lunes la vería y sería incapaz de hablar con ella – pero antes de que tomes tu decisión pregúntate a ti misma, si sientes algo más que amistad por ella, sería muy triste que la respuesta llegara cuando sea demasiado tarde – tomó las manos de su amiga antes de añadir – Si la respuesta es sí, pues arriésgate. Pero si por el contrario la respuesta es no, díselo cuanto antes, no creo que tengas problemas con eso, si tan segura estas –

- … -

- Piénsalo bien Regina, no solo tus sentimientos están en juego, también están los de ella – se levantó dispuesta a marcharse – además tu respuesta también le dará o no, luz verde a Amy. Sabes perfectamente que ella solo está esperando una pequeña oportunidad – añadió Alex con malicia esperando que su amiga piense bien lo que iba hacer, el resultado fue el deseado ya que Regina frunció el ceño al imaginarse a la castaña y la rubia juntas


- Elise, eres una gran mujer y me halaga que sientas esto por mí pero yo no puedo corresponderte, lo siento de verdad, estoy segura de que pronto encontraras otra persona que pueda hacerte feliz, alguien que corresponda tus sentimientos – dijo apresuradamente conteniendo el aire - ¿Qué tal? –

- Parecías un robot –

- Pase toda la noche pensando que decirle, no puedes venir y solo decirme que parezco un robot –

- ¿Qué quieres que te diga? No vi ningún sentimiento reflejado en tu rostro, fue como si te costara decir todo aquello. Además pasar toda la noche despierta es darle mucha importancia si solo vas a rechazarla – la morena enrojeció. No podía decirle a su amiga que probablemente le dolería más a si misma decir esas palabras que a la rubia escucharlas

- ¿Y si le doy un chocolate? –

- ¿Qué? – preguntó con cara de desconcierto ante las divagaciones de la morena

- Henry siempre decía "si vas hacerle daño a alguien por lo menos dale un chocolate" –

- Es un buen consejo pero a estas alturas no tienes tiempo para comprar uno – Regina asintió dándole la razón, respiró profundamente pues habían llegado al trabajo – ahora entra a su oficina y rómpele el corazón a la rubia de una vez por todas –

- Si lo pones así, parece que soy la mala de este cuento –

- Si fuera un cuento tuviera un final feliz, aquí no lo hay – reprochó pues no estaba de acuerdo con lo que Regina iba hacer, pero la apoyaba – además si los demás supieran que es lo que vas hacer, más de uno te consideraría una villana pues harás que la Reina Malvada vuelva –

- Menos mal eres mi amiga –

- Solo una amiga dice la verdad tan cruda – objetó

- Como sea, deséame suerte –

- Suerte – le dio un ligero abrazo antes de ver a su amiga entrar en la oficina de su jefa – aunque creo que Elise la va necesitar más – susurró para sí misma

Alex encendió su ordenador imaginándose todos los posibles escenarios que ocurrirían dentro de aquella oficina, pero se detuvo en cuanto vio a su amiga caminar directo hacia ella con cara de consternación.

- Eso sí que ha sido rápido, no sabía que estabas tan convencida de lo que ibas a decir. ¿Cómo se lo ha tomado? ¿Mal? –

- No –

- Eso es bueno, ya podemos sentirnos tranquilas por el momento – dijo con falsa alegría

- No lo entiendes – Alex puso una cara de confusión – no está en la oficina –

- Qué raro, debería ya estar aquí –

- ¿Y si le pasó algo? – preguntó alarmada Regina – tengo que llamarla – inmediatamente marco a su teléfono – no me contesta – decía desesperada intentando nuevamente

- Regina tranquilízate, a lo mejor no quiere hablar contigo. Déjame yo la llamo – la morena menor intentó comunicarse con la rubia, pero tampoco dio resultado – tal vez se olvidó el móvil en alguna parte o se quedó dormida – intentó buscar una excusa

- Tienes razón –

Intentando convencerse de que nada malo pasaba Regina continuó con su trabajo pero siempre pendiente de la puerta esperando ver pasar a través de ella a una rubia.

¿Cómo actuaria Elise con ella? ¿Estaría enojada? ¿Triste? ¿La ignoraría? Frente a la última opción la morena sintió un escalofrío desagradable, no quería que todo lo que habían vivido las dos se esfumara por, no sabía cómo llamar a todo lo que pasaba.

Elise enamorada de ella, parecía imposible, de hecho los primeros segundos después de la confesión pensaba eso, mas sin embargo al ver los ojos de la rubia, supo que ésta no mentía, todo cuanto le decía era real y puro. La miraba con la esperanza brillando en sus ojos, pero también con miedo, estaba tan frágil pero su cerebro dejo de pensar y lo primero que pudo hacer fue salir corriendo.

En cuanto llegó a su departamento, a salvo entre esas paredes, se dio cuenta de lo que pasó, quería regresar y disculparse por su actitud, pero si lo hacía también estaba condenada a darle una respuesta. Y aunque lo más lógico sería decirle que no sentía lo mismo por ella, una pequeña parte muy dentro de su corazón le gritaba que se arriesgara, que tal vez con Elise podía encontrar su camino. Pero no estaba lista y también sentía un miedo atroz.

Un miedo que le paralizaba e inconscientemente le hacía pensar en su pasado. Se arriesgó por Daniel y terminó sufriendo, se arriesgó por Emma y sufrió aún más. ¿De qué servía arriesgarse nuevamente? Si de todos modos sufriría una vez más.

Pero ¿y si Alex tiene razón? ¿Si esa pequeña parte de su corazón tiene razón? ¿Si por intentarlo con Elise volvía a sonreír como antes?

Elise no era una mala persona, tenía defectos, nada que Regina misma no tuviera antes. Era hermosa, cuando reía sus ojos brillaban intensamente, cuando le costaba desarrollar una idea su frente se arrugaba y mordía ligeramente su labio inferior. Nunca podía disimular cuando una persona no le agradaba, por eso a veces la tildaban de antipática, sin embargo si para ella te conviertes en una persona importante es capaz de dar su vida por ti.

Así se lo había demostrado, Regina se convirtió en su mejor amiga, hacían de todo juntas, empezaron a comprenderse más de lo que habían pensado. Ella cuidaba de Henry y lo complacía en todo lo que podía, pero sin llegar a consentirlo del todo. Se divertían juntas y cuando no estaba con ella sentía un vacío difícil de explicar.

Así como cuando estaba con Amy, saber que la rubia le dedicaba su tiempo a otra mujer le incomodaba, por no decir otra cosa, sobre todo cuando Regina sabía que la castaña buscaba algo con Elise. Ahora que ambas se habían hecho amigas las cosas empeoraban, Amy era también muy hermosa y gracias a su descaro podía llevar a la rubia a su cama. El solo pensarlo oprimía su corazón. Pero no era por celos, simplemente no quería que aquella mujer le hiciera daño a su amiga. O eso se decía frecuentemente.

- Si sigues mirando la puerta vas a conseguir que salga corriendo – dijo Alex sacándola de sus pensamientos

- Estoy preocupada, ya pasado más del medio día y no hay rastros de Elise, ni siquiera me ha llamado –

- Solo necesita tiempo, tal vez no sepa cómo enfrentarse a ti –

- Todo es mi culpa, nunca debí presionarla para que me dijera toda la verdad –

- Tarde o temprano hubiera pasado – dijo sin remedio – Elise venia guardando este sentimiento desde hace mucho tiempo

- ¿Cómo sabes eso?

- Puede que me haya dado cuenta antes que tu –

- ¿Qué es lo que me estas ocultando? –

- Ok, digamos que la noche cuando salimos a festejar mi compromiso, hablamos un poco y deje caer el comentario de que tú le gustabas –

- Y qué te dijo – dijo ansiosa, tenía una necesidad por saberlo

- Nada, pero no necesite de una respuesta, su cara me lo dijo todo. A ella le gustas y desde hace mucho tiempo –

- Necesito tomar aire – abrumada por lo que le contó su amiga, no sabía que pensar

Caminó por los pasillos de la empresa son su mente hecha un lío. Intentó llamarla nuevamente pero en el último momento se arrepintió, no quería parecer desesperada por contactarse con ella.

- Regina ¿te encuentras bien? – sin darse cuenta por poco chocó con Abby, quien la miraba preocupada

- Si, solo que estaba pensando, nada importante –

- Es que traes una cara –

- Mi hijo pronto volverá a Maine y ya me hace falta – aunque era verdad, lo utilizo como excusa

- Entiendo – como madre sabía lo que implicaba alejarse de su hija

- Abby, ¿sabes algo de Elise? – preguntó como si nada – no ha llegado aún y me preocupa –

- No tienes por qué – restó importancia – me llamó esta mañana, viajó a NY por negocios –

- ¿De verdad? –

- Sí, me dijo que te llamaría o te enviaría un mensaje –

- No lo ha hecho – contó mirando su móvil, pensando que a lo mejor no vio dicho mensaje, sin embargo no había nada

- A lo mejor se le olvidó, sabes cómo es ella. Cuando se sumerge en el trabajo no hay nada ni nadie que la saque de ahí –

- Bueno en ese caso me siento más tranquila – mintió – gracias, creo que tengo que volver al trabajo – se dio la vuelta dispuesta a regresar por donde vino

- Regina cambia esa cara, la distancia solo será momentánea, y no importa lo lejos que estén siempre habrá algo que los unirá – dijo feliz intentando consolarla

- ¿Qué? – preguntó, ¿Elise y ella estaban unidas?

- Henry, tu hijo, siempre estará contigo – explicó confundida

- Si eso, gracias – se marchó turbada por lo que había pensado


- Ruby, no sé qué hacer –

- Haz lo que te parezca correcto –

- No puedo hacer nada, hace una semana que no ha vuelto y no sé qué pensar –

- Solo necesita espacio Regina, ¿crees que después de un rechazo le apetece estar cerca de la mujer que le gusta? –

- Lo sé pero al menos me gustaría saber que está bien –

- No lo está, nadie lo estaría después de lo que pasó – dijo sinceramente

- Deja de hacerme sentir peor, que ya suficiente tengo con ser la causante de su sufrimiento –

- Pues para solo verla como una amiga te preocupas mucho por ella ¿no crees? –

- No empieces de nuevo, con Alex ya tengo quien me sermonee cada día –

- Solo estoy señalando lo obvio –

- Pues supongamos que puedo estar con ella – dijo sarcásticamente siendo interrumpida por la loba

- Claro que puedes – la morena le lanzo una mirada para que se callase

- ¿Qué le diría a Henry? – continuó con voz preocupada – Que después de estar con su madre he decidido de pronto estar con alguien más –

- Aquí el problema no es Henry, ambas lo sabemos, el problema eres tú. Pero si no quieres estar con ella pues nadie te está obligando, solamente te damos nuestro punto de vista. Además te sorprendería todo lo que sabe tu hijo –

- ¿Qué es lo que sabe? – preguntó inmediatamente

- Eso te toca averiguarlo a ti misma –

- No quiero hablar con él de este tema. Últimamente está preguntándome cuando volverá Elise de NY y eso solo me hace sentir peor –

- Pero si no la quieres ¿no deberías estar feliz con que se aleje de ti por un tiempo?, así tal vez consiga olvidarte –

- No quiero que me olvide –

- ¿Qué? – dijo burlona Ruby, Regina enrojeció y agradecía que solo era una llamada telefónica y su amiga no la viera

- Quiero decir solo quiero que todo vuelva a ser como antes –

- ¿Eres consciente de que antes ya sentía cosas por ti?, solo que no te las decía –

- No me estas ayudando – reprochó – te llamé porque Alex está cansada de escucharme – creí que serias de ayuda –

- Pues lo siento si estoy siendo sincera contigo – dijo ofendida – si necesitas alguien que te consienta y te dé la razón en todo, pues llama a Mary Margaret –

- Ni la menciones, si desde que vino de visita ya daba por hecho de que Elise y yo teníamos algo –

- ¿Ves? Hasta Blanca Nieves se ha dado cuenta –

- ¿Sabes qué? Mejor voy a colgar que tengo mucho trabajo pendiente y si Elise vuelve no quiero que se disguste –

- Eso, si es que vuelve – comentó como si nada

- ¿Qué quieres decir? – cuestionó temerosa frente al comentario

- Nada, no me hagas caso. Cuídate y me llamas si pasa algo. Adiós – no le dio tiempo a Regina de replicar algo y colgó


- Vamos, sé que me odias estos momentos, pero al menos quisiera saber que estas bien – decía Regina mientras miraba su móvil fijamente deseando que la pantalla se iluminara bajo el nombre de la rubia

- ¿Con quién hablas Ma? – preguntó Henry mientras entraba en la cocina

- Con nadie, estaba pensando en voz alta – se excusó

- ¿Segura? – preguntó nuevamente ante el nerviosismo de su madre

- Claro que si cariño – su hijo no parecía convencido - ¿Qué quieres cenar? – preguntó esperando que su hijo olvidara el tema

- ¿Aún no ha vuelto Elise? Estaba pensando que podríamos cenar con ella, pronto me marcharé y al menos quisiera despedirme –

- Lo siento cariño, sigue en NY, supongo que tiene muchos asuntos pendientes –

- ¿Podrías preguntarle cuando vuelve? – dijo ansioso pues de verdad necesitaba hablar con la rubia, sobre un tema que a los dos les competía, Regina. Quería marcharse a Storybrooke sabiendo que Elise cuidaría de su madre

- No quiero molestarla –

- Tu no la molestas – afirmó convencido – creo que estará feliz de escucharte, debe estar estresada con tanto trabajo –

- No lo creo – se lamentaba pues estaba segura de que lo último que quería escuchar la rubia era su voz

- ¿Al menos lo has intentado? – preguntó suspicazmente, había notado un comportamiento extraño en su madre desde hace días, específicamente desde que Elise se fue

- No, pero –

- Eso lo solucionamos en este momento – interrumpió abruptamente el chico antes de correr hacia la sala donde cogió su móvil e inmediatamente marco el número de la rubia

- Henry Daniel Mills cuelga ese teléfono inmediatamente antes de que –

- ¡Hey! Hola Elise – la rubia contestó – estoy bien ¿y tú? – en ese momento Henry puso el altavoz

- No tan bien como tú – su voz sonaba triste y cansada

- Apuesto que tienes mucho trabajo, deberías descansar más –

- No es el trabajo – Regina bajo la mirada

- ¿Estas enferma? – preguntó preocupado el chico y su madre inmediatamente levantó la mirada preocupada por la respuesta

- Más o menos –

Abrígate bien, en esta época NY suele estar muy frio –

- Gracias Henry, lo tendré en cuenta - se hizo un silencio en la línea – mmm ¿Cómo esta Regina? – preguntó tímidamente Elise

- Ella esta – Regina movió sus manos apresuradamente indicándole que no dijera que estaba ahí – está en la cocina preparando la cena –

- Mmm ok – dijo en el mismo tono

- ¿Quieres dejarle un recado? –

- No, no quiero molestarla –

- No la molestas – dijo convencido y la morena recordó que su hijo le dijo lo mismo hace unos minutos

- Bueno, en ese caso dile – la morena se acercó rápidamente al móvil para escuchar – dile que si surge algún inconveniente de gran importancia en la empresa me mande un correo –

- Ok se lo diré. Una cosa más, pronto terminaran mis vacaciones y me preguntaba si antes podríamos cenar como los viejos tiempos, todos juntos. Claro si es que vuelves pronto –

- Yo… aún tengo muchas cosas que resolver aquí – dijo apenada pues el chico no tenía la culpa de su ausencia

- Entiendo – exclamó triste – en ese caso –

- Aún no he terminado – interrumpió – Henry volveré antes de que te marches. Lo prometo –

- ¿De verdad? –

- Si

- Genial – dijo entusiasmado

Hablaron un poco más y después se despidieron, Regina puso una mirada triste cuando su hijo colgó, algo que no pasó desapercibido para él.

- ¿Vas a contarme que pasó entre ustedes dos? – preguntó seriamente Henry, se consideraba lo suficientemente maduro para entenderlo

- No pasó nada – negó sin convicción Regina

- No me mientas – ordenó, a etas alturas era difícil saber quién era el adulto ahí, pues Regina bahía entrelazado sus dedos ante la mirada seria de su hijo y su mirada era la de un cachorrito regañado – mamá, ya soy grande puedes contarme lo que te pasa,, no voy a juzgarte –

- Le gusto a Elise – confesó después de varios segundos, pues sabía que el chico no daría su brazo a torcer – dijo que sentía algo por mí –

- ¿De verdad? – la morena asintió – por fin – exclamó suspirando

- ¿Lo sabias?

- Mama, con todo respeto pero la única que al parecer no lo sabía eres tu –

- ¿Pero cómo? –

- Elise es muy obvia cuando se trata de ti – Regina negó con su cabeza - ¿Qué le has dicho? –

- Nada –

- ¿Nada? – preguntó confundido

- Salí corriendo y cuando quise hablar con ella resulta que viajó a NY – explicó

- Por eso esta triste – puntualizó

- Supongo – no lo suponía, lo sabía, y eso le hacía sentir peor

- ¿Qué vas a decirle cuando vuelva?

- Que lo siento pero que yo no comparto sus sentimientos – contestó poco convencida

- Ya veo – dijo cortado, pues imaginaba algo diferente – creí que dirías algo diferente –

- ¿Por qué piensas eso?

- Bueno yo, creo que sería lindo que abrieras nuevamente tu corazón –

- ¿No te importaría? – preguntó como si nada, solo por simple "curiosidad"

- Porque habría de hacerlo, mereces ser feliz y si con Emma no pudiste serlo ¿Por qué no intentarlo con alguien más? –

- Henry es lindo que pienses eso, pero no estoy lista para estar con alguien más –

- Pero Elise es buena y me cae bien –

- Lo sé pero aun así es complicado –

- No debería serlo ¿a ti te gusta ella? –

- No, bueno si, es complicado. La aprecio mucho y es una gran amiga pero esto no es algo que hay que tomarse a la ligera,

- No quieres sufrir de nuevo, lo entiendo. Pero si siempre vives con temor al sufrimiento ¿Cómo vas saber si haces lo correcto? No quiero que dejes escapar una oportunidad de ser feliz, pero te apoyaré en lo que decidas –

- Gracias cariño – dijo abrazándolo

- Solo quiero que seas feliz Ma –

- Yo también – contestó ausente ya que sus pensamientos estaban destinados a una rubia que estaba al otro lado del país

- Por cierto, me apetece comida china – dijo después del abrazo


- Una semana más y seguimos sin rastros de la rubia –

- Ayer Henry hablo con ella – contó, pero Alex exigía más información – le llamó al móvil y sorprendentemente le contestó –

- Wow, felicidades por él. Es más valiente que tu – Regina la mataba con su mirada – al menos acabamos de confirmar que te está evitando, la has llamado varias veces pero no ha contestado. Ahora lo que no entiendo es ¿Por qué me está evitando a mí? –

- Es evidente, eres mi amiga –

- Es verdad –

- Preguntó por mí – confesó en un murmullo – a pesar de todo pregunto cómo estaba –

- Esta mujer de verdad te quiere –

- Yo, no sé qué hacer, siento que mi cerebro va explotar –

- ¿Y tu corazón? –

- No lo sé, duele – finalmente lo había dicho, le dolía estar lejos de Elise


- No te preocupes, la empresa marcha perfectamente, solo que agradecería que volvieras ya que uno que otro empleado necesita de tus gritos para motivarse –

Regina pasaba por los pasillos cuando de pronto escucho la voz de Abby hablando por teléfono, y a juzgar por lo que escuchó estaba segura de que la persona al otro lado de la línea era Elise. Olvido todo lo que estaba haciendo y decidió escuchar la conversación a pesar de que iba en contra de su forma de ser.

- ¿Cómo estás? Solo hemos hablado de la empresa… espero que la señorita Blake te trate muy bien – dijo riendo

¿Había dicho Blake? ¿AMY BLAKE? ¿La misma Amy que andaba detrás de Elise? Elise estaba con ella. De pronto Regina sintió como su sangre hervía. ¿Cómo era posible que Elise le confesara que estaba enamorada de ella, pero ante un rechazo fuera corriendo hasta Amy? ¿Siquiera era verdad que estaban en NY? La morena no quería imaginarse nada ya que si lo hacía terminaría enojándose más.

- De acuerdo, no más bromas – Abby seguía al teléfono, pero Regina se marchó, no quería seguir escuchando – descansa un poco, tienes a varias personas preocupadas por ti – hablaba específicamente por Regina aunque no se lo dijo


- Puede irse al diablo – Regina se sentaba enojada en su escritorio asustando a Alex quien la estaba esperando para salir a comer

- ¿Quién? – preguntó con precaución su amiga

- Elise Barton – dijo en voz alta

- ¿Qué ha pasado? – no quería tentar a la suerte, Regina enojada sí que daba miedo

- Puedes creer que se fue tras Amy después de lo que paso entre nosotras –

- Nada pasó entre ustedes – rebatió la muchacha más se arrepintió ante la mirada que le dedico la morena

- Ni siquiera deben estar en NY "trabajando". Apuesto que están en la casa que Amy tiene en Miami –

- ¿A ti que más te da? Un clavo saca a otro clavo ¿no? Deberías estar feliz, así estarás más tranquila, Elise se olvida de ti y Amy se queda con la chica. Todos ganan – Regina resoplo enojada - ¿Qué es lo que de verdad te enoja Regina? –

- Me enoja que tenga el descaro de decirme que me quiere y después correr a los brazos de Amy –

- Regina, porque no te tranquilizas y mejor vamos a comer, así te olvidas de esto –

- No quiero – Alex sonrió ante la actitud infantil de su amiga – perdí el apetito –

- Pues yo no. Así que nos vemos después – la morena simplemente asintió – y que sepas que lo que estas sintiendo este rato son celos, cariño – imito la forma de decir "cariño" de Amy solo para molestarla y se marchó dejando una Regina muy enojada


- Entonces ¿Qué piensas? –

- Es una buena inversión, pero ¿estas segura que tienen todos los permisos pertinentes? –

- Los tienen, no te preocupes. Mi abogado se ha encargado de todos los asuntos legales y esas cosas aburridas –

- En ese caso, si fuera tú, cerraría el contrato cuanto antes –

- Gracias, no sabes lo que significa para mí que me ayudes con este tema –

- Qué puedo decirte, los negocios son lo mío –

- No hay duda de ello –

Amy guardo todos los documentos en su maletín y se levantó a por un café. Movía en círculos su cabeza para intentar desesterarse, al parecer su temporada de arduo trabajo había llegado, esos asuntos lo llevaba fácilmente, sin embargo tenía un poco de problemas con respecto a la última inversión. Quien mejor para ayudarla que Elise. Por suerte y por desgracia la rubia estaba en NY así que se tomó la molestia de asesorarla durante todo ese tiempo, desde que le pidió ayuda hace un par de semanas, hasta que se concretara el convenio, que al parecer seria al día siguiente.

Tenerla en NY le fue de gran ayuda, mas detrás de todo eso, existía un trasfondo desafortunado.

- No la has mencionado desde hace varios días –

- No veo porque hacerlo, la empresa va bien en mi ausencia, no tengo nada mas de que tratar con ella –

- ¿Al menos puedes decir su nombre? Esto empieza a ser incomodo, a veces pienso que estamos hablando de Voldemort –

- Muy graciosa – dijo recibiendo el café que le ofrecía la castaña – si no he mencionado a REGINA es porque tampoco he hablado con ella – remarcó el nombre de la morena – ella huyó, yo también. Será incomodo volver al trabajo – se lamentó sujetando su cabeza con las manos

- Por mí no hay problema, así te tendría aquí para mi sola – sonrió acariciando los rubios cabellos

- No estoy de humor Amy –

- ¿Cuándo lo has estado? – dijo sarcástica esperando hacerla reír, mas no logró su objetivo – mira, nunca pensé que diría esto pero – hizo gestos falsos de disgusto – voy a dejar de lado mis intentos de conquistarte y voy actuar como una amiga de verdad, Dios eso fue difícil – se quejó dándose aire con las manos dramáticamente, esta vez un atisbo de sonrisa apareció en el rostro de Elise – ella te quiere, aunque todavía no lo sabe, pero lo hace, y si es necesario voy hablar con Regina para que vuelvas a tener la sonrisa de antes, es insoportable verte cargada siempre esa cara que pones cuando cierras contratos – la rubia levanto una ceja – no me malentiendas, esa cara es hermosa pero lo sería aún más si le pusieras una sonrisa que tanto me mata –

- Sé que Regina me quiere, pero como amiga – aceptó derrotada

- Eso es lo que las dos piensan, créeme, he estado con más personas de las que me gustaría admitir, lo cual me da la experiencia necesaria para afirmar que lo de ustedes es especial –

- Sé que dije que no me rendiría, pero –

- Nada de peros – la detuvo enojada – no te vas a rendir, y a riesgo de sonar como una madre, te lo prohíbo –

- No sabía que te importara tanto mi felicidad –

- Claro que lo hace, no será conmigo pero si tienes la oportunidad de serlo, no la dejes escapar – la rubia la miró con ojos enternecidos, y viendo que la conversación tomaba un rumbo sentimental, que no era su fuerte, la castaña decidió tomar otro diferente – Soy masoquista lo sé, dándole consejos a la chica que me gusta para que sea feliz con otra. Hasta este punto ha involucionado la especie humana –

- Gracias, por hacerme sentir mejor – dijo riendo ante sus ocurrencias

- Eso hacen las amigas ¿no? –

- Supongo, no es que haya tenido muchas – confesó – bueno esta Regina, y con ella Alex y Ally –

-Regina no cuenta, con ella tienes pensamientos indecentes, a mí no me engañas – Elise enrojeció – Alex y Ally pueden serlo pero si se trata de tomar bandos ellas elegirán el de Regina sin pensarlo dos veces, seamos realistas. Así que me tienes a mí, siéntete afortunada –

- No sabes cuánto – dijo divertida - ¿crees que es tiempo de volver? – preguntó dejando de sonreír

- ¿Estas lista para hacerlo?

- No –

- Entonces vuelve, porque aquí entre las dos, nunca vas a estarlo, así que deja de huir y enfréntate a ella. Pasará lo que tenga que pasar –

- ¿Y si ella no quiere verme? –

- Pues se aguanta, eres su jefa – dijo con obviedad

a lo que me refiero –

- Cariño, es imposible que no quiera verte, he visto cómo te trata, eres especial para ella, aunque todavía no se dé cuenta –

- Quiero creerte –

- Pues hazlo – ordenó – de verdad gracias por ayudarme con este contrato pero con todo el dolor de mi alma mañana tomaras el primer vuelo de regreso a SF y hablarás con Regina –

No sabía que mi presencia empezaba a cansarte –

- No me malinterpretes, me gusta tu compañía, y me gustaría mas si me acompañases en mi cama también, pero como eso nunca pasara, es mejor mantener las distancias, solo por si no puedo aguantar la tentación por mucho más tiempo – le guiño un ojo con coquetería

- Ok, entonces llamare a reservar un vuelo –

- Llámame para contarme todo lo que pase, cuando menos te lo esperes regresare a SF así que no me extrañes mucho – bromeó

- No lo hare – siguió con la broma – y gracias por todo –

- No hay de que rubia –


- Henry deja de mirar el teléfono y ayúdame con tus maletas ¿tenías que comprar muchos recuerdos? –

- Es que no ha llamado y si, la mayoría de los habitantes del pueblo me han pedido algo –

- Elise no vendrá, lo siento pero es la verdad – decía mientras llamaba un taxi

- Pero lo prometió –

- A veces las promesas no siempre se pueden cumplir –

- No lo entiendes, ella siempre cumple sus promesas, hasta ahora nunca las ha roto, por más pequeñas que sean ¿Y si le pasó algo? –

- No lo creo – dijo cerrando con fuerza la última maleta – de hecho estoy segura de que está más que bien – dijo sarcástica

- ¿Hay algo de lo que me he perdido? – comentó ante la actitud que su madre presentaba

- Nada que valga la pena – restó importancia – nos vamos, el taxi ya nos está esperando –

- Pero aún falta tiempo –

- Lo sé, pero nunca se sabe con estas aerolíneas. Es mejor llegar con tiempo –

- Ok – dijo desanimado, no quería irse, estas habían sido las mejores vacaciones de su vida


El viaje había sido intenso, no pudo descansar las ultimas noche y micho menos en el avión, su espalda estaba doliéndole como el infierno y sin embargo había tenido la genial idea de pasarse por la empresa primero.

Tarde o temprano tenía que enfrentarse a Regina así que eligió que sea temprano. Respiro profundamente antes de que las puertas del ascensor se abrieran, sus piernas temblaban y ni que decir de sus manos, en cada paso que daba su corazón se oprimía.

Regina salió corriendo, no necesitaba más respuesta, ella no la quería de la misma forma. Lo único que había conseguido esa noche fue ridiculizarse frente a su asistente. Desde esa noche se pateaba mentalmente por haber sido tan débil y dejar que la morena entrara en sus muros, ahora no la podía sacar. Ella llegó para quedarse.

Sin embargo, no iba dejarse morir por ello, al fin y al cabo estaba más que acostumbrada a sufrir y ver como la felicidad se escapaba entre sus dedos. Seguiría el consejo de Amy y hablaría con Regina, que pase lo que tenga que pasar. Su amistad era muy especial como para que se termine, pero Elise sabía que nada volvería a ser como antes. Trabajar con ella sería difícil, mas no por eso la despediría, ella nunca mezclaba sentimientos con trabajo y esta vez no sería la excepción.

Puso su mejor cara y camino entre los cubículos, sentía la mirada de cada uno de sus empleados, estuvo tentada a gritarles pero al ver el escritorio en el cual Regina trabajaba vacío, el pánico inundo su ser. ¿Dónde estaba Regina?

- Volviste – una voz conocida la saco de sus pensamientos

. Necesitaba tiempo – explicó

- Lo sé –

- ¿Dónde está Regina? – incluso en esos momentos no dejaba de pensar en ella

- Creí que ya lo sabias – dijo confusa la otra mujer – Henry se marchaba hoy –

- Mierda lo olvide por completo – dijo asustada – mierda, mierda, mierda – se lamentaba sin disimulo y sus empleados simplemente la observaban asombrados

- Cálmate rubia, su avión sale dentro de una hora así que si te das prisa llegarás a tiempo –

- Gracias – digo antes de echarse a correr ante la mirada divertida de Alex

Los pasajeros con destino a Boston favor abordar el avión, partiremos dentro de media hora –

- Creo que tenías razón Ma, Elise no vendrá –

- Lo siento – Regina pretendía matar a la rubia por hacer entristecer a su pequeño

- Sé que no están bien, pero podrías decirle que gracias por todo –

- Se lo diré – aunque no estaba segura de porque agradecía su hijo

- Puedes decírmelo personalmente – una voz claramente conocida para ellos interrumpió la conversación entre madre e hijo, así como también los latidos de Regina

- VINISTE – gritó emocionado Henry, abrazando a la rubia, quien al principio se sintió incomoda pero poco a poco fue acostumbrándose a calor que irradiaba dicho abrazo

- Claro que lo hice. Siempre cumplo mis promesas – miro a Regina rápidamente antes de añadir – bueno no siempre, pero prometo cumplir todo las promesas que te haga a ti –

- ¿Ves mamá? Te dije que no me fallaría –

- Lo se cariño –

Ambas mujeres finalmente se miraron, incomodas pero por dentro tenían la misma ilusión al verse de nuevo.

- Hola Regina – saludó tímidamente Elise, pero sin mirarla

- Hola – contestó con el mismo tono, pero deseando ver aquellos ojos avellana que tanto había extrañado

- Mama ¿puedes dejarnos a solas un momento? – pidió amablemente Henry, tensando a las dos mujeres

S-eguro – dijo antes de alejarse varios metros

- Aquí es donde me regañas ¿verdad? – preguntó temerosa Elise

- Solo quiero que me digas toda la verdad – la rubia tragó fuerte ya que sabía por dónde se dirigía Henry - ¿de verdad quieres a mama? –

- Con mi vida – de nada servía mentirle, estaba segura de que Regina ya se lo había contado – pero eso ya no importa –

- Claro que importa, ¿acaso no lo ves? Tu puedes hacer feliz a mama nuevamente –

- Henry las cosas no son tan fáciles –

- Ustedes no quieren hacerlo fácil –

- Tu mama no siente lo mismo que yo y ante eso no puedo luchar ¿entiendes? –

- No le diga a mama pero estoy seguro de que siente algo por ti – explicó convencido haciendo que el corazón de Elise albergue un rayo de esperanza – solo ten paciencia, ella necesita tiempo, después de lo que paso con mi otra madre le va costar abrirse nuevamente a alguien. Ahí es donde entras tú, no te rindas – pidió con sinceridad, y Elise estaba consternada con lo que el chico le pedia

- ¿No te molesta que quiera estar con ella? –

- Claro que no, quiero que ella sea feliz nuevamente. Tú quieres lo mismo. Buscamos un objetivo en común ¿no crees? Lo lógico sería darnos ayuda mutuamente –

-Yo, no sé qué decirte – ciertamente le sorprendía la madurez con la que le hablaba Henry

- Solo dime que no te rendirás con ella, que la cuidaras por mí –

- Lo prometo – dijo mirándolo a los ojos y fundiéndose en un abrazo de despedida, una lagrima cayo por su mejilla pero rápidamente de deshizo de ella cuando vio como Regina se acercaba a ellos nuevamente

- ¿Todo bien? – preguntó con precaución la recién llegada

- Si mama – contestó Henry – solo estábamos despidiéndonos –

- Así es – secundó la rubia

- Ultimo llamado para los pasajeros con destino a Boston, favor abordar el avión – el anuncio rompió la atmosfera y dio paso a las despedidas

La despedida fue triste, a Regina le costaba ver como su hijo volvía al pueblo y se alejaba de ella, era duro pero así eran las cosas. Elise en cambio sentía el dolor de Regina, aunque no sea madre sabia el dolor que conllevaba alejarse de las personas que quieres, pero también sentía su propio dolor, se encariño terriblemente con Henry, no le gustaba pensar que solo lo vería en pocas ocasiones.


Cuando el avión hubo despegado, ambas mujeres salieron del aeropuerto en silencio, amablemente la rubia ofreció llevar a la morena a su casa, ésta al no tener fuerzas para negarse acepto. Pero en vez de su casa partieron de nuevo a la empresa. Ambas necesitaban distraerse con otras cosas.

Durante el viaje, el silencio fue el único reinante. No hablaron de nada, cada una sumida en sus pensamientos pero de vez en cuando desviaban la mirada para observarse sin que la otra se dé cuenta.


Los días iban pasando, la incomodidad seguía y la plática era inexistente, ambas se morían por hablar con la otra pero no sabían cómo hacerlo. El miedo las paralizaba.

Las dos se volcaron únicamente en el trabajo, si no fuera por Alex, Regina hubiera seguido así, sin embargo Elise no tenía a nadie, por lo cual no le importaba quedarse hasta altas horas de la noche, terminando un proyecto o cualquier otra cosa, incluso más de una vez se quedaba a dormir en la oficina por no decir las veces que se saltaba las comidas.

A punto estaba de quedarse dormida sobre sus bocetos, cuando un vendaval moreno irrumpió en su oficina sin pedir permiso, era Regina.

- He traído tu almuerzo, por nada del mundo pienses en saltártelo, estaré vigilándote - amenazó

El hecho de que no se hablaran no quería decir que Regina se había dejado de preocupar por Elise, todo lo contrario, la morena se dio cuenta que la salud de su jefa iba deteriorándose poco a poco. Estaba volviendo a ser la de antes, adicta al trabajo y malhumorada todo el tiempo. No iba a permitirlo, no después de todo el trabajo que hizo para sacar lo bueno que la rubia tenia.

- Gracias – dijo Elise

- Lo siento – en cambio expresó Regina – siento haber huido –

- No te preocupes, no debí decirte nada, es mi culpa –

- No lo es – dijo apresuradamente, no quería que la rubia se sintiese culpable por estar enamorada de ella – tenemos que hablar –

- No es necesario, todo ha quedado claro –

- No, no está claro, nada está claro –

- Regina, no te preocupes por mí, estaré bien –

- Yo quiero que –

- Shhh – interrumpió – no hay nada más que decir, no quiero que nuestra amistad se vea afectada por esto, pero ambas sabemos que eso es imposible –

- No digas más, no quiero que nuestra amistad se acabe – dijo apresuradamente con ganas de llorar. No sabía qué hacer para aliviar el dolor que estaba sintiendo

- Regina le prometí a Henry que te cuidaría y lo haré, puedes contar conmigo para todo, pero no me pidas que sea tu amiga. No puedo. No quiero –

- ¿Estabas con Amy? – preguntó de la nada la morena

- ¿A qué te refieres? – la rubia estaba confundida

- Necesito saber, ¿estabas con ella en NY?

- Si – contestó con sinceridad, no ganaba nada mintiéndole – después de que te fuiste, me dirigí a mi habitación, quería dormir, descansar. No pude conciliar el sueño, necesitaba espacio para pensar. Viaje a NY buscando ese espacio hasta que uno de esos días me encontré con Amy, quien estaba ahí por negocios. Hablamos y le conté lo sucedió, me apoyo y cuido de mí, se portó como una gran amiga. No pasó nada. Tenía problemas con su nueva inversión así que decidí ayudarla para distraerme un poco y dejar de pensar – relató todo lo que hizo y Regina sintió un gran peso abandonar su cuerpo cuando la rubia le confirmo que nada había pasado entre las dos

- ¿Pensar en qué?

- En ti – fue sincera, Regina soltó una lagrima – no llores, lo siento no debí contarte aquello, soy una tonta, creo que lo mejor será que me marche a casa, no me siento bien – se levantó inmediatamente, cogió su chaqueta – por favor olvida todo lo que te dije – hablo a las espalda de Regina ya que no se había movido de donde estaba – nos vemos mañana, que descanses –

- Dame tiempo – dijo inesperadamente la morena, deteniendo la mano de Elise sobre la puerta

- ¿Qué? – se dio la vuelta consternada

- Dame tiempo – repitió – quiero intentarlo, pero dame tiempo. Yo… Tengo miedo –

- Regina – camino hasta ella sosteniendo sus manos – no hagas esto por compasión, no quiero obligarte a nada, no me lo perdonaría –

- No me obligas a nada, de verdad quiero intentarlo. No estoy confundida si eso es lo que piensas – la rubia quiso apartar sus manos, mas Regina no le dejo – si lo estuviera, no sentiría que me oprimen el corazón cada vez que hablas de Amy, no hubiera actuado desesperada por verte cuando te fuiste a NY, no podía ni siquiera pensar en todo lo que estarías sintiendo, no quería que sufras, quería que estés a mi lado abrazándome y haciéndome reír, extrañaba nuestra platicas, nuestras cenas, pasar tiempo con Henry. Extrañaba hacerlo todo contigo. Te extrañaba. Cada mañana estaba tentada a llamarte, pero no lo hacía, tenía miedo de que me odiaras o de que me despidieras con tal de no verme – la rubia negó con la cabeza, por ningún motivo había pensado en esa locura – cuando hablabas con Henry, yo estaba a su lado, cuando preguntaste por mí, mi corazón empezó a latir rápidamente. Te preocupabas por mí a pesar de que salí huyendo. Y cuando me entere que Amy también estaba en NY, que estaba contigo, me volví loca de celos, no quería aceptarlo pero así es, estaba muy enojada contigo. Al verte en el aeropuerto mi corazón se detuvo por un instante, te había echado tanto de menos que desee compartir un abrazo contigo al igual que mi hijo – cuando termino de hablar sus ojos estaban inundados con lágrimas que amenazaban abandonar sus ojos, la rubia estaba en el mismo estado

- Aun estas a tiempo – susurró antes de abrazarla con fuerza, para asegurarse de que todo sea real. Regina le devolvió el abrazo con la misma intensidad. No querían soltarse pero debían hacerlo. El contacto fue perdiendo fuerza y finalmente se alejaron pero no mucho. La rubia mantenía la mirada baja

- Mírame – pidió la morena, la rubia negó – por favor – negó nuevamente - ¿Por qué? – necesitaba saber el motivo por el cual la Elise le privaba de su mirada

- Porque si lo hago terminare besándote – la morena lo entendió, pero contra todo pronóstico con sus manos levanto el rostro de la rubia

- Te lo advertí – susurró antes de posar delicadamente sus labios sobre los de la morena. Sellando así un promesa. Hacer todo lo posible para que esto que tenían funcione.


matu: al final todo salio bien :) de aquí solo cosas buenas

guest: mmm claro que merece un final feliz pero a veces en final es el principio de otra historia

eva: lo siento, lo siento, lo siento :( perdón por tardar mucho en actualizar,espero haberlo compensado con el capitulo y si no (el próximo lo hará)

ragamuffin: tienes razón Elise no es de las personas que ruegan, por suerte no hizo falta

vainilla: mmm tienes razon, Emma aparecerá pronto nuevamente, pero no será muy bueno que digamos, recuerda que de alguna forma se tiene que enterar del EliseQueen

Aby: Amy se ha portado como todo una buena amiga, pero eso no quiere decir que Regina lo veo (ya te darás cuenta)

lupitha: gracias :)

Alex: no fue la mejor reacción pero fue necesaria pera que todo se de