Disclaimer: Sweeney Todd no es mío... pero algún día, lo será.
Copyright: Por favor, no copiar :)
¡Hola a todos! Muchas gracias a Mrs. E, siempre constante en dejar RR y decirme y comentarme lo que le ha gustado y lo que no ;-)
Esta vez me centro más en cómo se sienten los personajes. Eso NO significa que no haya novedades. Las hay, claro que sí. Hay algo clave en todo el asunto :-)
Culpabilidad
De vuelta en casa, ninguno de los dos habló. Ella se fue a la habitación directamente, y él subió a la barbería.
Estaba confuso. ¿Por qué la había besado? ¿Qué tenía aquella mujer que le atraía de manera irresistible? Estaba enfadado, y no sólo consigo mismo. Se sentía como si la hubiese obligado. No se le pasó por alto la tensión y reticencia de ella, que él fue quien tuvo casi que acercarla para conseguir el contacto.
¡Maldita sea! Tal vez si la hubiese tratado mejor ella le habría besado de inmediato, o no se hubiese apartado. Incluso estaba enfadado con Lucy, sólo por el hecho de existir y ponérselo todo tan difícil. ¿No podía irse de su mente? ¿¡Qué demonios la retenía allí, torturándole cada día!? ¡Ojalá muriese su recuerdo, para no tener que pensar de nuevo en ella! No podía negar que se había enamorado de la Sra. Lovett, pero el recuerdo de Lucy estaba cada vez más presente. Cada vez que miraba a la Sra. Lovett, veía a Lucy. En sus movimientos, en sus palabras… era una droga tan adictiva que no podía evitar compararlas. Y eso no ayudaba, porque muchas veces veía parecidos que no debían existir. Porque él sabía que si la iba a amar, no sería porque se pareciese a Lucy. Ni mucho menos.
Mientras, en la habitación de la Sra. Lovett alguien lloraba. Ella lloraba. No de alegría, como cabe esperar, sino de tristeza y culpabilidad. ¿Cómo había podido besarle? Sabía que estaba mal, era una norma que ella misma se había impuesto cuando él llegó. Nada de besos, nada de coqueteos. Incluso se hizo jurar que no se haría su amiga, y que no se metería en su vida.
Y había fracasado estrepitosamente, parte por parte, punto por punto.
Oh, Dios. ¿Qué había hecho? ¡Él podría ser su padre! En todos los sentidos de la frase, podría serlo. Y odiaba admitir que a pesar de todo, no podía evitar sentir ansiedad cuando se enfadaban, y sentir alegría cuando él se disculpaba sinceramente. Y con eso a ella le bastaba para perdonarle y olvidar lo que fuera que hizo. Incluso el recuerdo de que su madre estuvo con él la ponía celosa, y ese era uno de los motivos por el cual la odiaba a muerte. ¿Por qué? ¿Por qué su madre? Había muchas mujeres en Londres, ¿por qué ella? ¿Por qué aquella que había sido capaz de abandonar a sus hijas para torturar a su supuesto padre?
Oh sí, porque Lucy había sido muy ingeniosa toda su vida. Había ideado la forma perfecta de torturar al juez sin estar presente por medio de una de sus hijas. ¿Y cómo? Dándole su propio nombre.
La Sra. Lovett no se llamaba "Margaret Eleanor Lovett" como muchos pensaban. En realidad, el verdadero nombre de la Sra. Lovett era Marie Claudette Lucy, de apellido de soltera Turpin. ¿Qué porqué ese nombre tan rebuscado? Muy fácil. Lucy pensó que, escondiendo su nombre en el de su hija bastarda, el Juez Turpin no tendría más que pensar en ella para acordarse de lo que la hizo, y atormentarle así durante toda su vida.
Lo que ella no sabía es que su hija iba a odiarla con todo su corazón y se cambiaría el nombre. Pero tampoco se lo cambió por uno cualquiera o uno que le gustase. No.
El alguacil Banford, que había sido una especie de padre para ella, había estado casado y había tenido una hija. El Juez, a escondidas, incluso antes de que el Bedel y él se hicieran amigo y conspirasen, ordenó asesinar a su mujer y a su hija para que Banford no tuviese nadie más en el cual apoyarse.
Así que la Sra. Lovett, sabiendo de esto, le pidió al Alguacil que le diese el nombre de su hija, porque para ella él era como un padre. Jamás le contó la verdad acerca de su familia, porque si lo sabía era porque se había colado en la habitación de su padre (y claro, él sabía castigar). Pero ese fue el pacto silencioso que hicieron, acordando que de una forma u otra, siempre se protegerían.
Recordando su infancia, la Sra. Lovett se durmió sintiendo la típica presión en el pecho que deja la melancolía.
Al día siguiente, y sin amanecer siquiera, unos golpes en la puerta de la casa alertaron a todos los que allí dormían. Bajaron los tres en pijama, somnolientos, a la tienda de empanadas.
—Quédate ahí, Tobías —le ordenó la Sra. Lovett, obligándole a pararse en la puerta de la trastienda.
El Sr. Todd y la Sra. Lovett se miraron extrañados al ver al Alguacil, vestido de negro, con un coche de caballos detrás. Su expresión era seria, y parecía bastante triste.
Lo primero que pensó el Sr. Todd fue que el padre de la Sra. Lovett había muerto, pero ella pensó que había malas noticias con respecto al juez.
—¿Qué ocurre? —preguntó, ya despejada, abriendo la puerta.
—Buenos días, señores —dijo respetuosamente —. Me temo, Sra. Lovett, que tendrá que hacer las maletas inmediatamente, porque nos vamos.
—¿Qué? —preguntaron al unísono ambos.
—Su padre… —empezó, mirando indeciso al Sr. Todd y recordando que no debía decir quién era él en su presencia —, requiere que vaya allí inmediatamente. La invita a pasar unas semanas en Hill's End, y dijo que no aceptará un no por respuesta.
—¿Y cuál es la causa de que me requiera allí, Sr. Banford? —preguntó seriamente, alzando una ceja—. ¿Acaso no sabe que tengo varias funciones todavía?
—Lo sabe perfectamente y ya ha pagado el precio de todas las entradas vendidas.
—¿Por qué tiene que irse? —preguntó el niño, acercándose.
—Su padre ha decidido casarla, y ya ha encontrado un prometido —explicó brevemente—. La espero dentro.
Y dicho aquello, se introdujo en el carruaje, ante la atónita mirada del Sr. Todd y Toby, y el semblante triste de la Sra. Lovett.
Estaba releyendome antes el fic por encima, mirando haber si ya había dicho tal o cual cosa, cuando me fijé en la descripción del fic. Dije que sólo escribiría uno y no más hasta que "terminase los demás". Debo reírme. ¿Quién iba a decirme que ya estamos por el capitulo veintitantos, y aún no he terminado todos los que prometi? XD
