Capitulo 9: Embarazada. Bella POV.

Dos meses habían pasado desde que huí como una vil ladrona de París, la locura que cometí con Edward no se podía repetir y se que si me quedaba iba a sucumbir ante sus encantos como lo hice hace cinco años y hubiese vuelto con el si me lo hubiese pedido, así de la nada, sin exigirle explicación por su abandono ni nada, esa noche mientras trataba de dormir me di cuenta que lo había perdonado y que de paso lo seguía amando como el primer día.

Cuando llegue a la casa Rose y Nessie me sometieron a un interrogatorio pero yo solo les dije que ya no tenía nada que hacer ahí y quería ver a mi frijolito, quien sería mi ahijado.

Me desperté temprano como todas las mañanas, hoy no iría con Jasper al trabajo ya que el después se iría donde Charlotte su nueva novia, salí a la cocina y el solo olor del café hizo que mi estomago se revolviera, las arcadas se presentaron y no aguante mucho, tuve que salir corriendo al baño, Rose quien venia saliendo de el se quedo parada en la puerta mientras que yo estaba sentada al lado del retrete devolviendo todo lo que había comido ayer.

-¿Bella estás bien? –pregunto preocupada.

-No se Rose –dije antes de volver a devolver la comida.

-Voy a llamar a Jazz –dijo.

-No Rose de seguro fue el sushi de anoche –dije, sentí que salió del baño, al rato llego con Jazz.

-Fuera, sálganse –les dije –Rose te dije que no le avisaras a Jazz… -la arcada me interrumpió, no me di cuenta cuando Rose se acerco para sostenerme el cabello y Jazz me sobaba la espalda –Fuera –les volvía decir pero con los cabezotas que son no se irían.

-Bella cállate de una vez y termina de vomitar tranquila –dijo la rubia un poco enojada.

-¿Belli Bells quieres que te lleve al medico? –pregunto Jazz cuando me pare a lavarme los dientes.

-No Jazz, de seguro fue el sushi que cenamos anoche, me acosté con malestar y me imagino que el café solo fue el detonante –dije –Además no es nada que un poco de Pepso-Bismol no quite –dije y nadie dijo más nada.

Desde ese día todas las mañana me daban ganas de vomitar así que decidí dejar de desayunar, ya estaba preocupada, tal vez no era un empache estomacal sino algo más grave, algo serio, llame a la clínica que quedaba cerca del hotel para pedir una cita en hematología para que me sacaran la sangre y vieran que carajos tenia.

-Los resultados estarán para dentro de tres días –dijo el doctor Tanner, quien tomo mi caso –Yo te llamo a penas los tenga –me dijo y yo asentí, trataba de recordar cuando fue la ultima vez que me vino el periodo, pero no podía, al llegar a mi casa revise mi calendario y me fije que fue antes de irme a París, allí estuve mes y medio y…

-Mierda –dije en voz alta –Esto no me puede pasar a mi –repetí, se suponía que el periodo me tenia que venir unos días después de mi encuentro con Edward según lo que tenia anotado –Mierda, mierda y triple mierda –repetía, yo no podía estar embarazada, no de el, no ahora.

-De seguro es anemia, una muy avanzada anemia –me dije en voz alta, recordé lo que dijeron en un programa, las mujeres que sufrían de una muy avanzada anemia les fallaba el periodo, vomitaban los alimentos con sangre y de paso tenían mareo y trastornos para dormir, algunas dormían mucho y otras casi no dormían –Esa es la respuesta, anemia –me dije.

A los tres días el doctor Tanner me llamo, los resultados estaban y tenia que ir para poder ponerme en tratamiento –Viste si no es anemia no necesito tratamiento –me dije en voz alta mientras conducía a la clínica.

-Señorita Swan, le tengo buenas noticias –dijo Tanner entrando a su consultorio –El resultado de su prueba dio positivo –dijo.

-Doctor, yo no veo que buenas noticias serán el saber que tengo un estado de anemia avanzado –le dije y el rio.

-¿Anemia?, no Isabella, el resultado fue positivo en la prueba de embarazo-dijo y yo sentí que el piso se tambaleaba, como su hubiese un terremoto.

-¿Esta seguro doctor? –pregunte –No será otra cosa, yo vi en un programa que las personas con anemia avanzada tiene los mismos síntomas que yo –dije.

-Si Isabella –dijo.

-Bella, por favor, llámeme Bella –le corregí.

-Bella, tienes razón pero si te fijas –me entrego un papel con el conteo de glóbulos rojos, blancos y otras cosas más, la hormona HCG alta y tenia el estrógeno elevado y eso era otro indicador –Te voy a remitir al obstetricia, con la doctora Sara para que empieces con las consultas prenatales –dijo y yo solo asentí.

-¿Cuanto tiempo tengo? –pregunte.

-Siete semanas –dijo –Felicidades mamá –yo solo le sonrió y salí casi que corriendo de allí, yo no tenia problemas en estar embarazada y menos de Edward, es más ya quería con toda el alma a mi punkin, a mi bebe, a mi hermoso pedazo de Edward, el problema es como carajos le decía a los chicos, que me inventaba «diles la verdad» dijo una voz en mi cabeza y lo peor es que la muy maldita tenia la razón.

«Necesito hablar contigo, te espero en mi casa a las 8 para la cena. B» ese mensaje lo envié seis veces uno a cada miembro de mi familia.

No quería llegar al trabajo y menos a la casa por lo que me dispuse a caminar por el Central Park un rato, quería despejar mi cabeza, pensar en como abordaría el tema, mis cavilaciones se vieron interrumpidas por la lluvia, hasta el clima estaba en mi contra, corrí al auto, ya no podía darle más vueltas, me fui directo a la casa a esperar a los chicos.


A que no se lo imaginaban! Jajajaja se que si porque -yo lo admito- soy un poco predecible